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15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) » Excelente - Part. III
15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) (ATP)
Por sebasbri
Escrita el Sábado 11 de Marzo de 2017, 04:04
Actualizada el Lunes 2 de Julio de 2018, 00:02
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Excelente - Part. III

Daphne, Scorpius & Rose

Abrió los ojos con pesar, realmente no quería despertar, pero el sonido de su estómago exigiendo alimentos la impulsa a ello. Se irguió lentamente mirando a la nada, con una paciencia que aturdiría al mismo Merlín, empezó a salir de la cama.

Se dio una ducha rápida, con agua fría para librarse de su aturdimiento, pero parecía no funcionarle. Se puso un vestido blanco con sandalias negras de plataforma baja; peinó su cabello en una coleta alta y se pintó los labios ligeramente. Ya se encontraba lista.

Salió de su habitación con la esperanza de encontrar algo que comer, Narcissa era muy exigente con los horarios, y si no te presentabas a uno de los almuerzos a la hora pactada, simplemente no comías.

Al llegar al comedor, al igual que los otros lugares, no había rastro de Cissy.

- ¿Y tu señora? - preguntó a una elfina que se encontraba limpiando un jarrón antiguo.

- En los jardines, señorita - respondió muy temerosa, sabían muy bien que la rubia no tenía ningún cariño por estas criaturas.

Llegó veloz a los jardines, quizás no era muy tarde para comer.

- ¡Por fin despiertas, querida!- Narcissa se encontraba sentada en una de las mesitas de piedra tallada que encontrabas en ese espacio de la casa; no despejaba su vista del diario.

- Cissy, buenos días - sonrió. Le dio una vista rápida al lugar, no había alimento alguno.

- Siéntate por favor - invitó la mujer - es tan solitario ser la señora de esta casa - suspiró con melancolía.

La rubia no sabía que responder, su acompañante nunca había tenido esa confianza para ser sincera con ella.

- ¿Y Lucius? - al ver su cara confundida - me refiero, a su compañía.

- Lucius, Draco y ahora Scorpius, siempre han estado cuidando de mí. Pero hay momentos, en que ellos se alejan, se va, y vuelvo a quedarme sola - la situación estaba melancólica.

- Pero regresan. ¿No?- trataba de animarla - tus seres queridos siempre regresan…- recordó a su hermana y padres, la tristeza se estaba contagiando.

- O nosotros vamos a su encuentro - cogió sus manos entre las suyas.

El silencio esta vez no fue incómodo, fue relajante y reconfortante.

- ¿Haz dormido bien? - habló Narcissa, cambiando su situación nostálgica.

- Sí - respondió en un susurro.

- Qué pena que no nos acompañaras a desayunar, Lucius está muy decepcionado - volvió a leer el periódico.

- ¿Puedo ir a disculparme con él? - no estaba en buenos términos con el señor Malfoy y eso la asustaba.

- Será más tarde - cambió la hoja del diario - ahora se ha ido a arreglar algunas cosas. Restaurar el apellido Malfoy no es tarea fácil, si deseas mi opinión.

Daphne apoyó su brazo en la mesa para luego recargar su cabeza en él.

- Cissy, no he visto a Draco desde que llegué- la aludida seguía sin mirarla.

- Está en un pequeño viaje de negocios -la rubia soltó un suspiro, se estaba aburriendo - quizás regrese muy pronto.

Como llamado por el cielo, hurón padre ingresaba a los jardines de su mansión. Tenía el rostro cansado y unas cuantas ojeras alrededor de sus ojos.

- ¿Madre, estás conversando con tu elfina? - Narcissa miró a la joven mujer con cara de ¡Te lo dije! Y ella hizo una mueca de desagradado al ser confundida con uno de esos pequeños seres.

- ¡Oh querido!- Se paró al encuentro de su único hijo. Se dieron un fuerte abrazo.

Daphne se levantó de su asiento, quedando a unos pasos detrás de la cariñosa escena.

- Hola Draco - se atrevió a saludar primero.

- Ya veo, sí que hablabas con una elfina, madre - se soltó del abrazo delicadamente.

- Qué gracioso, nunca pierdes tu sentido de humor - se cruzó de brazos y fingió reír.

- Siempre me he considerado una persona seria, Daphne - también se cruzó de brazos.

Decir que a Draco Malfoy le caí bien su cuñada era una vil mentira, para él, la rubia era el recuerdo de sus malas decisiones; su estadía en Hogwarts; sus compañeros de Slyhterin; el grupo de Pansy; del mismo modo, también le recordaba a su amada Astoria, y que nunca la volvería a ver.

- Ya veo - simplemente la rubia no sabía que más responder. Narcissa miraba divertida lo que ocurría.

- ¿Y qué te trae a Londres? - se acercó más a ella - ¿acaso haz venido a visitar a tu novio?

- ¿Mi novio? -  Draco estaba bromeando o ya comenzó a alucinar.

- ¿Ya no recuerdas a Theodore Nott?, querida… - la miró a los ojos - qué triste que te cambien por un giratiempo - esbozó una sonrisa burlona -Si fuera tú me apuraría, quizás ya no reciban más visitas en Azkaban.

- No te preocupes por tu amigo, Malfoy - lo dijo con odio - no pienso en ir a verlo - levantó la cabeza muy digna - si fuera tú, me preocuparía por mí mismo; uno no sabe cuándo podrías compartir celda con él y ten por seguro que a ti no te visitaría.

- ¡DAPHNE!- gritó escandalizado la señora Malfoy.

- Sus palabras nunca me han dolido madre, lástima que ella no pueda decir lo mismo - le dio la espalda.

- Draco esa no es la manera de tratar a una dama - el hombre se acercó al lado de su madre.

- Daphne no es una dama - el dio un beso en el cachete a su mamá - me voy a arreglar un poco, estoy cansado - ella puso una mano en su rostro y lo miró a los ojos - ve- le contestó.


Daphne se encontraba frente a Nacissa, la primera sumergida en sus pensamientos mientras que la segunda miraba el mismo diario.

- Señora - un elfo entró a los jardines, inclinó su cuerpecito exageradamente - tiene visitas.

- Hazlos pasar al jardín, por favor - hizo un gesto con su mano y siguió leyendo. Daphne estaba muy atenta a quienes podían ser; el pequeño ser desapareció con un chasquido.

- ¿Sabes quienes pueden ser, Cissy? - la curiosidad se apoderaba de ella (ahora sabemos de qué familia lo heredó  nuestro mini -hurón).

- No, pero creo que es costumbre en estos tiempos visitar sin un previo aviso - le lanzó una mirada recriminatoria, la rubia se hizo la desentendida.

Entraba a los jardines, acompañadas del elfo, una bella mujer castaña junto a una pelirroja.

- Señora Malfoy, disculpe por las incomodidades - se presentó Hermione, quien miraba con repulsión aquel lugar que le traía tan malos recuerdos.

- Ministra - se levantó para recibirla - ¿a qué se debe el honor de su presencia? - ni prestaba atención a su acompañante.

- Buenas tardes, señora Malfoy - dijo fastidiada Ginny. Fue ignorada.

- Oh, disculpa - le susurró Hermione a la pelirroja- le presentó a mi cuñada, Ginny Potter.

- Ya veo, la señora de Harry Potter - la examinó detenidamente.

-Puede llamarme Ginny - trató de fingir una sonrisa.

- Me gusta más Señora de Potter - le devolvió la sonrisa fingida.

- Me gusta más Ginny - no quería perder los papeles.

- Pero creo que solo la conocen, si me permite ser sincera, por ser la mujer que logró cazar al niño que vivió- su sonrisa era cada vez más tétrica.

Para evitar que Ginny, al mismo estilo Molly explote, Hermione le agarró delicadamente la mano y agregó.

- No creo que a Harry le agrade la idea de ser considerado un animal "cazado" - sonrió, estar mucho tiempo con Ron tenía sus problemas.

En el momento de silencio, donde Narcissa mandaba miradas burlonas a una encolerizada pelirroja, la rubia que se encontraba apartada en la mesa decidió unirse a la conversación.

- Granger…- saludo con odio.

- Greengrass- respondió con el mismo tono.

- ¡Daphne!- gritó escandalizada la mayor - debes mantener tu educación enfrente de la Ministra- miró fugaz a la pelirroja - y su acompañante…- arrastró las palabras.

- Aunque sea ya no soy la señora de Potter - susurró Ginny a la castaña - aunque no suena tan mal, Herm.

- ¿Gustan sentarse?, ¿comer algo?- ofreció educadamente Narcissa.

Las mujeres tomaron asiento en la mesita, Daphne al lado de Cissy pero enfrentada a Ginny, quien estaba junto a Hermione.

- Toppy - llamó, al instante apareció un pequeño elfo - tráenos un poco de té y unos cuantos aperitivos.

- No se preocupe señora Malfoy - trató de interrumpir Hermione.

- No es molestia, Daphne no ha comido tampoco - esbozó una sonrisa traviesa - si me permite cuestionarle señora Ministra, ¿pero a qué debo su honorable visita? - el elfo había abandonado ya el lugar.

- En realidad vinimos a conversar con su hijo - soltó la pelirroja, ganándose la mirada fría de su cuñada.

- Disculpe, no entendí, ¿a Draco? - interrumpió la rubia - al esposo de MI hermana - enfatizó la palabra.

- Es por mi Scorpius y la pequeña Granger, ¿verdad? - dijo calmada Cissy.

Ginny miró confundida a la castaña, que estaba muy sorprendida por lo antes dicho. Fue Daphne la que respondió.

- ¿Qué es lo que estás insinuando, querida? - sus ojos estaban abiertos de par en par, y con las justas podían mantener su boca cerrada.

- ¿O acaso me equivoco?- retó a las mujeres que tenía enfrente, pasando por alto a la rubia.

- Sí - contestó Hermione - veo que usted se encuentra al día con todo ello, realmente me sorprende enterarme de eso.

- No hay nada por lo cual sorprenderse - cruzó sus brazos - créame, para mí no fue nada raro enterarme de ello.

El pequeño ser apareció junto a otros tres elfos más cargados de comida, sirvieron el té y los bocaditos en la mesa para luego retirarse.

- Entonces, si no me equivoco, los consejos que Draco y usted han estado dando a mi pequeño Scor es para… - no podía terminar la frase, hasta el hambre había huido con tal de enterarse de la noticia.

- Así es querida - afirmó con una sonrisa tras analizar su rostro.

-¡Por las barbas de Salazar! - llevó su manos a su rostro - y he sido parte de esto.

- ¿Qué quieres decir con ello, Greengrass? - preguntó Hermione.

- Que ella también aconsejó a su sobrino - Ginny se encontraba relajada tomando el té.

- Señora Ministra, veo que su cuñada se encuentra al día también- la pelirroja dejó de beber té tras ser mencionada.

- Es la madrina de mi Rose, aparte de mí y Fleur, conoce muy bien a mi hija - esbozó una sonrisa.

- Espero entonces que esto quede entre nosotras - Narcissa se llevó la tacita a los labios- Y esto involucra que su esposo no se entere nada de ello.

- No la entiendo - Hermione se llevó un pastelito a la boca.

- ¡Por favor Granger, tu marido va a asesinar a mi Scor si se entera! - por fin reacciona Daphne.

- No lo creo… - dudaba de sus palabras.

- Sí, sí lo crees Herm - dijo la pelirroja.

- Como si Ronald fuera… - terca en defender a su marido.

- Troglodita, cavernícola, tosco, glotón, celoso, sobreprotector, testarudo… - para sorpresa de todos respondió su cuñada.

- Exacto, Ginny - sonrió amigablemente Narcissa - te subestimé, veo que eres una persona muy suspicaz.

- Entonces todo esto es un plan para que sea posible el ¿Scorose? - trataba de llegar a alguna conclusión Daphne.

- ¿Scorose? - dijeron extrañadas - algo así - respondió a medias Narcissa, la unión de esos dos nombres le daba risa y se encargó de demostrarlo.

-Veo que ya comenzaste con el té, madre…- Draco intervino en la conversación, miró sorprendido a las mujeres reunidas.

- Tu educación, hijo - Narcissa siguió bebiendo de la pequeña tacita. Se saludaron con un movimiento de cabeza, para luego buscar asiento al lado de su madre.

- Como le comentaba a tu madre, Draco. Hemos venido para ver cómo van las cosas con el "Scorose"- Hermione esperaba ansiosa las noticias.

- ¿Por qué no le preguntas a tu hija? - la rubia interrumpió.

- Porque Rose es terca como su padre, ella solo se encerrará en que son amigos - Ginny comía despreocupada.

- Mira Grange… Ministra, yo propongo que por ahora no interviniéramos, están cerca los EXTASIS y … - nuestro hurón recargaba su espalda en la silla.

- Opino igual, Malfoy- todos miraban desilusionados la escena- primero son las pruebas.

Una hermosa lechuza invadió el lugar, se posó cerca a Daphne y le otorgó su recado, tras cumplir su labor se retiró.

- Es de Scor- la rubia cogió con delicadeza el sobre para luego leer su contenido.

- Cuéntanos querida- Cissy se encontraba ansiosa, todos estaban expectantes.

- La muchacha le dio un beso en la comisura de los labios- no despegó la vista de su recado.

- Creo que es mucho el avance por ahora - Hermione se levantó de su lugar y se dispuso a retirarse - con su permiso- se fue con paso veloz, siendo perseguida por la pelirroja que a duras penas pudo despedirse.


Rose

Todo había sido un desastre; su mente divagaba en un sinfín de cosas, su concentración era nula y traía consigo malas repercusiones.

El partido contra Hufflepuff lo había perdido a pesar de que Lily se encontraba muy emocionada de destrozar a la casa de los tejones, ¡Hasta agarró la snitch antes que Lorcan!

Pero fue su culpa al no ser capaz de anotar los puntos necesarios, regalando la quaffle, sirviéndola en bandeja de plata. ¿La causa de todo ello? No sacaba de su mente el casi beso con el platinado.

Lo peor era que Slytherin, había ganado su último partido, reuniendo los puntos necesarios para conseguir la copa.

Ahora las serpientes festejaban en su sala común. Todo el mundo hablaba de la magnífica fiesta que sucedía en las mazmorras. La única celebración que ella tendrá por esta noche es una bella vista frente al lago negro y un descanso en los jardines de Hogwarts.

Recostó su cuerpo, cruzó sus manos en su pecho, miró el cielo; tan hermoso, una enorme luna llena iluminaba el lugar, al encontrarse tan solo a dos semanas de terminar sus estudios la llenaban de nostalgia, extrañaría esa vista, el castillo; sentía miedo a lo que le esperaba en el futuro.

-¿Rose? - la persona que menos quería ver, la que lograba confundirla al punto de perder sus partidos, estaba frente a ella, inclinado, tratando de buscar su mirada entre la oscuridad. Ella sonrió como respuesta.

- ¿Qué haces aquí?, puedes enfermarte - se sacó su capa para tendérsela a la joven.

- Solo descanso - volvió a sonreír.

- ¿Puedo? - dijo, se sentó a su lado.

- Bueno… si ya te sentaste… - seguía mirando el cielo.

- No deberías estar aquí Rose, te vas a enfermar - trataba de acomodar su capa para tapar el cuerpo de la muchacha.

- Tú no deberías estar acá - sus pensamientos se convirtieron en palabras- digo, hay una fiesta en tu sala común…

- Bueno, yo también vengo a descansar acá - la acompañó mirando las estrellas - y con respecto a la fiesta…no soy muy bueno bailando.

- No puede ser verdad- tras voltear ver su rostro rojo - digo, pensé que tu familia hacía seguido esa clase de eventos.

- He tenido una infancia muy solitaria, Rose - sus bellos ojos mercurios se oscurecieron.

- Ya veo… - susurró para ella misma - ¿quieres intentarlo? - algo en ella la impulsó a decir eso.

El muchacho dudoso se paró y le tendió la mano para que ella lo hiciera. Rose agarró su mano fuertemente, se juntó mucho a él. Scor la agarró nervioso la cintura, ella colocó su mano en su pecho.

- Falta la música - comentó en voz bajita.

- Yo puedo tararear una melodía - se ofreció el muchacho. Al ritmo del sonido, ambos se desplazaron dando giros. Al principio Scor la pisó continuamente, pero ella solo se burlaba de su torpeza, pero el joven en muy poco tiempo pudo agarrar el ritmo.

- Aprende rápido, joven Malfoy - trató de imitar la voz de sus profesores.

- Usted es una excelente maestra, my lady - le regaló una sonrisa seductora.

- Y usted es un alumno increíble - le sonrió tímida.

- Rose, en verdad crees que soy increíble - se acercaban cada vez más su rostro.

- Eres increíble Scor- le rodeó su cuello con sus brazos.

-¿A pesar de que no sé  bailar? - bajó la mirada,

La muchacha fingió pensar.

- Eso te hace interesante. Increíble e interesante - los ojos del muchacho se iluminaron. ella pudo sentir su alegría.

Sus miradas se encontraron para luego conectarse, todo lo demás había desaparecido, solo existían ellos, uno para el otro. Sus narices se rozaban, disfrutan del aroma y calor de su compañía. Uno, dos y tres, los labios muy juntos al punto de chocarse, cerraron sus ojos, se dejaron llevar por el momento…

- ¡ROSE!-una voz chillona, oficialmente odiaba a Polly.

Ambos se separaron velozmente, como si su cercanía quemase. Sus caras estaban rojas, y sus manos sudaban.

- ¡Qué bueno que te encuentro! - Polly estaba jadeante, su rostro húmedo del sudor, despeinada. Pareciera como si hubiera corrido una maratón - necesito tu ayuda en Pociones.

- Tú no llevas esa clase, Polly - limpiaba su uniforme de los restos de pasto.

- Digo,,, Transformaciones - sonrió angelicalmente - ya, vamos - la jaló del brazo. Se fueron con pasó rápido al castillo, ignorando a un Scorpius sonrojado.

No sabía si decir que si su amiga llegó en un buen momento o la odiaba por su interrupción. Pero simplemente el momento fue tan mágico,,, tan "excelente".


Disculpen por las demoras. Merezco la pena máxima, pero estaba muy ocupada con la universidad. Gracias por leer mi historia, aprecio mucho ello.

Sebasbri



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