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La Sangre llama a la Sangre » Club de duelo
La Sangre llama a la Sangre (ATP)
Por MSebastian
Escrita el Domingo 13 de Noviembre de 2016, 14:43
Actualizada el Martes 12 de Enero de 2021, 18:42
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Club de duelo

Capítulos
  1. El orfanato
  2. Lechuzas
  3. Familia
  4. Hogwarts
  5. Amistades y enemistades
  6. Los gemelos Weasley
  7. Guerra de Bromas
  8. Lecciones de vuelo
  9. Cumpleaños feliz
  10. Halloween
  11. Secretos del Director
  12. Poderosos encantamientos
  13. Navidad en familia
  14. ¿Hermano?
  15. El Bosque Prohibido
  16. El Cuarteto del Terror
  17. El Que no Debe ser Nombrado
  18. Casa
  19. Unas vacaciones movidas
  20. El niño nuevo
  21. Regreso a las andanzas
  22. El Trío del Terror
  23. Entrenamiento de Quidditch
  24. Quirrell
  25. El Troll de Halloween
  26. Harry en peligro
  27. Navidad
  28. Flamel
  29. Problemas
  30. Conociendo a Harry
  31. Pasando la trampilla
  32. El hombre con dos caras
  33. Enfermería
  34. Casa es donde el corazón está
  35. Malas noticias por lechuza
  36. Fama
  37. Golpes y peligro
  38. Nuevo profesor de defensa (Ahem, ¡inútil!)
  39. Enemigos
  40. Más secretos
  41. La advertencia
  42. Siempre Halloween
  43. La bludger loca
  44. Club de duelo
  45. De águilas y leones
  46. Banda de inútiles que no se toman nada enserio
  47. Más y más problemas
  48. Advertencias
  49. Y de vuelta al bosque
  50. La Cámara de los Secretos
  51. El Heredero de Slytherin
  52. Festín a medianoche
  53. La peor noticia del año
  54. La mejor noticia del año
  55. Las cosas no pueden empeorar
  56. Un Dementor en el Hogwarts Express
  57. Hagrid no se lo merece
  58. Tío Remus al rescate
  59. Halloween bajo las estrellas
  60. Promesas
  61. Navidades sin Remus
  62. Patronus
  63. Quidditch contra hermanos

Tras haber regresado a su dormitorio, Jane no supo quedarse dormida y, apenas hubo algo de luz en el horizonte, se lanzó hacia la lechucería a mandarle una carta a Remus. Sabiendo que su padrino no le respondería sino hasta la noche, decidió quedarse allí hasta que fuera la hora de desayunar, sabiendo que si se perdía el desayuno, por muy fin de semana que fuera, sus amigos eran capaces de armar tal escándalo que no valía la pena siquiera arriesgarse.

-¿Supiste del chico de primero?- preguntó Demian, sentándose al lado de su amiga y cogiendo el pedazo de pan que esta estaba por llevarse a la boca.

-¡Hey!- se quejó Jane tratando de recuperarlo, pero su amigo se metió el pan a la boca y la miró con la sonrisa del gato que se comió al ratón -Es injusto, prepárate tu propio pan, tarado.- refunfuñó Jane, pero la mirada de Thomas la hizo desistir de continuar la pelea mientras los gemelos Weasley se sentaban a su lado y George se le acercaba para darle un beso.

-¿Mala noche, cariño?- preguntó Fred al darse cuenta de que Jane no reaccionaba frente a la treta y simplemente dejaba caer su cabeza.

-Yup. Casi no pude dormir. Ayer se me fue, pero quería agradecerles por lo de Harry.- trató de sonreír Jane, pero su cara sólo pudo pintar una mueca. De inmediato, Fred la cogió entre sus brazos y la apoyó contra sí, deseando tener la posibilidad de preguntarle acerca de Harry, sin embargo, algo le decía que la respuesta no le gustaría.

-Los de primero están aterrorizados, ya no se mueven solos. Y Percy nos retó porque estábamos tratando de animar a Ginny.- trató de cambiar el tema George, alejándose de la pareja de su hermano y sentándose más cerca de Demian, quien miraba de reojo hacia su mejor amiga.

-Deberían tener cuidado, lo que está pasando no es algo que uno pueda tomárselo a la ligera.- refunfuñó Thomas con el ceño fruncido. Antes de que alguno pudiera responder, Jane se levantó de golpe, haciendo que sus amigos se levantaran con ella, a pesar de no entender nada de lo que la chica estaba murmurando bajo su aliento.

*

A medida que avanzaba la semana, se podía notar una fuerte tensión en el ambiente y, a escondidas de los profesores, se desarrollaba en el colegio un mercado de talismanes, amuletos y otros chismes protectores. Neville Longbottom había comprado una gran cebolla verde, cuyo olor decían que alejaba el mal, un cristal púrpura acabado en punta y una cola podrida de tritón antes de que los demás chicos de Gryffindor le explicaran que él no corría peligro, porque tenía la sangre limpia y por tanto no era probable que lo atacaran.

-Fueron primero por Filch,- dijo Neville, con el miedo escrito en su cara redonda -y todo el mundo sabe que yo soy casi un squib.-agregó con preocupación. Durante la segunda semana de diciembre, la profesora McGonagall pasó, como de costumbre, a recoger los nombres de los que se quedarían en el colegio en Navidades. Jane notó que tanto Harry como Ron y Hermione se habían inscrito a toda velocidad, lo cual le pareció sospechoso, sin embargo, decidió que aquello no la involucraba, por lo que simplemente mantuvo un ojo ante su hermano, asegurándose de que no se metería en más problemas fuera de lo normal.

-Hey, Jane, mira esto.- anunció Demian mientras se movían por el vestíbulo. Tanto Thomas como Jane se detuvieron de golpe, casi chocando contra otros compañeros, antes de girarse hacia el tablón de anuncios que se encontraba a la entrada.

-¡Van a abrir un club de duelo!- dijo Demian -¡La primera sesión será esta noche! No me importaría recibir unas clases de duelo, podrían ser útiles en estos días…-

-¿Por qué? ¿Acaso piensas que se va a batir el monstruo de Slytherin?- preguntó Thomas, pero lo cierto es que también él leía con interés el cartel.

-Siempre puede ser de utilidad.- les dijo Jane -¿Vamos?- agregó con una sonrisa. Tanto Demian como Thomas se mostraron completamente a favor, así que aquella noche, a las ocho, se dirigieron deprisa al Gran Comedor. Las grandes mesas de comedor habían desaparecido, y adosada a lo largo de una de las paredes había una tarima dorada, iluminada por miles de velas que flotaban en el aire. El techo volvía a ser negro, y la mayor parte de los alumnos parecían haberse reunido debajo de él, portando sus varitas mágicas y aparentemente entusiasmados.

-Me pregunto quién nos enseñará.- dijo Thomas, mientras se internaban en la alborotada multitud -Sé que Flitwick fue campeón de duelo cuando era joven, quizá sea él.-

-Con tal de que no sea…- Jane empezó una frase que terminó en un gemido: Gilderoy Lockhart se encaminaba a la tarima, resplandeciente en su túnica color ciruela oscuro, y lo acompañaba nada menos que Snape, con su usual túnica negra. Lockhart rogó silencio con un gesto del brazo y dijo:

-¡Venid aquí, acercaos! ¿Me ve todo el mundo? ¿Me oís todos? ¡Estupendo! El profesor Dumbledore me ha concedido permiso para abrir este modesto club de duelo, con la intención de prepararos a todos vosotros por si algún día necesitáis defenderos tal como me ha pasado a mí en incontables ocasiones (para más detalles, consultad mis obras). Permitidme que os presente a mi ayudante, el profesor Snape.- dijo Lockhart, con una amplia sonrisa -Él dice que sabe un poquito sobre el arte de batirse, y ha accedido desinteresadamente a ayudarme en una pequeña demostración antes de empezar. Pero no quiero que os preocupéis los más jóvenes: no os quedaréis sin profesor de Pociones después de esta demostración, ¡no temáis!-

-¿No estaría bien que se mataran el uno al otro?- susurró Demian a Jane al oído. En el labio superior de Snape se apreciaba una especie de mueca de desprecio. Jane se preguntaba por qué Lockhart continuaba sonriendo; si Snape lo hubiera mirado como miraba a Lockhart, habría huido a todo correr en la dirección opuesta. Lockhart y Snape se encararon y se hicieron una reverencia. O, por lo menos, la hizo Lockhart, con mucha floritura de la mano, mientras Snape movía la cabeza de mal humor. Luego alzaron sus varitas mágicas frente a ellos, como si fueran espadas.

-Como veis, sostenemos nuestras varitas en la posición de combate convencional.- explicó Lockhart a la silenciosa multitud -Cuando cuente tres, haremos nuestro primer embrujo. Pero claro está que ninguno de los dos tiene intención de matar.-

-Yo no estaría tan seguro.- susurró Thomas, viendo a Snape enseñar los dientes.

-Una..., dos... y tres.- Ambos alzaron las varitas y las dirigieron a los hombros del contrincante. Snape gritó:

-¡Expelliarmus!- Resplandeció un destello de luz roja, y Lockhart despegó en el aire, voló hacia atrás, salió de la tarima, pegó contra el muro y cayó resbalando por él hasta quedar tendido en el suelo. Malfoy y algunos otros de Slytherin vitorearon. Jane pudo ver como Hermione se puso de puntillas.

-¿Creéis que estará bien?- chilló por entre los dedos con que se tapaba la cara.

-¿A quién le preocupa?- dijeron Harry y Ron al mismo tiempo. Lockhart se puso de pie con esfuerzo. Se le había caído el sombrero y su pelo ondulado se le había puesto de punta.

-¡Bueno, ya lo habéis visto!- dijo, tambaleándose al volver a la tarima -Eso ha sido un encantamiento de desarme; como podéis ver, he perdido la varita... ¡Ah, gracias, señorita Brown! Sí, profesor Snape, ha sido una excelente idea enseñarlo a los alumnos, pero si no le importa que se lo diga, era muy evidente que iba a atacar de esa manera. Si hubiera querido impedírselo, me habría resultado muy fácil. Pero pensé que sería instructivo dejarles que vieran…- Snape parecía dispuesto a matarlo, y quizá Lockhart lo notara, porque dijo:

-¡Basta de demostración! Vamos a colocaros por parejas. Profesor Snape, si es tan amable de ayudarme…- Se metieron entre la multitud a formar parejas. Lockhart puso a Neville con Justin Finch-Fletchley, y a Jane con Demian, mientras que Thomas terminaba emparejado con Crabb.

-¡Poneos frente a vuestros contrincantes- dijo Lockhart, de nuevo sobre la tarima -y haced una inclinación!- Jane y Demian se sonrieron de costado, sabiendo de primera mano que lo que habían visto con Lockhart era de primer nivel, por lo que tendrían que tener cuidado con lo que harían.

-¡Varitas listas!- gritó Lockhart -Cuando cuente hasta tres, ejecutad vuestros hechizos para desarmar al oponente. Sólo para desarmarlo; no queremos que haya ningún accidente. Una, dos y... tres.- Jane movió su varita de manera zigzagueante, mientras deslizaba sus pies en un círculo, tratando de rodear a su mejor amigo.

Stupefy!- gritó Demian de pronto.

Protego!- replicó Jane girando su muñeca -¡Desmaius!- agregó antes de rodar sobre el suelo y protegerse de un hechizo proveniente de otra pareja de contrincantes. Los estallidos de luces se iban sucediendo a su alrededor a toda velocidad, pero Jane sólo tenía los comentarios de Lockhart para poder saber qué estaba pasando a su alrededor. Tras conseguir bloquear otro hechizo de su mejor amigo, Jane logró que su hechizo de expulsión proyectara a Demian contra Thomas, haciendo que ambos cayeran en un revoltijo de brazos, lo cual produjo que tuvieran que detenerse por unos minutos, para que todos pudieran recomponerse, momento que Jane aprovechó para mirar hacia su hermano. Por un lado, Malfoy se encontraba riendo a mandíbula suelta, mientras que Harry se encontraba con las piernas moviéndose a saltos, fuera de su control, como si bailaran un baile velocísimo.

-¡Alto! ¡Alto!- gritó Lockhart, pero Snape se hizo cargo de la situación.

-¡Finite incantatem!- gritó. Los pies de Harry dejaron de bailar, Malfoy dejó de reír y ambos pudieron levantar la vista. Una niebla de humo verdoso se cernía sobre la sala. Tanto Neville como Finnigan estaban tendidos en el suelo, jadeando; Ron sostenía a Seamus, que estaba lívido, y le pedía disculpas por los efectos de su varita rota; pero Hermione y Millicent Bulstrode no se habían detenido: Millicent tenía a Hermione agarrada del cuello y la hacía gemir de dolor. Las varitas de las dos estaban en el suelo. Harry se acercó de un salto y apartó a Millicent. Fue difícil, porque era mucho más robusta que él.

-Muchachos, muchachos…- decía Lockhart, pasando por entre los estudiantes, examinando las consecuencias de los duelos -Levántate, Macmillan..., con cuidado, señorita Fawcett..., pellízcalo con fuerza, Boot, y dejará de sangrar enseguida… Creo que será mejor que os enseñe a interceptar los hechizos indeseados.- dijo Lockhart, que se había quedado quieto, con aire azorado, en medio del comedor. Miró a Snape y al ver que le brillaban los ojos, apartó la vista de inmediato -Necesito un par de voluntarios... Longbottom y Finch-Fletchley, ¿qué tal vosotros?-

-Mala idea, profesor Lockhart.- dijo Snape, deslizándose como un murciélago grande y malévolo -Longbottom provoca catástrofes con los hechizos más simples, tendríamos que enviar a Finch-Fletchley a la enfermería en una caja de cerillas.- La cara sonrosada de Neville se puso de un rosa aún más intenso -¿Qué tal Malfoy y Potter?- agregó Snape con una sonrisa malvada que a Jane no le hacía gracia alguna. Iba a lanzarse a proponerse como voluntaria contra el rubio, sin embargo, Lockhart fue más rápido que ella.

-¡Excelente idea!- dijo Lockhart, haciéndoles un gesto para que se acercaran al centro del Salón, al mismo tiempo que la multitud se apartaba para dejarles sitio -Veamos, Harry,- dijo Lockhart -cuando Draco te apunte con la varita, tienes que hacer esto.- Levantó la varita, intentó un complicado movimiento, y se le cayó al suelo. Snape sonrió y Lockhart se apresuró a recogerla, diciendo:

-¡Vaya, mi varita está un poco nerviosa!- Jane estaba de nuevo por lanzarse, sin embargo, como todas las veces que perdía el sentido común, Demian la agarró por un brazo mientras Snape se acercaba a Malfoy, se inclinaba y le susurraba algo al oído. Malfoy también sonrió. Harry miró asustado a Lockhart y le dijo:

-Profesor, ¿me podría explicar de nuevo cómo se hace eso de interceptar?-

-¿Asustado, Potter?- murmuró Malfoy, de forma que Lockhart no pudiera oírle, aunque Jane se había acercado lo suficiente como para oírlo todo.

-Eso quisieras tú.- le dijo Harry torciendo la boca. Lockhart dio una palmada amistosa a Harry en el hombro.

-¡Simplemente, hazlo como yo, Harry!-

-¿El qué?, ¿dejar caer la varita?- Pero Lockhart no le escuchaba.

-Tres, dos, uno, ¡ya!- gritó. Malfoy levantó rápidamente la varita y bramó:

-¡Serpensortia!- Hubo un estallido en el extremo de su varita. Harry vio, aterrorizado, que de ella salía una larga serpiente negra, caía al suelo entre los dos y se erguía, lista para atacar. Todos se echaron atrás gritando y despejaron el lugar en un segundo, aunque Jane fue tirada por sus amigos, no queriendo moverse de su posición.

-No te muevas, Potter.- dijo Snape sin hacer nada, disfrutando claramente de la visión de Harry, que se había quedado inmóvil, mirando a los ojos a la furiosa serpiente -Me encargaré de ella…-

-¡Permitidme!- gritó Lockhart. Blandió su varita apuntando a la serpiente y se oyó un disparo: la serpiente, en vez de desvanecerse, se elevó en el aire unos tres metros y volvió a caer al suelo con un chasquido. Furiosa, silbando de enojo, se deslizó derecha hacia Finch-Fletchley y se irguió de nuevo, enseñando los colmillos venenosos.

Harry no supo por qué lo hizo, ni siquiera fue consciente de ello. Sólo percibió que las piernas lo impulsaban hacia delante como si fuera sobre ruedas y que gritaba absurdamente a la serpiente: «¡Déjale!» Y milagrosa e inexplicablemente, la serpiente bajó al suelo, tan inofensiva como una gruesa manguera negra de jardín, y volvió los ojos a Harry. A éste se le pasó el miedo. Sabía que la serpiente ya no atacaría a nadie, aunque no habría podido explicar por qué lo sabía. Sonriendo, miró a Justin, esperando verlo aliviado, o confuso, o agradecido, pero ciertamente no enojado y asustado.

-¿A qué crees que jugamos?- gritó, y antes de que Harry pudiera contestar, se había dado la vuelta y abandonaba el salón. Snape se acercó, blandió la varita y la serpiente desapareció en una pequeña nube de humo negro. También Snape miraba a Harry de una manera rara; era una mirada astuta y calculadora que a Harry no le gustó. Fue vagamente consciente de que a su alrededor se oían unos inquietantes murmullos. A continuación, sintió que alguien le tiraba de la túnica por detrás.

-Vamos.- le dijo Ron al oído -Vamos…- agregó un poco más fuerte, alcanzando a sacarlo del comedor, mientras los murmullos estallaban alrededor de Jane, Demian y Thomas.

-¿Jane?- preguntó Thomas al ver la cara de confusión de la chica.

-¿Qué acaba de pasar? ¿Por qué todo el mundo está hablando así de él?- preguntó la chica con preocupación.

-¿No… no acabas de ver lo que pasó?- se preocupó Demian. El chico sabía que no entendía tan bien como el resto lo que estaba pasando, pero los silbidos producidos por el hermano de la chica que era como su hermana no le parecían para nada normales, aún en un mundo lleno de magia y cosas raras.

-¿Harry le dijo que se detuviera y la serpiente se detuvo?- murmuró Jane con confusión. Las miradas de Demian y Thomas se ensombrecieron de golpe, y, tras intercambiar una mirada, ambos cogieron a su amiga y se la llevaron hacia la sala vacía al lado de las cocinas, donde se sentaron en el suelo tras cerrar con magia la puerta.

-Jane, Harry no estaba hablando en inglés como nosotros. Estaba hablando pársel.- explicó Thomas, sabiendo que Demian no tendría las palabras exactas para definir lo que había pasado.

-¿Qué? No, no, no. Yo le oí perfectamente que le dijo: "¡Déjale!" a la serpiente.- refunfuñó Jane, aunque con un deje de preocupación en la voz.

-Eso significa que tú también hablas en pársel.- replicó Thomas.

-O que al menos lo entiendes. Todos los demás oímos silbidos furiosos.- agregó Demian a su lado -Y eso dio miedo.-

-Jane, no es algo malo de por sí. Pero está tan asociado a Salazar Slytherin, que ahora los demás van a creer como idiotas que Harry es descendiente de él.- explicó Thomas. Aquello hizo que Jane se pusiera lívida, sin embargo, su mirada se tornó furiosa y miró hacia sus amigos con fiereza en los ojos, por lo que ambos supieron que se venía un nuevo plan.

-Si puedo entender el pársel, eso significa que al menos puedo aprenderlo. Y no me voy a detener hasta que haya la menos tres hablantes de pársel en este colegio.- anunció Jane con fiereza.

-¿Tres?- se sorprendió Demian, temiéndose que su mejor amiga considerara enseñarles a ellos también.

-El heredero de Slytherin también habla pársel, si no es Harry, entonces en este momento hay dos personas hablantes de pársel en el colegio.- explicó Jane antes de encaminarse hacia la puerta para regresar a su dormitorio.

-¿Estás pensando lo mismo que yo?- preguntó Thomas con preocupación.

-Yup, más trabajo, ¡yey!- fue la respuesta sarcástica de su amigo antes de seguir a Jane de vuelta a su torre.

*

A la mañana siguiente, Jane se dirigió directamente a la biblioteca, sin siquiera pasar por el comedor, y empezó a sacar todos los libros que pudo encontrar sobre el pársel y Slytherin, sabiendo que en alguna parte tenía que empezar. A medida que avanzaba el tiempo, los distintos alumnos pasaban por su lado, sin embargo, no le prestaba atención a las conversaciones, ya que no estaba interesada en lo que la gente a su alrededor podía decir de su hermano. No fue sino hasta que que fue pasada la hora de la primera clase que Jane notó el grupo de Hufflepuff que se encontraban en una mesa cercana a ella que levantó la vista de los libros que tenía frente a ella, observando discretamente al grupo.

-Así que- decía un muchacho corpulento -le dije a Justin que se ocultara en nuestro dormitorio. Quiero decir que si Potter lo ha señalado como su próxima víctima, es mejor que se deje ver poco durante una temporada. Por supuesto, Justin se temía que algo así pudiera ocurrir desde que se le escapó decirle a Potter que era de familia muggle. Lo que Justin le dijo exactamente es que le habían reservado plaza en Eton. No es el mejor comentario que se le puede hacer al heredero de Slytherin, ¿verdad?-

-¿Entonces estás convencido de que es Potter, Ernie?- preguntó asustada una chica rubia con coletas, mientras Jane apretaba con fuerza los dientes y levantaba el libro que tenía frente a ella para asegurarse que no la verían.

-Hannah,- le dijo solemnemente el chico robusto -sabe hablar pársel. Todo el mundo sabe que ésa es la marca de un mago tenebroso. ¿Sabes de alguien honrado que pueda hablar con las serpientes? Al mismo Slytherin lo llamaban «lengua de serpiente».- Esto provocó densos murmullos. Ernie prosiguió:

-¿Recordáis lo que apareció escrito en la pared? «Temed, enemigos del heredero.» Potter estaba enemistado con Filch. A continuación, el gato de Filch resulta agredido. Ese chico de primero, Creevey, molestó a Potter en el partido de quidditch, sacándole fotos mientras estaba tendido en el barro. Y entonces aparece Creevey petrificado.-

-Pero- repuso Hannah, vacilando -parece tan tierno... y, bueno, fue él quien hizo desaparecer a Quien-vosotros-sabéis. No puede ser tan malo, ¿no creéis?- Ernie bajó la voz para adoptar un tono misterioso. Los de Hufflepuff se inclinaron y se juntaron más unos a otros, y Jane tuvo que extender más sobre la mesa para oír las palabras de Ernie.

-Nadie sabe cómo pudo sobrevivir al ataque de Quien-vosotros-sabéis. Quiero decir que era tan sólo un niño cuando ocurrió, y tendría que haber saltado en pedazos. Sólo un mago tenebroso con mucho poder podría sobrevivir a una maldición como ésa. - Bajó la voz hasta que no fue más que un susurro, y prosiguió -Por eso seguramente es por lo que Quien-vosotros- sabéis quería matarlo antes que a nadie. No quería tener a otro Señor Tenebroso que le hiciera la competencia. Me pregunto qué otros poderes oculta Potter.- Jane vio de pronto como Harry salió de detrás de la estantería, carraspeando sonoramente y pudo ver que de no estar tan enojado, le habría parecido divertida la forma en que lo recibieron: todos parecían petrificados por su sola visión, y Ernie se puso pálido.

-Hola.- dijo Harry -Busco a Justin Finch-Fletchley.- Los peores temores de los de Hufflepuff se vieron así confirmados. Todos miraron atemorizados a Ernie.

-¿Para qué lo buscas?- le preguntó Ernie, con voz trémula.

-Quería explicarle lo que sucedió realmente con la serpiente en el club de duelo.- dijo Harry y Jane lamentó no poder decirle que su hermana también lo entendía. Ernie se mordió los labios y luego, respirando hondo, dijo:

-Todos estábamos allí. Vimos lo que sucedió.-

-Entonces te darías cuenta de que, después de lo que le dije, la serpiente retrocedió.- le dijo Harry.

-Yo sólo me di cuenta- dijo Ernie tozudamente, aunque temblaba al hablar -de que hablaste en lengua pársel y le echaste la serpiente a Justin.-

-¡Yo no se la eché!- dijo Harry, con la voz temblorosa por el enojo -¡Ni siquiera lo tocó!-

-Le anduvo muy cerca.- dijo Ernie -Y por si te entran dudas,- añadió apresuradamente -he de decirte que puedes rastrear mis antepasados hasta nueve generaciones de brujas y brujos y no encontrarás una gota de sangre muggle, así que…-

-¡No me preocupa qué tipo de sangre tengas!- lo interrumpió Harry con dureza -¿Por qué tendría que atacar a los de familia muggle?-

-He oído que odias a esos muggles con los que vives.- dijo Ernie apresuradamente y aquello hizo que Jane prestara una oreja aún más atenta, ya que no sabía casi nada de sus parientes del otro lado de su familia.

-No es posible vivir con los Dursley sin odiarlos.- dijo Harry -Me gustaría que lo intentaras.- Dio media vuelta y salió de la biblioteca, provocando una mirada reprobatoria de la señora Pince, que estaba sacando brillo a la cubierta dorada de un gran libro de hechizos. Jane lo iba a seguir, cuando se dio cuenta de que los demás alumnos de segundo volvían a sus susurros.

-¡Hey!- soltó Jane lanzando chispas por los ojos -¡Que nos los oiga hablar mal de Potter de nuevo!- soltó en un silbido furioso. Las miradas de terror que todos le lanzaron le dieron la razón de que el silbido había sido sin las palabras que había querido decir, sino que simplemente al parecer el pársel era más fácil de aprender de lo que había previsto. Sin una mirada hacia los Hufflepuff, Jane agarró su bolso y los libros que estaba leyendo, y salió de la biblioteca a toda velocidad, alcanzando a Harry justo cuando este lograba dejar a Hagrid.

-Hola Harry.- dijo Jane antes de que el chico pudiera esquivarla -¿Te importa si te acompaño?- agregó la chica con una sonrisa amable.

-¿No me tienes miedo como todo el mundo?- preguntó el azabache casi sin detenerse, pero Jane pudo ver una luz de esperanza en sus ojos.

-¿Yo? ¡Ja! Esos idiotas no pueden ver lo genial que eres y lo fantástico que es que sepas hablar un idioma que sólo muy pocos manejan.- replicó Jane con una sonrisa de oreja a oreja, sin importarle que algunos alumnos se encontraban cerca y podían oír todo lo que decía. Grande fue su alegría cuando la cara de Harry se torció en una especie de sonrisa, la cual no logró llegarle a los ojos, pero sí le alumbró un poco la cara ensombrecida.

-Gracias Jane, es un agrado tener a alguien de mi lado.- sonrió el chico antes de girarse hacia el pasillo frente a él. Estaba mucho más oscuro, porque el viento fuerte y helado que penetraba por el cristal flojo de una ventana había apagado las antorchas. Iban por la mitad del corredor cuando Harry tropezó y cayó de cabeza contra algo que había en el suelo. Se volvió y afinó la vista para ver qué era aquello sobre lo que había caído, y sintió que el mundo le venía encima mientras Jane prendía su varita para que la luz cayera sobre ellos. Sobre el suelo, rígido y frío, con una mirada de horror en el rostro y los ojos en blanco vueltos hacia el techo, yacía Justin Finch-Fletchley. Y eso no era todo. A su lado había otra figura, componiendo la visión más extraña que Harry hubiera contemplado nunca. Se trataba de Nick Casi Decapitado, que no era ya transparente ni de color blanco perlado, sino negro y neblinoso, y flotaba inmóvil, en posición horizontal, a un palmo del suelo. La cabeza estaba medio colgando, y en la cara tenía una expresión de horror idéntica a la de Justin. Harry se puso de pie, con la respiración acelerada y el corazón ejecutando contra sus costillas lo que parecía un redoble de tambor. Miró enloquecido arriba y abajo del corredor desierto y vio una hilera de arañas huyendo de los cuerpos a todo correr. Lo único que se oía eran las voces amortiguadas de los profesores que daban clase a ambos lados. Jane consideró sus opciones de golpe: podían salir corriendo, y nadie se enteraría de que habían estado allí. Pero no podían dejarlos de aquella manera..., tenían que hacer algo por ellos. ¿Habría alguien que creyera que Harry no había tenido nada que ver? Aún estaban allí, ambos aterrorizados, cuando se abrió de golpe la puerta que tenía a su derecha. Peeves el poltergeist surgió de ella a toda velocidad.

-¡Vaya, si es Potter pipí en el pote!- cacareó Peeves, ladeándole las gafas de un golpe al pasar a su lado dando saltos -¿Qué trama Potter? ¿Por qué acecha?- Peeves se detuvo a media voltereta. Boca abajo, vio a Justin y Nick Casi Decapitado. Cayó de pie, llenó los pulmones y, antes de que Jane pudiera impedirlo, gritó:

-¡AGRESIÓN! ¡AGRESIÓN! ¡OTRA AGRESIÓN! NINGUN MORTAL NI FANTASMA ESTÁ A SALVO! SÁLVESE QUIEN PUEDA! AGREESIÓÓÓÓN!- Pataplún, patapán, pataplún: una puerta tras otra, se fueron abriendo todas las que había en el corredor, y la gente empezó a salir. Durante varios minutos, hubo tal jaleo que por poco no aplastan a Justin y atraviesan el cuerpo de Nick Casi Decapitado. Los alumnos acorralaron a Harry contra la pared, separándolo de Jane, hasta que los profesores pidieron calma. La profesora McGonagall llegó corriendo, seguida por sus alumnos, uno de los cuales aún tenía el pelo a rayas blancas y negras. La profesora utilizó la varita mágica para provocar una sonora explosión que restaurase el silencio y ordenó a todos que volvieran a las aulas. Cuando el lugar se hubo despejado un poco, llegó corriendo Ernie, el de Hufflepuff.

-¡Te han cogido con las manos en la masa!- gritó Ernie, con la cara completamente blanca, señalando con el dedo a Harry.

-¡Ya vale, Macmillan!- dijo con severidad la profesora McGonagall mirando de reojo hacia Jane quién parecía lívida, aunque no podía saber que no era por el miedo, sino por la rabia. Peeves se meneaba por encima del grupo con una malvada sonrisa, escrutando la escena; le encantaba el follón. Mientras los profesores se inclinaban sobre Justin y Nick Casi Decapitado, examinándolos, Peeves rompió a cantar:

-¡Oh, Potter, eres un zote, estás podrido, te cargas a los estudiantes, y te parece divertido!-

-¡Ya basta, Peeves!- gritó la profesora McGonagall, y Peeves escapó por el corredor, sacándole la lengua a Harry. Los profesores Flitwick y Sinistra, del departamento de Astronomía, fueron los encargados de llevar a Justin a la enfermería, pero nadie parecía saber qué hacer con Nick Casi Decapitado. Al final, la profesora McGonagall hizo aparecer de la nada un gran abanico, y se lo dio a Ernie con instrucciones de subir a Nick Casi Decapitado por las escaleras. Ernie obedeció, abanicando a Nick por el corredor para llevárselo por el aire como si se tratara de un aerodeslizador silencioso y negro. De esa forma, Jane y la profesora McGonagall se quedaron a solas con Harry.

-Por aquí, Potter.- indicó ella.

-Profesora, es imposible, estábamos juntos…- trató de intervenir Jane, pero la mirada fría de la directora de Gryffindor la hizo callar.

-Profesora,- trató Harry enseguida -le juro que yo no…-

-Esto se escapa de mi competencia, Potter.- dijo de manera cortante la profesora McGonagall -Señorita Porter, por favor, retírese a la oficina del profesor Flitwick y véalo con él. Por aquí, Potter.- indicó la subdirectora sin darles opción alguna. La chica azabache agachó la cabeza y miró de reojo hacia su hermano, sabiendo que lo más probable fuera que la profesora se lo llevara donde Dumbledore. Con una mano firme y furiosa, Jane golpeó la puerta del despacho de su jefe de casa y esperó a que un adelante resonara antes de abrir la puerta y encontrarse con una sorpresa.


Hola. Feliz navidad, mañana es feliz año nuevo y ahora mismo es buenas noches.

Sé que no escribía hace un tiempo, pero han habido algunos temas de viaje entre otras cosas, así que ahora estoy publicando desde España (vacaciones) y tratando de recuperar algo de ritmo de escritura, ahora que los exámenes están terminados.

En fin

Saludos

MSebastián ;)



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