Historia al azar: Under his curse
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La Tercera Generación de Hogwarts » (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Lunes 25 de Enero de 2021, 16:18
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(IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  237. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  238. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  239. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (III)
  240. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (IV)


Se acercaba la final del Torneo de Quidditch. Todos los alumnos, después una de las etapas más duras que superaron en Hogwarts, se preparaban para celebrar. La victoria podría venir de Ravenclaw o de Gryffindor. Daba igual. Simplemente querían lanzar colores para bañar de rojo o de azul las gradas. Para cubrir el negro de las banderas. Para salir de la burbuja oscura en la que se habían quedado.

Aún quedaba para que Lucy Weasley pudiera celebrar sin sentirse culpable por ser la única que quedaba viva de su familia. Les hacía creer a todo el mundo que no estaba tan mal. Seguía con las rondas. Quedaba con Marrs, Morrit y Jenkins. Y, aparentemente, podía llegar a subir las comisuras de sus labios y convertirlo en una sonrisa. Hasta que recordaba que su padre estaba muerto. Que su madre estaba muerta. Que habían sido asesinados por su hermana mayor. La cual también estaba muerta.

Resopló.

Miraba al castillo desde el reflejo que le ofrecía el Lago Negro.

Se había propuesto llorarles en soledad. No quería que los que habían recuperado su interés en ella creyeran que era débil. Frágil. No quería ser la Lucy Weasley que era antes. La que se había enfadado tanto con su mejor amigo que se tuvo que infiltrar en el maldito Ojo para huir de su rencor. O la que ni se molestó en preocuparse por su antigua pareja, la cual había sufrido un accidente y se batía en duelo con su memoria. Había sido egoísta. Y no había ganado nada en absoluto por eso.

Se parecía a su padre. Era algo que no quería aceptar. Pero después del reportaje de Rita Skeeter en El Profeta, dudaba de si era una Weasley como lo eran el resto de su familia. Si compartía sus valores. «Percival Weasley, el ambicioso Weasley que fracasó». La periodista recordaba cómo su padre se había posicionado en favor del Ministerio de Magia y se separó de su familia para apoyarlo. Como, desde pequeño, aspiraba a ser Ministro de Magia. «El único Weasley que se opuso a la Orden del Fénix mostrando su disgusto devolviendo el tradicional suéter de Navidad a su madre sin nota». «Con su particular y pomposa forma de hablar que pensaba que le hacía sonar superior al resto». «Ni siquiera acudió a la boda de su hermano mayor avergonzado por su comportamiento». «Se preocupó más por sí mismo que por su familia». Lucy sabía aquello por las bromas de sus tíos. Por las explicaciones fundamentadas que corregían la interpretación que podía tener sobre sus hijas. Y el fervor interés de su padre en que fueran amables con la familia Weasley. Su hermana mayor era muy parecida a su madre, Audrey. Pero Lucy acabó siendo una niña egoísta casi tanto como su padre. Solo le interesó lo que sentía y las relaciones adolescentes en las que estaba inmersa. La hundieron más que la muerte de Roxanne. Solo se preocupó por ella cuando Louis estaba tan mal que decidió casi suicidarse yéndose a Francia. Cuando su hermana había sido objeto de los experimentos del Ojo y ella, la única persona a la que su hermana le contaba lo que hacía en su rutina, la ignoró deliberadamente. Cuando sus padres fueron asesinados y ella ni siquiera les había mandado una carta desde que llegó a Hogwarts.

Les echaba de menos. Quería decirles que lo sentía. Que los quería. Algo que nunca les había dicho. Y, si lo hizo, fue hace tanto que ni se acordaba.

Sollozó.

Lucy Weasley se percató de algo. No se lamentaba por el pasado. No derramaba lágrimas por el pasado perdido. Sino por el futuro perdido. No por lo que no había pasado. Sino por lo que nunca podría pasar. Sus padres nunca verían que su hija habría madurado. O que tenía una ambición sana por ayudar a los demás. Para ellos, siempre sería la niña egoísta que solo intervenía para contar sus problemas. Los cuales no tenían importancia. ¡Qué estúpida había sido! Nunca se sentirían orgullosos de ella. Y ella nunca estaría orgullosa de sus propias acciones. Pues sabría que no habría nadie que sonriera con tanta satisfacción como su padre cuando Molly recibió el Premio Anual. Lo había perdido. Había perdido la oportunidad de que su padre estuviera orgulloso de ella.

También había notado que, pese a ser guardiana de Hogwarts, estaba muerta de miedo cada vez que alguno recordaba que iban a formar parte de una misión del Departamento de Seguridad Mágica. Todos sus primos estarían en peligro. Cada vez que alguien mencionaba a Louis Weasley. Se preguntó si el miedo que sentía alguna vez se evaporaría. El miedo a seguir perdiendo a aquellos a los que amaba. ¿La consumiría el miedo? Sentía que su poder se desvanecería. Sería conquistada.

Quizás no todo en la vida debía ser bonito y duradero. La vida le había enseñado que las personas llegaban a su vida para enseñarle qué estaba bien. Qué estaba mal. Quién podía ser. Hacerla sentir mejor, aunque solo fuera un rato. O quizás solo para pasear. O para contarle cuentos por la noche. No todo el mundo estaba diseñado para quedarse con ella para siempre. Debía seguir adelante. Y dar las gracias por todo lo que a ella le habían aportado.

-Lucy -la llamó una voz. La joven se giró para ver a la figura masculina que se alzaba sobre ella. Arrugó el rostro. -Te he estado buscando -Anunció su tío Charlie. -Uno de los Aurores me ha dicho que te ha visto por aquí… -Se acercó a ella. Se agachó. Se sentó sobre la misma piedra en la que ella reposaba. Lucy, escéptica, entornó los ojos hacia él. -El director Longbotton me ha dicho lo que tienes planeado para el año que viene -Anunció el director. No la miraba. Miraba el castillo. Ella no dijo nada. -No tienes que demostrarle al mundo quién eres si tú aún no lo sabes -Dijo.

La joven enmudeció. ¿Desde cuándo su tío le daba lecciones de vida? Arrugó aún más el rostro. Ni que la conociera. Ya le había contado Fred que su tío le ofrecido un puesto como ayudante. Avisándola de que iría tras ella después. Era el que debía de hacerse a cargo de ella, ¿no? Pues no lo necesitaba. Ella ya había arreglado su futuro sin la ayuda de nadie.

-Voy a ser Auror -sentenció Lucy Weasley.

-Es un trabajo complicado -terció su tío. -Son unas pruebas muy difíciles.

Ella bufó.

-¿Me vas a ofrecer ser también tu ayudante? -Espetó.

Su tío soltó una leve risa.

-No -Dijo. Negó con la cabeza. -Sólo te recuerdo que no tienes por qué enfrentarte a unas pruebas tan peligrosas si no te sientes preparada…

-Pero quiero hacerlo -Lucy cruzó una mirada desafiante con su tío. -Tengo nota suficiente. Aurores me han estado entrenando para ser guardiana de Hogwarts…

-Lo sé -Interrumpió su tío. Le obsequiaba calma. O eso intentaba. -No dudo de tus capacidades, Lucy. No me refiero a eso… -Suspiró. -Acabas de perder a tus padres y a tu hermana. Sientes ira en tu interior. Enfado. Y ganas de destrozar a quien te ha hecho sentirte así… Por eso creo que debes dejar un tiempo -Le aconsejó. -Son pruebas que jurarán con tu mente… Te destrozarán si no lo has llegado a superar… El Departamento necesita a personas con templanza.

-El Departamento necesita a personas dispuestas a arriesgar su vida para proteger a los demás -Corrigió Lucy. Tenía fuego en su mirada. -Y a mí ya no me queda nada que perder.

Su tío Charlie asintió. No lo dudaba. Aún le estremecía pensar en lo que le esperaba el año siguiente. Tan solo unos meses, realmente.

-¿Y por qué te vas a sumar al grupo de Edward Whitehall? -Interrogó. Lucy dio un respingo. No esperaba que su tío hubiera descubierto aquello. Ni siquiera que Neville Longbotton lo supiera. Creyó que su conversación con el Auror americano cuando lo encontró patrullando Hogwarts había sido confidencial. Supuso que eso era Charlie. Su nuevo tutor. Su nuevo guardián. Y tenía muchos más contactos que su padre para hacerlo. -Tú no eres una cazadora del Ojo, Lucy -Aclaró su tío, refiriéndose al grupo por como se denominaban. -No eres Auror.

-Está buscando a jóvenes que vayan a presentarse a las Pruebas -Rectificó Lucy.

-Es demasiado peligroso… Además, ni siquiera ha sido aprobado por el Ministerio -Insistió Charlie. -Whitehall quiere cazar a los miembros del Ojo para torturarles, sacarles información y, si no lo hace, matarles… Son técnicas bastantes americanas… Con las que pocos están conformes… ¿Por qué quieres formar parte de eso? -Preguntó.

Su tío estaba terriblemente preocupado por la decisión que ya había tomado Lucy. No era una misión suicida. Tenían métodos. Tenían a criaturas informando. Tenían un plan. No era una misión suicida, pero sí para su inocencia.

-No es por lo que piensas -Aseguró Lucy.

-Pues dímelo -Rogó Charlie. Su tío respiró profundamente. Su padrino se sacudió el pelo largo que le llegaba por la cintura hacia atrás. -Se supone que debo protegerte, Lucy… Y tu primera decisión ha sido unirte a un escuadrón de asesinos liderados por un hombre de dudosa moralidad…

-Precisamente porque yo sí tengo moral debo unirme a ellos -Volvió a desafiarle con la mirada. -Sé que Whitehall irá uno a uno sin piedad. Sé que nos hará torturar. Lanzar maleficios. Que será aún peor que las pruebas normales de los Aurores. Cazará uno a uno hasta que le cuenten todos los planes… Irá a por los más débiles… Los jóvenes recién reclutados… Uno a uno. Aunque sea un ejército… Sé que no parará… La ira de la que hablas… Por muchos años que pasen, él la sigue teniendo… Y no dudó en meter a tía Ginny en Azkaban… ¿Qué pasará si otro de los nuestros está en otra situación complicada? Louis es ahora del Ojo, ¿recuerdas? Tengo que salvarle.



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