Historia al azar: El cumpleaños de Hermione
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El comienzo de una nueva vida II » Conflicto
El comienzo de una nueva vida II (R13)
Por Samaria-Reed
Escrita el Miércoles 10 de Mayo de 2017, 18:05
Actualizada el Martes 15 de Septiembre de 2020, 17:54
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Conflicto

Jessica miraba absorta el paisaje primaveral que se visualizaba en el gran ventanal de la recámara principal de Crystal Manor. Siempre había sido su estación del año favorita, adoraba ver la viveza de la vegetación y la hermosura que irradiaban las flores por la desaparición del opaco y neutral invierno. Posó su frente en el cristal y suspiró sonoramente. Como deseaba estar afuera, disfrutando del vistoso panorama, recordando lo placentero que era estar acostada en la verde y fresca hierba mientras observaba las formas de las nubes en aquel azulado cielo. Sonaba infantil, pero esa era una de las pequeñas cosas que habían llenado de alegría su vida desde que tenía memoria. Y más ahora después de haber visto la muerte tan de cerca.

Habían transcurrido dos días desde su despertar, días en los cuales su fase de recuperación se hizo más exhaustiva. Después de haber pasado el shock post─traumático, y de su largo desahogo en los brazos de su pareja, se dio cuenta de algo que, desde entonces, sería su mayor frustración: no recordaba casi nada del día del ataque. Sabía que la habían atacado por algunos retazos de su memoria y porque Severus le había contado brevemente lo que había pasado en esos días, pero por más que trataba de recordar con exactitud todo lo que pasó, su cabeza comenzaba a dolerle hasta convertirse en una fuerte migraña. Por lo que el pelinegro le recomendó (ordenó) que no hiciera esfuerzos, que lo más probable fuera que su mente había decidido bloquear aquellos recuerdos que le habían causado un fuerte impacto. Quería llevarle la contraria y seguir intentado con su terco cerebro, pero luego recordaba lo horrible y torturador que podía llegar a ser y se le quitaban las ganas. Y no bastando con ello su comprensible novio, nótese el sarcasmo, le prohibió salir de la mansión alegando que podía producirse un retroceso en su recuperación, además de que era por su seguridad. Después de una alargada discusión, el mago no cambió de parecer, y más ahora que el Tridium le había otorgado la potestad de Crystal Manor temporalmente al pocionista al ser el encargado temporal de la seguridad y recuperación de la castaña. Nuevamente la chica suspiró. Al menos se podía dar el lujo de ver tan mágico panorama, disfrutar de esos bellos momentos. Bueno, eso mientras que…

─ ¿Se puede saber qué demonios haces levantada?

La morena pegó nuevamente la frente del cristal, antes de enfrentar a la ya esperada molestia del pelinegro. No tenía ganas de discutir, por lo que le respondió calmadamente.

─Solo estoy viendo el bello día que está haciendo hoy, Severus. Nada más.

El mago enarcó una ceja─. ¿Qué indicaciones te di antes de irme?

─Severus por favor…

─Solo responde. ─la cortó serio.

─Que comiera sustanciosamente, que me tomara las pociones a tiempo, que no saliera por nada del mundo de la mansión y que no estuviera levantada por mucho tiempo ─recitó aburrida, cansada de escuchar lo mismo una y otra vez─. He cumplido con cada una. Y antes de que digas algo te informo que me levante hace cinco minutos así que no estoy incumpliendo con esa indicación.

El pocionista solo asintió al ver que no podía refutarle y se limitó a señalarle con su dedo índice la cama.

─Pero…

─Cinco minutos fueron suficientes, Mina. Regresa a descansar.

─ ¡Pero es un bello día! Ya que no puedo salir al menos déjame apreciarlo desde aquí. ─se quejó la castaña, cruzándose de brazos y haciendo un puchero.

El pelinegro la miró fijamente antes de proferir un bufido, odiaba que ella lo mirara de esa forma, era casi imposible que él se resistiera─. Bien, disfrutarás del paisaje pero sentada. En eso no voy a ceder.

La joven lo abrazó por el cuello y le dio un casto beso en los labios.

─Gracias por ceder.

─Si ese es mi premio por hacerlo, creo que lo haré más seguido ─respondió Snape con una seductora sonrisa a la vez que acariciaba la castaña cabellera de la chica. Ella solo pudo soltar una risita antes de besarlo nuevamente, pero esta vez por más tiempo y con más intensidad, sintiendo como la necesidad se hacía presente entre ellos. Para cuando se separaron por la falta de aire, se dieron cuenta de que ya no estaban en el mismo sitio: él estaba sentado en una de las sillas y ella estaba a horcajadas encima de él.

─No pensaba que el sillón fuera tan cómodo ─dijo Jessica riéndose mientras se acomodaba más en su regazo.

─Pues yo encantado de ser tu sillón ─replicó el mago, acariciándole con parsimonia sus muslos. Al dirigir su mirada nuevamente al rostro de ella, vio cómo su tez estaba más pálida de normal─. ¿Te sientes bien?─

Jessica negó con la cabeza y cerró los ojos─. Estoy mareada.

Con un "te lo advertí", el pelinegro se levantó con la heredera en sus brazos y la recostó nuevamente en la cama.

─No porque te sientas bien significa que estás bien.

─ ¿Y cuánto tiempo tengo que esperar para "estar bien"? ─preguntó la morena aún con los ojos cerrados.

─Si sigues todas las indicaciones al pie de la letra, probablemente en unos tres meses a lo sumo.

"Y si es que los guardianes no vienen a buscarte antes" agregó mentalmente.

La joven heredera abrió los ojos y se incorporó de golpe─. ¿Tres meses? ─chilló para luego acostarse inmediatamente al sentir como los mareos regresaban─. Ahora sí me voy a aburrir como una ostra.

─Hubieras aceptado la oferta de compañía de Alexa en mis horas de ausencia. ─le reprochó Severus.

─ ¿Y dejar que se perdiera el Congreso en Australia? Es una gran oportunidad para su profesión, Sev, no iba a permitir que por mi culpa ocurriese eso. ─Jessica suspiró─. Además, también están sus turnos en el hospital y su trabajo en su consultorio. Es una gran oferta pero otros la necesitan.

─Como quisiera…

─Lo sé, amor. ─lo cortó con una sonrisa─. A mí también me encantaría que pudieras hacerme compañía, pero justamente por mi causa es que tienes tanto trabajo atrasado y con una gran investigación al pendiente. Y no bastando con ello, también estás a cargo de mi recuperación…

─Sabes que estoy contento de que así sea. Tu recuperación es una prioridad que no dejaría en otras manos ─replicó el pocionista serio, haciendo que la sonrisa de la castaña se ensanchara más.

─Solo me quedaría de opción Draco, pero ya son dos días desde que desperté y no ha venido a visitarme ─murmuró pensativa, pero con un deje de tristeza en su voz.

Snape miró la hora que marcaba el reloj digital que estaba en la mesita de noche y se giró en dirección al tocador─. Después de lo que pasó ha estado muy ocupado. Estoy seguro de que cuando tenga algunos minutos de libertad vendrá gustoso a verte ─dijo mientras sacaba de uno de los cajones un frasco con una poción de un intenso color verde─. ¿Té o jugo? ─le preguntó mientras le enseñaba el recipiente.

La castaña hizo una mueca de asco─. Jugo ─respondió sin dudar. Odiaba esa potenciada poción revitalizadora, pero estaba en la obligación de tomarla si quería recuperarse pronto.

─Ya debo irme, tengo una reunión con los eruditos de Arthemius ─dijo después de asegurarse de que su novia se tomara juiciosamente el jugo con la poción.

─Dale mis saludos a Emerick.

Después de despedirse de la joven con un beso en la frente, el pocionista se retiró de la habitación en dirección al despacho.

─Snape, estaba por llamarle ─dijo Phillipe mirando seriamente al pelinegro.

─ ¿Qué ocurre, Budiet?

─El joven Malfoy ha intentado entrar nuevamente a la mansión y le ha dejado dicho que tarde o temprano tendrá que dejarlo pasar.

Snape bufó─. Y yo no sé cuántas veces le tendré que decir que prefiero tarde que temprano ─gruñó mientras agarraba su capa de viaje del perchero.

─Aun no entiendo su repentina reticencia a la entrada de ese joven si no es la primera vez que lo hace ─comentó el francés receloso─. Sin contar que ha demostrado no ser un peligro para ustedes.

─Su prohibición es un asunto entre Malfoy y mía, no se meta en donde no le incumbe ─espetó el mago, fulminándolo con la mirada.

─ ¡Por supuesto que me incumbe! ¡Yo soy el guardián de esta mansión! ─exclamó ofendido el retrato.

El pelinegro lo miró con molestia unos segundos antes de hablar─ Confórmese con saber que es por la salud de Jessica.

─ ¿Se puso mal otra vez? ─inquirió Phillipe preocupado.

─Ella está estable. ─el francés suspiró aliviado─. Pero si Draco llega a estar cerca de ella, esa estabilidad no va a durar mucho.

─Pues en ese caso debería aclarar eso de una vez por todas con el chico. Como llegue a seguir armando escándalos por entrar, el encuentro con Jessica será inevitable.

El pocionista quedó pensativo un momento, analizando la certeza de las palabras del retrato. Miró el antiquísimo reloj de péndulo que estaba en una de las esquinas de la estancia, le quedaba media hora antes de la hora pautada para la reunión. Tiempo que él consideraba suficiente para poner en claro la situación de una vez por todas.

─Tiene razón, Budiet. Es hora de dejar las cosas claras.

Y antes de que el cuadro preguntara sobre a qué se refería con aquellas drásticas palabras, el hombre se desapareció entre las llamaradas verdes.


Ministerio de Magia

Kingsley Shacklebolt tenía la mirada fija en el ejemplar de "El Profeta" que tenía en su caótico escritorio. Algunos creerían que, por su postura, estaba leyendo minuciosamente la alarmante publicación de ese día, cuando en realidad estaba sumergido en sus pensamientos. Pero ni siquiera sus reflexiones estaban abocadas al angustioso escrito, su mente estaba enfocada en lo que Draco Malfoy le acababa de comunicar. Después de analizar el decepcionante planteamiento del chico, solo pudo formular una pregunta con un tono de voz neutral.

─ ¿Eso quiere decir que no contamos con la ayuda de Severus? ¿Él está de acuerdo con nuestra destrucción?

El rubio negó con la cabeza─. Él no desea la guerra, pero tampoco está dispuesto a dejar que Jessica intervenga en esta situación, intenté convencerlo pero sigue firme en su posición. Incluso quise aprovechar su ausencia y plantear la situación a la misma Jessica pero previno mi plan y me revocó el permiso de entrada a la mansión. Su excusa es que ella no se encuentra lo suficientemente fuerte como para enfrentar al Tridium, pero sospecho que tiene miedo de que lo separen de ella mucho antes de lo esperado, ya sabes, por lo del cuidado que ordenó el Tridium para su intercesora.

─Por Merlín, si Harry hubiese hallado algo en aquel restaurante…

─ ¿De qué restaurante estás hablando? ─inquirió Draco intrigado.

─ Harry encontró una nota que, al parecer, tu prima Lynette le envió a Jessica antes de su desaparición.

El ojigris lo miró perplejo─. ¿Lynette le envió una nota a Jessica?

Shacklebolt asintió─. Pero desgraciadamente no pudo ser interrogada por ello ya que ella se había ido junto con un grupo del ministerio. En la nota estaba la dirección de un restaurante y Harry fue hasta allá para indagar que información tenían en ese lugar, y lo único que le dijeron fue que no la vieron ese día.

─ Lo que quiere decir que fue secuestrada cuando se dirigía hacia allá.

─Posiblemente.

"La estaban vigilando y aprovecharon su descuido" concluyó erróneamente el ojigris mientras quedaba pensativo. "Sin embargo… ¿Por qué Lynette no dijo nada al respecto?"

─En tal situación, Jessica es nuestra última oportunidad de detener este desastre ─comentó el ojeroso ministro, pasando ambas manos por su cansada faz. El estrés y el cansancio estaban haciendo mella en su cuerpo, y eso bien se podía ver reflejado en su actual y descuidada apariencia la cual distaba mucho de las pasadas. Solo tenían hasta el atardecer del día siguiente, ya habían tomado las medidas posibles pero aun así no perdía la esperanza de que el destino se apiadara de ellos y que la desgracia que se aproximaba fuera detenida.

─ Lo sé, ministro, pero yo tampoco sé que hacer ─respondió Draco en voz baja mientras miraba pensativo el decorativo acuario que estaba en una esquina de la estancia.

El fuerte sonido de la puerta al abrirse bruscamente hizo que ambos magos se levantaran de golpe, pero su sorpresa fue mayor al ver al protagonista de su conversación frente a ellos acompañado de un hombre de cabello rubio lacio y de ojos plateados quien, después de haber escuchado el estruendo, no pudo evitar soltar un comentario mordaz.

─Si no azotas la maldita puerta antes de entrar no eres tú ¿Cierto?

─Si me seguiste para decir cuanta estupidez se te ocurra mejor te regresas por donde viniste, Lucius ─espetó Severus para luego dirigir su atención a las dos personas que estaban frente a él─. Me satisface ver que ustedes dos están en el mismo sitio, así me ahorro tiempo y saliva al no tener que decir lo mismo dos veces. ─el pelinegro cerró la puerta y hechizó la oficina con un Muffliato. Una vez terminado, nuevamente dirigió su atención a su ahijado y al ministro. ─Los quiero lejos de Jessica.

─Eres un maldito egoísta ¿lo sabías? ─le reprochó Draco con voz helada─. Ella debe saber la verdad, Snape, tiene derecho a ello. ¡Entiéndelo de una maldita vez! ─vociferó Draco al ver la testarudez de su padrino.

─ ¡El que debe de entender de una vez por todas eres tú! ─ bramó hastiado el pocionista─. Me acusas de egoísta cuando ninguno de ustedes está pensando en su bienestar. ¿Sabes lo que puede causar una noticia de esa magnitud en su estado? ¡El gran retroceso que puede sufrir por la alteración que puede producirle semejante información!

─ ¡Se sentirá peor cuando se entere que la mantuviste en la ignorancia!

─ ¡Señores ya basta! ─intervino Kingsley ante la acalorada discusión─. Lo que menos necesitamos en estos momentos es una discusión. Severus… ─lo nombró mirando fijamente aquellas orbes oscuras─. Sé que lo que estamos pidiendo es demasiado, pero también sabemos que ella es la única con el poder de convencimiento suficiente para interceder por nosotros ante los guardianes.

─Podrá tener el suficiente poder de convencimiento que quieran, pero no tiene la suficiente fuerza para resistir una discusión con los reyes ─espetó el pelinegro con frialdad─. Emerick y Raynor están muy ofendidos, no están dispuestos a ceder así nada más, lo que llevaría a una agotadora discusión a la cual ni loco voy a exponerla.

─Severus, tiene que haber alguna posibilidad de que…

─No hay ninguna posibilidad, Lucius. ─lo cortó secamente─. Así que te recomendaría que tú y Narcissa le den uso a la casa que tienen en Bulgaria, porque esto no tiene marcha atrás. ─y sin esperar alguna otra queja, Snape se dio vuelta y raudo se retiró de la oficina.

Después de unos minutos de tenso silencio, el rubio menor decidió hablar.

─ ¿Por qué llegó con mi padrino, padre?

Lucius se dirigió a la pequeña mesita que estaba en una de las esquinas de la estancia al ver que allí estaba depositada una botella de whisky de fuego. Sin importarle de quien era se sirvió un gran vaso, dispuesto a tomárselo en un solo sorbo. Pero antes de hacerlo le respondió a su hijo.

─ Severus apareció en la mansión buscándote. Tu madre y yo le dijimos que estabas aquí, pero cuando vi que estaba furioso decidí que lo mejor era acompañarlo antes de que cometiera una locura. ─después de darle ese trago a su bebida le preguntó─. ¿Te vas con nosotros?

Draco sonrió de lado─. Sonará muy Gryffindor de mi parte pero… me quedaré a ayudar.

─No tienes por qué quedarte, Draco ─ le dijo el ministro, mirándolo desde su sillón─. Muchos se han refugiado en los países vecinos, tú deberías hacer lo mismo.

─Es una decisión tomada, Shacklebolt ─respondió el chico con determinación─. Ya fui un idiota en una guerra. Dos veces ya es abusar ¿no crees?

─Pues en ese caso ve pensando en cómo se lo dirás a tu madre ─comentó burlón el patriarca Malfoy mientras le daba un apretón de hombros a su hijo─. Y que sea muy convincente lo que vayas a decir, no quiero que Narcissa se desquite conmigo por tu culpa.


Cumpleaños feliz, me deseo yo a mi, cumpleaños cumpleaños cumpleaños feliz :D

Este capitulo esta dedicado a todos mis lectores, que cumplen o cumplieron años en este bello mes :)

Bueno, hasta los momentos la guerra sigue X_X Jessie sigue viva y Severus esta sobreprotector. Ay mi Dios XD

Que opinan?

No se olviden de mis regalos.

Nos leemos después. Saludos.



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