Historia al azar: Hate me
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La Sangre llama a la Sangre » Problemas
La Sangre llama a la Sangre (ATP)
Por MSebastian
Escrita el Domingo 13 de Noviembre de 2016, 14:43
Actualizada el Martes 12 de Enero de 2021, 18:42
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Problemas

Capítulos
  1. El orfanato
  2. Lechuzas
  3. Familia
  4. Hogwarts
  5. Amistades y enemistades
  6. Los gemelos Weasley
  7. Guerra de Bromas
  8. Lecciones de vuelo
  9. Cumpleaños feliz
  10. Halloween
  11. Secretos del Director
  12. Poderosos encantamientos
  13. Navidad en familia
  14. ¿Hermano?
  15. El Bosque Prohibido
  16. El Cuarteto del Terror
  17. El Que no Debe ser Nombrado
  18. Casa
  19. Unas vacaciones movidas
  20. El niño nuevo
  21. Regreso a las andanzas
  22. El Trío del Terror
  23. Entrenamiento de Quidditch
  24. Quirrell
  25. El Troll de Halloween
  26. Harry en peligro
  27. Navidad
  28. Flamel
  29. Problemas
  30. Conociendo a Harry
  31. Pasando la trampilla
  32. El hombre con dos caras
  33. Enfermería
  34. Casa es donde el corazón está
  35. Malas noticias por lechuza
  36. Fama
  37. Golpes y peligro
  38. Nuevo profesor de defensa (Ahem, ¡inútil!)
  39. Enemigos
  40. Más secretos
  41. La advertencia
  42. Siempre Halloween
  43. La bludger loca
  44. Club de duelo
  45. De águilas y leones
  46. Banda de inútiles que no se toman nada enserio
  47. Más y más problemas
  48. Advertencias
  49. Y de vuelta al bosque
  50. La Cámara de los Secretos
  51. El Heredero de Slytherin
  52. Festín a medianoche
  53. La peor noticia del año
  54. La mejor noticia del año
  55. Las cosas no pueden empeorar
  56. Un Dementor en el Hogwarts Express
  57. Hagrid no se lo merece
  58. Tío Remus al rescate
  59. Halloween bajo las estrellas
  60. Promesas
  61. Navidades sin Remus
  62. Patronus
  63. Quidditch contra hermanos

-¿Un duelo a lo muggle? ¿En serio?- Jane parecía no querer darle tregua a ninguno de los tres chicos, aunque sólo Ron y Thomas la escuchaban, ya que Neville se encontraba desmayado en una cama de la enfermería. Thomas parecía querer recriminarle que ella también lo había hecho el año anterior, sin embargo, su mirada fría como el hielo lo mantuvo con su boca cerrada.

-Y nada menos que con Draco Malfoy. ¿En serio? ¿Draco Malfoy? Argh… ¿saben qué? Olvídenlo. Hagan lo que quieran y si terminan en la enfermería arréglenselas solitos.- siguió refunfuñando la chica antes de encaminarse por un pasillo distinto al que sus amigos y los chicos de Gryffindor seguían.

-¿A dónde va?- preguntó Ron sin entender mientras Hermione y Thomas se encaminaban hacia el pasillo de la torre de Gryffindor donde se encontrarían con Harry.

-A la enfermería. Creo que le va a entregar algo de chocolate a Neville y, si está despierto, le va a decir lo mismo que a ustedes.- respondió Demian con una sonrisa de oreja a oreja, conociendo de sobra a su mejor amiga y sabiendo que la chica probablemente haría más que eso con el pobre Neville si es que el chico estaba despierto. Mientras sus amigos se dirigían al comedor, Jane sonrió ante la puerta de la enfermería, donde la señora Pomfrey estaba rondando alrededor de la cama de Neville, probando distintos hechizos, pero manteniéndolo cien por ciento controlado.

-¿Estará en pie pronto?- preguntó Jane tratando de esconder su sonrisa de orgullo para que la enfermera no la echara de la enfermería.

-Por supuesto que sí. Tendrá que pasar la noche aquí, más no le quedarán secuelas.- refunfuñó la enfermera con una mueca, mientras agitaba su varita en zigzag. Jane asintió con la cabeza, tras lo cual, se encaminó hacia su torre, cruzándose por casualidad con Harry, Ron y Hermione, quienes parecían tener cara de funeral, más decidió no preguntarles, sabiendo que los chicos necesitaban de su espacio. Tras ingresar a su sala común, Jane se echó encima de uno de los sofás, sin siquiera dirigirle una mirada a Thomas. Sabía que estaba siendo injusta con su amigo, pero una cosa era pelearse con un chico mayor y de poco talento, a pelearse con un chico menor y cuyo padre formaba parte del consejo de padres del colegio.

-¿Cómo estaba Neville?- preguntó Demian ante la mirada que le lanzaba Thomas.

-Desmayado.- replicó Jane -Pero la señora Pomfrey dijo que estaría en pie mañana.- agregó mientras sacaba de su bolso una rana de chocolate y la masticaba con indiferencia. Había algo raro en ver a la joven con un pedazo de chocolate entre sus manos como si fuera un pedazo de apio, algo comestible, pero no necesariamente lo que le gustaba.

-Jane. Estás haciéndolo de nuevo.- murmuró Demian pasándole un brazo por encima de los hombros y tirando de ella hacia él. La chica sólo se encogió de hombros y se acurrucó más contra su mejor amigo, una expresión de cansancio en sus ojos mientras se adormilaba.

*

Para cuando llegó abril, Jane había empezado a estudiar para los exámenes finales, algo que se le había ocurrido tras recibir una carta de Remus en la que su padrino le indicaba que prontamente tendría que elegir materias electivas, algo que no la entusiasmaba mucho. La única otra persona que estudiaba casi lo mismo que ella era Hermione, quien se instalaba en la biblioteca con la mayor cantidad libros que Jane había visto, su mirada perdida entre tantas letras. Por su parte, si bien la azabache pasaba la mayor parte de su tiempo estudiando, también mantenía su investigación personal, la cual la frustraba cada vez más, ya que, cada vez que sentía que se acercaba lo suficiente, terminaba haciendo cualquier cosa menos su objetivo. De pronto, una lechuza ingresó a la biblioteca y se posó encima de la mesa en la que estaba trabajando, tendiendo su pata de modo tal que Jane no la pudiera esquivar.

-Vaya. ¿Por qué no llegaste con el correo de la mañana?- murmuró Jane desabrochando la carta y sonriendo ante el plumaje erizado de la lechuza antes de que esta saliera volando, lanzando pedazos de pergamino por doquier. Con una leve mueca, Jane reordenó de nuevo todos sus apuntes, antes de desenrollar el pergamino que tenía entre sus manos. Tras echarle una mirada rápida al mensaje, Jane se levantó de golpe, dejando sus cosas al lado de los gemelos Weasley, tras lo cual, salió corriendo en busca de sus mejores amigos, quienes estaban tirados encima del pasto al lado del lago.

-¿Jane?- preguntó Demian al ver a su amiga correr sin ninguna de las cosas que siempre cargaba consigo -¿Pasó algo?- agregó sin dejar que su amiga pudiera retomar su respiración. La chica llevaba la carta agarrada en su puño mientras respiraba con dificultad, esperando que la puntada en su costado no fuera tan terrible como se veía venir.

-Noticias… de… Greg… y… Tonks…- explicó la chica, aún con la respiración entrecortada.

-¿Malas noticias?- se preocupó Thomas de inmediato, tratando de quitarle la carta a Jane, más la chica tenía un agarre tan bueno que le fue imposible siquiera quitarle un pedacito de papel.

-Ni idea… vi que era de ellos y salí corriendo.- respondió Jane sosteniendo la carta con una mano y empujando a Thomas con la otra. De inmediato, el forcejeo fue aumentando hasta que Demian levantó la vista de la pelotita de metal que sostenía entre sus manos e hizo un hechizo que ninguno de sus compañeros logró escuchar, dejando petrificado a Thomas de golpe.

-Más te vale decirnos qué contiene esa carta o te petrifico también y te la quito a la fuerza.- ordenó el castaño mientras quitaba el hechizo que mantenía a su mejor amigo inmóvil sobre el césped.

-Muy bien… dice: "Queridos compañeros de Casa. O mejor dicho, ex casa (cierra el pico, Tonks, esta es mi carta y la Casa de Hogwarts es de por vida.) Como quizás sabrán, Tonks está entrenando para ser una auror, mientras que yo aún vago por la vida. Esta carta es para decirles que estaremos por Hogwarts el sábado dentro de dos semanas, a recoger un paquete que tiene Hagrid para Charlie antes de que nos vayamos a visitarlo en Rumania." ¿Desde cuando que ellos lo van a ir a visitar?- se quejó Jane levantando la vista de la carta, pero sus amigos negaron con la cabeza y la apresuraron a que continuara leyendo.

-"Con Greg estábamos considerando pasar a visitarlos durante la tarde de ese día, antes de pasar por donde Hagrid. (Déjame a mí escribir mi carta, Nymphadora. ¡No me llames Nymphadora! Entonces déjame escribir tranquilo.) En fin, escríbannos si quieren que nos veamos. Saludos. Greg Lamarck y Tonks."- terminó de leer Jane con una sonrisa en la cara.

-Por supuesto que les vamos a escribir. Ese día no tenemos nada que hacer, obvio que los queremos ver.- exclamó Demian con una sonrisa.

-Y ni se te ocurra mencionar que vas a estar estudiando, porque me niego a estar en la biblioteca en vez de ver a nuestros amigos.- refunfuñó Thomas al ver que Jane se mordía el labio con indecisión. A pesar de las miradas de Jane, ninguno de los dos amigos dió su brazo a torcer, por lo que no tuvo más remedio que resignarse a perder una tarde entera de estudio.

-¿Qué tendrá Hagrid que le podría interesar a Charlie?- preguntó Demian, sin entender, pero las miradas que Thomas y Jane intercambiaron le dieron escalofríos por toda la espalda.

-Dragones.- susurró Jane con preocupación en la voz, justo antes de echarse a correr hacia la cabaña de Hagrid chocando de golpe con Ron en su camino a la cabaña.

-¿Jane?- preguntaron las voces de Harry y Hermione por encima de ella, más la chica simplemente se levantó de golpe y prosiguió su camino, dejando que Demian y Thomas se disculparan por ella. Para cuando los chicos lograron alcanzarla, Jane estaba golpeando con fuerza a la puerta del guardián de las llaves, quién parecía no estar en casa.

-¡Rubeus Hagrid, ábreme la puerta ahora mismo o derribaré la puerta!- gritó Jane con tanta fuerza que el vidrio de la ventana tembló un poco. Jane tomó aire para volver a golpear y gritar, cuando la puerta se abrió de golpe y una mano gigantesca la agarró por el brazo y tiró de ella y sus amigos dentro de la cabaña antes de que la puerta se cerrara de golpe sobre ellos.

-Deja de gritar chica, ¿quieres que  me atrapen?- gruñó el vozarrón de Hagrid, mientras el hombre se paseaba dentro de su cabaña, moviendo un montón de cosas antes de agarrar a un bicho que se estaba moviendo por el piso hacia los tres niños.

-... dragón…- soltó Jane en un soplo de aire, tratando de pasar desapercibida -Lo sabía.- agregó levantando las piernas por sobre el piso y poniéndolas encima de la silla en la que se había sentado.

-Jane, sabes que los dragones vuelan, ¿verdad?- preguntó Thomas con una sonrisa al ver a la chica sentada como si estuviera en un perchero, sus ojos fijos en el dragón que Hagrid estaba tratando de controlar.

-No me importa que los dragones vuelen, esa cosa de allí es altamente venenosa y no pienso dejar que se me acerque.- refunfuñó Jane habiendo reconocido el tipo de dragón que Hagrid estaba arrullando entre sus brazos.

-No le dirán a Dumbledore, ¿verdad?- pidió Hagrid, mirando con ojos tristes a los tres ravenclaw presentes, quienes negaron con la cabeza, tratando de no sentirse mal por la mirada del gigante.

-De todos modos, sabemos que Greg y Tonks lo vienen a buscar el próximo fin de semana, así que mientras no pase nada de aquí a entonces no creo que sea necesario que nosotros o cualquier otra persona se tenga que involucrar.- respondió Demian, sin desviar sus ojos del pequeño dragón.

-Este…- soltó Hagrid sin atreverse a mirar a Jane, quien, a pesar de no desviar los ojos del dragón, entendió de inmediato cuál era el problema.

-Harry, Ron y Hermione están enterados.- suspiró la joven frotándose los ojos.

-Ellos le escribieron a Charlie.- explicó Hagrid con algo de rubor en sus mejillas, algo que su barba lograba esconder, pero no lo suficiente como para que Jane no lo notara. La visita se cortó de golpe cuando el dragón le prendió fuego a la silla en la que Thomas estaba sentado, momento en el que Jane agarró a sus dos amigos y los lanzó por la puerta antes de lanzarle una mirada asesina a Hagrid.

-Un dragón… un maldito dragón…- soltó Jane en un susurro mientras se dirigía a la biblioteca a recuperar sus cosas. Con una sonrisa, revisó que ninguno de los bromistas le hubiera metido algo en el bolso antes de guardar sus cosas y dirigirse a comer con sus compañeros.

-Si, bueno, no podíamos esperar más de alguien que tiene un perro de tres cabezas en un pasillo prohibido.- replicó Demian a su lado, más Thomas parecía preocupado por algo distinto.

-¿Se dieron cuenta de que Harry, Ron y Hermione terminaron metidos en esto también?- susurró el chico albino con preocupación en la voz. Jane dejó de inmediato sus cubiertos sobre su plato, una mano en su garganta, preocupada de no vomitar al imaginarse a su hermano menor, tan pequeño, frente a un dragón, por muy pequeño que este fuera también.

-Jane, Jane, mírame. No les va a pasar nada.- prometió Demian sosteniendo las manos de su amiga. Viendo que Jane estaba empezando a tener una crisis de pánico, tanto Demian como Thomas intercambiaron miradas y se la llevaron a una sala vacía, donde la chica empezó a gritar con fuerza, antes de empezar a golpear las paredes, sin importarle las miradas asustadas que sus mejores amigos le estaban lanzando. Para cuando sus puños se encontraron llenos de sangre, Jane estaba sollozando con fuerza, tratando de mantener a sus amigos alejados, algo difícil de conseguir, ya que Fred, George y Lee se les habían sumado al oír los gritos y en aquel momento la sujetaban con fuerza para evitar que se siguiera dañando.

-¿Qué carajos le pasó?- preguntó Lee soltando a la chica y dejando que esta se acurrucara contra la pared, como un animal en peligro, sus manos llenas de sangre.

-Es… complicado.- replicó Thomas viendo como Demian se sentaba en el suelo de la sala y se acercaba muy de a poco a Jane.

-Jane padece de crisis de pánico cuando se refiere a ciertas personas, y nos enteramos hace poco que su hermano menor está en un lío del que ella no lo puede sacar.- agregó en un susurro imperceptible para que sólo los Gryffindor de tercero pudieran oírle. Las caras de sorpresa que estos soltaron al enterarse de que la chica tenía un hermano menor le hizo recordar que su mejor amiga estaba en modo incógnito y que por eso mismo ninguno de los tres sabría que Harry era el hermano del que estaba hablando, aunque aquello igual lo sorprendió al recordar que Ron también estaba metido en el mismo lío y ninguno de sus amigos parecía preocupado. Los cuatro se quedaron en silencio, mientras Demian conseguía llegar hasta Jane sin producir ningún movimiento de parte de ella, momento en el que la agarró de los hombros y la sostuvo contra él antes de arrastrarla hacia la enfermería bajo el ojo atento de Thomas, Fred, George y Lee, quienes los acompañaron de algo más lejos.

-¡¿De nuevo?!- alcanzaron a escuchar de la enfermería antes de que un hechizo saliera de la puerta y se estrellara contra la pared.

-Voy… voy por el profesor Flitwick.- murmuró Demian pasando la cabeza por detrás de la puerta hacia la enfermera antes de salir corriendo por el pasillo hacia la sala de profesores. Ninguno de los Gryffindor se animó a acercarse a la enfermería a pesar de su reconocido valor, más el interés de Thomas venció su timidez y el albino pasó la cabeza por la puerta de la enfermería para ver a Jane sentada sobre una de las camas recibiendo una reprimenda de la enfermera, quien parecía estar soltándole sus cuatro verdades sin siquiera mirar las manos de su paciente.

-Señora Pomfrey, creo que la señorita Porter ya entendió. ¿Podría curarla por favor?- intervino el profesor Flitwick. A pesar de la constante vigilancia de Thomas, este se sorprendió de golpe al ver como el minúsculo profesor había pasado debajo de sus mismas narices. Con un fuerte suspiro, la señora Pomfrey se retiró a buscar una cuantas pócimas para tranquilizar primero a Jane antes de empezar a curarle las manos con la varita.

-Señor Eames, ¿podríamos hablar un minuto en el pasillo?- pidió el profesor Flitwick mirando hacia Demian con una ceja arqueada. A pesar del pequeño tamaño del profesor, Demian sabía de sobra que era mejor no molestarlo en exceso, sobretodo cuando Jane Potter estaba involucrada.

-¿Qué fue exactamente lo que pasó?- preguntó el profesor en un susurro, dejando que los gemelos Weasley, Lee y Thomas ingresaran a la enfermería a ver a Jane.

-Jane está con los nervios a flor de piel desde que se encontró con Harry con el tema del trol en Halloween.- explicó Demian con preocupación en la voz -Y hace poco nos enteramos de que está tratando de mantenerse fuera de los problemas, pero que descubrió algo que no debería.- agregó el castaño, tratando de no desvelar más de lo necesario.

-Ya veo… esto se pondrá complicado.- murmuró el minúsculo profesor con algo de temor en la voz. Demian se quedó en silencio, esperando el veredicto del profesor, tratando de no pensar en las distintas posibilidades que el jefe de su casa podría considerar.

-Quizás la mejor opción sea deslizar una poción tranquilizante en todas sus comidas…- murmuró el profesor Flitwick, como si Demian no estuviera frente a él -Se lo mencionaré al señor Lupin.- agregó aún en su mundo, pero Demian no pensaba permitir que su amiga estuviera drogada todo el tiempo, por muy inocuo que una poción pudiera parecerle a los adultos a su alrededor. Si bien había logrado adaptarse a tener padres y adultos que se preocupaban por Michael, Jane y él mismo, seguía manteniéndose al cien por ciento alerta ante cualquier situación que pudiera darse. Tras separarse del profesor de encantamientos, Demian ingresó a la enfermería, donde la enfermera estaba terminando de entregarle una poción a su mejor amiga, ante la mirada atenta de Fred y Thomas, pero sin que hubiera rastro de George y Lee.

-Se fueron a las cocinas.- le deslizó Fred sin dejar que la enfermera lo escuchara. Con una sonrisa, Demian se sentó al lado de su amiga, cogiéndola de la mano y cruzándo los dedos de su mano contraria, esperando con todo su ser que nada les pasara a Ron, Harry y Hermione.

*

A medida que la semana avanzaba, Jane parecía haber olvidado su impulso por el estudio y mantenía una constante vigilancia en su hermano y sus amigos, quienes parecían estar pasando un tiempo excesivo en la cabaña de Hagrid, lo cual la preocupaba en exceso, considerando que aquel animal escupía fuego y era altamente venenoso. No fue sino hasta que se dieron cuenta de que Ron había acabado en la enfermería que Jane regresó con fiereza a la cabaña de Hagrid, furiosa con el gigante por meter en problemas a sus amigos. TRas largos minutos de gritos de parte de la chica, Hagrid logró por fin hacer que se calmara, manteniéndola lejos del dragón a quien había llamado Norberto.

-Lo siento Jane, pero no sabía que ellos serían tan investigadores. ¿Sabías que ellos también saben acerca de Nicolás y de la Piedra? Manga de entrometidos.- refunfuñó Hagrid, tratando de esquivar la mirada de desagrado y reprobación que Jane le estaba enviando. La joven simplemente resopló, entendiendo que el guardabosques no era de culpar por el interés de los pequeños de primero, pero sí por no saber guardar mejor sus secretos. Por un rato, se le ocurrió empezar a enseñarle, pero luego se reprendió por tan loco pensamiento, considerando que el gigante jamás sabría esconderle nada a Ron, Hermione y sobretodo a Harry, por lo que simplemente le lanzó una mirada de advertencia antes de regresar a su sala común donde estuvo despotricando contra Hagrid ante el oído atento de Demian y Thomas, quienes no parecían entender nada de lo que estaba pasando.

-Sólo queda esperar que Ron se recupere antes de los exámenes y la señora Pomfrey no les pregunte tanta cosa.- murmuró Demian una vez que Jane se hubo tranquilizado. El silencio que siguió aquella declaración fue aplastante, más ninguno lo hizo notar, sino hasta que Alexander Pine apareció frente a ellos, una mirada de extrañeza en sus ojos.

-¿Todo bien, Porter?- preguntó el muchacho castaño con preocupación.

-Sí, sí, todo perfecto.- soltó Jane, una octava más alto de lo normal.

-Ah, qué bien. Entonces no te olvidaste que hoy tenemos entrenamiento.- dijo el chico con una sonrisa en los labios al ver como la chica se ponía pálida y partía corriendo a su dormitorio a buscar sus cosas para ir a entrenar.

-Sí se le había olvidado.- sonrió Thomas mientras Demian se echaba a reír. Alexander sólo sonrió de costado, su mirada fija en el dormitorio de las niñas, cuando se escuchó una ventana abrirse.

-Ya se fue, por si acaso.- soltó Demian, reconociendo el estilo de su mejor amiga. A Jane le gustaba tanto volar que nunca desaprovechaba un minuto para ello, aunque eso significara lanzarse desde la ventana de su dormitorio hacia el campo de Quidditch. Ante la novedad de que Jane ya estaba en camino, Alexander agarró su escoba y se encaminó hacia la puerta, cuando se dio cuenta de que lo que Jane hacía, por muy suicida que aquello fuera, era algo más práctico que darse la vuelta por la mitad del castillo.

-Nos vemos luego.- soltó el adolescente antes de subirse a su escoba y lanzarse por la ventana, sin importarle las miradas de preocupación que varios de sus compañeros de casa le lanzaban. Para cuando llegó al campo de Quidditch, sus compañeros ya se encontraban en el aire, exceptuando a Jane, quien estaba conversando a toda velocidad con Roger Davies, tratando de convencerlo de algo.

-No sería tan complicado, y Pine y yo ya estamos bien en ese sentido.- refunfuñó Jane, pero la mirada de su capitán le dio a entender a Alexander que fuera cual fuese la causa, esta estaba perdida por completo. Tras elevarse en el aire, Jane se dio cuenta de que esto la relajaba y quitaba su mente de las preocupaciones que la rodeaban, por lo que aumentó la velocidad al máximo, manteniendo un ojo en las bludger y su dinámica con los jugadores a los que tenía que proteger.

*

Para cuando llegó el sábado, los nervios del trío del terror estaban a flor de piel, esperando que Tonks y Greg no tuvieran inconvenientes en hacer el traslado sin ser interceptados por la seguridad mágica. Tras un rápido desayuno, pasaron por las cocinas a buscar algo de qué hacer un picnic para no tener que volver a entrar al castillo sin antes haber visto a sus amigos recién graduados. A pesar de las protestas de sus amigos, Jane se había llevado sus apuntes con ella para estudiar, por lo que no se dio cuenta cuando dos escobas aterrizaron frente a ellos.

-¡¿Pero qué carajos?!- exclamó Jane al sentir un par de manos encima de sus ojos. Por instinto, la niña aplicó presión en el pulgar de la mano de su atacante, mientras deslizaba sus piernas debajo de su cuerpo, lista para saltar como resorte en caso de necesidad, más el grito de advertencia de Demian la hizo detenerse de golpe.

-¿Por qué no me sorprende?- gruñó la voz de Greg, un tinte de dolor escondido entre las palabras, mientras las manos desaparecían de los ojos de Jane. La joven sólo se encogió de hombros, una sonrisa en los labios, mientras se giraba y abrazaba con fuerza a Greg, quien se encontraba justo detrás de ella, antes de lanzarse sobre Tonks. Tras los saludos efusivos de los jóvenes, todos se sentaron en el pasto y abrieron el picnic, tratando de mantener la idea de una simple junta entre amigos y esquivando a toda costa el tema del dragón que trasladarían los dos mayores.

-... y entonces estuvimos todo el día como Dumbledore. No pudieron hacer clases porque nadie podía discernir a un profesor de un alumno.- terminó de relatar Jane mientras Thomas se secaba unas lágrimas de risa en las esquinas de sus ojos. Tonks y Greg rieron junto a los niños, más intercambiaron miradas de preocupación al darse cuenta de que los tres niños estaban demasiado avanzados para su propio bien. En algún momento su suerte se iba a acabar y se verían en tantos problemas, que tendrían suerte si solo los expulsaban del colegio. No queriendo preocuparlos, Greg los felicitó por aquella broma tan bien hecha, tras lo cual, revisó su reloj y se dio cuenta de que debían irse para no levantar sospechas en el profesorado.

-¿Tienen cómo trasladar al bicho ese?- preguntó Jane en un susurro a la oreja de Tonks mientras le daba un fuerte abrazo.

-Aún lo estamos viendo. ¿Tienes una idea?- replicó la joven de pelo rosado en el mismo tono, aún abrazando a Jane para que la conversación pasara desapercibida. Jane asintió con la cabeza, tras lo cual, deslizó un papel entre los dedos de Tonks, antes de girarse hacia Greg para despedirse del chico castaño oscuro con algo más de efusividad que con Tonks. Tras la partida de Tonks y Greg, Jane observó a sus compañeros y, sin que mediara una palabra entre ellos, se dirigieron hacia la biblioteca para terminar sus deberes, preocupados de cómo se moverían sus amigos con una cría de dragón entre dos países tan lejanos el uno del otro. Para la hora de la cena ninguno había avanzado mucho en sus deberes, la tensión creciendo poco a poco en ellos. Con una mano firme, Thomas consiguió obligar a Demian y Jane a comer algo en el Gran Comedor, lugar donde descubrieron que Draco Malfoy había empezado a susurrar entre algunos Slytherin de confianza que iba a pillar a Harry y Hermione aquella noche a la medianoche con un dragón. Demian se preparó de inmediato para una nueva crisis de histeria de parte de Jane, más esta nunca llegó. La chica parecía haberse convertido en una furia, y sólo la presencia de los profesores impidió que transformara al pequeño Slytherin en una babosa asquerosa. De inmediato los tres amigos decidieron proteger la retaguardia de los chicos, y, si se llegaban a meter en problemas, compartir el castigo, aunque lo más importante era diseñar una broma tan potente contra Malfoy que al chico se le quitarían las ganas de por vida de andar desvelando secretos que no le pertenecían para meter a otros en problemas.

*

Para cuando anocheció, sus planes para hacerle bromas a Malfoy se les habían salido de las manos y casi no alcanzaron a salir a tiempo. Siguiendo lo que marcaba el mapa que habían creado, Demian guió a sus compañeros, mientras Jane cuidaba su retaguardia, el hechizo de desilusión correctamente puesto sobre ella y sus compañeros, a la vez que cruzaba los dedos para que la expedición no durara mucho, sabiendo que su capacidad de concentración con aquel hechizo era limitada.

-¿Dónde?- susurró Thomas entre sus dos amigos.

-La torre de astronomía.- respondió Demian de igual manera apurando el paso al darse cuenta de que Filch estaba por los alrededores. El castaño decidió no mencionárselo a Jane, sino que simplemente echó a correr, sus amigos detrás de él. Para cuando llegaron a los pies de la escalera de la torre de astronomía, se tuvo que detener deslizándose de golpe, ya que Filch acababa de atrapar a Harry y Hermione bajando de la escalera de la torre. Un golpe en su espalda le llamó la atención, encontrándose cara a cara con Thomas, quien, al no verlo, había chocado de lleno con él, antes de que el hechizo de Jane fallara de golpe y los tres Ravenclaw se encontraran en el mismo lío que los dos Gryffindor.


Sí!!! He vuelto!!! Y no sólo con capítulo nuevo, sino que con algo más de energía. Si me siguen leyendo (o si son nuevos) comenten qué les parece la historia. Ya estamos por terminar el primer año de Harry y el segundo de Jane y aún no se sabe cuando Harry la reconocerá como su hermana.

Gracias por su paciencia.


Saludos.

MSebastián ;)



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