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La Tercera Generación de Hogwarts » (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Lunes 25 de Enero de 2021, 16:18
[ Más información ]

(V) Capítulo 12: Explosión mental (II)

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  237. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  238. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  239. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (III)
  240. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (IV)

Oh, esa era la educación que Lola tenía. Sonrió hacia James. Y James acudió a ella. Sintió todas las miradas sobre ella cuando James Potter la abrazó. Bueno, quiso enseñarles el dedo corazón a todos. Pero no estaba en un instituto muggle y no supo cómo se lo tomarían. Se lo preguntaría a Rose Weasley. Sinceramente necesitaba encontrar a esa muchacha. Esperó que no fuera una recluida y rata de la biblioteca como su hermana.  Necesitaba acción. Necesitaba un cómplice de aventuras. Si algo recordaba de Rose Weasley, era que estaba dispuesta a hacer un striptease en mitad de una fiesta privada y que le encantaba el karaoke.

James la soltó. Se suponía que ahora debía hacer lo mismo con Cornelia, ¿no? Pero mantuvo su distancia. Lola podía sentir la atracción que uno sentía por el otro en su propio estómago. Vaya autocontrol, chicos. Se preguntó si se habían besado. Miró a su hermana -saludó a James asintiendo con la cabeza. Eso respondió a su pregunta. Sacudió su cabeza.

-¿Su majestad nos ha deleitado con un poco de su tiempo para…? -Se mofó Lola.

Los ojos de James seguían fijos en Cornelia. Si alguien no le daba una bofetada, el mundo se iba a dar cuenta de que la baba le había empezado a salir. El mundo menos Cornelia, claro estaba.

-Vengo a acompañaros a la Torre de Gryffindor -Les anunció. Le mostró a Lola una sonrisa. -Sé que no has podido ser valiente y noble… Pero los leones te acogeremos -Se llevó una mano al pecho como si estuviera haciendo un juramento.

-¿Y por qué no vienen las dos a Ravenclaw? Si su hermana es Ravenclaw… Así tendrá la experiencia de su propia Casa… -Sugirió Peter McGregor.

Lola supo que lo decía con inocencia. Pero su hermano, el Pulpo, asintió. Arqueando una ceja a Cornelia para saber qué opinaba. Cornelia se aclaró la gargata. Iba a despacharlos fácilmente con educación. O algo así.

-Son órdenes del director Longbotton -Les mintió.

Eran órdenes sí. Pero era una sugerencia que había hecho James Sirius Potter. El muchacho que alzó las cejas sorprendido y tuvo que esconder una sonrisa de suficiencia. Lola le dio un codazo. No estaba haciendo buen trabajo en esconderla.

-Oh -Dijo simplemente el Pulpo McGregor. -Puedes venir siempre a tu Casa, Lola.

-Brooks -Le corrigió Lola. -Para ti soy Brooks.

Cornelia rodó los ojos. James soltó una risa. El Pulpo McGregor la asesinó con la mirada. Y ella se sintió orgullosa de usar por primera vez el apellido de su padre.

-¿Te veo después, Cornelia?

Su hermana ladeó la cabeza. Con el ceño fruncido. Como si estuviera pensando en por qué debía ver al Pulpo después. Ni ella ni su hermana sabían por qué. Y Lola era la lapa de Cornelia y lo sabría. Cornelia negó suavemente con la cabeza.

-Quiero pasar tiempo en mi Sala Común, Tom -Contestó.

Ella y James se echaron hacia atrás de la sorpresa. Como una onda expansiva. Incluso llegó al radio en el que se encontraba el hermano del Pulpo McGregor. Lola y James compartieron una mirada. Confundidos.

-Puedo ir…

-No hace falta -Insistió ella.

Y se levantó. Le sonrió a Peter McGregor. Y salió disparada del Gran Comedor. James y Lola le siguieron. Ninguno se despidió de los McGregor. Pues, ¿para qué? Lola no quiso mirar a James, pero sabía con certeza que estaba sonriendo con suficiencia. Como si hubiera ganado una batalla. Oh, era definitivamente imbécil. ¿No se daba cuenta de que como tuviera esa actitud Lola iba a destrozar su ego con un hacha de guerra?

Cornelia les esperaba en uno de los pilares que sostenían las escaleras hacia los pisos superiores y esos laberintos pasillos hacia la Torre Gryffindor. Les sonreía tímidamente.

-Odio a ese tío -Declaró Lola deliberadamente.

James no dijo nada. Seguía intentando encubrir su sonrisa. El muy capullo. Cornelia se agarró del brazo de Lola. Y no miró a James. Suspiró.

-Lo siento… Sé que es un imbécil -Ahora Lola tenía la mandíbula en el suelo. Y James asentía con la misma sonrisa de antes. Intuía que había algo que James no decía sobre McGregor que a Lola le encantaría saber. ¿Habría sido James el que le había pegado un puñetazo en el ojo? Ojalá. -Pero me siento mal porque siempre hemos sido amigos…

Hashtag Cornelia Brooks Santificada.

-No pasa nada, Brooks -Fue James el que dijo aquello.

Lola arrugó el rostro al escuchar su apellido. Más no se pronunció al respecto. Habría jurado que Cornelia se refería a él como «James». Quizás eran mucho menos amigos de lo que Lola sabía. Oh, de verdad. Su hermana debía ponerla al día de este tipo de cosas. Era agotador tener que hacerlo todo ella sola en su cabeza.

-Sí que pasa, Lía…-Hermana Lola Brooks al rescate. O más bien… Después de todas las veces que ella le había reprochado su comportamiento, era hora de que Lola le enseñara algo de la vida. - Él no quiere ser tu amigo. Punto final -Sentenció. Cornelia le apretó el agarre como para que se callara. Vio por el rabillo del ojo que estaba sonrojada. -Seamos amigas de Rose Weasley.

Tanto James como Cornelia soltaron una risa relajada. No le gustó en absoluto. ¿Qué significaba aquello? ¿No iba a ser Rose Weasley su compañera de robar litros y litros de alcohol mágico? Por Zeus, esperaba que sí. Tenía todas sus esperanzas en ella.

-Sí que quiere ser mi amigo… Se lo dejé claro el año pasado…-Susurró. Como si James no pudiera escucharla.

Chica, sí que lo hacía. De hecho, el joven se aclaró la garganta. Les dirigía por los pasillos, más de vez en cuando miraba hacia atrás como para asegurarse de que les seguían. Después de siete años, estaba segura de que su hermana sabía el camino a su cuarto. Gracias, James.

-¿La llamas Lía? -Fue la pregunta del muchacho.

Ella le lanzó una mirada de amenaza a Lola.

-No tiene permiso, pero lo hace… Ya me he acostumbrado -Contestó, quitándole importancia.

Entonces, James se giró y le mostró una sonrisa torcida a Cornelia. Pero el efecto en Cornelia fue como si una mosca hubiera pasado. James debería mejorar sus técnicas de seducción ante la espécimen Cornelia Brooks.

-¿Yo tengo permiso? -Inquirió con una ceja alzada.

-Tú sigues llamándome Brooks -Puntualizó la joven, mientras seguía andando, como si fuera una conversación normal y James Sirius Potter no estuviera intentando que sus piernas temblaran cada vez que sus labios formulaban esa sonrisa de suficiencia.

Lola podría haber sido un elefante, que ambos la habrían seguido ignorando.

-¿Te molesta? -Preguntó el muchacho, con un tono de preocupación que ambas hermanas supieron distinguir de su habitual tono de burla.

-Bueno… Creo que decir nuestro nombre  o nuestro apellido es el menor de nuestros problemas -Acertó a decir Cornelia.

Se hizo un silencio y sus pasos se hicieron más lentos.

-Qué intensa eres, Lía -Soltó Lola.

Cornelia bajó la cabeza.

-Lo siento -Musitó.

La joven Ravenclaw se quiso dar un puñetazo en el ojo.

-Siento no haber ido mucho a verte -Dijo, de repente, James Sirius Potter.

Las dos hermanas Brooks alzaron la mirada para ver al joven rascarse la nuca y decir aquello como si lo hubiera estado practicando y no supiera como formularlo en voz alta delante de ellas -ella.

Mientras que Lola seguía sorprendida por ver -por primera vez -a un James Sirius Potter tímido, Cornelia asintió con una sonrisa. Como si ella sí que estuviera acostumbrada a hacerlo. Eh, eh. Aquí había cosas que a Lola no le habían contado.

-No pasa nada… Fue suficiente -Dijo su hermana, conforme sus mejillas se teñían de rojo.

Muchos se habrían preguntado qué hacía Lola allí. Además de sujetar un candelabro. Su hermana la tenía agarrada del brazo. Agarrada con uñas clavadas en su antebrazo. No podía huir y dejarles a solas. ¿De acuerdo? Ya le gustaría a ella. Quería mirar hacia otro lado. Pero era Ravenclaw y si tenía una oportunidad para presenciar aquello… Maldita sea, lo iba a hacer.

-Es cierto que he estado ocupado -Se excusó James.

Já. O sea que la misma justificación del director Longbotton. Lola sacudió la cabeza. Quería creer a su amigo. Pero… ¡Era James! ¿Qué había estado haciendo para que no fuera a verla a ella -quitando a Cornelia y lo que fuera que le pasaran a esos dos -en dos semanas?

-Ah, sí, ¿qué has estado haciendo…? -Dijo Lola. No escondió que estaba solo un poquito cabreada. -Porque mi hermana ha estado dos semanas en una camilla de hospital y yo te he visto tres días contados… Y en presencia del director… Vaya amigo -Le espetó.

La joven se quitó un peso de encima sin saberlo. James la había decepcionado. Ya estaba dicho. Era algo que quería haberle dicho antes. Lo sabía. Más suponía que James Sirius Potter debía tener en su cabeza algo mucho más importante como para dejar de lado a su amiga, ¿no?

-Bueno… Lola… No es del todo cierto…-Dijo su hermana en un hilo de voz.

-¿Qué? -Escupió Lola.

Frunció el ceño. Miró a Cornelia y a James como si una pelota de tenis estuviera pasando entre ellos dos.

-Mis visiones nocturnas… He tenido solo dos… Y él vino -Suspiró.  

-Por lo que he ido cinco veces -Alcanzó a decir James.

Se hizo un silencio. Cornelia se encogió de hombros. Cornelia la conocía demasiado como para saber que no compensaba el hecho de que no hubiera estado al lado de Lola como los amigos de Cornelia habían estado a su lado. Su hermana apretó su antebrazo. Eran palabras que entre ellas no eran necesarias.

Oh, pero el imbécil.

-Pero eres también mi amigo, James -Dijo sin tapujos.

James asintió. Seguían andando. Vio cómo el joven estaba tenso. Como si tuviera rabia acumulada dentro de él. Y como si fuera lo que fuera que le ocurriera, no pudiera decírselo.

-Lo siento, Lola, de verdad, he estado ocupado…-Le aseguró. - No os puedo decir en qué…-Su voz dejó de sonar.

Estaba claro que no quería entrar en detalles.

-¿Ivonne? -Inquirió Lola.

-No exactamente -Ladeó la cabeza y se despeinó.

-¿El Temple? -Volvió a cuestionar Lola.

James suspiró. Llegaron a una torre llena de cuadros que les saludaron. Todos conocían a James Potter. Bueno, todo Hogwarts conocía a James Potter. Incluso por los pasillos, todos los alumnos, desde los enanos hasta los más mayores ponían rostros de reconocimiento. Estaba claro que James no conocía casi a ninguno.

Lola se habría detenido a apreciar las escaleras movientes sobre su cabeza de no ser porque quería escuchar la respuesta de James. Y sabía que Cornelia también -aunque ella no tenía una atracción mágica que la distrajera.

-Me quieren como sustituto de Hermione… -Supiró. -Mi tía Hermione es la líder porque todo el mundo confía en ella y porque ya tiene un nombre… Pero me quieren a mí para liderarles a todos…Cuando llegue el momento.

No les miró cuando anunció aquello. Lo dijo como si fuera una maldición. Lo cierto era que Lola no podía saber cuál era la magnitud de aquello. Más supo que Cornelia Brooks sí. Lo supo cuando resopló resignada a creerse aquello. Y también supo -con más certeza aún -que el tono de exasperación y calma que había utilizado estaba proyectada hacia Cornelia.

¿No debían estar de enhorabuena? Era como ascender en el trabajo, ¿no? Le habían ascendido de capitán de los niños del castillo a sustituto del capitán del que manejaba todo aquel cotorro. ¿Por qué no estaba orgulloso?

-¿Qué pasa si me caigo? -Preguntó, haciendo referencia a aquellas escaleras.

Y a la considerable altitud a la que debían llegar para acceder a sus dormitorios. Esperó que hubiera un hechizo que retuviera su caída. Por lo que Cornelia le había dicho, aquel lugar era una trampa mortal para los despistados y los torpes.

Ninguno le contestó. Estaban demasiados pendientes el uno del otro. De nuevo, Lola podría haberse tirado al vacío y ellos no se habrían dado cuenta.

-No pueden hacer eso -Musitó su hermana.

Su hermana miraba a las escaleras conforme subía. Al decir aquello, James se giró para ver a Cornelia con una expresión que Lola no supo descifrar. La intensidad que utilizó James para mirarla la abrumó incluso a ella. Por suerte o por desgracia, su hermana no se dio cuenta.

-¿Ya estamos aquí? -Preguntó Lola, cuando vio el retrato de una Dama Gorda, que según Cornelia le había informado, era la entrada a sus dormitorios.

-Sí -La voz de James recobró su alegría habitual. Como si estuviera a punto de dar un discurso político. Lola entrecerró los ojos. Oh, serviría para aquello. -Hay que tratar a Madame Rochelle con educación, ¿cierto?

La mujer de peluca negra y ropajes antiguos se sonrojó y soltó una risita.

-Oh, este joven…-Se tapó la boca con la mano. Lo miró embelesada. Y se giró para ver a Cornelia. -Señorita Brooks, ¿se encuentra mejor? -Su hermana asintió. -Seguro que el joven Potter se encargará de que no le pase nada a partir de ahora… ¡Es todo un caballero! ¡Ojalá ser más joven yo misma y que acudiera a socorrerme por las noches! -Lola tuvo que aguantar la risa al ver a su hermana enrojecer hasta la médula. Los ojos de la Dama Gorda repararon en la presencia de Lola. -Tú… He oído hablar de ti -Oh, claro que había oído hablar de ella. Pero lo decía como si fuera un fenómeno de la naturaleza. -No nos traerás problemas, ¿cierto, jovencita?

-Ninguno, Madame Rochelle -Dijo Lola con una sonrisa de suficiencia.

-Bien, pues a partir de ahora me tendrás que dar una contraseña cada vez que quieras entrar… ¿Sabes cuál es la de hoy? -Le preguntó con un tono más estirado.

-Lunera -Anunció James Potter, guiñándole el ojo a la Dama Gorda.

Probablemente, la Dama Gorda quería hacerle un homenaje a James Potter por haber tenido su episodio licántropo la noche anterior. ¿Cómo no iba a ser arrogante si hasta la contraseña para su dormitorio estaba hecha en su honor?

La Dama Gorda -o Madame Rochelle, como la había llamado James educadamente -les dejó entrar. Ahora que lo pensaba era bastante grosero por parte de los estudiantes llamarla La Dama Gorda. Sin nombre. Quizás, después de todo, aquella contraseña y aquella irradiación de esa señora hacia James era lo que el joven merecía.

La Sala Común de Gryffindor era todo lo que uno imaginaba cuando pensaba en algo acogedor y hogareño. Cojines por todos lados. Una chimenea. El color rojo impregnando todo. Vio por el rabillo del ojo que Cornelia esperaba un comentario sarcástico por su parte.

-Gracias por dejar que me quede aquí -Acertó a decir.

Una podía ser sentimental.

James les guió a las escaleras que conducían a los dormitorios femeninos para irse acomodando. Alexis había rescatado alguna ropa del antiguo apartamento de Cornelia. Y algunos miembros del Temple se habían preocupado por comprarles ropa muggle. Y libros para Hogwarts. Y todo aquello que les faltaba que había sido destruido en el fuego de la sede del Temple. O que se había quedado en la casa de la playa de Ivonne Donovan. No obstante, nadie podría recuperar los recuerdos. Nadie podría comprarles a unos padres. Una madre que en menos de un año había encontrado y perdido.

Comenzó a subir las escaleras y vio que James se dirigió a las suyas.

-¿No subes? -Cuestionó.

-Están encantadas para que los varones no puedan subir a los dormitorios femeninos -Explicó Cornelia.

Lola frunció el ceño.

-James, ¿y si Cornelia tiene visiones por las noches? ¿Qué hago? -Preguntó la joven Ravenclaw. Y lo hizo como si nadie se hubiera preguntado aquel pequeño detalle. Que era verdaderamente la razón por la que se había convertido en la lapa de Cornelia.

-Bueno, eres Ravenclaw… Buscarás una solución…-Dijo con cuidado su hermana.

Quitándole importancia como siempre al hecho de que cada vez que tenía una visión parecía que había visto su muerte. O la muerte de todos. Cada día estaba más convencida de que era aquello. Aunque no quería creérselo.

-¿Y por qué es él el que te puede ayudar?

Esa pregunta, descubrió, también se la hacía su hermana.

-Los licántropos tenemos poderes curativos -Fue lo único que aportó James, el mentiroso.

- Nos estás ocultando algo, ¿verdad? -Soltó Lola.

De nuevo, Cornelia la castró con la mirada. Sí, sí, les había contado la movida del Temple. Pero James Potter sabía más de lo que decía. Mucho más. Más que ellas, estaba claro.

-Vosotras también a mí…- Se encogió de hombros.

Bueno, quizás ocultarle que habían visto morir a su madre para salvarle la vida a Cornelia cuando Ivonne Donovan estaba obligándola a que se suicidara no era algo que una contaba así como así. No cuando comían en el Gran Comedor. No en mitad de un flirteo por los pasillos. ¿Había un momento para ello?

-¿Te vas? -Volvió a preguntar Lola.

Cambió de tema. Si Lola estaba recordando aquello, no quería ni imaginarse las imágenes que podían pasar por la mente de su hermana.

-Voy a echarme una siesta…-Sorprendió diciéndoles James. Así que estaba ocupado echándose siestas.- Esta tarde son las pruebas de Quidditch de Hufflepuff y… Os pediría el favor de que…

-Pero Hufflepuff es patético -Interrumpió la joven Ravenclaw.

-Lola -Regañó su hermana.

-Hufflepuff es en su mayoría patético -Actualizó James.

-Potter -Regañó su hermana.

Sinceramente, no sabía qué Hufflepuff había que no fuera tan patético como para que Cornelia tuviera tanto empeño en defenderlos.

-Pero tiene a la mejor buscadora de Quidditch de la historia y esta tarde la van a elegir y quiero que todo el mundo la anime -Les anunció con una sonrisa.

Se la contagió fácilmente a Lola. No tenía ni idea de lo que era el Quidditch -sí lo de las escobas y pelotas voladoras - pero sonaba interesante. Pero cómo hablaba James Potter de aquella buscadora le hacía querer ponerse un uniforme de animadora y saltar al ritmo de las películas estadounidenses.

-¿Scarmander? ¿Cómo? ¿Puede montar en escoba? -Su hermana, como siempre, volviendo al pragmatismo y a la realidad.

-Es uno de los motivos por los que he estado tan ocupado…-Escondió una tímida sonrisa. De nuevo, el James tímido que nunca había conocido. El joven vio el desconocimiento en Lola. -Es una alumna que sufrió un accidente el año anterior y perdió una pierna… He estado practicando con ella para que que pueda seguir en el equipo de Quidditch.

-Oh, James, no sabía que eras tan solidario -Se mofó Lola.

El joven se rio. Se rascó la nuca. No sabía dónde meterse. Lola sonrió -de nuevo el villano de Disney con su plan en marcha.

-Oh, no, en realidad soy muy ambicioso…-Se excusó.- Quiero competir contra los mejores y por eso quiero que Lys sea la buscadora de Hufflepuff -Suspiró. Ahogó un bostezo. -Buenas noches, hermanas Brooks.

Les guiñó el ojo y se dio la vuelta. Subió las escaleras a sus dormitorios.

-Buenas noches, James -Se despidió Lola, aún con su sonrisa lobuna.  Subieron poco a poco las escaleras al dormitorio de su hermana. Lola se detuvo en seco. -¿Tú si puedes ir a su cuarto?

Su hermana resopló.

-Lola -Era una advertencia.

-Solo es una pregunta.

-Lola -Y eso no era una respuesta.

-Es posibilidad… No voluntad -Aclaró.

-Lola -Le regañó.

-Yo también querría tirármelo, ¿sabes? -Se mofó, no podía evitar hacerlo cuando el rojo de las mejillas de su hermana era tan fácil de convocar.

-¡Lola! -Le dio un codazo y casi se tropieza con sus pies.

Abrieron la puerta de la habitación. De nuevo, otra bocanada de aire que sabía a hogar. Vio dos camas vacías. Aún tenía que pensar en cómo se sentía al utilizar la cama de Susan Jordan. Más ese era un problema para la Lola Brooks del futuro. La de esa noche, en concreto.

-En mi cabeza no puedo llamarle dios del sexo, pero tú sí… -Siguió con su broma.

Quizás así obtenía información relevante de los sentimientos ocultos de su hermana.

-Oh, Godric Gryffindor -Se quejó su hermana.

Lola soltó una risa maléfica. Definitivamente si fuera de raza mezclada, sería Ravenclaw y Slytherin.

-Me pregunto si cuando… Ya sabes… -Hizo un gesto con la mano para dar por sentado que Cornelia sabía a qué se refería. Su hermana sacudió su cabeza en negación. - La gente dice eso.

Era una duda que siempre había tenido.

-No sé qué responderte -Rodó los ojos y se acercó a una de las camas que estaba hecha. Todas las camas estaban hechas. Contempló cómo su hermana abría el baúl para ver qué le habían traído los del Temple. Libros. ¿Por qué se sorprendía?

-Ve al cuarto de James y me dices después -Sugirió Lola.

Su hermana le lanzó uno de los libros.

-¡No tengo nada con James! ¡Ni siquiera sé si somos amigos! -Exclamó frustrada.

-Oh, por favor,… Es el único que puede ayudarte con…

-Lola -Le interrumpió. Con esa mirada que sabía que decía que dejara de hablar.

-Solo digo…

Le señaló una cama al lado de ella.

-Esa es tu cama -Anunció.

Estaba claro que su hermana quería cambiar abruptamente de tema.

-Qué suerte que yo si pueda traer a mis ligues…

-Oh, no había pensado eso -Se le escapó ese tono inocente.

Y ese tono de que era algo que no había pensado. Y que odiaría cuando ocurriera. De nuevo, Lola se rio como si fuera Montgomery Burns.

-Tranquila, le diré que conjure algo para que no se nos oiga...

-Oh, Godric, Rowena, Salazar, Helga…

-¿Si los dices todos juntos es un orgasmo?

Le lanzó otro libro.



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