Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
La Tercera Generación de Hogwarts » (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Jueves 21 de Enero de 2021, 20:22
[ Más información ]

(V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones



Un dolor punzante en su cabeza la despertó. Pero no abrió los ojos. Sintió un sonido zumbante. Tardó dos segundos en reconocer el eco de la resaca. El olor a sudor seco.  El mal sabor de boca y el recuerdo del whiskey de fuego en su paladal. Arrastró su mano por unas sábanas ásperas hasta llevarla a su frente y arrugó sus dedos por ellas. Godric, cuánto tiempo sin una resaca así.


Rozó de nuevo, sin llegar a abrir los ojos, las sábanas.


Dejó escapar un suspiro. No las reconocía. No eran las sábanas de seda del castillo de Aurel en el que se había quedado gran parte del verano. Tampoco eran las sábanas de la casa de su tía abuela veela en Francia en el que había pasado días intentado convencer a la comunidad de aquellas criaturas mágicas para que se unieran al Temple. Ni las sábanas ligeras de Luperca. Ni las del piso de su tío Charlie, ni las de El Refugio ni las de la casa de sus padres. Palpó con urgencia al otro lado de la cama con miedo de encontrar a un cuerpo a su lado. Soltó una bocanada de aire al encontrar un vacío.


No obstante, no estaba en ningún lugar familiar. No olía a ningún lugar que hubiera estado antes. Había amanecido en una cama ajena. Con resaca. Oliendo a sudor. Y a whiskey de fuego. ¿Qué demonios había ocurrido la noche anterior? Dejó escapar un gemido. Le vinieron memorias que quiso olvidarlas al instante. Suspiró.


Abrió los ojos y vio que la oscuridad la acogió. Perfecto, ni siquiera podía distinguir la decoración del cuarto para siquiera darle una pista de dónde había acabado. ¿Y si la habían secuestrado? Entonces, tuvo el impulso de comprobar si estaba desnuda. Alzó las sábanas y se sintió aliviada al encontrar su cuerpo cubierto. Suspiró. No obstante, frunció el ceño. No era su ropa la que llevaba puesta. Dejó escapar un chillido. Llevaba una camiseta que le quedaba extremadamente grande. No identificaba el color debido a la falta de luz pero debía ser oscura. Se llevó la tela a su nariz. Olía a limpio en contraste con su piel. Arrugó su nariz. Escéptica. ¿Se había cambiado de ropa? Cambió su rostro a un gesto de horror. ¿Le habrían cambiado de ropa? O. Peor aún. ¿Qué había hecho para tener que cambiarse de ropa? Oh. Godric.


Se llevo las palmas de sus manos a sus ojos y se estiró en la cama.


¿Hasta qué punto podía haber arruinado su reputación aquella noche Dominique Weasley? ¿Y por qué sólo recordaba borrones?


Tenía que poner sus recuerdos en orden. Para empezar, ¿por qué había salido el día anterior? Oh. La reunión de antiguos alumnos de Gryffindor en el Caldero Chorreante. ¿Cómo seguían haciendo esas reuniones? Sabía que su padre y sus tíos habían acudido a ellas de jóvenes y servían para buscar trabajo y era el único motivo por el que su tío Percy había encontrado esposa. Pobre tío Percy. Ahora entendía por qué, de todos modos. Eran reuniones quinquenales que servían para estar al día de los contactos. Su tío Charlie le había pedido que fuera para transmitir un mensaje al dueño de la taberna y a otro par de Gryffindor con el objetivo de que se unieran a la causa. Ella iba allí como misión. Por supuesto, se había encontrado con sus antiguos compañeros de clase pero, sinceramente, nunca había sido buena amiga con ninguno.


Excepto con uno. Oh. Godric. No. No. No podía ser. ¿No? Tenía una maldita orden de distanciamiento con él. No. ¡No podía haberse acostado con su ex! ¡No podía haberla cagado de aquella manera! ¡Wakanda iba a rebanarle la cabeza cuando se enterara! ¡No podía haber acabado la noche con el maldito Nicholas Woods! ¡Porque era la única cara que recordaba de aquella noche!


Godric, perdona a Dominique Weasley por ser una completa imbécil y ser la peor Gryffindor en siglos.


Se dio una palmada en la frente de desperación.


El bullicio de la gente se le había metido en los oídos y, si alguien la estaba llamando, tendría que hacer contacto físico con ella para poder enterarse. Nadó entre la gente sin un rumbo en concreto. Todos estaban felices. Como si la guerra que había justo al otro lado de la puerta del Caldero Chorreante no fuera una preocupación inmediata. Ellos no habían presenciado la Asamblea del Temple. Ni se habían pasado el verano reclutando a criaturas mágicas. ¿Era irresponsable ser feliz? Era irresponsable ser ignorante, no feliz.


Tío Charlie le había dicho que se quedara allí el tiempo que quisiera. Que se lo había ganado. Tampoco era como si ella fuera el alma de la fiesta en los desmadres de Gryffindor. Vio a ciertas caras conocidas que asintieron al verla pasar. Personalmente, supo que no se acercaron a ella porque o bien no sabían su nombre, o bien se creían que era su hermana Victoire. Llevaba diecinueve años acostumbrada a aquello. No le molestaba ya. Saludó a su tío George. A su tía Angelina. A su tío Ron. Evitó a los que conocía.  A toda costa.


Acabó en la barra tras dos cervezas de mantequilla y con un whiskey de fuego. Podía beber sola. Se había acostumbrado a aquello aquel verano. Umi le había enseñado a beber sola. Oh, Umi. Cuánto la echaba de menos.


-Dominique -La llamó una voz que hizo que se estremeciera hasta el último vello de su cuerpo.


Por suerte, acababa de tragar el contenido del vaso, pues lo habría escupido todo sobre la barra. Se giró para encarar al dueño de la voz. Encogió el rostro al verle. Hizo una mueca y entornó los ojos como disculpándose.


-Oh -Fue lo único que pudo decir. -Lo siento -Añadió.


Nicholas Woods le miraba con una expresión seria. O, al menos, eso parecía. Tenía la mitad del rostro cicatrizado por las llamas que -bueno, no estaba muy orgullosa de esto, pero lo haría de nuevo -ella le había proporcionado. Era una cicatriz que avanzaba por el cuello y se escondía en la camiseta de algodón y aparecía por el bíceps. Era como si su piel se encogiera y se retorciera. Era horrible.


Dominique no podía dejar de verla y comprender que había sido ella. Y que todo el dolor que le podía haber inducido -y que quizás seguía teniendo -le recordaría a ella. Y que cada vez que viera en su espejo la falta de vello en sus cejas, la falta de barba, de expresión facial, de pelo, de definición… Tenía la firma de Dominique Weasley. Fantástico.


Comprendió, al instante, que el estar tan cerca de Nick no era buena idea. Para ninguno. El alcohol tenía el efecto de inhibir sus reflejos. Y el shock de verle también. Nick era un durmiente y nadie la había creído. Y ella podría volverse todo fuego y destrucción. Oh, Wakanda la iba a matar después de aquello.


Nick tuvo que ver la expresión en su rostro.


-No pasa nada si ninguno de los dos dice nada -Advirtió Nick.


-Tengo una orden de distanciamiento -Dijo ella con cierto retintín.


-Alejamiento -Corrigió Nick.


Se llevó el whiskey a los labios y se acabó el contenido de un trago sin apartar la mirada del joven. Se dirigió al tabernero.


-¡Otro whiskey! -Pidió con urgencia Dominique.


-Mira, Dominique… -Se acercó y le agarró el brazo con más delicadeza de la que verdaderamente se merecía la joven después de haberle quemado el maldito cuerpo. Merlín, era un monstruo. Podría ir diciendo que su ex era una loca y nunca se lo desmentiría. La muchacha se estremeció. -Solo venía ha darte las gracias.


Por mucho alcohol que llevara en el cuerpo, aquello la despertó como una bofetada.


-¡¿Las gracias?!


Soltó una risa histérica.


-Sí… -Dijo con precaución Woods. -No te alteres, por favor, Minnie -Le pidió, utilizando el apodo que ella tanto había odiado. Gruñó. Sintió cierta vergüenza. Bueno, alterarse suponía convertirse en veela. Se avergonzó del miedo que distinguió en la expresión de Nick. Nunca antes lo había visto. Nick le temía. A ella. Demonios. Fantástico todo. Esto era como una pesadilla. Alucinación. ¿Dónde estaba el maldito whiskey?  -Me has curado -Le anunció. No parecía curado, si se lo preguntaban a Dominique. -No sé cómo lo has hecho… Pero ya no soy….


-¿Un vampiro? -Acertó a decir Dominique.


Cogió el vaso que le tendió el tabernero y derramó el líquido sobre su garganta mientras el whiskey de fuego quemaba en su interior. Siguió bebiendo. Sin apartar la mirada de Nick.


-Siento haberme comportado como un imbécil contigo -Se disculpó de la nada. Ella siguió bebiendo. Asintiendo con los ojos como platos. Se preguntó si aquello estaba siendo una alucinación. -Debería haberme preocupado más por ti que por lo que los demás pensaban de mí… Debería haberme preocupado más por conocerte mejor… No solo estar contigo porque fueras la más bonita de Hogwarts o porque tu hermana me convenciera de pedirte una cita en tercero…Me di cuenta de que no estaba enamorado de ti… Solo de lo que significaba estar contigo y… Ahora que sé todo lo que estás consiguiendo y todo lo que eres… Quiero conocerte… Me da igual que no volvamos juntos… Pero me gustaría que pudiéramos ser amigos… No espero que quieras… Evidentemente, fui el peor novio que pudieras querer…


Oh, definitivamente, esto debía ser una alucinación. Pues no solo Nick estaba pidiéndole perdón por ser el peor novio de la historia, sino que la habitación estaba empezando a danzar y el suelo moverse mucho más rápido.


Dominique no supo si había dejado de asentir o no cuando llegó al final de su cuarta bebida -¿o quinta? -y le pidió al tabernero otra para que no se detuviera aquella divertida alucinación. Se tropezó sobre sus propios pies.


¿Estaba ocurriendo un terremoto?


Se estrujó los ojos con sus dedos. Le llegó el aliento a whiskey de fuego y quiso vomitar. De vergüenza -la cual dudó que pudiera seguir teniendo, al haber desaparecido probablemente de la mano de su dignidad la noche anterior. De naúseas.


Bueno.


No sabía muy bien cómo manejar aquella situación.


Pánico. Pánico. Pánico.


¡ESTABA EN EL PISO DE NICHOLAS WOODS! ¡EL MALDITO NICHOLAS WOODS! ¡SU EX!


Inferi y Dementeros, que vinieran a por Dominique y la arrastraran a los confines del planeta.


Alguient tocó en la puerta.


Oh. No.


Al menos su parte veela humana funcionaría para que no se viera tan sumamente desastrosa en una mañana de resaca. O al menos su parte veela podría destruirlo todo para que nadie tuviera que saber los errores que había cometido aquella noche. Aunque sería una labor incomiable, pues seguramente habría habido testigos la noche anterior. Oh, Merlín, sus tíos habían estado allí. Su hermana Vic la iba a matar. Joder, los padres de Woods la iban a matar.


Las cortinas se retiraron dejando pasar la luz. La decoración del cuarto se mostró.


Vaya. Vaya.


Nick jamás tendría un cuadro del Parque de Redwood en frente de su cama.


¿No?


La cabeza que pertenecía a una persona que Dominique no pensaba encontrarse aquella mañana en absoluto -para nada -apareció por la puerta buscando a Dominique en la cama. Sus ojos enmarcados por sus frondosas cejas se centraron en ella y una sonrisa lobuna se dibujó en su rostro.


Ella no lo pudo evitar. No supo por qué, pero lanzó una risa cargada de sarcasmo y de histeria, mientras negaba con la cabeza y se llevaba las manos a la sien. Se incorporó sobre la cama, tapándose con las sábanas. Ocultando la camiseta -que probablemente fuera suya, pues ¿quién compraba camisetas de grupos de rock muggles?


-¡NO! -Exclamó ella, con rabia y furia. -No, no, no, no… ¡TÚ NO!


Le señaló con un dedo. Como si no fuera evidente que el pronombre posesivo al que se refería era al maldito Alexander Moonlight del que había estado huyendo y al que había evitado todo el verano desde unos rumores que había escuchado en Luperca y que deseaba con todas sus fuerzas que no fueran ciertos.


Fántastico. Por favor, Dementores, coged a Dominique Weasley.


Seguía con su sonrisa de superioridad cuando entró por completo a la habitación y contempló a Dominique como si fuera su parte favorita de una comedia. No tenía derecho a echarle de la habitación, ¿no? Estaba claro que era su propia habitación. Y que ella había pasado la noche allí. Oh. Godric.


Solo de imaginar la efímera posibilidad de lo que podría haber pasado le produjo un rubor en todo su rostro que odió todos los genes Weasley.


-¿Has dormido bien, Weasley? -Lo dijo escondiendo una risa.


Ella le lanzó una mirada asesina. Y, si pudiera, le habría lanzado una maldición.


-¿Qué pasó anoche? -Quiso saber. Para acabar con aquella tortura cuanto antes.


Pero obtuvo como respuesta una risa relajada de Moonlight. Oh. Godric.


La puerta volvió a abrirse. ¿Qué? ¿Cuántas personas había allí? Ojalá no fuera Nick. Ojalá no fuera Nick.


Era Ted Lupin.


¿Qué?


-Oh, Dom, has despertado -Dijo torpemente.


La joven entornó la mirada.


No estaba en el piso de Ted. Estaba en el piso de Moonlight. Estaba absolutamente segura. Pues, al fijarse mejor en aquella habitación, encajaba con la personalidad del Auror y licántropo. Las sábanas ásperas solo podían ser de un hombre que no tuviera gusto ni delicadeza y que no supiera lavar a una temperatura adecuada su ropa. El piso olía un poco a cerrado, pues sabía que Moonlight no pasaba mucho tiempo en él debido a que estaba más tiempo fuera en Luperca o en misiones. Y la decoración dejaba mucho que desear -siendo lo más personal un cuadro del parque de Redwood y banderas de Gryffindor.


Ahora bien, ¿qué hacia Ted Lupin allí?


Los observó mejor. Los examinó y los analizó. Moonlight llevaba una camiseta de algodón negra y unos pantalones vaqueros e iba descalzo. Estaba en su casa, después de todo. Tenía más barba de lo habitual y los ojos un tanto entornados como si se acabara de despertar. No obstante, su pelo estaba aplacado, como si hubiera tomado tiempo para peinarse y lavarse la cara. Además, olisqueó un poco de café, por lo que incluso podía haber desayunado. Era un licántropo, tenían demasiada energía esas criaturas. Y, sin embargo, el otro licántropo parecía tener mucha más resaca que su amigo. Y parecía que se acababa de despertar, pues su pelo -de color rojizo para la ocasión -estaba más que desordenado. Lo que más le llamó la atención, fue que tenía una camisa arrugada y unos pantalones arrugados un tanto arreglados. Como si hubiera pasado allí la noche. La pregunta era clara. ¿No? ¿Por qué? No sabía lo que había pasado, pero Vic la iba a matar.


-¿Por qué estoy aquí? -Quiso saber Dominiquie.


Miró, aquella vez, a Ted. Más por evitar la mirada lobuna de Moonlight, que porque Ted le transmitiera más confianza. En ese instante se sentía un tanto atacada por los dos. Podrían haberla llevado al Refugio con Vic, ¿no? O con Umi. Aunque, claro, igual bajo la influencia del alcohol no era lo más sensato aparecerse. Y sabía que el piso de Moonlight estaba cerca del Callejón Diagón. Pero, incluso así, podrían haberla dejado con alguno de sus tíos. Prefería encarar a su tío Ron por la mañana que a Ted Lupin y a Moonlight. Incluso a un ejército de Inferi. Incluso a Nick.


Se percató de que Moonlight le hizo un gesto a Ted para que fuera él el que hablara. Já. Cobarde. Si uno de ellos la había tocado, era evidente que era el que tenía la reputación de haber mancillado todos los armarios de escobas de Hogwarts. Moonlight. Oh, como le odiaba en ese instante. Y cómo se odiaba a ella. Oh. Godric. Vic la iba a matar.


Ted se aclaró la garganta. Sinceramente no tenía por qué hacerse responsable de lo que hiciera su amigo. Ya era bastante mayorcito. Y ella también. Sintió el rubor en sus mejillas. Estaba enfadada con ella. Oh, espera. ¿Iba a darle una lección? ¿Y si la habían rescatado de Nick porque se había abalanzado sobre su ex? ¡Eso sí que sería vergonzoso! Oh. Merlín. Basta con la intriga.


-Anoche nos besamos -Anunció Ted Lupin.






« (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I) Comenta este capítulo | Ir arriba (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II) »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.