Historia al azar: DA Hogwarts Stage
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
El comienzo de una nueva vida II » Revelaciones
El comienzo de una nueva vida II (R13)
Por Samaria-Reed
Escrita el Miércoles 10 de Mayo de 2017, 18:05
Actualizada el Martes 15 de Septiembre de 2020, 17:54
[ Más información ]

Revelaciones

Severus caminaba cuidadosamente a través de un largo pasillo de madera oscura, poca iluminación y de puertas negras cerradas. Desconocía el por qué sabía esa información, así como también el motivo por el cual debía llegar a la puerta blanca que estaba frente a él y que se le hacía tan lejana.

"Severus"

El pocionista se detuvo al escuchar esa conocida voz y su corazón comenzó a latir con fuerza. Era imposible haberla escuchado…

"Severus"

—No es posible —susurró en un hilo de voz, continuando su caminata, pero a un ritmo acelerado. Debía llegar a esa puerta, tenía que saber quién estaba detrás de ella—. ¿Quién eres? —gritó mientras trataba de alcanzar aquella inmaculada entrada que se alejaba cada vez más.

"Severus"

Al percibir la voz cerca de él, nuevamente se detuvo. Giró lentamente hasta encontrarse cara a cara con una mujer de tez cetrina, cabello y ojos negros como la noche, y con una expresión de tristeza. El hombre no pudo disimular la sorpresa y el dolor en su rostro y en su voz.

—¿Madre?

La mujer sonrió sin perder su melancólica expresión mientras acariciaba con una delgada mano la mejilla del mago.

—Cuídate, mi niño. Él está cerca —susurró Eileen con voz espectral.

Severus frunció el ceño—. ¿Quién está cerca?

—Ellos quieren hacerte daño, a ti y a todos. Quieren venganza y destrucción, y no se detendrán hasta obtenerla. Por eso lo trajeron a él.

—¿De qué hablas? ¿Quién quiere hacerme daño?

—Ya no es el mismo, y será un lobo disfrazado de cordero, mostrando lo que todos quieren ver y ocultando lo que nadie quiere vivir.

—¿De quién hablas? —Bramó impaciente tomando la fría mano de la mujer para detener su caricia—. ¿Quién está cerca?

Eileen miró detrás del pelinegro para luego señalar con el dedo índice en la misma dirección de su visión.

—Él.

Un escalofrío recorrió el cuerpo del mago mientras se giraba lentamente, encontrándose con unos ojos rojos y una faz similar a una serpiente, un rostro que jamás podría olvidar en su vida.

—Hola, Severus.

El ex mortífago abrió los ojos y se encontró con un techo color crema. Inhaló y exhaló profundamente para calmar los acelerados latidos de su corazón, había sido una pesadilla. Una que no tendría que tener a estas alturas del tiempo, ese monstruo había sido destruido hacia casi dos años y de seguro estaría vagando en algún lugar del limbo donde no le haría daño a nadie más. Una vez calmado, se giró hacia donde tendría que estar su castaña. No había tenido oportunidad de hablar con ella, él había llegado entrada la madrugada y, tanto como ella y su amiga, ya estaban descansando.

Sin embargo, el lugar donde tendría que estar dormida su pareja estaba vacío y, a juzgar por la frialdad que ocupaba el sitio, daba a entender que llevaba desocupado un buen rato. Miró el reloj digital que estaba en la mesita de noche y frunció el ceño al ver que marcaban las nueve menos cinco. Sin esperar más, salió de la cama y se preparó para salir.

En cuanto estuvo listo, bajó las escaleras apresuradamente en dirección al comedor, al ver que estaba vacío se dirigió raudo hacia la biblioteca donde tampoco había rastro de ella.

—Nicu.

El sonido de la aparición hizo eco en la estancia ante la venida del elfo doméstico.

—¿En qué puedo servirle, amo Snape?

—¿En dónde está tu ama?

—Salió temprano hacia Spring Mount, señor.

—¿Sola?

—Sí, señor.

Severus enarcó una ceja—. ¿Y la señorita Hamilton?

—Aún duerme, señor.

El mago chasqueó la lengua en señal de disgusto ¿Le costaba tanto quedarse tranquila por su bienestar? Pensó frustrado. Con un movimiento de su mano despachó al elfo, tomó su abrigo y salió rumbo a primaveral lugar.


—¿Crees que Jessica intervino en el cese de la guerra?

—Estoy completamente seguro —afirmó Draco mirando detenidamente el vaso de cristal que tenía en su mano con ambarino líquido—. No veo otra explicación. De un modo u otro ella se enteró e intervino con el Tridium.

—Pero ¿Cómo se enteraría? —Intervino Harry mirando un animado cuadro paisajista que decoraba la oficina del ministro de magia—. Snape estaba resuelto a no permitir que estuviera informada de la situación por lo que, conociéndolo, es casi imposible que algún detalle se le escapara.

—A veces el miedo y la desesperación hacen que cometamos errores o se nos escapen algunos escenarios —comentó Shacklebolt con aire pensativo—. Estoy de acuerdo contigo, Harry, pero también es cierto que entre cielo y tierra no hay nada oculto. Probablemente hubo una variante que Severus no vio venir o no pensó que interviniera en sus planes de mantener ignorante a Jessica.

—Pues, sea lo que sea que pasó, estoy seguro de que mi padrino está en serios problemas —comento Draco con malicia, pero rápidamente su rostro adoptó una expresión de preocupación—. Aunque espero que Jessie esté bien y no haya pasado a mayores su intervención.

—Desgraciadamente tampoco tenemos manera de saberlo —suspiró cansino el mago de color—. ¿Por casualidad Jessica no tiene familia… o amigos que nos puedan dar información sobre ella?

El rubio sacudió la cabeza negativamente—. La familia de Jessica no está informada de lo que ha pasado, cuando se supo que estaba viva no se creyó necesario notificarles, y dudo mucho que Snape les haya dicho algo al respecto. Y en cuanto a amistades tiene una amiga, bastante quisquillosa he de agregar, que probablemente tenga información sobre su estado de salud. Sin embargo, todo indica que se fue de viaje quien sabe a dónde.

—En ese caso solo nos queda esperar —finalizó Harry sentándose en una de las butacas, a lo que los otros magos asintieron apesadumbrados—. Cambiando de tema, me notificaron de una reunión extraordinaria para el viernes ¿A qué se debe, Kingsley?

—Es cierto, también fui notificado —comentó Draco interesado.

—A raíz de todo este desastre relacionado a la guerra, muchas brujas y magos de nuestro personal se han retirado del ministerio. Algunos han regresado, pero otros presentaron su dimisión, ya sea por miedo a otra posible alarma o porque encontraron ofertas de trabajo en otros países. Por lo que, como comprenderán, es necesario rellenar los espacios en blanco de nuestra plantilla.

—¿Ya comenzó la búsqueda, ministro?

—Sí, Draco. De hecho, ya tengo en mi poder algunos perfiles profesionales, pero aún falta por definir algunos cargos. Por ejemplo, quien será el jefe del Departamento de investigaciones.

—¿Lynette no va a volver? — dijo Draco asombrado. Su prima se iba… ¿y dejaba a Snape así sin más? Después de toda la perorata que armó por el rechazo de su padrino… ¿ella se iba tranquila? ¿Y por qué no informó de su decisión a la familia?

Harry frunció el ceño intrigado—. ¿Lynette Byron no va a regresar a su puesto?

—No, fue una de las que presentó su dimisión por un puesto de importancia en América.

—Pero…

—Sé que querías interrogarla, Harry, por lo que le envié una misiva para que se presentara a la brevedad posible en el ministerio. Ella vendrá en cuanto termine su papeleo en ese continente. Además, me envió el perfil de un posible candidato al cargo que ella estaba ejerciendo, y he de decirles que es un candidato muy prometedor.

—¿Ah sí? ¿Y a quien sugirió?

El ministro revisó uno de los cajones de su gran escritorio hasta encontrarse con el pergamino que estaba buscando.

—Aquí está. Su nombre es Charles Izvor, estudió en Dumstrang y se graduó con honores. Tiene grandes conocimientos en Pociones, Artes Oscuras, Encantamientos y Transformaciones. Ha trabajado en el Ministerio de Magia de Bulgaria, ha realizado diversas investigaciones para varios grupos de Inefables y tiene algunos estudios bajo su autoría.

—Todo un prodigio —comentó Draco con sarcasmo—. ¿Verificó esos datos? Suena muy bonito para ser cierto.

—Y comprendo tu desconfianza, Malfoy. De hecho, yo también dudé de tantas virtudes, pero aunque ustedes no lo crean, es cierto. En fin… —el moreno guardó nuevamente el expediente—. El viernes les informaré de mi decisión final. Ahora vayan a trabajar.


—Y ese es el motivo por el que no había podido visitarte en los últimos días —le canturreó Jessica a una joven dragona de brillante azul diamantino que la miraba con atención.

—No puedo creer que todo eso aconteciese y yo no estuviera allí para defenderte y ayudarte —Kyana suspiró con pesar—. Soy un dragón patético.

—No digas eso, Kyana. —La reprendió mientras le acariciaba una de sus intimidantes patas—. Nadie podía hacer nada. Yo que poseo un gran poder y conocimiento, y aun así me tomaron por sorpresa.

—¿Y cómo te emboscaron con tanta facilidad?

—Desgraciadamente no recuerdo esa parte, pero si el resto de mi secuestro. Sé quiénes me mantuvieron cautiva, pero desconozco sus identidades. Aunque eso no durará mucho —afirmó la castaña con convicción.

—¿Tienes alguna idea de quienes pueden ser?

—No exactamente, sin embargo, tengo un punto de partida. Aunque antes de comenzar con mi búsqueda, necesito hacer una parada.

Kyana miró hacia delante al percibir una conocida presencia en su territorio, al tenerlo perfectamente a su vista, entrecerró sus ojos—. Vaya, vaya. No sabía que los vampiros salieran de día.

—¿Qué…? —la morena se giró para ver de que hablaba su dragona, parpadeó sorprendida al darse cuenta de la llegada de su pareja, quien por cierto, la miraba reprobadoramente.

Sin embargo, la regañina visual de Severus duró poco al detallar en ella su renovada apariencia. Se acercó con premura para confirmar que sus ojos no lo engañaban: su cabello lucía nuevamente con su vivo color castaño, su tez había recuperado su suavidad y color natural, desapareciendo aquellas enfermizas ojeras, y sus labios volvían a ser rosados y jugosos como una fresa madura.

—¿Pero qué…?

—¿Sorprendido? —inquirió divertida la castaña al ver la expresión de desconcierto que el pocionista no pudo ocultar—. Créeme, yo también tenía esa expresión cuando me miré al espejo. Eso y el darme cuenta de que ya no siento ninguna debilidad.

Severus frunció el ceño—. ¿Pero cómo…?

—Digamos… que tuve una cita con cierta dama milenaria que me ayudó con mi precaria situación. Y antes de que sigas preguntando… —agregó al ver las intenciones del pelinegro de seguir interrogando—. Te explicaré lo que ocurrió. Pero antes… —la castaña se acercó al hombre y le tomó de ambas manos mientras lo miraba fijamente a los ojos—, quiero pedirte disculpas por atacarte la otra noche. Tenía derecho a estar molesta contigo, pero no hasta el punto de que mis emociones y mi magia se salieran de control, y estuvieras en peligro.

—Tú no podías…

—Sí, si podía evitarlo. —lo cortó al saber lo que iba a decir—. Deje de razonar y permití que la rabia se apoderara de mí, sabiendo que ya no tendría control sobre ella.

Snape la miró con ternura y casi automáticamente su mano se acercó al rostro de su novia para acariciar una de sus mejillas cariñosamente—. No tienes que disculparte. No déjame hablar —agregó al ver las intenciones de ella de replicar—. Cuando decidí callar, estaba consciente de lo que implicaría mi silencio en nuestra relación por lo que, aunque no lo creas, tu reacción era más que esperada. Admito que me tomó por sorpresa la explosión de energía, pero no significa que no existiera la posibilidad de que ocurriera.

—¡Casi te hice daño, Severus! ¡Y yo lo iba permitir! —Exclamó ella casi al borde del llanto—. La intención estaba allí ¿no lo entiendes?

El pocionista la jaló hacia sí mismo y la abrazó fuertemente mientras le susurraba palabras tranquilizadoras, maldiciendo internamente las consecuencias de su omisión, odiando ver como su princesa sufría por algo que, por más que negaba, no hubiese podido controlar. La joven heredera solo se dejó hacer mientras le correspondía el abrazo de la misma manera, sintiéndose reconfortada casi momentáneamente al sentirse nuevamente rodeada del amor y la calidez de su pareja. Al comprender poco a poco que él no estaba enfadado ni receloso con su compañía, la tormenta emocional que habitaba en su interior fue remitiendo paulatinamente hasta estar tranquila consigo misma.

Después de algunos minutos de reflexivo silencio, pero donde no se habían despegado el uno del otro, Severus le dio un cariñoso beso en la coronilla antes de tomarla por ambos lados de la cara y darle un candoroso beso en los labios.

—Por mucho que me golpees o por muchos arranques de ira que tengas, no te voy a dejar ir ¿eres consciente de ello? —el hombre juntó su frente junto a la de una emocionada castaña que lo miraba con lágrimas contenidas—. Eres mi vida, mi luz, lo más maravilloso que me ha pasado después de tantos pesares. Lo eres todo para mí, Jessica. Te amo y no quiero que lo olvides nunca.

—Yo también te amo, Severus, no lo dudes. Ya te lo dije una vez, comprendo los motivos por los que callaste, pero quiero que entiendas que no puedes sobreprotegerme. Desde que me enteré de que era una bruja, he sido independiente en este mundo. Fui entrenada y preparada para enfrentar las vicisitudes que pudieran presentarse en mi camino, y debo aprender por mí misma a llevar esos conocimientos a cabo en esas situaciones.

—Casi te arrancan de mi lado…

La morena lo acalló con un beso—. Pero no lo hicieron y eso es lo importante. Y créeme cuando digo que no les daré otra oportunidad para que lo logren.

Ambos se miraron fijamente, comunicándose todo aquello que no podían expresar con palabras. Mientras Snape dejaba mostrar su miedo a perderla, ella le mostraba una férrea determinación a luchar contra el enemigo, sea quien fuese. Al cabo de un momento, el pelinegro claudicó con un suspiro pesaroso.

—Por Merlín ¿por qué eres tan terca?

La joven sonrió con ternura, acariciando una de las mejillas del mago—. Alguien debe bajarte de esa nube autoritaria ¿no crees? —Le dio un piquito en los labios antes de que su faz reflejara seriedad—. Me involucraron en esto, Severus. Nos hicieron daño, me usaron a mí y a lo que represento de la forma más vil para provocar una guerra. No esperes que me quede de brazos cruzados cuando claramente sus intenciones llegaban a lo personal.

—¿Personal? —Inquirió el ex mortífago con el ceño fruncido—. Ellos querían tu muerte para que estallara una guerra en el mundo mágico, aunque no sabemos el motivo. ¿Qué te hace pensar que fue personal?

—Severus… —Jessica lo miró con pesar—. La guerra no era el verdadero objetivo, solo fue un mal menor a lo planeado.

—¿Pero qué dices? —al ver a su novia tan afligida, un escalofrío recorrió su espina dorsal. Un mal presentimiento se instaló en su cuerpo—. ¿Qué ocurrió, Jessica?

—Ellos… tenían un objetivo superior a lo que pensábamos. Y para lograrlo, necesitaban una distracción y, a su vez, tener al mundo mágico a su merced. Y se dieron cuenta de que ambos objetivos podrían obtenerlos a través de mí, con mi desaparición y con mi posterior muerte.

—¿Qué quieres decir?

—¿Recuerdas que recolectaron la magia de cien personas? —el mago asintió—. Esas personas sabían que por ese poder, La Cailleach les daría lo que quisieran de su mundo. Incluso cualquier ser que estuviese vagando en el limbo.

La expresión del pocionista se tornó fría, a la vez que adquiría un tono más pálido de lo habitual—. Imposible.

—Querían que mi desaparición entretuviera al ministerio mientras ellos preparaban el ritual. Deseaban que la guerra asolara al mundo mágico para que, cuando Voldemort hiciera su regreso triunfal, éste estuviera lo suficientemente débil como para resistir su dominio.

"Esto no puede estar pasando" se dijo mentalmente el mago con los ojos cerrados, acariciándose el puente de la nariz. No podía creer que su pesadilla se estuviera haciendo realidad, su mente no asimilaba que una catástrofe de esas magnitudes hubiese ocurrido.

—¿Crees que lograron su cometido? —dijo Severus una vez aclarada su garganta.

Jessica asintió disgustada—. Nimue me lo confirmó. Dijo que La Cailleach estaba eufórica por una "maravillosa" ofrenda que recibió en la fiesta de Oimelc, y que ese día algo oscuro se instaló en nuestro mundo.

"Ese día algo oscuro se instaló en nuestro mundo". Aquella frase se repetía una y otra vez en la mente del ex mortífago mientras comenzaba a caminar de un lado a otro con un león enjaulado cuando en realidad disponía de todo el espacio que ofrecía Spring Mount. Sentía como una creciente ira surgía de su interior al ver cómo años de espionaje y lucha se iban al demonio con aquel inesperado regreso. Todos los sacrificios otorgados para acabar con ese monstruo no sirvieron de nada, todas las humillaciones y el dolor sufrido fueron en vano. Todo… por nada.

—¡Maldita sea! —Bramó furioso pateando con fuerza una piedra que estaba en su camino—. ¡Todos estos años de ser su maldito perro faldero para nada!

—"Vaya, el vampiro tiene carácter" —comentó Kyana, sorprendida por el arranque de ira que sufría el mago.

—Y no es para menos, Kyana. Muchas cosas se sacrificaron para lograr la derrota de ese mago tenebroso, y al final nuevamente está de regreso —replicó la castaña con tristeza al ver a su novio en esas circunstancias.

—"Pero por suerte no estará en las mismas condiciones"

La heredera miró expectante a su dragona—. ¿A qué te refieres con eso de que no estará en las mismas condiciones?

—"Ese mago fragmentó su alma para conseguir la inmortalidad, por lo que su castigo fue vagar por el limbo, un lugar del que nadie está destinado a salir. Si esa vieja bruja decidió liberarlo, ese mago tuvo que sacrificar algo para salir".

—¿Algo como… media vida quizás?

—¿De qué hablas con ella?

La joven bruja se giró nuevamente hacia el hombre, que mirara intrigado a ella y a la mágica criatura. Suspiró y le repitió lo que le había revelado su dragona. Severus quedó pensativo unos segundos, aquella información era muy interesante.

—Concuerdo con el lagarto —dijo el pocionista, a lo que se escuchó un gruñido en respuesta, del cual hizo caso omiso—. Y eso también respondería al por qué los mortífagos no han realizado movimiento alguno desde tu "muerte".

—Habían llegado a la conclusión de que esperaban la intrusión de los guardianes ¿recuerdas?

—Sí, pero ya quedó en evidencia de que eso no sucederá. Y aun así no hay ningún movimiento por parte de ellos, ningún ataque que signifique alguna advertencia de su poder. Y el señor tenebroso no estaría tanto tiempo en el anonimato, no si no tuviera algún inconveniente.

—Pues… en ese caso… ¿no sería conveniente que mi "resurrección" saliera a la luz?

Jessica casi se empequeñece por la dura mirada que le dedicó el hombre. Era consciente de que aquella propuesta no le había hecho gracia en absoluto, pero era una idea con la cual había despertado. Ella no tenía ninguna intención de vivir eternamente oculta, ni tampoco de quedarse de brazos cruzados mientras aquellos infelices aún seguían libres.

—Piénsalo, Severus. Si regreso, alguna reacción debemos obtener por parte de quienes están detrás de todo esto al ver que su objetivo falló. Además, no pensamos en algo aún más crucial: ¿Quién está a cargo? —Al ver que el pelinegro iba a replicar, prosiguió con rapidez—. No pienso seguir escondida, Severus Snape. Y no negarás que esta es la mejor oportunidad de reaparecer.

—No puedo creer que seas una suicida —gruñó molesto—. En cuanto sepan que estas viva, harán hasta lo imposible por eliminarte.

—Eso, mi querido Sherlock, ocurrirá si quienes están al mando son los mismos que ordenaron mi muerte. Si Lord Voldemort está a cargo, yo no seré su prioridad después del gran fiasco con la guerra, eso sin contar que estar en la sombras es lo que más le conviene por el momento si la teoría de su desventaja es cierta.

El pocionista enarcó una ceja—. ¿Sherlock?

—Es una expresión muggle —respondió la chica encogiéndose de hombros para restarle importancia.

—Bien… —concluyó dudoso—. Insistes en que el ataque también fue personal ¿por qué?

—Por algo que aquella mujer dijo…

—¿Te atacó una mujer?

—Una mujer y un hombre —aclaró pensativa un momento mientras miraba hacia la elevación que estaba detrás del milenario ser—. Ella dijo que ocupaba un lugar en la realeza no me correspondía —miró nuevamente a su pareja—. Lo dijo con odio, Severus, con un resentimiento hacia mi persona que aún no logro comprender.

—¿Nos los has visto antes? ¿En el ministerio o en alguna reunión social?

—Nunca los había visto hasta ese momento, por eso no entiendo sus palabras.

El pocionista atrajo nuevamente a la chica a sus brazos, abrigándola con su cariño y comprensión. Hacía días que estaba dándole vueltas a como se desarrolló el ataque, a como lograron secuestrar a su novia sin ningún obstáculo; y ahora que había escuchado el relato de su castaña, su desconcierto era mayor. Era obvio que alguien de su periferia intervino en la trampa, y que, a juzgar por la tortura a la que fue sometida y a las palabras narradas, esos magos tenían algo en contra de su chica.

—Será mejor que regresemos a casa. Seguramente Hamilton ya habrá despertado.

—Sí, será lo mejor. Pero antes quisiera pedirte un favor. —Al ver que tenía toda la atención del ex profesor, Jessica prosiguió—: Una vez Alexa se vaya, quisiera que me acompañaras a visitar a mis padres. Quiero verlos, abrazarlos, quiero…

—Entiendo —afirmó Severus al ver las lágrimas asomarse en aquellos ojos que adoraba tanto—. Y con gusto te acompañaré.

La joven bruja sonrió agradecida—. Gracias. —y lo recompensó con un beso cargado de amor y adoración. Luego se dirigió a la gran criatura—. Nos vemos después.

Kyana solo asintió respetuosamente con la cabeza a su señora dragón y alzó el vuelo para resguardarse nuevamente en su guarida.

—Que tristeza, no se despidió de mi —comentó el pelinegro sorna, a lo que la castaña soltó una carcajada.

—Algún día te mostrará su amor, ya lo verás.




Hola a todos, espero que les haya gustado el cap :)

Disculpen la tardanza, sin compu y sin internet se hace lo que se puede x_x

Poco a poco se van revelando detalles, pero ¿cual creen ustedes que es el crucial?

Nos leemos después. Besotes.




« Unión y orden Comenta este capítulo | Ir arriba Misterios en la mesa »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.