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15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) » Especial: El plan comenzaba
15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) (ATP)
Por sebasbri
Escrita el Sábado 11 de Marzo de 2017, 04:04
Actualizada el Lunes 2 de Julio de 2018, 00:02
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Especial: El plan comenzaba

Draco

Todo era tranquilo, el lugar donde se encontraba era cálido y agradable. Sentado en su sillón favorito, de estilo victoriano, forrado de terciopelo verde esmeralda con la estructura de plata; todo una obra de arte histórica. El crepitar de las llamas era lo único que se escuchaba, un vaso del mejor whisky de fuego servido en su copa, miraba sin cesar el retrato de su amada esposa.

La mañana había sido "diferente", nunca hubiera imaginado que en sus manos podría encontrarse la situación amorosa de su hijo. No tenía ni la menor idea de cómo ayudarlo, pero a que se apellidaba Malfoy que realizaba victoriosamente su labor.

- No te vi llegar, hijo - una bella mujer, un tanto mayor, con su cabello blanco (antes rubio), amarrado en un alto moño y con un hermoso vestido celeste, ingresaba a la habitación donde él se encontraba - ¿por qué no me avisaste de tu llegada?

- No quería despertarte, madre - la bella mujer tomó asiento a su lado.

La situación con sus padres había sido complicada. Después de la guerra había decidido refugiarse en sus deberes, separándose poco a poco de ellos. Cuando decidió desposar a Astoria, Lucius no aceptaba aquello, convirtiendo los encuentros familiares muy incómodos. Tras el nacimiento de Scorpius, decidió vivir con su familia en un lugar más tranquilo, viendo solo a sus padres en días festivos. Al morir su mujer, regresó a la Mansión, por petición de su madre, que quería pasar tiempo cerca a su nieto.

- ¿Cómo ha estado Scor? - la mujer miraba el retrato de su nuera.

No le había comentado donde iría, pero quizás que se quedara mirando la imagen de su amada lo delataba.

- Él está bien - su madre no dejaba de ver el bello retrato - solo quería conversar algunos cosas conmigo…

- ¿Una charla de hombres? - soltó una suave risilla que tapó delicadamente con su mano - Entonces él te habló de la jovencita.

¿Acaso su madre sabía algo que él no?, sabría el nombre de la joven, quizás pudiera ser su aliada en su misión.

- ¿Dices una jovencita, madre? - los ojos azules de la bella mujer lo examinaron, para luego mirarlo de manera burlona.

- No era para eso la "charla de hombres" - prefirió guardar silencio, su madre continuó - no puedo creer Draco, que nunca te hayas fijado en el brillo de los ojos de Scor cuando habla de Hogwarts.

- Pensé que solo disfrutaba su estadía en el lugar - no podía quedar como un estúpido frente a su madre.

- ¡Por favor Draco! - levantó levemente la voz, imponiendo respeto - Acaso creíste que llevando el apellido Malfoy iba a poder disfrutar en la escuela. Sabíamos que las cosas no le serían fácil, y aunque haya logrado entablar amistad con el señor Potter, ese brillo en los ojos es consecuencia de una señorita - cruzó sus piernas y recargó su peso en el respaldo.

Soltó un bufido - él ha pedido mi ayuda, quiere ser más "interesante" - su madre levantó una ceja divertida, parece que de alguien había copiado la acción.

- ¿Tú? - su sonrisa se ampliaba más y más - discúlpame, querido hijo, pero crees que puedas realizar aquello - era herencia familiar ir burlándose de sus miembros.

- Lo sé - no quería discutir - las cosas serían más fácil si conociera el objetivo.

- ¿Objetivo? - sus labios rojos realizaban una mueca rara evitando la risa - por Merlín, estamos hablando de los sentimientos de tu hijo, no de una misión imposible.

La sala se envolvió en silencio. Lo último dicho por Narcisa atrajo frágiles recuerdos.

- Las cosas serían más fáciles si ella estuviera a mi lado - poso su vista de nuevo al retrato, donde una bella Astoria, en un hermoso vestido de novia, le devolvía una enorme sonrisa.

- Scorpius es tan parecido a Astoria - su madre posó su delicada mano en su hombro - es un alma pura e inocente, no sabes cuánto lamento hacerle caso a Lucius y…

- Ya no es el caso, madre - apoyó su cabeza en la mano de su madre, sintiendo su calor, la mujer se acercó más a él para poder envolverlo en sus brazos - Lo he pensado mucho, y creo que sé cómo puedo empezar a ayudarlo.

- Estoy gustosa en escuchar tu idea, hijo - la suave voz que antes usaba cuando era niño.

- He llamado al señor Curieux - su madre cortó el abrazo - creo que es esencial conocer quién es la dama.

- Draco - su voz sonaba como advertencia - y si se tratase de una señorita que no es de tu agrado, creo apropiado no inmiscuirse completamente en el asunto.

- No importa - lo decía sincero - apoyaré en todo a mi hijo - llenó su copa con más whisky- ¿estarías de acuerdo que Scorpius saliera con una joven que no proviene de un linaje de sangre pura? - fingía beber. Su madre desvió la mirada al suelo, pensativa.

- Eso ya no me incumbe, Draco - la respuesta lo tomó por sorpresa - si está bien por ti, también para mí; no alejaré a Scorpius de mi lado, no por segunda vez - volvió a mirarlo - pero supongo que Lucius no comparte mi opinión.

Interrumpiendo el momento, apareció Toppy, un elfo doméstico encargado de los cuidados personales de Draco. Realizando una inclinación (su nariz casi roza el suelo)

- Ama, amo, el señor Curieux los espera en el comedor principal - Draco agradeció lo comunicado con un movimiento de mano, el pequeño ser con un chasquido se retiró del lugar.


Había sido claro con su pedido, pero al señor Curieux no le hiso mucha gracia.

Marcus Curieux, el mejor detective del mundo mágico, poseía un expediente maravilloso. Oportunidades anteriores realizó trabajos para la familia Malfoy y otras familias de prestigio, hasta estuvo bajo el mando de la Ministra. Tomó de forma burlona el recado, sentía que con ello se le estaba subestimando pero como iba a ser bien remunerado…

Esperaba ansioso cuando se le entregara la noticia, dos días ya habían pasado. Pero quizás debía esperar más, conseguir el secreto de un Malfoy era complicado. Soltó una risa, pobre Curieux, lo que tendría que hacer para conseguir la información.

Un chasquido, su elfo personal apareció.

- Amo, el señor Curieux lo espera - mantenía su cuerpo inclinado.

- Gracias Toppy- ¿agradeciendo a un elfo?, legado de Astoria - ¿Y mi padre? - mejor asegurarse que Lucius no pudiera saber nada.

- Ha salido muy temprano amo - respiró aliviado - ¿y mi madre? -

- Está tomando el té con el señor Curieux, amo - debe apurarse o Narcissa le ganaría con la información.

- Puedes retirarte - hiso un gesto con su mano - gracias amo - con un chasquido desapareció.

Se dirigió veloz al comedor principal, su madre se encontraba sentada en uno de los lujosos sillones con una pequeña tacita entre su fina mano; el hombre, delgado y alto, la acompañaba, entablaban una charla.

- Señor Malfoy - se paró Curieux para recibirlo, estrechando su mano.

- Un gusto verte - le devolvió el saludo - quiero ir directo al grano, ¿traes mi recado? - no lo podía creer, solo habían pasado dos días.

El hombre miró a la bella dama sentada en el sillón, quien disimulaba mirando su taza. Draco al percatarse - No se preocupe, puede decirlo enfrente de mi madre. Si gusta sentarse - ambos tomaron asiento.

- Verá señor Malfoy, el caso del joven Scorpius podría ser considerado un secreto a voces - ¿qué?

Su madre al ver que no reaccionaba intervino - querido, quiere decir que todo Hogwarts lo sabe, ¿o me equivoco, señor Curieux? - Narcissa evitaba reírse de la cara de su hijo.

- Está en lo correcto, mi estimada. No me fue muy difícil conseguir su pedido - se irguió con orgullo.

- ¿Entonces por qué tardaste tanto?, joder - todo el colegio sabía menos él, que interesante.

- Controla esa boca, cariño - su madre lo regañó manteniendo esa delicadeza innata en ella.

- Quería, ver la manera de cómo expresárselo- se movía inquieto en su asiento.

- No lo estoy entendiendo - ¿por qué tanto misterio con el nombre de la joven?

- Bueno, teniendo en cuenta  la historia de la familia Malfoy con la de la joven…- Si bien tenía sus dudas a causa del gesto de su hijo con la mini - Granger, rogaba a Merlín, Morgana y Salazar que esto no sea cierto.

- ¿Podría ser más claro? - Narcissa no controlaba sus ansias. Que no sea la mini - Granger, emparentar con la Ministra de Magia no era malo, sino con el troglodita de su marido. No la hija de Ronald, no la hija de Ronald, no la hija…

- Mi señora, estamos hablando de Rose Granger - Weasley; la hija de la Ministra - Draco abrió muchos los ojos, a Narcissa se le resbaló la taza de porcelana de la mano. Hubo un silencio sepulcral.

- Supongo que no es la primera vez que un Malfoy se siente atraído por el apellido Granger - su madre se encontraba perdida en sus ideas, había sido solo un susurro. Curieux, movido por la curiosidad, puso toda su atención a la dama.

- Bien, si eso es todo, gracias por sus servicios - antes que escuchara más secretos - Toppy le pagará por las molestias.

Tras percatarse que el hombre se haya retirado, tomó asiento al lado de su madre.

- No tenías por qué haber dicho eso - su madre le devolvió la mirada.

- Y se vuelve a repetir la historia, querido - se levantó del sofá - solo fue un amor de colegio, sabes que le pertenezco en alma y cuerpo a mi amada Astoria - los ojos azules de la mujer se llenaron de ternura - lo sé, hijo mío, lo sé.

- Madre - llamó antes de que se retiraran de la habitación - aún sigues firme en tu decisión.

- Solo si tú sigues en la posición de ayudarlo - cruzó los brazos.

- Seguiré en mi posición madre - se levantó, caminó hacia la salida.

- ¿A dónde vas?- el pelirrubio le dio una sonrisa - Al Ministerio- al ver la cara desconcertada de la mujer, añadió - a conseguir aliados, gracias al Salazar que Ronald no usa su cerebro, debo evitar la muerte segura de mi hijo en manos de la comadreja.


¿Qué tan difícil es hablar con Granger? Había solicitado hace media hora una cita con ella, y lo único que recibió a cambio fueron las miradas hostiles de todo su personal de apoyo.

Todo el dinero que su padre seguía donando y aun así lo miraban como la peor escoria del mundo. "La Ministra no podrá atenderlo hoy, señor Malfoy", con una voz chillona se había dirigido a él la subsecretaria.

Estaba perdiendo la paciencia, no le importó si la seguridad se le fuera encima, o si en un piso más arriba se encontrara la oficina de aurores, con paso decidido se adentró a la oficina de la Ministra, los chillidos de la subsecretaria y secretaria se quedaron en el olvido. Cerró la puerta con magia para evitar ser interrumpidos.

A pesar de que años anteriores, su hijo y su amigo lograron adentrarse robando un giratiempo, el Ministerio nunca aprendía en cuestiones de seguridad. Detrás de unas montañas de papeles, Hermione se encontraba garabateando cosas en una libreta, abstraída del mundo, concentrada en sus cosas.

Tosió para llamar la atención, al no recibirla, tosió más fuerte.

- ¿Te puedo ayudar en algo Malfoy? - no podía verle la cara en tanto papeleo.

- Tengo que conversar contigo - buscaba su rostro entre el laberinto.

- Entonces por qué no esperaste que te programara una cita - seguía garabateando en su libreta.

- ¿Y para cuándo, según tú, seria dicha fecha? - sonrió divertido - conozco los trucos del Ministerio, a mí no me van a pasear como a Diggory.

- ¿Qué es eso tan importante qué tienes que comunicarme? - por fin levantó su rostro - entrar a mi despacho sin mi autorización es un delito.

- Lo sé Granger - le devolvió la mirada - es sobre nuestros hijos - endureció su semblante - pero acá no podremos hablar tranquilos, si te interesa lo que te digo, te espero en "Dulce Mañana" en quince minutos.


Tomaba tranquilo una taza de chocolate, Hermione se acercaba a él corriendo, tenía el cabello despeinado y un tacón en la mano.

- Llegas tarde Granger - revisaba despreocupadamente el periódico. Hermione lo fulminó con la mirada, luego tomó asiento delante de él.

- ¿QUÉ PASÓ CON ROSE Y HUGO? - no recuperaba del todo la respiración, elevaba mucho la voz.

- Deberías tranquilizarte un poco - seguío leyendo el periódico - ¿algo de tomar? - al ver la mirada tan cargada de veneno que le lanzó - creo que no deseas beber nada.

- Habla de una vez, qué le ha pasado a mis hijos - por primera vez se percató del lugar - ¿una cafetería muggle?

- Piense, señora Ministra - bajó el periódico y la miró - usted tiene el mayor rango en el mundo mágico y yo soy un sucio bicho, sería todo un caos si nos ven juntos en un restaurante. Imagínese cuántas revistas pagarían por ello.

Hermione pensó las cosas por un momento, el prosiguió - aquí solo somos nosotros mismos, tú, solo eres Hermione Granger y yo, solo Draco Malfoy.

- ¿Qué pasó con mis hijos? - lo interrumpió ansiosa.

- Nada - respondió con simpleza.

- Todo esto es una de tus absurdas bromas - se levantó con la intención de irse - no te juegues con mis hijos Malfoy, a la próxima no respondo.

- Tu hijo no tiene nada que ver en esto, Rose sí  - dijo desesperado para evitar que se marchara.

- ¿Rose? - tomo de nuevo asiento frente al hombre.

- Verás - las cosas se tornaban incómodas - es probable que mi hijo sienta cierta atracción por tu hija.

- ¿Estás hablando que Scorpius lleva enamorado desde primero de Rosie? - esa información no lo sabía - Draco, todo el mundo sabe ello.

- ¿Hasta Ronald? - rogaba que no - Gracias a Merlín él aún no - Hermione pidió algo para tomar, la conversación se tornaba interesante.

- Ya veo - no sabía en sí qué decir.

- Seamos rápido, ¿has venido aquí  para que aleje a mi hija de tu hijo? - cruzó sus brazos.

- No - Hermione se mostró sorprendida - he venido aquí a pedir tu ayuda.

Una muchacha se acercó y le entregó una malteada a la castaña.

- En qué podría yo ayudarte - removía con el sorbete de la malteada.

- Seré claro - se irguió en su asiento- ayudaré a mi hijo con su vida amorosa y quiero dos cosas de ti. Primero, que me digas que cosas le gusta  a tu hija y segundo, que evites que Ronald asesine a Scorpius.

- No seas exagerado Malfoy, no llegará al punto de asesinarlo - bebió un sorbo de la malteada - creo - limpió sus labios con una servilleta - si tu hijo fue tan valiente de comunicarte su amor por Rosie, acepto. Con la condición que no influenciaré en los sentimientos de mi hija.

- ¿Tan rápido has accedido a ayudarme? - se sentía extrañado.

- Por dos cosas. Primero, tengo mucho trabajo en el Ministerio, si me niego no me vas a dejar en paz y segundo, si tú estás involucrado en algo concerniente a mi Rosie, es mi deber como madre evitar problemas para ella - tras decir eso, sacó dinero muggle de su billetera y se dispuso a retirarse - cada fin de semana te enviaré algunas cosas que le gustan a mi hija y pueda servirla a Scorpius - se alejó con pasó apurado, evitando la oportunidad de despedirse.

En simples palabras,  "el plan comenzaba".


Disculpen por las demoras u-u
Gracias por sus comentarios, espero que les guste. Acepto todo tipo de críticas.


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