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15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) » Especial: Un corazón roto
15 pasos para conseguir una esposa (al estilo del ESCORPIÓN) (ATP)
Por sebasbri
Escrita el Sábado 11 de Marzo de 2017, 04:04
Actualizada el Lunes 2 de Julio de 2018, 00:02
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Especial: Un corazón roto

Lily

Se miraba una y otra vez frente al espejo del baño mientras cepillaba con delicadeza su largo cabello. Tenía una hermosa sonrisa dibujada en su rostro. El vestido moldeaba perfectamente su cuerpo, decidió no llevar consigo bisutería, ya que por sí la pedrería escarlata de su traje la hacía brillar. Se tomó todo el tiempo del mundo en recoger su cabello en un moño suelto, dejando caer dos mechones a cada lado de su fino rostro; cogió un pequeño broche de mariposa y se lo colocó a un lado del peinado, no prestaba atención a nada ni nadie, estaba sumergido en su mundo de felicidad.

Salió hacía su cama, donde la esperaba los zapatas de tacón alto (para darle tamaño y elegancia), sus compañeras de cuarto le reclamaban por la falta de consideración demorándose en el baño, ella simplemente las ignoraba. Tras colocarse el calzado bajo hacia su sala común, dispuesta a travesar el retrato de la dama gorda.

- ¡LILY! - gritó fastidiada una castaña - que bueno encontrarte, oye, ¿sabes por qué Rose no me ha enviado ninguna carta?

- Polly - le sonrió, de una manera que solo lo haría si se encontraba sumergida en la eterna felicidad  - segura está ocupada - no quería pelear, solo salir de ahí de una vez por todas.

- Tan ocupada para no responder mis cartas - refunfuñó por lo bajo, como no tuvo respuesta alguna decidió dejarla ir.

La pequeña salió con paso ligero, parecía una pequeña mariposita dorada que revoloteaba por el jardín en plena primavera. Entonces lo vislumbró, a él, a su príncipe; tras verla le sonrío de una manera cálida y le estiro su mano para que la tomara, sin dudarlo aceptó.


6 años y algunos meses atrás

Estaba enfadada, ni el hermoso vestido rosa (color que tanto amaba), el peinado de princesa, la tiara plateada, la cantidad de dulces y regalos, podía hacerla cambiar de humor. ¿Por qué estaba tan molesta la pequeña Lily?

Era su cumpleaños, recién cumplía 9 años, le faltaba 2 para asistir al tal mencionado Hogwarts. Sus hermanos estarían ahí divirtiéndose junto a sus primos, y ella aquí, sola, aguantando a Hugo. ¿Por qué no invitaba a más amigos? Sus compañeros muggles de la escuela donde asistía nunca entenderían que su casa era invisible para los residentes de la vecindad, ni tampoco los objetos encantados que en ella se custodiaba; "los muggles mi cielo, tienen tanto miedo a lo desconocido, lo irreal, lo fantástico, que suele asociarlo con una amenaza",  aun así las palabras de su madre no la consolaban en nada.

Los adultos estaban conversando en la sala, Hugo y Louis jugaban a carreras con sus carritos encantados, ella peinaba su nueva muñeca.

- Esto es aburrido - exclamó arrojando la muñeca al piso.

- No jugaremos con tus tontas muñecas - dijo Hugo mientras no despegaba la vista del juguete.

- Es su cumpleaños, ¿qué quieres hacer Lils? - dijo Louis brindándole atención.

Antes de que la pequeña pudiera responder, se escucharon golpes de la puerta principal.

- Seguro ya llegaron - dijo Ginny quien se dirigía hacia el lugar.

Tras abrir la puerta, desde un pequeño espacio, la pelirroja menor pudo observar a cuatro personas peculiares. La mujer era hermosa, su largo cabello rubio en ondas y la sonrisa tan soñadora que poseía la hacía ver menor que su madre, tenía una blusa azul marino, un saco rosado y un pantalón de tela fucsia con estrellas blancas, unos aretes muy raros. El hombre a su lado (que suponía debe ser su marido), era de cabello marrón, ojos del mismo color, de un tono de piel más oscuro que la mujer, usaba una chamarra verde con un polo blanco adentro, unos jeans sueltos. Lo que más le llamó la atención fueron los dos niños gemelos, rubios como su madre, con el cabello ondeado; el de ojos azules poseía una bufanda amarilla y, el de ojos marrones su bufanda era azul; vestían iguales, se le notaba en el rostro que no querían encontrarse ahí en ese momento.

- ¡LUNA!- gritó su madre para luego abrazarla cariñosamente.

- Ginny, siempre tan emotiva - respondió al devolverle el abrazo.

- Pasen, pasen. Gusto en volverte a ver Rolf. - el aludido estrechó su mano - tú debes ser Lorcan - señaló al de ojos marrones - y tu Lysander - al de ojos azul, luego los abrazó.

- Tu abrazo ha sido muy fuerte, haz ahuyentado a los Tosposoplos - los niños miraron con desagrado - Es al revés - sonrió divertida.

- ¿Qué? - Preguntó sorprendida - Lorcan es el de la bufanda amarilla y Lys el de azul - ayudó del señor Scamander.

 - Oh ya veo - le lanzó una mirada a los pequeños que no pensaban saludarla - mi hija y sus primos están en la parte de atrás jugando, los llevaré - tras brindarle una sonrisa a sus padres los dirigió al lugar.

 Tras presentarlos, Ginny dejó a los gemelos junto a los niños. Estos se encontraban en una esquina conversando en voz baja, no tenían ni la mínima intención en entablar conversación.

- Son raros - le susurró Hugo a sus primos.

- ¿Crees que sería correcto empezar nosotros la conversación? - continuó Louis.

- Claro que sí - respondió confiada Lily. Se paró y se acercó a los muchachos.

- Hola, me llamo Lily Potter, ¿y ustedes son? - preguntó con una sonrisa. El de ojos marrón la ignoró completamente, el ojiazul solo miró.

- No quieren jugar con nosotros, los de allá son mis primos Hugo y Louis, seguro nos llevaremos muy bien - no re rendía - tienen una linda bufanda, yo tengo una de color rosa. ¿Vamos a jugar? - ni se inmutaron - Lorcan, Lysander, ¿así se llaman verdad? - trató de no perder la paciencia.

- Si sabes nuestros nombres para que nos lo preguntas, niña tonta- se dignó a hablar Lysander, su hermano escondía la cara en su bufanda - ¿siempre te gusta ser el centro de atención?

Lily regresó molesta con sus primos - ¿Qué tal te fue Lils? - le preguntó Louis - ¿y Hugo? - Ignoró su pregunta - se ha ido al baño - siguió jugando con su juguete.

La pequeña Potter estaba acostumbrada a tener muchos amigos, no había nadie quien no la quisiera, era tan encantadora y agraciada, ¿entonces por qué esos niños le hablaron tan feo sin conocerla? Si a ella les parecía muy tiernos. Hugo interrumpió sus pensamientos, venía corriendo muy rápido.

 - Son squibs - gritó el menor de los Granger - Weasley, mientras los señalaba sin ningún descaro - son squibs- volvió a gritar.

- ¿Squibs? - Preguntó confundida  - son aquellos que a pesar de descender de una familia de magos, no poseen magia alguna - respondió el pelirrubio, mientras el otro recuperaba la respiración.

- Escuché que una mujer rubia le decía a mamá que todavía no han dado muestra alguna de magia - decía Hugo mientras se agachaba apoyando los brazos en las rodillas - y papá dijo que era probable que sean squibs.

- Ahhh, pero nunca sabremos si no preguntamos, ¿no lo creen? - dijo la niña muy feliz, ya tenía una excusa para conversar con ellos. Les llamaba mucho la atención.

Se acercaron los primos, los gemelos ni se dignaron a mirarlos.

- ¿Es verdad lo que escuchó mi primo? - dijo señalando a Hugo - ¿Son squibs?

- ¿Squib? Qué son squibs Lys - miró a su hermano - son personas que no hacen magia Lorcan, nosotros no somos esos.

- Sí lo son, yo escuché que papá decía que lo son - insistió fastidiado, no le gustaba que insinuaran que es un mentiroso.

- No importa si lo son o no, podemos jugar todos juntos - prosiguió la pequeña.

- ¡No lo somos! - gritó molestó el niño que pudo reconocer como Lysander - eres una niña tonta, con ese rosa tan patético, tonta, tonta, tonta - la niña empezó a elevarse velozmente por los aires.

- ¡BÁJALA, AHORA, BÁJALA!- gritaban sus primos desesperados. Cuando Hugo agarró al pelirrubio por el cuello y trató de lanzarle un puñetazo, la niña cayó en picada. Lorcan estiró su mano derecha, y con un movimiento sutil la hizo descender; tras llegar al suelo, le estiró la mano para ayudarla a pararse - Discúlpanos por favor - la miró curioso, con su pulgar empezó a limpiar sus pequeñas lágrimas - mi hermano no ha querido hacerte daño, es un gusto conocerte, soy Lorcan Scamander- desde ese momento el rosa quedó en la historia, su color favorito era el azul, un azul tan profundo como los ojos del niño.

-¿Por qué los gritos? - entraron preocupados los adultos - Merlín, Hugo suéltalo - exclamó Hermione.

- Elevó por los aires a Lily - dijo muy sorprendido Louis.

- ¿Te hiciste daño princesa? - preguntó su padre, ella negó con un movimiento de cabeza sin dejar de mirar al niño de su lado.

- Nos disculpamos por el comportamiento de nuestros hijos - Rolf regañaba con la mirada a sus niños - Lorcan le has dado nuestro presente a Lily - el niño negó con un movimiento de cabeza. Sacó una pequeña cajita de su chamarra y con una sonrisa se la entregó - es mejor que por ahora nos retiremos - agregó con dulzura Luna; tras despedirse se retiraron del lugar.

Lily dejó de escuchar lo que le preguntaba sus padres y tíos, subió hacia su alcoba y se tiró en su cama, con una sonrisa y tal ternura abrió la pequeña cajita; era un lindo broche de mariposa.

Desde ese día los gemelos Scamander se quedaron a vivir en la casa de su abuelo Xenophilius, muy cerca a la madriguera; es por ello que sus vacaciones antes de entrar a Hogwarts, pasaba la tarde en los Scamander, ganándose poco a poco el aprecio de ellos (se podría decir que solo de Lorcan, Lysander aún no la soporta o eso aparenta…)

Con el tiempo ella aprendió que los muchachos tenían ese raro comportamiento ya que había crecido junto a sus padres viajando y siendo educados por estos, no tuvieron más compañía que uno al otro, no era maleducados sino temerosos y desconfiados; y la pequeña era la primera niña que intentaba mantener conversación con ellos. Algo que le agradaba y enorgullecía.

Su relación con Lorcan en la escuela fue de amistad, estaba en el mismo año y ambos se ayudaban para estudiar. Este fue enviado a Hufflepuff, por ser alegre y conseguir buenos amigos; su gemelo a Ravenclaw, era más introvertido e inteligente. Fue la primera vez que Lily observó que se separaron, la segunda vez fue cuando Lorcan tomó la plaza de Louis como mejor amigo de Hugo, pero a pesar de todo ello, los hermanos se daban tiempo para pasar en la compañía del uno a otro como los viejos tiempos.


- ¿En qué piensas Lily ? - le preguntó curioso Lorcan mientras se dirigían al baile.

- ¿Te acuerdas cómo nos conocimos? -él dudó por un minuto y luego asintió.

- Siempre pensé que ustedes son raros - bajó la mirada.

- ¿Ser raro está mal? - preguntó temeroso.

- Ser raro es genial - lo miró a los ojos.

Al ingresar al salón, en la mesa de los profesores, se encontraban sus padres, James, profesores y directora. Harry miraba fastidiado a su pequeña del brazo del hijo de su amiga, Ginny lo tomaba de la mano para tranquilizarlo, James estaba distraído conversando con alguna que otra chica.

- Es mejor que nos acerquemos a saludar - le dijo su acompañante. Ella le sonrió aceptando la idea.

- Buenas noches señor Potter - apretó su mano, el "niño que vivió" empleó más fuerza de lo necesario - señora Potter - besó la mano que le brindó la susodicha - profesores - ofreció su mejor sonrisa, todos asintieron con un movimiento de cabeza - Directora - volvió a besar sus nudillos, lo miró con ternura.

- Es todo un caballero - comentó la pelirroja mayor - no lo creo, madre; ¿a mí no me vas a saludar ingrato? - James abrazó con mucha fuerza a Lorcán, parecía que quisiera desaparecerlo - se nota que te alegra verme - respondió nervioso.

James no contestó, su mirada se había desviado a una castaña que caminaba sola en medio de la gente, Lily sabía que era Polly, pudo apreciar también que sutilmente Scorpius escapaba por la puerta principal. Menos mal, un problema menos para lo noche, pensó. Volvió a observar a su hermano que se encontraba ido, ella conocía que James no sentía nada por aquella joven, solo salieron por que era "lo que la gente pedía" (palabras de su hermano), pero aun así le dolía en el ego que haya asistido con "la vil serpiente que se llevó al lado oscuro a mi hermanito".

-¿Y Albus? - preguntó para romper el silencio extraño que se había formado.

- Hace un rato se acercó a saludarnos, tesoro - le dijo con amor su madre - está sentado con esa encantadora joven junto al ponche.

La Potter menor no esperó más, cogió a su pareja de la mano y lo llevó donde su hermano, Albus y Alice se encontraban sentados juntos. La muchacha lucía un precioso vestido negro y el cabello suelto, ella se estaba cruzada de brazos muy aburrida; su hermano se notaba incómodo. Antes que pudiera hablar, Lorcan se adelantó.

- ¡ALICE, VINISTE! - la jovencita se paró y se dieron un cariñoso abrazo - Lysander me dijo que no asistías a esta clase de eventos.

- Bueno, a veces una puede cambiar en el último momento - sonrío tímidamente. Desgraciada su voz y sonrisa eran tan dulces, estaba segura que si fuera varón estaría rendido a sus pies.

- Hola Albus, hola… - habló, más que todo porque ya no soportaba esa empalagosa escena.

- Lils, Lorcan- saludó despreocupado su hermano, con él no era el asunto.

- Oh Lily, te presentó a Alice Prince, es compañera de casa y amiga de la infancia - le volvió a regalar una cariñosa sonrisa a la pelinegra.

Claro que la conoce, Lily Luna Potter Weasley no hace nada a medias, había investigado a cada una de sus compañeras de casa, las conocía bien, muy bien. Pero esto era el colmo, ¿amigos de las infancia?, si pensó que la primera niña en la vida de los gemelos fue ella, todo esto le destruía sus planes; lo peor, parecía que Lysander sí la soportaba. Buscó ayuda en los ojos de su hermano, para que se la llevara de ahí.

- Mucho gusto Alice - la susodicha la miró con desagrado. ¿Cómo te atreves? Si fui YO quien te ayudó a ser la pareja de mi hermano - el gusto es mío - respondió, sin dejarla de mirar mal.

- ¿Amigos de la infancia? - Trató de reunir información - nuestros padres son colegas, muchas veces coincidimos en los viajes - servía ponche para las damas,

- Veo que Lysander no vino - dijo mientras analizaba de pies a cabeza a la pelirroja.

- Ya sabes, él prefiere quedarse a leer en su sala - rio nervioso.

- Yo no creo que haya sido por ello - le lanzó una mirada cargada de veneno. Tras tal incómodo momento, al fin Albus comprendió la situación, decidió invitar a la pelinegra a bailar y esta aceptó gustosa.

- Te ves hermosa Alice - gritó Scamander tras despedirse con un movimiento de mano.

A la misma todo, se cansó. Salió rápido del lugar, quería irse, desaparecer, él no le había dicho ni que se vía linda y a ella le dice hermosa. No, no, mandaría todo al diablo.

- Espera Lily, si todavía es temprano para marcharse - la seguía Lorcan.

- No me siento bien - aguantaba las lágrimas.

- ¿Te acompañó? - no respondió, caminó rápido para perderlo de vista.

El muchacho le seguía el paso, tras doblar algunos pasadizos, ella no pudo más y volteo a encararlo. Lo arrimó con su peso contra la pared y le plantó un beso (se puso de puntitas, era muy bajita).

Al principio él no le siguió el beso, pero poco a poco sus lenguas se fueron uniendo en un solo baile, sus respiraciones se sentían aceleradas. Entrelazó sus brazos en su cuello y se arrimó más a él. La felicidad volvió apoderarse de su cuerpo. ¿Pero qué triste es la vida para el que ama? Lorcan se separó violentamente de ella, no la miró a los ojos, se dio la vuelta y desapareció entre la oscuridad de los corredores.

Estaba atónita, asustada, contrariada, triste. No se movió de su lugar, las piernas le fallaron, cayó con un golpe seco en el frío piso, las lágrimas caían una a una de sus almendrados ojos, se tapó el rostro entregándose por completo al dolor de un corazón roto


Bueno, como verán este capítulo no es del punto de vista ni de Scorp ni de Rose, me pareció interesante hacerlo desde Lily. 

Trataré de subir un capítulo por día, ya que pronto comenzarán mis clases en la universidad y se me serpa dificultoso seguir actualizando seguido. Espero que les haya gustado y gracias por leer la historia. 

Se lo dedicó con mucho cariño para:

- Morine (algo me dice que amas a esta pareja)

- alisson

- husar

Gracias por sus comentarios, realmente me alientan a seguir escribiendo. No espero decepcionarlos. 



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