Historia al azar: Él y ella
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La Tercera Generación de Hogwarts » (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
La Tercera Generación de Hogwarts (ATP)
Por Carax
Escrita el Martes 6 de Junio de 2017, 16:59
Actualizada el Domingo 17 de Enero de 2021, 16:45
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(IV) Capítulo 6: Beatus Ille

Capítulos
  1. (I) Prefacio: Rumbo a Hogwarts
  2. (I) Capítulo 1: Inicios
  3. (I) Capítulo 2: La bienvenida
  4. Bermejo
  5. Tendencia a las alturas
  6. (I) Capítulo 5: El fuego nunca dice basta
  7. Bala perdida
  8. Negligencias
  9. Como pez fuera del agua
  10. Orgullo y perjuicio
  11. El baile
  12. Amarga victoria
  13. << ¿Quién es el mejor Potter?>>
  14. Invencible
  15. El poder de la ambición
  16. <<I.D.>>
  17. Las desventajas de amar
  18. Caída en picado
  19. Con los ojos cerrados
  20. No es fácil ser un Malfoy
  21. Luto
  22. Criaturas fantásticas
  23. Nyneve
  24. Emboscada
  25. Estúpidos e imprudentes
  26. Epílogo: Resurgir de las cenizas
  27. (II) Prefacio: Casus Belli
  28. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  29. (II) Capítulo 1: Al pie de la letra
  30. (II) Capítulo 2: De facto
  31. (II) Capítulo 3: Tomar al lobo por las orejas
  32. (II) Capítulo 4: Se aprende mientras se enseña
  33. (II) Capítulo 5: Erróneamente perdido
  34. (II) Capítulo 6: Abrupto
  35. (II) Capítulo 7: La sed de Ares
  36. (II)Capítulo 8: Delirium
  37. (II) Capítulo 9: Entre libros
  38. (II) Capítulo 10: Fuera de las murallas
  39. (II)Capítulo 11: Paz con esclavitud
  40. Capítulo 12: Vox populi
  41. (II) Capítulo 13: Lo que haya que cambiar
  42. (II) Capítulo 14: Testigo del tiempo
  43. (II) Capítulo 15: Caín
  44. (II) Capítulo 16: Noctámbulo
  45. (II) Capítulo 19: Torpeza propia
  46. (II) Capítulo 20: Inter arma
  47. (II) Capítulo 21: Culpa de los infortunios
  48. (II) Capítulo 22: Deus ex machina
  49. (II) Capítulo 23: Dorada mediocridad
  50. (II) Capítulo 24: Cogito ergo sum
  51. (II) Capítulo 25: Conoces la hora que vives, no la hora a la que morirás
  52. (II) Capítulo 26: Al gusto
  53. (II) Capítulo 27: Habeas corpus
  54. (II) Capítulo 28: Memento finis
  55. (II) Capítulo 29: Hacia lo profundo
  56. (II) Capítulo 30: Sine die
  57. (II) Epílogo: La suerte está echada
  58. (III) Prefacio
  59. (III) Capítulo 1: El conocimiento es poder
  60. (III) Capítulo 2: Luchar con todos los huesos rotos
  61. (III) Capítulo 3: La peor parte es decir adiós
  62. (III) Capítulo 4: El tiempo es una pistola cargada
  63. (III) Capítulo 5: La felicidad duele como una bala en la cabeza
  64. (III) Capítulo 6: Un precio que pagar
  65. (III) Capítulo 7: Sensación de impotencia
  66. (III) Capítulo 8: Verdades y Mentiras
  67. (III) Capítulo 9: Latidos
  68. (III) Capítulo 10: Lo que está muerto no puede morir
  69. (III) Capítulo 11: Nieve cálida
  70. (III) Capítulo 11 bis: El baile
  71. (III) Capítulo 12: Un paso atrás
  72. (III) Capítulo 13: Y si no hay cielo.
  73. (III) Capítulo 14: En el andén.
  74. (III) Capítulo 15: Turbulencias.
  75. (III) Capítulo16: Delirium
  76. (III) Capítulo 17: La suerte está echada.
  77. (III) Capítulo 17: Grata sorpresa
  78. (III) Capítulo 18: De las palabras a los golpes.
  79. (III) Capítulo 19: Crueldad incansable
  80. (III) Capítulo 20: Ad astra
  81. (III) Capítulo 21: Per aspera
  82. (III) Capítulo 22: La unión hace la fuerza
  83. (III) Capítulo 23: Non desistas
  84. (III) Capítulo 24: El fuerte puede caer pero nunca rendirse
  85. (III) Capítulo 25: El lobo ataca con el diente
  86. (III) Capítulo 26: Por la valentía se conoce al león
  87. (III) Capítulo 27: In fraganti
  88. (III) Capítulo 28: In memoriam
  89. (III) Capítulo 29:
  90. (III) Capítulo 30: Criaturas fantásticas y dónde encontrarlas
  91. (III) Capítulo 31: Sin esperanza, sin miedo.
  92. (III) Capítulo 32: Intolerancia
  93. (III) Capítulo 33: De vez en guando, incluso el genial Harry se equivoca
  94. (III) Capítulo 34: El águila no caza moscas
  95. (III) Capítulo 35: Circo de niños
  96. (III) Capítulo 36: Nadie puede escapar de la muerte
  97. (III) Capítulo 37: En igualdad de circunstancias
  98. (III) Capítulo 38: Criaturas fantásticas y cómo huir de ellas
  99. (III) Capítulo 39: Sangre de mi sangre
  100. (III) Capítulo 40: Alter ego
  101. (III) Epílogo: Y por los siglos de los siglos
  102. (IV) Prefacio
  103. (IV) Capítulo 1: Resquicios
  104. (IV) Capítulo 2: Carpe Diem
  105. (IV) Capítulo 3: Fraternidad
  106. (IV) Capítulo 4: Errando se corrige el error
  107. (IV) Capítulo 5: Homo homini lupus
  108. (IV) Capítulo 6: Beatus Ille
  109. (IV) Capítulo 7: Ex libris
  110. (IV) Capítulo 8: Quo vadis
  111. (IV) Capítulo 9: La naturaleza de las cosas
  112. (IV) Capítulo 10: La mentira oculta
  113. (IV) Capítulo 11: La ira es una locura breve
  114. (IV) Capítulo 12: Un alma sana…
  115. (IV) Capítulo 13: Alma mater
  116. (IV) Capítulo 14: La inexistencia del término medio
  117. (IV) Capítulo 15: Todo ser humano es mentiroso
  118. (IV) Capítulo 16 : Lealtad
  119. (IV) Capítulo 17: Fidelidad
  120. (IV) Capítulo 18: Persona grata.
  121. (IV) Capítulo 19: La insoportable levedad de lo imposible
  122. (IV) Capítulo 20: Ensayo y error
  123. (IV) Capítulo 21: El número de los imbéciles es infinito
  124. (IV) Capítulo 21: Lección de una madre
  125. (IV) Capítulo 22: La verdad engendra odio.
  126. (IV) Capítulo 23: El ruido de la miseria en silencio
  127. (IV) Capítulo 24: Abrir las alas
  128. (IV) Capítulo 25: De leyenda a promesa
  129. (IV) Capítulo 26: Los fuegos artificiales de Susan Jordan
  130. (IV) Capítulo 27: Los verdaderos héroes de la historia
  131. (IV) Capítulo 28: A veces hacer lo correcto no lo parece
  132. (IV) Capítulo 29: Lo que se dice
  133. (IV) Capítulo 29: Lo que no se dice
  134. (IV) Capítulo 30: Lo que no hace falta decir
  135. (IV) Capítulo 31: Dejar ir
  136. (IV) Capítulo 32: El tiempo en la palma de la mano
  137. (IV) Capítulo 33: La sede del Temple
  138. (IV) Capítulo 34: Sobre lo perdido
  139. (IV) Capítulo 35: En la Casa de los Gritos
  140. (IV) Capítulo 35: Modus operandi
  141. (IV) Capítulo 36: Con un poco de ayuda de amigos
  142. (IV) Capítulo 37: Incontrolable
  143. (IV) Capítulo 38: Draconiano
  144. (IV) Capítulo 39: Herir, matar o salvar.
  145. (IV) Capítulo 40: Leopold
  146. (IV) Capítulo 42: La sinfonía de la guerra
  147. (IV) Capítulo 43: Al otro lado del espejo
  148. (IV) Capítulo 43: En la superficie
  149. (IV) Capítulo 44: DestrucRose
  150. (IV) Capítulo 45: Sobre lo que les pasa a los licántropos
  151. (IV) Capítulo 46: El sol no luce para todos
  152. (IV) Epílogo: La libertad inunda todo de luz
  153. (V) Prefacio
  154. (V) Capítulo 1: Hacia los nuevos misterios
  155. (V) Capítulo 2: La Asamblea del Temple
  156. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  157. (V) Capítulo 3: La guarida del lobo (I)
  158. (v) Capítulo 3: La guarida del lobo (II)
  159. (V) Capítulo 4: Las coincidencias no existen
  160. (V) Capítulo 5: Tropezar dos veces con la misma piedra
  161. (V) Capítulo 6: Una nueva forma de vida
  162. (V) Capítulo 7: El problema de los prejuicios
  163. (V) Capítulo 8: Ser el héroe del día
  164. (V) Capítulo 9: Carne de mi carne
  165. (V) Capítulo 10: Sangre de mi sangre
  166. (V) Capítulo 11: Permiso indirecto
  167. (V) Capítulo 12: Lo bien aprendido, para siempre es sabido.
  168. (V) Capítulo 12: Explosión mental (I)
  169. (V) Capítulo 12: Explosión mental (II)
  170. (V) Capítulo 13: Cómo salvar un alma
  171. (V) Capítulo 14: La pesadilla
  172. (V) Capítulo 15: Espíritu Slytherin
  173. (V) Capítulo 16: El boggart
  174. (V) Capítulo 17: La promesa de Luperca
  175. (V) Capítulo 18: Nadie escapa al destino
  176. (V) Capítulo 19: Alfa
  177. (V) Capítulo 20: Deseos mundanos
  178. (V) Capítulo 21: Sobre el peligro del amor
  179. (V) Capítulo 22: Una bruja corriente
  180. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (I)
  181. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  182. (V) Capítulo 23: Los perjuicios de la Navidad (II)
  183. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (I)
  184. (V) Capítulo 24: La elegancia de los Malfoy (II)
  185. (V) Capítulo 25: Un pensamiento contra natura
  186. (V) Capítulo 25: Pensamiento contra natura (II)
  187. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (I)
  188. (V) Capítulo 26: Sobre secretos inefables (II)
  189. (V) Capítulo 31: Escrito en las estrellas (I)
  190. (V) Capítulo 27: Escrito en las estrellas (II)
  191. (V) Capítulo 28: 14 de febrero
  192. (V) Capítulo 29: El dolor es inevitable
  193. (V) Capítulo 30: Otra ronda más
  194. (V) Capítulo 31: Acción y reacción
  195. (V) Capítulo 31: Acción y reacción (II)
  196. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados
  197. (V) Capítulo 32: La independencia de los soldados (II)
  198. (V) Capítulo 33: Siempre en la memoria
  199. (V) Capítulo 34: Las posibles posibilidades
  200. (V) Capítulo 35: El tiempo es oro.
  201. (V) Capítulo 36: Cruce de caminos
  202. (V) Capítulo 37: En la Casa de los Gritos, otra vez.
  203. (V) Capítul 37: En la Casa de los Gritos, otra vez (II)
  204. (V) Capítulo 38: En el momento oportuno
  205. (V) Capítulo 39: Naturalidad
  206. (V) Capítulo 40: Amantes de la ira.
  207. (V) Capítulo 41: Lo que vence a la oscuridad
  208. (V) Capítulo 42: Furiosamente
  209. (V) Capítulo 43: La ignorancia protege y daña
  210. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (I)
  211. (V) Capítulo 44: Otro secreto más (II)
  212. (V) Capítulo 45: Impulsos (I)
  213. (V) Capítulo 45: Impulsos (II)
  214. (V) Epílogo: Y te sacarán los ojos
  215. (VI) Prefacio
  216. (VI) Capítulo 1: Mal que no tiene cura
  217. (VI) Capítulo 2: En ruinas
  218. (VI) Capítulo 3: Hogar es un lugar seguro
  219. (VI) Capítulo 4: Los estorbos que se quedan atrás
  220. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  221. (VI) Capítulo 5: Amor no correspondido
  222. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (I)
  223. (VI) Capítulo 6: Pequeños grandes detalles (II)
  224. (VI) Capítulo 6: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (I)
  225. (VI) Capítulo 7: Lo que pasa en Hogwarts se queda en Hogwarts (II)
  226. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (I)
  227. (VI) Capítulo 8: No hay descanso para los héroes (II)
  228. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (I)
  229. (VI) Capítulo 9: Más allá de tu oscuridad (II)
  230. (VI) Capítulo 11: La sala que viene y va (I)
  231. (VI) Capítulo 10: La sala que viene y va (II)
  232. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (I)
  233. (VI) Capítulo 11: Lo que hemos sido, lo que somos, lo que seremos (II)
  234. (VI) Capítulo 11: Lo que somos, lo que hemos sido, lo que seremos (III)

Ted Lupin le había contado que su prima Dominique Weasley también había pasado el verano en Luperca. Y se enteraba casi un mes después de abandonar su refugio. Era algo lógico. Él era un licántropo recién mordido. Aunque pudiera controlarse, frente a criaturas que no fueran de su Manada, podría ser inestable. Recordó la furia de Wakanda cuando se enteró de que su padre lo había llevado al Ministerio para interrogar a su amiga Lola. Durante meses, el protocolo era que James no tuviera contacto con nadie. Solo con la criatura que debía comenzar a controlar.

Lo había hecho con éxito. Muchos de la Manada le congratularon. Aquellos que habían sido escogidos para estar con él en uno de los miles de refugios que tenían esparcidos por el Parque de Redwood, escondidos para los muggles. Y clasificados en función de su finalidad. Estaba la sede. El gran edificio de madera al que solían acudir visitantes y donde se tramaba toda la política y las actividades de los residentes de Luperca. Aquella enorme construcción, escondida ante los ojos de los muggles, se llamaba Luperca. Había descubierto que se llamaba así en honor de la cueva donde se creía que había habitado la primera licántropa del mundo. La cueva donde fueron amamantados Rómulo y Remo hacía milenios. La cueva de Luperca. Era el licántropo más famoso de la historia. Sin su ayuda no habría Imperio. No existiría la comunidad mágica ni la sociedad muggle tal y como se conocía.

Aquella era una de las historias que le contaban para recapacitar sobre el papel de los licántropos en el mundo.

A veces funcionaba. Sobre todo cuando se unía a la magia que se respiraba de las infinitamente altas secoyas rojas de Redwood. Aquellos árboles, tan ancianos como el origen del continente americano, habían sido su escondite en verano. No iba a mentir, le encantaría pasar allí toda su vida. Había experimentado tantas emociones en aquel sitio, que se sentía como en otra vida.

Y, por fuerza mayor o por orden expresa de Ivonne Donovan, había tenido que volver a Hogwarts. Existían varias razones por las que, aun participando del día a día en el Colegio, no quería estar allí. La primera de todas, también la más significativa, era que tenía miedo de descontrolarse en un ciclo lunar. Sí, Ted Lupin estaba allí. Y Moonlight también lo iba a estar para asegurar el Colegio. ¡Pero ni estando cuatro meses en Luperca habían conseguido saber qué era lo que le recordaba su propia humanidad cuando estaba convertido! Simplemente lo hacía. Por eso también le felicitaban. ¡Pero no era algo como para estar tranquilo! ¿Qué ocurría si no podía hacerlo? Wakanda le había dicho que era un joven especial y que no ocurriría nada. ¿Qué clase de garantía era esa? Maldita sea, sus hermanos podrían estar en peligro por su culpa.

La segunda razón era que había ido obligado. No es que James hubiera vuelto a su personalidad reprochable que el año interior había intentado cambiar… Era que no quería no ser dueño de su propio destino. Quería tomar él sus propias decisiones. Quizás, también, se debía a la tercera razón: había vuelto para asegurar Hogwarts con el objetivo de que Brooks estuviera allí sana y salva. Tenía, para colmo, una misión. Que implicaba extender una alfombra roja a una persona que le había estado ocultando cosas aquel verano. Aún no sabía a ciencia cierta desde cuándo Brooks sabía que era la nieta de Ivonne Donovan… Pero ni siquiera había recibido una carta de ella advirtiéndole. Con todo lo que habían arriesgado sus amigos, su familia y él por culpa de aquella mujer.

Y, por último, después de descubrir Luperca… Hogwarts no era tan alucinante.

De hecho, era agobiante.

Allí todo el mundo le miraba de reojo. Sentía sus conjeturas en su nuca. «¿Por qué James Potter ha tardado un mes en venir a Hogwarts? 8 Teorías que te sorprenderán». Aquella había sido la bienvenida del Diario de Hogwarts. Por supuesto, no lo habían secuestrado, no había resucitado, no se había fugado, no se había fugado con Brooks, no lo habían fichado para ningún equipo de Quidditch -¡ojalá fuera eso! -, no había decidido vivir en el mundo muggle, no estaba en una misión secreta, no, cien veces no. ¡Maldita sea! Estaba susceptible y su temperamento parecía más el de Lily Potter que el que había sido normalmente el suyo.

Entendía entonces a Fred Weasley el año anterior. No del todo. No se había muerto nadie. Pero sí que sentía miedo a perder el control y dejarse llevar por sus más primitivas emociones. Bueno, quizás no tenía nada que ver. Lo que le pasaba a Fred era fruto de la ira. A James le estaban sacudiendo los genes por una mordedura de un licántropo. Además, Fred tenía más fácil lo de lograr el control. Parecía que lo había hecho. Desde que lo vio en la fiesta de los Dale, estaba más relajado de lo normal. Incluso podían reunirse los tres como al comienzo de los tiempos. Él y Fred siempre estarían el uno por el otro, desde luego. Susan era la que les preocupaba. Su ánimo había decaído y tenía unas ojeras todos los días que hacían que tuviera que llevar maquillaje -algo insólito en su amiga. Por esa razón, Fed Weasley y James Potter volvían a ser los carismáticos primos que Susan Jordan había elegido como amigos. Por esa razón, Fred Weasley parecía contener su ira y James Potter mostrarse despreocupado en cuanto a su condición peluda. Por esa razón, habían aconsejado a su amiga que aquel año no se presentara a las pruebas de Quidditch.

No hubo resistencia.

Todos aquellos años, las pruebas de Quidditch de Gryffindor habían atraído la atención de todo el Colegio. Desde que Scorpius Malfoy se presentó, todos los años había algún asunto pendiente y que ofreciera el suspense necesario para llenar las gradas de curiosos. Además, aquel día habían decidido hacer las pruebas todos los equipos. Como el año anterior. Uno detrás del otro. Ya se había formado el equipo de Slytherin con Frank McOrez como capitán y buscador. Su hermano Albus ni lo había intentado aquella vez. ¿Para qué agrandar más el odio contra aquella familia? También se había formado el de Ravenclaw, capitaneado por Tom McGregor. Y el equipo de Hufflepuff, cuya buscadora seguía siendo la implacable Lyslander Scarmander; aunque como capitana tenían a Natalie Jones, su veterana cazadora estrella. Cómo no, habían dejado a Gryffindor para el final.

¿Cuál era el suspense de aquel año? No tenían capitán, para empezar. Nicholas Woods se había marchado -para alivio de todo el equipo. Tampoco estaba claro quién iba a ser el segundo golpeador. Necesitaban a un cazador y un golpeador. Y un capitán.

Pero James tenía la cabeza en las nubes conforme los antiguos componentes del equipo Gryffindor debatían al respecto. Mientras sus antiguos compañeros se dividían en mirar las reglas y en apuntar a los aspirantes a cazador y golpeador -no había nadie que se hubiera presentado para buscador ni para guardián; James seguía pensando en todas las razones por las que desearía estar en otro lugar en aquel instante.

-Yo creo que deberías ser tú, Fenwick, eres la mayor -propuso Rose Weasley.

Fred Weasley soltó una risa cansada.

-James, ¿por qué no eres tú? -sugirió su mejor amigo, haciéndole bajar al planeta tierra.

Este dio un respingo.

-Ni de coña -dijo tajantemente. -Oh, venga, ¿en serio me queréis a mí como capitán?

Beatrice Fenwick, legendaria guardiana, miró a James con un gesto despreocupado. Fred Weasley asintió con movimientos lentos, como si su aprobación fuese satisfactoria.

-Me presento voluntaria -Rose Weasley dio un paso al frente en el círculo improvisado. A James se le vino la imagen de Rose borracha. No pudo evitarlo. Soltó una risa que solo pudo entender Fred.

-No te lo tomes mal… Pero recibir órdenes de ti… Suena abrumador -dijo Fenwick con delicadeza. -Eres demasiado controladora, Weasley.

-Yo también propongo a James -Scorpius Malfoy secundó la moción iniciada por Fred Weasley. ¿Quién lo iba a decir?

-Oh, ¡venga ya! ¡No se sabe ninguna estrategia! -se quejó su prima Rose. No decía ninguna mentira.

-Pero nos podría motivar… Todos sabemos muy bien cómo funcionamos ya… Bueno mi trabajo es individual -comentó Fenwick. -Pero estoy segura de que James será mucho mejor que Woods.

-¿Y yo no soy mejor que Woods? -insistió Rose Weasley.

-No quiero saberlo, la verdad -se sinceró Fenwick.

La joven se ofendió teatralmente.

-Oh, venga, Rose… Convertirías los entrenamientos en deberes… ¿Quién quiere eso? -apoyó Fred, con toda la verdad universal en sus palabras. -¿Alguien vota a Rose?

Ninguno se movió.

-Muy bien… Pues a mí no vengáis a llorarme cuando quedemos los últimos en la Copa…

-Vale, Rose, lo pillamos -dijo Fred Weasley. -¿Votos para James?

Incluso una resignada Rose Weasley levantó la mano ante lo que se avecinaba.

-No -reiteró James, esta vez negando con el brazo, como si al apartar el aire, desechara la propuesta. -No podéis elegirme si yo no quiero presentarme.

Scorpius Malfoy se lamió los labios.

-En realidad, Potter, si eres miembro del equipo y todos te votamos… Las reglas dicen que da igual tu rechazo -le aclaró. Incluso cuando pretendía favorecerle, Malfoy acababa de fastidiarle.

-Pues hecho entonces… -Beatrice Fenwick se giró y observó toda la cola de aspirantes al equipo. La abrumó y se dirigió a la caja donde guardaban todas las bolas. Se sentó sobre ella.

James estaba petrificado. ¿Cómo iba a ser capitán del equipo si ni siquiera podía liderar sus propias emociones o elecciones? Aquello era una mala idea que recaería sobre los culpables.

-Rose, yo creo que deberías ser tú…

-Yo también lo creo, James -dijo ella encogiéndose de hombros, con orgullo.

Miró de reojo a Scorpius Malfoy, le tendió la mano para apretarla. James le hizo caso.

-Serás un gran capitán, ya lo verás -sonrió. Bueno, era cierto que sería el capitán más liberal que tendrían. Pero eso significaba más responsabilidades. -Ahora tenemos que elegir al nuevo cazador y al golpeador…

-Sí, sí -dijo reticente. Se acercó a Fenwick. -Sé que lo has hecho para no tener presión este año… Bien jugado.

Esta se rio.

-¿Qué voy a decir? Tener a Weasley detrás de mí todo el año no es como pienso pasar mi último curso en Hogwarts -se sinceró.

-¡MUY BIEN, GRYFFINDOR! -vociferó James hacia las gradas desde el campo. Recibió una oleada de aplausos. Entornó los ojos. Habría preferido no ser el centro de atención aquel día. -¡Veamos que aspirantes tenemos hoy…!

Rose Weasley cogió la lista y se puso a su lado. James la cogió y anunció a los que pretendían luchar por el puesto de cazador.

-Vamos, no pierdas el tiempo, capitán -le exigió su prima. Como si estuviera nerviosa.

Oh, claro, Rose Weasley y Scorpius Malfoy tenían que subirse en las escobas. El reglamento decía que debían seguir luchando por su puesto si alguien se presentaba. Como persona sensata, Malfoy y su prima estaban ya en el equipo para él. Habría que hacer el paripé para elegir solo a uno.

-¡Como cazadores! ¡Se dividirán por equipos y los que se sumarán los puntos por equipo! ¡Tendréis que atravesar a Fenwick para haceros con la gloria! -las figuras se alinearon frente a James Potter. Bien, el suspense parecía ser más una crónica de una noticia anunciada. Su hermana Lily se presentaba a cazadora. Según le había dicho su madre, había estado entrenando todo el verano. A Lily no le hacía falta mejorar. Quizás tan solo controlar su temperamento. Temió por Fenwick y la fuerza con la que le tiraría el aro su hermana. -¡Malfoy y Weasley! ¡Lily Potter y Annie Gallagher! ¡Richard Carter y Frederic Leroux!

Todos subieron volando con sus escobas. Lily Potter tenía todas las de ganar… No creía que Gallagher pudiera hacer algo más que estar siempre al lado del hijo del Ministro. De hecho, acababa de aprender su nombre. Y, por supuesto, no pensaba dejar entrar a un miembro de El Diario del Castillo en el equipo, como era Richard Carter. Ni al sustituto que había llevado al equipo a la derrota como buscador cuando James Potter estaba arreglando su condición peluda y Leroux pidió ocupar su puesto.

-Deséame suerte -dijo Fred Weasley con ironía al ir a por su escoba. No había mejor golpeador que él en todo el Colegio de Magia y Hechicería de Hogwarts y lo sabía.

-¡Golpeadores! ¡Fred Weasley, Rolf Rogers y Quim Sheppard! ¡Estaré evaluando vuestra técnica!

Aquellos eran los aspirantes que también se habían presentado el año anterior junto con Susan. Recordó que Rogers dominaba la parte técnica y que Sheppard era muy fuerte. La decisión ya estaba tomada, pues Fred ya se había adelantado a los acontecimientos. Prefería alguien con técnica. Después de todo, el padre de Rogers había sido golpeador en el Equipo Nacional Inglés de Quidditch.

James, desde el campo, fue un mero espectador más.

No podía más que admirar cómo Rose Weasley y Scorpius Malfoy dominaban el terreno. Su prima le había dicho antes de llegar al campo que estaba nerviosa porque no había podido jugar en todo el verano. No había problema. Era una estrella del Quidditch. Podría dedicarse a eso. Y Scorpius Malfoy también era excepcional. Parecía que se compenetraban realmente bien.

Lily Potter, en cambio, estaba teniendo problemas. Lanzaba el Quaffle con tanta fuerza que no llegaba a acertar en la mayoría de las ocasiones. Su compañera, Annie Gallagher tampoco es que fuera de mucha ayuda. Si acababa eligiendo a su hermana sería un capitán corrupto. Pues Richard Carter, para su disgusto, era bastante bueno. Leroux no entraba en sus previsiones en ningún momento. ¿Con qué intensidad se enfadaría su hermana si no la elegía? Se rascó la barbilla.

-¡Joder, Potter! ¡Que el objetivo no es matarme! -le rugió Fenwick, apartando el Quaffle que lanzaba su hermana.

Oh, no. Definitivamente no podía elegir a su hermana.

-¡No es mi culpa que nadie te haya lanzado una Quaffle como es debido! -le respondió su hermana. James palideció. ¿Estaría a salvo? ¿Qué le haría su hermana? ¿Le lanzaría el Quaffle a él?

Observó que Scorpius Malfoy se acercaba a su hermana. La expresión de James cambió al instante. Le decía algo haciendo un movimiento con la muñeca. Su hermana le miraba con tanto escepticismo y ridiculez que James tuvo que reprimir una risa. En realidad, sabía que Malfoy estaba intentando ayudar a su hermana.

Hasta las gradas se rieron cuando Lily volvió a lanzar el Quaffle como si Fenwick fuese una diana cuyo premio fuera la paz del mundo. Aunque probablemente no era el incentivo que Lily tendría en mente. ¿Qué habían hecho con su hermana aquel verano? ¿O aquel día? Nunca se había comportado así. ¿O sí?

-¡Potter! -volvió a regañarle Fenwick.

Por el bien del equipo, Lily tendría que esperar al año siguiente para entrar en el equipo.

-¡Bien! ¡SE ACABÓ! -dijo James, rápidamente, antes de que su hermana matara a Fenwick.

La guardiana bajó del aro directa al recién nombrado capitán.

-Como metas a tu hermana en el equipo, me hago una tortilla con tus huevos, ¿lo has entendido? -James le sonrió y asintió con los labios tensos como todos sus músculos. ¿Qué era mejor? ¿Una amenaza de Lily o de Fenwick? Estaba por verse. Aquello sí que era suspense.

-¡BIEN JUGADO, GRYFFINDOR! -No iba a robarle el mérito a los que de verdad lo habían hecho bien. -¡Seré breve! -las gradas vitorearon. Aún no había anunciado nada. Por Merlín. Bueno, primero, lo fácil. -¡GOLPEADORES SERÁN FRED WEASLEY Y ROLF ROGERS!

Las gradas estuvieron de acuerdo. Fred y Rogers se acercaron a él y le dieron una palmada en el hombro. James sonrió satisfecho. No era ni Jordan, ni su prima, pero a James le bastaba con que lo hiciera bien.

-Espero que no cojas a tu hermana, Potter -le suplicó con sorna Rogers. Por supuesto, más presión. No era una buena forma de entablar una relación con el entrenador.

-Si Lily está en el equipo, llegaremos a la Final amputando al resto de Casas…-añadió con burla Fred.

Bueno, tendrían a un capitán amputado.

-¡CAZADORES… ROSE WEASLEY, SCORPIUS MALFOY Y… ¡-Aquel eral suspense que necesitaban. Lo cierto era que fue en ese instante cuando James lo decidió. -¡RICHARD CARTER!

Las gradas aplaudieron. Más por la dura decisión de James que por que fuera Carter el elegido. James pensó en ahogarse con su propia saliva para ir a Enfermería y evitar así a su hermana.

Observó detenidamente los movimientos de Lily Luna Potter. Exhaló aire. Se llevó la mano a su frente y se retiró las hebras de color rojizo que se habían impregnado con el sudor. Sonrió -¡sonrió! -hacia Carter y asintió con simpatía -¡simpatía!

Después buscó a su hermano James con la mirada y cambió su expresión para dedicarle el gesto de una asesina marcando a su presa en silencio. James le sonrió. Ella le enseñó el dedo corazón. Recogió su escoba y se marchó sin decir nada. El resto la siguió entre risas. Parecía como si una nube de oscuridad se alejara con ella.

-¡Gracias, tío! -le dijo Carter. Por haberse sacrificado por él, su cabeza colgaría de una pica al amanecer.

Este asintió.

-¿Veis? Ha demostrado sacrificarse por todos y ser un buen capitán…-Fred se abalanzó hacia él y le dio cariñosamente con los nudillos en la frente. -¡Viva nuestro capitán!

-Como alguien secunde eso, meto la cabeza en una maceta de Mandrágoras -dijo Rose Weasley. Su prima se acercó a él. -Bien hecho, James… Intentaré hablar con Lily…Aunque quizás pueda hacerlo Malfoy…-el aludido rodó los ojos.

Se acercó a Rose Weasley y James Potter.

-Simplemente quería ayudarla, Potter -aclaró. -Iba a decapitar a Fenwick…

-Bueno, hoy no cenaré tortilla de Potter… -se lamentó teatralmente Beatrice Fenwick. Esta cogió a Rogers por los hombros y sonrió. -¡Y gracias por meter a mi amigo, Potter!

Este sonrió como si supiera perfectamente que Rogers y Fenwick eran colegas. Las cosas le salían bien y no sabía cómo. Guardiana y golpeador abandonaron el césped. Las gradas también se fueron vaciando. Carter se giró a James antes de abandonar el campo.

-¡Gracias, tío! -James suplicó para sus adentros que no fuera así durante todo el curso o le metería la Snitch en la boca.

-Todo mérito tuyo -dijo James, diplomáticamente.

-Al final se te va a dar bien esto y todo …-comentó irritada Rose Weasley.

-Os lo dije -añadió Fred Weasley.

-Esperad aquí un momento -les pidió James Potter a Scorpius Malfoy, Fred Weasley y Rose Wesley.

James puso una expresión que todos los presentes conocían. Era el mismo gesto que les introdujo al rescate de Albus el año anterior. La misma serenidad que les mostró el camino a intentar salvar a Hagrid. Y el mismo misterio que les envolvió cuando propuso derrotar al basilisco. Solo que, aquella vez, no había nadie particular en peligro. Solo todos. Todos ellos estaban en peligro.

-¿Es Lola? -preguntó preocupado Fred.

-¿Quién es Lola? -quiso saber Malfoy.

-Lo más parecido a un hipnotizador que te obliga a hacer cosas que no quieres que ha conocido el planeta Tierra -sentenció Rose Weasley.

-¡Rose! -le regañó Fred. -Bebiste porque quisiste, no empieces a echarle las culpas a nadie…

-¡¿QUÉ?! -Scorpius Malfoy abrió tanto sus ojos que parecía que sus gemas azules se iban a salir de sus cuencas.

-No hay tiempo para rememorar buenos momentos -interrumpió James. Fred Weasley asintió riéndose. Rose Weasley refunfuñó ante la atónita mirada de Scorpius Malfoy. Sería una historia para contar en otro momento. Digna de relatar. -No os lo he dicho todavía porque… No encontraba el momento de estar juntos sin que fuera sospechoso… Ya sabéis que no pueden sospechar… Y…

-¿Nos vas a decir por qué has tardado un mes en volver a Hogwarts? Por favor, dime que alguna de las teorías acertaron -suplicó con sorna Fred.

-Pues… Justo eso os iba a decir -respondió, un tanto perplejo. Rose Wesasley volvió a soltar un bufido. -No es por lo que te haya dicho tu madre, Rose… Es… Bueno… ¿Os acordáis de Brooks?

La pregunta se quedó en el aire. Todos fruncieron el ceño a la vez. Todos sabían quién era Brooks, claro.

-¿No se había cambiado un semestre para adelantar sus clases muggle? Lupin nos dijo que, desde que entró en Hogwarts, compagina esta educación con una muggle para tener más oportunidades…

-¿Eso os han dicho? -Recibió una afirmativa. Desde luego, la cuartada tenía todo el sentido del mundo. -Eso es cierto… Pero no es por lo que Brooks no ha venido. Yo no he venido porque pensaba quedarme en… Bueno donde he estado todo el verano… En un sitio para licántropos…

-Creo que todos lo intuíamos, Potter -confesó Malfoy.

-¿Y entonces Brooks? A ella no la mordieron, ¿no?

-No, no tiene nada que ver con licántropos…

-¿Puedes ir al grano, James? Va a venir Madame Hooch y nos va a echar…

James suspiró.

-Cornelia Brooks ha tenido que ponerse a salvo todo este verano porque… Bueno… Los Aurores fueron detrás de Ivonne a final de verano, ¿recordáis? Pues resulta que Brooks es su nieta…

-¿¡Qué?!

-¿¡Qué?!

-¡Por Merlín! ¿Nos ha estado engañando todo este tiempo?

-No… Yo… La verdad es que no lo sé, no he hablado con ella… Me lo dijo tu madre, Rose, antes de venir…

-No me extraña que mi madre me lo oculte -aclaró.

-Vale, eso dicho… -Parecía como si James tuviera una lista de cosas que tachar y anunciar. En parte, era así. -Bueno… Pues la tía Hermione habló con Ivonne Donovan y le dijo que Brooks tiene que volver, pues… Bueno… Necesita aprender más magia, claro, para defenderse y esas cosas…

-La nieta de Ivonne… Espero que no sepa nada porque por su abuela mataron a mi hermana -interrumpió Fred Weasley en sus propias reflexiones.

-Fred…-Rose abrazó a su primo.

-No creo que Brooks lo supiera -añadió James. Suspiró. -Ivonne me ha pedido a mí, ¡a mí! Que reúna una especie de Ejército de Dumbledore entre los alumnos de Hogwarts para asegurar que cuando venga Brooks va a estar a salvo… Aunque el Ojo todavía no lo sabe…

-¿Encima tenemos que protegerla? -inquirió Fred Weasley, fastidiado.

-Weasley, quien mató a tu hermana y a mi padre fueron los McOrez…-le recordó Scorpius Malfoy. -Y a Brooks también la están persiguiendo ellos… A mi entender, estamos en el mismo bando.

Fred Weasley retiró la mirada del raciocino lleno de lógica de Malfoy.

-¿Quiere que le montes un Ejército de Ivonne? -cuestionó Rose Weasley. -Por Merlín, esa mujer va a volver patas arriba el mundo mágico… ¿Le tenemos que poner nombre?

-No… No es exactamente montar un ejército… Es simplemente… Bueno… Hay una serie de magos que son los que están ayudando a Ivonne… E Ivonne quiere que en Hogwarts haya como una especie de grupo de magos que pertenezca a esa asociación o Logia… ¿Me entendéis? Es unirnos a una Logia, más bien…

-¿Cómo la Orden del Fénix? -preguntó Scorpius Malfoy.

-Sí, algo así… Solo que como estamos en Hogwarts, pues… sus magos no podrán estar pendientes de nosotros. Bueno… Creo que… Es más bien como un grupo independiente, pero que colaboramos con ellos.

-Entonces, es como el Ejército de Dumbledore -repitió Rose.

James se perdía en aquellos términos.

-No lo sé, Rose… Tu madre me dijo que era la Orden del Temple o de los Vigilantes… O los dos… No lo sé… Lo que sé es que tenemos que seleccionar a alumnos… Porque evidentemente no somos suficientes… Y necesito vuestra ayuda… Debe ser secreto…

-¿La Orden del Temple? ¿No sabes lo que es eso? Así de pancho de quedas -le recriminó Rose.

-Pues no, Rose, no sé qué es la Orden del Temple…

Su prima se llevó la mano a la frente.

-Te suspendería ahora mismo Historia de la Magia…

-¿O sea que son conocidos? -preguntó Fred, con toda la ignorancia luchando porque aquello le sonara de algo.

-Creía que los templarios eran caballeros muggles cristianos en las Cruzadas -comentó Scorpius Malfoy.

-Mira, Rose, Malfoy, Fred… Que me da igual quienes sean… Que da igual… Que lo importante es lo que tenemos que hacer, ¿de acuerdo? Poco a poco… No puede sospechar nadie -les rogó. -Por ahora, simplemente, observamos a los futuros… ¿templarios, has dicho?

-La próxima vez que hables, procura ocultar tu ignorancia, James, me enervas-espetó Rose Weasley.

-Bueno, ahora te vamos a contar, Malfoy, la primera borrachera de Rose Weasley…-comentó James Potter, con los brazos en garras y recibiendo un pisotón merecido de Rose Weasley.

-¿En serio, Weasley? -inquirió Scorpius Malfoy. -Creía que siempre usabas la razón…-se burló descaradamente, mientras James Potter se reía.  

-Vamos, críos -les pidió Fred Weasley, insistiéndoles en que salieran del Campo. -Hay que contárselo a Susan, Albus y Greenwood.

-A Longbotton no podemos contárselo -añadió Rose. Tan rápido como Fred cerró su boca.

-¿Sigues sin perdonarla? ¿Otra como Albus? -se quejó Scorpius.

-Oh, perdona si tengo el principio de lealtad en un pedestal…

-También podemos contárselo a Hugo, nos ayudó el año anterior…

-Como le digáis lo de los templarios a Hugo, le va a dar el primer orgasmo de su vida -anunció Rose.

-No lo negaré -le concedió Fred.



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