Historia al azar: rose, albus y scorpius
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La Sangre llama a la Sangre » Amistades y enemistades
La Sangre llama a la Sangre (ATP)
Por MSebastian
Escrita el Domingo 13 de Noviembre de 2016, 14:43
Actualizada el Martes 12 de Enero de 2021, 18:42
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Amistades y enemistades

Capítulos
  1. El orfanato
  2. Lechuzas
  3. Familia
  4. Hogwarts
  5. Amistades y enemistades
  6. Los gemelos Weasley
  7. Guerra de Bromas
  8. Lecciones de vuelo
  9. Cumpleaños feliz
  10. Halloween
  11. Secretos del Director
  12. Poderosos encantamientos
  13. Navidad en familia
  14. ¿Hermano?
  15. El Bosque Prohibido
  16. El Cuarteto del Terror
  17. El Que no Debe ser Nombrado
  18. Casa
  19. Unas vacaciones movidas
  20. El niño nuevo
  21. Regreso a las andanzas
  22. El Trío del Terror
  23. Entrenamiento de Quidditch
  24. Quirrell
  25. El Troll de Halloween
  26. Harry en peligro
  27. Navidad
  28. Flamel
  29. Problemas
  30. Conociendo a Harry
  31. Pasando la trampilla
  32. El hombre con dos caras
  33. Enfermería
  34. Casa es donde el corazón está
  35. Malas noticias por lechuza
  36. Fama
  37. Golpes y peligro
  38. Nuevo profesor de defensa (Ahem, ¡inútil!)
  39. Enemigos
  40. Más secretos
  41. La advertencia
  42. Siempre Halloween
  43. La bludger loca
  44. Club de duelo
  45. De águilas y leones
  46. Banda de inútiles que no se toman nada enserio
  47. Más y más problemas
  48. Advertencias
  49. Y de vuelta al bosque
  50. La Cámara de los Secretos
  51. El Heredero de Slytherin
  52. Festín a medianoche
  53. La peor noticia del año
  54. La mejor noticia del año
  55. Las cosas no pueden empeorar
  56. Un Dementor en el Hogwarts Express
  57. Hagrid no se lo merece
  58. Tío Remus al rescate
  59. Halloween bajo las estrellas
  60. Promesas
  61. Navidades sin Remus
  62. Patronus
  63. Quidditch contra hermanos

Cuando se despertó a la mañana siguiente, Jane supo de inmediato que algo iba mal. Las demás chicas estaban todavía dormidas, pero su reloj marcaba las ocho y, a las ocho y media debían estar en su primera clase, por lo que se levantó de golpe y salió corriendo a la ducha, metiendo todo el ruido posible, para que luego sus compañeras no le viniesen con que no las habían despertado. Se vistió a toda velocidad y salió en diez minutos, sabiendo que solo tenía veinte para llegar a clases, ya que ni siquiera consideraba el intentar regresar al comedor para tomar desayuno.

-¿Cómo eres capaz de meter tanto ruido, Potter?- gruñó la voz de una chica de rasgos asiáticos de entre las sábanas de una de las camas más cercanas al baño.

-Lo estoy haciendo a propósito, Chang. Quedan veinte minutos para la primera clase de encantamientos, ¿segura de que quieres llegar tarde?- replicó Jane con una sonrisa, mientras cogía su bolso y salía de la pieza, dejando a las otras niñas asustadas, temiendo llegar tarde. Al llegar abajo de las escaleras, Jane vio a Demian con una pila de tostadas envueltas en una servilleta, mientras miraba cada cinco segundos su reloj.

-Estoy aquí,- susurró la chica, mientras le robaba una tostada -¿cómo es que no subiste a despertarme?- agregó mientras los dos se lanzaban por los pasillos, tratando de descubrir dónde estaba el aula de encantamientos.

-Traté de subir, pero las escaleras se convertían en tobogán.- reclamó Demián, tendiéndole otra tostada.

-Gracias.- le sonrió Jane mientras ingresaban al aula de encantamientos con un par de minutos de adelanto. A medida que llegaban los alumnos, Jane observó una a una todas las caras de sus compañeros, recordando con facilidad los nombres de cada uno de ellos, pero le extrañó no ver a algunas de sus compañeras.

-¿Y las chicas?- preguntó Demian a su lado, también dándose cuenta de que faltaban algunas personas.

-No sonó mi despertador y ninguna se despertó a la hora.- refunfuñó Jane con una mueca de desagrado, sabiendo que lo más probable fuese que le echasen la culpa a ella.

-Eso es raro,- susurró Demian mientras el profesor Flitwick empezaba a pasar lista -porque tú siempre eras la primera en despertarse, antes incluso de que la bruja de la señorita Kerr fuese al dormitorio de ustedes.- agregó mientras empezaba la clase. Jane sonrió de verdad por primera vez en el día, tras lo cual, ambos amigos se fijaron en lo que pasaba en frente de la clase.

*

A medida que pasaba el tiempo, Jane se iba acostumbrando cada vez más a su nueva vida en Hogwarts. Desde el incidente con el despertador el primer día, todas las noches lo ajustaba en dos horarios para asegurarse de que se despertaría, aunque eso le acarrease peleas constantes con las demás niñas con las que compartía habitación. Al finalizar la semana, Demian y ella ya se habían aprendido la ubicación de todas las salas y estaban tratando de terminar un mapa con los pasadizos secretos del colegio, aunque siempre seguros de mantenerlo a escondidas de los demás alumnos y, por sobre todo, de los profesores.

-¿Aún no encuentras el hechizo para hacer que las cosas se muevan en el mapa?- susurró Demian sentándose al lado de la chica en la biblioteca. Esta negó con la cabeza y siguió leyendo el libro que tenía entre manos, tomando apuntes cada cierto tiempo.

-¿Terminaste los deberes de transformaciones?- preguntó Jane sin mirar hacia su mejor amigo. El chico sonrió levemente, pues sabía perfectamente que por mucho que a Jane le interesasen sus investigaciones paralelas, era poco probable que su vena estudiosa, heredada de Michael, la dejase por completo.

-Aún no. ¿Tienes el libro por aquí?- respondió el chico, mirando entre la pila de libros que Jane mantenía con ella. La niña apuntó a la pila más lejana, entre los cuales Demian reconoció varios libros de clases, pero principalmente una copia bastante maltrecha de "Historia de Hogwarts".

-¿Y qué le pasó a este?- preguntó el chico, cogiendo el libro de "Historia de Hogwarts" junto con el de transformaciones que necesitaba.

-Oh, nada. Simplemente que me lo leí demasiadas veces. Si quieres te lo dejo, ya me lo sé de memoria.- dijo Jane, levantando velozmente la cabeza para darle una sonrisa y luego regresar su atención al libro que tenía entre manos, pero al parecer el universo estaba en contra de que estudiase tranquila, ya que otro chico de su casa se les acercó temblorosamente.

-¿Disculpen? ¿Alguno tendría el libro de pociones? Estoy con problemas con la tarea…- murmuró el chico, sin saber si estaba haciendo lo correcto. Jane levantó la vista y vio a un chico albino, con uniforme Ravenclaw, al que reconoció de la selección como Thomas Grey.

-Claro, revisa en la pila de allí.- respondió la niña, apuntando hacia la misma pila que le había apuntado antes a Demian. El chico albino se quedó en silencio, sin saber si tomar el libro y regresar a la mesa en la que se había instalado en solitario, o bien si quedarse con ellos hasta que terminase de usar el libro, por lo que se quedó parado con la boca semi abierta.

-Hey, ¿te vas a quedar parado allí mucho tiempo o piensas usar el libro?- preguntó Demian algo agresivo, pero se retractó de inmediato al ver la cara que ponía Jane.

-Cierra el pico, Demian.- gruñó la chica, para luego girarse hacia Thomas.

-Grey, si quieres, puedes llevarte el libro y luego me lo devuelves, pero que sepas que también estás invitado a venir a estudiar con Demian y conmigo.- agregó Jane con una sonrisa, esperando no asustar a su compañero. El chico se quedó en silencio un rato, mirando fijamente a su alrededor, y Jane temió que le fuese a dar una crisis de pánico.

-... luego te lo devuelvo.- prometió el niño en un susurro apenas audible, tras lo cual regresó a su mesa, ante la mirada fija de Demian.

-No me agradó.- gruñó el chico, sin desviar la vista y molestando de nuevo a Jane. La joven de pelo negro lo miró fijamente por un par de segundos, tras lo cual, resopló con fuerza y agarró todos sus libros, saliendo velozmente de la biblioteca, sin importarle los gritos de su compañero, quien echó a correr tras ella.

-¡Jane! ¡Jane, espérame!- pidió el chico, tratando de alcanzarla, pero cuando Jane se enojaba, era bastante más veloz que él. La chica casi había conseguido perder a su compañero, cuando chocó de golpe con un grupo de Slytherins que venían en camino contrario.

-¡Más cuidado, niñata!- gruñó el más grande de ellos, empujándola con fuerza contra una pared.

-Déjenme en paz, fue un accidente.- se defendió Jane con fiereza, mientras trataba de pasar al lado de los chicos, pero estos no le dieron la pasada.

-Creo que la niña nueva deberá aprender antes que sus compañeros a respetar a sus mayores, ¿no es así, chicos?- agregó el que llevaba la voz cantante, mientras hacía crujir sus nudillos y sus compañeros agitaban sus varitas en círculos. Jane sabía que no tendría escapatoria de aquello, por lo que apretó sus puños con fuerza, tratando de posicionarse de la mejor manera posible, tal como Michael le había enseñado en el orfanato. Sabía que como luchadora era bastante mala, pero sabía cómo recibir golpes y como hacer que estos no le hiciesen ningún daño interno. Al verla tan preparada, los slytherins se rieron con más ganas, pero no se esperaron a recibir dos golpes de parte de aquella niña que parecía aún más pequeña que cualquiera de primero. Con fuerza, el chico que llevaba la voz cantante le agarró los brazos y se los sostuvo detrás, mientras sus compañeros enarbolaban sus varitas para hacerle daño. Un hechizo le dejó una marca roja en la mano, mientras que otro hizo que la niña tuviese varios cortes en sus brazos y un tercero le marcaba varios moretones en su cuello.

-¡Hey!- gritó una voz furiosa.

-¡¿Por qué no se meten con alguien de su tamaño?!- agregó Thomas agitando su varita y haciendo saltar las varitas de sus contrincantes justo cuando aparecía Demian con Greg a su lado.

-¡Jane!- gritó Demian, empujando a todos hasta llegar al lado de su mejor amiga. La joven azabache había agachado la mirada y cuando Demian logró mirarla, sólo veía dolor en ellos, pero ni una sola lágrima.

-Tranquila, estarás bien.- prometió Demian, abrazándola y prestándole su capa. Greg veía con ojo crítico aquella escena, cuando Demian había ido corriendo a buscarlo, avisándole que Jane estaba en problemas, no se había esperado tanto movimiento de crueldad.

-Cincuenta puntos menos a Slyterin por cada uno de ustedes.- anunció el chico, sin importarle las miradas boquiabiertas que le lanzaban los adolescentes.

-Y esto se lo reportaré al profesor Dumbledore.- agregó con una sonrisa malévola, mientras se giraba hacia Thomas.

-¿Cuál es tu nombre?- preguntó Greg.

-Thomas Grey.- refunfuñó Thomas queriendo esconder su varita, pero estaba tan furioso que leves chispas salían constantemente de su varita, como si esta funcionase según el estado de humor del chico.

-Gracias por tu intervención, pero el hacer magia en el pasillo está prohibido, así que son diez puntos menos para Ravenclaw.- dijo Greg mientras Demian ayudaba a Jane a levantarse.

-No me importa,- replicó Thomas -lo volvería a hacer de ser necesario.- agregó girando los talones para irse, pero la mano de Jane lo detuvo.

-Gracias…- susurró la chica con una leve sonrisa en los labios. Por alguna razón, Thomas se sintió mucho mejor y más tranquilo sólo con aquella sonrisa, pero Jane ya había desaparecido de su campo visual, sostenida por Demian y guiada por Greg hacia la enfermería.

*

Cuando la enfermera Pomfrey vio el estado de Jane estuvo a punto de pegar el grito al cielo, pero una mirada hacia Greg le dio a entender que la chica no sólo estaba dañada físicamente, sino que también psicológicamente, y que no le haría ningún bien el que ella armase mayor escándalo.

-Estará con licencia por una semana. Ahora, largo.- ordenó la enfermera, empujando a Greg y Demian fuera de la enfermería. Greg salió sin rechistar, pero sacar a Demian costó mucho más, y no fue sino hasta que Greg regresó con el profesor Dumbledore, que Demian aceptó retirarse y dejar a su amiga sola, aunque en su mente, la lechucería era el único lugar donde deseaba estar.

*

Remus había conseguido un trabajo a tiempo parcial como empaquetador en una multitienda a unos cuantos pasos de su casa. No era lo mejor, pero era lo que había, y no se quejaba de ello. Cuando regresó a su casa vacía, sonrió al darse cuenta de que Rose le había dejado un plato de comida para que lo calentase. Desde que había iniciado con aquel trabajo, Rose, muy puntual, le pasaba a dejar algo de comer, por mucho que él tratase de impedírselo. Con una sonrisa interna, Remus calentó el plato velozmente, tras lo cual, se sentó en la cocina, queriendo comer tranquilo, desgraciadamente, aquello no fue posible por dos razones. La primera fue que una lechuza ingresó con fuerza por la ventana, mientras que la segunda, eran unos fuertes golpes en su puerta.

-Ya voy, ya voy.- se quejó el hombre, pasándose la mano por la cara en actitud cansina.

-Remus, ¿recibiste carta de Dumbledore?- preguntó Jonathan, ingresando sin un saludo.

-Acabo de recibir una carta, pero no he tenido tiempo de ver nada, ya que tu llegaste corriendo.- gruñó Remus, preocupado por lo que le podría haber pasado a Jane en su primera semana de clases.

-Demian me mandó una carta, diciéndome que unos alumnos mayores de Slytherin habían atacado a Jane.- dijo Jonathan, provocando una reacción doble. Remus soltó de golpe la carta que iba a abrir, soltando una maldición, mientras que se escuchaba un fuerte grito desde la puerta.

-¡¿Qué quienes hicieron QUÉ?!- gritó Michael ingresando a la casa de Remus, hecho una furia. El chico había visto a su padre ingresar a la casa de Remus y había decidido pasar a saludar, sin esperarse aquella bomba de relojería.

-¡Voy a ir de inmediato allá, no me importa lo que me digan!- agregó el chico, mirando fijamente a su padre. Iba a salir de la casa, cuando Remus lo miró fijamente mientras abría la carta.

-Albus me dice que Jane se encuentra fuera de peligro y, que hubo una trifulca entre ella y unos niños de cuarto año, en la que Demian fue a buscar al prefecto de Ravenclaw para sacarla de problemas.- relató Remus tras terminar de leer la carta.

-Malditos Slytherins.- se quejó Jonathan.

-Esto es en serio,- gruñó Michael -voy a ir allá ahora mismo.- agregó encaminándose hacia la puerta, pero Rose, preocupada de haber visto a su esposo salir corriendo y no haber visto a su hijo llegar, había ido a ver a Remus en caso de que quizás él supiese qué estaba pasando con su familia, por lo que atrapó a Michael a tiempo.

-Tranquilo, Michael. Iré yo mismo a Hogwarts y veré cómo está Jane.- prometió Remus, dejando la carta a su lado y agarrando su capa.

-Voy contigo.- anunció Jonathan -Yo también quiero ver a los niños.- agregó con una sonrisa que a ojos de Rose y Remus parecía la de un genio malvado. Ambos hombres cerraron la casa de Remus, pasaron a dejar a Rose y Michael a su casa, y se aparecieron en Hogsmeade. Jonathan tomó a Remus del brazo y lo ayudó a atravesar el portón de entrada, puesto que el hombre de canas jamás había regresado después de haber salido de Hogwarts, y le traía recuerdos dolorosos.

-Señores Lupin y Eames, ¿qué puedo hacer por ustedes?- preguntó la profesora McGonagall al verlos cruzar el pasillo por el que ella estaba haciendo ronda.

-¿Dónde está Jane?- preguntó Remus, olvidándose de los formalismos, a lo que la profesora McGonagall apretó los labios con severidad, pero entendió la preocupación de sus ex alumnos, por lo que simplemente los guió hasta la enfermería.

-¡Jonathan!- exclamó Demian lanzándose a los brazos de Jonathan al verlo llegar por el pasillo. El niño se encontraba esperando al lado de Greg frente a la puerta de la enfermería, donde la enfermera se negaba a dejarlo ingresar, cuando llegaron Remus y Jonathan.

-Señor Lupin, le juro que llegué en cuanto Demian me avisó del problema.- dijo velozmente Greg al ver la cara de pocos amigos que llevaba Remus, pero este negó con la cabeza e ingresó a la enfermería, encontrándose con la figura de Jane estirada inmóvil en una cama. En un principio, Remus se quedó estático, puesto que vista así, la niña era igual a James, recordando principalmente cuando James había quedado en la enfermería después de una caída de quince metros en un partido de Quidditch.

-Señor Lupin, no es que no me alegre de verlo, pero no puede ingresar así como así en la enfermería.- gruñó la señora Pomfrey, bloqueándole el paso al hombre y empujándolo hacia la puerta a pesar de su resistencia.

-¿Estará bien?- preguntó Remus, tratando de impedir que la enfermera lo sacase. Con un fuerte suspiro, la señora Pomfrey se lo quedó mirando unos segundos, recordando todas las veces que se había tenido que hacer cargo de él en su época adolescente.

-Está bien.- gruñó la enfermera, apuntando hacia una silla.

-Sólo es magia adolescente.- agregó, mientras cogía las constancias vitales de la chica. Remus iba a contradecir a la enfermera, cuando captó el mensaje a tiempo de que no era necesario asustar a más gente con la realidad de aquella magia.

-Remus, Dumbledore dice que deberías hablar con Filius.- dijo Jonathan, ingresando a la enfermería, mientras dos adolescentes pasaban la cabeza por entre la puerta.

-¿Tío Remus?- preguntó la niña de pelo rosado, arqueando una ceja.

-Hola Nymphadora.- respondió Remus levantándose y yendo a saludar a la sobrina de su ex amigo Sirius Black.

-¡Que no me llames Nymphadora!- gritó la adolescente, cambiando su pelo a un rojo sangre, pero lo lamentó de inmediato, pues Jane se despertó de golpe, gritando con fuerza y empezando a patalear. Asustado, Remus corrió de regreso a su lado, tomando la pequeña mano entre las suyas, dándole a entender que estaba a su lado.

-Señorita Potter, tómese esto. Y usted, señorita Tonks, salga de inmediato de aquí.- ordenó la enfermera, entregándole una poción a Jane y mostrándole la puerta a Tonks. Con un bufido, la chica metamorfomaga salió del lugar, seguida por Charlie Weasley, quien decidió que era mejor dejar a Remus con Jane y que pasaría luego a ver a la niña.

-¿Qué le dio, señorita Pomfrey?- preguntó Remus algo preocupado, al sentir a Jane decaer en un sueño profundo.

-Una poción para dormir sin sueños. La necesitará por un tiempo.- explicó la enfermera con una sonrisa triste, pero esta cambió drásticamente al ver la cara de culpabilidad del hombre frente a ella.

-Señor Lupin, ¿por qué esa cara?- preguntó de golpe, reconociendo esa cara de todas las veces que él le había mentido sobre sentirse bien.

-Esto… ha estado teniendo pesadillas, así que le he dado esa poción regularmente. Incluso, le di suficiente para el primer trimestre en Hogwarts.- explicó Remus, con la cabeza gacha ante la mirada que le lanzaba la enfermera. A la señorita Pomfrey parecía a punto de darle un ataque, del cual Remus fue salvado a tiempo por una vocecita a la altura de su cadera.

-Señor Lupin, me vendría bien que me acompañase a mi oficina, por favor.- pidió el profesor Flitwick, mirando fijamente a su ex alumno. Remus asintió levemente, pero antes de salir, le solicitó a la enfermera que dejase que Greg o Demian se quedase con Jane, aunque fuese un rato.

*

Una vez en la oficina del profesor de encantamientos, Remus se sintió algo cohibido, puesto que hacía muchos años que no se encontraba en la oficina de un profesor, y no recordaba ni una sola vez en la que se hubiese encontrado en la oficina de Filius Flitwick.

-Tranquilo, señor Lupin. No es por usted, sino por Jane.- sonrió el profesor Flitwick, siguiendo su línea de pensamiento. El minúsculo profesor le sirvió una taza de té a Remus, tras lo cual, se aclaró la garganta.

-Señor Lupin, Jane no se está adaptando a sus compañeras. Me preocupa que lleve una relación no saludable con la gente de su edad.- suspiró el profesor Flitwick, mirando la hoja de reportes que le había llegado de sus colegas.

-Jane no se llevaba bien con nadie en el orfanato. No me extrañaría que necesite de más tiempo para acostumbrarse a una compañía amigable.- respondió Remus, sabiendo que Jane no era propensa a abrirse con extraños.

-Eso espero, porque no deseo que se meta en más líos por no ser amiga de nadie.- suspiró el profesor Flitwick. Remus asintió con la cabeza, tras lo cual, solicitó poder ver a Jane antes de regresar a casa. Cuando llegó a la enfermería se encontró con que la multitud se había multiplicado, además de Greg y Demian se encontraban Charlie Weasley, Thomas Grey, Nymphadora Tonks y un segundo chico de Hufflepuff al que no conocía, que aparentaba estar en segundo o tercero.

-Tío Remus…- empezó a hablar Tonks.

-Nymphadora.- la interrumpió Remus con una sonrisa, mientras Tonks cambiaba su pelo a un rojo similar al de Charlie.

-Deja de llamarme Tío y te dejo de llamar Nymphadora.- prometió Remus al ver el brillo asesino en los ojos de la adolescente. Antes de que Tonks pudiese responder, la puerta de la enfermería se abrió de golpe, dejando salir a Jonathan, quien se quedó pasmado al ver el grupo que tenía frente a sí.

-Dice la Sra. Pomfrey que puede pasar una última visita por hoy.- murmuró el hombre, algo azorado por la discusión que se vendría.

-Debería ir Remus.- dijeron Tonks y Demian de inmediato, tras lo cual, se miraron con sorpresa.

-Gracias chicos.- sonrió el hombre mientras ingresaba de nuevo en la enfermería. Tal como lo suponía, Jane estaba totalmente despierta y ya estaba discutiendo con la enfermera para que esta la dejase salir.

-No. Es todo el fin de semana aquí y de aquí al viernes sin clases, eso o te pasas la semana aquí.- gruñó la enfermera cuando Jane sacó la carta de las clases.

-Pero…-

-Jane, hazle caso. La conozco lo suficiente para saber que su testarudez es legendaria e imposible de vencer.- intervino Remus al ver que Jane iba a hacer un nuevo intento. La niña se cruzó de brazos en forma amurrada, sin siquiera dedicarle una sonrisa a Remus.

-Jane, me vengo a despedir.- susurró el hombre, sentándose a los pies de la cama.

-¿Tan pronto?- soltó la niña, olvidando de inmediato su molestia. Jane sacó de inmediato las piernas de debajo de las sábanas y se acurrucó contra Remus, ahora acostumbrada a tenerlo constantemente a su lado.

-Lo lamento, Jane, pero tengo que regresar. Además, no estarás sola, hay mucha gente afuera esperando por ti.- dijo Remus, dándole un fuerte abrazo y sosteniéndola contra sí. Ambos se quedaron allí en silencio, tras lo cual, la señorita Pomfrey regresó a la cama de la chica para indicar que las visitas se habían acabado.

-Tranquila. Te veré de nuevo para navidades.- prometió Remus saliendo de la pieza, dejando a Jane arropada. Tras cruzar un par de palabras con la enfermera, él y Jonathan regresaron a sus casas, donde Michael y Rose los esperaban con una cena lista y con ansias de saber.

*

Tras los dos días de convalecencia en la enfermería, Jane se sentía lista para ir a clases, sin embargo, la enfermera se había hecho cargo personalmente de que los profesores no la dejasen ingresar a las salas de clases, lo cual la obligaba a quedarse en la biblioteca si es que deseaba mantenerse al día con sus clases.

-¿Hola? ¿Quieres ayuda?- propuso una voz alegre a su lado. Sobresaltándose y tapando un poco el libro que estaba leyendo, Jane se giró de golpe hacia el recién llegado, encontrándose cara a cara con Tonks y uno de sus amigos de Hufflepuff.

-Hola Tonks. Hola…- Jane se quedó en blanco, puesto que nunca le habían presentado a aquel chico, sin embargo, Tonks se sentó a su lado con una sonrisa e hizo las presentaciones de rigor.

-Este es Cedric Diggory. Está en tercero y es un muy buen amigo.- sonrió la chica de pelo rosado.

-Un gusto.- Una vez las presentaciones de rigor hechas, Tonks volvió a preguntarle a Jane si necesitaba ayuda y, como esta estaba atrasada, aceptó sin grandes problemas, por lo que los tres se quedaron hasta tarde en la biblioteca poniéndose al día.

Sé que en general solo publico los domingos, pero acabo de aprobar un taller que estaba segura que iba a reprobar, así que quiero compartir la alegría con todos entregando un capítulo extra esta semana. Saludos ;)

MSebastián


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