Historia al azar: Noche sin estrellas
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
La Sangre llama a la Sangre » Navidad
La Sangre llama a la Sangre (ATP)
Por MSebastian
Escrita el Domingo 13 de Noviembre de 2016, 14:43
Actualizada el Martes 12 de Enero de 2021, 18:42
[ Más información ]

Navidad

Capítulos
  1. El orfanato
  2. Lechuzas
  3. Familia
  4. Hogwarts
  5. Amistades y enemistades
  6. Los gemelos Weasley
  7. Guerra de Bromas
  8. Lecciones de vuelo
  9. Cumpleaños feliz
  10. Halloween
  11. Secretos del Director
  12. Poderosos encantamientos
  13. Navidad en familia
  14. ¿Hermano?
  15. El Bosque Prohibido
  16. El Cuarteto del Terror
  17. El Que no Debe ser Nombrado
  18. Casa
  19. Unas vacaciones movidas
  20. El niño nuevo
  21. Regreso a las andanzas
  22. El Trío del Terror
  23. Entrenamiento de Quidditch
  24. Quirrell
  25. El Troll de Halloween
  26. Harry en peligro
  27. Navidad
  28. Flamel
  29. Problemas
  30. Conociendo a Harry
  31. Pasando la trampilla
  32. El hombre con dos caras
  33. Enfermería
  34. Casa es donde el corazón está
  35. Malas noticias por lechuza
  36. Fama
  37. Golpes y peligro
  38. Nuevo profesor de defensa (Ahem, ¡inútil!)
  39. Enemigos
  40. Más secretos
  41. La advertencia
  42. Siempre Halloween
  43. La bludger loca
  44. Club de duelo
  45. De águilas y leones
  46. Banda de inútiles que no se toman nada enserio
  47. Más y más problemas
  48. Advertencias
  49. Y de vuelta al bosque
  50. La Cámara de los Secretos
  51. El Heredero de Slytherin
  52. Festín a medianoche
  53. La peor noticia del año
  54. La mejor noticia del año
  55. Las cosas no pueden empeorar
  56. Un Dementor en el Hogwarts Express
  57. Hagrid no se lo merece
  58. Tío Remus al rescate
  59. Halloween bajo las estrellas
  60. Promesas
  61. Navidades sin Remus
  62. Patronus
  63. Quidditch contra hermanos

Para cuando llegaron las vacaciones de Navidad, Jane ya se había comido un tercio del paquete de ranas de chocolate enviado por Remus y, para risa de Thomas, seguía sin encontrar ni un solo cromo de Dumbledore. Ni siquiera Demian, ajeno a los personajes de los que sus amigos siempre hablaban, estaba fuera de burlarse un par de veces de su hermana.

-No veo qué tanto se burlan,- murmuró la chica en el último desayuno que pasarían en Hogwarts antes de irse a sus casas para las vacaciones -tenemos el verdadero en frente de nosotros, ¿para qué querría yo el cromo de Dumbledore?- agregó Jane con una sonrisa mientras se servía un pedazo de tarta junto a sus huevos.

-No lo sé. Quizás para saber algo nuevo de él quizás, ¿no te parece adecuado?- replicó Thomas, lazándole una rana de chocolate a su amiga.

-Morgana.- gruñó Jane, escupiendo un pedazo de papel de entre sus dientes y deslizando el cromo dentro de su bolsillo. Thomas soltó un suspiro, sabiendo que ese se iría a la casa de su amiga, pero no regresaría de vuelta de vacaciones.

-¿No hay manera de convencerte que te vayas a nuestra casa para Navidad?- le preguntó Demian a su amigo al ver como este suspiraba con fuerza.

-No. Estaré bien…- replicó Thomas sin desviar la vista de la mesa de Slytherin -Es sólo que esperaba que el imbécil de mi primo se quedara en Hogwarts este año.- agregó. Las miradas de Demian y Jane se deslizaron de inmediato hacia el punto fijo en el que Thomas tenía puesta la mirada, dándose cuenta de que el muchacho estaba mirando a una cabellera rubia, casi plateada, que se burlaba de Harry.

-¿Malfoy? ¿Eres primo de Malfoy?- se sorprendieron ambos al unison, tras lo cual, tuvieron que resistir el impulso que ambos tenían de reírse.

-Dioses. Ahora entiendo tu odio del año pasado.- se burló Demian, mientras Jane trataba de mantener la cara seria, pero cualquiera que la conociera podía ver un destello de burla en sus ojos y en su labio levemente recurvado en la esquina izquierda.

-Bueno, al menos yo, hubiera preferido quedarme en Hogwarts. Harry se va a quedar solo y no me agrada mucho.- refunfuñó Jane tratando de desviar la atención.

-No se va a quedar solo.- replicó Demian, sabiendo lo preocupada que estaba su amiga -Los Weasley se van a quedar en Hogwarts. Algo de que sus padres se van a no sé donde, pero que igual ellos tienen cosa que hacer.- agregó el chico.

-Traducción: no quieren dejar solo a Harry.- dijo Thomas sabiendo que eso tranquilizaría un poco a su amiga. Jane asintió con la cabeza, prometiéndose que le enviaría un regalo de navidad a los cuatro Weasley presentes en Hogwarts aquel año.

-¿Han tenido noticias de Greg, Tonks o Charlie?- preguntó la chica de golpe, recordando a sus primeros amigos del año anterior.

-Charlie está en Rumania. Tonks ingresó a la Academia de Aurores, por lo que en cuatro años más estará graduándose. Y Greg sigue sin tener ni la más remota idea de qué hacer con su vida así que ingresó a una carrera muggle.- hizo el recuento Demian con una sonrisa. Al oír lo que estaba pasando con Greg, Jane y Thomas intercambiaron miradas, sabiendo que el chico estaba realmente perdido.

-Al menos no se está metiendo en líos.- replicó Jane con una sonrisa.

-Como si Greg fuera propenso a meterse en líos solo. Eso sólo le pasaba cuando estaba cerca de Tonks, Charlie o alguno de nosotros.- refunfuñó Thomas aún con la vista puesta en la mesa de Slytherin. Demian y Jane se miraron el uno al otro, tras lo cual, la chica salió corriendo a la lechucería mientras Demian cogía una taza de té y sorbía de ella lentamente.

-¿Sabes si es que los deberes de las vacaciones son para la vuelta justa de clases? Me vendría bien unos días en casa sin tener que hacer nada.- murmuró Thomas tratando de desviar su atención de la mesa de Slytherin.

-Son para la semana después de vuelta a clases. Supongo que los profesores también consideran que nos merecemos algo de descanso.- respondió Demian antes de coger su bolso para irse a su sala común a terminar de preparar sus cosas antes de irse. Ambos Ravenclaw se dirigieron en silencio hacia sus dormitorios, cuando se cruzaron con Harry, Ron y Hermione, quienes parecían dirigirse hacia la biblioteca.

-¿Todo bien, chicos?- preguntó Demian al ver las caras de molestia de Harry y Ron particularmente.

-Yup. Todo perfecto. Excepto por Snape y Malfoy.- gruñó Ron -Y Nicolás Flamel.- soltó de golpe antes de taparse la boca con ambas manos, como si aquello fuera un gran secreto del que nadie tenía que enterarse.

-¡Ron!- soltó Hermione en un susurro furioso -No sabrán quién es Flamel, ¿o sí?- agregó la chica, asumiendo que si ya estaban al tanto, al menos valía la pena preguntarles si sabían acerca de lo que estaban buscando.

-No. Lo siento. No me suena para nada.- respondió Thomas mientras Demian escondía una mueca de disgusto ante el hecho de que los pequeños de primero había llegado a las mismas conclusiones y se encontraban igual de estancados que ellos.

-Bueno. Nosotros seguiremos a la biblioteca. Que tengan unas buenas vacaciones.- murmuró la castaña con una sonrisa torcida. Demian los saludó con la mano, mientras Thomas mantenía la vista fija en sus espaldas, aún después de que desaparecieran en la esquina del pasillo.

-¡Hey! Muévete que tenemos que preparar nuestras cosas antes de irnos.- dijo Demian golpeando a Thomas en el hombro. El chico albino se sobresaltó de golpe y se encaminó hacia su torre, donde Jane los esperaba con los ojos entornados, como si algo malo hubiera pasado.

-¿Pasó algo?- preguntó Demian, preocupándose de golpe, a lo que Jane replicó con una leve negación de la cabeza mientras apuntaba hacia los otros alumnos presentes. Fingiendo una sonrisa, Thomas agarró a Jane por los hombros y se la llevó a una sala vacía, donde hizo que se sentara al lado de Demian.

-Muy bien, colega. ¿Qué pasó?- volvió a preguntar Demian, sabiendo que no habría otra forma de que su hermana soltara qué le pasaba.

-Michael. Alguien lo atacó y Remus tiene miedo de que haya sido algo premeditado.- respondió Jane con preocupación en la voz -Dice Remus que no pasaremos las vacaciones en casa, sino que nos iremos a la montaña, pero que tenemos que tener la mayor cantidad de precauciones cuando pasemos por casa a buscar nuestras cosas.- agregó la chica. Al oír las primeras palabras salir de la boca de su amiga, Demian se puso blanco y estuvo a punto de salir corriendo, de no haber sido por la mano de Jane sujetándolo con fuerza.

-Dumbledore dijo que podríamos desaparecer en vez de tomar el tren, pero creo que no es conveniente que desaparezcamos de golpe. Sobre todo, porque Remus teme que podrían ser magos.- indicó Jane mientras abrazaba a Demian con todo su cuerpo, como si necesitara el cariño que su hermano le podía entregar.

-Baúles.- soltó Thomas al ver que ninguno de sus dos amigos parecía listo para irse en cuanto se diera el visto bueno. Como resortes, Jane y Demian se levantaron y se encaminaron hacia su sala común, Thomas a su lado. Ninguno de los tres reaccionó frente a nadie que se les acercara y Jane simplemente desvió la vista cuando sus compañeras trataron de molestarla de algún modo, produciendo preocupación en los pocos testigos presentes.

*

Para cuando llegó la mañana, Jane y Demian ya tenían sus cosas listas para irse al tren, aunque Thomas los obligó a pasar por el Gran Comedor para desayunar, a pesar de sus constantes reclamos de no tener hambre.

-Te tienes que despedir de Harry.- le dijo Thomas considerando al hermano de su mejor amiga como última opción. Ante la carta jugada de Thomas, Jane terminó cediendo, aprovechando para despedirse de Fred y George, quienes sólo la abrazaron, aunque Fred con algo más de fuerza que su hermano.

-¿Nos vamos?- preguntó Demian tras comerse un pedazo de pan con mantequilla a toda velocidad.

-Un segundo, el tren no se va a ir antes de las once así que déjame tiempo para poder comer algo.- replicó Jane, su bolso encima de la mesa con unas cuantas ranas de chocolate desparramadas encima.

-Ni se te ocurra sacar una.- gruñó la chica al ver la mano de Thomas acercarse a las ranas visibles.

-Pero tienes tantas…- se quejó el albino, su mano aún extendida, pero Jane negó con la cabeza mientras guardaba todas sus ranas en el bolso excepto una. Demian sonrió ante el intercambio de sus amigos, pero decidió no intervenir, sabiendo que desde que Jane había descubierto el chocolate, era mejor no meterse con su dulce favorito.

-Pero no las toques. Mías. Mi regalo de cumpleaños.- replicó Jane mostrándole los dientes en actitud ofensiva y extendiendo su tenedor como si este fuera una espada. De inmediato, Thomas cogió otro tenedor y se encaró con su amiga, iniciando una especie de duelo de espadas, llegando incluso a subirse encima de la mesa y a moverse como un par de espadachines experimentados.

-No puedes parar una finta con un molinete, no es de expertos.- refunfuñó Jane haciendo saltar el tenedor de Thomas con un movimiento de muñeca. Los gemelos Weasley estallaron en aplausos, seguidos muy de cerca por otros alumnos, ante lo cual, Jane hizo un par de reverencias antes de bajarse de la mesa con una sonrisa de oreja a oreja. Con un veloz movimiento recuperó su bolso y se dirigió hacia la salida, Demian y Thomas a cada lado.

-Que pases buenas vacaciones, Harry.- soltó la chica al cruzarse con su hermano y su mejor amigo, quienes recién estaban ingresando al gran comedor. En cuanto se subieron a su vagón, Jane se sumergió en un libro nuevo que había recibido por su cumpleaños, mientras Demian y Thomas discutían la posibilidad de que el partido de vuelta a clases fuera mejor o peor que el primer partido de Harry. No fue sino hasta que llegaron a la estación que la chica se preocupó, ya que había considerado ir a comprar los regalos con Rose de nuevo, pero si se tenían que ir de inmediato, no tendría nada para su familia. Al bajar del tren, Thomas le echó una mano para bajar su baúl, antes de irse con su familia, quien lo estaba esperando junto a los Malfoy. Con una mueca de desagrado, el chico albino se despidió de sus amigos, dejando que Remus y Rose se hicieran cargo de sus cosas.

-¿Cómo está Michael?- preguntó Demian de inmediato.

-Está estable. Tu padre y él se fueron con antelación y nos están esperando en la cabaña.- explicó Rose -Pero antes, tú y Remus se van a ir a hacer compras de regalos, y Jane y yo también.- agregó al ver la cara de angustia de la pequeña Potter. Jane se lanzó de inmediato a sus brazos, tras lo cual, agarró su bolso y dejó su maleta en manos de Remus mientras le pedía que comprara algo para Rose.

*

Tras haber recorrido todas las tiendas necesarias, Jane guardó todos sus paquetes en la bolsa sin fondo que Remus le había dejado, asegurándose que los más pesados fueran al fondo, de modo tal que no aplastaran los más delicados.

-¿Lista para ir a casa?- preguntó Rose al ver a la chica bostezar con fuerza. Jane asintió con la cabeza, sus ojos semi cerrados, dejando que Rose la guiara en dirección a su casa, metiéndola con cuidado al vagón del metro y llamando a Remus para que las fuera a buscar, ya que temía que la chica se quedara dormida y ella no se la podría. Una vez hubieron llegado los tres a casa, Jane se lanzó a su pieza, dejando la bolsa con regalos dentro de su pequeña maleta y asegurándose que Remus no se metería a revisar qué era lo que le había conseguido. La noche fue movida, pero no por las pesadillas, ya que se había tomado la poción, sino porque sentía que había mucho ruido a su alrededor. Para cuando Remus la fue a levantar, Jane sintió que no había dormido nada, sin embargo, tuvo que levantarse de igual manera, ya que Remus la había amenazado con no dejarla comer nada si no salía de inmediato de la cama.

-¿Cómo vamos a llegar allá?- preguntó Jane sorbiendo de su chocolate caliente y mirando a Remus por encima de su taza con los ojos semi cerrados.

-Por medio de un traslador. Demian y Rose se van con nosotros.- explicó Remus con una sonrisa. Si bien Jane no entendió ni jota de lo que hablaba Remus, se abstuvo de preguntar, ya que estaba muerta de sueño y sabía que era en aquel estado cuando se producían mayores accidentes. En cuanto terminó de desayunar se apoyó sobre sus brazos y se empezó a adormilar, su maleta a su lado, mientras esperaba que Rose y Demian llegaran. En cuanto fue el momento de partir, Remus se preguntó si es que valdría la pena despertar a la chica, cuando esta se empezó a remover por las pesadillas. Al instante, Demian se puso a su lado y la sacudió con fuerza, esperando no tener que pegarle una bofetada como Pine lo había hecho en su sala común.

-Ya nos vamos, Jane.- indicó Remus en cuanto la chica hubo despertado. Jane asintió en silencio, tras lo cual, agarró su maleta con una mano y sostuvo la de Remus en la otra mientras este sacaba una libreta vieja de uno de sus bolsillos y murmuraba un hechizo que la hizo brillar con una luz azul.

-Tienen que sujetarse a esto. Con un dedo basta.- indicó Remus a las tres personas que lo acompañaban. Jane observó de reojo hacia Demian, mientras Rose simplemente se encogía de hombros y hacía lo que Remus le indicaba.

-Demian, Jane, ¡ahora!- ordenó Remus, preocupado de que los niños se quedaran atrás. Los dos niños alcanzaron a poner sus dedos encima de la libreta cuando esta empezó a brillar con la misma luz azul que cuando Remus había hecho el hechizo. Ambos sintieron de inmediato un tirón a la altura de sus ombligos y una espiral de colores los envolvió, mareándolos por completo. Cuando aterrizaron, sintieron sus piernas desfallecer bajo ellos, pero se dieron cuento de que el viaje no les había afectado tanto como a Rose, quien tuvo que girarse para vomitar.

-¿Están todos bien?- oyeron que decía una voz a sus espaldas, pero antes de que cualquiera pudiera responder Jonathan ya se encontraba al lado de Rose, ayudándola a levantarse y a limpiarse, utilizando algo de magia.

-Sí, sí, lo que sea. ¿Dónde está mi hermano?- soltó Demian sin siquiera saludar. Jonathan iba a recriminárselo, cuando Remus negó levemente con la cabeza detrás de él, sabiendo que el pequeño estaba preocupado.

-Está en cama.- respondió Jonathan dirigiéndose hacia las piezas de la cabaña e indicándole la pieza que compartirían con Jane.

-¡Michael!- exclamaron Jane y Demian al unisón al ver a su hermano mayor en la cama cubierto de vendas del torso hacia abajo.

-Hola chicos. ¿Qué tal el colegio?- preguntó Michael desinteresadamente. Jane tuvo que retener las lágrimas que se le agolpaban en los ojos mientras abrazaba con suavidad a su hermano, mientras Demian, a su lado, forzaba una sonrisa.

-¿Qué te pasó?- preguntó Demian sin responder la pregunta de su hermano.

-¿Así que así nos vamos, eh?- soltó Michael con un fuerte suspiro -No es nada grave, simplemente me crucé con Thompson y sus amigos.- explicó el chico de catorce años tratando de encogerse de hombros.

-¿Y por qué Remus cree que fueron magos?- replicó Jane con algo de furia en la voz.

-Ahm… ¿saben qué? No me siento tan bien. Quizás podríamos hablar después de que duerma un rato, ¿no?- Michael se puso nervioso ante la pregunta y Jane supo de inmediato que algo se les estaba escondiendo, pero decidió no seguir presionando a su hermano mayor y dejarlo descansar otro poco, esperando sonsacarle el secreto antes de tener que volver a Hogwarts.

*

En nochevieja, Rose había preparado una cena espectacular, pero como Michael seguía en cama, habían decidido cenar en la pieza de los niños, aprovechando para dejar los regalos a los pies de la cama que Jane y Demian compartían. Mientras comían, Jane y Demian aprovecharon para ponerse al día con sus respectivos tutores, tratando de preguntar sin que se notara el por qué de la acusación a los magos, pero Remus tendían a ser el primero en notarlo y en desviar la conversación hacia otro lado. Para cuando llegó el momento de abrir los regalos, Jane y Demian ya se habían dado por vencidos y ambos trataban de no demostrar su ansiedad por abrir lo que aquel año les deparaba. Jane había enviado su lechuza a Hogwarts con los cinco paquetes para su hermano y los Weasley, por lo que no esperaba respuesta alguna de su parte. Grande fue su sorpresa cuando encontró entre sus regalos un pequeño paquete de parte de Harry y Ron, y otro un poco más grande de parte de Fred y George.

-¿Por qué los Weasley te están enviando regalos?- se quejó Demian con fuerza, produciendo que su hermano mayor se echara a reír.

-¿Celoso enano?- preguntó Michael tras calmarse un poco, pero volvió a estallar en risas, coreado por Jane, al ver a Demian ponerse rojo como tomate.

-No, no estoy celoso. Y menos de un pelirrojo.- gruñó Demian mientras abría el paquete que le había entregado Jane. El chico perdió todo su aire gruñón al ver que Jane le había regalado una docena de lápices de tinta, de esos que le gustaban tanto ya que le permitían escribir sobre pergamino con ellos y por ende poder hacer sus redacciones sin necesidad de una pluma.

-¡Eres la mejor!- exclamó el chico con una sonrisa, lanzándose a los brazos de su amiga.

-Menos mal que no es de esos lápices bic que hacen "click"...- murmuró Jonathan con una sonrisa mientras Remus escondía su risa en una tos.

-¿Por qué?-

-Porque una vez, Remus y Peter llevaron de esos lápices a Hogwarts y el profesor Dumbledore estuvo jugando con ellos hasta que McGonagall se hartó del ruidito insoportable.- explicó Jonathan produciendo que Remus estallara en carcajadas.

-La idea era molestar a James y Si… a James con ellos, pero al profesor le encantaron.- explicó Remus recuperando su respiración e interrumpiéndose a mitad de camino, como si quisiera evitar pronunciar un segundo nombre. Mientras Demian disfrutaba de sus nuevos lápices, Jane aprovechó para abrir el regalo de Fred y George, el cual consistía en una foto de ellos tres bromeando los unos con los otros, aunque no lograba reconocer cuando había sido tomada. Aprovechando que nadie la estaba mirando, la deslizó en el álbum de fotos que le había regalado Greg para su cumpleaños del año anterior, tras lo cual lo cerró y lo deslizó debajo del colchón con disimulo. Tras haber abierto todos los regalos, Remus, Jonathan y Rose se fueron a por una última taza de chocolate caliente, dejando que los niños se durmieran entre los papeles de regalo desparramados por doquier.

-Feliz navidad, Jane.- murmuró Michael posando un leve beso en la frente de su hermanita, dejando que la chica se durmiera a su lado. En su cama, Demian sonrió mientras ahogaba un bostezo, sabiendo que la razón por la que Jane había decidido que dormiría con su hermano mayor era para no tener pesadillas.

*

A medida que las vacaciones terminaban, Jane y Demian se ponían cada vez más nerviosos. No habían regresado a su casa todavía y el encierro parecía estar haciéndoles efecto, poniéndolos cada vez más gruñones. La noche antes de volver a Londres, Jane se deslizó en la cama de Michael, quien aún no se había recuperado del todo, pero en vez de dormirse, puso su cara a dos centímetros de la cara del castaño y lo miró fijamente a los ojos.

-¿Qué?- preguntó el adolescente, sintiéndose algo intimidado por la mirada de su hermana.

-Escupelo. ¿Por qué los magos estaríamos involucrados?- preguntó Jane. Dándose cuenta de lo que iba, Demian se salió de su cama y se instaló a los pies de la cama de Michael, mirándolo igual de fijamente que Jane.

-Supongo que ya tengo que decírselo.- suspiró Michael, dándose cuenta de que ya no podría esconder la verdad por mucho más -Sí me crucé con Johnny Thompson y su banda, pero después de que quedáramos casi iguales, un par de hombros con capas oscuras se aparecieron frente a nosotros de la nada. La banda desapareció corriendo casi de inmediato, sin embargo, yo no tenía escapatoria y, a pesar de dar mis buenos golpes, es casi imposible luchar a lo muggle contra alguien que tiene toda su magia consigo.- explicó el castaño mayor. A medida que avanzaba en su relato, ambos chicos se iban acercando cada vez más a él, hasta quedar abrazados a Michael en lo posible que sus heridas se lo permitían.

-Remus presentó una denuncia en el Ministerio de la Magia, pero hasta ahora la única noticia que hemos tenido es que estoy autorizado a llevar un amuleto transportador, el cual se activa en caso de emergencia y me lleva directo al lugar donde Jonathan se encuentre.- siguió Michael sosteniendo a sus dos hermanos contra sí, sabiendo que eso los tranquilizaría. De inmediato, Jane miró hacia el cuello de su hermano, viendo que llevaba una cadenita que no le había visto con anterioridad, a la vez que soltaba un suspiro de tranquilidad. Lo que ninguno de los dos más pequeños sabía, era que Michael había dejado de costado algo que Remus le había contado específicamente a él respecto a los hombres de capa, pero consideraba que no había necesidad de asustarlos más de lo que ya estaban. El muchacho se quedó despierto por un largo rato, esperando que las respiraciones de sus hermanos se hubieran vuelto completamente regulares, momento en el cual se obligó a cerrar los ojos y quedarse dormido.

*

El regreso a su casa fue igual de rápido y mareante que la ida, pero los chicos estaban tan cansados que nadie reclamó, ni siquiera Rose. Como Demian y Jane tenían que tomar el tren al día siguiente, Remus y Jonathan los enviaron a armar sus baúles mientras Rose acompañaba a Michael a su dormitorio. Desde que el chico había sido atacado, los tres adultos habían tomado todas las precauciones posibles, haciendo que todos vivieran bajo el mismo techo, algo que no le importaba para nada a Jane. Mientras terminaban de cerrar sus baúles, la lechuza de Jane ingresó por la ventana, con dos cartas amarradas a su pata.

-¿Y eso?- preguntó Demian al ver a Jane meter las dos cartas abiertas dentro de su baúl.

-Cartas de agradecimiento por los regalos.- explicó la chica sin preocuparse -Y antes de que te pongas celoso, una es de Harry y la otra de los hermanos Weasley.- agregó al ver los puntitos rojos de molestia aparecer de nuevo en la cara de su mejor amigo. La chica dejó nuevamente las cartas repetidas de las ranas de chocolate en su caja de casa, antes de meter las nuevas que había encontrado durante las vacaciones dentro de su cajita portátil.

-¿Aún no hay Dumbledore?- preguntó Demian viendo como Jane guardaba las ranas de chocolate que le quedaban dentro de su baúl.

-Nop.- replicó Jane con una sonrisa de diversión.

-Sabes que Thomas te va a molestar cuando volvamos, ¿verdad?- preguntó el castaño con una risa demente. La chica azabache asintió con la cabeza, su sonrisa aún pintada en su cara, tras lo cual, cerró el baúl sentándose sobre la tapa para que todo cupiera antes de meterse en su pijama e ingresar a su cama.

-Buenas noches.- soltó la chica antes de tomarse su poción y dormirse profundamente, su sonrisa aún en los labios.

-Buenas noches.- soltó Demian deslizándose entre sus propias sábanas.


Lo sé, no tengo excusa. Me disculpo profundamente con todos aquellos que aún siguen esta historia. Saludos
MSebastián ;)


« Harry en peligro Comenta este capítulo | Ir arriba Flamel »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.