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La Tercera Generación de Hogwarts » (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Miércoles 27 de Enero de 2021, 11:55
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(v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  237. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  238. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  239. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (III)
  240. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (IV)
  241. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  242. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  243. (VI) Capítulo 13: Mediadores (III)
  244. (VI) Capítulo 13: Mediadores (IV)

Y no supo por qué, pero hubo interferencias en el mensaje.

-No pasa nada, Moonlight, estaba muy borracha… Ni siquiera lo recuerdo, así que…

-Ted y tú, Weasley -Recalcó Moonlight. -Ted y tú -Insistió.

En ese punto, Dominique no estaba mirando a ninguno de los dos. Se había quedando sin respiración. Contó mentalmente hasta diez. Decidió que no era necesario entrar en pánico.

-No -Dijo lo más calmada que pudo. -No pasó eso -Recalcó, imitando el tono de Moonlight. Con seguridad. Si una negaba algo, no había ocurrido. -Nope.

-Dom, ayer nos besamos -Dijo Ted.

Dominique hizo una mueca de desaprobación. Negó con la cabeza.  De todas las teorías que habían pasado por su cabeza. Esa. Esa. Esa ni se contemplaba. No. NO. Nope. ¿Seguía estando en una alucinación?

-Te liaste con  tu amor platónico, Weasley-Comenzó a relatar Moonlight. Oh, maldito licántropo. -Con  mi mejor amigo, con el profesor de Hogwarts, con el padre de tu sobrino Remus, con el ahijado de tu tío Harry, con el ex de tu hermana Victoire,…

La voz de Moonliht se apagó y, aunque sonase tranquila, Dominique alzó la barbilla para encontrar su mandíbula tensa. Joder, si los rumores eran ciertos, algo tenso debía estar, ¿no? Teddy era su mejor amigo.

-Que no -Insistió ella. -Yo nunca besaría a Teddy -Insistió ella.

Escuchó la risa sarcástica, aquella vez, de Moonlight. Era la misma que había elaborado ella al ver por primera vez a Moonlight. Parecía algo dolido. Bueno, ¿es que no se daban cuenta de que su cerebro acababa de explotar?

-Al menos dice la verdad, eh, ¿Teddy? -Dijo con cierta ponzoña en sus palabras. Dominique frunció el ceño sin entender absolutamente nada. -Fue él el que te besó a ti.

Fántastico. Perfecto. Espléndido.

¿Dónde está el Avada Kedavra al corazón cuando una lo necesita?

Respira. Inspira. Respira. Inspira.

Al menos, no podía cargarse la familia de su hermana porque técnicamente habían roto. Y eso era lo único en lo que podía pensar.

-No se lo puedes decir a Vic -Advirtió Ted.

Oh, Merlín en calzoncillos bailando en la tabla redonda. ¿Qué le pasaba a este chico?

-¿Qué? -Escupió ella.

Moonlight soltó otra risa sarcástica.

-Si Vic se entera, nos mata a los dos -Elaboró Ted. Como si aquello no fuera evidente.

-Si Vic se entera y no por nosotros, destruirá nuestras almas -Dijo Dominique, visiblemente afectada por el posible castigo infernal de su hermana. -Oh, dios, nunca podré ser magizoologista -Se lamentó Dominique, contemplando su futuro negro y oscuro como el alma de los dementores que deberían haberla detenido la noche anterior. Se llevó la mano a la sien. Miró con furia a Ted. Le apuntó con su dedo índice. -¿¡En qué estabas pensando?!

Al parecer, ninguno de los mejores amigos -¿lo seguirían siendo? -se esperaban aquella reacción. ¿Qué pensaban, seriamente? ¿Qué porque Teddy fuera su amor platónico estaría en las nubes porque la hubiera besado? ¡Había madurado! ¡Había consecuencias a sus acciones! ¡Y ya no quería ser besada por el maldito Teddy Lupin! Wow. Oh. Godric. Mal. ESTO ESTABA MAL.

-Eso, Teddy, ¿en qué estabas pensando? -Preguntó Moonlight con una mezcla de sorna y cansancio. Se acercó a la ventana y Dominique sintió sus ojos clavados en ella. Oh. Godric. Nunca había pensado que su boggart sería aquella escena.

-¡Lo siento, Dom! -Exclamó, un tanto agobiado, Ted. Se acercó a ella y ella se alejó de él. Poniendo más sábana entre ellos. Ted se estremeció, vacilando. - Estaba borracho -Oh, bueno, ella también y, pese a tener recuerdos vagos, estaba segura de que no había dado pie a ello. ¿O sí? Oh. Merlín. Se odiaba por ser veela. -Verás, sé lo que sientes por mí… Y esto…-Se señaló a él y a ella. -No es justo para ti… -En serio, los Inferi y Dementeros estaban tardando en lleguar. Quizás solo faltaba Vic para que la sumergiera en el infierno. ¡Que el amor platónico la besara y después le pidiera perdón diciéndole que no era justo porque sabía lo que sentía ella por él…! Como mínimo era el galardón a la pringada del año. -Echaba de menos a Vic… Y… Te pareces mucho a ella… Me recordaste a ella demasiado… No lo sé -Dominique se quedó ojiplática. Eso era una de las cosas que siempre evitaba odiar. Si no se controlaba, haría arder el piso de Moonlight. Que alguien callara a ese chico. -Solo nos besamos…

Menos mal. No quería que el primo de Remus fuera, para colmo, su hermanastro. No estaba preparada para tanta información. Desde luego, después de aquello, no volvería a mirar a Ted con los ojos con los que siempre le había mirado. No quería pensar que se había aprovechado de que ambos estaban borrachos para besarla y que le recordara a Vic -lo cual era como ¿qué cojones no fue él el que cortó con ella? Esos dos estaban demasiado mal y ella nunca en la vida querría ponerse en medio. Oh. Salazar Slytherin. Eso era. El Sombrero se había equivocado. Era Slytherin.

-Si solo nos besamos, ¿por qué me has cambiado la ropa?

Ted frunció el ceño. Como si no recordara aquello. Perfecto. Ni siquiera recordaba que, en algún momento de la noche, ella había estado desnuda. Necesitaría terapia después de aquello. O un refugio -no El Refugio -para esconderse de la civilización.

-Woods nos llamó en el Caldero Chorreante para que te sacásemos de allí, Dom -Dijo lentamente Teddy. Oh, o sea que estuvo bastante tiempo con Nick. Y Nick había sido considerado con ella. Definitivamente eso era el fin del mundo. -Te habías derramado todo el alcohol en tu ropa y de camino al autobús nocturno comenzaste a vomitar sobre tus pantalones… No queríamos dejarte en esas condiciones sola y… Bueno yo tampoco estaba como para acompañarte… Y Moonlight dio la idea de quedarnos en su apartamento que estaba cerca.

-¿No quemé a nadie? -Preguntó Dominique con cierta cautela.

-No siempre que te emborrachas acabas quemando a los tíos que quieren algo contigo -Se burló Moonlight.

Dominique rodó los ojos.

Los recuerdos de la anoche anterior le azotaron de repente y sintió sus mejillas teñirse de rojo.

Menos mal que no llevaba tacones. Y que estaba bastante borracha. Podía reconocerlo. Teddy y Moonlight se lo habían dicho. Y ella estaba orgullosa de estarlo. ¿Por qué no iba a estarlo? Nick le había dicho que sentía ser un novio de mierda. Y que quería ser su amigo. ¿Cómo iba a haber podido aguantar aquello sin estar como una cuba? Y haber soltado todo sobre sus pobres pantalones. Necesitaba lavarse con urgencia. Y volver a casa. Pero, ¿qué casa? Sus padres no le habían dado una casa como a Vic. Porque, por supuesto, no era la hermana mayor. Y decían que la casa de Notting Hill no era segura. Incluso si era veela y lanzaba fuego por las manos. Cobardes. Por lo que debía deambular de casa en casa hasta ahorrar suficiente dinero como para poder comprarse un apartamento como el de Moonlight. O quedarse embarazada como Vic para que se lo compraran sus padres.

Entró al baño con Teddy. Menos mal que él estaba tan borracho como ella y no podían oler la pestulencia del vómite que acarreaba con ella. No tenía tolerancia al alcohol. Pero el ex novio de su hermana tampoco. Había relatado que la echaba de menos. Que críar a un hijo era súper difícil. Y que estaba destrozado después de saber que Imogen era la hija de Voldemort y de Bellatrix Lestrange. El chico tenía sus problemitas. Pero se estaba riendo con ella en el baño de lo pequeño que era.

Y un poco de Moonlight. De lo pulcro que era. Les había pedido a ambos que fueran limpiándose mientras él buscaba algo de ropa para Dominique. Como si Dominique quisiera ponerse algo de Moonlight. Bah. Oler a ese licántropo que todo el mundo en Luperca decía que sentía mucho más por ella de lo que ella admitía y cuyos sentimientos hacia él temía en sobremanera después de haber consolado a Umi durante días. ¿Era Dominique Weasley una Gryffindor cobarde por haber huido de sus sentimientos? Siguiente pregunta.

Teddy le tendió una toalla. Dominique hipó y se rio. Y Teddy hipó también. Se rieron a unísono. Teddy le cogió la toalla y limpió la mejilla de Dominique. ¿En serio había llegado hasta allí su propio vómito? Vaya asco de borracha era ella.

Se encontró con los labios de Teddy sobre los de ella antes de que Dominique pudiera seguir quitando el vómito de sus pantalones. Idílico. Teddy la agarró de la cintura y la atrajo hacia él con tanta fuerza que Dominique se tambaleó y tuvo que apoyar sus manos sobre el lavabo para no perder el equilibrio, mientras Teddy la besaba con tanta hambre que Dominique se sintió abrumada.

Abrió sus ojos -los había cerrado por inercia frente a un beso -y vio el rostro de Teddy sobre el de ella. Las manos del joven buscando su cuerpo bajo su blusa. Okay. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué hacía Teddy Lupin besándola? Frunció el ceño e intentó separarse de él echándose hacia atrás.

-¡TED! -Gruñó Moonlight detrás de Teddy. -¡¿Qué estás haciendo?!

Ups, parecía que Alexander Moonlight estaba un pelín enfadado. Tenía el mentón apretado. Separó a su amigo de ella. Visiblemente molesto por la interrupción. Dominique suspiró aliviada. Lanzó una mirada de agradecimiento a Moonlight. Eso solo pasaría una vez. En serio, la Dominique Weasley de doce años estaría retorciéndose de envidia. Pero la Dominique Weasley del presente estaba mareada y con poca dignidad se ajustó la blusa y se mordió el labio. Acababa de besar al ex de su hermana. Bueno, no era justo. Le acababa de besar él a ella. Frunció el ceño. ¿Cómo se lo explicaba a Vic sin que la mandara al limbo de una Maldición?

-Ahora estamos en paz, ¿no? -Espetó Teddy. Recibió una mirada asesina de Moonlight. Oh, problemas entre mejores amigos. Teddy también vio aquella mirada. Titubeó.-Es el alcohol, amigo, lo siento…

-No justitica que te aproveches de ella.

Empujó a Moonlight y salió disparado del baño -tambaleándose y perdiendo la dignidad por el camino. El licántropo de cabello dorado y con expresión tensa volvió a gruñir. Estaba enfadado. Muy enfadado. Dominique se mordió la lengua por dentro para no ser objeto de más enfado.

No obstante, hipó. Se rio de la situación incómoda. No pudo evitarlo. Estaba tremendamente borracha y no pudo evitar reírse de que Moonlight y Teddy se pelearan así. Oh, Merlín, cómo se arrepentiría de aquello a la mañana siguiente.

-¿Eso es para mí? -Preguntó, aclarándose la garganta e intentando no arrastrar las palabras, mientras señalaba una camiseta que apretaba Moonlight en su puño.

El Auror se giró para verla. Podría decirse que su mirada se enterneció, pero con Moonlight una nunca podría utilizar la palabra «ternura». O derivados. Hizo amago de acercarse a ella. Pero se detuvo.

-¿Estás bien? -Finalmente se acercó. Le quitó la toalla de las manos. Sacó su varita y limpió el vómito. Oh, Godric, claro. Eran magos. ¿Por qué no habían pensado eso antes? Maldito whiskey de fuego. -Quítate esa ropa y deja que la lave, el encantamiento no durará mucho más…

Dominique se carcajeó.

-Estabas deseando decirme esas palabras -Dijo Dominique, intentando sonar seductora. Probablemente sin éxito. Moonlight alzó una ceja. Ups, mejor no cabrear a la bestia. -Sé tu secreto -Canturreó.

Y se rio. Mejores sentencias de muerte había tenido Dominique sobre su cabeza. Pero aquella se la estaba ganando ella sola. ¿Por qué no paraba de hablar? ¿Le habían echado Veritaserum?

-No sé de qué estás hablando, Weasley -Le dijo.

Le dejó la camiseta en sus manos. Y se dio la vuelta para dejarla en el baño y probablemente obligarla a cambiarse de ropa sola. Muy considerado por su parte. Aunque, ¿podría hacerlo? ¿Y si se caía? ¿Tenía equilibrio?¿Qué era el equilibrio?

-Es el rumor de Luperca… Por eso te he estado evitando todo el verano -Confesó Dominique tirando su dignidad por la borda.

Moonlight pareció ignorarla porque salió del baño y cerró la puerta. Escuchó unos gritos amortiguados. No quiso saber qué decían. Pero distinguió el nombre de su hermana y el suyo entre ellos. ¿Por qué tenía que estar su hermana metida siempre en todo? ¿No tenía suficiente con ser la persona con la que la confundían cada vez que salía a la calle? Suspiró. Se quitó los pantalones. Los tiró al suelo. Se quitó la blusa y el sujetador. Los tiró al suelo. Moonlight había dicho que los lavaría. Se colocó la camiseta que le había dado Moonlight. Se giró para verse en el espejo. Le recibió su propia mirada de desaprobación. Tenía el pelo hecho una maraña. La sombra de ojos esparcida por las esquinas de su rostro. El pintalabios seco. Vio la camiseta y la ensanchó. «Led Zeppelin». Qué raro era Moonlight. Acercó su rostro al espejo.

-Tú no tienes la culpa -Se dijo a sí misma. -Vic te va a matar -Se recordó a sí misma. -Quieres que te entierren en Hogwarts. -Añadió. -Y ya que nos estamos confesando, Dominique Weasley…-Se señaló a su propio reflejo, chocando su dedo índice con el cristal. -Reconoce que nos gusta un poquito… -Dejó caer la frase. -No. Nunca -Sentenció. -¿Recuerdas cómo estaba Umi? Nosotras no podemos estar así -Se recordó. Asintió.

-¿Estás bien, Weasley? -Oyó la voz de Moonlight al otro lado de la puerta y pegó un salto.

Respiró profundamente. Se encaminó a la puerta dando tumbos. O la habitación daba tumbos. Tendría que consultarlo cuando amaneciera. Quizás hubo un terremoto aquella noche. Abrió la puerta.

Se encontró a Moonlight. Tenía el ceño fruncido y la miraba con preocupación. Bueno, eso u olía su hedor a vómito y por eso tenía esa cara compugnida.

-Nunca he estado mejor -Respondió, intentando sonreír.

El Auror la cogió del hombro y la dirigió hacia una habitación. Vio por el rabillo del ojo a Teddy sentado en una silla. Oh, parecía como si hubiera sido regañado. ¿Ese era el padre de su sobrino? Vaya, vaya, ¿quién iba a hablar con Vic mañana? Oh, ella quizás no. Pues Vic le inyectaría Veritaserum en vena. Ups.

La dirigió al dormitorio de Moonlight. Le indicó la cama. Vaya, era autoritario. Y encima tenía unos músculos… Dominique siempre había entendido por qué sus compañeras de habitación en Hogwarts siempre lo elegían como el que siempre desearían tener incluso casadas y con familia. Ella siempre había pensado en Teddy. ¡Já! ¡Cuidado con lo que una desea!

-Dormirás ahí sola hoy -Explicó. Se sintió un poco decpecionada pero luchó por que no se notara. -Teddy y yo tenemos que hablar y dormiremos en mi salón… Si necesitas algo, llámanos. Si quieres vomitar, sabes dónde está el baño. Si ves que no puedes ir al baño, te haré limpiarlo todo mañana.

Estaba bastante serio. Debería darles esa información a sus antiguas compañeras de cuarto para que se pensaran mejor sus ideales.  Su padre Bill habría tenido un poco más de tacto.

-¿No vas a dormir conmigo? -Aquello lo había pensado. Pero, al parecer, lo pensó en voz alta.

Moonlight hizo como si sus palabras le hubieran echado hacia atrás en una onda expansiva.

-No -Dijo simplemente.

Dominique hizo un puchero. ¿Qué estaba mal con ella? ¡Le estaba haciendo pucheros a Moonlight por no querer dormir con ella! ¡Já! ¿En qué universo estaba? ¿Le habían lanzado un Imperius? Pero Dominique borracha no estaba contenta con eso. ¡Por supuesto que no!

-¿Por qué?

-Estás borracha, Weasley -Dijo como si ella no fuera consciente. Quizás lo era. Pero su conciencia realmente no sabía si su cerebro ahogado en whiskey estaba decidiendo decir aquello. Hizo otro puchero. -Dom…

Se acercó lentamente a Moonlight. Quien, se tensó ante la aproximación de ella, como quien cautelosamente esperaba ser asesinado o salir ardiendo frente a una llama -lo cual en esa situación era bastante apropiado.

Se puso de puntillas. Extendió su mano izquierda al cuello de Moonlight. Se alzó hacia él. Incluso cuando el alcohol estaba nublando todos sus sentidos a su vez, el latido de su corazón los eclipsó a todos bombardeando cada vez más sangre por todas sus terminaciones nerviosas. Encajó sus labios con los frondosos labios de Moonlight. Buscó los atentos ojos de Moonlight que la observaban atentamente. Y, sin apartar sus ojos de su iris gris, lo besó furiosamente mientras contemplaba cómo sus pupilas se dilataban. Lo besó mientras disfrutaba de la reacción que observaba en el rostro de Moonlight. En cómo su cuerpo se tensaba bajo el de ella. Oh. Godric. Qué beso.

Moonlight cogió el brazo de Dominique para apartarla. Y ella dejó salir una bocanada de aire frustrado al darse cuenta que había interrumpido su beso. Le miró con confusión.

-Después de todas las veces que te encontré saliendo de armarios de escobas besando a todo el catálogo de Hogwarts… ¿No me vas a besar a mí? -Le espetó. Su voz sonaba rasposa. Arrastraba las palabras. Oh, maldito whiskey. Peor enemigo de las brujas y de la dignidad.

-Que duermas bien, Weasley -Fue la respuesta de Alexander Moonlight.

Y, sin previo aviso, le dio un beso en la frente.

Dominique parpadeó antes de tirarse sobre la cama y quedar inconsciente.

Pregunta seria. ¿Podía lanzarse un Avada Kedavra a sí misma?

-Yo… Tengo que irme -Dijo, de repente, Teddy. Gran cobarde. -Tengo que recoger a Remus… Le pedí a Vic que se ocupara de él ayer, pero me toca a mí esta semana.

-Cuidado con besarla por que la confundas con Dominique, Teddy -Dijo Moonlight con un sarcasmo tan oscuro que le dolió hasta ella.

La mirada herida de Teddy -y de disculpa hacia Dominique -no fue suficiente para paliar el desastre que habían formado en menos de vienticuatro horas. Sin decir nada más, Teddy salió de la habitación inclinando su cabeza en una especie de reverencia y se marchó.

Y dejó a Dominique con un Moonlight cabreado con su mejor amigo -había que añadir que era licántropo y, no sabía exactamente en que fase lunar estaba, pero daba igual, pues su personalidad no era exactamente calmada. Oh, y, claro, acababa de recordar que ella le había besado a él. Y él se había apartado de ella.

-Debería irme -Dijo Dominique.

-He hecho café -Fue la respuesta de Moonlight desde la ventana. Dominique tragó saliva. Podría tomarse un café antes de irse. Y quizás darle una explicación de por qué ayer ayer parecía una adolescente desesperada. -O puedo poner un té -Añadió, como si el café no fuera el ritual de las mañanas de Dominique.

Se atrevió a mirar a Moonlight. Le sonreía. Moonlight le sonreía. Quizás sentía pena por ella. Oh, Helga, era patética. Le sonrió de vuelta. Insegura de sí misma. Porque evidentemente el whiskey de fuego se había llevado toda su seguridad.

Se levantó de la cama y siguió a Moonlight a la cocina. Le ofreció una taza de café. Y le dio un sorbó. No se quejó de que le quemase los labios. Se hizo un silencio incómodo.

-Siento lo de ayer -Dijo finalmente Dominique.

Moonlight esbozó una sonrisa lobuna. Bueno, al menos no estaba enfadado con ella, ¿no?

-¿Qué parte?

Dominique sonrió entre dientes.

-¿La parte del acoso? -Inquirió tímidamente.

Él se rio.

-No es la primera vez que me pasa con una Weasley Delacour.

Casi se rie para acompañar el sarcasmo.

Casi.

¿Qué?

Se le congeló la sangre.

-¿Qué…? ¿Qué…? ¿Cómo? -Tartamudeó estupefacta.

No quería entender lo que significaba aquello. Y Moonlight se volvió a reir. Por supuesto, porque aquel día estaba siendo sumamente divertido para el licántropo.

-No sabes muchas cosas de cuando tu hermana estaba en Hogwarts -Fue su respuesta. Y le guiñó el ojo. ¡¿QUÉ?! Su hermana, Victoire Weasley Delacour, la persona que más odiaba a Alexander Moonlight. La primera que le dijo que si algún se enteraba de que había ido a una cita con él no la consideraría jamás su hermana. ¡Sería hipócrita! -Antes de estar con Ted, salió conmigo para ponerle celoso…

-Ouch, vaya mejor amigo -Se le escapó a Dom. Sorbió del café. Quizás entendía el diálogo con Teddy de anoche. 

-También me prometió ayudarme a pedirte una cita para Hosgsmeade pero nuestro amigo Woods se nos adelantó -Añadió. Oh, ¿no había dicho Woods que fue Vic quien se lo aconsejó? ¡Vaya bruja era su hermana! -Sinceramente no creo que tu hermana quisiera que fueras conmigo a ninguna cita… Te quería más que eso, obviamente -Razonó.

-No sé cómo no es Slytherin -Murmuró Dominique.

-Lo hizo porque te quiere -Insistió Moonlight. -A su manera… Para tu hermana, sigo siendo el licántropo que atacó a su hermana pequeña.

Dominique tensó su rostro.

-No la detuvo para salir contigo.

-Tenía sus motivos -Concedió Moonlight. -Siento lo que te hice, Dominique -Dijo, en referencia, claramente, a las garras que aún marcaban su espalda. -No sé si alguna vez te lo he llegado a decir.

No. No lo había hecho. Pero no era momento para hacerlo. Eso ya estaba olvidado. Dominique se levantó de la silla de la cocina. Dejó la taza en el fregadero. Vio su ropa limpia y la cogió, sin decir una palabra, al dirgirse al baño. Cerró la puerta tras de sí. Se miró en el espejo.

-Merlín, por favor, si aún tienes poder sobre este planeta, borra mi memoria y la de los demás -Suplicó a su propio reflejo.

Pero Merlín llevaba muerto mucho tiempo.

-¿Necesitas ayuda? -Preguntó Moonlight.

-¡Nope! -Se cambió rápidamente, se arregló el pelo y se lavó la cara, y salió. Le entregó la camiseta sin mirarle a los ojos. -Gracias por cuidar de mi anoche -Le dijo con sinceridad. Aún sin mirarle a los ojos. ¿Si lo hacía recordaría más vivídamente el momento de anoche?

-Recuerda que fue Teddy el que te besó a ti y no al revés -Insistió Moonlight. Bueno, fue ella la que besó a Moonlight y no al revés. ¿Había, de verdad, que atender a esos pequeños detalles? -No tienes que culparte -Le dijo. Pero sí cavar su propia tumba.

Se hizo un silencio incómodo.

Dominique aprovechó para fijarse mejor en pequeños detalles del apartamento de Moonlight. Tenía vigas de madera negra sobre el techo. Como en Luperca. Tapices de colores como en Luperca. Un sofá de color rojo como Gryffindor. Y vio que su varita reposaba junto con la de Moonlight en un cuenco de madera en el pequeño recibidor. Observó fotos de Moonlight con Umi, Wakanda, Tala, Onawa y Teddy. También fotos de una mujer que se parecía infinitamente a Moonlight. Su madre.

Tragó saliva. Fue en ese momento en el que comprendió que no conocía tanto a Moonlight. Y se sintió una extraña en aquel lugar. Escuchó al Auror hacer un ruido con su garganta.

-Escucha, Dominique -La cogió del brazo y la miró con precaución. -Tengo que ir al Departamento a por un expediente que necesito para seguir estudiándolo aquí… Pero puedes quedarte aquí si quieres… Volveré en veinte minutos o así.

La joven sintió que su corazón se aceleraba.

-Oh, no, no, no -Se alejó de él.  Era una invitación a que se marchara.  Era evidente. -Yo… Tengo algo que hacer también. Antes de que se me olvide… ¡Por poco se me olvida! -Y era cierto. Oh. Merlín. Con las tonterías estaba a punto de olvidar aquello. Lo más importante de la noche.

¿Qué hacía ahora? ¿Lo abrazaba para despedirse? ¿Se Aparecía sin más? Si le preguntaban, ella lo habría besado de nuevo y nunca se marcharía de allí; pero claro, no era esa la situación. Extendió su brazo para rozar su mano y -bueno, no sabía si estrecharla, apretarla o lo que surgiera -pero la naturaleza tenía otros planes.

De repente, un brillo salió su roce y se extendió por sus manos. Sintió un calor en su pecho. Alzó la mirada y supo, en ese instante, que Moonlight también lo había sentido. Se retiraron casi por acto reflejo. Ambos sabían lo que significaba aquello. Ambos sabían qué significado tenía aquel brillo y aquel calor. Por supuesto que lo sabían.

¿No eran Gryffindor? ¿Por qué no hacían nada al respecto? Quizás porque esa noche besó a su mejor amigo, al padre de su sobrino y al ex de su hermana del que nunca se recuperaría. Quizás no era el mejor momento para reconocer lo que eran. ¿Había marcha atrás para eso? ¡Maldito Merlín!

Moonlight se había quedado mudo. Y Dominique tenía las mejillas encedidas.

-Me debes una cerveza de mantequilla en Hogsmeade -Fue lo que pudo decir con una media sonrisa.

No quiso saber la respuesta de Moonlight. ¡Gryffindor cobarde! Así que se Apareció.

Y, ¿a dónde iba con tantas prisas antes de que se le olvidara por completo lo que descubrió la noche anterior? Al Departamento de Medicina Mágica Forense de San Mungo. Corrió por el pasillo y buscó el despachó de la Sanadora Bell. La encontró sobre un montón de papeles. Se sorprendió al encontrarse allí con Monique Jordan.

Y ella se sorpendería de encontrarse con ella. Sobre todo del espectáculo que dio ayer delante de ella. Recordó su rostro. Pero no recordaba exactamente hasta qué parte de la noche había sido ella testigo.

-Oh, señorita Weasley, ¿a qué debemos su presencia? -Preguntó la Sanadora Bell.

Ella sonrió y se mordió el labio. Monique Jordan la miró de arriba abajo. Confirmando que llevaba la misma ropa que la noche anterior. Confirmando que no había dormido en su casa. Confirmando que había dormido en casa de otra persona. Se encontró con sus ojos y supó que se había puesto colorada.

-Esto… He encontrado un elemento que puede ayudar a detener los efectos de los experimentos del doctor Scheneider.

Ayudante y Sanadora se miraron entre sí. Escépticas.

-No sabemos de qué nos está hablando -Fue lo que le dijo la Sanadora Bell.

-Ahórrese la burocracia, Sanadora Bell -Dijo Dominique Weasley. Aquello sobresaltó a Monique Jordan. Ups, sí, ella estaría acostumbrada a la delicada Dominique de Hogwarts. -El fuego… El fuego veela en concreto. Aunque no sé si el de otras criaturas mágicas también pueden detener los efectos… Deben traer a Nick Woods para comprobarlo.- Escuchó una respiración profunda de la Sanadora Bell. Dominique Weasley rodó los ojos. Por supuesto, la burocracia haría mucho más lento todo aquello. -Sé que no tengo ningún tipo de autoridad y que, para colmo, tengo una orden de distanciamiento sobre mi ex… Pero lo prometo que él se lo contará… ¡Y me comprometo a dar mi fuego si quieren!



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