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La Tercera Generación de Hogwarts » (IV) Capítulo 16 : Lealtad
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Miércoles 27 de Enero de 2021, 11:55
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(IV) Capítulo 16 : Lealtad

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  237. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  238. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  239. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (III)
  240. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (IV)
  241. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  242. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  243. (VI) Capítulo 13: Mediadores (III)
  244. (VI) Capítulo 13: Mediadores (IV)


Todos ellos habían aceptado.

No era fácil acceder y obligarse a una causa, sabiendo que era la decisión correcta, pero teniendo miendo de lo que podría suponer. Del daño que aquello les haría. Y lo habían aceptado de igual modo. Era un día para estar orgulloso de todos y cada uno de ellos.

Habían ido llegando a cuenta gotas.

Primero, los dueños de aquella sede de operaciones clandestinas. Los hermanos Potter. Era la excusa perfecta para escapar de sus problemas. Para huir de una Madriguera desolada por la muerte de Percy y Audrey Weasley. Y petrificada por la traición de Ginevra Potter. Ginevra Potter había pasado a las dependencias del Departamento de Seguridad Mágica aquella Navidad. Sus hijos habían ido a verla. Por separado. Cada uno acarreaba aquel acontecimiento de forma diferente. Por un lado, James escuchaba a su madre. Y la creía. Siempre la había creído. Y aquella vez, cuando más lo necesitaba, no dudaría en hacerlo. Tras su experiencia con la familia Brooks, se dio cuenta de que había que relativizar los hechos. Prometió a su madre que la sacaría de allí. Y de Azkaban. Cuando llegaba a su casa, se peleaba por su padre por «no entenderla». Todo lo contrario había sido Albus Potter. Era la segunda vez que una persona que le importaba, le traicionaba. Otra que no le había rescatado en su peor momento. Aquello le dolió más Albus que a cualquiera de sus familiares. Su madre tan solo le dijo que «a veces hacer lo correcto es justo lo contrario hacer lo correcto». Albus no quería hablar de ello ni con su madre ni con nadie. Y después estaba Lily Potter. Estaba enfadada con toda su familia por no luchar más por su madre. Con su padre por no ir siquiera a verla. Lily veía que su madre se había arriesgado para ponerles a salvo y nadie le estaba dando las gracias. Era la que más veces la visitaba. Había pedido quedarse a dormir con ella en el día de Navidad. No se lo permitieron.

Pese a sus diferencias en cuanto a enfrentarse a su madre, los hermanos Potter estaban más unidos que nunca. Aunque Lily estuviera enfadada con su familia, entendía por qué Albus se sentía traicionado. Bien que Albus estuviera dolido, entendía por qué James creía a su madre e intentaba protegerla. Y a pesar de que James temía encontrar la figura de su madre encarcelada, comprendía que Lily era la más valiente entre ellos. Habían llegado al número 12 de Grimmauld Place y habían dispuesto las sillas de todos los asistentes a aquella reunión entre risas y bromas. Como si aquel lugar fuera una cápsula temporal a sus problemas del exterior.

-…¡Estás loco !-se quejó Lily, ante la idea de su hermano de dejarles a todos de pie por falta de sillas. -Si alguien se tiene que quedar sin silla, eres tú… El anfitrión…

-Eh, eh, aquí somos los tres anfitriones -replicó James.

-Dudo que vayan a venir tantas personas porque se lo haya dicho yo -se burló Albus, dandole la última silla a James, para que la colocara en las dos hileras. -Tampoco hay espacio para más sillas…

-¿Ninguno sabe un hechizo que haga esto más grande o que cree más sillas ? -preguntó Lily.

Albus y James se miraron entre sí. Albus interrogó con la mirada a James. El joven suspiró. Sacó su varita y se estrujó la varita en recordar. Estaba en sexto. Aquel hechizo lo había dado en Encantamientos hacía tiempo… Tanto que no lo recordaba con seguridad. Pero no podía defraudar a sus hermanos, ¿no ?

Apuntó con su varita a la mesa.

-¡Engorgio ! -formuló.

Estrepitosamente, la mesa se alargó tanto que chocó con la estantería de la pared de enfrente y todos sus objetos cayeron sobre ella, rompiéndose tazas y platos. Lily se llevó la mano a la frente y fue corriendo a recoger el estropicio.

-Muy bien, hermano, espero que en los T.I.M.O.S te fuera mejor -se mofó Albus. El aludido rodó los ojos. Albus apuntó con su varita a una silla. -¡Geminio !

La silla se duplicó, creando una copia idéntica. Albus sonrió satisfecho. Era el hechizo que utilizaron hacía años para duplicar los objetos de cristal y hacer frente al basilisco. Le gustaba tener buena memoria.

El timbre sonó.

Lily le lanzó una mirada a Albus para que fuera a abrir. Este negó con la cabeza y con los brazos. Dando por sentado que no se haría cargo de la reunión. En absoluto. Para nada. Él estaba dentro, pero no dirigía. Y mucho menos haría de relaciones públicas.

La joven, resignada, fue a abrir, mientras James intentaba sacar la mesa de la estantería. ¿Quiénes serían tan maleducadamente irritables que llegasen diez minutos antes de la hora a la que les habían citado ? Al abrir la puerta y ver a las dos figuras que ante ella sonreían, se sintió estúpida de no haber resuleto antes aquel misterio.

-Pasad y ayudad, por Merlín, necesitamos a personas con habilidades mágicas de verdad…-les invitó. Rose y Hugo Weasley entraron con un nerviosismo ocultado en una sonrisa de entusiasmo. Parecían dos personas a punto de entrar a un examen que sabían que iban a bordar. -Están en la cocina…-les indicó mientras iba tras ellos.

Rose Weasley brincaba de emoción. Sus rizos se arremolinaban a su alrededor. Dejó su abrigo rápidamente en la percha. Y se dirigió hacia donde Albus y James luchaban por hacer de aquel lugar una sede de reunión clandestina a la talla de la Orden del Temple.

-¡Qué ganas ! -chilló. James y Albus detuvieron lo que estaban haciendo para mirarla de reojo y un tanto sospechosos de aquel arrebato de sentimientos positivos. -¿Qué ? Esto es como lo que hacían nuestros padres… -Pasó su mano por la mesa alargada con una gran sonrisa. -Somos sus hijos y vamos a hacer que se sientan orgullosos por fin -dicho esto, puso los brazos en jarras. Orgullosa.

Hugo Weasley entró en la sala y vio el estropicio de Albus y James. ¿Cómo iban a tomarles en serio en aquella condición ? Resopló. Sacó su varita.

-¡ Ordinis Collocationis ! -conjuró el muchacho. De pronto, la mesa se desplazó hacia el centro, el suelo se expandió. Las sillas danzaron una sobre otras, duplicando y creándose de la nada otras nuevas. Los trozos rotos de la estantería se recompusieron. El polvo que no habían limpiado bien desapareció. James y Albus se miraron entre sí, aturdidos. Rose bufó y puso los ojos en blanco. Lily soltó una risita, se había anticipado a aquello en su cabeza. -¿Para qué ser conocidos como descendientes cuando podemos convertirnos en ancestros ?

James volvió a mirar a su hermano con cara de circunstancia. Quizás Hugo Weasley sería ancestro y padre de todos ellos. A ellos no les importaría.

El timbre sonó.

-¡Voy ! -chilló Lily, adjudicándose algo que hacer cuando ya estaba todo hecho.

-No, voy yo -se adelantó Hugo. -Es Lorcan.

-¿Te lo ha dicho la magia que susurra en el viento y que solo la puedes escuchar tú ? -se burló Rose Weasley, mientras se paseaba por la hilera de sillas. Cogió una y la puso en la presidencia. Su hermano le lanzó una mirada de indiferencia.

Hugo se dirigió a la puerta principal. La abrió y descubrió que no siempre tenía por qué tener razón.

-Tú no eres Lorcan -fue su frase de bienvenida con una mirada de sospecha.

La muchacha se sonrojó.

-Creo que Potter me había dicho que viniera… -acertó a decir. ¿Y si Potter no había avisado al resto ?

-Perdón -se disculpó Hugo. -Llegas a tiempo. Me ha sorprendido.

-Puntualidad británica, ¿no ?

Hugo dejó de franquear la puerta y dejó pasar a Cornelia Brooks. Miró su reloj de muñeca. ¿Lorcan Scarmander no iba a llegar en un rango de diez minutos antes a la hora concertada ? Dio a la soledad de la calle una mirada de desaprobación. Asumió que sería su hermana la culpable.

Cornelia Brooks se azoró al percatarse de que tan solo estaba la familia Potter y Weasley en aquel extraño lugar. Lo cierto era que había llegado antes de tiempo por escapar de la residencia Crawford. Le apenó que no dejaran ir a Lola, con la que tenía una singular relación y a la que había aprendido a coger aprecio en tanto que ambas se quejaban de Ivonne Donovan.

-Oh, Brooks, ¡hola ! -la saludó efusivamente Rose Weasley.

-Yo… Siento que tengáis que montar todo esto por culpa de Ivonne Donovan…

-Ya teníamos nuestro propio grupo y misiones antes de eso, no te preocupes -aseguró Albus Potter.

-En realidad, creía que era por ella -se preguntó Lily Potter.

Cornelia Brooks simplemente sonrió. Sí, probablemente no habría que recordar aquello.

-Estamos encantados de tenerte aquí -dijo, cordialmente Hugo Weasley. Él era sincero. Creía que lo sabía todo acerca de aquella joven y, al verla perdida y tímida, se dio cuenta de que quizás no la conocía cómo se creía. -Dime -pidió acercándose a ella. -¿Cómo es tu Ivonne Donovan ? ¿Es tan poderosa como están haciendo creer ? -le interrogó.  

Un empuje lo alejó de la muchacha. James Potter se disculpó con la mirada.

-Hugo, por favor, no presiones a los invitados -le pidió por lo bajini. -Ya tendrás tiempo de acosarla todo lo que quieras cuando estemos en Hogwarts…-le recordó.

Soltó un bufido.

Sonó el timbre. Hugo fue antes de que nadie dijera nada. Esperó que fuera Lorcan. En el fondo, sabía que James tenía razón. No era el momento para interrogar a la nieta de Ivonne Donovan. Le dio rabia haberse dejado llevar por la curiosidad.

Abrió la puerta.

-Vaya, otro puntual -se quejó. Dejó la puerta abierta y se dirigió a la cocina. Esperó que el nuevo huesped entrara por su propio pie. ¿En serio Lorcan iba a llegar tarde ? Le había pedido que le trajera un libro que su madre había legado a Luna Scarmander para custodiar y no podía esperar a tenerlo en sus manos.

Scorpius Malfoy se quedó en el portal unos segundos aturdido por la expresión de decepción de Hugo Weasley al verle. Se imaginó que no tenía nada que ver con su persona. Nunca lograría entender lo que pasaba por la cabeza de aquel prodigio.

Cerró la puerta y siguió los pasos de Hugo Weasley.

Al llegar a la cocina se asombró por la alargada mesa y la gran cantidad de sillas vacías.

-Perfecto, Albus y Malfoy, ¿por qué no os vais sentando ? -sugirió James al verle entrar. Señaló unas sillas en el centro de la mesa. -Brooks, ponte por donde quieras -le pidió. James recibió un asentimiento. -Los demás también… Bueno, Hugo, si quieres seguir siendo portero, adelante -se burló el joven.

Ignoró aquel comentario y se sentó en un extremo de la mesa. Al lado del que la presidiría.

-Tú deberías sentarte aquí, James -le indicó Hugo, apuntando con su dedo índice a la silla de la presidencia.

Este arrugó el rostro.

-¿Por qué ?

-Eres el anfitrión -recordó Albus.

-Además, tú eres el que convocó a todos y el único que sabe realmente qué es lo que tenemos que hacer -concedió Scorpius Malfoy.

-No es cierto, lo sabemos todos ya -insistió James.

-Ivonne Donovan te nombró a ti el representante de los Guardianes de Hogwarts -recordó Cornelia Brooks.

Hugo Weasle alzó las cejas. O sea, ¿eran los «Guardianes de Hogwarts» ? James le había contado en la Madriguera que la Orden del Temple estaba compuesta por diferentes grupos de magos de todo el mundo. Eran los «Guardianes de Hogwarts». ¿Lo habría dicho Cornelia Brooks improvisadamente o era el nombre que de verdad habían acogido sin consenso ?

El timbre volvió a sonar.

Fue con pasos decididos.

Abrió la puerta.

-¡Por fin ! -se alegró.

-Vaya, Hugo, hacía tiempo que no te alegrabas tanto de vernos -dijo Lyslander Scarmander con cierta desconfianza.

-Es porque no es por nosotros -aclaró Lorcan Scarmander.

Entraron apresuradamente. Lyslander les dejó a solas y fue corriendo a saludar a Lily Potter. Esta no fue tan entusiasta, pero le indicó que se sentara a su lado. Lyslander saludó al resto desde su asiento. Rose Weasley había cogido asiento al lado de Cornelia Brooks en el extremo que había elegido Hugo Weasley, al lado de la silla de James.

Hugo retuvo a Lorcan en el portal. Lorcan sacó con cierta reticencia el libro de su capa. El joven Weasley se quedó absorto en la portada gravada en negro y morado. Secretos de las artes más oscuras, de Owle Bullock. Su madre se lo había dado a Luna Scarmander cuando Rose y él comenzaron a acudir a su colección de libros. Siempre se preguntó por qué hizo aquello.

-De esto no se puede enterar nadie, ¿vale ? -insistió Lorcan.

-No te preocupes, mis primos ven un libro y le sangran los ojos -se burló.

Hugo guardó el libro en la mochila que había traído solamente para eso. Sonrió satisfecho e indicó a su amigo que entrara a la cocina.

El timbre volvió a sonar. Fastidiado por su condición de portero indeseada, Hugo Weasley fue a abrir. Otras personas que llegaban antes de hora. Después de aquello, se sentaría y nadie le movería de allí. Tenía que interrogar a Cornelia Brooks sobre los objetivos de Ivonne. Sobre su papel en aquello. Charlotte Breedlove no le había dicho nada. Pero él tenía el libro de las profecías. Fuera lo que supiera Brooks, sería suficiente para aclarar un poco los enrevesados acertijos que se escondían en aquellas palabras.

-Oh, perfecto, Ravenclaw -se enorgulleció Hugo Weasley de la puntualidad de miembros de su propia Casa. Los gemelos sonrieron y se adentraron.

Peter McGregor entró con paso decidido y saludó a todos con la palma de la mano. Scorpius Malfoy le saludó de vuelta y Albus sonrió. El joven Malfoy le conocía de los partidos de Quidditch. Tom McGregor se quedó parado en el marco de la puerta.

-¿Cornelia ? -se quedó pasmado ante la presencia de la joven, que hablaba animadamente con Rose Weasley en una conversación a la que se había unido Lily Potter y Lyslander Scarmander sobre nuevos Encantamientos para parecer invisible que había estado aprendiendo.

La joven se quedó enmudecida y se incorporó para saludarle. Sus ojos pedían perdón.

El timbre volvió a sonar.

-¡No te muevas, Hugo ! ¡Ya voy yo ! -exclamó James, rápidamente.

Pasó por el lado de McGregor con una tensa sonrisa y se sacudió el polvo de las manos antes de abrir la puerta. Escuchó de fondo el murmurllo de todas las conversaciones que tenían lugar en la cocina.

Giró el pomo de la puerta y Susan Jordan se abalanzó sobre él en un abrazo.

-¡James ! -sintió su abrigo mullido y hundió su cabeza en sus rizos. -Siento lo de tu madre… Pensaba ir a verte, pero ya me dijo Fred que mejor no…-Le acarició el rostro y le dio un beso en la mejilla. -Eres muy fuerte.

-Hola, Potter -suspiró Monique Jordan a su lado. Él asintió -Tu madre saldrá de esta, ya verás -le aseguró.

Monique Jordan se dirigió a la cocina en un suspiro. Ginevra Potter no había sido la única en arriesgarse por los demás. Al enterarse de aquella noticia, Monique Jordan se había enfurecido. ¿Y si alguien descubría que Roxanne Weasley hizo lo mismo durante un tiempo ? ¡O ella misma estaba a punto de quedar con un miembro del Ojo para protegerles a todos ! Se habría disgustado mucho si a Roxanne la hubieran juzgado sin tener en consideración el resto de factores.

Su hermana pasó un brazo por su hombre y le indicó con la mirada que se sentara junto a ella. Susan Jordan tomó asiento al lado de Rose Weasley. Vio cómo Tom McGregor y Cornelia Brooks hablaban entre ellos. Albus y Scorpius la saludaron a cierta distancia. Los más pequeños le sonrieron, mientras seguían en su discusión sobre la ineptitud de los mayores al perder la Capa de la Invisibilidad.

El timbre volvió a sonar.

Por suerte, James había decidido quedarse en el portal.

Tras la puerta principal, se encontraban David Morrit, Claire Jenkins y Tim Marrs. James entornó los ojos. Aparentemente, los amigos de Tim Marrs eran Slytherin y eso no debía ser objeto de prejuicios, como muy bien le había recordado su hermano Albus. Y su primo Hugo Weasley, quien se había preocupado de hacer su propia investigación sobre cada nuevo miembro.

Tim Marrs dio una palmada en el hombre de James y entró con paso firme, flanqueado por sus mejores amigos. Se encontró en la esquina de la mesa que daba a la puerta principal a Tom McGregor hablando con Brooks. Interrumpió la conversación abrazando a su fiel compañero de Casa.

-¡Cuantos más Ravenclaw, mejor ! -dijo Tim Marrs, sacudiendo el hombro de Hugo Weasley en su camino de sentarse con sus amigos al lado de Peter McGregor y Tom, quien había decidido dejar a medias aquella conversación.

-Hola, Potter -saludó cordialmente Morrit a Albus. Clarie Jenkins también le sonrió. -¿Y Longbotton ? -preguntó.

Albus Potter se mordió el labio. Scorpius Malfoy se rascó la nuca.

-No creo que venga a nuestras reuniones -dijo finalmente Scorpius.

-¿Es porque últimamente está mucho tiempo con Renata Driggs ? -sugirió Jenkins.

Albus carraspeó.

-Algo así.

Los Slytherin se encogieron de hombros.

El timbre volvió a sonar.

James dio la bienvenida a Chris Nott. El cupo de Slytherin ya había sido cubierto.

El joven se adentró en la cocina bajo el silencio que se formó en cuantro puso un pie al otro lado del marco de la puerta.

-Vamos, Nott, sientáte con nosotros -propuso Claire Jenkins.

Vio de reojo que Monique Jordan le saludaba. Se sintió satisfecho de saber que, al menos, no iba a pasar de él delante de los demás. Se habían hecho amigos gracias a Roxanne. Se acercó a sus compañeros de Casa. En particular, Morrit había sido bastante simpático con él. No obstante, el rechazo del resto de la Casa aplastaba cualquier haz de amabilidad.

Escucharon la puerta abrirse tras el sonido del timbre. Un murmullo se aproximó a la cocina. Albus y Scorpius vieron a sus compañeras de año entrar entre risas y exclamaciones.

Janet Rossen, tras saludar a todos uno por uno, dio un abrazo a Rose Weasley y fue corriendo a saludar a Albus Potter y Scorpius Malfoy. Se sentó al lado de Albus e hizo con una seña al resto para que la acompañaran.

Camrin Trust estaba abrazando a James y saludó a todos con el entusiasmo y la jovialidad que le caracterizaba. Corrió a sentarse al lado de Rossen. Bárbara Coleman se dirigió a Tim Marrs y le chocó la mano, como colegas del Diario del Castillo que eran. Su hermana Ellie Coleman, recibía un abrazo efusivo de Lyslander Scarmander y una mirada de indiferencia de Lily Potter. Las hermanas Coleman se sentaron al otro extremo de la mesa, al lado de Chris Nott y enfrente de Janet Rossen y Camrin Trust.

-¿No viene Longbotton ? -preguntó Bárbara Coleman.

-Probablemente esté de vacaciones con su familia, Barb -respondió Janet Rossen con una sonrisa. -Hay personas que tienen una vida más interesante que la nuestra, ¿verdad ? -añadió dirigiéndose a Albus y a Scorpius quien asintieron rápidamente hacia su salvadora.

James se había acercado a hablar con Marrs sobre la negativa de algunos miembros, cuando el timbre volvió a sonar. Desde el portal, el murmullo de las voces era cada vez más alto y más amigable. James estaba satisfecho de haber reunido a personas de diferentes personalidades. Diferentes Casas. Mas sabía que el mérito había sido de varios.

-Te hemos traido al niño -anunció Beatrice Fenwick, arrastrando a Richard Carter, quien miraba asombrado el lugar de las operaciones de la Orden del Fénix.

-Esto es como mínimo un entrenamiento libre, Potter -anunció Rogers.

-Oh, venga, ni que fuera un lastre…-replicó Carter. -Además, solo soy dos años más pequeño que tú… Tampoco te creas tan mayor.

-Gracias a él nos sabemos todo tu árbol genealógico y el de Sirius Black…-dijo Fenwick, fastidiada.

-¡Es que esta es la casa de Sirius Black ! ¡La leyenda ! -exclamó Carter.

Rogers, Fenwick y Potter sonrieron. El resto del equipo de Quidditch de Gryffindor se unió a la reunión. Saludaron cordialmente a todos y se abalanzaron sobre Scorpius Malfoy. Carter se sentó al lado de su compañero cazador y le abrazó efusivamente. Fenwick y Rogers rodaron los ojos mientras tomaron asiento entre Carter y Monique Jordan. Los compañeros de año y clase se saludaron con emoción de encontrarse allí. Fenwick era amiga de Roxanne gracias al Quidditch y Monique Jordan siempre había sentido aprecio hacia su guardiana, Rogers siempre iba con ella así que fue como reencontrarse con un grupo con el que no estaba a solas desde la muerte de su amiga.

-Oye, Carter, ¿cómo llevas lo de pedir salir a Rose Weasley ? -preguntó Tim Marrs, quien se encontraba justo en frente.

El aludido pareció emocionarse ante la antención que los de su alrededor le prestaron. Ni más ni menos que Tim Marrs -¡el redactor jefe ! -le preguntaba por su vida amorosa. O, bueno, su intento de vida amorosa que salió a la luz con la entrevista de Coleman y que, desde entonces, era objeto de burlas por sus compañeros de Quidditch. Era como si él fuera le menor del equipo, cuando era un año mayor que Weasley y Malfoy.

-¡Muy bien ! Me gusta un buen desafío -les anunció con una voz enigmática.

-¡Ni en tus sueños, Carter ! -le chilló Rose Weasley.

Todos los que estaban pendientes de aquella conversación estallaron en risas.

El carcajeo fue lo que recibió a Peter Greenwood y  Sebastian McKing, quienes coincidieron  en su llegada al número 12 de Grimmauld Place.

Sebastian McKing en seguida cogió asiento al lado de Hugo Weasley. Se mordió el labio y se reclinó en la silla. Aquel día estaba nervioso. Saludó a Lorcan Scarmander, a su hermana y a la prima de Hugo.

Peter Greenwoods fue corriendo a abrazar a sus amigos y se sentó corriendo en el hueco que le habían dejado entre uno y otro. Saludó al resto con la mano y preguntó con la mirada por las risas.

-Carter y Rose -dijo simplemente Albus, negando con la cabeza.

Greenwood imitó la negación.

-Es como si alguien junta a Tom Hanks con Cruella de Vil -dijo Greenwood. -¿Os habéis visto las películas que os dije ?

-Bueno…-comenzó Albus. -He estado pendiente de otros asuntos…

-¡Eran siete películas ! -interrumpió Scorpius. Habían hablado antes de la situación de la madre de Albus y le había pedido que no lo sacaran a colación.- Como quieres que nos veamos eso… Además, ¡el orden que tu dices me desquicia ! ¿Por qué el episodio cuarto va antes que el episodio uno y después el episodio siete ? ¿Qué problema tenía el señor Lucas con los números ordinales ?

Peter Greenwood soltó una risotada.

-Bueno, puedes seguir el orden cronológico… Pero es cargarte la saga -comentó Peter, con cierta desaprobación.

-¡Los últimos han llegado ! -anunció Fred Weasley alzando las manos, mientras entraba de manera triunfal, seguido de Lucy Weasley.

Carter fue el primero en aplaudir con entusiasmo. Le siguió Scorpius Malfoy, Greenwood y Susan Jordan. El resto fue uniéndose poco a poco. Fred Weasley tomó asiento en el extremo de la mesa al lado de James Potter. Era su mejor amigo. Debía ser su mano derecha. Y Lucy Weasley se escabulló al sitio que su prima Lily le había reservado. O quizás fue Tim Marrs. Pues tendría que sentarse entre ellos dos.

-¡Vamos, capitán, da comienzo a esta reunión ! -apremió Carter, dando una palmada en la mesa y apuntando hacia James Potter, quien presidió la mesa.

Se hizo un silencio.

Aquel momento era importante. Todos lo podían decir por el vértigo en su estómago. Era el comienzo de algo que les cambiaría la vida para siempre. Y habían aceptado. Todos tenían miedo, pero se estaban enfrentando a él. Cara a cara y con la varita alzada.

-Bienvenidos a todos al número 12 de Grimmauld Place -anunció James, con una sonrisa. -Todos sabemos por qué estamos aquí… Incluso con el riesgo que eso conlleva… Y es por eso por lo que estáis hoy aquí, ¿no ? Sois los mejores de Hogwarts -Alguien vitoreó. Probablemente Carter. Algunos se rieron. -No sé si lo que haremos o lo que nos pidan hacer nos convertirá en mejores personas, pues a veces hacer lo correcto es precisamente ir en contra de lo que es correcto -Razonó. Pensaba en su madre. Y sabía que tendrían que hacer sacrificios. Que saltarse normas de Hogwarts para poder protegerlo. Vio a su hermano Albus asentir y arropar la cita de Ginevra Potter. Se imaginó que el resto se percató de aquello. Dejaron que James pensanse en cómo decirles todo lo que tenía que anunciar. -Son varias cosas las que vamos a debatir hoy… Porque son varios los problemas que tenemos que solucionar -añadió. Suspiró. -Para empezar, no estamos solos. Ya lo sabéis, pertenecemos ahora a las palabras que nos diga la Orden del Temple. Es Hermione Weasley y William Crawford quiénes están al mando ahora. Yo solo soy un mensajero -les explicó. -No sé por qué me han elegido a mi… Quizás porque soy licántropo… Yo que sé…

-No, James -interrumpió Hugo Weasley, alzando su mirada a la figura que estaba de pie sobre todos. - James, no te han escogido porque seas un licántropo. Moonlight es mejor licántropo que tú. Tampoco te han escogido porque seas el mejor mago, pues hay magos mejores que tú en esta sala….-Hugo exhaló un suspiro. James exigió una aclaración. -Te seguimos a ti porque eres un líder, James. Y sabes cómo llevarnos a dónde debemos ir.

Las sabias palabras hicieron mella en su coraza.

-Bueno, por ahora os puedo guiar con lo que sé y lo que me han dicho…

-Es suficiente… Está bien, Potter, continúa -pidió Brooks.

James se azoró.

-Bien… Bueno… El profesor Lupin y los Aurores Moonlight y Lebouf también nos ayudarán. El director Neville Longbotton está al tanto de quiénes somos… Estamos lo más protegidos que podemos estar en el Castillo… Ahora bien, debemos hacer algo para seguir protegiéndonos a nosotros, al resto y a aquellas personas que el Ojo puede hacerles daño… Son varias… Algunos sabéis quienes son, pero otras personas están en riesgo y no dirán nada para protegerse…. A esas también -James Potter no lo sabía en aquel instante. Pero no solo hablaba de Cornelia Brooks. También lo hacía de Chris Nott. De Monique Jordan. Incluso, de su mejor amiga, Susan Jordan. -Como decía, son varios los asuntos… Y como soy un líder que le gusta delegar en sus amigos… Hugo, por favor, asómbranos con la estrategia para asegurar el castillo de las idas y venidas de miembros del Ojo que sabemos que están en el Castillo.

Hugo se quedó sorprendido. Esperaba que James llevara sobre sus hombros todo el peso de la reunión. Aquello le parecía bien, en tanto que creía firmemente que era un buen líder de aquel grupo. El hecho de ceder la especialidad de cada uno… Fue… Sorprendentemente positivo. Breedlove tenía razón. James Potter era un joven prometedor.

-James os lo ha introducido -se incorporó, al darse cuenta de que no todos podían verle. Observó la larga mesa y todas las miradas sobre él. -Los miembros del Ojo van y vienen del castillo como les place, puesto que han colocado trasladores en los pasillos y pasadizos de Hogwarts a los que es imposible entrar si no se saben dónde están… Bien. Nuestra misión no es destruir los trasladores. Pondrían otros en otros sitios fácilmente y sería una tarea interminable. Debemos controlarlos. Saber quiénes son los que desaparecen. Y quiénes aparecen… Pues en el asesinato de McGonagall, Gwendoline Cross no estaba en el castillo. Debemos marcar dónde están… No atacaremos si no es necesario… Y para vigilar y guardar Hogwarts, debemos poner cada uno de nuestra parte. Pisarles los pies sin que nos vean -anunció. Cogió aire. -Lorcan y yo hemos hecho un cuadrante para vigilar los pasadizos. Nos iremos turnando de día y de noche con el Mapa de los Merodeadores para seguir a los miembros… Sin acercarnos demasiado -Lorcan sacó de su capa una serie de papeles. Los cuadrantes. -Los turnos varían. Hemos decidio que haya dos pares de personas por cada turno, puesto que si alguno tiene un problema… Los otros pueden ir a ayudarles sin necesidad de implicar al resto… Hemos elegido a las parejas para que no parezca sospechoso a ojos del resto… Sería extraño que yo me paseara por Hogwarts a altas horas de la noche con mi prima Lucy, por ejemplo -señaló como ejemplo. -Pero no sería tan extraño si es con mi prima Lily….-El resto asintió, entendiendo lo que pretendía decir Hugo. -Se trata de reprimir cualquier altercado… Y para comunicarnos, es tan fácil como utilizar las monedas del Ejército de Dumbledore -Lorcan sacó varias monedas de su capa. Su capa era mágica y tenía todos los recursos que Hugo iba diciendo. -Cada uno tendrá un galeón falso… Y en caso de problemas, cambiaremos las letras de las serie en forma de mensaje… Están conectadas con las monedas del Ejército de Dumbledore, por lo que cualquier aviso de sus miembros también nos llegarán a nosotros, y cualquier aviso que demos nosotros… Se traspasrá a Hermione Weasley, Neville Longbotton, Harry Potter… Es tan fácil como mandar un Patronus sin hacer magia. Y también está conectado con la moneda que tiene otro de nuestros compañeros… Louis Weasley en Beauxbatons. En el momento en el que vea algo sospechoso, nos lo dirá -tragó saliva. Lyslander y Lorcan se levantaron a repartir las monedas. -Por último, para mejorar nuestra magia, entrenaremos juntos en la Casa de los Gritos con la ayuda de los Aurores antes mencionados.

Asintió para sí. Eso era todo. Miró hacia James.

-Bien, ahora nuestro amigo Fred nos va a explicar nuestra sede de reuniones en Hogwarts… Cuyo acondicicionamiento ha corrido a cargo de Fred, Susan y de mí.

-Oh, por Merlín, ¿en serio nos vais a meter en la Casa de los Gritos? -exclamó Bárbara Coleman.

-Está en perfectas condiciones… Es el lugar perfecto y se puede acceder por el pasadizo que comunica con ella bajo el Sauce Boxeador -añadió Fred Weasley. -Todo el mundo sospechará si entramos por Hogsmeade -señaló. -Os iremos enseñando cómo entrar por turnos… Os lo indicaremos en las monedas, ¿no? -preguntó a Hugo. Este entornó la mirada como si fuera algo que se le acababa de ocurrir a Fred puesto que así era. -La Casa de los Gritos está dividida en tres pisos que hemos reformado con la ayuda de la magia… Es decir, tenemos una sala enorme en el segundo piso para practicar hechizos. Y en el tercer piso hemos acumulado material que nos puede servir y que podéis coger siempre que lo apuntéis en el inventario… Que de hecho no podéis coger si no lo apuntáis, por precaución, claro… Son artículos de Sortilegios Weasley, escobas, el Mapa Merodeador para ir turnándolo, un traslador con el Departamento de Seguridad Mágica, polvos flú sin conexión a la Red Flu, un giratiempo que puede que haya cogido prestado Moonlight del Departamento de Misterios sin permiso, omniculares, un chivatoescopio… En fin, estamos con un arsenal. Ah, sí también hay libros… -añadió mirando a Hugo Weasley. -La planta baja es para relajarnos, en un salón con sofá, televisión, juegos de mesa y una cocina con comida de la abuela Molly.

Todos aplaudieron.

-¡Tenemos una casa para nosotros! -exclamó Carter, incrédulo.

-¿La televisión es muggle o…?-Preguntó Greenwood.

-Lo cierto es que no sabíamos encenderla, así que no tenemos ni idea -dijo, orgulloso, Fred Weasley.

James sonrió. Miró hacia el suelo.

-Bueno, esas son buenas noticias… Ahora… Siento deciros… Tenemos cosas de las que preocuparnos. Sebastian McKing, cuando quieras -concedió la palabra al hijo del Ministro.

Estre suspiró. Se incorporó y se mordió el labio.

-Bueno, he estado trabajando con Lebouf y Lupin en acabar con cuatro basiliscos jóvenes que están en la Cámara de los Secretos y no pueden salir de allí… Solamente yo puedo entrar porque tengo una alteración genética que me permite ir de un sitio a otro -soltó todo rápido y sin pensárselo más. Lo escupió como si hubiera probado limón y lo hubiera soltado de golpe.

Debido a la rápidez de aquello, los presentes tardaron en asimilarlo.

-¿Otra vez un basilisco? -preguntó incrédula Lucy Weasley.

-¿¡Cuatro?! -exclamó Rogers.

-¿Cómo piensas que te ayudemos? -inquirió David Morrit.

Se hizo otro silencio.

-Los basiliscos no pueden salir de la Cámara de los Secretos si esta está sellada -recordó James. -Así que no habrá problemas, mientras siga así.

-Ya, pero el Ojo ya la abrió una vez -insistió Bárbara Coleman.

-Por eso debemos acabar con los cuatro basiliscos… Son aún pequeños… Son de grandes como una bicileta y de largos como un furgón…

-Pueden petrificarte igualmente -señaló Lucy Weasley. -¿Por qué no actúa el Ministerio de Magia?

James miró a Sebastian.

-Porque yo soy el único que puede entrar ahí sin liberarlos… Y no quiero que el Ministro de Magia se entere de que su hijo adquirió este poder gracias al Ojo -anunció. Todos se removieron. -Es nuestra primera misión… Lo tenemos controlado. Probablemente sea una de las pocas veces en las que eso ocurra. No tenéis que temer -les recordó.

Entonces, comprendieron que de aquello se trataba la Orden del Temple. En proteger a los demás, poniéndose ellos en peligro. Se escucharon suspiros. Y tensión. La pregunta estaba en el aire. ¿Estaban preparados?

Se miraron los unos a los otros.

-¿Qué tenemos que hacer? -preguntó Lily Potter.



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