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15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) » Romanticismo al agua
15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) (ATP)
Por sebasbri
Escrita el Sábado 11 de Marzo de 2017, 04:04
Actualizada el Lunes 2 de Julio de 2018, 00:02
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Romanticismo al agua

Rose

Si le tuvieras la oportunidad de preguntarle, qué tal habían salido las cosas en su primera cita con Malfoy (sí, cita, eso es lo que tuvo aunque intente negarlo), solo te diría que… intenso. Intensos fueron los sentimientos que tuvo durante toda la tarde.

Tras lo sucedido, se quedaron conversando en el "jardín". Un juego popular de preguntas, en la cual, cada uno tenía la oportunidad de preguntar algo, y del mismo modo, ambos respondían la pregunta realizada.

- ¿Color favorito?- preguntó ella.

- Verde - muy Slytherin, eh -y rojo.

- ¿Rojo?- el chico asintió con un movimiento de cabeza.

- Como tu cabello, y también azul, como tus ojos o café como tus pequitas -ambos se sonrojaron - ¿y el tuyo?

- Blanco- posó la vista en ella - ¿cómo este jardín?

- Bueno…un poco, pero más como las paredes de mi casa, el blanco me recuerda a mi hogar - una sonrisa iluminó sus facciones.

Y así se pasaron toda la tarde en un sinfín de preguntas y respuestas. Cuando ya se hacía tarde, la había acompañado a casa, y tras una incómoda despedida, Hugo los había recibido, para luego volver a la cocina a comer helado.

- ¿Y mis papás?- preguntó la pelirroja tras acercarse al sillón donde se encontraba su hermano.

- No lo sé- se encogió de hombros- cuando yo regresé ya no estaban- trató de agarrar el control de la televisión con las manos manchadas de dulce.

- ¿Chocolate?- preguntó curiosa.

- Hay de fresa en la refrigeradora- señaló el objeto con un movimiento de cabeza.

La muchacha no dudó en agarrar un pote del delicioso postre - Si me necesitas, estaré en mi alcoba- se dispuso a subir las escaleras. Cuando Hugo se concentraba en dibujos japoneses, no existía poder humano que captara su atención.

- Te recomiendo que lleves otro pote- gritó su hermano sin mirarla - la enana está arriba- y con eso, volvió a meter una cucharada llena de helado de chocolate en la boca.


Caminó despacio hacia su habitación, arrastrando los pies y con las manos ocupadas con los dos potes de helado. Sabía que el interrogatorio estaba cerca, que no podía liberarse ni escapar del torbellino pelirrojo. Sabía que Lily iba cargada con todas sus armas para hacerla hablar, o como ella le gustaba decir; "cantarás como un fénix".

El sonido de la puerta sonó tétrico, cargado de pesar y miedo. O simplemente sonó así, porque su papá se rehusaba a buscar un cerrajero que ayudase con el problema y, admitir que con magia no lo lograría.

- ¡Rosie!- exclamó la pequeña. Ella pudo ver como el lacio cabello de su prima le caía en la cara tras dar un brinco, y como abría los brazos para envolverla en un abrazo. Un gesto tan común, que Rose conocía muy bien. "Es el inicio de la tortura", se dijo así misma.

- Lily, hola… yo no…- no es que no confiará en ella. Solo que Rose no había tenido "citas" anteriormente. Y estaba más que segura, que cualquiera de sus primas moriría por la primicia de saber cómo le fue todo. Y Lilian, no debía quedarse atrás; aunque, si era sincera, Dominique y Victoire, ellas habían sido su primera opción en esta situación.

- ¿Cómo has estado? - la pequeña siguió abrazándola, para ser tan bajita, su fuerza era inmensa.

- ¿Helado?- como pudo levantó los potes, como un pequeño trueque para que la dejasen respirar.

- ¡Fresa!- chilló, tras agarrar el helado y sentarse a comer.

- ¿Has venido con Hugo?- se sentó a su lado.

- Ujum- se manchó tiernamente la cara de rosa.

- ¿Y qué tal les ha ido?- muy bien Rose, maneja tú la conversación, sé quién la guía- he oído que han salido durante toda la semana.

- Oh sí, ya sabes, nos ha ido normal- trató de limpiarse el rostro sin éxito- Hugo no ha estado muy bien tras la pelea con su papá pero…- la cosa realmente estaba fea, cuando Lilian no llamaba tío a uno de sus tíos, significa que está molesta con el desdichado- la razón por la que he venido, no es para hablar de ello.

La pelirroja mayor tragó saliva - sabes…- soltó un suspiro- me preocupa mucho Hugo, sé que es mi culpa todo el problema que ahora tiene con papá y, ha sido muy egoísta de mi parte no pensar en él…

- Tenías tus razones y él lo sabe- la miró, muy mal Rose, les has dado cabida a la enana para continuar- haz estado muy ocupada, especialmente hoy- una enorme sonrisa parecida al gato de Alicia se le formó en el rostro. Un sutil escalofrió recorrió el cuerpo de la Granger.

- Razones o no- siguió hablando tratando inútilmente tomar el rumbo de la conversación- es mi deber de hermana mayor saber lo que le sucede.

- Rose- llamó con voz melosa- Rosie- volvió a intentar- ¿sabes que no te vas a liberar de mí, verdad?- su voz sonaba tétricamente melodiosa.

- No- volvió a tragar saliva.

- ¿Entonces, por qué lo haces todo tan largo?- Rose se negaba a mirarla.

- Quería ganar tiempo- qué Merlín la salve.

Lilian movió la cabeza en forma de negación mientras chasqueaba la lengua - cuanto antes, mejor - estiró su mano para que esta lo agarre- ven, siéntate a mi lado y hablemos.

Se había olvidado lo escalofriante qué era la pequeña pelirroja - Esta bien, Lily, estoy preparada- se sentó a su lado relajando los hombros.

- Actúas como si esto fuera terrorífico- se quejó la pequeña, mientras en su cachete la caprichosa mancha seguía ahí burlona.

- Tú lo haces terrorífico- dijo mientras miraba la mancha.

- ¿Y a dónde fueron?- ignoró el anterior comentario- ¿qué hicieron? ¿Qué vieron? ¿Qué comieron? ¿Te besó?- se tapó la cara con las manos- ¡Por Merlín! Lo violast…

- ¡Lily!- gritó escandalizada, su cara estaba de color escarlata.

- Debí suponerlo… Rose, Scorpius es toda una ternura, no debiste aprovecharte el pobre chico…- tras ver la cara de su prima se echó a reír en la cama- no es para tanto, al fin y al cabo no sería una violación si sucediese, ya que, apostaría mi puesto de buscadora, que él no se resistiría - y tras decir aquello le guiñó un ojo.

- ¡LILIAN LUNA POTTER!- se había ruborizado a más no poder - yo no..no.. pienso hacer… aquello en la primera cita..-

- Eso lo sé, pero aún quedan seis, ¿verdad?- y se volvió a reír a costa de su prima.

- ¡NO!- pero aquellas imágenes traicioneras del beso volvieron a su mente, y agarrando el pote de helado con ambas manos se lo puso en la frente para enfriarse.

- ¿Sabes que esto es muy divertido?- agregó la Potter, no dejaba de burlarse del sonrojo de su prima- ¿Rosie, tienes calor?- seguía riendo.

- No, Lilian, debes comportarte- la miró de forma amenazadora para luego pasar a decepcionada- ¡eres menor que yo!

- Esta bien, solo quería quitar la tensión a esta conversación- se retiraba exageradamente las lágrimas producto de la risa.

- Lily, ¿no tienes otros métodos para lograr aquello?- soltó un largo suspiro.

- Bien, bien, ahora cuéntame todooooo….- estiró a más no poder la palabra.

Y así fue, la pelirroja le comentaba acerca de su cita. Evitando mencionar las partes emotivas que quería conservar como un hermoso recuerdo; su prima la dejó hablar sin interrumpir, y dando pequeños grititos en los momentos que creía tiernos.

- ¡No me imaginaba que fuera tan hermoso!- comentó con una mirada soñadora.

- ¿Cómo un sueño verdad?- dijo Rose.

- Ajá- respondió mientras bostezaba.

- ¿Tienes sueño, pequeña?- era una ternura. Una ternura que tenía pensamientos cochinos, sí, muy cochinos.

- Ajá- sobaba uno de sus ojitos.

- ¿Lilian quieres que llamé a tu papá para que te recoja?- no dudaba que el tío Harry aparecería por polvos flu para llevar a su hija.

- ¿Puedo quedarme contigo?- nunca había dormido con su prima. Tal vez con las hermanas Weasley Delacour sí, pero jamás con Lily. Su relación era reciente, después de quedarse sin amigos comenzaron a hablar con profundidad…

- Esta bien Lily, pero antes que te duermas, ve al baño y ponte algo de mi ropa para dormir. No te olvides de lavarte la cara, la tienes toda de dulce. Yo iré preparando la cama- Hermana mayor a la orden.

- De paso me despediré de Hugo- comentó antes de salir de la habitación.

Cuando Lily regresó, ya todo estaba listo para dormir. No eran ni las diez, ni sus padres aún regresaban, pero decidieron acostarse. Como era obvio, la ropa de la pelirroja mayor a la menor le quedaba enorme, lo que aumentaba en consideración su nivel de ternura. Ambas se acostaron. 

- Todo esto es un cuento de hadas, Rose… quien lo diría- solo la habitación era iluminada por una lámpara.

- No me gustan los cuentos de hadas- refunfuñó- no entiendo por qué los muggles buscan un "felices por siempre", siempre he pensado que lo divertido de la vida son las cosas buenas y malas que está te tiene para ofrecer.

- Eres una amargada- bostezó.

- ¿Quién quiere un príncipe Lily? - se volteó para mirarla- ellos solo te llevan a un castillo y… ¿después qué?- le acarició los cabellos- vives encerrada a la merced de su voluntad.

- Yo no creo que los príncipes sean así- se les cerraba los ojos - ellos te aman y te cuidan. Quieren todo para ti- hubo un silencio, en el cual Rose aprovechó para analizar si sonaba como una amargada- además… Scor es un príncipe. Es de familia aristócrata, buen linaje, educación y dinero. Es como el príncipe del mundo mágico; pero como esos príncipes malos, el chico malo- soltó una risita- ¿eso no lo hace más atractivo y, a ti su princesa?

- Yo no quiero ser una princesa- respondió veloz.

- Tu papá te dice princesa- se burló- tal vez el tío Ronald ya sabía que sucedería todo esto.

- Lo dudo- ambas soltaron risitas.

- Rose… - dudó- mañana iré a la casa de los abuelos, no sé si te animas ir…

- Lily, no creo que quiera ir. El abuelo Arthur no debe estar muy contento con lo que dicen de "el príncipe malo" y yo. Recuerda que no debo "casarme con un sangre pura"- soltó un suspiro.

- No creo que te diga algo… además, ¿no se van a casar o sí?- y con ello la pequeña cayó rendida a los brazos de Morfeo.


Lily

Se encontraba lista y desayunada. Sus primos la habían alimentado un domingo por la mañana, ya había pedido permiso a su padres para pasar el fin de semana fuera (claro en compañía y terreno familiar, Harry era un padre muy responsable, cof, cof, celoso, cof cof). Sus tíos seguían durmiendo, y ahora, parada frente la chimenea, pensaba que era mala idea lo que le había sugerido a su prima…

- Te ves pálida- le comentó, como quien no quiere la cosa…

- Me alegra escuchar eso por las mañanas- soltó mordaz.

- ¿Hugo, vendrás?- se hizo la desentendida.

- ¡IRÉ CON TEDDY Y LO CHICOS AL CALLEJÓN DIAGON!- respondió desde la cocina.

- Es hora- dijo Rose.

- Es hora- le dio la razón.

Tras el ataque a la Madriguera años anteriores, habían decido "reconstruirla". Pero digamos que fue de una manera más, "moderna". Ya no era ese caótico complejo arquitectónico, sino una hermosa casa muy amplia. Como los Weasley consiguieron fama y dinero al finalizar la guerra, su hogar de antaño recibió las mejores atenciones. Siendo el lugar de encuentros familiares, moderna pero hogareñas, con su toque de amor en cada uno de los rincones.

- ¡Niñas!- fue recibida por una mujer mayor de cara amable.

- ¡Abuela Molly!-ambas se lanzaron a su brazos.

- Lily, Rosie. ¡Qué bellas se encuentran mis niñas!- qué dulce amor de abuela. Una puede ser más fea que un banshee pero una abuela siempre te ve como una hermosura. ¿Y por qué? Porque es el deber de una abuela, una abuela es así, siempre te ve linda. Es como una mamá doble o, una mamá al cuadrado. Con mucho amor y más galletitas.

- Gracias abuela- respondieron en coro.

- ¿Y el abuelo Arthur?- sabía que su prima Rose no iba a preguntar aquello.

- En el sótano, arreglando algunas de sus cosas- de la manera en que lo dijo, estaba segura que su abuelo se encontraba entretenido con sus cosas muggles que coleccionaba.

- ¿Y qué estabas haciendo abuela?- preguntó Rose tras ver la cara manchada de harina de la cariñosa mujer.

- Hago algunos pasteles de agradecimiento- sonrió- hace unas semanas recibí una ayuda y quiero devolver el favor- miró a la mayor- Rosie, mi niña, ¿puedes ir a ver por qué tu abuelo demora tanto?

Al ver la cara pálida de su prima- yo puedo ir abuela- respondió con una de sus típicas sonrisas de yo no fui.

- Oh no, mi Lily, yo necesito que me hagas otro favor- y con eso se retiró a la cocina.

Rose le tomó la mano, clara señal que temía al encuentro del patriarca. Lily soltó un suspiro cargado de culpa, si vieran la cara de terror de su "valiente" prima. (Nótese el sarcasmo). La pequeña como pudo, trató de escurrirse, se soltó del agarre y le dedicó una sonrisa de disculpa para luego salir tras de su abuela.


Bendita hora qué ofreció ir a ver a sus abuelos. ¡Merlín, mago macabro que se glorifica con los males de los demás! Slytherin tenía que ser...¡Por Gryffindor y toda su majestuosidad y valor! No comprendía cómo había aceptado ello… ¡Se las estaba cobrando con ella! Seguro porque le soltó la mano de su prima para luego mandarla a la cueva de los dragones, o ¿quizás por qué en la mañana le quitó una de sus fresas a la ensalada de Hugo? ¡Cómo sea!! No estaba en posición de aceptar aquello.

Frenó la pequeña bicicleta, había decidido transportarse con aquel objeto muggle que su padre había conseguido para ella. No es que le disgustase, solo que prefería viajar por "medios más rápidos". Pero aquel era el momento donde ella necesitaba pensar, y por ende, necesitaba tiempo.

Tras llegar a la cima de esa pequeña colina, se dispuso a bajar de la bicicleta. Conocía bien aquella edificación cilíndrica negro que se posaba ante sus ojos. Su padre le había mencionado alguna que otra oportunidad, que tras algunos sucesos ocurridos, habían hecho explotar parte de la escalera y otras cosas… pero aun así, le parecía fantástico el lugar. Sacó su encargo de la canasta de la bicicleta.

Se acercó a una verja que chilló al abrir, se rió al escuchar aquel familiar sonido. Prosiguió por un camino zigzagueante que la llevaba hasta la puerta principal. Tocó la gruesa puerta negra con dos golpes secos, en vez de utilizar el llamador en forma de águila. Siempre tenía su atención aquel pedazo de madera estuviera cubierto de una variedad de plantas extrañas. Estaba muy nerviosa, y apretaba con fuerza a su pecho el paquete.

- ¡Lily!- la recibió tras unos segundos una hermosa rubia - No te quedes ahí parada. Pasa, pasa- una sonrisa iluminaba sus facciones. ¡Cuánto daría Lily por ser tan encantadora cuando se haga mayor!

- Gracias tía Luna- le devolvió la sonrisa, y por unos minutos se permitió olvidar de sus temores.

La habitación circular, con todo curvado, todos los muebles pintados de flores, pájaros e insectos con llamativos colores primarios. Con la escalera en forma de espiral en el centro. Aunque muchos dijeran lo contrario, amaba esa casa… ¡Esa alegría y extrañeza lo convertía en único!

- Tengo que aceptar, linda, que esperaba tu llegada hace algunos días- abrazó a la joven en un inesperado abrazo.

- Estuve…- ¿cómo mentirle?, ¿cómo decirle que sus planes no era visitarla en estas vacaciones?- ocupada.

- Bueno, ¿pero el tiempo es algo relativo, verdad? Por más que uno tenga un sinfín de responsabilidades, si realmente quiere hacerlo… ¿busca la oportunidad para aquello, no mi pequeña Lirio?- se separó, para luego darle una mirada de esas que te dicen, ¡he leído tu alma, pequeña mentirosa!

Tragó seco- traje un recado de la abuela -Lily estiró el paquete tratando de ocultar su leve sonrojo.

- ¡Oh!- formó una perfecta O con sus labios carnosos- ¡no debía molestarse!- cogió el paquete entre sus delicadas manos- ¿Y qué tal los estudios, Lily?

- Bien- movía las manos nerviosas. Ella había prometido tras la fiesta de graduación de su hermano no volver a tener nada que ver con los Scamander. Lorcan la había humillado demasiado hablando así de ella. Aunque aún tenía sus dudas que cierta castaña de apellido Chapman también se encontraba involucrada.

- Me sorprende - la hizo despertar de sus pensamientos- y siento que algo te sucede. Estás rara.

- No es eso tía, yo…- ¿cómo explicarlo? La mirada intensa de la rubia siempre la hacía sentir algo, incomoda. Abría y cerraba la boca como un pez fuera del agua.

- Nargles- la interrumpió su tía.

- ¿Disculpa?- dijo confundida.

- Nargles- dijo risueña- ¿te han estado molestando, verdad?

Lily conocía bien a que se refería, no por las puras ha pasado tanto tiempo con ellos. Y sabía que los nargles infestaban los muérdagos, y estaban en julio, no diciembre ni enero, julio. Y no había muérdagos, pero agradeció que quisiera sacarla de aquella situación incómoda.

- Ohhh, sí tía, los nargles no me han dejado en paz- movió la cabeza con un gesto de aprobación, ganándose una cálida sonrisa.

- ¿Te quedas a almorzar?- No, quiso gritar; pero no quería ser grosera.

- Yo… debo volver- se dirigió a la puerta.

- Pensé que quizás querías conversar un… poco más- Lily se dio cuenta que su tía, se dio cuenta (creo que ustedes se han dado cuenta que he puesto muchas veces la palabra "cuenta"), que quería desaparecer de esa casa.

- Tía… yo- se comportaba de forma patética.

- Mira, cariño, no quiero incomodarte. Solo hazme un último favor. ¿Sí?- la miró con dulzura. A lo que ella aceptó con un movimiento de cabeza- Sube y pásale la voz a Lyssander, ya está todo listo para almorzar- cuando se dirigía a realizar lo pedido- relájate mi niña, Lorcan a salido con su padre y demorará en llegar- y con eso Lily ya no pudo ver a su tía a la cara.


Lilian caminaba por ese lugar, a pesar de que todo era circular, había sido modificado para tener en la segunda planta una variedad de habitaciones. Esa casa la conocía a la perfección.

A lo lejos vio un objeto que le llamó la atención. Encima de una mesita, cubierto por una delicada capa de cristal, tallado con una frase en francés (por qué nunca le hizo caso a Rose cuando intentaba enseñarle), se encontraba resguardado un bello Lirio blanco… Caminó en su dirección sin prestarle atención a nada más que aquello.

- Es hermoso- susurró tras acercarse -Je dirais que mon cœur vous appartient, mais je suis fatigué de mentir au ciel et moi-même. Je t'aime et ça fait tellement de choses à dire que je suis contente de suivre en silence -leyó.

- Cuando dije accio ternura, no creí que de verdad funcionara- dijo una voz cerca de su oído, lo cual logró que saltara producto del susto y volteara a encararlo.

- ¡Me haz asustado!- lo chistó. Luego frunció el ceño tras recordar sus palabras - ¿desde cuándo ahora tú me hablas así?- cruzó los brazos.

- Desde, a ver…- sonrió cínicamente- desde que estás dentro de mi habitación.

Lily volteó a ver a todos lados, era la primera vez que entraba a la alcoba del "gruñón"- es la primera vez- contratacó.

- Entonces es también mi primera vez que te llamo así- se encogió de hombros- pero no la última- agregó con un tono de voz muy bajito.

- ¿Qué planeas Lyssander?- puso sus brazos en forma de jarra, ¡oh no! Comenzaba a enojarse.

- ¿No debería preguntar yo aquello?- es entonces ahí donde Lily se tomó su tiempo para "observar" bien la situación.

Se encontraba dentro de la habitación de Lyssander, que era muy ordenada hay que agregar. A su espalda se encontraba la mesita con el lirio; entonces posó su vista en él. Su cabello rubio caía mojado en su rostro, pequeñas gotitas hacía iluminar sus facciones. Bajó un poco la mirada evitando posarla en sus ojos, tenía el pecho desnudo, tragó seco. Lyssander no practicaba el quidditch, así que era un poco más delgado en contextura que Lorcan (obvio que con el uniforme no se nota), pero a pesar de ello tenía todo "bieeeen" puesto. Para sus casi dieciséis años, era muy simpático, tan parecido y distinto a su hermano. La otra mitad de su cuerpo se encontraba escondido tras una toalla de color azul, tragó seco por segunda vez.

- ¿Terminaste?- esa voz la obligó a levantar la vista. Grave error.

- ¿D..de?- sus ojos cafés la miraban profundamente, no eran los ojos cálidos y azules de Lorcan, pero ese tono de café eran también muy lindos. Un olor a madera, libro viejo y pasta dental captó su atención, era exquisita dicha combinación. Nunca había estado tan cerca del fastidioso Scamander, pero ese olor a madera, bosque, libertad… ¡La atrapó!

- De examinarme- arrastró las palabras, mientras se acercaba a la muchacha, hasta dejarla acorralada entra la mesita y su cuerpo; haciendo tirar el lirio y llamando la atención de la pelirroja.

- Quiero irme- hizo un puchero. Realmente le asustaba como la estaba intimidando y burlándose de ella. Porque eso hacía, regocijándose de como su cuerpo temblaba involuntariamente y, aquellos ojos, atraían tanto su atención. ¿Y si estiraba su mano y tocaba solo un poquito su pecho para ver, ojo, solo ver, si la piel era tan suave como parecía?

- No te estoy deteniendo- susurró muy cerca de su rostro.

- Déjame en paz- era verdad, pero se encontraba tan cerca…

- No te estoy tocando- susurró más y más cerca a sus labios.

- Pero no me dejas salir- otro puchero.

- No hagas eso- gruñó.

- ¿Qué?- un puchero más.

- Esto- tocó con delicadeza sus labios. Ella dio un respingo- quiero besarte- lo dijo con una voz melosa.

Cerró los ojos esperando el momento. ¡Benditas hormonas!

- Pero no ahora- se alejó un poco pero no del todo.

- ¿Por qué?- preguntó con un hilo de voz.

- Te dije que no hicieras eso- lo dijo con una sonrisa. ¿Espera, sonrió?

- No me refiero al beso- dijo molesta, y algo aturdida por la sonrisa.

- Entonces no te entiendo- se separó de ella para luego estirar su brazo y sacar una toalla de un mueble que se encontraba empotrado en la pared un poco más alta que la pelirroja.

- ¿Qué estás jugando?- chilló.

- Yo, nada- se secó el cabello ya lejos de ella y su cordura.

- ¡No te creo! ¡Por qué te comportas así! ¡No juegues conmigo!- quería llorar, y lo peor, que no sabía si era por el momento vivido o por qué se le negó el beso.

- Yo no estoy jugando Lily, esto no es juego- lo dijo sin gritar.

- ¿Entonces?- respondió con un hilo de voz.

- Todo lo que tenga que ver contigo para mí no es un juego- la tomó del brazo sin hacer presión en el agarre- me gustas Lilian, todo de ti me gusta, y no seré un estúpido para dejarte ir por mi hermano. Esto recién comienza preciosa, y no creas que me quedaré cruzado de brazos sin antes pelear por ti, ágape.

La soltó y se adentró más en la habitación. Lily se encaminó para salir del lugar, tras abrir la puerta se giró y agregó:

- Tía Luna dice que bajes- y sin responder aquella declaración de amor con alto carácter bélico decidió retirarse. Debió rechazarla, debió pararla, pero estaba muy aturdida y acalorada.

Lyssander solo sonrió, si el tonto de Malfoy había conseguido a su pelirroja. ¿Por qué él, que era de lejos más inteligente y astuto, no podía tener la suya? 


II sábado

 Scorpius

La semana trascurrida había sido tranquila. Daphne, Cissy, su padre y Lucius, habían salido de viaje a Italia por algunos días. Con Rose y Albus, las clases también habían sido tranquilas y ahora… ¡la podía saludar y despedir con un beso en el cachete, juntos con abrazos! Calma Scorpius, respira y cuenta, unos, dos, tres, cuatrocincoseisdiezmil, al cacho todo, ¡cuando no se encontraba James o Hugo (enviado por su padre) se agarraban de las manos!

Scorpius mejor respira, te estás poniendo todo rojo.

- Joven amo, ¿necesita usted algo más?- ofreció su ayuda una elfina.

- No Toppy, puedes retirarte y gracias- contestó tras regalarle una sonrisa.

El pequeño ser inclinó su cuerpo y luego se retiró.

- Peinado de lado, listo. Polera de la suerte, listo. Pantalones cómodos, listo. Converse negros, listo. Canasta llena de comida, listo. Bien Hyperion, ha llegado la hora - se dio ánimos, usando su segundo nombre para parecer serio, frente a su enorme espejo (cof cof cof, que se trajo de la sala común de Slytherin, cof cof cof vanidoso cof cof cof).


- Entonces, ¿no te criaste en la Mansión Malfoy?- se encontraba recostada mirando el cielo.

- No, mamá y papá decidieron que era mejor alejarnos de todo- él le contestó mirando a la misma dirección que ella.

- ¿Y solo veías a tus abuelos en días festivos?- su pelirroja curiosa, sonrió.

- Cissy venía a veces de visita- buscó su mano y la tomó con delicadeza- y Daphne aparecía una vez al mes aunque a papá no le gustará la idea.

- Tu tía es… rara- comentó mientras recordaba a la exuberante rubia que no dejaba de mirarla.

- Rara no- soltó una carcajada- diría que… original.

Los muchachos se encontraban recostados en una fina tela, en un campo abierto, frente a un inmenso lago de aguas azules. Scorpius había llevado consigo algunas botanas para pasar la tarde amena.

- ¿Y puedo preguntar si usted lo preparó, joven Malfoy?- preguntó la joven mientras daba un mordisco a sus sándwich.

- Digamos que si pero no- se sentó para poder mirarla mejor.

- ¿Eso es un sí?- dijo confundida.

- Y también un no- respondió con  una sonrisa.

- ¡Vamos Scorpius, me mareas!- soltó una risita.

Soltó un suspiro de derrota - lo preparó Toppy, mi elfa doméstica pero… yo di las instrucciones.

- Entonces no fuiste tú- lo acusó con un sándwich de jamón.

- Pero yo la dirigí, fui la parte directiva. ¡Debo tener algún mérito Rosie!- hiso un adorable puchero.

- Me decepciona joven Malfoy- ocultaba su risa- usted no sabe bailar, no sabe cocinar - enumeraba con los dedos de su mano.

- Pero sé tocar el violín- sonrió.

- Quizás pueda dar algo de crédito por eso- soltó otra risilla- pero, que quede en claro, que me gusta mucho la comida y un hombre que sabe cocinar tiene más puntos que uno que toca el violín.

- Por favor Rosie- se acercó a ella- si tú deseas puedo aprender ello.

- Déjame pensarlo- se alejaba de él. Hasta que el muchacho la tomó con delicadeza por el brazo para luego lanzarse a ella y hacerle cosquillas.

Su relación había mejorado, si bien no eran enamorados, eran ya más confiados uno con otro. Rose se sentía en confianza, libre de decir lo que piensa, al igual que él. Quería mostrarle todo lo que era Scorpius Malfoy, sin fingir ni aparentar, y que ella se sienta atraída por su "verdadero ser".

- Basta- pidió ella.

- Me encanta escuchar tu risa- dijo ayudándola a sentarse.

- Si me pagaran por cada vez que te escucho decir eso, sería tan rica como tu familia-cruzo los brazos fingiendo estar enojada.

- Lo dudo, los Malfoy somos realmente ricos- su intención era que la muchacha se divirtiera a su lado. Una mujer feliz se enamora más rápido.

- Adulador- lo dio un golpecito en el hombro.

- Princesse- con entonación perfecta. Se quedó plasmada de la impresión, realmente sonaba muy lindo.

- Ajam- se aclaró la garganta - ¿y dónde estamos Scorpius?- mejor desviar el tema.

- No lo sé- en verdad no lo sabía. Ella lo miró incrédula.

- ¿Y cómo llegamos aquí?, ¿Sigue siendo Inglaterra, verdad?- el paisaje era de ensueño, pero un poco desolador.

- Creo que seguimos en Londres, Rosie- cogió un sándwich.

- ¿Cómo es posible que no sabes dónde estamos?- le quitó el aperitivo para que le contesté rápido.

El muchacho movió la cabeza en forma de negación y chistando con la lengua- Rosie, Rosie, Rosie, sabes que para aparecernos no es necesario saber el nombre del lugar, sino recordar el destino. Recuerda las tres D; destino, decisión y desenvoltura.

- No me trates como tonta Malfoy, dime entonces, ¿cómo conoces este lugar y no su nombre?- le dio un mordisco con furia al pequeño sándwich.

El sonrío, nunca antes había tenido agallas para hacer enojar a la Granger, pero le parecía tan tierna…- Mamá deseaba a veces un poco de paz, y con mi padre venía a este lugar a pasar el rato.

- ¿Se sentaban a conversar?- tomó un refresco la pelirroja de la canasta.

- No, somos de… pocas palabras. Mirábamos el cielo, sin conversar, un silencio cómodo- su papá y él no solían hablar en esos tiempos, pero la pasaban bien uno junto al otro.

- ¿Y solo hacían eso?- qué raro, si fuera su caso Hugo nunca se callaba.

- No- dejó las cosas para pararse, sabía que eso siempre funcionaba.

- ¿Qué más Scorpius?- dijo Rose para pararse a su lado.

- ¿Segura que quieres saberlo?- se volteó para mirarla a los ojos. Azul contra gris.

- Sí- no aparto la vista de él.

Era ahora o nunca, Scorpius tomó a Rose en sus brazos mientras está gritaba para correr con ella en dirección al lago.

¡Plaf! Saltó al agua que no se encontraba nada fría (nótese el sarcasmo).

- ¡SCORPIUS!- un grito cargado de furia.

- Solíamos jugar en el lago Rosie- dijo él mientras huía de una furiosa pelirroja que trataba de ahogarlo.

- ¡Me hubieras avisado para traer ropa de repuesto!- intentó de todos modos hundir al rubio.

- Somos magos, uno que otro hechizo y todo listo- y él salía ileso. ¡Estaban en su terreno!

Es así que se la pasaron jugando en el lago, Rose era muy competitiva y quería su venganza. No habían notado que las horas se les escapó de las manos, ni notaron que una hermosa luna llena decoraba el paisaje.

-Es muy lindo- la muchacha se detuvo a mirar todo.

- Papá decía que este era uno de los paisajes más hermosos- se acercó a ello.

- Debió ser genial- puso sus brazos alrededor de su cuello mientras él la sujetaba de la cintura- toda tu infancia has estado rodeado de paisaje bellos.

- Y mi juventud- la miro con intensidad- he tenido para mi deleite a la criatura más hermosa del mundo- acercaba poco a poco su rostro al de ella.

- Adulador- susurró tras cerrar los ojos.

- Princesse- respondió para acercar sus labios a los de ella.

- ¡ALTO AHÍ! ¡SALGAN CON LAS MANOS EN ALTO, SOMOS LA POLICIA!- y tras la iluminación con una linterna, todo el romanticismo al agua.


Traducción: Quisiera decir que mi corazón no te pertenece, pero me he cansado de mentirle a al cielo y a mí mismo.

Te amo y duele tanto decirlo, que me conformo con seguirte en silencio.

Este es el capítulo hasta el día de hoy. Quise subirlo ayer y hoy por la mañana, pero no me deja modificar mi historia la página. T-T Es la tercera vez que lo intento y espero ser la última. 

El capítulo fue un poquito largo ¿no?. Siempre escribo 6 a 7 páginas en word, pero esta vez fue 13!!!! espero no aburrirlo.

Me gusta sus comentarios, apoyo, críticas, :3 me inspira seguir continuando. Debo aceptar que me demoré en publicar por que tenía la idea más no sabía como plasmarlo. 

El lunes comienza mis clases T-T necesito desahogarme. Los quiere y manda buenas vibras.

Sebasbri

Psdta: ¿no creen que el asunto de las rosas blancas no fue muy Snow? (los juegos del hambre) Mi hermana me hizo darme cuenta o-o



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