Historia al azar: Diarios de James y Lily
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15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) » Excelente - Part. II
15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) (ATP)
Por sebasbri
Escrita el Sábado 11 de Marzo de 2017, 04:04
Actualizada el Lunes 2 de Julio de 2018, 00:02
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Excelente - Part. II

Scorpius & Narcissa

Una bella mujer, muy refinada ella, se encontraba leyendo en la biblioteca de su mansión.

Sentada delante de la inmensa ventana, por la cual ingresaba una ligera brisa helada. Sus ojos examinaban minuciosamente la carta que su único nieto le había enviado.

Enderezó aún más su espalda, cruzó las piernas, jugaba con uno de los mechones rebeldes que habían escapado de su moño; con la otra mano, mantenía alzada la pluma, dispuesta a dar una respuesta en papel.

- Señora, tiene visita - uno de los elfos domésticos, sabe Merlín cuál sea su nombre, interrumpió su apreciado momento de silencio.

La mujer se levantó, dejando caer el hermoso vestido negro de tiras que hacia resaltar aún más su pálida piel.

- Qué asco- escuchó una voz muy conocida - ¡Cissy!

En la entrada de la biblioteca, una dama muy refinada, con largo y lacio cabello rubio, ojos verdes y piel caucásica se abría paso a su encuentro.

Daphne Greengrass, no tenía la intención de esperar que Narcissa despertara de su trance, empujó sutilmente a la pequeña criatura, mientras arrugaba su nariz con desdén. Traía un vestido azul, con mangas tres cuarto y zapatos de taco aguja. Con ambas manos cargaba sus maletas.

- Cuánto tiempo sin vernos - soltó su equipaje para abrazar a su acompañante, la señora Malfoy no despegaba su vista de los bultos.

- Daphne, linda, qué bueno que nos "visitas"- enfatizando la última palabra, rogando a Merlín que no sea lo que estaba pensando.

La rubia menor se alejó, luego dio una mirada rápida a su entorno - verás, no creo que solo sea una "visita" - le devolvió una nerviosa sonrisa.

- ¿Así? - enarcó una ceja, tomó asiento en su escritorio.

- Acabo de llegar de Francia, pensé que tal vez podía pasar tiempo con la familia - se sentó al frente de ella.

Lo último dejó sin palabras a Narcissa, ella sabía, que tras la segunda guerra mágica, el único familiar que le quedaba era Astoria, pero tras la boda de su hijo con su hermana… los convertían en "familia".

- Entiendo - le devolvió una sonrisa cariñosa - por favor llevaos el equipaje de la señorita a uno de los dormitorios, y alistadlo para que ella se hospede ahí - se dirigió al elfo que aún esperaba en la entrada. El pequeño ser hizo lo que se le ordenó, sin antes inclinarse de una manera exagerada a su señora - lo que ordene, señora Malfoy - con un chasquido desapareció - gracias- respondió ella, sin ser escuchada.

- ¿Por favor? - Arrugó su nariz la de ojos verdes- ¿Gracias? - miró con desdén donde minutos antes se encontraba el elfo - veo que en esta casa, Tory ha dejado bien marcado su legado.

La señora Malfoy, sorprendida por lo que dijo, trató de refutarla, siendo interrumpida por una voz masculina.

- Narcissa, querida, necesito que me ayu… - con un porte elegante, de finos rastros aristocráticos, envuelto en un traje muy caro de contrastes grises, Lucius Malfoy aparecía en la habitación. A diferencia de su hijo, la edad y la guerra, no habían jugado a su favor, ya que su rostro se mostraba muy demacrado - ¡Daphne!

La rubia se volteó a su encuentro, Lucius cogió su mano y besó sus nudillos - ¿Hace cuánto llegaste?

- Acabo de llegar, señor Malfoy - esbozó una sonrisa, debía aceptar que le daba miedo.

- ¿Narcissa, por qué no me avisaste? - por primera vez, desde que entró a la habitación, miró a su esposa.

- Acaba de llegar, Lucius - siguió leyendo unos papeles, evitando mirar lo incómoda que se encontraba la mujer.

- Te ves sublime, querida - el hombre hizo girar a la rubia en su sitio -pero, ¿a qué se debe tu sorpresiva visita? - Narcissa levantó la vista, expectante a la respuesta.

- Bien… - pusó su mano derecha en su cuello, inclinando levemente la cabeza, Merlín, que situación más rara - es por Scorpius, este año acaba sus estudios y, tal vez, quiero pasar tiempo con mi amado sobrino - estaba diciendo toda la verdad.

- ¿Y tu revista, Daphne? - preguntó curiosa.

- Las cosas van muy bien en Francia, pero si me permiten, me gustaría quedarme unos meses en Londres - comenzaba a sudar frío.

- Esta es tu casa, querida - Lucius se acercó a su mujer - cuándo quieras puedes venir a quedarte.

- Gracias señor Malfoy - respondió muy rápido.

- Dime Lucius - Narcissa le devolvió una mirada escéptica a su marido.

- Gra..cias, Lucius - sonrió más confiada.

- Eso está mejor - con un gesto llamó a la rubia para que se acercara a ellos - ¿sabes Daphne, nosotros hubiéramos preferido que tú seas la señora Malfoy? - Lo sospechaba, su marido no era tan amable si no fuera por algo.

- Si me permite, y no os falto el respeto - la cara asustada de la visitante se esfumó, tenía una mirada seria - no comprendo a qué punto quiere llegar, Lucius.

- Vamos, sabes que hubiéramos preferido que tú te cases con Draco - la voz del señor Malfoy se volvió más ronca.

- Discúlpeme, pero no estoy entendiendo. Astoria ha sido una excelente esposa, la mejor, y no permitiré que hable así de ella - el ambiente se puso tenso - nadie ocupara el lugar que dejo mi hermana.

Bien, si le caía mal Daphne, acaba de sumar puntos. Demostró tener agallas y que cuidaba ante todo a su familia.

- Y así será - interrumpió Narcissa, regalándole una sonrisa llena de cariño - ¿A qué hora llegarás cariño? - se volteó a mirar a su marido, que tenía las facciones rígidas y una mirada fría - ¿te ayudo?

Sin esperar respuesta, comenzó a hacer el nudo de la corbata negra - estás listo - dio unas palmaditas en el pecho del hombre.

Tras unos minutos de silencio incómodo:

- Fue un gusto verte Daphne, lástima que ahora me tengo que retirar, pero la conversación ha quedado pendiente - volvió a besar la mano de la mujer - llegaré tarde, cariño - dio un suave beso en los labios a Narcissa y luego se retiró.

Daphne se quedó parada en medio de la habitación, sin saber qué decir o hacer. Luego de pensarlo, se acercó donde estaba su acompañante y se sentó a su lado.

- ¿Y Draco? - quiso amanerar el ambiente.

- En un pequeño viaje de negocios - no se miraban.

- Ya veo - apoyó su rostro en sus manos - ¿acaso esa es una carta de Scor? - dijo cogiendo el papel para luego leerlo.

- ¿Por qué la sorpresa? - sutilmente trató de quitarle el papel, claro, con suma delicadeza y elegancia.

- Él no responde las cartas que le envío, Cissy - evitaba devolver el escrito.

- No te creas especial, querida - seguía con su trabajo en conseguir la carta - solo lo hace cuando necesita algo.

- Supongo que es todo un Malfoy - lo dijo sin pensar.

- ¿Disculpa? - sabía qué tenía razón, pero se aprovechó que la mujer no sabía que decir para completar su objetivo.

- Digo… - cómo podía faltar el respeto a la familia que le da posada - Scorpius, ¿está recibiendo consejos de amor? - mejor cambia de tema.

- Ah… - ahora ella se quedó sin palabras- ya sabes, la juventud y el amor - cogió una pluma y garabateo una hoja en blanco.

- ¿Puedo ayudar? - se sentía su entusiasmo - No - fue una respuesta seca.

- No es posible, hasta Draco le ha dado consejos, ¡Draco!- se notaba su frustración - Cissy, yo tengo una mayor experiencia en estas cosas.

- ¿Disculpa? - ahora Narcissa se sentía ofendida, dudar del atractivo Black…

- Oh vamos - bajó sus brazos y se dejó caer en el asiento - soy dueña de una revista que trata los problemas que una adolescente, bruja y llena de hormonas debe afrontar.

- Una revista rosa para niñas - levantó la mirada - Scorpius no es una niña.

- Aun así tengo más experiencia, esas niñas leen lo que les vendo - le devolvió la mirada - aparte, Scorpius sigue siendo un Greengrass, y nosotros también sabemos seducir.

Narcissa lo pensó un rato, si Draco ya la había embarrado un par de veces, una última vez no haría ningún daño, sin contar, que si el plan de la rubia no funcionaba, los Black habían tenido hasta ahora el mejor resultado.

- Está bien - le estiró la pluma, retándola a escribir. Daphne lo cogió sin chistar y se dispuso a hacerlo. La lechuza de la familia esperaba impacienta en el umbral de la ventana, tras amarrar su carta en su pata, sacó una cajita pequeña del bolsillo de su vestido y lo amarró en la otra pata.

- ¿Qué es eso querida? - la curiosidad la albergó.

- Pensaba darle este detalle a Scorpius cuando acabara sus estudios - miró de manera tierna el paquetito - pero creo que ahora, es el mejor momento- tras ver que el animal se alejará, volteó a encarar a su acompañante - es mejor que me vaya a descansar, debo también arreglar mis cosas.

Daphne llegó veloz a su dormitorio, siempre que iba de visita le otorgaban la misma habitación, se dejó caer en la cama, mirando el techo del recinto.

- Astoria, mi dulce hermana. Scorpius se ha vuelto en un joven adorable. Sobre todo… - las lágrimas caían por su fino rostro - es un Greengrass antes que Malfoy.


Scorpius esperaba ansioso la respuesta de su abuela, se encontraba sentado en su cama, sin despegar la mirada de la ventana. Solo pudo respirar hasta que la lechuza se posó muy cerca de él. Desamarró la correspondencia y luego se echó a leerla, el animal se retiró indignado por la falta de consideración del muchacho.

- ¿Daphne? - no la llamaba tía, le decía que la hacía sentir "vieja". Al culminar de leer la carta, se sentía confundido, pero confiaba en ella; ¡su revista tenía una sección para juntar parejas!

Cogió delicadamente el pequeño paquete, en la carta explícitamente le había dicho que no lo abriera hasta que "el momento" llegara.

Ya se hacía tarde, debía bajar a cenar. Albus no pudo esperarlo mucho y se le adelantó, su apetito Weasley lo había sometido. Guardó la cajita en su túnica y se retiró.

A pesar de ser popular entre las chicas, era todo lo contrario con los compañeros de su casa. El joven Potter cenaba solo en una esquina de la mesa, Scorpius no dudó en ocupar el sitio de al lado.

- Albus - susurró, el azabache estaba muy ocupado en disgustar su festín - te estoy hablando Albus.

- ¿Qwué? - tenía toda la cara manchada de comida y la boca llena.

- No seas asqueroso - le dio un golpe en el hombro -límpiate - le tendió un pañuelo de seda verde esmeralda.

Tras ver que su amigo se muestre decente, preguntó - ¿qué opinas de las bandas?- su amigo lo miró confundido - bandas de música - aclaró.

- Son de niñas - prestó atención a sus alimentos - ¿eso es todo lo que opinas? - siguió insistiendo.

Albus volvió a mirarlo, adivinando los planes del platinado - ni lo pienses - al ver la sonrisa florecer en sus labios - No, Malfoy, no haremos una banda.

Las cosas eran estas, Daphne, sabia ella, le aconsejó que le tocará una bella canción para diluir las tristezas de su amada. Pero nuestro querido mini - hurón sufría de timidez, pensaba en conseguir ayuda.

- Aparte no tenemos gente - continuó el joven Potter.

- ¿Alguien dijo banda? - Lily, sin importar que las miradas se posaran en ella se sentó en la mesa de las serpientes.

Scorpius prefería tenerla al margen de sus planes.

- Este quiere formar una - su amigo lo delató.

- Eso es excelente Scor - no, por favor, no la invitaron - podemos practicar finalizando la cena.

- No lo animes Lily- Albus comía tranquilo - now thenemosh inshtrumentros - su hermana lo miró horrorizada.

- Cada día te pareces más al tío Ron - la pelirroja miró al rubio - no te preocupes, yo sé con qué podemos reemplazar los instrumentos- ¿Cómo Lily pudo entenderlo? ¿Poder especial Weasley?

- Bueno - otra vez su amigo interrumpió - no tengo nada mejor que hacer, así que qué más da.

- EHHHH!!!- chilló la menor - ¿Estás sola Lily? - miró a su alrededor, no estaban los hermanos Granger.

- Hugo está castigado, lo encontraron culpable por el caso de Saari - soltó una risilla- y por golpear a Lorcan - bajó la mirada.

- ¿Te hizo algo? - Albus se alistaba para golpearlo.

- Hugo ya le dio su merecido Al - le sonrió cálidamente. El pelinegro volvió a comer.

- ¿Y Rose? - por fin logró hablar.

- Me dijo que quería caminar un rato, ya sabes, sola - ahora miraba sus uñas.

Hubo un silencio incómodo.

- Apúrense, debemos practicar para nuestra fabulosa banda - la miraron dudosos.


No debió haberle hecho caso a Lily, debió mantenerla al margen de las cosas, su padre se lo había aconsejado.

Tras culminar la cena, se dirigieron juntos al pasillo del quinto piso, donde se encontraba el aula donde se enseñaba Música y Música muggle. Es una gran sala en la que se encuentran un montón de instrumentos de música muggle y mágica. Trataron de abrir la puerta, pero esta se encontraba protegida con magia.

Decepcionados, se dirigieron al sótano. Lily les había metido la ridícula idea (ahora que se encontraba en esta situación pensaba así) de usar los utensilios de cocinar como "instrumentos".

Pasaron por la puerta que se encuentra a la derecha de la escalera del vestíbulo de entrada  y continuaron por un corredor hasta llegar al cuadro de un frutero. Lilian, con toda la experiencia del mundo, le hizo cosquillas a la pera del frutero para que se convierta en la mandíbula de la puerta y así poder ingresar.

No habían notado lo tarde que era, hasta que se dieron cuenta que todo estaba oscuro. Lily caminando se adelantó silenciosamente con ellos siguiéndole los pasos.

En un abrir y cerrar los ojos, estaban todos embarrados en un mezcla chiclosa, pegados entre ellos y al suelo, sin poder hacer movimiento alguno. Scorpius sintió unos golpes en su cabeza, Albus se quejaba y Lily gritaba asustada. Las luces se prendieron.

La situación era caótica, Rose se encontraba en el umbral de la puerta, con los brazos cruzados y una sonrisa divertida.

Al ver la burla en el rostro de su amada, no dudó en apreciar su situación. Estaban envueltos en una pasta rosa; los elfos, con cucharones en mano, los apuntaban.

- Lo sentimos, jóvenes amos - con un chasquido, liberaron a los jóvenes.

- No fue nada - con voz melodiosa respondió Rose - eso dices porque a ti no te agredieron - protestó Albus.

Les ofrecieron chocolate caliente y pastelillos de chocolate, que no dudaron en aceptar.

- Van 2 meses - dijo la pelirroja mayor mirando a los elfos - van 2 meses que les están robando la comida, fue mi idea ayudarlos para saber el culpable.

- Nosotros no queríamos robarle la comida - protestó Lily - solo pedir prestados unos cucharones - introdujo la cucharita con pastel a su boca.

- ¿Y se puede saber para qué? - era muy curiosa.

- Una banda - respondió la pelirroja menor - Scorpius tuvo la idea de formar una banda, pero veo que no se podrá hacer, ninguno de nosotros tiene algún instrumento.

- Bueno - dijo el rubio, la adrenalina de lo antes vivido lo estaba animando - yo tengo un violín.

Los primos lo miraron escépticos. De su túnica sacó la pequeña cajita y, ante las expectativas de los muchachos, tiró del lazo. Apareció un hermoso violín, admiraron por unos instantes su belleza.

- ¿Sabes tocarlo? - preguntó sorprendida.

- Me ofendes Granger - se inclinó para tomar el instrumento.

Se paró al medio de la habitación, y tirando a la borda la timidez comenzó a tocar.

"Alone Wolf", fue el nombre de la pieza musical. La canción era tan bella y triste al mismo tiempo. Rose apreciaba embelesada como el joven tocaba, sus finos dedos se movían en las cuerdas del instrumento y con qué elegancia movía el arco.

Scorpius, se encontraba sumergido en sus recuerdos. Odiaba, cuando era niño, las clases de música, pero su madre lo obligaba a practicar. Abrió los ojos, para encontrarse frente a frente, grabado en letras doradas, las iniciales A.G. 

Cerró los ojos, su madre se encontraba mirándolo como practicaba, su rostro lleno de amor. Ahora lo entendía, desde antes Astoria sabía que no iba a poder estar mucho tiempo cerca a su hijo, las prácticas solo eran excusas para realizar actividades juntos.

- Mamá- susurró, la melodía expresaba ahora todos sus sentimientos, la soledad, la tristeza. Solo como el lobo.

Paró de tocar, bajó el violín y lo aferró a su pecho, lo abrazaba como su mayor pertenencia.

Rose se levantó, impulsada por sabe Merlín qué, y envolvió al muchacho en sus brazos.

- Vámonos - Lily jaló a Albus a la salida - él estará bien - sacó a regañadientes a su hermanos del lugar.

Scorpius se dejó sumergir en el cálido abrazo. Solo qué esta vez, no era consciente de la situación. El calor y aroma de la muchacha solo lo hacía recordar, cuando era niño y se quedaba dormido en los brazos de su madre.

Y por primera vez durante años, Scorpius lloró, ya no en silencio, ni mucho menos escondido en una de las habitaciones de la mansión, lloró en los brazos de la mujer que amaba, lloró por su pérdida.

Se quedaron así por algunos minutos, al tranquilizar su llanto, se separó de la muchacha y limpió su rostro con un pañuelo que esta le ofreció. Rose creyó, que tal vez aún no se encontraba preparado de conversar lo sucedido.

Al caminar de regreso a su sala común, el muchacho habló en un susurro - gracias - se encontraba muy incómodo.

- Ahmm no te preocupes - nunca lo había visto llorar - ¿qué fue lo que pasó? - no pudo con su curiosidad.

Pensó unos instantes - si yo te digo lo que sucedió, tú me dices por qué has estado triste - una pena entre dos, se lleva mejor.

- Mi mamá - se sorprendió al escuchar eso, se sentaron detrás de una armadura a descansar - ella ha salido de viaje a América - se sentía avergonzada contando ello.

- Es la Ministra, ella siempre… - fue interrumpido por la chica - lo sé Scor, ella siempre viaja, pero cuando lo hace tan lejos, yo…- bajo el sonido de su voz- tengo miedo que ya no regrese.

El silencio albergó el momento, Scorpius se sumergió en su pensamiento.

- ¿Y tú? - preguntó dudosa.

- Mi mamá - la chica lo miró sorprendida, él nunca hablaba de ello.

El joven levantó el violín y le mostró sus iniciales - era de ella y esa era su pieza favorita.

Rose, se acercó al joven y le tomó las manos - ¿alone Wolf?- él la miro, sus mejillas se tornaron rojizas - tú nunca vas a estar solo Scor, siempre estaré a tu lado- le dio un beso suave y fugaz en la comisura de los labios.

- Ahmm ya es tarde - se levantó la muchacha avergonzada y limpió su uniforme - es mejor que me vaya- desapareció con paso rápido de su vista.

Se quedó paralizado con una mano en el corazón y la otra en los labios. Fue un momento; "excelente".


Excelente está dividido en tres partes, n.n espero que les haya gustado y como lo prometido es deuda... traté de no demorar en subir el capítulo.



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