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La Sangre llama a la Sangre » Cumpleaños feliz
La Sangre llama a la Sangre (ATP)
Por MSebastian
Escrita el Domingo 13 de Noviembre de 2016, 14:43
Actualizada el Martes 12 de Enero de 2021, 18:42
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Cumpleaños feliz

Capítulos
  1. El orfanato
  2. Lechuzas
  3. Familia
  4. Hogwarts
  5. Amistades y enemistades
  6. Los gemelos Weasley
  7. Guerra de Bromas
  8. Lecciones de vuelo
  9. Cumpleaños feliz
  10. Halloween
  11. Secretos del Director
  12. Poderosos encantamientos
  13. Navidad en familia
  14. ¿Hermano?
  15. El Bosque Prohibido
  16. El Cuarteto del Terror
  17. El Que no Debe ser Nombrado
  18. Casa
  19. Unas vacaciones movidas
  20. El niño nuevo
  21. Regreso a las andanzas
  22. El Trío del Terror
  23. Entrenamiento de Quidditch
  24. Quirrell
  25. El Troll de Halloween
  26. Harry en peligro
  27. Navidad
  28. Flamel
  29. Problemas
  30. Conociendo a Harry
  31. Pasando la trampilla
  32. El hombre con dos caras
  33. Enfermería
  34. Casa es donde el corazón está
  35. Malas noticias por lechuza
  36. Fama
  37. Golpes y peligro
  38. Nuevo profesor de defensa (Ahem, ¡inútil!)
  39. Enemigos
  40. Más secretos
  41. La advertencia
  42. Siempre Halloween
  43. La bludger loca
  44. Club de duelo
  45. De águilas y leones
  46. Banda de inútiles que no se toman nada enserio
  47. Más y más problemas
  48. Advertencias
  49. Y de vuelta al bosque
  50. La Cámara de los Secretos
  51. El Heredero de Slytherin
  52. Festín a medianoche
  53. La peor noticia del año
  54. La mejor noticia del año
  55. Las cosas no pueden empeorar
  56. Un Dementor en el Hogwarts Express
  57. Hagrid no se lo merece
  58. Tío Remus al rescate
  59. Halloween bajo las estrellas
  60. Promesas
  61. Navidades sin Remus
  62. Patronus
  63. Quidditch contra hermanos

Después de las primeras clases de vuelo, Jane le había agarrado el gusto a volar con regularidad, por lo que Demian aprovechó de mencionárselo a Jonathan en una de sus cartas, pensando que quizás le podrían comprar una escoba entre todos para su cumpleaños.

-¡Rayos!- refunfuñó el chico en la mesa del desayuno. Esta vez se encontraba solo con Gale y Thomas, pues Jane se había quedado dormida de nuevo y Greg se encontraba junto a Charlie y Tonks en la mesa de Gryffindor.

-¿Qué pasó?- preguntó Gale, con la boca llena de comida, mientras Thomas dejaba unas tostadas en una servilleta para llevársela luego a Jane.

-Jonathan dice que ya tienen el regalo de Jane, pero que le podrían comprar la escoba para navidad.- refunfuñó Demian, plegando la carta que había recibido y metiéndola en uno de sus bolsillos con algo de molestia.

-Espera, espera… ¿cuando es el cumpleaños de Jane?- lo interrumpió Thomas, distrayéndose de golpe de guardar la comida para su amiga.

-Según los registros del orfanato,- empezó Demian -el 14 de Octubre.- terminó tras reflexionar un poco. Era poco común que el chico hablase de cumpleaños, pues la única vez que se lo habían celebrado realmente había sido antes de su entrada a Hogwarts, pero quería que la chica que consideraba como su hermana tuviese un cumpleaños como el que él había tenido al menos una vez en su vida.

-¿Tienes alguna idea?- preguntó Gale.

-Quería que viniesen Michael y Remus, pero Michael es un muggle, no creo que le dejen entrar.- suspiró Demian, mientras se levantaba y se dirigía hacia el camino que tomaban para ir a su sala común.

-Siempre puedes hablar con el profesor Dumbledore.- indicó Greg pasando detrás del grupo y asustándolos de golpe. Tras recuperarse del susto, los tres niños le lanzaron una mirada asesina al premio anual, quien fingió estremecerse de miedo.

-¿Escuché que van a celebrarle el cumpleaños a Jane?- preguntó una cabellera pelirroja saliendo de detrás de una estatua.

-Grítalo más fuerte, creo que no te escucharon en la torre de astronomía.- se quejó Demian, echándole una mirada negra a los gemelos Weasley.

-Hey, Charlie. Hagrid nos dijo que dentro de poco iban a nacer unos unicornios y que necesitaría de tu ayuda.- dijo Fred sin prestarle atención a Demian. Charlie sonrió y le agradeció a sus hermanos la noticia, tras lo cual, se giró de nuevo hacia Demian, quién parecía llevar la voz cantante sobre el cumpleaños de Jane Potter.

-¿No puedes hacerlo tú, Greg? El profesor Dumbledore aún me pone un poco de los nervios.- suspiró Demian, dándose cuenta de que sí o sí la fiesta sería más amplia aún de lo que esperaba.

-Por supuesto, yo me encargo…- empezó Greg, pero un grito y un golpe cortaron su frase a la mitad, botándolo al piso. Encima de Greg, una figura con el uniforme de Ravenclaw trataba de salirse de encima, mientras jadeaba con fuerza.

-¿Jane?- preguntaron varias voces.

-Sí, hola, lo siento, desayuno.- replicó la chica levantándose de golpe y queriendo echar a correr de nuevo hacia el comedor, pero Thomas la detuvo poniendo una mano en su hombro y apuntó hacia la servilleta que llevaba en la otra mano.

-Gracias, chicos, son lo mejor.- exclamó Jane con una sonrisa de oreja a oreja. La niña cogió una tostada y abrazó a Thomas con el brazo que tenía libre, mientras los cuatro se dirigían hacia su primera clase de la mañana, ante la mirada impresionada de Greg y Tonks.

-Son como nosotros.- susurró Tonks.

-No todos.- replicó Greg, sin explicarle a qué venía aquel comentario.

*

Tras haber conversado con Dumbledore, Greg se fue a sus clases con tranquilidad, pensando en lo bien que sentía al poder ayudar a una chica que había pasado por lo mismo que él por casi once años. Muchas veces se preguntaba qué le habría pasado si el profesor Dumbledore no le hubiese encontrado una familia adoptiva con la cual pasar las vacaciones y que lo querían como un hijo, pero desde que había conocido a Jane y Demian, se había dado cuenta de la suerte que había tenido. Mientras almorzaba, le hizo llegar una nota a Demian, avisándole que ya había hablado con el profesor Dumbledore, tras lo cual, se focalizó en sus tareas, pero siempre manteniendo un ojo en el grupo.

-Demian. Pst, Demian.- susurró Jane hacia su amigo, pero este estaba distraído contando un chiste.

-¡Demian!- volvió a susurrar un poco más fuerte la chica, lanzándole un pedazo de pan.

-¿Qué?- replicó el chico sin hacer ningún sonido a la vez que se giraba hacia ella. Jane empezó a hacer morisquetas y caras raras a las que Demian empezó a replicar de igual manera ante la mirada extrañada de todos los presentes.

-Ok.- refunfuñó Demian, regresando su atención a la historia que estaba contando. Por su parte, Jane dejó sus cubiertos sobre la mesa, agarró su bolso y salió hacia la biblioteca, ante la mirada extrañada de Thomas y Gale, quienes no entendían ni jota de lo que estaba pasando.

-No te preocupes, Greg, yo me encargo.- indicó Demian, al ver que Greg se iba a levantar y seguir a Jane. Este arqueó una ceja,algo preocupado, pero después entendió que el que mejor conocía a Jane de todo el lugar, era Demian.

-¿Qué pasa, Jane?- susurró Demian ingresando a la biblioteca, pero se sorprendió al sentir el cuerpo de su amiga, abrazándolo con fuerza.

-Wow. ¿Estás bien?- susurró de nuevo el chico, mientras rodeaba el cuerpo que lo abrazaba con sus brazos. Demian esperó por una respuesta, pero lo único que podía sentir era el temblor de Jane contra su cuerpo, sin que emitiese sonido alguno.

-Te voy a llevar a patio, aquí no podemos hablar.- Demian cogió a su amiga por los hombros y la sacó de la biblioteca, tratando de llamar la atención lo menos posible, había aprendido que los robos estaban prohibidos en Hogwarts, por lo que no le importó dejar su bolso y el de Jane en la biblioteca, al menos hasta que pudiesen ir a buscarlos.

*

-Ahora sí, ¿puedes explicarme qué te está pasando?- pidió Demian, preocupado, mientras ayudaba a su amiga a sentarse en el césped.

-Nunca te había visto así.- agregó con algo de miedo de la voz. Jane giró levemente la cabeza hacia su amigo, casi hermano, y asintió con la cabeza.

-Es… es sólo que… estuve pensando.- explicó la chica.

-¿Y pensar te puso en ese estado?- preguntó Demian. Jane sonrió ante la pregunta de su mejor amigo y negó con la cabeza.

-Este será mi primer cumpleaños fuera de allí. Sé que vimos un cumpleaños semi mágico cuando cumpliste once y que me celebraron una especie de fiesta adelantada, pero, no sé qué esperar del mío.- suspiró la chica soltando todo de golpe.

-¿En serio te estabas preocupando por eso?- preguntó Demian pasándole un brazo sobre los hombros.

-¿Te parece chistoso?- replicó Jane, sin responder a su pregunta.

-Un poco. Pero ese no es mi punto. Jane, ¿cómo pensaste que no haría algo fantástico por tu cumpleaños, sobretodo estando fuera de allí?- Demian parecía altamente sorprendido por la situación que se daba. Era la primera vez que le costaba tanto sacarle algo a su amiga y más aún que descubría que ella desconfiaba de él.

-Respira tranquila, y deja que yo me encargue de todo, ¿sí?- pidió el chico, dándole un beso en la frente.

*

La mañana del 14 de octubre, Jane se despertó mucho antes de lo habitual, por lo que se vistió a toda velocidad y bajó a su sala común con sus cosas, lista para una nueva jornada de clases, habiéndose completamente olvidado que aquel día era domingo y que por ende nadie despertaría antes de las once.

-¿Jane?- preguntó una voz desde uno de los sillones, al ver que la chica se acercaba a la puerta.

-¿Qué haces despierta a esta hora?- agregó Greg, dejando caer el libro que había estado leyendo y dirigiéndose hacia su pequeña amiga.

-Pues, me desperté temprano por una vez y quería ir a tomar desayuno antes de las clases.- respondió Jane con una leve sonrisa ante la preocupación que mostraba el premio anual.

-¿Te acuerdas de qué día es hoy?- preguntó Greg escondiendo algo detrás de su espalda.

-14 de Octubre, ¿por qué?-

-Porque estamos a domingo, podrías bajar a tomar desayuno a las once si quisieras.- replicó Greg con una sonrisa.

-Y también porque es tu cumpleaños y no has dicho nada.- agregó tendiéndole un paquete mal embalado. Algo descolocada, Jane dejó su bolso en el suelo y recibió el paquete con una leve sonrisa de agradecimiento. Con dedos temblorosos, abrió el paquete y se encontró con un libro en blanco repujado en cuero, en el que Greg había guardado varias fotos de ellos que Jane no tenía idea de que existían.

-Feliz cumpleaños, peque.- sonrió Greg al recibir un fuerte abrazo de parte de Jane. Los dos alumnos de Ravenclaw se instalaron en los sillones frente a la chimenea, Jane apretujada contra Greg, el álbum de fotos entre sus manos, pasando las páginas una a una. Fue en esa posición que los encontraron Demian y Thomas cuando bajaron a la sala común casi cuatro horas después que Jane.

-¿Todo bien?- preguntó Demian.

-Sí, estábamos viendo el regalo que le hice a Jane.- explicó Greg en un susurro mientras apuntaba con un dedo hacia la mata de cabellos azabache que se encontraba reposando sobre sus piernas. La imagen de Jane dormida de aquella manera hizo sonreír a Demian. Él mejor que nadie sabía que a su amiga le costaba dormir por las pesadillas y porque las chicas de su dormitorio en el orfanato tendían a agarrarla contra ella, por lo que, cada vez que dormía era de manera tal que podía despertar de golpe en caso de peligro, pero en aquel minuto, aparentaba realmente los once años recién cumplidos, con una tranquilidad que le desconocía por completo.

-¿Hace cuanto que se despertó?- preguntó Thomas, sentándose a un lado de Greg.

-Muy temprano, parece que se olvidó que estábamos a domingo.- respondió Greg en otro susurro mientras Demian se sentaba al lado de Jane y le pasaba distraídamente la mano por el pelo.

-¿A qué hora llegan?- preguntó el chico castaño mirando fijamente hacia Greg.

-Como a las cinco.- replicó este, entendiendo de inmediato a qué se refería el niño. Antes de que pudiesen seguir hablando, Jane se despertó de golpe con un grito y agarrando la muñeca de Demian con fuerza.

-Shh… tranquila, Jane. Soy yo.- trató de tranquilizarla Demian, pero los ojos de Jane mostraban terror puro.

-Pesadilla.- suspiró Greg, dejando el álbum sobre la mesita y subiendo a su dormitorio. Tanto Demian como Thomas trataron de tranquilizar a la niña, pero no fue sino hasta que Greg regresó con una barra de chocolate que Jane consiguió relajarse un poco.

-Lo fiento.- susurró la chica, con la boca llena.

-No importa, se me había olvidado que tenías pesadillas.- respondió Demian, molesto consigo mismo por no haberse acordado de eso con anterioridad.

-Olvidémonos de eso por un día y aprovechemos de celebrar tu cumpleaños como corresponde.- intervino Thomas, dándose cuenta de que el ánimo estaba decayendo. El chico agarró de inmediato a Jane por un hombro y la arrastró consigo hasta las cocinas en vez de ir al comedor, seguidos por Demian, Greg y Gale, a quienes se les habían sumado Tonks, Charlie, Fred, George y Cedric. Aprovechando una vuelta, Demian le puso las manos en los ojos a Jane y la ayudó a ingresar a la cocina, donde le destapó los ojos mientras gritaba "sorpresa" a todo pulmón. Frente al grupo, los elfos domésticos habían instalado un pequeño banquete de desayuno, el cual consistía principalmente de chocolate, siendo que era el dulce favorito de Jane. Entre risas y gritos, la pequeña se acercó a los elfos domésticos y les dio un abrazo gigante a cada uno de ellos, en agradecimiento por ello, ante la sorpresa de los pequeños seres. Mientras el grupo desayunaba con tranquilidad, Jane aprovechó un instante de distracción de Greg para meter jugo pintalenguas en uno de los pasteles que enviaban los elfos domésticos hacia el comedor, aunque Fred y George alcanzaron a verla, y le guiñaron un ojo en actitud aprobadora. Tras el desayuno, el grupo al completo salió a los jardines, sin importarles los deberes para la semana siguiente, todos queriendo aprovechar el día para tener una celebración adecuada.

-Jane, tenemos que ir a almorzar.- indicó Greg, viendo como Jane se negaba a salirse de encima de sus compañeros, quienes se encontraban apiñados en una especie de pirámide.

-Nop. Estamos todos bien aquí, ¿no?- preguntó Jane mirando hacia la pila de gente debajo de ella. Varios gritaron en asentimiento, pero los gruñidos de George y Fred debajo del montón hicieron que toda la pirámide cayera redondo en el piso, seguida de cerca por las estruendosas carcajadas de todos los presentes.

-Ok. Oficialmente estoy muerta de hambre, ¿quien me apaña al comedor?- preguntó Tonks, logrando salir de debajo de la montaña de gente. Jane iba a negar con la cabeza, cuando su estómago resonó por el lugar.

-Andando.- ordenó Greg impidiendo que Jane se escapase. El grupo ingresó de vuelta en el comedor y se sentaron en la mesa de Ravenclaw ante la mirada atenta de los profesores, entre los cuales McGonagall y Flitwick los miraban mitad entretenidos y mitad preocupados de que estuviesen preparando una nueva broma, pero el profesor Dumbledore se encargó de tranquilizarlos recordándoles que era el cumpleaños de Jane.

-Señorita Potter, ¿podría acompañarme luego a mi oficina?- pidió el minúsculo profesor de encantamientos pasando al lado de la mesa de la festejada. Algo asustada, Jane asintió con la cabeza, mientras repasaba por su mente si es que había hecho algo de lo que se la pudiese incriminar.

*

Tras el almuerzo, Jane se dirigió arrastrando los pies hacia la oficina del jefe de su casa, comiéndose la cabeza de por qué este la estaría llamando sólo a ella. Tras golpear a la puerta de la oficina, la joven esperó a que el profesor le diese la pasada, sus manos en sus bolsillos y ensayando la cara de inocencia máxima, por lo que gritó con fuerza cuando, tras entrar en la oficina, se encontró con Michael, Remus y Jonathan frente a ella.

-Feliz cumpleaños, señorita Potter.- murmuró el profesor Flitwick con una sonrisa frente a la imagen de la pequeña sobre Michael. Según le había entendido a sus antiguos alumnos, aquel chico era el hermano mayor de Demian y había adoptado a Jane como su hermana menor. El profesor guió a Jane y a las visitas hacia una sala vacía del primer piso, donde Greg y Demian habían juntado a todos su amigos y esperaban la llegada del grupo con una fiesta en toda regla. La tarde empezó a caer sobre el castillo, mientras Jane se divertía con su familia y sus amigos al completo, solo faltaba Rose a la orden, pero por desgracia, la mujer no podía ingresar al castillo, ni siquiera con los hechizos que el profesor Dumbledore había puesto sobre Michael. Este se alegró de saber que sus hermanos tenían amigos en los cursos más grande y que estos los cuidaban como lo hubiese hecho él, pero también se preocupaba por la cantidad de cosas peligrosas que hacían en el castillo.

-Jane, regalos.- anunció Remus con una sonrisa, al ver el brillo de felicidad en los ojos de su joven protegida. Esta empezó de inmediato abrazando nuevamente a Greg por su regalo de la mañana, mostrándole las fotos encantadas a Michael, quien se sorprendió y alegró al mismo tiempo. Entre Demian, Thomas y Gale le habían comprado un dije con una foto del grupo que se habían sacado unos días antes, mientras que George y Fred habían conseguido artículos de Zonko, una tienda de bromas mágicas, y le habían regalado un paquete lleno de ellas. Tonks se había puesto de acuerdo con Greg y le había regalado una cámara para que pudiese agregarle fotos a su álbum, mientras que Cedric y Charlie susurraban en voz baja.

-Pst, Jane, ven acá.- susurró Remus, quien se encontraba en una esquina con Jonathan. Entre sus manos, ambos hombres sostenían una caja bastante grande, la cual parecía pesar.

-¿Qué tienes allí, Remus?- preguntó Jane, algo interesada.

-Tu regalo de cumpleaños, lo juntamos con Jonathan.- explicó Remus con una sonrisa, mientras dejaban la caja en el suelo para que Jane pudiese abrirla. Dentro de la caja, la niña encontró grandes cantidades de fotos, todas en movimiento, la mayoría de un par de jóvenes, quienes reconoció como sus padres en su época escolar, pero más al fondo encontró algunas fotos de sus padres con ella de bebé.

-... gracias.- susurró Jane, con lágrimas en los ojos. Al ver que nadie la estaba mirando, Jane se refugió entre los brazos de Remus y lloró por unos segundos, esperando que nadie se diese cuenta, tras lo cual, regresó a la fiesta como si nada hubiese pasado.

-¿Estás seguro de que fue una buena idea?- preguntó Jonathan, viendo la mueca de tristeza de Remus.

-Totalmente. Necesitaba saber que sus padres la quisieron y la seguirían queriendo de no ser por Voldemort.- respondió Remus, cogiendo un vaso con jugo de calabaza. Antes de que Remus pudiese deprimirse más, Charlie y Cedric se levantaron y empezaron a llamar la atención de todos los presentes.

-Jane, nosotros te tenemos un doble regalo.- exclamó Charlie -Yo te llevaré a dar una vuelta en mi escoba en el próximo partido de Quidditch.- prometió el pelirrojo con una sonrisa.

-Y yo te enseñaré a jugar Quidditch para que el próximo año te puedas presentar a las pruebas de tu casa.- siguió Cedric, sin darse cuenta de la lividez que se había instalado en la cara de Remus.

-¿Están seguros de que es una buena idea?- preguntó Jonathan al darse cuenta de que Remus no podía hablar, pero Jane interrumpió cualquier excusa que los chicos pudieran dar.

-¡Me encanta!- exclamó lanzándose a los brazos de los dos chicos con una sonrisa de oreja a oreja.


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