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15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) » Caja de misterios
15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) (ATP)
Por sebasbri
Escrita el Sábado 11 de Marzo de 2017, 04:04
Actualizada el Lunes 2 de Julio de 2018, 00:02
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Caja de misterios

James

Y era un excelente genio. ¡Qué Genio! Era todo un maestro. Guapo, inteligente, buen primo, valiente, leal, diestro al momento de organizar planes y travesuras, divertido, y sobre todo...El mejor amigo que alguien puede desear en el mundo mundial. 

¿Y cómo eso no iba a ser así? Si con la llegada de la castaña mantenía las manos del rubio alejadas de su primita. Check en el papel de primo protector, y de paso, incentivaría a la pelirroja a dar el siguiente paso, check en el de mejor amigo. ¿No les dije? Era todo un puto genio. Hasta él le daba medio lo calculador que podía lograr a ser...

- Estás muerto- susurró la rubia cerca de su oreja- alimaña.

El castaño dio un respingo en su asiento, empujando a la muchacha a un lado como resultado.

- No sabes lo que dices- trató de tranquilizar su voz y su alterado corazón. ¿En qué momento había aparecido Dominique a su lado?

- No- respondió la rubia divertida -tú no sabes lo que haz hecho.

- Espera y verás- cruzó sus brazos y apoyó su cabeza en el respaldo del sillón.

- Solo espero qué....- escuchó un escalofriante grito desde la cocina- Ya olvídalo. Ya no tengo que esperar.


-¡TÚ!- golpe - ¡LO SABÍAS TODO MALDITO ENGENDRO Y AÚN ASÍ ME HACES ESTO!- golpe- ¡NUNCA EN MI VIDA TE HABÍA ODIADO TANTO!- golpe.

Y es que, el joven Potter no sabía cómo había terminado en aquella situación. Conocía lo temperamental que era su primita, lo burlona que era Dominique (que se encontraba en una esquina de la cocina mirando la escena mientras bebía agua de manera despreocupada). Pero juraba por Gryffindor, Merlín y hasta el mismísimo Salazar, que hace décadas no entendía qué sucedía.

- ¡BASTA!- gritó exasperado.

- ¡A MÍ NO ME CALLAS!- 

- Shhhhh- intervino la rubia- Recuerda que esto...- barrió el lugar con la mirada- no debe salir de esta cuatro paredes. 

- Sí, shhhhhh- recalcó el castaño. ¿En que momento lo amarraron en una silla? Ah, claro, magia. 

- Shhhhh, shhhh, shhhh, para ti. A mí no me shusheas James-

- Rose....- dijo con dulzura Dominique-baja la sartén pelirroja- ¿Sartén? ¡¡¿Rose se atrevió a golpearlo con algo de teflón? 

- Esta bien- cedió la loca- es que este imbécil logró que llegara al límite.

- Lo sé- continuaba la rubia mientras le acariciaba el cabello- pero ha llegado la hora de relajarte, cariño. 

- ¿Hola? ¿Si? Hay un James Potter amarrado a la silla.¿Se olvidaron de mí?- 

C-i-e-r-r-a-e-l-p-i-c-o. Vio como articulaba silenciosamente la rubia.

- Pero es que la trajo aquí....A ella- seguía quejándose Rose mientras apuntaba a la puerta.

¿Acaso Rose no era la mejor amiga de Polly? Vale, sabía que la castaña tenía cierto interés por el rubio quita hermanos, ¿pero en que momento la amistad se había vuelto en odio?

- Yo no la odio- por fin la pelirroja lo miró. Felicitaciones James, tienes un talento para pensar en voz alta.

- ¿Entonces...?- ¡Qué incómodo es estar amarrado en una silla!

- Solo que... ajj, es difícil-

- Difícil es para mí que no entiendo nada-

- Te lo reduciré Potter- intervino la entrometida número uno Dominique- Polly la bruja Chapman. La castaña que se cree hermosa y divina. La que se quiere bajar a Scorpius, y.... - no pudo continuar, pareciera que al fin se dio cuenta de algo- ¿Esos son celos?

- No-

-Sí-él ya se había dado cuenta de ello.

- No-

-Sí-

- ¡Lo amas!- volvió a meterse. 

- ¡NO!- gritaron al unisono. Por fin concedía en algo con su prima ex-mejor amiga.

- Está claro. Estás perdidamente enamorada de Scorpius. Por eso reaccionaste así, ¡porque te ves amenazada!

¿Rose, enamorada? Podía aceptar que se  gusten...Pero hablar de amor era algo más grande. Qué sucio, oscuro y retorcido se ponía todo. ¿Un Malfoy y una Weasley? Sep, esto se ponía bueno.  Tal vez le cueste recuperar la amistad de su Rosie-Posie, pero al menos, ya sabía por dónde empezar.


Rose

¿Enamorada? Nah, para nada, aquello era totalmente inaudito. 

Apenas unos días había podido despegar su mente y aceptar (con el dolor de su corazón y orgullo) que solo tal vez, por una mala broma del destino, le gustase Malfoy....Pero otra cosa era amor. 

Amor era una palabra de gran peso. Amaba a sus padres, tíos, primos, hermano, los libros antiguos, la biblioteca de Hogwarts, el helado de fresa y el columpio del patio de su casa. ¿Pero amar al slytherin? Y no es que a ella le diera miedo enamorarse, pero tampoco creía en los cuentos de hadas, agregando también que le daba pánico la idea de depender emocionalmente de una persona. Siempre fue ella, Rose Granger, la que tenía todo bajo control, la que pensaba con la cabeza fría....

- Y, bueno, he decidido estudiar leyes- 

- Wow. Eso es realmente admirable Polly- exclamaba el rubio con asombro ante la castaña.

¿Estudiar leyes? ¿Trabajar en el Ministerio? ¿Desprecio por las injusticias y amor por los desamparados? ¡¿Qué clase de extraña situación está sucediendo!?

- ¿Vas a estudiar leyes?- preguntó atónita. Polly cruzó sus piernas, logrando que la falda subiera hasta límites indeseables, acomodó su cabello de lado y sonrió como si tratara con una niña.

- Eso acabo de decir, Rosie-

- ¿No era tu sueño ser diseñadora en París?- se cruzó de brazos frente a la castaña, evitando que cierto rubio tenga una vista directa a las zonas pecaminosas de la descarada muchacha.

- He encontrado mi vocación- exclamó risueña.

- Es fantástico, ehmmm...¿Ponny verdad?- intervino Dominique .

- Polly-

- Como sea Ponny- la pelirroja sabía que su prima solo lo hacía para enojarla. Así eran ellas, como hermanas de madres distintas y por eso la adoraba- yo pienso estudiar lo mismo- se acercó a Chapman y la jaló del brazo hasta ponerla de pie y envolverla en un abrazo- no veo la hora de leer esos cientos de libros, desvelarnos día tras día solo para memorizar uno que otro artículo, comer comida rápida para poder dedicarle más tiempo a un caso, esperar que en el Ministerio nos paguen una miseria y ver como poco a poco envejecemos, engordamos y se nos cae el cabello a causa del estrés y la mala alimentación.

- Y no olvides que terminaran siendo la secretaria de la secretaria de la sub secretaria de la secretaria de la tía Hermione- intervino el azabache.

- Oye, la semana pasada Melody ascendió a secretaria de la sub secretaria-replicó la rubia sin soltar su agarre de la castaña.

- ¡Sabía que esa muchacha era capaz!- James recordó a la hermosa morena que lo echó el día que fue a buscar a su padre al Ministerio por un problemilla.

Rose pudo observar como la cara de la castaña iba perdiendo poco a poco el color hasta empalidecer totalmente, pero a pesar de ello nunca se borró la ridícula sonrisa del rostro. ¿Ridícula? No, Polly tenía un sonrisa tonta y horrible (soltó un suspiro), ¿a quién engañaba? Todo el mundo sabía que la muchacha era preciosa, la más bella de su casa por no hablar de su generación. Ella sabía que en el único ámbito donde podría superarla era en lo intelectual, ¿y ahora agrégale a todo ello la carrera de leyes que se encontraba tan subestimada en esos tiempos?

Te quitará a Scorpius

Miró a ambos lados asustada. Síp, era la única loca que lo había escuchado.

Soy tu conciencia 

¡Genial! Después de casi dieciocho años aparece, simplemente, genial.

¿Mejor tarde que nunca, verdad?

Hubiera preferido que fuera nunca.

Ya cállate y escucha. No podemos dejar que Chapman nos quita al rubio.

¿Así?

Sí. El rubio es nuestro.

¿Lo es?

Claro, ahora, manos a la obra.


Lily

Se encontraba cansada, confundida y melancólica. Hace días que no lograba dormir, las ideas la atormentaban y los sentimientos la ahogaban. En tres días sería el cumpleaños de su primo favorito y ni eso lograba levantarle el animo.

- Lily, ¿vas a mirarme cuando te hablo?-

Levantó la vista del pote de helado y dirigió la vista al pelirrojo -¿Decías? 

- ¿Estás bien?- preguntó el muchacho por el comportamiento distante de su enérgica prima. 

Soltó un suspiro. Tenía dos opciones, se lo guardaba y se quedaba así por más tiempo o, se lo contaba todo. Al fin y al cabo, Hugo nunca sería capaz de juzgarla.

- ¿Crees que está bien?

- Pues sí. Lo compré recién hace unos días y....-

- ¿Ah?-

- Bueno, tal vez semanas pero...-

- ¿Hugo de qué hablas?-

- ¿De qué hablas tú?-

- De mi vida sentimental-

- Ah, bueno, yo pensé del helado... No pues, ahora que lo veo eso tiene más sentido- rascó su cabeza en claro signo de nerviosismo- ¿Y qué ha pasado ahora con el imbécil de Scamander?-

- ¿No hicieron las pases?-

- No hasta que pagué todo el daño que te ha hecho-

- El asunto es conmigo Hugo, no quiero que arruines tu amistad por algo sin importancia-arrugó la nariz.

- Tú eres una de las personas más importante en mi vida, mi mejor amiga y prima. Para mí tiene toda la importancia del mundo-

- Te quiero- dijo la pequeña mientras envolvía al muchacho en una abrazo.

-Yo también Lily, pero....- se acomodó en el sofá frente al sillón- Está es mi parte favorita. Kakashi está a punto de salvar a Iruka de ser asesinado a manos de Pain, porque....

Claro, dulce amor de primos. Mientras Hugo no esté con sus dibujos chinos, todo era amor y comprensión.  Maldito Kakashi, ni que fuera la batalla de Danzo contra Sasuke. 

Cogió su pote de helado y salió a despejar su mente al jardín.


Dominique

¿Alguna vez les había agradado tanto la idea de pasar toda la tarde estudiando? ¿No? Pues a ella tampoco, hasta ahora. ¡Y si lo habían pasado dos días con esa rutina y las cosas se ponían suculentas! 

Con una pelirroja celosa e histérica, un moreno confundido con los cursos y su vida. un pelirrubio enamorado y distraído, un castaño estúpido y arrogante, una rubia sensual y astuta y... bueno, Ponny. ¿Qué se podía decir de ella? Era Ponny, la bruja del oeste, la regalada número uno, la serrucha novios. 

- ¡Lo viste! ¡Lo viste! ¡No pasaba ni un minuto que no lo tocase!- Volteó los ojos. Sí Rose, todo el mundo vio como manoseaban a la criatura más inocente que tienes como galán- ¡Y él no dijo nada! ¡Quién solo sonríe cuando le meten mano por todos lados!

Bueno... Tal vez debería poner al día a su primita algunas aventuras que tuvo en su escuela, unas donde había más que roces y sonrisas. 

- Creo que tus padres no están en casa- susurró tras entrar al vestíbulo. Habían decidido aparecerse, a Dominique los Polvos Flu la hacían estornudar por horas.

- Seguro Hugo está en su cuarto- comentó la pelirroja para seguir despotricando contra la castaña.

¡Hasta aquí! Quiso gritar, estaba bien para un momento de burlas y risas. Pero no había poder humano que soportase a esta loca, menos celosa. 

- Voy al jardín- comentó. Sabía que su prima ni la había escuchado, estando tan ocupada con su deporte favorito. Maldice a Ponny.

Le encantaba mirar al cielo de noche, más aún cuando todo era oscuro y solo la luna era la única que iluminaba el lugar. Se sentía...completa. Era lo único que la hacía sentir así. ¿Nunca han tenido esa sensación que algo les falta pero nunca han sabido qué? ¿Qué a pesar de tener todo para ser feliz, sientes ese agujero en tu pecho y....No sabes qué, pero algo falta?

- Je me noie- cerró los ojos.

Contó hasta tres, siempre hacía ello cuando de la nada la embargaba aquella inexplicable melancolía. Dio dos pasos hacia el columpio ubicado en el medio del pequeño jardín. Pero apenas avanzó, un maullido lastimero inundó sus oídos. Como instinto se puso alerta y sacó la varita de su bolsillo.

- Vous êtes courageux, Dominique- tragó saliva- valiente-

Dio otro paso y el mismo sonido- A la mierda tout, je feral lo que quiera- y empezó a lanzar hechizo a diestra y siniestra. 

-¡Qué pasa aquí!- gritó Rose antes de ser tumbada por un Petrificus Totalus.


¡Y el premio a la más cobarde del año es para Dominique Weasley! Gracias, gracias. (Se quita las lágrimas de forma exagerada) Quiero agradecer a mis padres, a mi hermana Victoire, a mi prima Rose y en especial, si no fuera por él, al estúpido de mi primo James que se encargó que todos los malditos días de mi infancia fuesen una pesadilla con sus bromas. Realmente gracias...

- ¿Sabes que te quiero, verdad? ¿Que eres la hermana que nunca tuve?-

- ¿Y Victoire?- preguntó Lily mientras se sobaba el brazo tras ser pisada por su prima.

- Ella es la hermana que sí tuve- 

- Como sea Dominique- joder, la pelirroja estaba cabreada, ¡y se suponía que se quedaría  a dormir en su casa! Mejor retrocedía lentamente y desaparecía de la escena del crimen- Y tú qué hacías tirada en el pasto, ¡con un bote de helado!- riñó a la menor.

- Bueno, yo....-

- ¿No es obvio?- Mierda, mejor se quedaba calladita. Madame Maxime no se cansaba de decirle que calladita se veía más bonita.

-¿Qué es obvio?- Rose se cruzó de brazos. Su prima no le gustaba darse cuenta que no comprendía la situación.

- La enana está deprimida- 

- No soy enana-

-Tampoco eres muy alta que digamos, minion-

- Ni tú muy inteligente-

-Ni tú amigable-

- Ni tú-

 - ¡Las dos cierren la boca!- Bravo Dominique, segundo premio del año. A quien logró cabrear a Rose más veces en un solo día, aunque....James es una buena competencia.

- Lily- suavizó la voz- ven pequeña, cuéntame todo.

Y así, Lily contó cada uno de sus pesares. Ájalas, sí que la enana era toda una matadora, con los dos hermanos, ¡gemelos! Eso superaba con creces sus logros. ¡Vergüenza! ¡Deshonra! Debes ponerte pilas Dom.


Rose

Miércoles por la madrugada, y ella no ha dormido nada. Se da un largo baño con agua helada, se arregla y sale a la sala.

6:15 Genial, ¿ahora que se suponía que tenía qué hacer?

- ¿Qué tal durmió Dominique?- su madre se encontraba sentada en el sillón -propiedad de Hugo para ver mis dibujitos- mientras leía el periódico y tomaba café.

- Si aún no despierta, supongo que bien- se encogió de hombros- Buen día.

Su madre bajó el periódico y la examinó por unos minutos- Buen día- un corto silencio-¿Puedo saber que te tiene tan preocupada?

Directo al asunto, Rose, vamos -¿qué desayunaremos?

- Hay yogur en el refrigerador y pan integral- su mamá levantó una ceja divertida -Hija, está vez no creeré que tu única preocupación sea el desayuno-

Tragó saliva -¿Por qué tengo que faltar hoy a la sesión de estudio?- cruzó los brazos y se sentó frente a la castaña.

- Rose, lo hemos hablado. Por la noche vendrán los señores Saari a cenar y necesitamos, necesito, que te quedes en casa limpiando un poco-

- ¿Me quieres encerrada como un elfo doméstico? ¿Acaso yo no tengo derechos?-

- Rose- soltó una carcajada divertida. ¿Desde cuándo su hija le hacía esos berrinches?- Necesito tu ayuda cariño.

- ¿Y Hugo? ¿Y papá?-

- Cielo, ¿quieres que te recuerden por qué será la cena? ¿Y qué tal si le cuento la verdadera razón a tu padre para ver qué opina al respecto?-

- ¿Qué limpio primero?- Esbozó una enorme sonrisa.


La casa se encontraba re-lu-cien-te. Tenía que aceptar que sin un poco de música no hubiera hecho nada. Pues, es así, es una ley. La música aminora el tormento, lo convierto todo en un concierto y el tiempo pasa volando. 

Dominique al igual que Hugo no salieron de las habitaciones hasta que sus padres llegaron. Malditos traidores. Pero no los culpaba, Hugo aún seguía peleado con su papá por su culpa y...bueno a su prima la trajo para que Saari se dé cuenta que mejor es una rubia antes que una pelirroja.

- Wow, estás preciosa. Si fuera hombre no dudo en lanzarme a tus brazos- Dominique usaba un vestido rojo ceñido a su figura, realmente corto. En cambio ella se inclinó más por uno con estampado de flores, ligero, por debajo de las rodillas.

- No lo sé, creo que es muy largo- Nop, no comentará nada. Años conviviendo con Polly para saber que aquel comentario solo se hace para recibir un alago. 

 -Niñas- dijo Ronald mientras el ceño se le fruncía al ver a su sobrina - ¿no tienes algo menos...escandaloso, Dominique?

- ¿A qué se refiere, tío Ronald?-

- Nada, nada. En un rato vendrán los invitados, es mejor que ahora bajen.

Con el mismo orgullo que una madre ve a su hijo, ella miraba todo el primer piso que se encontraba deslumbrante. Juraba que hasta una lágrima se le escapó.

- Tranquila, todo estará controlado- le susurró Dom mientras agarraba con cariño y ternura su mano.

- Gracias- 

Su madre los hizo acomodarse a la espera de los invitados. Hugo era el que se encontraba más aburrido.

- ¿Por qué tenemos que esperarlos para comer?-

- Hugo, tus modales- regañaba Hermione.

- ¿Y se tienen que demorar tanto?- prosiguió Ronald.

Cuando su mamá quiso refutar, se vio interrumpida por el sonido de la puerta. La hora ya había llegado, tenía solo que sobrevivir solo unas cuantas horas con Saari y su maldito ego.

- No está para nada mal- fue lo último que escuchó antes de comenzar su calvario.


Tenía que salir de ese lugar, Saari hijo -Saari padre era la viva imagen de la alegría hecha persona- no dejaba de lanzarle miradas nadas discretas, ¡y ni siquiera Dominique con su "escandaloso" vestido rojo podía disuadirlo!

Tras escaparse a la cocina, se sirvió un vaso de agua helada y se lo tomó de un solo trago.

- Perdona, solo buscaba poder tomar un poco de agua - esa voz delicada la saco de sus pensamientos.

- Sí, claro, tome- le sirvió y se lo alcanzó.

La señora Saari era una mujer hermosa, sus rasgos felinos y belleza exótica la abrumaban. Parecía una mujer de carácter fuerte pero al mismo tiempo una dulzura de persona. ¿Cómo esas dos personas podían tener a ESE como hijo?

- Muchas gracias, linda- dijo tras intentar lavar el vaso.

- No es necesario- sonrió con ternura -una que otro hechizo y todo solucionado.

- ¡Es verdad! Suelo olvidar lo mágico que a veces resulta ser todo esto-

- Sí, nuestras vidas son taaaan mágicas. Que a veces me pongo a pensar cómo hacen los muggles para seguir con las suyas- Miró hacia el suelo, realmente admiraba a los muggles y su ingenio.

- La magia, pequeña, en esta vida, no se puede encontrar en tu varita ni en un hechizo. Sino en aquello que hace vibrar y latir tu corazón-

Instintivamente la imagen de cierta sonrisa de cierto platinado le vino a la cabeza, robándole una sonrisa.

- Es muy guapo- agregó la mujer.

- ¿Disculpa?-

- El niño Malfoy, es muy simpático-

- Perdone pero no entiendo....- sus cachetes se tornaron del color de su cabello.

- ¿Rose, verdad? ¿Te puedo llamar así?-

- Sí, claro-

- Bien, estuve en la fiesta.- ¡Lo había olvidado! Si hasta los presentaron. ¡Qué vergüenza! Se besó a alguien que no era su pareja.

- Bueno, yo....-

- Rosie- sonrió de forma maternal- no pienso regañarte ni juzgarte. No tengo el derecho para ello, se nota que ese niño te quiere tanto como tú a él. Solo que...-

La pelirroja miró atenta a la mujer, mientras está desviaba la mirada a un punto vacío y los profundos ojos grises se les oscurecía hasta parecer negros.

- Solo te pido un favor. ¿Puedes hacerme ese favor?-

¿Cómo decirle que no? ¿Qué criatura detestable se negaba ante aquel gesto de desolación de la bella mujer?- Claro-

- Deja las cosas claras con Abdel- por un momento la pelirroja no entiendo a quien se refiere ya que nunca lo llamó por su nombre- por favor.

- Yo nunca le he dado esperanzas- respondió a la defensiva.

- No me malinterpretes, no quiero que pienses que te estoy acusando de algo. Solo quiero que cortes esto. Sé cómo te mira mi hijo. Él es un chico tierno, cariñoso y vulnerable, él ha...- soltó un suspiro para ahogar un llanto-hemos pasado por tanto. No merece alimentarse falsas esperanzas, ni un amor no correspondido. Rose- volteó para sostener sus manos de manera desesperada -no le rompas el corazón a mi hijo.


Rose

Después de la charla, ahora sentía que ya ni la cocina de su casa le quitaba el sentimiento de encontrarse ahogando. ¿Acaso la señora Saari había entrado en un ataque de ansiedad? No podía quitarse la forma en que la miraba o la manera desesperada de sostener su mano, de suplicarle...

- Pensé que nunca lograría hablar contigo, leoncita-

Ajjj, no quería hablar contigo, zopenco- Pues, casi se me cumple mis sueños-

- Lástima que la cena esté por terminar- se acercó a su oreja- ¿qué hacías con mi madre en esa habitación?- susurró.

- A tres metros de distancia- retrocedió- si te alejas te lo cuento- Hemos pasado por mucho, escuchó la voz de la mujer.

- Está bien, está bien- levantó las manos en son de derrota y se alejó unos centímetros - comienza leona.

Hemos pasado por mucho...

¿Qué habrá sucedido para que Saari sea así?

No lo sé, si no lo sabes tú menos yo.

¿Acaso mi conciencia no puede plantearse algunas hipótesis?

¿Y por qué yo sí y tú no?

Ajjj, no sirves para nada.

Concéntrate Rose, enfócate.

Ahora sí me das consejos.

No te desvíes...

Bueno. tienes razón...

- Su madre dijo que había pasado por mucho-

- ¿Disculpa?- 

-Diré- tosió incómoda por la metida de patas - tu madre me dijo que habías pasado por mucho.

- Ah, eso...-

- ¿Y es verdad?

- Sí te digo que sí, ¿sumaría puntos a mi favor?-

- ¿Qué? No, ¿por qué haría eso?-

-No lo sé- se encogió de hombros- a las mujeres no les suele gustar los chicos indefensos y que dan pena. ¿O sino por qué razón Malfoy es tan popular entre las chicas?

Rose quiso agregar algo hasta que vio que los adultos se despedían.

- Te apuesto a dos galeones que mi padre le da un beso en cada cachete de tu madre y abraza a tu padre hasta casi ahogarlo- Y dicho eso, aquello sucedió.

- Yo te apuesto a dos galeones más que mi madre no hará nada por ayudarla- y sí, sucedió aquello. 

- Adiós leoncita- se acercó a su oído- deberías comportarte como una señorita y no salir huyendo en plena conversación-

- Solo estoy dispuesta a actuar de manera más acorde, en mi opinión, con mi futura felicidad, sin tener en cuenta lo que usted o cualquier otra persona igualmente ajena a mí, piense-soltó mordaz

- ¿Orgullo y Prejuicio?-

- No sabía que leías- alzó su rostro en forma altanera.

- ¿Si te digo que amo sus obras, sumaría puntos?-

- Tal vez-

- No tengo el placer de entenderte- recitó una de las frases de la obra, a lo que ella le siguió el juego.

- Las personas enojadas no siempre son sabias-

- Todos somos tontos, en especial en el amor-

-La buena opinión, una vez perdida, se pierde para siempre- gritó antes que el muchacho se alejara.

- Es una verdad universalmente reconocida que un hombre soltero en posesión de una buena fortuna, debe necesitar una esposa- con eso le guiñó el ojo para despedirse de los presentes.

Ella soltó una carcajada. ¿Qué muchacho le seguía la conversación solo con frases de una de sus obras favoritas? Saari era toda una caja de misterios.





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