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15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) » Gracias por estar a mi lado
15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) (ATP)
Por sebasbri
Escrita el Sábado 11 de Marzo de 2017, 04:04
Actualizada el Lunes 2 de Julio de 2018, 00:02
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Gracias por estar a mi lado

Scorpius

Las clases habían retomado satisfactoriamente, estaba decidido a seguir con sus estudios de la mejor manera posible. Era consciente que sacaba excelentes notas, los profesores comentaban que tenía el mismo nivel (y quizás mayor) que la señorita Granger, pero nunca logró a ser prefecto ni mucho menos premio anual. ¿Por qué? La respuesta se detenía en Albus y la mala influencia que ejercía en él (y bueno tal vez las ideas las tenía el rubio, pero era el azabache que lo incentivaba a ponerlo en marcha, como decía su padre "eres más un seguidor que líder").

Amaba las clases de Historia de la Magia, recuerda que aún pequeño, se dedicaba horas leyendo en la inmensa biblioteca de la mansión junto a su madre. Astoria Greengrass, fue la mujer que tuvo mayor influencia en la vida del rubio, era dulce y tierna; aún recordaba como sus ojos verdes lo miraban con amor.

Había optado por seguir llevando el curso a pesar de las quejas de Albus, era una de las pocas cosas que podía hacerlo sentir cerca de su fallecida madre, claro, eso nunca se lo diría a su amigo ya que era su pequeño secreto.

- pssss - ignoraba el molesto sonido - pssss, Scor - seguía mirando atento a las explicaciones del profesor Binns mientras tomaba notas - oye Scor, psss-.

Trataba de ignorar el fastidioso susurro de Albus, siempre era lo mismo, cuando su amigo se cansaba de dormir en plena clase no tenía mejor idea que molestarlo.

- Sé que me escuchas - susurró.

- Albus, por favor, estoy atendiendo la clase - susurró de lado.

- ¿No te aburres? - hablaban bajito - digo, tú y Rose son los únicos que resisten a esta torturar - bostezó descaradamente - no comprendo cómo puedo hacerte caso y seguir llevando esta clase.

- Es lo que te mereces Al - tenía los ojos fijos en el aburrido profesor - era lo mínimo que podías hacer por mí tras arrestarme a esa loca aventura tuya con los giratiempos.

- ¡¿QUË?! - elevó la voz - Señor Potter, es la primera llamada de atención, dignase a no gritar en mi clase - lo regañó el profesor

Albus se avergonzó, bajo la mirada y respondió - lo siento profesor, le prometo que no volverá a pasar - puso la mejor cara de niño arrepentido.

- Todo es tu culpa Malfoy - siguió la conversación pendiente - dejemos el tema para luego - sonrió maliciosamente - no me has contado cómo ha sido la reconciliación con Rosie.

- ¿Reconciliación? ,  no entiendo a qué te refieres Potter - no miraba al rostro a su amigo, sus mejillas comenzaban a tornarse de color escarlata y su pálida piel no ayudaba en nada.

- No te hagas el tonto conmigo, cualquiera se daría cuenta que tú le obsequiaste el anillo a mi prima - señaló con un movimiento de cabeza a la pelirroja que se encontraba sentada en la primera fila. En su mano derecha se apreciaba el anillo, ya que la luz se reflejaba en ella creando un pequeño pero notorio destello dorado.

- ¿Qué te hace pensar que yo se lo di? - contestó confiado.

- Oh, no lo sé, tal vez que sean las piedrecitas con los colores de ambas casas, o - pensó un momento - que tiene la imagen de escorpión - lo miró como si lo que estaba diciendo fuera lo más obvio del mundo - un escorpión, Scorpius, ¿qué me crees? ¿Retrasado?-

- Vaya que tienes buena vista Al - contestó con simpleza.

- ¿Entonces no piensas decirme nada? - poco a poco se fastidiaba más.

- Si tú me cuentas por qué besaste a Alice - bien, hay que desviar el tema. Preferiría guardarse como un gran secreto ese momento hermoso que pasó con Rose.

- Ah eso - recostó sus cabeza en sus brazos, miró al profesor - mejor dejemos las cosas así, de todas formas, con Lily fuimos testigos de la escenita que hicieron en las mazmorras.

- ¡¿QUÉ?!!_ ahora fue el turno de gritar del rubio.

- SEÑOR MALFOY, SEÑOR POTTER - el fantasma mantenía su semblante tranquilo, pero su voz aterraba - han estado conversando toda la clase. Vaya al despacho de la Directa. AHORA!!


 Los jóvenes caminaban resignados hacia su sala común, habían sido regañados severamente por la directora.

- ¡Castigados! - gritó exasperado su amigo.

- Vas gritando eso durante todo el camino - contratacó cansado.

- Tú no lo entiendes Scor, la siguiente semana es el partido contra Gryffindor, Saari nos va a matar si faltamos a las prácticas - dramatizó Albus.

- Eso es verdad - suspiró - pero no puede  sacarnos del equipo, no tiene a nadie para reemplazarnos.

- Aunque sea no fue tan malo - miró a su amigo - limpiar la plata de la sala de los trofeos no está tan mal.

- ¿Qué dices? - estaba indignado - no podemos usar magia.

- Hay cosas peores Scor, no sé qué te quejas. Debemos agradecer que MgGonagall no tenga mejores ideas para sus castigos. - inhaló y exhaló aire pesadamente.

El pelirrubio no entendía a qué punto quería llegar su amigo - una vez tío Ron me contó que el profesor Snape lo puso a limpiar los orinales de las camas de enfermería sin magia - se miraron con cara de asco.

Al llegar a su destino, ambos se echaron en sus respectivas camas - sabes que todo fue tu culpa Albus - no despegaban la vista del alto techo - para ti todo es mi culpa - cerraron los ojos y se dispusieron a descansar un rato.

Al cabo de una hora Scorpius se levantó de su lecho, tenía la oportunidad perfecta para consultar la revista. Todos se encontraban en sus respectivas clases y podía darse el pequeño lujo de faltar a su última clase del día. Cogió el objeto de los cajones de su mesita de noche y lo escondió entre sus túnica, luego se dispuso a caminar por el castillo sin rumbo fijo.

- Malfoy, has decidido por fin hacer honor a tu casa y saltarte las clases- el pelinegro se acercaba de forma amenazante.

Dio un respingo, el sonido de su voz en medio del silencio que otorga el castillo había logrado asustarlo - eras tú Saari - respiró aliviado, ¿imagínense si era la directora? ¡Se ganaba un segundo castigo!, y seguro ese iba a ser peor que el que le dieron al señor Weasley

-¿Asustado Malfoy?- su voz sonaba ¿molesto?

- Pffff ¿asustarme?, ¿yo?, no para nada - negó con un movimiento de mano, apoyaba su cuerpo en la pared de manera despreocupada - no tendría por qué asustarme, ¡ES ABSURDO!, ¿acaso tú estás asustado Saari? - levantó una ceja.

- No, para nada - se apoyó a su lado.

Hubo un silencio incómodo, Scorpius decidió que ya era hora de salir del lugar - Esto es raro, es mejor que me retire - seguro ya se enteró del castigo, por eso está enfadado.

- Espera - detuvo su caminata - ¿tú eres muy amigo de Potter y su familia?, ¿no? - sí que era estúpido, ¿quién en el colegio no conoce su amistad con Albus?

- Ajá - trataba de escapar disimuladamente - ¿Y qué tan amigo eres? Digo, con Lily, Hugo… - lo miró a los ojos - con Rose…-

Okey, la situación se estaba poniendo rara, no sabía por qué preguntaba aquello, ¿Saari sentía algo por Rose (que no le gustaba para nada la idea) o de…él?? (eso sí, sería una situación complicada)

- Somos amigos, digo, son primos de Albus, él es mi mejor amigo y por eso me llevó muy bien con ellos - hablaba rápido, todo se estaba tornando extraño. Llegó a posicionarse  delante de una puerta.

- Yo pensaba que Granger no te soportaba, y ¿sabes qué?, los veo abrazándose en la entrada de mi sala común, luego me dices que son amigos, ¿todo anda raro últimamente? - caminaba rascándose la nuca y con una sonrisa escalofriante.

- Todo en estos días es raro. Hogwarts ya no es un lugar seguro - sonrió pícaramente, tratando de abrir la puerta. Él de pelinegro se acercaba más y más.

- ¿Tratando de huir? Eres un cobarde Malfoy, tú y toda tu familia son una sarta de cobardes, traidores- acercó su rostro y con sumo odio -eres una maldita y despreciable cucaracha.

Scorpius cogió su varita de su túnica y la ubicó a la altura del cuello del joven - no te atrevas a insultar a mi familia Saari- arrastraba las palabras.

- El que dice la verdad, no miente - sonrió descaradamente, agarró su varita y apuntó por debajo- cru…

- Expelliarmus - con un movimiento hábil y elegante le quitó la varita - atacar por debajo, ¿y ahora quien es el cobarde? - siguió arrastrando las palabras mientras hundía la varita en su cuello logrando que este levante la cara, para mirarlo a los ojos (Abdel era un poco más bajito).

De una manera cobarde, el pelinegro alzó su pierna derecha y lo pateó en el estómago, logrando que su cuerpo se estrelle contra la puerta, abriendo esta de golpe y que el joven cayera  al frío suelo - accio varita - fue lo único que pudo susurrar antes de quedar sin aire.

- Para que aprendas a respetar, cucaracha - escupió las palabras. Se acercó al joven y le propinó patadas en su cuerpo, para luego cerrar la puerta del lugar con un hechizo.


El lugar era muy frío, todo se encontraba oscuro a su alrededor. Realmente le estaba costando trabajo abrir los ojos, sentía todo su cuerpo entumecido y a pesar de lo gélido que se encontraba el lugar y lo húmedo que era el piso, deseaba descansar un poco más.

- Hasta que despiertas, pensé que nunca volverías a visitarme - una voz chillona le hablaba muy cerca de su oído.

- ¿Qué hora es? - comenzó a incorporarse - ¡AU! - chilló de dolor.

- No creo que sea seguro que hagas movimientos tan fuertes, estás muy lastimado - no podía distinguir quien era, pero su voz era conocida - que pena que tu amigo Potter no te acompañe esta vez - se acercó al joven - ¿ya te dije una vez que estuve relativamente interesada en un Malfoy?

Ya sabía quién era, nada más ni nada menos que Myrtle. Miró a su alrededor, se encontraba atrapado en los lavabos de las chicas del primer piso, el territorio de la fantasma.

- Ah Hola Myrtle, no te había reconocido, ¿podrías ayudarme a salir de aquí?- le ofreció una de sus mejores sonrisas.

- Claro, nadie reconoce a Myrtle, porque ella es fea, ella es una inútil - cada vez más se alejaba del muchacho, este estaba entrando  en una crisis, no viviría si se quedaba toda la noche en ese lugar tan frío - ¡NO!- se acercó velozmente a él hasta quedar a centímetros de su rostro - pero quizás - sonrió - tenga una condición.

- Ahm…- dudó un rato - ¿cuál sería? - antes muerto que tener algo con una fantasma.

- Promete que traerás a tu amigo - su voz se hacía cada vez más aguda. Lo siento Al, pero debe sobrevivir - lo prometo - accedió.

La fantasma giró en su sitio - ¿sabes si alguien se encuentra despierto? - interrumpió sus fantasías - No lo sé - volvía a usar esa voz tan patosa - sabes que ya es muy tarde, podría pasarle la voz a Filch - no, todo menos eso, lo último que espera es otro castigo - ¿y las rondas de los prefectos? - prefiere que le descuente puntos a su casa, igual no tenían oportunidad para ganar la copa de las casas.

- Creo que hace media hora acabaron - le dio la espalda - pero si no me equivoco esta esa joven irritante en el baño de los prefectos.

- ¿Qué joven? - como pudo trató de acercarse.

- Esa pelirroja gruñona, la que se cree la reina de su casa - ¿Tantas pelirrojas en Hogwarts?

- ¿Y ella es…? - preguntaba dudoso.

- Tenía nombre de flor, no recuerdo bien - agitaba sus pestañas mientras se acercaba a él. ¿Podría ser Lily? (imposible, la pequeña no era prefecta) ¿Y qué tal Rose? Ella era premio anual. Así que mejor se arriesgó.

- ¿Rose Granger- Weasley? - preguntó con cuidado.

- ¡ESA! - gritó el fantasma para luego alejarse un poco.

- Veo que no se llevan muy bien - susurró mientras se acomodaba la mejor forma que podía para que le dejara de doler sus heridas.

- No es eso - volvió a usar la voz patosa - nunca he hablado con ella- se acomodó a su lado.

- ¿Entonces? - cuestionó, sí que le daba miedo sus cambios de personalidad.

- Su madre - respondió con odio - la tan perfecta Hermione Granger - ironizó con un movimiento de manos - la que habla a tus espaldas - susurró para sí misma.

- Bien, Myrtle, ¿si pudieras? - estaba ya cansado y muy lastimado,

- Oh claro - desapareció mientras se sumergía en un retrete.

Solo le quedaba esperar, tenía la soledad que tanto había anhelado, no se encontraba en sus mejores condiciones pero decidió que para pasar el rato podría ir leyendo la revista.

 

Paso 2: Enséñale que puedes ser una chica interesante.

Bien, un chico interesante, él debía ser alguien interesante.

- Malfoy, ¿estás ahí? - escuchó su suave voz detrás de la tan odiada puerta. (Cada minuto su odio se intensificaba)

- Sí Rose - sonó esperanzado.

- Aléjate de la puerta Malfoy, todo lo que puedas - gritó fuerte, él hizo su intento para obedecerla - ¿Listo? - no espero respuesta - BOMBARDA MAXIMA - y la puerta que tanto odio tenía salió volando en pedazos.(Puerta 1 - Rose 1) La muchacha entró al lugar que estaba envuelto en polvo.

- ¡ROSE!- gritó para ser escuchado.

- Merlín Malfoy, ¿qué te sucedió? - se arrodilló a su lado - pensé que este tipo de bromas habían quedado atrás.

- Bien…- no sabía qué responderle, la muchacha comenzó a tocar su estómago, a pesar de las lesiones que tenía y el dolor que sentí, no evitó sentir una corriente eléctrica tras el toque de la pelirroja - ¿confías en mí? - lo miró a los ojos.

¿Cómo no iba a confiar en ella? Y más si lo miraba de esa forma - claro - aceptó muy convencido.

- Episkey- su voz era tan suave, sus dolencias disminuyeron - no es la gran cosa pero servirá hasta llegar a la enfermería - ¿Enfermería? Sí lo hacía todo el mundo se iba a enterar y quizás recibiría otro castigo por faltar a clases.

- No - sonó muy asustado - solo iré a mi sala común, gracias Rosie - le sonrió sinceramente.

La chica lo examinó dudosa - supongo que con unas cuantas pociones mejorarás, pero sigo creyendo que es mejor ir a la enfermería - no dejaba de mirarlo.

- Estaré bien Rose, eres muy buena - la muchacha se sonrojó - yo no conocía ese hechizo.

- No es la gran cosa - se ponía más y más roja - ya sabes, uno tiene que saberlo si quiere ser sanador - le devolvió la sonrisa -debiste usar tu varita para salir, genio - recogió el objeto del suelo y se lo otorgó, este lo guardó con pesar en su túnica.

Se quedaron unos minutos mirándose a los ojos - Vamos Mafoy, ¿no querrás quedarte a dormir acá? - el chico sin pensarlo respondió - si tú me acompañas…

- Sabes que podría dejarte acá por decir eso - parecía molesta, ya que le dio la espalda.

- Lo siento - bajo la mirada - lo dije sin pensar…

- Ya vamos - ayudó a pararse al joven, poniendo uno de sus brazos en sus hombros. Agarró  su mano y su cintura para que él pudiera desplazarse. Qué glorioso es calor que ella le brindaba.

Avanzaron así hasta quedar muy cerca de las mazmorras.

- Te dejaré en la entrada de tu sala común - podía sentir su aliento muy cerca.

De pronto vieron una luz girando uno de los pasillos. Era el celador y estaban perdidos; Rose por instinto y sin olvidarse de la situación de Scor, lo empujó detrás de una de las armaduras.

- No hagas ruido- ¿Acaso ella no notaba que estaba recargando todo su peso en él? ¿O que tenía su mano tapándole la boca sintiendo descargas eléctricas en todo su cuerpo? ¿No era consciente en todo lo que su cercanía causaba en el muchacho? (todo, en el buen uso de la palabra, todo lo que causaba)

Ella volteó, chocando sus narices, se sonrojó violentamente. Sus delicadas manos bajaron hasta colocarse en su pecho. Él  se rindió a la tentación y enredó una de sus manos entre su caballo, jugando con uno de sus risos. El tiempo se había detenido entre ambos, solo se miraban. En un instante la muchacha reacción del trance, negando con la cabeza.

- Esta libre, podemos irnos - lo ayudó a salir y juntos siguieron su camino.

- Buenas noches Scorpius, descansa - se despidió ella tras dejarlo en su sala común.

- Yo, no quiero dejarte ir sola - bajó la cabeza, no podía dejarla caminar a esas horas por el castillo.

- Yo tengo el permiso Malfoy, no me pasará nada si me atrapan, ¿lo recuerdas?, soy premio anual - se sentía muy orgullosa de sí misma.

- Entonces, buenas noches Rosie - le otorgó una sincera sonrisa y se acercó a ella, tras darle un pequeño y delicado beso en la frente dijo- gracias por estar a mi lado.

 


Lamentablemente hoy comienzan mis clases en la universidad. Espero poder actualizar seguido, haré mi mejor esfuerzo para subir tres capítulos por semana.
Ojalá les guste el rumbo que va tomando la historia y acepto cualquier aporte, crítica. 
Gracias por el apoyo de todo corazón. Este es el primer proyecto que me aventuro.


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