Historia al azar: Love Story
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El comienzo de una nueva vida II » Peón descubierto
El comienzo de una nueva vida II (R13)
Por Samaria-Reed
Escrita el Miércoles 10 de Mayo de 2017, 18:05
Actualizada el Martes 15 de Septiembre de 2020, 17:54
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Peón descubierto

Ministerio de Magia

Tom Riddle caminaba tranquilamente por el atrio del ministerio, pasando desapercibido entre la multitud que se aglomeraba a esas horas de la mañana en esa estancia. Magos y brujas no se percataban de la presencia del mago tenebroso, gracias al encantamiento de desvanecimiento realizado en sí mismo, demostrando que sus "nietos" tenían razón al asegurarle de que aquella peculiar varita blanquecina con base de mármol tendría las facultades suficientes para regresarlo a su antiguo poder mágico. No quería ni pensar en las desventajas de ser dependiente de ella, le hervía la sangre cada vez que recordaba a lo que había sido reducido, su sacrificio para regresar y vengarse de todos aquellos que pensaron que el gran Lord Voldemort podría ser vencido tan fácilmente. No, era mejor pensar en la satisfacción que obtendría una vez el mundo mágico estuviera a sus pies, como le correspondía.

"Hacen bien en temer" dijo mentalmente al escuchar a unos magos reunidos en el ascensor hablando temerosos sobre un posible ataque de los mortífagos en el momento más inesperado.

—¿Supiste que Snape se apareció ayer acompañado por una mujer?

Aquella pregunta atrajo inmediatamente la atención del heredero de Salazar Slytherin.

—Sí, al parecer ambos vinieron en representación de los Guardianes.

—¿Creen que vinieron a anunciar una nueva guerra?

—¿Otra vez?

—¡Esperemos que no!

—No lo creo, el ministro no ha comunicado nada.

"Así que el traidor de Snape es ahora el nuevo representante del Tridium y vino a visitar a Shacklebolt. Interesante".

Los magos continuaron hablando de otros temas hasta que llegaron a su respectivo nivel, y subieron otros quienes no comentaron nada de importancia para el moreno. Estaba por bajar en el segundo nivel, en búsqueda de mejor información, cuando un nuevo grupo de magos ingresaron al pequeño cubículo, pero no fue eso lo que lo detuvo de salir. No solo fue la entrada de un mago desgraciadamente conocido, sino también el tema que venía desarrollando con sus acompañantes.

—Debemos estar pendientes en cuanto haga acto de presencia en el ministerio, bajo ningún concepto pueden dejarla escapar.

—¿Es de alta peligrosidad la señorita Byron, señor Black?

—Aún no sabemos, Smith, pero debemos estar prevenidos y actuar como si lo fuera. Informen a sus equipos, no quiero sorpresas con esa mujer.

—Sí, señor.

"Aurores" sonrió internamente por su excelente suerte, aunque no podía evitar mirarlos con asco, inmóvil en su sitio.

—Es sorprendente enterarse que una mujer como Lynette Byron fue capaz de ayudar a asesinar a la intercesora —comentó otro auror—. Ya saben, ella es toda clase y distinción, y… bueno…

—Pues espero que aprendan de esta experiencia —espetó Black—. La "clase" y la "distinción" no necesariamente son características de una buena persona, sea hombre o mujer.

El ascensor continuó su recorrido mientras los aurores seguían comentando algunos casos y guardias a realizar, sin notar la presencia que los fulminaba con la mirada. Al detenerse nuevamente en el atrio, los hombres salieron del reducido lugar, seguido por el oscuro mago quien, una vez libre, solo pudo sonreír maliciosamente.

—Así que ya descubrieron a Byron. —dijo divertido—. Cayó más rápido de lo que esperaba.

Miró sin mirar realmente el ascensor ni a los magos que ingresaban en él, analizando la situación—. Charles ya no nos será de utilidad por culpa de esa estúpida, así que es hora de mover otras piezas del tablero.

Si su anonimato no fuera tan importante en esos momentos, se reiría gustosamente, algo poco común en él, al ver como la fortuna estaba de su parte, una suerte que se presenta en forma de un hombre de cabello canoso, baja estatura, barriga prominente y expresión arrogante, que se dirigía a la oficina que, seguramente, pertenecía al mocoso Potter.

—Tal parece que el destino suplica por mi regreso. —sonrió socarronamente—. ¿Y quién soy yo para negarme?


Mansión Malfoy

Un profundo silencio se instauró en el comedor familiar después de que Draco Malfoy, con voz sombría, relatara los acontecimientos del día anterior. Había decidido esperar a que terminaran de desayunar, pero su madre, al presentir que algo pasaba, insistió que les contara el motivo de su expresión taciturna. Ahora, probablemente sus progenitores estarán de acuerdo de que su antiguo plan de "comer primero y las noticias después" era mejor.

—Es muy grave lo que nos estás diciendo, Draco —dijo Lucius preocupado—. Si Lynette cometió semejante estupidez, no solo ella acarrearía con las consecuencias, también nosotros por ser su familia más próxima en Inglaterra.

—Eso temo —masculló el joven rubio, masticando molesto un pedazo de tostada—. Shacklebolt y Potter están conscientes de nuestra inocencia, y me aseguraron de que se lo harán saber a la comunidad mágica en cuanto se haga pública la noticia, pero eso no significa que no habrá habladurías y sospechas sobre nosotros.

—Jamás pensé que esa obsesión hacia Severus la llevara a esos extremos —comentó Narcissa después de darle un sorbo a su taza de té—. Es decir, podría esperar de ella muchas cosas, pero no el asesinato; y mucho menos a una figura tan pública como lo es Jessica.

—Lynette está acostumbrada a salirse con la suya, sin importar a quien tenga que pisotear para lograrlo —gruñó el patriarca de los Malfoy molesto, cogiendo una tostada—. Seguramente se sintió confiada de que cualquier culpa recaería en los mortífagos en caso de que se descubriera el complot, y que no sospecharían de ella por su posición en el ministerio.

—No era solo eso, padre.

Ambos rubios dejaron sus movimientos un momento y miraron interrogantes a su único hijo, quien terminó lo que quedaba en su plato antes de responder sus silenciosas preguntas.

—Potter encontró una nota que la relacionaba directamente con la desaparición de Jessica, una nota que seguramente debía desaparecer unos minutos después de leerse.

Lucius miró un momento a su hijo antes de hablar—. De esa forma los aurores barajarían muchas hipótesis sobre como los mortífagos secuestraron a la heredera de Merlín, sin involucrar a nadie en particular del ministerio.

—Y tampoco habría testigos, porque la única que sabría de su participación estaría muerta en estos momentos —agregó Narcissa.

—Sí, pero la muy estúpida no tomó en cuenta que Jessica acostumbra a purificar sus correspondencias antes de abrirlas, por lo que cualquier encantamiento desaparece al instante.

—Ella no tomó en cuenta a nada ni a nadie —espetó Malfoy padre—. Solo pensó en su vanidad como si todavía fuera una adolescente malcriada, y embarrándonos con ella como si nos hicieran falta las malas caras del mundo mágico.

—Malcriada ha sido toda la vida, querido, no es algo que cambie de la noche a la mañana —acotó Narcissa con ironía—. Pero no podemos negar que aprovechó perfectamente la oportunidad de escaparse de este problema.

—Eso no lo voy a negar —aceptó a regañadientes—. Y ahora ella está muy feliz en América mientras a nosotros nos toca sufrir por sus locuras.

—Esa felicidad será por poco tiempo —dijo Draco—. El ministro está furioso por como se les escapó tan fácilmente, por lo que le ha enviado una orden especial de captura al congreso mágico estadounidense, explicándole la importancia y la urgencia de atrapar a Lynette.

—Pues espero que la atrapen rápido y le hagan pagan muy caro lo que hizo —siseó Lucius mientras apuñalaba un trozo de bacon—. Porque mientras nosotros seamos señalados por sus desastres, por lo menos quiero tener la satisfacción de que ella lo estará pasando mil veces peor que yo.


Despacho Principal del Consejo Guardián

Raynor caminaba de un lado a otro en la cristalina estancia, impaciente por la ausencia de sus compañeros guardianes. Bufó sonoramente, ellos sabían perfectamente que odiaba esperar pero, al parecer, esa información solo les motivaba a provocarlo con más ganas.

Al cabo de diez minutos, Emerick entró al despacho con un papel en la mano, el cual leía con el ceño fruncido, pero ese detalle fue insignificante para el soberano acquariano, quien no tardó en empezar su reclamo.

—¿Saben que hay una importante virtud llamada puntualidad? ¿O acaso piensan que los demás tienen que perder su valioso tiempo por ustedes?

—Buenas tardes para ti también, Raynor. Me complace ver que sigues siendo tan dramático como siempre.

—¿Dramático? —gruñó Raynor en respuesta.

—Discutamos en otro momento —dijo Emerick con voz afable—. Marian no puede venir a la reunión, se siente indispuesta y pide que la disculpemos. Así que solo seremos nosotros con nuestros eruditos.

—¿Indispuesta? ¿Justamente hoy que debíamos tratar sobre lo que ocurrió en la última reunión? —el acquariano entrecerró los ojos—. Suena a cobardía.

Emerick solo sonrió mientras negaba con la cabeza—. ¿Cuándo escucharé decir algún halago hacia Marian de tu parte?

—Créeme, ese día seré yo el indispuesto.

—Si Marian hubiese querido evitar esta reunión, simplemente enviaría su negativa cuando recibió la citación, no su confirmación ¿no crees?

—Quiso hacerse la valiente, pero el coraje no le duró el tiempo que quería —replicó Raynor encogiéndose de hombros—. Es todo.

Ante semejante respuesta, el arthemiano solo miró al cristalino techo mientras colocaba los ojos en blanco. Aunque no debería de extrañarse, al contrario, ya debería estar acostumbrado a las peculiares réplicas de su compañero guardián.

—Al final, creeré los rumores de años pasados.

—¿Qué rumores? —inquirió Raynor con el ceño fruncido.

—Esos rumores que decían que estabas enamorado de Marian. —al ver la horrorizada expresión del acquariano, sonrió socarrón—. Y, sinceramente, yo también lo creí en su momento; ya sabes, estabas muy pendiente de ella, no dejabas de mirarla cada vez que nos encontrábamos…, y créeme, te comprendo, Marian siempre ha sido una mítica belleza y con un aura muy atrayente.

—¿Y a quién demonios se le ocurrió correr semejante estupidez? —Gruñó Raynor con la cara enrojecida. Pero sin saber si era de vergüenza o de ira—. Aún no es tarde para mandarlo al fondo del océano.

Emerick se encogió de hombros despreocupado—. No lo sé, pero solo puedo decirte una cosa, mi querido amigo: eras muy obvio en ese tiempo.

—No digas estupideces —espetó el acquariano—. ¿Cómo podría gustarme tan exasperante mujer?

—Bueno…, no recuerdo que antes discutieran como lo hacen ahora, de hecho…

—¡Por Poseidón, Emerick! ¡Deja de decir tantas tonterías!

Emerick solo lo miro fijamente unos segundos antes de esbozar una burlona sonrisa—. Recuerda que la observación es mi fuerte, y sé perfectamente lo que vi en esos tiempos. —el rostro del arthemiano cambió a una expresión seria—. Cambiaste con Marian cuando anunciaron que ella sería quien asumiría el trono de Asarath con Jacques.

—Se suponía que Dominic asumiría el mando de Asarath —dijo Raynor con renuencia, no quería seguir con el incómodo tema—. Pero todo cambió, y la metomentodo de Marian se erigió como reina. Fin de la historia.

El arthemiano sonrió—. Muchas cosas serían distintas si Dominic fuera actualmente el rey de Asarath ¿no crees?

—Sí —afirmó Raynor pensativo—. Muchas cosas serían distintas.

—En fin, ya que Marian no viene, podemos aprovechar y hablar de nuestro otro problema en cuestión antes de llamar a los eruditos.

—¿Jessica?

El rey de Arthemius asintió con una mueca—. Es difícil tratar este tema con una perspectiva más objetiva, no cuando considero que, como soberano, actué acorde a mi posición.

—Yo también pienso igual —concordó Raynor con un suspiro, acomodándose en su respectivo trono—. Aunque admito que fuimos muy frívolos con ella.

—Eso no puedo negarlo, y es algo de lo cual no estoy orgulloso —dijo Emerick ocupando su lugar entre los tronos—. Y lo peor de todo es que, después de tanto defender nuestra postura, al final fue en vano.

—¿Quién iba a pensar que Marian anunciaría la absorción de este caso a su jurisdicción? —espetó Raynor molesto—. Y no bastando con eso, se rehúsa a dar explicaciones.

—Ella sabe que su silencio no será para siempre, Raynor, por lo que solo debemos esperar la próxima reunión. —Emerick suspiró cansado—. En cuanto a Jessica, lo mejor será invitarla a nuestros reinos, ya sabes, para hablar con ella a solas.

—¿Y… si no acepta? —dijo el acquariano con inquietud.

—Aceptará —respondió el señor dragón con seguridad—. En lo que no estoy seguro es de, si una vez escuchada nuestras disculpas, ella regrese a su antiguo trato para con nosotros.

—Oh rayos.

—Debemos arriesgarnos, mi querido camarada, no hay otra opción si queremos recuperar el cariño de nuestra querida Saphir.



Hola a todos, espero que les haya gustado el cap :)

Se están descubriendo algunas cosa por aquí... otras por allá... de poquito vamos jejejeje

¿Qué tendrá planeado nuestro "querido" Voldy? Está de muy buen humor para mi gusto ¬¬

Trataré de no tardar con el próximo capitulo n_n

No se olviden de mi paga ;)

Nos leemos después.



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