Historia al azar: El susurro del viento
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El comienzo de una nueva vida II » Entre cielo y tierra...
El comienzo de una nueva vida II (R13)
Por Samaria-Reed
Escrita el Miércoles 10 de Mayo de 2017, 18:05
Actualizada el Martes 15 de Septiembre de 2020, 17:54
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Entre cielo y tierra...

─Es un bello día ¿no les parece? ─manifestó Tamara mientras aspiraba fuerte el olor matutino de las flores.

─Eres demasiado infantil para tu edad ¿no te parece? ─espetó Voldemort con sorna para después fulminarla con la mirada─. Compórtate, no vinimos de paseo.

La rubia se encogió de hombros─. ¿Para qué tanto misterio si esos infelices serán destruidos dentro de unas horas? ─inquirió indiferente a la vez que señalaba a los aurores que estaban organizándose en la periferia de la frontera acquariana─. Si nos descubren solo aceleraran su muerte.

─ ¿Y todavía preguntan por qué dudo de su parentesco conmigo? ─le preguntó el oscuro mago con ironía al otro rubio que se encontraba observando detenidamente la distribución de los aurores.

─Digamos que Tamara heredó su fuerza, y la inteligencia la heredé yo ─respondió Darius sin dejar su monitoreo.

El Lord tenebroso bufó dispuesto a soltar un comentario mordaz, pero al ver el ceño fruncido de su inesperado descendiente, cambió de opinión.

─¿Descubriste algo?

─Tamara…

La rubia miró a su hermano inquisitivamente, él solo usaba ese serio tono de voz cuando era una situación importante. Y al parecer así era porque, después de observarla con fijeza, le señaló la frontera con la mirada y con notable interés. La chica sacó su varita y se concentró en aquel pequeño portal rocoso con algunas inscripciones en acquariano antiguo.

─¿Me van a decir de una vez por todas que ocurre? ─gruñó Voldemort al ver que la joven sonreía mientras miraba fijamente aquel monumento en ruinas.

─No hay presencia de magia asariana en la frontera ─respondió Tamara con satisfacción.

─¿Y…?

─Eso quiere decir que el rey de Acquarius ha tomado la decisión de no abrir el portal ─respondió esta vez Darius con voz neutra.

─¿Lo que significa que…? ─Voldemort estaba perdiendo la poca paciencia que tenía.

Darius lo miró impasible─. ¿Qué cree usted que pueda significar que un reino vengativo como Acquarius a solo horas de una terrible guerra no active el único acceso hacia su enemigo?

Con inusitada calma, el mago mayor metió las manos en los bolsillos, observando nuevamente la frontera y a los aurores recorriendo los alrededores de la misma mientras cumplían lo que seguramente le había indicado el idiota de Sirius Black. Aún no podía creer que aquel traidor a la sangre lograra escapar del Velo de la Muerte, pero ahí estaba, dando órdenes a diestra y siniestra. Después de unos eternos minutos, el moreno sonrió burlón mientras fijaba la vista en su nieto.

─Acquarius dará el mejor primer golpe de guerra de la historia ─comentó el mago tenebroso con sorprendente admiración─. Que mejor forma de comenzar el desastre que hundiendo las Islas Hébridas. Eso definitivamente será un golpe magistral.

Darius respondió el optimismo de su antecesor con otra sonrisa burlona─. Raynor es un rey muy impulsivo y muy impaciente, no quiere perder su tiempo en un ataque militar, y sin contar que aprecia mucho la vida de sus súbditos.

El heredero de Slytherin frunció el ceño─. Su padre les dio mucha información acerca de ellos, y eso que no fue muy cercano a los guardianes.

─ Solo fue lo suficientemente cercano para darse cuenta de lo predecibles que pueden llegar a ser ─comentó el ojiazul restándole importancia─. El caso es que dicha información ha sido de mucha utilidad y eso es lo importante.

─Una información que si hubiese tenido en mis manos años atrás… ─Voldemort cerró sus manos en puños, tratando de canalizar su ira al recordar su derrota con cierto mocoso cuatro ojos. Al pensar en lo que seguiría después de la guerra, en la satisfacción que obtendría a su regreso, su rabia disminuyó─. En fin no importa, pronto tendré mi venganza cuando haya acabado con los malnacidos que queden y tenga por fin el control del mundo mágico.

El rubio asintió mirando por última vez a aquellos que desconocían el inesperado infortunio que tendrían─. Será mejor que revisemos las otras fronteras, quiero saber que tanto puede tardar el desastre. De eso depende el momento de su asombrosa aparición, mi Lord ─comentó con una breve reverencia hacia su antecesor y éste, con una mueca sardónica, le respondió con una inclinación de cabeza.

Se acercaron a la varita transparente de la joven bruja y con un rápido susurro desaparecieron del lugar.


─Su Excelencia.

Jessica, quien estaba descansando en la comodidad de su cama, levantó la mirada del libro que estaba leyendo y la posó en la elfina que estaba frente a ella. Al verla tan ansiosa y con sus grandes ojos que no disimulaban en nada su nerviosismo le preguntó.

─¿Qué ocurre Abie?

─La princesa de Asarath está en el despacho. Quiere hablar con la joven ama.

"¿Selene está aquí?" pensó incrédula la morena. Sabía que los reyes habían violentado el tratado cuando fueron a aquella tétrica mansión. Pero que lo volvieran a hacer sin motivo alguno era totalmente inesperado. ¿O sí había un motivo?

─La atenderé aquí. Trae té y galletas por favor.

Con un asentimiento, Abie desapareció. Al cabo de unos minutos, el silencio de la habitación fue interrumpido nuevamente por la aparición y desaparición de la elfina, y por unos golpes en la puerta.

─Adelante.

Una joven de belleza angelical, cabello rubio castaño y ojos verdes entró a la habitación. Al ver a la heredera con un buen semblante, esbozó una aliviada sonrisa.

─Me alegra ver que estás mucho mejor.

─Sí, yo también me alegro de ello ─respondió Jessica con una afable sonrisa─. Por favor toma asiento. ─le indicó el sillón que estaba al lado de la cama.

Después de sentarse, la ojiverde le preguntó con una sonrisa ladina─. ¿Te tomó por sorpresa mi visita?

─ Por supuesto. De todas las personas que pensaba que podían visitarme, admito que tú no estabas ni por asomo en mi lista.

Selene se echó a reír por la sincera respuesta de la chica. No eran enemigas pero tampoco eran amigas, por lo que era de esperarse que ni en sus sueños más locos, Jessica esperara siquiera una pequeña visita por parte de ella.

─Pues ya que estamos con la sinceridad, he de confesarte que mi visita fue una excusa para que me permitieran salir del palacio.

Después de servir dos tazas de té la morena la miró intrigada─. ¿Salir del palacio? ¿Y desde cuando te tienen recluida en el palacio?

─No estoy recluida, es solo que la situación está muy tensa en el reino y quería alejarme de todo ese estrés. Gracias ─dijo la asariana al aceptar la taza con la cálida infusión.

─¿No será que volviste a tu época de princesa berrinchuda?

Aquella suspicaz pregunta hizo sonreír a la princesa, aún recordaba a aquellos tiempos en los que, por inmadura, trataba de hacerle la vida imposible a la castaña.

─Esa etapa de mi vida ya pasó. Después de que hice las paces contigo, mi percepción de lo que había a mi alrededor cambió significativamente. ─Selene le dio un sorbo a su bebida mientras miraba a la nada. Después de una breve pausa, prosiguió─: Me di cuenta de que mi absurda rivalidad estaba destruyendo mi innata imagen diplomática y, para cuando quise ayudar a mi hermano en las decisiones importantes de nuestro reino, la mayoría del consejo asariano no me tenía confianza.

─Eso… no lo sabía.

─Y yo tampoco. Hasta que te fuiste de viaje y dejaste de ser mi enemiga, solo hasta ese momento me di cuenta de lo importante que era separar las diferencias personales y las responsabilidades de cada quien porque, por más rabia que tuviera hacia ti, como sucesora del trono asariano era mi responsabilidad respetarte como intercesora del Consejo Guardián.

Jessica la miraba anonadada, era la primera vez que escuchaba a la heredera asariana hablar con tanta propiedad. Era satisfactorio saber y confirmar que la ojiverde por fin había madurado, y que después de tres años de rebeldía al fin había dejado atrás esa etapa para transformarse en lo que su pueblo necesitaba: una líder.

Después de darle un trago a su infusión, la castaña habló─. Pues…, me complace saber que has decidido tomar en serio tu papel de soberana. Un pueblo de meditación y de paz como Asarath, lo merece.

La rubia bufó y rodó los ojos─. Cómo puedes decir eso cuando están haciendo lo contrario.

La taza quedó en los labios de Jessica al escuchar el comentario─. ¿Lo contrario? ¿De qué hablas? ─inquirió mientras colocaba la taza en la bandeja.

─Me refiero a la guerra del Tridium con el mundo mágico ¿De qué si no? ─al ver que la heredera de Merlín puso los ojos como platos, inquirió desconcertada─. ¿No lo sabías? ─la morena negó con la cabeza, aún sin salir de su asombro─. Daba por hecho que Snape te lo había dicho.

─¿Severus lo sabía?

─Por supuesto, incluso trató de interceder por ellos pero ni Raynor ni Emerick quisieron escucharlo.

─Sinceramente no entiendo ¿Por qué le declararon la guerra al mundo mágico? ─preguntó Jessica consternada por lo que se acababa de enterar.

─Pues…

Selene no podía mirarla a los ojos, tenía el mal presentimiento de que había cometido un gran error. Si Snape no le había dado esa información, tenía que ser por algo importante. Pero al ver el rostro compungido de la intercesora, supo que ya no podía hacer nada por remediarlo. Suspiró sonoramente antes de dirigir nuevamente la mirada a la impaciente castaña, si ya había metido la pata mejor la metía por completo.

─Los reyes fueron citados a aquella mansión donde estaba tu… En fin, cuando vieron que estabas "muerta" decidieron tomar venganza; y ya que el ministro de magia llegó al lugar justamente cuando ellos estaban presentes, pues aprovecharon para hacer la declaración de guerra.

─¡Qué! Pero no estoy muerta, esa guerra ya no tiene razón. ¿Acaso ellos no lo saben?

─Por supuesto que saben que estas viva. Y el señor Snape abogó por el mundo mágico con ese fundamento, pero ni Raynor ni Emerick quisieron derogar la decisión alegando que viva o no la falta estaba presente, además de que los atentados anteriores no son de mucha ayuda.

─Por Merlín ─murmuró Jessica afligida a la vez que pasaba una mano por su larga cabellera. ¿Todo eso había ocurrido en su inconciencia? ¿Por su culpa se iba a desarrollar ese desastre? Aún aquella noticia era difícil de digerir. Pero lo que era aún más difícil de digerir era que Severus no le informara de la nefasta situación del mundo mágico. ¿Por qué ocultarle a ella semejante información? Y como un flashazo la respuesta llegó a su mente: no quería que se involucrara. Él sabía que si ella se enteraba de todo lo que estaba pasando, no dudaría en intervenir, aun poniendo en riesgo su recuperación. Pero aun así tenía que habérselo dicho, ella tenía derecho a saberlo.

─¿Cuándo iniciaron la guerra?

Selene frunció el ceño al escuchar el neutral tono de voz empleado por la castaña─. Inicia al atardecer del día de hoy.

Un fuerte dolor de cabeza aturdió de repente a la heredera, haciendo que ella cerrara los ojos y colocara ambas manos sobre la misma como si esa acción pudiese calmar a aquellas agujas que estaban incrustándosele en el cerebro. La voz preocupada de la princesa se escuchaba a lo lejos, daba la impresión de que se desvanecería de un momento a otro pero al escuchar otra voz en su mente se dio valor para resistir aquel repentino recuerdo.

Solo podía diferenciar una sombra cerca de ella. "Acertaste" exclamó alegre una voz de mujer. ¿Acertar qué? Se preguntó internamente la castaña. "Ese es el plan, y tus queridos amigos ministeriales nunca lo verán venir ¿Y sabes por qué?" pudo recordar sin problemas aquel dolor que sintió su cuerpo cuando aquella mujer la sujetó bruscamente de su cabello. "Porque gracias a ti el ministerio va a estar muy entretenido con una nueva guerra y no va a tener tiempo para estar al pendiente de nosotros"

La morena regresó a la realidad de la misma manera que se presentó aquel súbito recuerdo, inhalando desesperadamente aire como si hubiese estado bajo el agua por mucho tiempo.

─¡Jessica, por Anylor, contéstame! ¿Qué te pasa? ─la voz de Selene se escuchaba al borde de la histeria.

─E-estoy bien. ─le respondió con dificultad, sintiendo que su respiración estaba regresando a la normalidad.

─¿Segura?

Jessica la miró fijamente a los ojos y asintió con convicción. La rubia suspiró aliviada mientras volvía a tomar asiento.

─¿Te pasa a menudo? ─preguntó la princesa al ver que la castaña sacaba una poción azulada del cajón de la mesita de noche y se tomaba una porción de la misma.

─Solo cuando desperté del letargo ─respondió lacónicamente, no quería dar explicaciones sobre su falta de recuerdos.

"…gracias a ti el ministerio va a estar muy entretenido con una nueva guerra y no va a tener tiempo para estar al pendiente de nosotros"

Aquella frase hizo eco nuevamente en su cabeza. Quienes la habían secuestrado sabían muy bien que un ataque a su persona traería consigo la furia de los Guardianes, ocasionando que el mundo mágico estuviera nuevamente con una amenaza de guerra para así desviar la atención del ministerio y de todos aquellos que pudieran entrometerse en su camino. La pregunta sería ¿Por qué? ¿Qué tenían planeado que necesitaban despistarlos a todos de forma drástica? Intentó recordar más pero su cerebro no tenía la intención de revelarle nada más y forzar su mente en esos momentos no era nada prudente. No tenía más información, sin embargo…

"Aún hay tiempo" se dijo mentalmente la intercesora al ver por la ventana que aún quedaban algunas horas antes del ocaso. Tenía que evitar que aquella fulana se saliera con la suya, costara lo que le costara no podía permitir que aquella rufiana obtuviera otra victoria.

─Selene ─mencionó solemne logrando captar la atención de la aludida─. Voy a necesitar tu ayuda.

─¿M-mi ayuda? ─la princesa la miraba suspicaz─. ¿Y en qué podría serte de ayuda?

─Severus usó su poder como protector y prohibió mi salida de la mansión, a excepción de la aparición claro está ya que mi núcleo mágico aún sigue inestable.

─Y tú quieres que te ayude a aparecerte en...

─Quiero que me ayudes a aparecerme en las instalaciones del Consejo.

Ahora si Selene estaba impactada, pero de inmediato comprendió el motivo por el que el pocionista le oculto esa información. Él quiso evitar justamente lo que pretendía hacer la intercesora. Trató de decir algo al respecto, mas solo pudo dedicarle una interrogante mirada sobre lo que tenía planeado hacer.

Jessica, al ver la pregunta silenciosa de la ojiverde, procedió a explicarle.

─Es simple, Selene. Soy la intercesora del mundo mágico y del Tridium, solo quiero cumplir con mi deber y detener toda esta barbarie.

─No, no es simple, Jessica ─replicó Selene con severidad─. Ahora entiendo porque el señor Snape no te dijo nada al respecto. En estos momentos el Consejo es un hervidero de opiniones y discusiones, y hacerle frente en tu precaria condición no es lo más sensato.

─¿Y acaso lo que están a punto de hacer es lo más sensato? ─rebatió molesta la morena─. O qué ¿acaso tú también estás de acuerdo con tal atrocidad?

─¡Por supuesto que no! ─exclamó ofendida la asariana─. Pero lo que acaba de pasar es prueba de que aún no estás en condiciones de salir. Entiende que lo poco que te has recuperado lo perderás en lo que es una pérdida de tiempo ─suspiró cansinamente antes de proseguir más calmada─. Ellos están determinados a hacer justicia, no quieren escuchar razones y están enfrascados en que han tomado la mejor decisión.

─ ¿Y qué pretendes? ¿Qué me quede de brazos cruzados sabiendo que justos van a pagar por pecadores? ¿Qué vea como otros sufren esta desgracia que se desencadenó por mi causa? ─inquirió indignada la castaña─. Es cierto que aún no estoy recuperada a cabalidad, pero tengo la suficiente fuerza para enfrentarme a ellos. ─con un gesto casi de súplica, tomó la mano izquierda de la ojiverde─. Por favor, Selene, ayúdame a detener esta tragedia.

─Pero tú…

─Por favor…, ayúdame

Selene se encontraba en una encrucijada. Había huido del palacio para no seguir escuchando de la guerra, y quiso aprovechar la curiosidad de su madre por la intercesora para cumplir con su cometido. Pero, para su desgracia, escapó de un dilema para meterse en otro. Quería ayudar a la castaña, comprendía su angustia y compartían el deseo de paz entre los territorios. Pero también era consciente de que la heredera de Merlín se encontraba en la ignorancia por su propio bienestar, ella requería de reposo absoluto si quería recuperarse completamente. Miró detenidamente a aquellas orbes achocolatadas, buscando una respuesta a su indecisión y, para su suerte o no, la encontró.

─Bien, te ayudaré. Pero prométeme que al más mínimo síntoma de debilidad nos regresaremos ¿de acuerdo?

Jessica asintió vigorosamente─. Algún día te pagaré este gran favor. ─le dijo con una gran sonrisa.

─Si logras tu cometido, no será necesario ─replicó Selene con una sonrisa optimista─. Si detienes este absurdo enfrentamiento me daré por bien servida.

La morena se levantó de la cama y se dirigió con rapidez al cuarto de baño para alistarse, mientras más rápido estuviera frente a los guardianes, más tiempo tendría para convencerlos.

Al escuchar la puerta cerrarse, Selene dio un sonoro suspiro mientras se levantaba de su asiento y se dirigía al gran ventanal. El sol poco a poco se disponía a esconderse, aunque faltaba solo pocas horas para ello. Miró al cielo, elevando una silenciosa plegaria a quien fuese a escucharla.

"Ojala resulte y todo regrese a la normalidad sin contratiempos. Porque si no es así... Esto puede terminar peor de lo que ya está"



¿Dudas, sugerencias, comentarios? Soy toda oídos :)

Nos leemos después. Saluditos.



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