Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
El comienzo de una nueva vida II » Renacer
El comienzo de una nueva vida II (R13)
Por Samaria-Reed
Escrita el Miércoles 10 de Mayo de 2017, 18:05
Actualizada el Martes 15 de Septiembre de 2020, 17:54
[ Más información ]

Renacer

Crystal Manor

— ¿Ya despertó? —preguntó Phillipe en cuanto Severus entró al estudio.

—Aún no. Pero al menos ya ha superado la fiebre —respondió el mago mientras se sentaba en el cómodo sofá. Se pasó ambas manos por su perfilada cara, tratando de despejar el cansancio que estaba comenzando a hacer mella en él.

—Necesita descansar, Snape. Lleva días sin dormir.

—Bien sabe que no puedo hacer eso, Budiet. Un descuido de mi parte en estos momentos y puedo perder todo lo que he logrado hasta ahora.

— El joven Malfoy se ofreció a ayudarlo, ¿Por qué no acepta?

El pocionista alzó una ceja y lo miró como si estuviera loco—. Draco a duras penas sabe cuidar de sí mismo. Ni de chiste dejó a Jessica a su cuidado.

—No creo que el chico sea tan desastroso. —el mago enarcó ambas cejas—. Está bien, usted tendrá sus motivos para pensar de esa forma. Pero tiene que tomar en cuenta de que sus majestades no tardarán en solicitar su presencia. Han pasado dos días y no le ha informado sobre lo que pasó con su intercesora.

El mago chasqueó la lengua, se le había olvidado por completo ese detalle. A través de Phillipe se había enterado de que la princesa asariana había cumplido al informarles a su madre y a su hermano sobre la novedad, y ellos a su vez se habían encargado de notificarles a los demás líderes sobre el inesperado letargo de la intercesora.

—Tendré que ir hoy mismo a informales sobre su estado. —frunció el ceño—. Es extraño que no se hayan pronunciado, y más aún por mi ausencia.

—No crea que haya sido por falta de ganas. Tanto los líderes de Acquarius como los líderes de Arthemius han querido venir para saber sobre el estado de Jessica, pero la reina Marian los ha detenido diciéndoles que cuando llegue el momento serán informados de lo ocurrido. En pocas palabras, Asarath ha intercedido por usted.

Severus sonrió, ya después le agradecería a Marian su ayuda.

—Bueno, y más a ahora que Acquarius no puede evitar mostrar cierta hostilidad hacia usted cuando es mencionado en algún tema en las reuniones.

— ¿A qué se refiere con eso, Budiet?

—Pues… —el francés alisó una inexistente arruga en su chaqueta—. Al parecer a su majestad la reina se le escapó la noticia de que usted y Jessica tenían una relación más allá de lo laboral. En su defensa solo puedo decir que el rey de Acquarius es muy desesperante… a veces.

Snape cerró los ojos un momento mientras se acariciaba el puente de la nariz. Ahora no solo tendría que lidiar con su forzado abandono de trabajo cuando se reuniera con ellos, también tendría que aguantar las miradas despectivas de los dos líderes acquarianos—. Tanto el hijo como el padre deben desear desaparecerme en cuando ponga un pie en el Consejo.

—Oh sí, Monsieur, sobre todo el joven Patrick. No se imagina la cara que pusieron cuando se enteraron de que usted estaba encargado de la recuperación de Mina. ¡Dieron el grito en el cielo! —exclamó con una sonora carcajada—. Pero, para suerte de usted, eran dos contra uno, por lo que Raynor y su hijo no pudieron hacer nada.

El mago se recostó en el mullido mueble soltando un sonoro suspiro, era bueno saber que también contaba con Emerick. Al menos, al llegar el momento de estar nuevamente frente a los guardianes, no se sentiría en desventaja.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando, inesperadamente, una fuerte luz verde emergió de la chimenea.

—Budiet ¿Está ahí?

El pelinegro se acercó al reconocer la voz de su ahijado—. ¿Para qué buscas a Budiet, Draco? —preguntó suspicaz.

—Buenos días, padrino. En realidad con quién quería hablar es con usted.

— ¿Y de qué quieres hablar? —inquirió desconcertado.

—Necesito que me permita la entrada a la mansión…, con otro visitante.

— ¿Otro visitante? —el mago lo miró receloso—. ¿De quién se trata?

—Pues…

Malfoy, por Dios ¿Por qué le das tantas vueltas al asunto? —se escuchó una conocida voz femenina al otro lado de las llamas—. ¡Solo dile que soy yo y ya! —exclamó exasperada.

— ¿Estás con Alexa? —preguntó Severus sin disimular su sorpresa.

—Estaba preocupada porque tenía días sin saber de Jessica, así que buscó la forma de contactarme. Tuve que contarle lo que pasó y pues…, hela aquí.

Y cómo puedes imaginarte, querido cuñado… —complementó la chica—. ¡Quiero ver a Mina en este instante! —exigió la pelinegra, chillándole los oídos al joven slytherin en el proceso y ganándose un improperio por parte de éste.

Snape bufó, la poca tranquilidad que había logrado después de varias horas de constante guardia se iban al demonio. Hizo un movimiento de su mano, produciendo un leve resplandor en su anillo.

—Aparécete inmediatamente en el despacho.

Y tras esa irrefutable orden, el rubio se apareció en el lugar con la joven. Una vez que aparecieron, el pocionista regresó las protecciones a su lugar.

—Hola Severus, me alegró de verte nuevamente —saludó sonriente la ojiverde—. Así como me alegra también saber que Jessie está bien. ¿Ya despertó?

—Aún no.

— ¿Sigue con la fiebre? —preguntó esta vez el joven mago.

— Por suerte ya no, desapareció en la madrugada.

Un leve carraspeo hizo que los tres miraran en dirección al cuadro.

—Eh… ¿no piensan presentarme?

—Oh por Dios, ¡Un cuadro que habla! —exclamó Alexa con emoción, casi dando saltitos como una niña de cinco años.

—Así es, mademoiselle, mi nombre es Phillipe Budiet y soy el guardián de esta ancestral mansión —expresó orgulloso el francés mientras se alzaba en toda su altura.

—Es cierto, Mina me habló muchas veces de usted —comentó la joven con una gran sonrisa.

—Agradecería que no aumentes su ego, Alexa. Después es muy difícil sacarlo de su burbuja —dijo el slytherin mayor con sorna.

—Mira quien fue a hablar, el señor arrogancia en persona —replicó el cuadro, fulminando con la mirada al pelinegro.

—Bueno ya es suficiente —intervino Draco antes de que comenzaran una discusión—. Alexa vino por otros motivos, no para ver una pelea entre un cuadro y un mago.

—Sería interesante ver eso —dijo Hamilton riéndose—. Pero, Malfoy tiene razón, mis motivos son otros. Uno es ver a mi mejor amiga y el otro es encargarme de ti, Severus —culminó mientras miraba fijamente al mago.

El aludido sonrió burlón—. ¿Encargarte de mí? ¿Acaso tantos turnos en el hospital acabaron destruyendo tus neuronas, Hamilton?

—Draco no solo me contó de la desgracia de Jessica, Snape. —el hermoso rostro de la ojiverde adoptó una seria expresión—. También me habló de tu falta de descanso y de tu mala alimentación. Pensaba que estaba exagerando pero, por lo que tengo a la vista, no exageró en lo más mínimo —dijo al ver algunas ojeras adornar el rostro del hombre.

—Como doctora debes saber que se tiene que hacer constante monitoreo a un paciente que presenta un cuadro clínico de debilidad crítica —replicó el mago de la misma forma, mirando de reojo a su ahijado.

Alexa lo miró unos momentos antes de responder—. Eso lo sé, y comprendo que después de lo que pasó no quieras que desconocidos estén cerca de ella. Pero tampoco puedes descuidar tu salud. ¿Cómo pretendes seguir cuidándola si no te cuidas? —le reprochó con voz profesional.

—Yo le dije lo mismo y no quiere hacer caso.

Phillipe se encontró inmediatamente detrás del marco de su cuadro al ver la fulminante mirada que le dirigió el pocionista.

—No se preocupe, señor Budiet, que esta vez él sí hará caso. —el mago giró bruscamente en dirección a la joven doctora—. No me mires de ese modo, Severus. Ya que no quisiste aceptar la ayuda que Draco te ofreció, vine a encargarme del cuidado de Jessica en lo que te dignas a descansar.

—No le he pedido ayuda a nadie —espetó molesto—. Por lo que espero que nadie se entrometa en donde no lo llaman. —esta vez fulminó con la mirada al rubio, mas éste le devolvió la mirada a su orgulloso padrino.

—La soberbia en estos casos no lleva a ninguna parte, Snape. Y, para tu información, tengo todo el derecho a entrometerme. Es del bienestar de mi hermana del que estamos hablando —espetó molesta, alzando la barbilla en un gesto altivo—. Y por más que no te guste, hay personas que se preocupan por ti. Por Dios ¡Eres de mi familia ahora! Como no quieres que me preocupe por ti.

— ¡No soy de tu familia! —gruñó el ex profesor, mirando hacia el gran ventanal.

— ¡Eres la pareja de mi hermana, eres mi cuñado y en consecuencia eres de mi familia también! —le gritó señalándolo con su fino y delicado dedo índice—. ¡Así que yo estaré a cargo de la condición de Mina en lo que tú comes algo decente y descansas! ¡Y no porque no sea una bruja no significa que no pueda darte una buena patada en tus partes si sigues haciéndome enojar!

Ambos magos la miraron asombrados, aún sin creer que la chica tuviera semejante carácter. Alexa tomó una fuerte bocanada de aire antes proseguir.

—Comprende que es lo mejor, Severus. No puedes pretender que nos hagamos de la vista gorda ante esta situación —dijo más calmada—. Y si sigues de terco, me tocará recurrir a los Rosenbaum, incluyendo al simpático y comprensible Alarick. Así que tú decides. —una sonrisa sarcástica adornaba el femenino rostro.

El mago estaba furioso—. Eso es chantaje —refunfuñó entre dientes.

—No, querido cuñado. Eso es usar correctamente los recursos a favor.

Tras una batalla de miradas entre los pelinegros, Severus gruñó y se tiró nuevamente en el sofá—. Aceptaré, pero solo porque tengo que solucionar algunos asuntos en el Consejo. Además de que confío más en ti que en Draco.

— ¡Hey! —se quejó el ojigris—. Dejaré pasar tan mala percepción de mi persona, solo porque ha tocado un tema de importancia. —el chico adoptó una postura seria antes de hablar—. ¿Los demás reyes saben que Jessica sigue con vida?

—Los líderes asarianos cumplieron con informarles —respondió el hombre a la vez que le indicaba a "su cuñada" y al chico que tomaran asiento.

— ¿Y aun así no hay posibilidad de que el Tridium anule la declaración de guerra?

El mago lo miró pensativo unos momentos—. Daba por hecho que Shacklebolt se había reunido con ellos. —con una floritura de su mano hizo aparecer una bandeja con té y galletas, haciendo que Alexa saltara de su asiento al ver la repentina aparición.

—Disculpen, no estoy acostumbrada a la magia —sonrió avergonzada mientras declinaba la taza que le ofrecía el mago y se levantaba—. Quisiera ver a Jessica en estos momentos. Solo dime dónde puedo encontrarla, no quiero que interrumpan su conversación por mi causa —exclamó al ver que el pelinegro se disponía a acompañar.

—Wendy.

Alexa saltó de su sitio al escuchar el sonoro plof que produjo la aparición de la elfina.

—A sus órdenes, amo Snape —saludó la menuda criatura con una reverencia

—Lleva a la señorita Hamilton a la recámara principal.

—Enseguida señor.

—Alexa, ella no te hará nada malo. No mientras yo no se lo ordene —explicó burlón a ver a la chica atemorizada y retrocediendo unos pasos cuando la elfina se le acercó.

—Gracias, pero creo que mejor buscó personalmente la habitación —tartamudeó Alexa tratando de no perder sus modales.

—No le haga caso, señorita Hamilton —intervino Phillipe al ver las intenciones del pocionista—. Los elfos domésticos son criaturas muy serviciales y no le harían daño a nadie. Confíe en mí, Wendy la llevará a salvo a donde esta mademoiselle Rosenbaum.

—Gracias por su explicación, señor Budiet. —la morena le dedicó una sonrisa antes de dedicarle una mirada fría al pelinegro—. Agradece que seas una parte importante de Mina, Snape. —y tras aceptar nerviosa la mano de la elfina, desapareció del lugar.

—Eres un maldito murciélago. — le dijo el rubio con una sonrisa divertida, a lo que el pocionista se encogió de hombro y le dio un sorbo a su infusión—. Respondiendo a tu pregunta anterior, no nos hemos podido reunir con ellos —continuó el rubio, dándole un sorbo a su cálida y más que bienvenida bebida—. Se han reusado por completo a tener contacto con nosotros. Obviamente eso tiene a todos con el alma en un hilo, otra guerra significaría nuestra destrucción.

—Desconozco mi situación en el Tridium, dado el inesperado abandono de mi puesto. Sin embargo haré todo lo que esté a mi alcance para conseguir la abolición de esa guerra.

Draco solo asintió en agradecimiento. Saber que podían contar con la ayuda de su padrino era sentir un peso menos en sus espaldas, y más ahora que el Tridium, con su indiferencia, daba por sentado la poca disposición de paz hacia el mundo mágico.

— ¿Alguien más sabe de la situación? —inquirió el mago con seriedad al caer en cuenta tarde de lo que podía producirse al hacerse pública la novedad de la intercesora.

—Hasta ahora solo lo sabe el ministro. Se iba a ser pública la noticia en El Profeta, pero Kingsley optó que mejor opción era el silencio. —el ojigris colocó la taza en la mesita frente a ellos—. Después de… lo que pasó, no ha habido ningún movimiento por parte de los mortífagos. Suponemos que, al igual que nosotros, están a la expectativa de lo que pueda pasar en los próximos tres días que nos queda de plazo.

—Y también suponen que si la noticia del regreso de Jessica es de dominio público, los mortífagos no tardarán en hacer nuevamente estragos por su frustrado plan, empeorando la tensa situación —complementó Severus mientras dejaba su taza en la bandeja, a lo que su ahijado confirmó con un asentimiento de cabeza.

Tras unos silenciosos minutos en los cuales cada uno estaba sumergido en sus pensamientos, el pocionista se levantó de su asiento.

—Será mejor que le haga caso a Alexa antes de prepararme para la audiencia, no quiero tener que presenciar otro arranque de locura. —hizo una mueca—. Además, mientras más rápido me reúna con los guardianes, mejor será para mí.

—Te acompaño —dijo el rubio mientras seguía el ejemplo de su padrino—. No seré el responsable de los cuidados de Jessie, pero al menos seré de utilidad para que Hamilton no se aburra como una ostra.


—Majestades —saludó el pelinegro con una reverencia.

—Bienvenido nuevamente, señor Snape. —Marian lo saludó con una gran sonrisa—. Espero que venga con excelentes noticias.

—Yo también espero lo mismo —gruñó Raynor—. Abandonar el puesto para nada sería una gran irresponsabilidad de su parte.

—Raynor por favor. —lo reprendió Emerick al ver que iba a empezar con su nueva diatriba. Fijó nuevamente la mirada en el pocionista—. Queremos un informe detallado sobre las actividades realizadas desde su ausencia hasta hoy. Obviamente eso incluye la situación de nuestra intercesora.

El mago asintió y comenzó a relatarles todo lo acontecido en los días anteriores: la repentina desaparición de la castaña, la inmediata búsqueda que se organizó al sospechar lo que había pasado, la llegada a la mansión en la Isla de Wight, la no desaparición del anillo, la explicación del oráculo asariano y la visita a la Dama del Lago. Para cuando terminó de informarles, Marian tenía los ojos inundados de lágrimas, Emerick esbozaba una sonrisa de alivio y Raynor seguía fulminándolo con la mirada aunque internamente estuviera agradecido con el pocionista.

—Entonces ¿Cuándo cree usted que Jessica despierte? —inquirió el líder arthemiano.

—Considero que solo es cuestión de horas.

—Pues yo considero que nuestros sanadores deben de revisarla inmediatamente —opinó el acquariano—. Snape es pocionista, no medimago. No sabemos que otras consecuencias pudiera estar sufriendo mi princesa.

—En eso Raynor tiene razón —concordó el otro líder.

Marian, al ver y comprender la inquietud del pelinegro por la posible decisión, intervino—. Concuerdo con ustedes, caballeros. Sin embargo, propongo que sea cuando Jessica se encuentre parcialmente recuperada de su energía. Bien escucharon que ha presentado un fuerte cuadro de debilidad, y no sabemos si al trasladarla a nuestras instalaciones empeore su situación.

Raynor miró a la ojiverde con los ojos entrecerrados—. Tonterías ¡ella necesita atención inmediata! Su recuperación será más rápida si está bajo nuestros cuidados.

—No niego eso, Raynor. Pero no estamos hablando solo de debilidad física, sino también mágica. La Dama ha advertido que su núcleo está inestable, no sabemos qué puede pasar con el estado de Jessica en su traslado al Consejo.

— ¡Esas son solo excusas estúpidas, Marian!

—Ya basta —intervino Emerick—. No hay necesidad de una discusión cuando por lógica sabemos que es lo mejor —miró de hito en hito a los soberanos antes de hablar—. Propongo a esperar a que Jessica tenga las fuerzas suficientes para trasladarla a nuestra sede. Así no corremos riesgos de desmejoramiento y nos aseguramos de que su recuperación sea lo más satisfactoria posible.

—Apruebo la moción —manifestó con rapidez la soberana.

—Si no queda de otra…

—Supongo que no tiene ningún inconveniente ¿o sí señor Snape? —el pelinegro negó a regañadientes con la cabeza—. Entonces que así sea —exclamó el señor dragón dando por zanjado ese tema—. Si no tiene más nada que decir, señor Snape, solo no queda decirle que esperamos su pronta reincorporación y que podemos dar por terminada esta audiencia.

—En realidad, existe otro tema que quisiera tratar con ustedes.

Los reyes se miraron entre ellos, para luego mirar intrigados a su pocionista. Marian decidió tomar la palabra.

— ¿De qué se trata, señor Snape?

—Quisiera saber bajo que circunstancia se encuentra el mundo mágico con el Tridium.

—Si lo que quiere saber es que si la declaración de guerra sigue en pie, pues lamento informarle que así es —anunció el arthemiano con voz neutra—. A pesar de que, por suerte, no hubo tal fatalidad en relación a nuestra intercesora, la falta sigue presente. Atentaron en contra de nuestros dominios y en contra de la única conexión con su mundo. Y no nos importa quién hizo el daño, el caso es que ya está hecho —añadió a ver que el slytherin estaba por replicar—. ¿Algo más que quiera saber o tratar? —preguntó, dando a entender sin duda alguna que ese tema no estaba a discusión. Severus solo pudo negar con la cabeza. Pocas veces el líder arthemiano se mostraba tosco en una conversación, y en esas pocas veces lo mejor era mantenerse bajo perfil—. En ese caso, se levanta la sesión.

Los guardianes se levantaron con ceremonia de sus respectivos tronos, retirándose inmediatamente de la estancia, a excepción de Marian quien, después de asegurarse de que sus colegas no estuvieran presentes, se acercó al intrigado ex mortífago.

—Necesito hablar con usted en privado. Sígame.


— ¿Tienes que hacer eso a cada rato? —preguntó Draco al ver que la pelinegra tomaba nuevamente la muñeca de su amiga y miraba fijamente el reloj.

—Debo revisar su estado cada cierto tiempo, Malfoy. Es fundamental con este tipo de pacientes —esbozó una sonrisa burlona—. Ahora entiendo porque Severus no quiso dejarte a cargo del cuidado de Mina.

El rubio se cruzó de brazos y entrecerró los ojos a modo de reproche—. No tienes que restregarme en la cara tus conocimientos médicos.

La joven soltó una risita mientras negaba con la cabeza. Al culminar con su revisión, se acomodó en el otro sillón individual y se sirvió otra taza de té de la surtida bandeja que, muy amablemente, Wendy les llevó.

— ¿Desde cuándo conoces a Jessica? —inquirió Draco al seguir el ejemplo de la chica.

Alexa quedó un momento pensativa mientras miraba por el gran ventanal de la recámara—. Nos conocemos desde nuestro primer año en la secundaria. Pero desde nuestra primera conversación, supe que seríamos grandes amigas.

— ¿Y… como te enteraste de que ella era una bruja?

—Pues… —la morena le dio un trago a su té antes de mirarlo con una sonrisa divertida—. Fue en el tiempo en el que Jessie estaba aprendiendo a manejar sus poderes. Por accidente la encontré en el baño luchando por recuperar su color de cabello, no te imaginas lo impactante que fue para mí ver desfilar todos esos colores en su cabeza —culminó con una risita.

— ¿Y no quisiste salir corriendo cuando te enteraste?

Alexa dejó su taza en la mesita y fijó su mirada en el hermoso ocaso que se mostraba frente a ella—. En realidad no. La conocía mejor que nadie, confiaba plenamente en ella y, al verla tan asustada tratando de controlar lo que sea que le ocurría en esos momentos, me convencí de que mi confianza no era errada y de que mi amiga me necesitaba más que nunca.

—La quieres mucho ¿cierto? —preguntó Draco, aunque bien sabía la respuesta.

—Es la hermana que nunca tuve. Ella cuenta conmigo y yo cuento con ella.

En ese momento la puerta se abrió, entrando por ella un hombre de cabello negro, tez blanca y ojos oscuros. Saludó con una escueta inclinación de cabeza a los jóvenes y se dirigió con rapidez a donde estaba la heredera de Merlín.

— ¿Ha ocurrido algo irregular en mi ausencia? —preguntó el mago mientras realizaba un hechizo de análisis.

—En absoluto, ha permanecido estable toda la tarde —respondió Alexa, maravillada con la forma de revisión de los magos.

—Todo está en orden —dictaminó aliviado una vez bajada su varita.

—Has tardado poco para lo que esperaba, Snape. ¿Ocurrió algo? —preguntó el rubio.

Severus lo miró detenidamente, pensando en si responderle en esos momentos o en privado. Decidió irse por la primera opción.

—Fue una audiencia corta. En resumidas cuentas, Jessica se quedará aquí hasta que recupere las fuerzas suficientes para ser trasladada al Consejo y… el Tridium no quiere dar marcha atrás en su declaración de guerra.

El rubio cerró los ojos y se colocó ambas manos en la cara. Aquella noticia le había caído como un balde de agua fría.

—Draco ¿estás bien? —preguntó la ojiverde al ver que el chico se había puesto más pálido de lo normal. Él sólo negó con la cabeza.

—Lo lamento, Draco, pero tanto Acquarius como Arthemius no quieren dar su brazo a torcer sobre ese tema —explicó el pelinegro—. Por lo que me informó Marian, ha intentado persuadir a Emerick para que decline su apoyo, pero se ha mostrado renuente por la culpa que siente "por no haber escuchado a Raynor en su momento".

—Entonces no hay nada que hacer, es nuestro fin. —el rubio se levantó como un resorte—. Debo informarle cuanto antes a Kingsley para que tome las medidas pertinentes.

—Estoy de acuerdo. Mientras más rápido actúen, mejor. —Snape miró esta vez en dirección a la chica—. Alexa, agradezco tu ayuda, pero será mejor que te regreses con Draco.

—No Severus, yo vine…

—Sé a lo que viniste. —le cortó el pocionista con voz calmada—. Pero como te pudiste dar cuenta, el estado de Jessica ha mejorado considerablemente. Y no te preocupes por mí, yo estaré bien. Y ten por seguro que si necesito ayuda, te buscaré. —se apresuró a decir al ver que la joven doctora iba a replicar.

—Está bien, Severus, tú ganas. Me iré. —Alexa suspiró—. Pero me voy contando con esa certeza. Más te vale no fallarme porque si no… —advirtió enseñándole la mano cerrada en forma de puño, ganándose un bufido del mago.

Después de despedir a su cuñada y a su ahijado, Severus regresó a la habitación y se dispuso a buscar la poción revitalizante que estaba en uno de los cajones del tocador, ya era hora de darle la dosis a la castaña y no podía descuidarse con ello, y mucho menos ahora que se mostraban buenos resultados.

—Se…ve…rus.

El hombre se detuvo de golpe mientras su corazón comenzaba a palpitar con fuerza. "¿Se lo habría imaginado?" pensó desconcertado. Al voltear, unas orbes achocolatadas lo miraban adormiladas. Aún sin creer lo que estaba viendo, se fue acercando lentamente hacia el lecho, sentándose al lado de ella. Después de todos esos días de desasosiego, al fin podía tener la dicha de ver nuevamente la luz en aquellas iris castañas. Nervioso, aproximó su mano a la delicada mejilla, acariciándola con parsimonia y sin dejar de mirarla embobado. Jessica sonrió débilmente pero instantáneamente comenzó a sollozar, tomando por sorpresa al mago. Sin ninguna dificultad, la sentó en su regazo para abrigarla con sus brazos y mecerla serenamente.

—Tranquila, princesa, todo está bien, ya pasó— le susurraba una y otra vez.

La castaña no podía dejar de sollozar, al contrario, su llanto se hizo más fuerte al sentir la seguridad que le proporcionaba el pelinegro en aquel abrazo. En esos momentos no podía pensar con claridad, solo necesitaba desahogar el miedo, la impotencia y todo ese mar de emociones que la ahogaban internamente y que comenzaban a surgir con la fuerza de un géiser. Pero a pesar de las distintas percepciones, ambos compartían la sensación de paz al saber que la vida les había dado una nueva oportunidad para estar juntos; que al contrario de lo que esperaban, el destino estaba a su favor al permitir ese reencuentro.

Al fin podían sentirse vivos después de esa situación tan amarga. Después de todo lo sufrido, al fin podían agradecer el regalo del renacer.


Algo que decir???

Nos leemos después. Besitos :)



« La Dama del Lago Comenta este capítulo | Ir arriba Conflicto »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.