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El comienzo de una nueva vida II » Visitas inesperadas
El comienzo de una nueva vida II (R13)
Por Samaria-Reed
Escrita el Miércoles 10 de Mayo de 2017, 18:05
Actualizada el Martes 15 de Septiembre de 2020, 17:54
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Visitas inesperadas

Si alguna vez hubo dudas sobre la comparación que Selene había hecho en relación a la situación actual del Tridium, lastimosamente ahora no existía ninguna. Las instalaciones del Consejo era un literal hervidero de opiniones y discusiones, no había rincón donde no se escuchara estrategias y desavenencias sobre lo que podía ocurrir en la guerra y, mientras más se escuchaba, cierta joven de ojos achocolatados se afligía más al pasar por aquellos ajetreados pasillos.

Debajo de una capa negra, la Heredera de Merlín seguía a la sucesora asariana a pasos apresurados mientras esquivaba a alguno que otro erudito, agradeciendo internamente que a Selene se le ocurriese la magnífica idea de hacerla pasar desapercibida. Lo que menos necesitaba era que la detuvieran en su camino a la sala de reuniones.

Dos guardias se encontraban custodiando fielmente la entrada al recinto, mirando curiosos a la inesperada princesa y a su extraño acompañante.

─Su Alteza. ─saludaron los hombres a unísono.

─¿Los reyes se encuentran en el salón? ─inquirió la asariana con expresión impasible, los hombres asintieron─. Muy bien. Abran las puertas, necesito comunicarles algo de suma importancia.

Uno de los guardias miró receloso a la encapuchada antes de hablarle a la ojiverde─. Usted puede pasar, pero su acompañante no.

─Las personas que no pertenecen al círculo interno tienen prohibida la entrada a esta sala. Son órdenes directas de los guardianes ─añadió el otro gendarme al ver que la chica iba a protestar.

─Pues estamos de suerte, caballeros. ─la castaña descubrió su rostro, dejando a los hombres sorprendidos─. Yo pertenezco al círculo interno y necesito hablar con sus majestades urgentemente. Abran las puertas.

Después de salir de la impresión, los guardias asintieron mientras abrían las majestuosas y plateadas puertas.

─Bueno…, esa fue una jugada inesperada ─murmuró divertida la rubia mientras miraba como la castaña se colocaba nuevamente la capa.

Los líderes y los príncipes, quienes estaban debatiendo acerca de las estrategias planeadas de cada reino, se giraron al ver que las puertas abrirse para darle paso a la heredera asariana y a su inesperado acompañante.

─Selene, ¿Qué haces acá? ─inquirió la reina asariana desconcertada, para luego pasar a la preocupación─. ¿Ocurrió algo malo en el reino? ¿Le pasó algo a Jessica?

La rubia negó sonriente con la cabeza─. En absoluto madre, todo está… bien. Solo quería traerles a alguien que quiere hablar con ustedes urgentemente ─explicó mientras señalaba a la presencia que estaba a su lado.

Los presentes se miraron desconcertados entre sí para luego mirar interrogantes a Selene, pero la atención hacia la joven asariana no duró mucho cuando la castaña se descubrió ante ellos, y éstos a su vez la miraron como si fuera una ilusión y no creyesen que ella estuviera presente entre ellos.

─Tal parece que se negaron creer cuando les informaron que la noticia de mi muerte no era cierta ─comentó la castaña para sacarlos de su asombro.

─Oh querida. ─Marian fue la primera en acercarse, dándole la bienvenida con un cálido abrazo─. Me alegra verte nuevamente con nosotros y completamente recuperada.

─Pues lamento no corresponderte en tu alegría, Marian. En estos momentos estoy muy disgustada para alegres bienvenidas.

La reina se separó de ella, contrariada por su respuesta─. ¿Qué ocurre?

─¿Me preguntas que ocurre, Marian de la Roquet? ─espetó Jessica para luego dedicarle una mirada fría a los demás líderes presentes, a excepción de Selene─. ¿Creen que puedo saludarles de la misma forma luego de saber que el Tridium le declaró la guerra al mundo mágico?

Tras el inesperado reproche, la reina asariana la miró con culpa mientras que los otros dos líderes adoptaron una expresión sombría. Nadie ponía en tela de juicio las resoluciones del Tridium y salía airoso por su atrevimiento, Jessica lo sabía pero no estaba dispuesta a permitir semejante injusticia.

─Nuestras decisiones no se contradicen, Jessica. ─la reprendió Emerick con dureza.

La castaña enarcó una ceja─. Soy intercesora de ambas jurisdicciones, Rey Emerick. Mi deber es dialogar en nombre de ambas partes, y en estos momentos me corresponde dialogar con ustedes en nombre del mundo mágico. Así que, como comprenderá, tengo derecho a replicar.

—Querida, me temo que estás de falta de noticias —habló Raynor con voz monocorde—. Debido a tu precaria condición, el Consejo ha decidido darte de baja en tu cargo. En consecuencia, no estás en condiciones de replicar absolutamente nada.

Aquella noticia fue como una bofetada para la castaña, y que fuera dicha de forma tan frívola por parte de quien consideraba como un segundo padre lo hacía más doloroso.

Admitía que, cuando decidió hacerles frente a los guardianes, se esperaba encontrar cierta hostilidad por parte de ellos en relación a la guerra por lo que le dijo Selene. Mas no esperaba tanta defensa sobre su bárbara decisión y menos aún que la destituyeran de su cargo sin siquiera notificarle.

Interrogante, Jessica miró a los otros líderes, obteniendo una disculpa silenciosa por parte de la asariana y una respuesta neutra del arthemiano.

—Raynor está en lo cierto. Tomamos la decisión cuando le dimos el poder absoluto de la mansión a Snape. Pensaba que ya habías sido informada de ello.

"Así que Severus también se calló esa información" pensó con amargura la castaña mientras trataba de controlar la rabia, la indignación y la decepción que recorrían su cuerpo como un torrente. Tenía que mantenerse serena para no debilitarse tan rápido y con la mente fría para no perder los estribos frente al Tridium.

Alzó la barbilla en un claro gesto de altivez, la intención estaba a la vista: querían recordarle que ella era solo una colaboradora más. Pues bien, ella les demostraría que tres años de entrenamiento con los reinos no fue en vano; ella sabía muy bien quién era, del poder que tenía en sus manos, y como utilizarlo convenientemente.

—Entiendo, entiendo perfectamente.

Raynor y Emerick asintieron satisfechos, confiados de que habían hecho recapacitar a la chica. Pero Marian sabía que no era así, lo supo al ver la frialdad instaurarse en la mirada de quien era como una sobrina para ella; y su pensamiento se confirmó cuando la chica prosiguió.

—Tienen razón, no puedo replicar porque no soy intercesora. Sin embargo aún poseo el poder absoluto de Ministerio de Magia, en consecuencia cuento con la autoridad suficiente para estar aquí y rebatir su absurda, violenta e injusta declaración de guerra.

—En tu situación no creo que exista ese derecho, posees ese poder por tu cargo de intercesora ¿O ya se te olvidó? —manifestó Raynor con suficiencia.

—Ese poder forma parte de la herencia que el mago Merlín dejó a mi cargo y que, gracias a sus firmas, ahora está en mis manos ¿O ya se le olvidó, Majestad? —replicó burlona la castaña a lo que el acquariano miró en otra dirección, que refiriese a él con su título de forma despectiva le sentó como un bofetón. Bien podía ponerla en su lugar, a fin de cuentas él era un guardián y merecía el máximo respeto. Pero no por nada quería a esa joven como una hija, y sus razones estaban más que asentadas al ver la fuerza y la altivez que demostraba ante ellos, no dejándose amilanar por sus intenciones de hacerla sentirse inferior. La había ofendido y ella había respondido, y no se sentía capaz de reprocharle eso.

—¿Alguien más quiere acotar una objeción?

—La guerra está justificada, Jessica ─replicó Emerick con severidad─. Nadie insulta al Consejo y sale ileso de ello. Tú mejor que nadie lo sabes.

─¡Lo único que sé es que en estos momentos existe una amenaza de guerra contra un mundo que va a pagar los pecados de un grupo oscuro que solo busca la destrucción del mismo! ─ bramó enfurecida la intercesora─. Un grupo de cual tenemos hablar, Marian ─agregó mirando fijamente a la pelinegra.

La aludida miró interrogante a la morena─. ¿Y por qué tienes que hablar conmigo sobre ese tema cuando el Consejo en su totalidad ha sido afectado por la situación? ─su desconcierto fue mayor cuando vio que la morena sonrió con ironía.

─No sé, ¿quizás porque ese grupo está relacionado con los Koriak?

Un silencio sepulcral se instauró en la gran sala ante la mención de aquel antiguo grupo─. ¿Qué... De qué estás hablando, Jessica? ─esta vez intervino Selene al ver que todos habían enmudecido por aquella declaración.

La morena respiró con profundidad, maldiciendo internamente haberse alterado. Gracias a eso se sentía levemente mareada, clara señal de que su debilidad nuevamente hacia presencia en su cuerpo. Pero ahora que tenía la atención de los guardianes no podía decaer, tenía que resistir costara lo que costara.

─Habla de una vez, Jessica. ¿Qué tienen que ver los Koriak con todo esto?

Al ver que todas las miradas estaban en su dirección, Jessica exhaló sonoramente y procedió a explicarles─. Pues... Todo comenzó a principios del mes de diciembre del año pasado...


─Necesito este pedido para mañana sin falta, Welling ─dijo un hombre de cabello y ojos negros a la vez que le tendía una hoja con el listado a un joven─. Dentro de tres semanas tendremos luna llena, y para ese tiempo ya debe estar listo el primer ensayo de la poción.

─Entendido, máster Snape.

Una vez que su ayudante se retiró de su oficina, el pelinegro se recostó en su sillón mientras se masajeaba el puente de la nariz. Por más que trataba de concentrarse en su trabajo, no podía dejar de pensar en lo que estaba por ocurrir al llegar el ocaso. El día de la guerra había llegado y no había nada que se pudiera hacer, por más intentos de diálogos que hubo con los guardianes, ellos hicieron caso omiso y he allí los resultados.

"Ella es la única con el poder de convencimiento suficiente para interceder por nosotros ante los guardianes"

Quizás eso era cierto, era un secreto a voces de que la Heredera de Merlín podía influir en las decisiones del Consejo. Sin embargo ¿Qué le aseguraba a él de que aquel intento no alteraría la recuperación de su castaña? O peor ¿Quién le aseguraba a él de que no la perdería en el proceso?

No, definitivamente no se arriesgaría. Estaba cansado de sacrificarse por un mundo que siempre le arrebataba lo que más quería. Ya había perdido una vez a su princesa, y sabía lo terrible que se sentía; no estaba dispuesto a pasar por eso otra vez, ni hablar.

Y con ese pensamiento estaba dispuesto a continuar con su trabajo cuando fue interrumpido abruptamente por la inesperada entrada de su recién encaminado ayudante.

─¿No le deje en claro lo urgente que es ese pedido? ─espetó molesto el porcionista, dando un sonoro golpe en su escritorio a la vez que se levantaba de su lugar.

─Lo siento, máster Snape. ─se disculpó el joven asistente sin dejar de jadear, parecía que había corrido una maratón─. Pero le tengo una noticia que le puede interesar y consideré que no podía esperar.

Al ver en las cansadas y alertadas condiciones en que el chico estaba, el enojo del mayor se fue transformando poco a poco en desconcierto y preocupación─. Espero que tenga una buena razón para entrar de esa forma a mi oficina y atrasar un pedido que debe hacerse con la mayor prontitud posible.

─Y la hay, señor. ─se apresuró a afirmar el chico al ver la cara de pocos amigos que tenía su jefe. Y antes de que le lanzaran un avada con la mirada, prosiguió con su explicación─. Verá, estaba por llegar a la sala de apariciones cuando me percaté de que había murmuraciones a las afueras de la sala de reuniones.

─Esas murmuraciones están desde hace días, Welling. No me está diciendo ninguna novedad ─siseó Severus molesto.

─No, señor, no me entiende. Las murmuraciones ya no están esparcidas por todas las instalaciones, todos los eruditos y demás diligentes están reunidos afuera de la sala de reuniones.

El pocionista enarcó una ceja, intrigado por la información─. ¿Todos están concentrados allí? ─ el joven asintió─. ¿Y sabe por qué?

─Pues escuché que los reyes están reunidos con su Excelencia, señor.

Snape abrió los ojos desmesuradamente─. ¿QUÉ?

─Así es, señor. Al parecer llegó con la princesa Selene hace una hora y desde entonces no se ha sabido nada más.

El hombre no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Jessica estaba hablando con los guardianes? Eso era imposible, él se había encargado de que no pudiera cometer ese tipo de imprudencias. Sin embargo otra interrogante surgía: ¿Qué hacía la princesa asariana con ella?

─¿Todavía están en el salón? ─inquirió el pocionista aun pensativo.

─Sí, señor, todavía estaban reunidos allí cuando venía para acá.

Sin esperar un segundo más el pelinegro salió raudo y veloz en dirección a la sala de reuniones, con la esperanza de no fuera cierto lo que estaba pensando.

─Por Merlín que solo sea un rumor, que solo sea un maldito rumor.

Al llegar al sector que le había dicho su ayudante, confirmó lo que le había contado. Una gran masa de magos y brujas se encontraban a las afueras de la sala de reuniones. Paseó la mirada por la estancia hasta encontrar a una de las personas que estaba buscando.

─Sir Kilian ─saludó el pelinegro con una breve inclinación de cabeza.

─Señor Snape. ─el arthemiano le respondió el saludo de la misma forma─. ¿Por qué no nos avisó de la visita de la intercesora? De haber sabido le hubiésemos dado una mejor bienvenida.

─Créame, la sorpresa no fue sólo para ustedes ─gruñó el pocionista, mirando la gran puerta que estaba fuertemente custodiada por los guardias.

─Oh ya veo. ─el joven erudito miró en la misma dirección del pelinegro.

─¿Cómo se enteraron de la visita?

─Uno de los guardias de la sala se lo dijo a uno de los eruditos y de allí se esparció la noticia.

El slytherin chasqueó la lengua con molestia, maldiciendo internamente el momento en que creyó que podía confiar la salud de Jessica a un cuadro.

Las imponentes puertas de la sala se abrieron repentinamente, y un gran alboroto se formó simultáneamente cuando los líderes guardianes y sus sucesores salieron rápidamente de la gran estancia. El rostro del pocionista perdió el poco color que tenía al ver a quien llevaba el heredero de Arthemius en sus brazos con evidente preocupación y miedo.

Lívida y en un estado de inconsciencia, la heredera de Merlín era transportada a la enfermería del Consejo.


Hola a todos, espero que estén bien.

Yo nerviosa, aun no he expuesto, y estoy a la expectativa :s

Y he aquí el resultado X_X

¿Qué creen que va a pasar ahora con nuestra parejita?

¿Qué creen que pasará con la guerra?

Soy toda oidos... digo, soy toda ojos jejejeje

Nos leemos después. Saludotes :)



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