Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
El comienzo de una nueva vida II » Complot Beaumont
El comienzo de una nueva vida II (R13)
Por Samaria-Reed
Escrita el Miércoles 10 de Mayo de 2017, 18:05
Actualizada el Martes 15 de Septiembre de 2020, 17:54
[ Más información ]

Complot Beaumont

─Papá, ¿Algún día nos llevarás a Asarath?

Un hombre de cabello castaño oscuro y de vibrantes ojos azules miró desde el marco de la puerta a su hija de 8 años, cabello rubio y ojos del mismo color que él, la cual estaba acomodada ya en su cama después de escuchar una de las muchas historias que su padre les relataba cada noche sobre reinos guardianes, sobre todo de su reino favorito: Asarath.

─Ya les conté que no cualquier mago o bruja puede visitar los reinos guardianes, Tamy.

─Pero tú has estado allí, sabes cómo llegar ─replicó un niño de la misma edad y características de la niña, sentado a un costado de la cama de su hermana melliza─. ¿Por qué no quieres llevarnos?

El hombre suspiró rodando los ojos hacia el techo y miraba nuevamente a sus hijos.

─¿Recuerdan que les hable de que cada reino tiene una "puerta" en nuestro mundo para acceder a ellos? ─Al ver que ambos niños asintieron en respuesta, el castaño continuó─: Bueno, esas puertas no tienen cualquier cerradura; solo pueden entrar quienes tengan sus respectivas "llaves".

La niña frunció el ceño─. ¿Y tú no tienes esas llaves, papi?

─Será mejor que les explique cómo funcionan antes de que piensen que soy un tonto pierde llaves ─dijo divertido al ver la expresión de pasmo de su hijo─. Si, lo estoy diciendo por ti, Darius.

El castaño tomó nuevamente asiento en la cama, en medio de los infantes, y procedió a explicarles.

─Las puertas para acceder a los reinos se conocen como fronteras, y se pueden abrir o pasar por ellas dependiendo a cual reino queremos visitar.

─¿Y cómo se llega a Asarath? ─inquirió Tamy con gran interés.

─Por aparición si tienes el permiso especial del rey o reina, o por la frontera que está en el bosque de Paimpont.

La pequeña rubia quedó pensativa un momento antes de mirar satisfecha a su progenitor─. Entonces no es difícil, solo hay que ir al bosque y ya.

Cuando el hombre estaba por replicar, su hijo se le adelantó.

─Ese bosque es muy grande, la entrada debe estar en un sitio que no sea accesible para los muggles y tiene que estar encantado para que no todos los magos pasen ¿no es así, padre? Por eso dices que es difícil de entrar.

─Eres muy inteligente, Darius ─dijo el castaño con orgullo─. La entrada está en el Valle sin retorno, un lugar con historias y encantamientos suficientes para mantener alejados a los muggles, además de dos encantamientos especiales para restringir la entrada a los magos que no sean invitados.

─¿Dos? ─dijeron los niños a unísono.

─Así es ─afirmó con una sonrisa al ver sus expresiones de sorpresa─. El primer encantamiento fue cortesía de la bruja Morgana, y el otro encantamiento abre la puerta que conduce a un largo pasillo que, al final, se divide en dos caminos: uno que finaliza en la sede del Consejo, y el otro que conduce hasta el vestíbulo "A" del palacio asariano, donde se recibe a quienes tienen permitido visitar el reino.

Tamy solo murmuró un "fantástico" mientras miraba anonadada a su padre, Darius miraba con interés a su padre, como buen captador de conocimientos. Y por eso, él no solo se conformaría con saber sobre la entrada de un reino, él quería saberlo todo.

─¿Y Arthemius?

─La entrada de Arthemius está en un sitio más alejado, en un macizo de Rumania.

─¿Y…?

El castaño soltó una sonora carcajada─. Siempre ávido de información. ─negó con la cabeza divertido─. Se encuentra en el macizo Rodna, en una cueva que está conectada con la cueva más profunda de toda Rumania; por lo que sé es fácil de saber cuál es la cueva por las inscripciones arthémicas en la entrada, y unas inscripciones asarianas a cierta distancia en el interior de la cueva que representan el mantra que protege la entrada.

─¿Y que hace ese mantra, padre?

─Bueno, crea una trampa que envía a los intrusos directamente a la otra cueva.

─¿Y a donde lleva esa puerta, padre? ─inquirió Tamy fascinada, como siempre ocurría cuando su progenitor hablaba sobre los reinos.

─No lo sé. ─El castaño se encogió de hombros─. Nunca fui invitado a Arthemius o Acquarius para usar sus portales.

Tamy hizo una mueca en respuesta─. Que mal.

─¿Y Acquarius? ¿Dónde está su entrada? ─exclamó Darius al llegar a su reino favorito─. Si es el reino del agua ¿su portal está debajo del mar? ¿O en un lago?

Su progenitor volvió a carcajearse antes de negar con el dedo índice─. Ni uno ni otro, pequeño curioso.

─¿Ah no? ─dijo sorprendida la pequeña rubia, quien pensaba de la misma forma que su hermano.

─No, de hecho su portal está en las Islas Hébridas de Gran Bretaña, a la vista de todos, menos de los muggles por supuesto, en forma de arco rocoso con inscripciones acquarianas antiguas y asarianas para representar un mantra de activación.

Los dos hermanos se miraron un momento con el ceño fruncido, la niña fue la primera en hablarle a su padre.

─¿Y por qué Acquarius tiene una puerta tan sencilla?

El hombre se encogió de hombros─. Los reyes acquarianos tienen la interesante creencia de que, al ser guardianes del elemento agua, son tan poderosos que nadie osaría a enfrentarse a ellos.

─Con la palabra arrogante bastaba para explicar, querido.

Tanto el castaño como los dos niños miraron hacia la puerta, donde una hermosa mujer de cabello rubio y de ojos color miel los miraba con fingido reproche.

─Ya deberían estar dormidos, Dominic.

─Ya sabes cómo son cuando sale a relucir una interrogante en las historias, ma petite ─replicó el aludido con una gran sonrisa─. Y no puedo dejar a mis hijos con intrigas antes de dormir ¿o ya se te olvidó?

La mujer sonrió divertida─. Tienes razón ¿Se acabaron las preguntas? ─inquirió mirando a sus retoños.

─Solo una, mamá ─respondió Tamy acomodándose nuevamente en su cama, mientras su hermano ocupaba la suya─. ¿Nos llevarás a ver la puerta de Asarath, padre? Aunque sea para ver dónde está.

La pareja se miró unos segundos, como si tuvieran una conversación silenciosa.

─No creo que haga mal, a fin de cuentas no pueden acceder.

Dominic asintió de acuerdo con su esposa y miró a sus hijos─. Muy bien iremos este fin de semana.

─¿En qué piensas, Tamara?

La rubia siguió mirando pensativa el inmaculado jardín de la mediana edificación, llevaba mucho tiempo en la misma posición, pero sus pensamientos la habían hecho ignorante de ello.

─¿Por qué nuestro padre no nos contó la verdad que había tras sus historias? ¿Por qué tuvimos que enterarnos por esas cartas?

Darius suspiró y se recostó en el marco de la entrada de la amplia sala─. Creía que ya habíamos llegado a una respuesta.

─"Nunca lo sabremos, y de todas formas ya no importa. Lo que importa es que lo sabemos" ─recitó Tamara con voz monocorde─. Sí, ya lo sé, pero no puedes negar que la intriga siempre va a existir.

─Existirá, pero no puedes dejar que te domine; a fin de cuentas, no haremos nada de provecho con ella. ─El mellizo miró fijamente a su pensativa hermana─. Aunque eso no es lo que te carcome ¿no es así?

Tamara se giró y miró a su hermano con vacilación─. ¿Crees que nuestro padre fue un cobarde?

Un reflexivo silencio se instaló entre ellos, por fin el meollo de la situación salía a flote. Darius movió la cabeza de un lado a otro, sopesando su respuesta.

─Al principio, también me hice esa pregunta; pero, después de todos estos años, no lo considero un cobarde, sino un conformista. ─el rubio se acercó hasta colocarse al lado de ella─. Es decir, pudo tenerlo todo, pero solo se rindió ante un estúpido decreto. En vez de luchar por sus derechos, solo tomó sus maletas y se fue.

─Después de tanto amor, lo exiliaron como un paria ─siseó Tamara con rencor─. Él no quiso buscar justicia, pero nosotros la obtendremos en su nombre y reclamaremos nuestro lugar.

─Así será, querida hermana, así será.

La rubia se giró hacia su hermano─. ¿Nuestro abuelo ya está en su nuevo puesto?

─De momento no ─respondió sin dejar de mirar el paisaje─. Algo me dice que debemos esperar un poco más.

─¿Esperar un poco más? ─dijo sorprendida─. ¿No crees que hemos esperado demasiado para atacar?

─El mundo mágico aún está temeroso de nosotros, por lo que aún tenemos tiempo para medir bien nuestro próximo paso ─Darius miró serio a su hermana─. Y mientras no tenga absoluta certeza de que Byron hizo bien su parte, no lanzaré uno de mis ases a la deriva.

─¿Crees que descubrirán su participación en nuestro plan?

─Aún no hay noticias sobre la sepultura de la heredera de Merlín, Tamara ─dijo el rubio con una fría sonrisa─. Si algo salió mal ¿a quién crees que culparán primero?

Tamara bufó molesta─. Odio esperar. Hay que pensar rápido en algo.

─Tranquila, estoy en eso ─comentó sin dejar de sonreír─. Yo tampoco quiero esperar demasiado, por lo que aseguraré algunos cabos sueltos antes de actuar.

─¿Qué tienes en mente, Darius? ─inquirió con el ceño fruncido.

─Todo a su tiempo, Tamy. Todo a su tiempo.


Reino de Asarath

─Es increíble todo lo que ha pasado en el reino en las últimas semanas ¿no crees, Selene?

La princesa miró a su futura cuñada con una pequeña sonrisa antes de asentir─. Sí, es cierto. En un momento estábamos preparando la fiesta de compromiso, y de un momento a otro, estábamos hablando de guerra e investigaciones.

─Una locura después de tantos siglos de paz, donde la única discordia que escuchábamos era la del rey de Acquarius con su Majestad.

Selene miró curiosa a la pelirroja─. ¿No estás molesta por la suspensión de la fiesta de compromiso?

─Por supuesto que no ─respondió Alice, dirigiendo nuevamente su atención a los arreglos del jardín─. Hay situaciones que pasan por algo y que sencillamente no podemos controlar, además de que todo tiene su momento y, simplemente, aún no es momento de realizar el anuncio protocolar.

La rubia asintió conforme y siguió supervisando las labores de jardinería.

─¿Y ya le enviaron la citación a su Excelencia? ─inquirió Alice al cabo de un rato, detallando las nuevas asarias plantadas.

─Mi madre decidió que lo mejor es que ella le notificara personalmente sobre lo que está aconteciendo en el reino─ le informó sin dejar de señalar algunas pautas─. No quiere que se originen malos entendidos por una, a consideración de ella, vacía misiva.

─Ya veo. ─la joven estaba por hablar de otro tema cuando, al dirigir su mirada a uno de los pasillos, frunció el ceño por las personas que se dirigían con rapidez al ala central del palacio─. ¿Y la visita de su Excelencia estaba programada para hoy?

Selene dejó de lado lo que estaba haciendo y observó a su cuñada como si no estuviera en sus cabales─. Por supuesto que no, la decisión fue tomada recientemente.

─Entonces ¿Por qué mademoiselle Rosenbaum se dirige al despacho principal con Monsieur Snape?

─¿Qué dijiste? ─exclamó la princesa, mirando hacia el pasillo que colindaba hacia esa zona y viendo a lo lejos a una cabellera castaña y una pelinegra─. ¿Y ahora qué pasó?

─Esperemos que no sean más problemas ─murmuró Alice preocupada.

─Desgraciadamente, parece que vienen a informar justamente eso ─murmuró la rubia en respuesta. Se giró hacia su acompañante─. Alice ¿Puedes continuar con las pautas? Necesito...

─Ve, yo me encargaré de todo.

─Gracias ─le dio un beso en la mejilla a su futura hermana y se dirigió rauda, pero sin perder el porte, hacia el despacho.


─Raynor, e incluso Emerick, van a culpar al reino asariano cuando se enteren, ¿estás consciente de ello? ─inquirió Severus mientras aguardaban en el recibidor después de haber sido informados de que la reina Marian y el príncipe Elliot se encontraban en una reunión.

─En estos momentos no soy consciente de nada ─replicó Jessica sin dejar de mirar por la ventana─. Por eso estamos aquí, para aclarar de una vez por todas lo que está pasando ─suspiró sonoramente antes de mirar a su novio─. ¿Crees que tiene o tienen algo ver con todo esto? En caso de que sea cierto lo que pienso obviamente.

─Ya te lo dije, comparto tu lógica hasta cierto punto. ─Severus se levantó de su asiento y se colocó al lado de la castaña─. ¿Estás segura de enfrentarlos ahora? Quizás si investigáramos más sobre…

─Me cansé de este juego, Severus. Si tiene algo que decir, que lo diga de una vez y en mi cara.

─Mina, no creo que…

─Jessica, señor Snape.

Ambos se giraron hacia la puerta, encontrándose con la princesa Selene que los observaba con cautela.

─Por sus expresiones, debo suponer que no vienen con buenas noticias.

─Alteza ─saludó Severus con una reverencia─. Si le soy sincero, aún no sé qué adjetivo darle a lo que venimos a informar.

─Yo también le seré sincera, eso no suena nada bien para mí ─comentó nerviosa la asariana─. ¿Qué ocurrió?

─Pues... ─Jessica miró un momento al ex mortífago─. De momento no podemos decirte nada, no hasta obtener ciertos datos.

─Datos que solo puede darnos su Majestad como líder asariana.

Selene miró de hito en hito a ambos colaboradores, intrigada por la renuencia de decir lo que sabían─. ¿Qué datos?

─Pues..., para empezar ¿La reina Marian tiene un hermano?

─Tenía un hermano, mi tío Dominic falleció hacia casi treinta años más o menos ─explicó Selene con un deje de tristeza─. Es por ello que mi madre asumió el trono al casarse con mi padre.

─¿Falleció? ─dijo Severus con sospecha─. ¿Y cómo murió?

La princesa se encogió de hombros─. Mi madre nunca hablar de ello, al parecer es un tema muy doloroso para ella.

─¿Y estaba comprometido?

─¿Comprometido? No, mi tío Dominic falleció antes de tener una prometida; de hecho, murió justamente cuando había cumplido la edad para asumir el trono.

Severus se acercó a la morena─. Probablemente sea una casualidad que el prometido de aquella muchacha y el hermano de Marian tuvieran el mismo nombre y apellido ─susurró para que solo ella escuchara.

─No es una maldita casualidad, Severus, estoy segura ─espetó Jessica.

─¿Me van a decir de una vez por todas que está pasando? ─espetó Selene molesta─. Su secretismo me está colmando la paciencia.

─Será mejor que te explique una vez hable personalmente con tu madre ─dictaminó la heredera mirando nuevamente por la ventana.

La princesa miró incrédula al pelinegro, a lo que él solo se encogió de hombros.

─Es confusa la situación, Alteza. Lo mejor será aclarar todo con su Majestad primero antes dar explicaciones.

Quería replicar otra vez, pero al ver el rostro severo de la intercesora, la rubia decidió no seguir con las preguntas. No de momento al menos.

El recibidor estaba sumido en un reflexivo silencio cuando minutos después la reina, seguida de su hijo, entró a la estancia. Jessica y Severus se levantaron para saludarlos con una reverencia, mientras Selene solo observaba impaciente.

─Me alegra verlos nuevamente en mi reino ─dijo Marian con una pequeña sonrisa─. Espero que sea una visita de cortesía.

─En absoluto, madre ─replicó su sucesora sin levantarse de su asiento─. Al parecer no traen buenas noticias.

La sonrisa de la soberana se desvaneció de golpe─. ¿Qué ocurrió?

─Lo sabrá en cuanto hablemos, reina Marian ─respondió la castaña mirándola a los ojos, para luego enfatizar─: a solas.

─Si existe un problema que esté relacionado con el reino, nosotros también debemos saberlo ─dijo Elliot dando un paso adelante.

─Que la reina decida si ustedes también deben saberlo después de hablar con ella ─expresó Jessica con voz firme, mirando severamente al príncipe─. Hasta entonces, Severus...

─Entiendo ─dijo el pelinegro con voz neutra─. Esperaré aquí.

─Pero...

─Hablaré con Jessica a solas, fin de la discusión ─dictaminó Marian sin perder la calma─. Acompáñame al despacho, querida.

Ambas dejaron a unos desencajados sucesores y a un internamente ansioso pocionista, y caminaron en un tenso silencio hacia el reconocido lugar bajo la mirada curiosa de algunos súbditos.

─Que nadie nos moleste ─ordenó la gran soberana a los guardianes que custodiaban la estancia. Una vez ocuparon sus asientos en el gran escritorio, la pelinegra tomó nuevamente la palabra─. ¿Qué ocurrió?

─Fuimos al Ministerio de Magia británico hace unas horas atrás y…

─¿Fueron al ministerio? ¿Ya saben que estás viva?

La morena negó con la cabeza─. Para el mundo mágico aún estoy muerta, solo el ministro y unas pocas personas saben de mi regreso, pero eso no viene al caso, sino lo que nos contaron.

─¿Y qué les dijeron para estar con tan siniestras expresiones?

─Nos informaron que la mansión donde me torturaron y "asesinaron" pertenece a una mujer llamada Madeleine Whitworth.

El rostro de la asariana se tensó al escuchar ese nombre─. ¿Madeleine Whitworth? ─Se aclaró la garganta─. Y… ¿qué relevancia tiene ese nombre?

─Esperaba que me lo dijeras tú ya que, al parecer, hace aproximadamente veintiocho años estaba comprometida con Dominic Beaumont.

La cara de Marian adoptó una expresión fría─. Mi hermano murió hace muchos años, Jessica, y no estaba comprometido. ¿Qué tiene que ver él en todo esto?

─¿Segura de que tu hermano murió, Marian? ─inquirió Jessica con la misma expresión.

─Ten cuidado con lo que insinúas ─advirtió molesta la reina.

─¿Insinuar? ─La castaña se levantó y colocó intempestivamente ambas manos sobre el escritorio, sobresaltando a Marian─. No estoy insinuando nada, estoy declarando un hecho. Y si no es así, entonces ¿me puedes explicar cómo demonios unas varitas cristalinas, varitas únicamente hechas para la realeza asariana, terminaron en manos de mis torturadores y asesinos?

Marian abrió los ojos como platos─. ¿De qué estás hablando?

─Hablo de que los nuevos líderes de los mortífagos tienen en sus manos varitas diseñadas para tu familia, hablo de que es mucha casualidad que el prometido de aquella mujer lleve el mismo nombre de tu hermano, hablo de que es demasiada coincidencia de que supieran exactamente como hacerte llegar una nota, ¡y hablo de que es una maldita casualidad que la mujer que me torturó sea la viva imagen de tu madre en su juventud! ¡De eso estoy hablando!

─Eso, eso es imposible.

─Yo también dije lo mismo cuando revisé tu árbol familiar ─espetó Jessica con ironía─. Pero fíjate que no. Así que ahora quiero tus explicaciones, Marian, y espero que sean convincentes antes de que considere a tu familia como traidores a la paz del tratado entre jurisdicciones.

─¿Traidores? ─Marian se levantó con brusquedad de su sillón─. ¡Mi familia no ha actuado en contra de nadie! ¡Y mucho menos en tu contra! ─La miró con dolor─. ¿Cómo puedes creer que nosotros atentaríamos contra tu vida? ¡Yo, que te he tratado como una hija más!

─En estos momentos no sé nada, Marian ─dijo Jessica entre dientes─. Solo sé que, quienes están detrás de todo este desastre, cuentan con herramientas y conocimiento que solo tu familia puede darles.

─Eso es imposible ─murmuró Marian sentándose nuevamente y con lentitud en su asiento─. Es imposible.

─Está ocurriendo, Marian, así que no es imposible.

─Dominic no nos haría eso. Él no nos traicionaría ─susurró Marian desconcertada.

Al ver a la altiva y segura reina Marian tan compungida, y confundida, Jessica inhaló y exhaló profundamente, tratando de bajar un poco su temperamento.

Cuando escuchó que uno de los posibles dueños de la mansión en donde la torturaron llevaba el apellido de soltera de Marian, las alarmas se dispararon en su mente. Ya tenía sospechas al recordar a sus secuestradores con las varitas cristalinas, y eso sin contar si relacionaba ese hecho con las otras eventualidades relacionadas al reino: la moltrena, los Koriak, los ataques a las fronteras… Pero la cereza del pastel fue confirmar la existencia de un Dominic Beaumont en la familia real asariana, y el retrato de la madre de Marian en el árbol genealógico. Si allí no estuviera colocado el nombre de la antigua reina, creería que era el retrato de su agresora. Ver y relacionar toda la información, y llegar a tan siniestra conclusión, fue un duro golpe para ella. El dolor de la traición le dejó lentamente un sabor amargo en la boca, que poco a poco fue transformando ese dolor en ira, rabia al pensar que unas de las personas más queridas para ella fueran los responsables de una acción tan cruel.

Cegada por la fuerte emoción, se dispuso a acabar con ese juego del gato y el ratón, enfrentando de una vez por todas a quienes, según sus conclusiones, eran los posibles responsables de todo el complot. De no ser por la fría y calculada mente de su novio, quien le hizo ver que no podía actuar tan impulsivamente y que tenían que actuar con cautela, hubiera llegado al palacio, llevándose a quien sea por el medio.

─Tu hermano está vivo ¿por qué fingió su muerte?

Marian la observó fijamente antes de colocar su mirada en el cuadro que se encontraba a su derecha, donde estaba retratado su padre con expresión firme y segura, mientras que su madre mostraba esa aura angelical que la caracterizaba.

─No fue mi hermano quien decretó su muerte, fue mi padre.

Ante semejante noticia, la castaña no pudo evitar mostrar sorpresa en su expresión, recomponiéndose con rapidez, frunciendo el ceño al no entender a qué se refería.

─Sí, suena extraño, pero así fue ─la ojiverde se encogió de hombros, mirándola nuevamente─. Mi hermano, tras ciertas revelaciones, decidió autoexiliarse del reino. Y sabes lo que eso significa esa condición para nosotros.

─Una persona exiliada es alguien que ya no existe ─murmuró Jessica al recordar una de las muchas leyes asarianas.

Marian asintió al escucharla─. Una vez que él se fue, mi padre declaró su muerte, no dio explicación alguna a nuestro círculo y prohibió cualquier habladuría sobre ese tema ─suspiró con tristeza─. Mi madre quedó devastada y mi padre, a pesar de mostrar firmeza y dureza en su actuar, sé que estaba destrozando internamente.

─¿Y por qué se autoexilió?

─No puedo decírtelo, es confidencial.

Ante abrupta negación, la castaña decidió cambiar de pregunta.

─Y, a pesar del autoexilio, has mantenido contacto con él todos estos años ¿no es así?

Marian sonrió con tristeza─. Le envié varias misivas, a escondidas por supuesto, pero solo una fue contestada. Y lo hizo solo para que ya no le escribiera más ─miró fijamente a la castaña─. Desde entonces no supe más de él.

La castaña miró fijamente a la reina, viendo la tristeza y la verdad a través de ella. Pero aún no debía bajar la guardia, no hasta que hubiera una explicación para todo lo acontecido. Suspiró cansada y se sentó nuevamente en el sillón.

─¿Hace cuánto que no sabes de él?

─Desde hace unos veinticuatro o veinticinco años.

─¿Y qué fue lo último que supiste de él?

─Que era feliz. ─al ver la réplica de ella, exclamó reticente─. Eso es todo lo que tienes que saber, Jessica. Él no tiene nada que ver con esta situación, y nosotros tampoco. No sabemos qué está pasando pero estamos investigando. Fin de la discusión.

Jessica inhaló y exhaló profundamente, y se recostó en el asiento, mirando el techo mientras reflexionaba sobre la poca información obtenida, tratando de encajar el complicado rompecabezas que estaba frente a ella y que, al parecer, Marian no estaba en la labor de ayudarlo a resolver. Inconscientemente su mirada terminó en el cuadro que estaba encima de la chimenea, donde una joven Marian y su difunto esposo, el rey Jacques, lucían felices y regios en compañía de sus hijos y sucesores. Frunció el ceño al mirar con detenimiento el retrato.

─Te entiendo ─exclamó levantándose con calma─. Estás en tu derecho de no decir nada al respecto, y no te obligaré a hacerlo. Y no te preocupes, no les acusaré de nada, ya que no tienen nada que ver con esto.

─Me alegro de que lo entiendas, y comprendas que jamás te haríamos daño ─Marian también se levantó de su asiento─. Eres de nuestra familia, no dañamos a nuestra familia.

─Lo sé. ─le extendió la mano a la soberana─. ¿Estamos en paz?

Marian estrechó su mano─. Por supuesto que sí. ─rodeó el escritorio hasta quedar frente a ella─. Ven aquí. ─y le dio un fuerte abrazo.

─No te preocupes, llegaremos al fondo de esto y los verdaderos traidores pagaran por lo que han hecho ─comentó la ojiverde al soltarla.

─Eso espero.

─Y por favor, cuídate. Recuerda que aun te estas recuperando y no puedes hacer uso de tus poderes para defenderte.

La morena sonrió socarrona y asintió, y tras una pequeña reverencia se retiró del despacho. Al llegar al recibidor, solo le hizo un gesto al pocionista el cual, con una breve inclinación de cabeza, se despidió en unos sorprendidos sucesores por la abrupta salida de los colaboradores.

Mientras de dirigían al vestíbulo "A" del palacio, se mantuvieron en silencio; pero, en cuanto llegaron a la mansión, el pelinegro no pudo contenerse más.

─¿Qué ocurrió? ─inquirió mientras se dirigía a preparar dos copas de vino de elfo.

─Será mejor que sirvas Whiskey de fuego, lo necesito y lo vas a necesitar también.

Severus solo enarcó una ceja por la inesperada petición, la castaña prefería las bebidas alcohólicas más ligeras, pero hizo lo que ella sugirió, presintiendo lo fuerte que podía ser la información obtenida. Una vez acomodados en el sofá, el pocionista esperó a que ella decidiera hablar.

─Dominic Beaumont no murió como le hicieron creer a todos los asarianos, se autoexilió; sabes lo que significa eso en Asarath. ─el pocionista asintió en respuesta─. Y ni Marian ni los príncipes están involucrados en los asesinatos, ni en el intento de asesinato en mi contra.

Severus exhaló sonoramente, aliviado de que así fuera. No quería ni pensar en todo lo que acontecería si así hubiese sido. Sin embargo, y ante la expresión seria de ella, era inevitable preguntar.

─¿Pero…?

Jessica dio un sorbo a su bebida, haciendo una mueca por el fuerte sabor y la quemadura que iba recorriendo su esófago hasta instalarse en su estómago─. Marian tiene la sospecha de quienes son, sin embargo no quiere creer que sean ellos, y por consiguiente no quiere revelar más información.

─Pero, ocultar información de gran relevancia la hace cómplice, esté involucrada o no.

─Tuve que utilizar legeremancia con Marian.

Severus enarcó ambas cejas sorprendido─. ¿No quiso contarte pero dejó que vieras su mente?

─Marian aún cree que no puedo hacer uso de mis poderes ¿recuerdas?

─Así que aprovechaste su ignorancia.

─Era la única manera de salir de dudas, y de entender su renuencia a hablar del tema.

Severus bufó hastiado─. ¿Entender su renuencia? Entonces ¿estás de acuerdo que encubra a los posibles culpables de esta situación?

─No comparto su actuar, Severus, pero la entiendo ─la morena lo miró con tristeza─. Yo también tengo un hermano y una sobrina por los cuales haría hasta lo imposible por protegerlos.

─¿A qué te refieres? ─inquirió con el ceño fruncido.

─Marian tiene más de veinte años sin saber de su hermano, pero lo último que supo fue que estaba felizmente casado… y que era padre de unos mellizos. Unos rubios mellizos que probablemente tienen actualmente veinticuatro o veinticinco años.

─Quieres decir que…

─No sé si Dominic también está involucrado, pero de algo estoy segura. Quienes intentaron asesinarme, fueron sus hijos: Darius y Tamara Beaumont.


Hola a todos, espero que estén bien. Si, ya sé, desaparecida en acción por más de un año y me disculpo por eso, pero el mundo muggle no es fácil y cuando tenía tiempo la musa no quería colaborar u_u

Bien, al fin revelado el misterio de los "nietos" de nuestro querido Voldy, y ¡Marian también está involucrada en este locura!

¿Qué creen que pase ahora que nuestra pareja descubrió esta relación familiar?

Este cap esta dedicado a todos los lectores que todavía siguen a esta historia, ya veo que muchos se fueron. Gracias a quienes continúan conmigo en esta travesía, besos a todos.

No se olviden de mi paga ;)

Nos leemos después.

P.D: Haganme saber si todavía están por ahí :s



« Visita al ministerio Comenta este capítulo | Ir arriba Peón descubierto »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.