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La Tercera Generación de Hogwarts » (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Miércoles 27 de Enero de 2021, 11:55
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(IV) Capítulo 12: Un alma sana…

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)
  235. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones
  236. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  237. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  238. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (II)
  239. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (III)
  240. (VI) Capítulo 12: La sutileza de evitar confrontaciones (IV)
  241. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  242. (VI) Capítulo 13: Mediadores
  243. (VI) Capítulo 13: Mediadores (III)
  244. (VI) Capítulo 13: Mediadores (IV)


Los estudiantes, entre catorce y quince años de edad, que cursaban el cuarto curso, habían tardado poco en percatarse de que la estructura de sus asignaturas y de los horarios era muy similar a la del curso anterior. Podían tomar dos o más materias optativas y, por supuesto, ir a Hogsmeade los fines de semana seleccionados. Se había convertido en un sitio bastante popular tras el incendio de Cabeza de Puerco, pues, lo que empezó siendo un acto de caridad, se convirtió en el mejor método de evasión por parte de los alumnos que tanto habían sufrido.

Además, era el primer año que debían prepararse para sus T.I.M.O.s. Aunque el examen se realizara en el quinto año, los profesores comenzaban a tratar esa materia en el año anterior. Algunos alumnos le prestaban más atención que otros. Algunos tenían más conciencia de lo que suponía el Título Indispensable de Magia Ordinaria que otros. James Potter, en aquellas dos semanas, había tenido que presentarse a los exámenes, puesto que no pudo hacerlo en junio del año anterior al encontrarse luchando contra su parte licántropa -y suficiente tiempo para estudiar le habían dado, se quejaban muchos. El hecho de que Griselda Marchbanks, jefa del tribunal, acudiera a Hogwarts, levantó los nervios de los alumnos de quinto y, también los de cuarto. Fue inevitable que aquellos días los profesores hablaran de materia troncal referente en sus clases.

En Defensa Contra las Artes Oscuras, Ted Lupin había propuesto dar una materia un tanto peliaguda -que debía darla igualmente -en una clase que compartían Gryffindor y Slytherin. No estaba muy orgulloso de su decisión.

-… ¿Cuántos de aquí crees que habrán lanzado una maldición imperdonable? -preguntó Peter Greenwood por lo bajini a Albus Potter, quien se sentaba a su lado. Este le pidió que se callara.

Scorpius Malfoy se giró desde el asiento de delante que compartía con Camrin Trust y sonrió a sus amigos. Había escuchado perfectamente el comentario de su amigo. Personalmente, Scorpius pensaba que muchos de ellos.

-Pero, primero, ¿quién puede decirme cuántos Maleficios Imperdonables existen? -preguntó el profesor Lupin, sentado sobre la mesa del profesor, con el cabello azul desordenado y una expresión serena.

-Va a responder Weasley en tres, dos,…-adelantó Peter.

-Tres, profesor -respondió, en efecto, Rose Weasley, junto a Janet Rossen. -Profesor… ¿Está seguro de que esta es materia que debemos tratar para los T.I.M.O.s?

Aquella pregunta hizo que todos sintieran un pinchazo en el estómago.

-Rose -la llamó por su nombre, el profesor Lupin siempre llamaba a aquellos que conocía por su nombre. Siempre lo había hecho así y, al parecer, su cambio de estatus no iba a cambiar aquello. -El Ministerio ha considerado que estamos en tiempos difíciles y que debéis estar preparados para todo tipo de Artes Oscuras. Esta es la asignatura de Defensa Contra las Artes Oscuras, ¿qué clase de defensa sería si no sabéis qué os puede atacar?

Renata Driggs alzó la mano. Ted le dio el turno de palabra. Rose Weasley era la única persona que, con el profesor Lupin en exclusiva, se saltaba el turno de palabra.

-¿Las practicaremos? -la burla causó risas entre el sector Slytherin que la rodeaba. Excepto en su compañera de mesa, Alice Longbotton, quien hundió en su silla.

Ted Lupin le sonrió.

-Adelante, la llevaremos a Azkaban justo después -le concedió el profesor.

El resto de la clase soltó una risa a coro. Driggs refunfuñó. Scorpius Malfoy sonrió. Aunque su clase favorita era Pociones y Transformación, asignaturas en las que era el alumno estrella -pues en el resto debía compartir el puesto con Rose Weasley-, Defensa Contra las Artes Oscuras había recuperado su atractivo en cuanto Ted Lupin daba las clases. Había comenzado como un profesor inseguro. Pero, gradualmente, se había convertido en una persona comprensiva, que escuchaba a sus alumnos y que sabía las necesidades de cada uno.

-¿Es cierto que fueron legales con el régimen de Voldemort? -preguntó Bárbara Coleman.

El profesor asintió.

-Durante la Primera Guerra Mágica y la Segunda Guerra Mágica, a los aurores se les permitió su uso… Fue derogado después -añadió, como advertencia.

-¿Y si alguien lanza alguna Maldición bajo la Maldición Imperius? -preguntó Albus Potter.

Aquella fue una pregunta interesante, según la expresión de Ted Lupin.

-Es la excepción, Albus -dijo el profesor. -La maldición Imperius hace que la víctima realice todas las órdenes del mago o bruja que conjuró la maldición, sin cuestionar…

-¿Cómo un Juramento Inquebrantable? -preguntó Renata Driggs.

-No, en el Juramento Inquebrantable puedes tener las dudas que quieras, lo que te mueve a hacer el objeto del contrato es que si no lo haces… Mueres -aquello fue una sorpresa para aquellos alumnos que no lo sabían. Apuntaron aquello rápidamente en sus pergaminos. Para muchos, aquella clase era muy interesante, pues era bastante interactiva. -Con el Imperio, la víctima está en un estado de ensueño. No sabe qué es lo que está haciendo.

-Entonces, si una persona lanza una Maldición Imperdonable porque es lo que se entiende que debería hacer por un Juramento Inquebrantable, ¿no sería una excepción porque tenga miedo a morir? -preguntó Rose Weasley.

-Bueno, la persona, en primer lugar, aceptó los términos del contrato, ¿no? -reflexionó el profesor. -Bien, centrémonos en la Maldición Imperium… ¿Creéis que se puede evitarse?

Hubo un silencio en el aula. Scorpius Malfoy recapacitó. Creía que las Maldiciones Imperdonables eran letales.

-Sí -respondió solemnemente Albus Potter. -Mi padre lo hizo, ¿no? -añadió.

El profesor asintió con satisfacción.

-Cómo no… -se burló Ethan Binns, el compañero de cuarto de Albus. Scorpius escondió su sonrisa. Muy probablemente todo el mundo, Slytherin o Gryffindor había pensado exactamente aquello.

-Resistirse a la maldición es posible… Pero es extremadamente difícil -anunció el profesor. Scorpius Malfoy arqueó las cejas. -Solo una persona con una fuerza de voluntad muy fuerte puede lograrlo. Y, sí, Harry Potter pareció ser especialmente bueno en eso… Bueno, mis queridos alumnos, voy a dar por concluida la clase de hoy. En la próxima clase hablaremos del resto de Maldiciones y si hay o no una forma de resistirlas…

-¡Seguro que Harry Potter la tiene! -se burló Driggs.

-Muy probablemente él sepa algo, señorita Driggs -le reconoció Ted Lupin, para su disgusto. -Ya sabéis, si tenéis alguna duda, podéis preguntarme… He ido recopilando algunos libros para los T.I.M.O.s… Algunos me habéis preguntado por ellos… Y que no se os olvide lo que os he dicho al inicio de la clase… Esta es la asignatura más fácil de aprobar, ¿de acuerdo?

-¡Sí, profesor! -corearon alegremente muchos de sus alumnos.

-Muy bien, pues aprovechad los rayos de sol de finales de noviembre… Y aquellos que tengáis la entrevista con el Diario del Castillo… Mucha suerte… Eso sí que no hay forma de resistirlo -se burló el profesor.

Scorpius Malfoy bufó ante el recuerdo de aquella tediosa entrevista. El capitán del equipo de Quidditch de Gryffindor, James Potter, había accedido a que los miembros hicieran una entrevista aquel día. Scorpius intuía que era para estar en buena relación con el Editor Jefe, Tim Marrs, ya que iban a pasar mucho tiempo conspirando contra el Ojo. Y que Marrs ya les había ayudado bastante. Potter debía, a cambio, ceder a una proposición que todos los capitanes habían desechado. Al equipo le había dicho que, a cambio, les dejaría elegir a ellos los horarios de los entrenamientos. E incluso faltar en temporada de exámenes. James Potter era un buen líder. No había duda. Sería un buen hombre de negocios.

Cuando metió sus pergaminos en la cartera de cuero negro, se acercó a Rose Weasley.

-¿Vamos? -preguntó.

Ambos eran los únicos de aquella clase que estaban en el equipo. No sería lógico que no fueran juntos, ¿no? Albus y Peter les iban a acompañar. No irían solos. Miró a sus amigos con las mochilas puestas, esperando a su amigo Scorpius marchar al matadero.

-Oh, no, vete sin mí, voy a pedirle a Teddy los libros para los T.I.M.O.s -respondió ella. Janet Rossen resopló a su lado. -¿Qué? Debo sacar muy buena nota si quiero ser algún día Ministro de la Magia -aclaró.

-No puedes librarte de la entrevista, señora Ministro -replicó Scorpius con sorna. Dicho esto, dejó a Rose Weasley con Rossen y se acercó a sus amigos. -Vámonos, Weasley va a hacerle la pelota a Lupin…

-Es ella la de los libros para los T.I.M.O.s, ¿verdad? -adivinó Albus. Scorpius asintió y Peter le transmitió la risa. -De verdad, es como mi tía Hermione… Cuando éramos pequeños, la castigaban sin leer. ¡Sin leer! Y ella iba diciendo que la habían castigado sin leer porque se creía guay…-se llevó la palma de la mano a la frente.

Comenzaron a avanzar por el pasillo en dirección al Campo de Quidditch. Peter seguía con la risa floja.

-Bueno, ella se llevará todas las partes de recopilar información de los templarios… -dijo, encogiéndose de hombros. -No me quejo, ¿eh?

Una mano detuvo a Scorpius Malfoy en el pasillo y los tres se giraron para encontrarse con la figura desaliñada de Sebastian McKing. Llevaba el pelo negro rizado hecha una maraña. Tenía una cicatriz en la nariz. Vigilaba a ambos lados del pasillo para que nadie les viera. Se llevó las manos a los bolsillos de un uniforme que llevaba con la corbata desajustada, la camisa arrugada y las mangas de la capa arremangadas.

-Decidle a James Potter que he encontrado un sitio para reunirnos después de Navidad -les anunció.

Oh, sí, McKing también era de los templarios. Habían visto su nombre en la lista, pero no sabían si él sabía algo ya. Scorpius supuso que Hugo Weasley, que estaba en la misma clase que él, se lo había contado.

-¿Cuál? -preguntó Albus para matar el suspense.

-La Casa de los Gritos… Dile que hable con el profesor Lupin -dicho esto, dio una palmada en el hombro de Scorpius Malfoy y se largó.

Se creó un silencio incómodo entre sus amigos.

-A mí el grupo que tenemos me parece bien -comentó Scorpius, refiriéndose a la lista de personas que iban a ir uniéndose a su equipo de investigación formalizado. O, más bien, a la Orden a la que ahora pertenecían ellos.

Pretendía, así, movilizar a sus amigos y seguir andando.

-¿No os parece que somos demasiados? -cuestionó Albus. Scorpius y Peter se extrañaron de aquella pregunta. -Os recuerdo que soy una persona introvertida y puede que no esté cómodo con tantas personas desconocidas…Viniendo a mí para que le lleve recados a  mi hermano.

-Por eso tu hermano es capitán y líder de los templarios y tú no -razonó Peter Greenwood, como si acabara de encajar aquella pieza del puzzle. -A mí también me parece bien, no está Glyne, tampoco está Kyle… ¡Perfecto!

Scorpius frunció el ceño.

-Sigo sin entender por qué te alegras de que no esté Kyle. ¿No es tu novio? -inquirió.

Peter se encogió de hombros con una sonrisa.

-Punto número uno, no tengo una relación formal… Es una relación abierta, ¿sabes lo que significa, niño anclado en una sociedad del siglo dieciocho? -Scorpius rodó los ojos. -Exacto: sin compromisos, con libertad… Por eso me encanta estar con Kyle.

-¿Acaso piensas liarte con alguno de los templarios? -se burló Albus. Pero la mirada que recibió de Peter le dijo que no tenía por qué ser una pregunta burlona. -Oh… ¿Quién? -preguntó, repasando la lista mentalmente.

-Más bien… ¿Quién no? -dicho esto, se desternilló ante la cara que pusieron sus amigos.

-No sé por qué no te hacen la entrevista a ti en vez de a mí -se replanteó Scorpius. -¡Tú eres mucho más interesante!

-Lo sé, querido Scorpius -estuvo de acuerdo su amigo. -Pero yo me subo en una escoba y tengo que ir corriendo a Enfermería… Además, a mí no me preguntarían por la hermana de mi mejor amigo, ¿eh?

Scorpius resopló. Puso los ojos en blanco y aceleró el ritmo.

-¡Eh! ¡Tú! ¿Qué significa eso? -exigió saber Albus. Se giró hacia su otro mejor amigo y le dio un codazo.

Scorpius subió la Torre Gryffindor lo más rápido que pudo para huir de las acusaciones no fundamentadas de su amigo Peter Greenwood. Siempre le decía que Lily Potter estaba enamorado de él y  que acabarían juntos. Todo porque fueron al baile juntos el año anterior.  También porque él la defendió de Frank McOrez. Y porque siempre que se veían por los pasillos se saludaban. ¿Y qué si era una persona educada?

La estructura de madera estaba desnuda, sin dibujos de las Casas participantes, pues no había ningún torneo. Había sido una nueva construcción, pues el estadio había quedado reducido a cenizas después de la Batalla de Hogwarts. En la reforma, se decidió escribir los nombres de aquellas víctimas de la batalla. Tragó saliva. Pensó en su padre. No pudo evitarlo.

-¡Oh, Malfoy! ¡Qué puntual! -Bárbara Coleman había sido la elegida para llevar a cabo la entrevista. Vio a Richard Carter, su compañero cazador sentado en una silla en frente de la periodista. Él, también periodista, había ayudado a la Gryffindor a concertar aquella entrevista. Le sonrió afablemente. -Vamos a entrevistar a los cazadores juntos, ¡será más divertido! Ven, siéntate aquí…-le indicó una silla junto a Richard Carter y al lado de una silla vacía. Probablemente para Weasley. -Rose Weasley me ha dicho en clase que vendría en unos minutos.

-¿Weasley va a llegar tarde? -dijo Beatrice Fenwick desde su taquilla con una expresión incrédula en su rostro. -¿Es hoy el Apocalipsis? -Miró el reloj de muñeca y cabeceó.  

-Quería unos libros del profesor al salir de clase -aclaró Scorpius.

-Ahhh -Fenwick se rascó la nuca. -Vale, es un día normal…

Unos pasos se oyeron llegar rápidamente por el vestuario. Los presentes observaron a Rose Weasley en sudor y con varios libros sobre sus brazos. Beatrice Fenwick soltó una risa. Richard Carter la secundó. Scorpius Malfoy se tapó la sonrisa con el puño de su mano. ¿Cómo era posible que Rose Weasley hubiera llegado justo a tiempo? Aquella puntualidad era sobrehumana.

-¡Bien, ya estamos todos!

-¡Bueno, voy a dar una vuelta en la escoba! -anunció Fenwick mientras cogía la escoba y se ponía las gafas para que el viento no le molestara los ojos. -Rose, ¡no me mates a mis niños!

Scorpius observó cómo Rose bufó, mientras dejaba todas sus pertenencias en la taquilla y la cerraba con decisión. Miró a Coleman con desafío y se sentó en la silla al lado de Scorpius. Carter seguía riéndose.

-Hola, Weasley, ¿estás bien? -preguntó Carter ante la respiración entrecortada y la rojez en la pálida piel de Rose Weasley. No obstante, preguntó aquello de tal forma que parecía que se estaba burlando de ella.

-Acabemos con esto cuanto antes -sentenció ella. Parecía una persona a punto de recibir una Maldición Imperdonable.

Todos se miraron entre sí, un poco asustados. Scorpius Malfoy seguía escondiendo su sonrisa. Se encontró los penetrantes ojos de Bárbara Coleman observándole fijamente. Se sintió sumamente incómodo. Ojalá no le preguntara por Lily Potter.

-Bueno, iré directa a las preguntas, ¿vale? Tengo que entrevistar a todo el equipo y no sé si me dará tiempo…

-Mejor -dijo Weasley.

-Oh, Weasley, no presiones a Barb -se quejó Carter. Rose Weasley le fulminó con la mirada. -Ella tiene el poder de ponerte como Rose la Destructora en el periódico, ¿recuerdas?

-¿La llamáis Rose la Destructora entre vosotros?

-No, solo la llama así Carter -respondió Scorpius. Recibió un codazo de Weasley. -¡Eh!

-Bien, bien -apuntó algo en su cuaderno rápidamente. -Vale, son preguntas que hemos redactado en  conjunto y que… Suponemos que todo el mundo quiere saber… Empecemos por la primera, ¿quién ha sido el mejor capitán del equipo de Quidditch de Gryffindor?

-James Potter -respondió tajantemente Richard Carter.

 Scorpius sonrió. Richard Carter era, probablemente el fan número uno de James Potter desde que entró al Colegio de Magia y Hechicería de Hogwarts. Y, desde que entró en el equipo, Scorpius debía reconocer que James lo trataba mejor que a su hermano Albus. Probablemente, Carter veía en James Potter un modelo a seguir y un hermano mayor al cual imitar, y aquello no molestaba a James Potter.

-Creo que Oliver Wood fue un gran capitán de Gryffindor -reconoció Scorpius Malfoy. Aquello sorprendió a Bárbara Coleman. Supondría que todo lo que dijera él se compararía con los prejuicios que había sobre los Malfoy. Aquello ya le daba igual. Era cierto que James Potter también estaba siendo buen capitán, pero le quedaba por demostrarlo.

El cuaderno se giró hacia Rose Weasley que giraba su cuello de un lado a otro, como si estuviera preparándose para el entrenamiento. Realmente, después tenían que entrenar. Por lo que no le extrañó.

-Roxanne Weasley -dijo ella.

Nadie comentó nada. Era la respuesta más acertada, desde luego. Si aquello fuera un concurso, habría ganado ella.

Bárbara Coleman asintió con satisfacción.

-Bien, bien… Ahora… ¿A qué jugador del equipo os llevaríais a un Mundial de Quidditch para asegurar la victoria? -la periodista miró a Scorpius Malfoy con cierta curiosidad.

Intuyó que tenía la respuesta de Scorpius pensada, ¿no?

-James Potter -dijo Carter, sin sorpresa y sin pensárselo.

-No lo sé, somos todos bastante buenos -respondió diplomáticamente Scorpius.

-Oh, vamos, Scorpius, pero tienes que decir uno…-insistió Carter.

La pluma de la periodista esperaba un nombre. Él sabía con quién ganaría un Mundial de Quidditch. Pero no le daría la satisfacción a Coleman de que lo escribiera. No cuando lo que esperaba era un titular jugoso.

-Fenwick, es la mejor guardiana de Hogwarts -respondió.

Se formó un círculo en el rostro de Coleman. Se encogió de hombros y lo escribió.

-¿Y tú, Weasley?

La aludida miró a Scorpius Malfoy de reojo y pestañeó varias veces. Probablemente ella sabía que no se llevaría a Fenwick a la final. Incluso antes se llevaría a James Potter. O a Fred Weasley. Uno tenía que improvisar.

-No necesito a nadie para ganar -respondió simplemente.

-Necesito un nombre, Weasley -le replicó la periodista.

-Rose Weasley es un nombre, Coleman -dijo ella tajante ante la expresión ofendida de Coleman.

-Como quieras -dijo ella. -Bueno, penúltima pregunta… Si tuvierais que prescindir de algún miembro del equipo, ¿de quién sería?

-Uh, buena pregunta, Coleman -le congratuló Carter.

-Ahora no tienes el comodín de James, ¿eh? -se burló Scorpius. Carter se azoró.

-Scorpius Malfoy -respondió Rose Weasley. Scorpius se giró, sorprendido, para verla. Ella le trasladó una sonrisa. ¿Por qué le sorprendía aquello? -Ya tendría a Carter, ¿para qué más cazadores?

El joven frunció los labios y lo convirtió en una sonrisa cordial mirando a Weasley.

-Rose Weasley, también tendría a Carter -dijo Scorpius ante la mirada desafiante de Rose Weasley.

-Bueno, yo no puedo decir ninguno de ellos dos, claro, si me aprecian tanto…-dijo nervioso Carter. Bárbara Coleman soltó una risita. -Así que diré Rogers, porque entonces tendríamos a Fred…

Scorpius Malfoy se rio. Ojalá Rogers no lo escuchara.

-¡Última pregunta! Es la más esperada… ¿Con quién saldríais del equipo?

Escuchó a Carter tragar saliva.

-¿Vas a decir Potter otra vez? -cuestionó socarronamente Scorpius.

-¿Qué clase de pregunta es esta? -se quejó Rose.

-Pues diré que saldría con Rose Weasley, la verdad… -se confesó Carter. -Puede que me mate después, pero, cuando la conoces, no es tan mala persona…-dijo en voz baja.

Bárbara Coleman sacudió su pecho de la risa. Miró atentamente, mientras escribía la reacción de Scorpius Malfoy y Rose Weasley.

-Yo saldría con Carter -respondió Scorpius, aguantando la risa.

Rose Weasley, irritada y con la cara roja, se levantó con ímpetu.

-¡Yo saldría del equipo!

Era un sitio oscuro. Frío. Un tanto tenebroso. La madera oscura y el barro no solían dar la bienvenida a cualquiera. El acceso estaba franqueado por el Sauce Boxeador. Cuando pasaba mucho tiempo allí, los pies se le congelaban y la nariz le comenzaba a moquear. No obstante, era el sitio más acogedor de Hogwarts para él. Era el único cuya compañía era deseable. O, al menos, una compañía que deseaba estar con él. Tampoco es que su compañía tuviera otra opción.

-Sí, templarios… Me voy a unir a ellos. Supongo que podré ayudarles -reflexionó Christopher Nott, mientras cruzaba sus dedos sobre su regazo.

Vio la expresión divertida en el rostro de la que se había convertido en su mejor amiga.

-¿Tú luchando contra el Ojo? -se burló Roxanne Weasley. -Quién lo iba a decir, Nott…

-¿En serio yo era tan simple?

-Como el mecanismo de un chupete -concedió su amiga.

Aquello le hizo gracia a Nott. Había aprendido que la mejor cura para la soledad era reír con Roxanne Weasley. Y eso a ella se le daba bastante bien.

-¿Quieres que les diga que puedo verte? -preguntó seriamente Nott. Era algo de lo que todavía no estaba seguro revelar. Su director le había dicho que no podía decírselo a nadie. Le había advertido que él era el «canal hacia una Era Oscura». Y que no sabían que significaba aquello. Pero que debían protegerle. -¿Ni a Fred?

Pudo ver que Roxanne Weasley dudó. No supo en ningún momento de su relación de amistad -tan extraña que nunca intentó descifrarla -con aquella joven cómo manejaba las emociones un fantasma. Cómo creaba nuevos recuerdos. Cómo concebía nuevas inquietudes. Sin embargo, engendraba expresiones en respuesta a nuevos dilemas que iba hallando. A Chris Nott le fascinaba.

Siempre se preguntó por qué su nueva amiga nunca le había pedido hablar con su hermano pequeño. Había hablado con su mejor amiga -y amor platónico -Monique Jordan. Y también -para hacer más incómoda la situación de Chris -con Lucy Weasley, su prima favorita y confidente. Pero, ¿y su hermano? Monique le había contado que era, sin ningún atisbo de duda, el que más había sufrido y el que más había cambiado por la pérdida de Roxanne. ¿Por qué no anunciarle que no estaba todo perdido?

-No, a Fred no, Chris -le dijo ella. Chris no le pediría ninguna explicación. Estaba sentado sobre el suelo frío y se giró para observar el pálido rostro de su amiga. -No sería justo para él… ¿Justo ahora que estaba siguiendo adelante? No puedo dejar que vuelva a derrumbarse.

Eso era ser una buena hermana, se figuró Chris.

-He escuchado que tiene novia -reveló Chris.

No solía contarle ningún rumor de los que escuchaba por el castillo a su amigo, un hecho que martirizaba a aquel fantasma. Pero consideró que aquello era importante. Y no era un rumor. Él mismo había visto con sus propios ojos a la pareja del momento. Sentía envidia sana al verlos. Irradiaban bienestar. Salud. Eran amigos y novios. Se preguntaba si había sido con Lucy Weasley, pero intuía cuál era la respuesta.

-Siempre han sido novios pero no lo sabían -se rio Roxanne. -Al menos uno de los Weasley ha conseguido a una Jordan… -se lamentó.

-¿Nunca supiste si le gustabas a Monique? -preguntó, comido por la curiosidad.

La joven fantasma carcajeó.

-Te aseguro que no -exhaló aire. Aunque no necesitase aire, hacía eso porque su humanidad expresaba así sus emociones. -Monique puede tenerme mucho cariño, Nott, pero es bastante heterosexual… Fue la más joven en liarse con Alexander Moonlight cuando ella estaba en cuarto y Moonlight en último curso. Es una belleza, lo sé. Conquistó al dios de los dioses griegos.

Escondía lo que parecía ser su resquemor en un humor que, en la inmensa mayoría de las ocasiones, Chris Nott no entendía. Parecía como si dejar brotar sus sentimientos fuera mucho peor que evitar afrontarlos.

Él tampoco era experto en el tema.

-Oh, aquí estáis… -Monique Jordan entró con cuidado al pasadizo que conectaba el Sauce Boxeador con la Casa de los Gritos. Chris Nott se volteó para coincidir con Roxanne en que Monique Jordan era extraordinariamente bella. -Bien, tenemos mucho de qué hablar, siento no haber podido venir desde que llegamos a Hogwarts… He estado muy ocupada -se justificó.

El color gris plata de Roxanne Weasley se intensificó cuando la joven apareció, probablemente para ser visible ante ella, pues Chris Nott no necesitaba ningún tipo de magia para comunicarse con fantasmas.

-Hola, Monique -la saludó Roxanne, animadamente. -¿Ocupada saliendo con alguien…? -se mofó.

La joven Jordan pareció incómoda ante la pregunta. Fue reticente a sentarse sobre el suelo y, finalmente, lo hizo. Miró a Nott con vergüenza y negó con la cabeza.

-Este año son los E.X.T.A.S.I.S -respondió. Chris asintió. Él también estaba en su último año. Más o menos. Probablemente le aplazarían los exámenes a él. -Esa es mi cita de todos los días en la biblioteca -dijo, con cierta ironía.

Chris bajó la cabeza. Conocía el hecho de que Roxanne Weasley se había declarado a su amiga y esta no le había correspondido. El fantasma se lo había tomado con total naturalidad

-¿Qué nos tenías que contar?

-Nott me ha dicho que era sobre Vivian…-añadió Roxanne.

Monique Jordan se mordió el labio inferior y cerró los ojos.  Se inclinó hacia atrás sobre el barro y la madera.

-Sí, tenemos un problema con Vivian -parecía derrotada. -No sé cómo Minerva McGonagall era su amiga…

-Yo tampoco -coincidió Roxanne. -Esa mujer estaba loca… O sea… Si apareciese en una película de miedo, sería el demonio. Os lo juro…

-No vas desencaminada, amiga -comentó Monique. Exhaló aire. -Te inyectaba poción agudizadora del ingenio para que encontraras a Ivonne, Roxanne.

-Vaya, pues no lo consiguió, ¿eh?

-¿No? Hemos encontrado a Ivonne -le recordó con seriedad. -Nott y yo seguimos sus instrucciones ahora. Y podemos saber exactamente donde se encuentra… Gracias a ti, Roxanne -lo dijo enfadada. Como si ella tuviera la culpa de algo malo.

-¿De nada?

-Por suerte… Vivian no lo sabe… ¡Todavía! -exclamó, exasperada.

-No lo entiendo -interrumpió Chris. -¿Vivian no era la que te ayudaba?

-¡Claro que le ayudaba! Porque Roxanne la estaba ayudando a ella…

-Pero Ivonne fue la que le dijo a Minerva que Roxanne debía encontrarla -creyó recordar Nott.

-Sí, pero Minerva seguía una profecía que acabaría con la vida de Roxanne aunque no lo supiera… Porque Ivonne se lo dijo en su momento… Pero esa no es la cuestión -Soltó una bocanada de aire. -¿Por qué no le dijiste a Vivian que creías que habías encontrado a Ivonne antes de matar a Julie Morgan creyendo que era Ivonne Donovan?

Chris Nott casi se atraganta con su saliva. Evidentemente eso era nueva información para él. Se quedó en silencio ante el duelo de amigas.

-Porque no confiaba en Vivian -respondió Roxanne Weasley. -Está loca… Además, creía que matando a Ivonne se acabaría el problema.

-¿Algo más? -inquirió Monique Jordan.

-No, Monique, pero supongo que tú nos vas a deslumbrar -dijo, contrariada Roxanne.

-El apellido de Vivian es Onlamein. Vivian Onlamein… Quizás para vosotros no significa nada… Es la hermana mayor de Otto Onlamein y Zahra McOrez, esta última, madre del Ministro de Francia que atentó contra el Ministerio británico de Magia hace solo unas semanas… Vivian es un miembro del Ojo. Minerva y tú estabais ayudando al Ojo -sentenció. -Esa fue la razón por la que te mataron, Roxanne… Porque no informaste a Vivian de que habías matado a Julie Morgan, la única que podía guiarles a Ivonne Donovan.

-Pero no es así, ¿no? -dijo Roxanne en un hilo de voz.

-¿Lo sabías? -cuestionó Chris ante el asentimiento de Roxanne.

-No sabía que Vivian era un miembro del Ojo… Pero sí supe que me había equivocado…

-Por suerte, eso fue milagrosamente lo que hizo que una muggle contase todo a Hermione Weasley y que Ivonne pusiera a su familia a salvo.

-Sirvió para algo, ¿eh? -se burló Roxanne.

Monique Jordan fulminó a su amiga con su mirada. Chris Nott supo que no debería estar presente en ese momento. Pero tampoco podía permitir que hubiera disidencias entre ellas. Había prometido a Roxanne ser árbitro.

-¿Qué hacemos entonces con Vivian?

Se hizo un silencio entre las jóvenes.

-Vivian cree que lo puede obtener a través de mí… Dónde está Ivonne -anunció Monique. -No me lo ha dicho, pero tiene sentido… El Ojo se piensa que yo soy la única que sabe algo de la familia Morgan y el escondite de Ivonne Donovan por leer el diario de Roxanne… No sabe nada de que la Orden del Temple sigue viviendo. Y, desde luego, los templarios de Hogwarts no tienen por qué saber nada de Vivian…

-¿Estás segura? -se cuestionó Chris.

-Muy segura -dijo firmemente. -Puedo engañarla… Decirle que sigo con la tarea de Roxanne, es lo que le dije el año anterior… Va el último domingo del mes a Cabeza de Puerco. Puedo quedar allí con ella y engañarla… Y, de ese modo, alejarles de Ivonne Donovan.

-No, Monique -interrumpió Roxanne. -Te va a pillar. O peor.

-Tú no puedes decidir quién se arriesga y quién no, Roxanne -le dijo con franqueza. -Está decidido.

-La Orden puede darte protección -sugirió Chris.

-Por ahora, esto queda entre nosotros tres -sentenció Monique Jordan. -Si la Orden se entera, se entera mi hermana… Y no voy a dejar que mi hermana se preocupe por mí, ¿de acuerdo? Debe seguir pensando que soy una Gryffindor que nunca se arriesga y que se queda en el cuarto pintándose las uñas y planchándose el pelo, ¿entendido?

Tampoco es que Roxanne Weasley pudiera chivar nada.



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