Historia al azar: Frío de tu ausencia
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
La Tercera Generación de Hogwarts » (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Sábado 23 de Enero de 2021, 18:38
[ Más información ]

(V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)


Había pocas residencias privadas en Gran Bretaña que evocaran la historia y el poder que emanaba de sus cimientos con tanta facilidad como la Mansión Malfoy. En Wiltshire había sido considerada como una mansión solariega de infinitas hectáreas. El hogar de los Malfoy durante generaciones de magos orgullosos de su sangre pura. El lugar de residencia de Lord Voldemort durante su ascenso al poder y el cuartel base para los mortífagos y sus prisioneros. Había sido un lugar ensombrecido por la niebla y la magia oscura. Por los gritos encerrados en el recuerdo de aquel lugar. Por los dos años que Garrick Ollivander recuerda encerrado en aquellos sótanos de una familia a la que se negó ser él el que ayudara al último de la estirpe a escoger una varita y fue su hijo el que, a regañadientes, ayudó al joven Scorpius Malfoy en su primer año en Hogwarts. Por el asesinato de la profesora Charity Burbage quien enseñaba cómo los muggles no eran tan diferentes a los magos y a las brujas. Por el secuestro de Luna Lovegood, Dean Thomas y Griphook. Por la muerte y el sufrimiento que aquella Mansión produjo en Dobby, uno de los seres queridos de Harry Potter, quien murió al proteger su huida de aquel edificio. Por la tortura a la entonces Hermione Granger. Por el odio que, por aquella razón, jamás se erradicaría del corazón de Ronald Weasley. Por las leyendas y las verdades tan oscuras que intentó subsanar Draco Malfoy. Por todo lo oscuro de lo que el hombre aprendió y mejoró para su hijo.

Astoria Malfoy había llevado a cabo una gran labor en la reconstrucción y la redecoración de aquel lugar. Parecía que emanaba luz, en lugar de oscuridad. La dulce voz de la madre de Scorpius Malfoy les había dado la bienvenida a su hogar. Por primera vez en generaciones de Malfoy, aquella mansión sí que podía llamarse así.

Él había sido el primero en llegar. No porque siempre fuera rigurosamente puntual. Sino porque, pese a no ser aquella su casa, él era el que dirigiría aquella reunión. Pidió a sus padres que no fueran con él, pero le acompañaron al comienzo de aquel camino. Apreciaba el entusiasmo de Astoria Malfoy por ser la anfitriona de una reunión tan peculiar y no quería que se viera empañado por el oscuro y trágico recuerdo que tenían sus padres del vestíbulo y del sótano. Incluso si no pareciera el mismo. Incluso si hacía unos años ya habían acudido allí para ayudar a Draco Malfoy.

Conocía el temperamento y la explosividad volátil de su padre. Su madre podría retener la mueca de disgusto gracias a la experiencia de su carrera política. Pero Ron Weasley, su padre, podría ser maleducado y torpemente intrusivo en los asuntos que no eran suyos. Incluso frente a la viuda y los hijos huérfanos de un padre que había dado su vida para no ofrecer ayuda al Ojo. Su hermana era exactamente igual que su padre. Una emoción descontrolada era una pérdida de tiempo.

Había caminado por un sendero angosto flanqueado por sendos lados por setos recortados pulcramente y decorados con flores de colores pasteles y rosados. Parecía como entrar en una paleta de colores de una casa de campo del siglo XVIII muggle. Escuchó el trinar de los pájaros de fondo. Era principios de agosto. El sol abrasaba su nuca pálida. No había salido de la biblioteca de su casa ni la de la biblioteca del profesor Binns en todo el verano. Los rayos de sol sobre su piel poco acostumbrada a su fuerza le dejarían una sombra anaranjada al acabar el día. Las puertas de hierro se retorcieron y formaron la figura de un dragón que le preguntó el motivo de su visita. Una vez dicho las palabras mágicas, se adentró hacia ellas.

Había oído historias sobre la cara espantosa con voz retumbante que debían haber tomado forma aquellas rejas en lugar del dragón. ¿Sería aquello un retoque de Astoria Malfoy? Se preguntó en seguida si Lucius Malfoy sabía algo sobre aquello. No pudo evitar retorcer las comisuras de sus labios. Astoria Malfoy le sorprendía. Desde luego, entendió por qué Lucius y Narcissa Malfoy la habían «desaprobado» cuando, después de la Segunda Guerra Mágica, Draco la eligió como esposa enfrentándose a sus padres. Después del veto a aquella mansión a los señores Malfoy por parte de Draco Malfoy antes de fallecer, Astoria Malfoy había convertido a la familia Malfoy en un modelo a seguir. No había mes que la viuda anunciara donaciones a la Plataforma Élfica de Defensa de los Derechos Obreros o al Instituto de Estudios Muggles, entre otras de sus acciones.

Y, precisamente por esa razón, los rumores de la venganza de Lucius Malfoy habían aumentado entre la comunidad mágica. La Mansión Malfoy estaba protegida y tenía magia tan antigua para proteger de los indeseados que Astoria y sus hijos no tenían de qué preocuparse. No obstante, el rumor de un Lucius Malfoy enfurecido era suficiente como para causar cierto temor y tomar precauciones.

Se había adentrado por los terrenos donde había esculturas y arbustos que se movían y danzaban con gracia. No era difícil reconocer los distintos mitos que había decidido Astoria Malfoy para sus jardines. Y en honor a su familia y al gusto eterno de Draco Malfoy por la mitología antigua. Una Daphne corriendo hacia los arbustos en honor a Daphne Greengrass. Dos esculturas que le indicaban entre risas el camino al joven. Los hermanos Hyperion, dios de la observación, y Theia, diosa de la visión. Sonrió ante el exquisito gusto de Draco Malfoy para nombrar a sus hijos. Las esculturas se bajaron de sus altares y le acompañaron hasta contemplar el edificio al final del camino. Conforme se fue acercando a las escaleras de piedra y divisiaba la inmensa construcción de almenas y ventanas, la escultura de un pequeño dragón voló sobre él y se posó a un lado de la puerta principal sobre un soporte. Lo mismo hizo la escultura de igual tamaño de una mujer que llevaba en sus brazos rayos de sol: Astrea, la diosa de la justicia. En honor a Astoria. Aquella era una bienvenida digna de un lugar mágico sofisticado.

La mujer le había estado esperando cuando la puerta principal se abrió hacia adentro. El amplio vestíbulo le recibía con una calidez que debía ser la magia de Astoria Malfoy. Tenía en brazos a Theia. Era una niña menuda, con la tez extremadamente blanca y reluciente. Sonriente con hoyuelos. Y el pelo rubio, un platino más dorado que el de Scorpius y Draco Malfoy. La dejó en el suelo y la niña de dos años comenzó a correr hacia él como si quisiera darle la bienvenida. Se había sentido tan abrumado por ser objeto de afección de un ser tan minúsculo que le lanzó una mirada de socorro al joven que acababa de bajar de las plantas superiores.

Se percató del cambio en Scorpius Hyperion Malfoy. No lo había visto desde que se despidió cordialmente de todos en andén. Y no porque no tuviera ocasión en el verano. Había ido en un par de ocasiones con su primo Albus a la residencia de los Potter aquel verano. Junto con su amigo Greenwood. Él lo sabía porque había sido invitado. Pero, tal y como le había recordado perspicazmente y con cierto retintín su hermana, «lo hacen por educación». Se encogía de hombros cada vez que se lo recordaban. No era como si quisiera pasar tiempo con ellos solo porque compartieran una causa. Además, tenía su proyecto atrasado en verano por las eternas visitas que recibía su madre de cientos de magos que venían a asegurarse de que no moriría sin saber que la adoraban. Su hermana había estado frenética todo el verano. Con tanta personalidad mágica en su casa. Quizás sí que necesitaba ir a casa de los Potter para un respiro. Podría haber visto lo que había cambiado el joven en poco tiempo. Había dado uno de esos estirones que decía su abuela que habían hecho que todos sus hijos fueran tan guapos. Incluso su padre. Decía que a su hermana le había pasado lo mismo. Pero Hugo Weasley lo dudaba. Su hermana era un esperpento de la naturaleza. Una aberración de los genes de sus padres en cuanto a intelecto y una joven que buscaba ser siempre el centro de atención. No sabía apreciar su atractivo como decía su abuela. Ni su «florecer». Su abuela se habría desmayado con el hijo de Astoria Malfoy. El fenómeno de los Weasley pero con los genes aristocrácticos de los Malfoy y los Greengrass.

Tragó saliva intentando sonreír cuando la anfritiona apartó a su hija de él y asintió cuando Astoria le pidió a su hijo que condujera a su primer invitado hacia el sótano. Él ya había estado en el sótano. Ya había estado en la Mansión Malfoy. En su interior. Al cual había accedido por la red Flu -pues no se podía Aparecer allí por magia, aunque no tenía la autorización para hacerlo. Pero aquella había sido la primera vez que había visto la Mansión en sus terrenos exteriores. Y se había quedado un tanto hechizado. El interior le hizo volver a la realidad.

Ya sabía a qué se enfrentaba cuando bajó las escaleras hacia el sótano reformado por Draco Malfoy para esconder artilugios de magia tan antigua como las primeras varitas. Cada vez que bajaba allí, sentía el poder que irradiaba aquella sala protegida por magia. Se preguntó si tendría alguna consecuencia sobre los residentes de la Mansión.

-¿Qué tal ha sido tu experiencia veraniega, Hugo?

El joven Malfoy le hizo pasar hacia la sala objeto de adoración. Era evidente que tenía que responder a aquella pregunta. Más su atracción por los objetos que había allí lo atraparon al instante. Olvidándose, por completo, de la educación que había recibido por parte de sus padres. Quizás a su madre le habría pasado exactamente aquello si tuviera que elegir entre responder a una tediosa pregunta o centrar su atención en el Escudo de Lancelot.

-Bien. Las novedades las relataré con el resto -Le respondió simplemente.

¿Para qué perder tiempo explicándole a él lo que después tendría que relatar delante de los demás? Se dirigió hacia el inventario. Se fue a la última página con la vana esperanza de que hubieran catalogado algún artilugio más. Chasqueó su lengua. No había más objetos desde la última vez que vino. Se rascó la barbilla al percibir una serie de notas de la caligrafía de Astoria sobre algunos de los artilugios. ¿Los habría estado manipulando sin el consentimiento de personas autorizadas? Sí. Era la dueña. Pero no era ni una Ineflable, ni una Rompemaldiciones, ni tenía los conocimientos necesarios para tocar aquellos objetos.

-¿Cómo se encuentra tu madre?

Hugo rodó los ojos con cierta exasperación. El hecho de hablar de cosas sin importancia para no generar una situación de silencio incómodo sacaba de quicio al joven Ravenclaw. Vio que las notas sobre el catálogo no añadían información sobre los objetos que había allí. Sino sobre los objetos que había en el resto de la Mansión Malfoy. Interesante. Escudriñó sus pupilas.

Antes de sumergirse por completo en aquel mar de nuevos misterios, miró de reojo a Scorpius Malfoy. Le contemplaba con cierta curiosidad. Como si Hugo Weasley fuese una especie en extinción que nunca antes había visto. Bueno. Podría decirse que no era todos los días cuando alguien se encontraba a un mago tan poderoso como él. No le costaba admitirlo. Pero había aprendido que la humildad en las palabras era un factor que le llevaba a conseguir aún más cosas.

-Está mejor -Aunque lo dijo rápidamente como si no quisiera pensar en ello, era la realidad. Hermione Weasley estaba recuperándose. Aún estaba ganando fuerzas. Había vuelto locos a su padre y a su hermana en verano llevándole libros y expedientes de su oficina. Haciendo declaraciones a la prensa. Nunca antes había agradecido tanto ser el menor de la casa. Su madre estaba bien. E iba a estarlo. - Gracias por curarla con el Encantamiento Vulnera Sanentur -Añadió, recordando la orden expresa de su madre para cuando se dirigiera al joven que la había salvado, cuyo nombre producía una mueca en el rostro de su hermana cada vez que lo escuchaba. Su hermana y la madurez. Una batalla infinita. -Dudo que mi progenitor o mi hermana te las hayan dado -Se inclinó hacia él.

Se encogió de hombros ante Hugo. Le había hecho sentir incómodo. Por esa razón, esperaba que no volviera a interrumpir su nuevo proyecto antes de que llegaran los demás. Ojeó la escritura de Astoria Malfoy y la repasó con la yema de sus dedos.

-¿Por qué no va a venir James Potter? -Preguntó. Le oyó arrastrar una silla y sentarse sobre ella. De nuevo, interrumpiendo sus pensamientos. -Él es el líder de esto, ¿no? -Lo dijo con cierto escepticismo hacia Hugo.

Aquello no solo le molestó por detener sus engranajes, sino por cuestionar su autoridad cuando ni siquiera conocía la mitad de lo que estaba ocurriendo y por lo que supuestamente estaba luchando. La ignorancia le encolerizaba. Pero debía de ser empático. Hugo Weasley jamás sería un buen líder. No era algo que hiciera con naturalidad. Respiró profundamente para no caer en el error en el que su hermana y su padre vivían de enfadarse con una persona por decir en voz alta algo que uno mismo se niega.

-Las novedades las relataré con el resto -Repitió.

Volvió al catálogo. «Nimbus 2001». ¿Por qué habría escrito Astoria una escoba tan antigua como digna de aquel catálogo? Suspiró. «Mano de gloria». ¿Qué era aquello? ¿Algo relacionado con la mitología? Bufó. Lo dudaba. «Pensadero de Narcissa Malfoy». Interesante. Podría utilizar aquel siempre que Longbotton le negara el que pertencía a Albus Dumbledore. «La primera Snitch de Draco». Frunció sus labios. ¿Estaba Astoria rellenando el catálogo con pertenencias de su difunto marido para honrar su memoria? Alzó las cejas con incredulidad.

Escuchó una serie de pasos bajar las escaleras. Poco a poco. La habitación se llenó de aquellas personas que había invitado Hugo Weasley a aquella reunión de los Guardianes de Hogwarts. Y, para ser más eficiente con la calidad de lo que ansiaba obtener, seleccionó uno a uno a aquellos que le iban a ayudar aquel año. Los Guardianes de Hogwarts estaban dirigidos por James Sirius Potter. Pero aquella investigación estaba dirigida por Hugo Weasley. Y, sí, con el consentimiento de su primo mayor y de Charlotte Breedlove. Odiaba la burocracia incluso en aquellas minuciosidades.

Scorpius les indicó que cogieran sillas que tenía preparadas, probablemente por orden de su madre, para que se sentaran. Les preguntó si querían beber algo. Comer algo. Todos negaron. Oh, la mayoría habían nacido escuchando qué era lo que había pasado allí. Era como si uno visitara Alejandría y contemplara las cenizas del incendio de la biblioteca. Una tragedia. Un horror. Un nudo en la garganta.

El joven Ravenclaw se quedó de pie delante de ellos. Las sillas le rodeaban. Le miraban. Se habían saludado entre ellos. No tenían que saludarle a él. No le gustaban las cordialidades. Ya lo habían aprendido del año anterior. Dudó entre ir directo al grano o hacer una introducción. Miró su reloj en su muñeca. El tiempo era oro en aquellos momentos.

Repasó con su mirada a los presentes. A sus elegidos. Ya les había dicho en su carta que los necesitaba a ellos por su intelecto y sus habilidades. Nunca había alabado a nadie de su edad. Y aquellas personas no lo merecían. Pero debía hacerlo para ganar su confianza. Aunque no sería justo pensar que no eran adecuados. Bordaban el papel. Eran, para Hugo Weasley, los mejores entre los Guardianes de Hogwarts para aquella tarea. Rolf Rogers. Tim Marrs. Monique Jordan. Camrin Trust. Lorcan Scarmander. Y, por supuesto, Scorpius Malfoy. Les había estudiado el año anterior. Y tenía una tarea para cada uno.

-¿Dónde está James? -Preguntó, entonces, Monique Jordan.

El maldito Scorpius Malfoy carraspeó y Hugo entornó los ojos con cierto disgusto cuando vio que intentaba disimular una risa. El joven Ravenclaw resopló. Se peinó las cejas. Entrelazó sus dedos.

-No ha sido James Sirius Potter el que os ha reunido, sino yo -Anunció, intentando dejar claro la autoridad en aquella sala.

-A ti no te hemos elegido capitán, Weasley -Opinó Rogers con calma. Como si fuera más una verdad absoluta que una injerencia subjetiva en su argumento.

-Tampoco elegimos a Potter, ¿eh? -Recordó Tim Marrs.

-¿Por qué estamos aquí y por qué no está James aquí? -Insistió Rogers.

Exhaló aire. Niños. Eran niños. Adolescentes. Incluso si había algunos que habían alcanzado la mayoría de edad. Era lógico que todos quisieran su foco de atención sobre ellos. Y que no se centraran en lo importante. Inhaló aire. Jamás sería padre. O profesor.

-James confía en mí -Dijo Hugo. -Y los superiores a James… También confían en mí -Añadió sin profundizar en qué superiores exactamente. -Cuando necesitemos alzar nuestras varitas o una estrategia para atacar o defendernos del Ojo, James estará aquí porque es lo que se le da bien. O cuando necesitamos sentirnos unidos y alguien deba dar un discurso para ser valientes, James estará aquí… Pero hoy no necesitamos a James Potter porque esto no se le da bien -Explicó con toda la lógica y la razón que intentó encontrar para hacer frente aquello.

-Confíamos en ti, Hugo Weasley -Dijo Camrin Trust. -Solo queremos saber que todos están de acuerdo con esto. Algunos de ellos ya tienen trabajos o prácticas y…

-Lo sé -Interrumpió Hugo. -He contado con esa información. He hablado con contactos que se asegurarán en todo momento de que estáis a salvo.

Sintió que se estremecían en sus asientos.

-¿Para qué nos has llamado? -Preguntó Monique Jordan.

Hugo entrecerró sus ojos hacia ella. Desde la última vez que la vio, estaba mucho más delgada. Los costados de su rostro más marcados. El volumen de su pelo más apagado. Pero seguía teniendo un cierto fuego en su mirada que le recordó, de repente, a Susan Jordan. Sí, Susan Jordan habría estado en aquel grupo. Y, sí, aunque Hugo pareciera un niño sin sentimientos, lamentaba la muerte de aquella muchacha. Por lo que uno de los objetivos de aquel año, era hacer justicia por ella.

-Tenemos dos objetivos este año que solo podemos saber nosotros, pues la información es peligrosa y muchos están dispuestos a matar y morir por ella, ¿entendido? -Todos asintieron. -Pensadlo así como un equipo de investigación… Como un proyecto de Inefables y Rompemaldiciones que colaboran con otras ramas de la Magia -Ladearon la cabeza. Más información sería necesaria. -Por un lado, debemos investigar cómo acabar con los «durmientes». Las personas que como Susan Jordan o Molly Weasley habitaban un alma extraña en su interior. Posesiones. Cigarras. Como queráis llamarles… Debemos buscar cómo identificarlos. Si pueden salvarse. Y cómo.

-¿No debería ocuparse de eso el Ministerio? -Preguntó Camrin Trust. Nacida de Muggles. No la excusaba de reconocer que el Ministerio no siempre tenía en su interés el bien común.

Hugo se rascó la barbilla. No podía hacer publicidad nociva del Ministerio cuando su madre trabajaba allí y muchos de sus contactos trabajaban allí. E incluso algunos de los Guardianes habían estrechado oficalmente sus lazos en distintos Departamentos.

-Estaremos en colaboración con las autoridades en todo momento -Anunció. Y era cierto. Se dio cuenta de que sus contactos eran oficiales. Por primera vez, estaban haciendo las cosas más legales de lo que parecía. -El otro objetivo tiene relación con la profecía que os transcribí en la carta, pues debemos identificar a qué personas se refieren esas palabras con los instrumentos. Uno de ellos, como os adelantaba en la carta, es Christopher Nott y ya ha sido avisado. No ha podido acudir a esta reunión, pues estaba trabajando en un cultivo que no podía abandonar con el doctor Lockhart.

-Si Nott pertenece a este grupo… ¿Podemos ponernos en contacto con él para los avances? Quizás tengan relación…

Monique Jordan hizo un gesto con las manos como para dar a entender que sus campos estaban relacionados. Era cierto. Pese a que Nott estaba estudiando el funcionamiento del cerebro de un mago y la interacción de la magia con él, Breedlove ya había mandado a un contacto para que centraran su estudio en los durmientes y las diferentes interacciones de la magia con los distintos ADN que componían los cuerpos de estos. Fue una gran noticia para Lockhart.

-Por supuesto -Confirmó Hugo. -Antes de entrar en detalle en vuestra tarea individual… Me siento en la obligación de anunciaros cuál, según la cronología y mi propia investigación, sería la próxima profecía que podría cumplirse y… Pese a que posiblemente acabe avisando a los demás… Es necesario que vosotros seáis conscientes de ella para lo que pueda pasar en un futuro no tan lejano… Los muggles descubrirán la magia y se romperá el Estatuto.

Se hizo un silencio.

Todos alzaron las cejas. Dilataron sus pupilas. Rogers suspiró. Monique Jordan sus zapatos y chasqueó la lengua. Camrin Trust se comenzó a morder una uña. Tim Marrs se encorvó y puso los codos sobre sus rodillas, negó con la cabeza. Scorpius Malfoy se pasó la mano por el pelo para desordenarlo aún más. Lorcan Scarmander se ajustó las gafas sobre el puente de su nariz.

-¿Cuál es la estadística de que una profecía así se cumpla? -Preguntó perspicazmente Lorcan Scarmander. Primera intervención y una cuestión coherente, razonada y lógica. Hugo Weasley elegía bien a sus amigos.

-Ochenta y dos  por ciento dentro de las profecías que he logrado identificar que se han cumplido -Respondió Hugo Weasley con una sonrisa.

 Sería un evento milenario. Catastrófico para las relaciones y devastador en el comienzo de una guerra de esas dimensiones. Pero presenciarían historia más importante que la de Merlín o la de su tío Harry.

-¿Y debemos evitarlo? -Preguntó, con total seguridad confundida por el contento de Hugo, Camrin Trust.

Hugo negó con la cabeza. No podía borrar la sonrisa. Ni disculparse por ella.

-Solo debemos controlar las profecías -Dijo simplemente. -Debe pasar lo que está escrito para que la magia vuelva a su curso original -Recitó el libro que había estado leyendo y que era el legado de Merlín, como le había comentado una vez su madre.

-¿Y si una profecía dice que muere un ser querido? -Preguntó Rogers.

Hugo se rascó la barbilla y pensó bien las palabras que utilizaría para contestar a esa pregunta. De nuevo, el factor subjetivo era un impedimento para alcanzar los objetivos. Pero no podía ocultarles nada a ellos. Ni al resto.

-Las profecías son desafortunadamente ambiguas. Pueden significar cualquier cosa. Puedes interpretar que morirá un ser querido y… Por cualquier razón que se escapa a nuestro entender presente… No ocurra como creemos. Que morir no signifique morir. Que parezca que ha muerto pero en realidad resulte estar vivo. O que no sea tu ser querido-Le explicó. Un ejemplo. Necesitaba un ejemplo. -Mi tío Harry… Todos conocéis su historia… ¿Alguno recuerda la profecía?

Lorcan se aclaró la garganta.

- «Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida. El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes». -Recitó justo el fragmento que necesitaba. Gracias, Lorcan.

-Exacto -Dijo con una sonrisa lobuna.

Se la transmitió a Marrs. Sabría que lo haría. Solo un Ravenclaw podría haber deducido hacia dónde quería llegar Hugo Weasley.

-Tu tío Harry derrotó a Voldemort. Fin -Dijo con cierta aspereza Rogers. Oh, Gryffindors, cuánto tenían que aprender.

-La profecía dice más que lo que uno lee en la superficie, Rogers -Comentó con sorna Marrs. Dibujó en su rostro una sonrisa de suficiencia. -Si bien recuerdo de las lecciones de Binns sobre tu tío… Hubo un momento de la Batalla en el que todo el mundo creyó que Harry había muerto y que la profecía había ocurrido al revés. Eso significa que puede parecer que una profecía se ha cumplido… Pero que no sea cierto. Las profecías son una ciencia inexacta. Compleja y profunda. No puede explicarse en cinco minutos… Pero siempre esconden todo lo que uno necesita saber… Pues sería por el «poder» de Harry Potter lo que le haría ganar una vez destruidos todos los Horrocruxes. La profecía los anunciaba como mortales… Y Voldermort no era mortal hasta que no se destruyeran todos los Horrocruxes. La profecía oculta información que nos lleva a conocer todo. Pero una vez que ocurre es inevitable leerla por lo que es -Marrs parecía darse cuenta de que estaba hablando todo el rato. Apasionado por el tema. Hizo una breve pausa. -El poder que hizo a Harry Potter superior en el duelo contra Voldemort fue el amor. De eso trata la profecía. Por eso Voldemort nunca la comprendió.

-¿Y qué tiene eso que ver con los muggles descubriendo el mundo mágico, Marrs? -Dijo Rogers con cierta resistencia a darle la razón a los Ravenclaw. Dirigiéndose a el joven de cabellos largos y ojos marrones que se inclinó sobre el respaldo de su silla.

-Que va a ocurrir algo que aún no sabemos y hará que el secreto del mundo mágico caiga sobre su propio peso -Suspiró Marrs. -Será inevitable. Es algo que lleva estudiándose mucho tiempo. Una hipótesis que los magos temen barajar. Pero que tarde o temprano pasaría… Y parece que será más pronto de lo que creemos…

-¿Cuándo? -Preguntó, de repente, Camrin Trust. -Si has hecho estadísticas sobre la probabilidad de que ocurra… También habrás hecho cálculos para saber cuándo ocurrirá -Lo dijo con cierta impaciencia. -Mis padres son muggles y aún me cuesta explicarles las cosas que están pasando… Opto por ocultarle la mayoría, claro está… Pero… ¿Una guerra que les pueda alcanzar en la que se utilizan dementeros, dragones y hombres lobo entre balas? Creerán que forman parte del rodaje de una película…

Hugo distinguió la urgencia en sus ojos. Por supuesto, aquello no habría pasado si no se hubiera separado en un principio los mundos. No les quiso hablar de los posibles planes de contigencia. Del posible odio de los muggles hacia la comunidad mágica. Del temor. De otra guerra entre magos y muggles como había ocurrido anteriormente en la historia. De aquello no hablaban las profecías. Pero sus estadísitcas no ignoraban aquellas variables.

-En menos de un año -Anunció Hugo.

Se escuchó un resuello. Bocanadas de aire.

-¿Lo sabe el Ministerio? -Preguntó Monique Jordan. Hugo Weasley asintió. -Supongo que lo tenemos que mantener en silencio, ¿no?

Hugo asintió de nuevo.

-Confío en vosotros  -Expresó con total sinceridad.

-¿Qué tenemos que hacer, Hugo Weasley? -Preguntó Scorpius Malfoy, quien había estado callado en todo momento.

Hugo se aclaró la garganta.

-Iré por partes -Sostuvo. -Rolf Rogers, ¿qué es lo que vas a hacer finalmente este año en lugar de quedarte paralizado en una oficina del Ministerio?

El joven frunció el ceño ante el repentino interrogatorio. Hugo ya sabía la respuesta a su pregunta. Pero quería cierta interactividad para no dar un discurso excesivamente largo. Había oído que a muchos líderes les funcionaban. Y James lo había utilizado el año anterior.

-Prácticas en Gringotts para ser Rompemaldiciones con Bill Weasley… -Hugo le indicó que elaborara. Rogers se sentó con la espalda pegada al asiento. Frunció el ceño y cuando relató lo que hacía no sonó del todo seguro. Pues, como intuía Hugo, no sabía si decir que era lo que estaba haciendo suponía romper un acuerdo de confidencialidad o no. Sí lo estaba haciendo, aunque Rogers no se estuviera percatando de aquel pequeño delito. Gryffindors. Por suerte, Hugo ya se había puesto en contacto con su tío para informarle de que uno de sus ayudantes era amigo suyo. -Estamos en las islas griegas de Lesbos investigando el Oráculo de Lesbos y la reciente conexión con la cultura céltica.

-Estáis siguiendo una pista de Charlotte Breedlove, nuestra superior -Recordó Hugo Weasley. -No sé qué tipo de relación puede tener eso con los objetivos de este año… Pero tenemos a un Rompemaldiciones entrenado por uno de los mejores en el terreno para que nos ayude si alguna vez nos encontramos con Runas Antiguas.

Rogers asintió solemnemente.

-Fui Premio Anual y obtuvo Estraordinario en Historia de la Magia, Defensa Contra las Artes Oscuras y Runas Antiguas…-Sintió la mirada de todos sobre él. Se rascó la nuca. -Lo siento, sentía la necesidad de decirlo para darme algo más de credibilidad.

Scorpius Malfoy, Camrin Trust y Monique Jordan se rieron amablemente del comentario. Los Ravenclaw estaban centrados en la misión. Diferencia de Casa: palpable.

-Bien, Rogers -Hugo giró su cuello en dirección al que había sido el jefe del Diario del Castillo. Aquello le había dado una reputación de fisgón o chismoso. Más, poco a poco, había descubierto que los Ravenclaw nunca defraudadaban. - Timothé Marrs, cuéntanos tu experiencia fuera de Hogwarts.

-Estoy haciendo prácticas con los Inefables en el Departamento de Misterios -Anunció con una sonrisa de suficiencia. -No se me permite hablar de mi trabajo, Hugo Weasley -Añadió.

Rogers y Jordan rodaron los ojos ante la arrogancia de Marrs. Scorpius Malfoy Trust se volvieron a reir.

-¿Eres el ayudante de Saul Croaker? -Interrogó Hugo Weasley. Marrs soltó una breve risa y asintió. -Mi abuelo es un viejo amigo de él. No está familiarizado con su trabajo…

-Podría ir a Azkaban si lo hace -Intervino Lorcan Scarmander.

-Gracias, Scarmander, no es un lugar que tenga ganas de visitar -Concedió Marrs. -No puedo decir nada de lo que trabajo, por lo que puedo decir sobre aquello sobre lo que no trabajo puesto que no existe… -Hugo entornó los ojos como ajustando bien aquella imagen por si se le escapaba algún detalle, para examinarlo mejor en algún pensadero. Podría trabajar en cualquier campo. El amor era algo probable, pues había puesto empeño en el poder de este hacía unos instantes. Pero también la muerte. -Las profecías sobre esta guerra no están en la Sala de las Profecías… Lo que quiere decir que ningún vidente las ha enunciado o que no existían las bolas de cristal cuando tuvieron lugar.

-Me inclino por la segunda opción -Ofreció Lorcan Scarmander.

-¿Dónde almacenaban si no las Profecías antes? -Preguntó con curiosidad Camrin Trust.

Entonces, la risa histérica y sarcástica de Rogers les interrumpió. Hugo frunció el ceño. Debería haber hecho una reunión de solo Ravenclaw. Se estaba arrepintiendo de haberles elegido por sus afinidades. Y habilidades. Y posibles conexiones. Desde luego, Rolf Rogers no era la mejor elección de Hugo Weasley.

Rogers se dio cuenta de que todos les miraban con escepticismo. Les devolvió la mirada de incertidumbre. Volvio a reir.

-¿En serio no lo sabéis? -Negó con la cabeza. De nuevo, ocultándoles información. Si se trataba de alguna broma, le lanzaría un hechizo. Para cerrarle la boca. -¡Los oráculos! -Rogers esperó a que todos hicieran la conexión. Las cejas de Hugo alcanzaron su frente. -Anunciaban profecías. Estaban compuestos por sacerdotes o sacerdotisas que eran videntes… O sea magos o brujas… Y las almacenaban allí… Se quedaban guardadas en la magia del lugar o algo así… El Oráculo de Lesbos era uno de los más importantes del mundo mágico… Pues los muggles utilizaban el Oráculo de Delfos y no querían mezclarse con ellos. Y era siempre una mujer la que se encargaba de enunciar las profecías desde el estanque cubre todo el interior…

Bueno. Bueno. Esto demostraba simplemente que Hugo Weasley no se equivocaba en sus elecciones. Incluso cuando no creía en él mismo.

-Bien, bien, puedes redactar un informe al respecto -Interrumpió, mirando su reloj. Se estaba alargando la reunión aunque fuera necesariamente. Su abuela no entendería aquello, no obstante. -Rogers, necesito ese informe en cuanto antes y nos lo debes pasar a todos, ¿de acuerdo? -Formuló para oficializar aquella tarea. -Y, Marrs, sé que no puedes hablar sobre lo que trabajas… Pero puedes trabajar sobre eso -Hugo suspiró. Se aclaró la garganta. -Monique Jordan.

Ella se retiró los rizos de sus hombros. Cruzó sus tobillos.

-Estoy estudiando para ser Sanadora mientras hago prácticas con la doctora Bell -Anunció simplemente. Se encogió de hombros.

Hugo negó con la cabeza. No iba a permitirse que por no querer dar más explicaciones perdiera más tiempo del que tenía.

-¿Planta en la que estás trabajando en San Mungo?

Le lanzó una mirada desafiante.

-Medicina Mágica Forense -Dijo. Hugo le hizo un gesto para que elaborara. Ya había estudiado a todos. Él podría haberse ahorrado aquella reunión pero necesitaba ponerlo en común. No se habría enterado de la posibilidad de que las profecías hubieran sido enunciadas por un antiguo oráculo, por ejemplo.- Es el Departamento de San Mungo que se ha especializado en investigar los cuerpos que han tenido… El mismo fenómeno mágico que mi hermana -Dijo en un suspiro. -Estamos estudiando el cuerpo de Molly Weasley y Susan Jordan para sacar conclusiones y… Como decía Hugo… Buscar una cura e identificar otros posibles casos -Explicó. -Supongo que nos pondremos en contacto con Lockhart y Nott a partir de ahora.

-Es muy importante saber cómo detenerlo para que no sean una interferencia en las profecías y descartar comportamientos inexplicables por parte de personas que no lo harían en condiciones ordinarias -Añadió Hugo Weasley.

-Es muy importante para evitar que pase de nuevo -Abogó Tim Marrs, con cierto reproche para las palabras de Hugo.

Significado equivalente pero con palabras más suaves.  Hugo ignoró aquello. No tenía tiempo. Su abuela tenía una comida para todos en la Madriguera y tenía que seguir siendo puntual. Las personas mayores adoraban que el comportamiento habitual de todos no se viera interrumpido por las catástrofes exteriores. Si Hugo Weasley llegaba tarde, se preocuparía sin fundamento. Tenía que compensar por la ausencia de Fred Weasley, quien ejercía de ayudante en el trabajo de su tío Charlie. Por la ausencia de Louis Weasley, quien estaba infiltrado en el Ojo desde hacía un año. Por la ausencia de Lucy Weasley y Albus Potter, quienes estaban en una misión con Edward Whitehall durante el verano. Y por la ausencia de Roxanne Weasley, de Molly Weasley, de Percy Weasley y de Audrey Weasley. Sabía que su abuela llevaría aquellas sillas vacías con pesadumbre. Incluso si su madre haría el esfuerzo de ir a la Madriguera solo para compensar.

-Camrin Trust.

-¿Qué? -Dijo ella, sacudiendo la cabeza. -Soy Gryffindor. Voy a empezar quinto año y probablemente no sea ni prefecta ni Premio Anual -Se excusó a la defensiva. -Sigo sin saber por qué estoy aquí.

-Eres la unión de este grupo y el resto de los Guardianes -Le anunció Hugo. -Eres la mezcla perfecta entre una persona valiente e inteligente y puedes hablar con todo el mundo. Todo el mundo te adora y no tendrá prejuicios hacia a ti cuando te dirijas a nosotros por información o por lo que se requiera -Le explicó con un gesto que intentaba transmitir que todo eso era algo que sabía todo el mundo.

-¿Me estás nombrando relaciones públicas? -Se mofó Trust.

Hugo arrugó su nariz ante aquella referencia que no conocía.

- Es la única capaz de hablar con todos nosotros de verdad y entender qué es lo que estamos diciendo. Eres un puente -Le explicó. -Deberás, en ocasiones, ponerte en peligro para transmitir o recolectar información. Y nadie sospechará de ti. No eres Weasley. Ni Potter. Ni ningún apellido distintivo. Ni tampoco eres alguien que puedan creer del Ojo. Y, sin embargo, tienes el mismo poder que todos ellos. Te mandaré un informe con lo que significa tu posición… Pero solo quiero que el resto sepa… Que Camrin Trust es nuestro pilar. Si tenemos un problema, debemos acudir primero a ella, ¿de acuerdo? -Trust parpadeó perpleja de aquella declaración. Supo que reaccionaría así. Evidentemente, Hugo Weasley necesitaba que la persona que hilara todo aquello fuera eficiente y anónima para el resto de la comunidad mágica. Camrin Trust había sido evaluada por Aurores y elegida entre otros como Albus Potter o él mismo para ir al Palacio de Hielo en la última misión. -Lorcan Scarmander.

-Aspecto técnico.  Aportaré todo lo que necesiten: pociones, libros, ingredientes, cuadrantes, contactos… Absolutamente todo -Dijo con cierto orgullo.

-¿Y a mí me quieres por mi casa, mi biblioteca y por los objetos de mi padre? -Preguntó con cierto sarcasmo Scorpius Malfoy. Quizás por ese tipo de preguntas irritaba tanto a su hermana.

-Podría hablar con tu madre y no tener que meterte en este grupo para ello -Indicó Hugo Weasley. -Malfoy, después de mí eres el mago más inteligente y observador de nuestra generación -Scorpius alzó las cejas. Toda la humildad que tenía Hugo le sobraba a Scorpius Malfoy cuando era hora de reonocer sus atributos. De nuevo, una pérdida de tiempo. -No solo vas a investigar esto, sino que te vas a ayudarme con todas las profecías para intentar descifrarlas. He llegado a un punto en el que necesito otra perspectiva. Y necesito la tuya, Malfoy.

-No ha dicho que seas igual que él, Malfoy, ha dicho que eres el segundo mejor -Se rio Rogers. -La humildad de este niño me fascina -Comentó con cierta sorna.

-Brooks es también una bruja muy inteligente y poderosa, Hugo -Recordó Camrin Trust.

-Cornelia Brooks ha sido secuestrada y es, además, objeto de estudio… Por lo que no puede entrometerse en mi investigación -Indicó.

-No pasa nada por pensar que hay alguien mejor que tú, Weasley -Dijo Rogers.

-¿Acaso no es cierto, Rogers? Le han adelantado un curso antes de entrar a Hogwarts. Nunca en la historia de la Magia ha ocurrido algo similar -Reconoció Tim Marrs. - Y estoy de acuerdo, Brooks no debería contar si es objeto de estudio y Malfoy es bastante bueno. ¿Entendido? -Se giró hacia el resto. Asintieron. -Pues espero que esto sea el final de la reunión porque quedar antes de comer no es una idea que le haya gustado a mi madre -Comentó Marrs al levantarse del asiento.

-Oh, qué tierno, sigue viviendo con mamá -Se burló Rogers.

-Las islas griegas te han hecho más hablador… ¿Lo sabe Fenwick? -Le contestó Marrs.

Rogers enmudeció.

Hugo rodó los ojos.

-Os mandaré cartas pidiendo informes si no me los dais. Y entre vosotros también podéis hablar, pero hacerlo por Patronus para que no os rastreen… Y si hay algún problema… Comunicádselo a Trust -La miró para confirmarlo visualmente. Esta asintió con cierto escepticismo. -Eso es todo. Nos veremos en Navidad con el resto.

Monique Jordan subió siguiendo a Rogers, quien se detuvo para rodear sus brazos por sus hombros. Siempre se le olvidaba a Hugo que eran amigos. Camrin Trust alcanzó a Marrs y se dispuso a hablar con él cuando subieron las escaleras. Bueno, Trust hablaba con todo el mundo. No le extrañó aquello.

-Mi hermana está enfadada contigo -Confesó, de repente, Lorcan Scarmander.

Hugo se mordió el labio inferior. Esperaba afrontar aquello en Hogwarts. Si su amigo era su amigo, no profundizaría en el tema del que no tenía ganas de hablar. Había descartado a Lyslander de aquel grupo. Y sabía que entre ella y su hermano no se ocultaban nada, por lo que era inevitable que se hubiera enterado de que la había dejado atrás en aquello. Algo que Lyslander tardaría en perdonarle.

-¿Vais a venir hoy a la Madriguera? -Preguntó, deseando escuchar una negativa.

-Puedo lanzarte una maldición y que te lleven a San Mungo -Se ofreció Lorcan, tentando visiblemente a Hugo. -O puedes afrontar tus miedos hoy.

-Al menos no es Lily -Suspiró Hugo.

-¿Lily lo sabe?

-Creo que me agradecería no incluirla.

-Es cierto -Concedió Lorcan. Miró su reloj de muñeca. -Me voy. Mi madre me está esperando para quitarme el aura negativa de este lugar antes de ir a la Madriguera… -Se detuvo un instante. -Lo siento, Malfoy, no quería…

-Tu madre fue secuestrada y estuvo encerrada justo en este sótano… Lo entiendo perfectamente y lo siento -Cedió Scorpius Malfoy con una sonrisa educada.

Lorcan Scarmader subió las escaleras tras asentir y despedirse tímidamente.

-No es necesario que te disculpes por lo que ni siquiera hizo tu padre -Recordó Hugo Weasley.

Se dirigió hacia el inventario de nuevo para seguir observando las nuevas anotaciones de Astoria Malfoy en el católogo que, hasta ahora, eran irrelevantes excepto por el pensadero. Sintió la presencia de Scorpius Malfoy tras él. Intuía que quería decirle algo, más no delante del resto. Por respeto, probablemente. No creía que Malfoy quisiera intimidarle. Incluso si era mucho más alto que él.

-Eso me dijo tu hermana cuando estuvo aquí -Dijo y bufó.

Personalmente, Hugo dudaba que su hermana dijera tal declaración de tolerancia y madurez. Pero no fue eso lo que le sorprendió. Y no fue eso por lo que se giró.

-¿Mi hermana ha estado aquí?

No recordó que Rose se lo mencionara en ningún momento. Tampoco es que entre ellos hablaran en abundancia. Solo para competir. Oh, era realmente agotador en ocasiones.

-En el rescate de Albus… Estamos los dos heridos -Lo dijo como si fuera una obviedad que a Hugo, particularmente, se le había pasado por alto. -¿Por qué no la has incluido en el grupo? Es la mejor bruja de la generación… Si quitamos a Brooks por ser objeto de estudio.

-Solo necesito un cerebro más -Expuso Hugo.

-Me da igual no estar en este grupo y que uses mi casa, Weasley -Le dijo, con cierto cansancio en su voz.

-Eres mejor mago que Rose -Sostuvo Hugo con firmeza. -¿Por qué iba a conformarme con una bruja peor que tú sólo porque es mi hermana? -Rebatió.

Scorpius Malfoy hizo una mueca de desaprobación. Hugo no la asimiló por completo. Estos adolescentes con sus cambios de ideales. ¿Ahora iba a defender a su hermana? ¿Justo cuando él había sido elegido por Hugo Weasley como el mejor mago de su generación después de él? De verdad. No entendía a los magos y brujas en ocasiones.

-¿Lo sabe ella? ¿Sabe qué estás haciendo y que no forma parte de esto por esa razón? -Le cuestionó.

A Hugo le molestó su tono. Como si él tuviera la culpa de la posible ira de Rose. Bufó. ¿Cómo iba él a tener la culpa de que Rose Weasley no hubiera desarrollado al nacer todos los genes de la inteligencia de Hermione? ¿Y que él los desarrollase en extremo? Rodó los ojos. Era ciencia. Ni siquiera lo había elegido. Naturaleza. Si su hermana era tan lista como afirmaba y reclamaba, ya podría haberlo averiguado.

-Claro que lo sabe -Se encogió de hombros, restándole importancia. -No es como si no se lo hubiera dicho desde que descubrí que eras mejor que ella.

-¿Qué?

Hugo volvió a rodar los ojos. La paciencia y Hugo. No. No eran amigos.

-Desde que estoy en Hogwarts, me he estado fijando en todos vosotros para poder formar el grupo de los Guardianes y los que me podían ayudar a investigar… Tú destacas en todas las asignaturas y en Quidditch, en cualquiera posición me atrevería a decir. Eres tolerante, valiente y buen duelista. Formulaste tu Patronus en tercero, el mismo año que murió tu padre, lo cual es bastante loable. Te podías aparecer en Segundo Curso. ¿Qué ha hecho Rose? -Le preguntó. -Exacto… Ser la hija de Ron y Hermione Weasley.

Observó que Scorpius Malfoy suspiraba. Alzó las cejas y le regaló una mirada de comprensión.

-No eres consciente del daño que le haces a tu hermana -Le regañó.

Gratuitamente. Como si Scorpius Malfoy fuera alguien para aleccionarle en cuanto a cómo tratar a su hermana. Límites de irritabilidad rozando el nivel Ron Weasley detectados.

-No dejes que mi hermana te haga sentir que no mereces ser uno de los mejores magos que han existido -Le aconsejó Hugo Weasley.

Scorpius Malfoy asintió. Respiró profundamente.

Entonces, Hugo Weasley se dio la vuelta para encarar de nuevo el catálogo de Astoria Malfoy. Por fin algo de paz. Releyó los artilugios encontrados. «Nimbus 2001». «Mano de gloria». «Pensadero de Narcissa Malfoy». «La primera Snitch de Draco». «El árbol genealógico de los Malfoy». Se detuvo. Se acercó para ver mejor lo que ponía. «El árbol genealógico de los Malfoy». Musitó aquellas palabras. ¿Por qué estaba dentro de los objetos mágicos de la residencia de los Malfoy? ¿Y por qué estaba rodeado con una interrogación? Se rascó la barbilla.



« (V) Prefacio Comenta este capítulo | Ir arriba (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.