Historia al azar: Mágica Soledad
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La Sangre llama a la Sangre » Banda de inútiles que no se toman nada enserio
La Sangre llama a la Sangre (ATP)
Por MSebastian
Escrita el Domingo 13 de Noviembre de 2016, 14:43
Actualizada el Martes 12 de Enero de 2021, 18:42
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Banda de inútiles que no se toman nada enserio

Capítulos
  1. El orfanato
  2. Lechuzas
  3. Familia
  4. Hogwarts
  5. Amistades y enemistades
  6. Los gemelos Weasley
  7. Guerra de Bromas
  8. Lecciones de vuelo
  9. Cumpleaños feliz
  10. Halloween
  11. Secretos del Director
  12. Poderosos encantamientos
  13. Navidad en familia
  14. ¿Hermano?
  15. El Bosque Prohibido
  16. El Cuarteto del Terror
  17. El Que no Debe ser Nombrado
  18. Casa
  19. Unas vacaciones movidas
  20. El niño nuevo
  21. Regreso a las andanzas
  22. El Trío del Terror
  23. Entrenamiento de Quidditch
  24. Quirrell
  25. El Troll de Halloween
  26. Harry en peligro
  27. Navidad
  28. Flamel
  29. Problemas
  30. Conociendo a Harry
  31. Pasando la trampilla
  32. El hombre con dos caras
  33. Enfermería
  34. Casa es donde el corazón está
  35. Malas noticias por lechuza
  36. Fama
  37. Golpes y peligro
  38. Nuevo profesor de defensa (Ahem, ¡inútil!)
  39. Enemigos
  40. Más secretos
  41. La advertencia
  42. Siempre Halloween
  43. La bludger loca
  44. Club de duelo
  45. De águilas y leones
  46. Banda de inútiles que no se toman nada enserio
  47. Más y más problemas
  48. Advertencias
  49. Y de vuelta al bosque
  50. La Cámara de los Secretos
  51. El Heredero de Slytherin
  52. Festín a medianoche
  53. La peor noticia del año
  54. La mejor noticia del año
  55. Las cosas no pueden empeorar
  56. Un Dementor en el Hogwarts Express
  57. Hagrid no se lo merece
  58. Tío Remus al rescate
  59. Halloween bajo las estrellas
  60. Promesas
  61. Navidades sin Remus
  62. Patronus
  63. Quidditch contra hermanos

Para cuando tuvieron que regresar a clases, Rose, Jonathan y Remus ya habían adoptado a Thomas como parte del grupo de niños, y las salidas al cine eran regulares después de aquella primera tras el logro del hechizo de Jane.

-Cuídense mucho, ¿sí?- solicitó Remus mientras abrazaba a Jane con fuerza, mirando de reojo hacia los chicos que se estaban subiendo al último vagón.

-Tranquilo. Si pasa algo, te escribo.- prometió Jane con una sonrisa -O los chicos lo harán.- agregó recordando lo que había pasado para Halloween.

-Eso no me tranquiliza para nada.- suspiró Remus a la vez que el tren se empezaba a poner en marcha.

*

En cuanto llegaron a Hogwarts, los tres se sentaron en su mesa, mirando fijamente hacia la mesa de los leones.

-¿Dónde está Hermione?- preguntó Thomas al darse cuenta de que al grupo de amigos le faltaba la castaña.

-Oh no. Oh no. ¿La habrán petrificado durante las vacaciones?- preguntó Jane, llevándose la mano hacia el pendiente.

-Jane, respira. No estarían tan tranquilos sentados allí si es que algo grave le hubiera pasado a Granger.- le aseguró Demian, algo hastiado de que todo fuera para mal para su amiga. Jane inspiró profundamente, antes de lanzarle una mirada hacia su pareja, quien no parecía interesado en saber qué era lo que estaba pasando. Los tres cenaron en silencio, antes de dirigirse hacia sus dormitorios, momento en el que se cruzaron con los gemelos Weasley.

-¿Saben qué le pasó a Granger?- preguntó Thomas, aprovechando de que ambos eran Gryffindors y por lo tanto les sería más fácil saber lo que había pasado.

-Una poción que salió mal. Al parecer, estaría estancada con rasgos de algún animal, pero la señora Pomfrey se ha negado a que nadie que no sean Harry y Ron la vea.- explicó Fred encogiéndose de hombros, mientras se preguntaba internamente por qué aquellos tres siempre se encontraban preguntando acerca de Harry, Ron y Hermione, aunque sus pensamientos se vieron cortados corto cuando fue empujado por Gale, quien iba acompañado de Cho Chang y Marietta Edgecombe.

-Esos me tienen hasta la coronilla.- gruñó Jane mientras ayudaba a su pareja a levantarse.

-Sí, bueno, no pienses tanto en eso.- suspiró Demian, con la mirada sombría. Los gemelos pelirrojos parecían no entender cuál era el humor de aquellos tres, sin embargo, decidieron no involucrarse. Thomas sonrió de costado, mientras se dirigían de vuelta a su dormitorio, escuchando los susurros de Jane con Fred detrás de él.

-Te veré mañana, preciosa.- le dijo el pelirrojo a su pareja, dejándola al lado de la puerta con la aldaba. Jane sonrió y le dio un beso, antes de intercambiar un pequeño papel entre ellos sin que nadie lo viera.

*

El inicio del siguiente trimestre a la mañana siguiente hizo que los alumnos despertaran en un comedor recubierto de fotos de Fred y George Weasley, acompañados de Lee Jordan, las cuales sonreían, lanzaban guiños a las personas y le hacían muecas a los profesores cuando estos trataban de quitar las fotos.

-¿Iniciamos una nueva batalla?- preguntó Demian, mirando hacia la sonrisa de su mejor amiga.

-Así es. Y el hecho de que Fred y yo estemos juntos no significa nada por esta semana.- sonrió Jane. Demian asintió con la cabeza y sacó un cuadernito de su bolsillo, mostrándole la imagen a su mejor amiga.

-Se ve increíble.- susurró Jane -¿Cuándo se te ocurrió?- agregó con una sonrisa de oreja a oreja, pero esta se desvaneció cuando Gale se les cruzó por la espalda, dejando caer su vaso de jugo sobre la cabeza de la chica. Las manos de Demian la sujetaron de golpe, sabiendo que la chica era propensa a golpear primero y disculparse después.

-Ups. Lo siento Porter.- se burló el adolescente a sabiendas de que Demian no soltaría a Jane.

-Lárgate, Drake.- ordenó Thomas, mientras se servía una tostada con mantequilla con toda tranquilidad. En cuanto el grupo de amigos se empezó a alejar, Thomas hizo levitar un par de jarras con jugo e hizo que estas vertieran su contenido sobre las cabezas de sus compañeros de Ravenclaw de aquel año.

-Muy bueno, clásico, pero sin repercusión real.- sonrió George Weasley al lado de Thomas, quien se pegó un sobresalto y casi golpeó al pelirrojo con su puño cerrado.

-¡Que no hagas eso, Weasley!- exclamó el adolescente antes de darse cuenta de lo que el chico había dicho -¿Cómo eso, "clásico"? ¿De qué estás hablando?-

-Oh, ya veo, Jane no te avisó aún de nuestra nueva guerra de bromas.- La mirada de Jane se prendió de inmediato, mientras murmuraba un "disculpa" hacia su mejor amigo, quién simplemente negó con la cabeza, recordando que hacía mucho que no hacían ningún tipo de tonterías y aquello bien podría levantarle un poco el ánimo al colegio.

-Prefiero que esta vez nuestro blanco no sean los Slytherin, no vaya a ser que nos culpen por lo del monstruo y la cámara, etc. etc. Pero, podríamos tomarla con Drake, quien ya me tiene un poquito hasta la coronilla.- refunfuñó Demian, conociendo de sobra cómo era que funcionaba el colegio.

-Trato.- respondió Jane -Por cierto, ¿me lo prestas?- agregó apuntando hacia el dibujo del cuadernito de su amigo. Este asintió con la cabeza, sabiendo que, por muy buen diseñador que él fuera, Jane era mejor que él al armar cosas, y se lo entregó con una sonrisa.

-Supongo que tienes una idea en mente, ¿no?- preguntó Demian a lo que Jane solo asintió con la cabeza, una sonrisa de diablo pintada en la cara.

*

Al atardecer, grande fue la sorpresa de los alumnos al encontrarse en el pasto una gran catapulta de madera. De inmediato, los alumnos se empezaron a concentrar a su alrededor, pero sin atreverse a acercarse demasiado, sabiendo que aquella cosa podría ser peligrosa.

-¡Abran paso!- gritó una voz con fuerza, mientras dos figuras trataban de pasar entre tanta gente. Jane giró la catapulta y murmuró un hechizo en voz baja, mientras Demian y Thomas lanzaban a Gale Drake en la parte en la que se ponían las municiones.

-Sabes que esto es meterse más en peligro que todo lo anterior que hemos hecho, ¿verdad cariño?- murmuró Fred a la oreja de su pareja, pero la pelinegra simplemente murmuró un hechizo de rebote en el cuerpo de su compañero de casa e hizo que Demian fuera el primero en apuntar con la catapulta. En cuánto fue el primer disparo, Gale cayó como un saco de papas diez metros más lejos, rebotando sin hacerse real daño.

-Mi turno.- fue la exclamación de Thomas con una sonrisa de oreja a oreja, mientras Demian y Jane volvían a subir a Gale a la catapulta. Para cuando realizaron el sexto lanzamiento, estos se realizaban cada vez más lejos y aquello llamó la atención de los profesores del colegio.

-¡¿Pero ustedes están locos?!- exclamó la profesora McGonagall, mientras el profesor Flitwick recuperaba a Gale, dándose cuenta de que sólo era un muñeco de trapo encantado.

-Tranquila, Minerva. No sé dónde estará el señor Drake, pero este no es.- trató de tranquilizarla el profesor Flitwick, pero el ceño fruncido de la directora adjunta solo indicaba problemas para los adolescentes.

-50 puntos menos para Ravenclaw.- soltó el profesor Flitwick antes de que la profesora pudiera descargar su furia sobre Jane y sus amigos. Los tres adolescentes se miraron de reojo y decidieron no replicar, conociendo de sobra el carácter explosivo de la directora de la casa de los leones, pero una vez los profesores hubieron hecho desaparecer la catapulta y se hubieron retirado de vuelta al castillo, los gemelos Weasley y Lee estallaron en aplausos y chiflidos, seguidos de otros compañeros presentes.

-Gracias. Gracias.- sonrió Jane, haciendo exageradas reverencias, mientras Demian y Thomas levantaban los brazos al aire, como si hubieran ganado la copa de Quidditch. Los tres se devolvieron hacia el castillo y se sentaron a comer, sin importarles las miradas de interés de los demás alumnos.

-Pst, Jane.- susurró Thomas con una sonrisa mirando con interés hacia su mejor amiga -Tengo una idea, pero necesitamos a Fred.- agregó mientras la joven azabache asentía con la cabeza y se servía un plato de pollo con ensalada. Tras haber terminado la cena, Jane se reunió con Fred, dándole un beso en los labios y asegurándose de susurrar en su oído para que se reunieran a la noche en uno de los pasillos que Filch no revisaba constantemente.

*

Mientras Jane, Demian y Thomas esperaban a los gemelos y Lee, intercambiaban opiniones acerca de lo que iban viendo respecto a lo que pasaba en el colegio. A Harry lo veían cabizbajo y con muchas dudas, mientras que Ron parecía estar preocupado por alguna razón, aunque cada vez que alguien se les acercaba, ambos hacían como que no era nada fuera de lo común, sino la misma preocupación que tenía todo el colegio.

-Pst.- soltó la voz de los gemelos, asustando al grupo de amigos -¿Qué tienen para nosotros?- agregó George saliendo de las sombras, mientras Lee retenía una risita ante las miradas que Demian y Thomas les enviaban.

-Una idea.- respondió Jane sin siquiera molestarse en mirarlos, mientras sujetaba su collar contra su pecho -¿Thomas?- agregó girándose hacia su amigo.

-Bueno, sí, pensaba que en una de esas, podríamos, ya saben, estaba pensando en, esto…-

-¡Thomas!- soltó Jane con fuerza haciendo reaccionar a su amigo.

-Eso. Claro, lo siento, estaba pensando en que quizás podríamos hacer una carrera de carritos de madera a través de las escaleras desde alguno de los pisos más altos hasta el rellano. El primero en llegar, de la manera que sea, gana. ¿Les parece?- propuso Thomas con una sonrisa de oreja a oreja, aunque todos podían ver el temor en sus ojos de no ser tomado en serio.

-¿De dónde sacamos los carritos?- preguntó Lee.

-Cajones de madera de las cocinas, yo tengo unas rueditas y conozco lo suficiente de carpintería como para poder instalarlas.- explicó Jane guiñando un ojo.

-Entonces está decidido, mañana a la hora de almuerzo te entregamos seis cajones de madera y en cuanto estés lista tendremos nuestra carrera.- propuso Fred antes de darle un beso y desaparecer en las sombras de nuevo. Los otros dos lo siguieron de igual manera, mientras que Demian y Thomas intercambiaban miradas, sin entender a qué venía todo aquello.

-Sólo son unos estúpidos.- sonrió Jane mientras se devolvían a sus dormitorios. Los tres utilizaron el hechizo de desilusión, aunque Jane se sentía intranquila, como si su hermano estuviera en un aprieto del que no estaba consciente. Tras despedirse de sus amigos, se metió a su dormitorio y sacó el mapa que habían creado dos años atrás, revisando el punto que representaba a su hermano y asegurándose de que se encontraba en su propio dormitorio. No fue sino hasta que lo encontró que decidió cerrar los ojos, aunque no se quitó el medallón de su cuello ni se tomó la poción para dormir sin sueños.

*

La mañana llegó con el sol brillante y las clases habituales, Jane sonreía ante las miradas que le lanzaban sus compañeras de curso, quienes habían oído de la broma del día anterior y no le tenían aprecio alguno a la posibilidad de que el adolescente saliera herido de alguna manera, sin embargo, a Jane le importó la nada misma y simplemente desayunaba con tranquilidad, al menos hasta que vio un par de cabelleras pelirrojas acompañadas de una cabellera con dreadlocks que le hacían gestos para llamar su atención. La adolescente se levantó cogiendo un bollo dulce, tras lo cual se juntó con sus amigos y recibió de sus manos seis cajones de madera.

-¿Para cuando crees que los podrías tener listos, cariño?- preguntó Fred con una sonrisa de oreja a oreja.

-Antes de que sea el horario de irnos a dormir… cariño.- replicó Jane, molestando al adolescente, haciéndole cosquillas en la nariz. Las muecas de asco de Lee y George parecían más verdaderas que fingidas, más ni Jane ni Fred les prestaron real atención.

-Los veo antes de cenar.- prometió Jane.

*

Mientras atardecía, Jane había logrado ponerle las ruedas a los carritos y se encontraba en las escaleras del último piso del castillo, esperando junto a sus amigos a que los Gryffindors aparecieran.

-Gallinitas.- murmuró Demian al mirar de nuevo su reloj.

-Hey, que de gallinas no tenemos nada. A lo más seremos gallos.- respondió una voz alegre a sus espaldas.

-Wow.- agregó Lee al ver el resultado de los carritos. Los gemelos intercambiaron miradas de interés, dándose cuenta de que Jane tenía mayor talento que ellos en cosas manuales, por lo que ambos consideraron que deberían incluírla en sus proyectos a futuros.

-¿Listos?- preguntó Thomas con una sonrisa diabólica mientras se giraba hacia su mejor amiga. Jane asintió con la cabeza e ingresó a uno de los carros, mientras calculaba cómo se iban moviendo las escaleras. Con sus amigos habían calculado la manera en la que las escaleras se movían con regularidad, por lo que estaban listos para que en cualquier minuto se pudieran lanzar sin peligro.

-¿Estás cosas son seguras?- preguntó George con preocupación mientras su hermano se subía a uno de los carros de madera.

-Siempre y cuando te quedes exactamente en él.- prometió Jane, sabiendo que el encantamiento de protección que había puesto sobre los carros no se podía extender mucho más allá.

-Excelente…-

-¡Allá vamos! ¡El primero al final de las escaleras gana!- gritó Thomas al ver  que las escaleras se ponían en posición. Los tres Ravenclaw se lanzaron de inmediato, seguidos casi de inmediato por los Gryffindor, quienes no habían tenido la opción de revisar las escaleras con antelación. Los seis carritos de madera iban a toda velocidad, saltando entre una y otra escalera, y pasando sobre las barandas para poder ir más rápido. Cada uno había conseguido una cierta técnica para poder maniobrar mejor los carritos, por lo que un accidente parecía improbable, sin embargo, cuando un grupo de Ravenclaws se les cruzó por el camino, Jane tuvo que reaccionar a toda velocidad.

-¡Cuidado!- gritó la chica, dándole impulso a su carrito y logrando realizar un salto por sobre Cho Chang y Marietta. Las dos adolescentes pegaron un grito y se agacharon de golpe, algo que los demás competidores aprovecharon para no tener que realizar un salto tan alto como el de Jane, el cual, si bien le había dado mayor impulso y una fuerte ventaja, también la había obligado a detenerse por unos minutos para poder recuperar el equilibrio.

-Estúpidos…- murmuró la chica para sus adentros, mientras seguía la carrera a toda velocidad, tratando de mantener la delantera, sin embargo, aquel salto le había valido una pérdida tan preciosa de tiempo, que Fred la estaba alcanzando a toda velocidad.

-Atención, cariño.- murmuró Fred maniobrando para empujar el carrito de su pareja contra la baranda de una de las escaleras. Las exclamaciones de los demás detrás de ellos fueron lo suficientemente audibles, sin embargo, Jane ni se inmutó, sino que simplemente se apoyó en la baranda para darse el impulso que necesitaba para hacer un viraje cerrado.

-Gracias, "cariño".- fue la sarcástica respuesta de la joven azabache, antes de agarrar la baranda y hacer el viraje, sin embargo, no estaba preparada para el impacto que tuvo al hacer un mal cálculo, y su carrito se desbarrancó por sobre la baranda, cayendo hacia el vacío.

-¡JANE!- gritaron los gemelos Weasley, Lee, Thomas y Demian al unisón, deteniéndose de golpe.

-¡Estoy bien!- soltó una vocecita en la lejanía. Los chicos se asomaron a la baranda y alcanzaron a ver una de las escaleras moverse, con Jane colgando de la parte de abajo de la escalera, el carrito de madera sujeto entre sus piernas.

-Sigan, sigan.- agregó con una sonrisa que se le podía ver de lejos. Los seis adolescentes se miraron de reojo antes de lanzarse de nuevo con sus carritos por las escaleras.

-¡Demian, atento!- advirtió Thomas, dándose cuenta de que la caída de Jane había producido que el esquema perfecto se desviara de golpe y que por lo tanto el salto que les permitiría tomar la delantera ya no era factible -Sigue las escaleras.- agregó el adolescente sabiendo que su mejor amigo era propenso a las decisiones irracionales. El castaño asintió con la cabeza y siguió el consejo de Thomas, aunque le lanzó una mirada a su amiga, dándose cuenta de que Jane tendría para largo tiempo esperando a que una escalera se pusiera a su altura para que pudiera moverse, sin embargo, no se esperaba a que Jane tomara impulso y se lanzara hacia una escalera que se estaba moviendo.

-Dios, esa chica esta loca.- sonrió Demian al ver a su amiga conseguir el salto. Mientras Jane se quedaba estancada en una escalera un par de pisos más abajo, Fred y George tomaban la delantera, seguidos muy de cerca por Demian y Lee, con Thomas mucho más atrás.

-Disculpa. Permiso. Cuidado adelante.- se podía escuchar al albino mientras trataba de esquivar a los demás estudiantes que se movían por las escaleras. Una vez Jane se volvió a sumar a la carrera, los empujones mediante carritos y los trucos sucios para tirar a los otros a través de las escaleras fueron en aumento, pero a ninguno le importaba, decididos todos a ganar aquello de una manera u otra. Parecía que Demian iba a conseguir la victoria, cuando apareció de la nada el profesor Flitwick, cortándole el paso, y el adolescente tuvo que hacer un viraje cerrado para no atropellar al minúsculo profesor, mientras los gemelos Weasley alcanzaban de golpe el rellano de las escaleras, consiguiendo de ese modo la victoria.

-¡Sí!- exclamaron los Gryffindor a pleno pulmón.

-¡NO!- fue la respuesta de la profesora McGonagall saliendo de una de las aulas cercanas, el ceño fruncido y la mirada turbulenta.

-Confiscados.- indicó la mujer moviendo su varita y haciendo que los carritos llegaran a sus pies, sin importar si los alumnos se encontraban dentro o fuera.

-Detención.- agregó el profesor Flitwick mirando hacia los seis alumnos frente a él y la profesora McGonagall.

-Aw, vamos.- soltaron Demian y Thomas al unison, más los demás se quedaron en silencio, sólo sonriendo de costado.

-En toda mi carrera…- suspiró la profesora McGonagall mientras se alejaba refunfuñando para sus adentros y dejando el castigo a cargo del profesor de encantamientos.

-Muy bien, ahora nosotros los vamos a desafiar a algo. Ya que estamos en pleno invierno, haremos una carrera en el lago.- dijo George una vez se hubieron liberado del profesor, cada uno con su castigo bien claro.

-Sin hechizos para mantener el calor o trajes de baño especiales.- agregó la Lee -La idea es que hagamos esto a lo muggle y que el mejor hombre, o mujer, gane.- Jane, Demian y Thomas intercambiaron miradas, antes de asentir como una sola persona, tres sonrisas diabólicas pintadas en sus caras.

*

Para cuando llegó el fin de semana, Jane ya había armado un plan de contingencia en caso de que alguno tuviera algún problema tras la carrera. Lamentaba amargamente el haber perdido, no siendo muy fan de las aguas heladas, más sabía que parte de la entretención sería el volver loco a su pareja con el traje de baño que llevaba puesto debajo de su capa. Los seis se juntaron a la hora del almuerzo, sabiendo que en ese momento sería complicado que algún profesor saliera y los encontrara.

-¿Listos?- preguntó Fred una vez hubieron llegado al borde del lago. De inmediato, los chicos empezaron a quitarse su ropa, dejando las prendas en pequeñas pilas junto a unas toallas secas, más todos se quedaron boquiabiertos ante la imagen que proyectaba Jane. La adolescente se había quitado sus zapatos y calcetines mientras dejaba caer su capa, dejando ver su cuerpo vestido con un simple traje de baño deportivo, de color azul oscuro con el águila de su casa como único diseño de color.

-Woa.- susurró Fred mientras Jane se giraba, dejando ver el corte del traje de baño, el cuál le dejaba la espalda desnuda. Thomas negó con la cabeza al ver la mueca de Demian, quién parecía completamente disgustado por el desplante de su amiga.

-¿Un, dos, tres, al agua?- preguntó Jane, obviando la mirada de enamorado de su pareja.Todos asintieron con la cabeza, por lo que Jane hizo aparecer unos fuegos artificiales con su varita, los cuáles contaron en reversa antes de estallar en colores sobre sus cabezas mientras los seis se lanzaban al agua. Tal como todos sospechaban, el agua estaba tan helada que por poco perdieron la sensibilidad en sus nervios, sin embargo, aquello no impidió que Jane tomara la delantera con grandes brasadas, dejando atrás a sus amigos casi de inmediato, dejando en claro que aquella carrera era una competencia por el segundo lugar. Ninguno de ellos llevaba sus varitas, por lo que esquivaron todas las zonas más oscurasy las profundidades del lago, sabiendo de sobra qué tipo de criaturas se encontraban allí abajo.

-¿Se cansaron?- preguntó Jane cuando Demian y Fred sacaron sus cabezas del agua al mismo tiempo. La adolescente se había vuelto a poner los zapatos y la capa, y se encontraba mordisqueando una galleta como si nada hubiera pasado, totalmente seca.

-Muy chistosa, Jane.- se burló Demian, saliendo del agua y dirigiéndose hacia su amiga con una sonrisa diábolica. La pelinegra entendió de inmediato a qué venía aquello, por lo que se lanzó a correr, siendo perseguida por su pareja y su mejor amigo, quiénes trataban de acorralarla y abrazarla. Para cuando Thomas y Lee salieron del lago, seguidos casi de inmediato por George, se sorprendieron al ver a Jane acorralada contra el tronco de un árbol, a punto de ser aplastada por dos adolescentes mojados. Demian logró taclear primero a su mejor amiga antes de ser aplastado a su vez por Fred y luego por los demás chicos, quienes formaron una pila encima de Jane. Para cuando Jane logró sacarse a sus amigos de encima, estaba completamente mojada, por lo que se ajustó la capa sobre los hombros y decidió regresar al castillo para vestirse, acordando con sus amigos que se reencontrarían en las cocinas para poder comer algo.

*

El anochecer llegó con mayor velocidad de lo que ninguno de ellos había previsto. Demian y Thomas parecían frescos como una lechuga, sin embargo, Jane parecía afiebrada, como si la pasada por el lago no le hubiera hecho bien. A pesar de los esfuerzos combinados de Demian y Fred, no logaron hacer que Jane se retirara a descansar, por lo que hicieron aparecer un par de mantas para cubrirla, junto a un almohadón en caso de que se quedara adormilada. A medida que la gente se iba retirando a sus dormitorios, Jane se iba quedando cada vez más adormilada, por lo que Demian le puso el almohadón debajo de su cabeza, antes de asegurarse de que tendría el apoyo de Thomas para subir a Jane a su dormitorio si es que esta se quedaba dormida, pero aquello no fue necesario, pues, en cuanto sólo se encontraron ellos junto a sus amigos Gryffindor, Jane levantó la cabeza de su almohada, la duplicó y le lanzó una de ellas a George a la cabeza. La batalla de almohadas que siguió duró hasta bien entrada la noche, mientras cada uno iba duplicando más y más almohadas, haciendo que el gran comedor pareciera más bien un gran dormitorio, con el lugar lleno de plumas, platos volcados y almohadones por doquier. Fred le iba a lanzar un nuevo cojín a su pareja, cuando vio que esta bostezaba a bocajarro, por lo que silbó de golpe, haciendo un ruido infernal.

-¿A dormir?- propuso el adolescente cuando todos se giraron a mirarlo. A pesar de los reclamos de Lee y Thomas, Fred les hizo notar a Jane con un movimiento de cabeza, por lo que empezaron a ordenar todo, entre bostezos y parpadeos rápidos, antes de revisar sus respectivos mapas para asegurarse de que las rutas hacia sus salas comunes estaban libres.

-Te acompaño.- murmuró Fred, queriendo asegurarse de que su pareja llegara bien a su dormitorio. No era que no confiara en los mejores amigos de Jane, pero en aquella ocasión, prefería ocuparse él mismo de que todo fuera bien. Sabía que no le permitirían ingresar, más esperaba que al menos podría despedirse prontamente de ella. A medida que subían las escaleras, Jane dejaba cada vez más su peso sobre Fred, mientras Demian y Thomas se iban alejando cada vez más.

-¿Estás bien, cariño?- preguntó el pelirrojo con preocupación en la voz, más Jane asintió con tranquilidad, ahogando un bostezo con su mano.

-Te quiero. Lo sabes, ¿verdad?- murmuró Jane.

-Lo sé. Pero nunca antes me lo habías dicho de manera tan clara.- respondió Fred sonrojándose un poco -Yo también te quiero.- agregó antes de que llegaran a la puerta abierta de la sala común de los Ravenclaw.

-Que descanses.- sonrió Fred antes de darle un beso en los labios y darle la espalda para alejarse.

-Hey, Fred.- murmuró Jane con una sonrisa en los labios -Tú también.- agregó la adolescente cuando Fred se giró para mirarla, antes de lanzarle una almohada a la cara y cerrar la puerta con velocidad.

-Amo a esta chica.- murmuró Fred con la almohada entre sus manos.


Hola:
Lo siento mucho, no hay excusa que valga. Sólo espero que alguien todavía esté disfrutando de esta historia, y que sepan que aún hay para rato. Ojalá estén todos cuidándose en lo posible y que todavía nos estemos apoyando en esta pandemia.

Saludos desde Chile
MSebastián ;)


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