Historia al azar: Almas Gemelas
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La Sangre llama a la Sangre » El Troll de Halloween
La Sangre llama a la Sangre (ATP)
Por MSebastian
Escrita el Domingo 13 de Noviembre de 2016, 14:43
Actualizada el Martes 12 de Enero de 2021, 18:42
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El Troll de Halloween

Capítulos
  1. El orfanato
  2. Lechuzas
  3. Familia
  4. Hogwarts
  5. Amistades y enemistades
  6. Los gemelos Weasley
  7. Guerra de Bromas
  8. Lecciones de vuelo
  9. Cumpleaños feliz
  10. Halloween
  11. Secretos del Director
  12. Poderosos encantamientos
  13. Navidad en familia
  14. ¿Hermano?
  15. El Bosque Prohibido
  16. El Cuarteto del Terror
  17. El Que no Debe ser Nombrado
  18. Casa
  19. Unas vacaciones movidas
  20. El niño nuevo
  21. Regreso a las andanzas
  22. El Trío del Terror
  23. Entrenamiento de Quidditch
  24. Quirrell
  25. El Troll de Halloween
  26. Harry en peligro
  27. Navidad
  28. Flamel
  29. Problemas
  30. Conociendo a Harry
  31. Pasando la trampilla
  32. El hombre con dos caras
  33. Enfermería
  34. Casa es donde el corazón está
  35. Malas noticias por lechuza
  36. Fama
  37. Golpes y peligro
  38. Nuevo profesor de defensa (Ahem, ¡inútil!)
  39. Enemigos
  40. Más secretos
  41. La advertencia
  42. Siempre Halloween
  43. La bludger loca
  44. Club de duelo
  45. De águilas y leones
  46. Banda de inútiles que no se toman nada enserio
  47. Más y más problemas
  48. Advertencias
  49. Y de vuelta al bosque
  50. La Cámara de los Secretos
  51. El Heredero de Slytherin
  52. Festín a medianoche
  53. La peor noticia del año
  54. La mejor noticia del año
  55. Las cosas no pueden empeorar
  56. Un Dementor en el Hogwarts Express
  57. Hagrid no se lo merece
  58. Tío Remus al rescate
  59. Halloween bajo las estrellas
  60. Promesas
  61. Navidades sin Remus
  62. Patronus
  63. Quidditch contra hermanos

El grupo de Ravenclaw se había empeñado en buscar qué era aquello que parecía tener a Harry y Ron tan enfrascados en preguntas. Sabían que tenía que ver con un pequeño paquete, pero como los tres sabían que los paquetes de pequeño tamaño podían ser engañosos, esperaban encontrar alguna nueva prueba antes de tener que acercarse de nuevo al perro de tres cabezas, por lo que se pasaron las siguientes semanas observando a Harry y Ron, quienes parecían ser los únicos en tener alguna idea de qué estaba pasando.

-¿Viste a la chica Granger?- susurró Demian viendo como Jane no desviaba la vista de la mesa de Gryffindor durante el desayuno.

-Está lo más lejos posible de Ron y Harry…- empezó Jane, pero se quedó callada al ver el correo llegar. Su atención fue desviada de inmediato hacia un paquete largo y delgado, que llevaban seis lechuzas blancas.

-¿Qué es eso?- preguntó Demian, pero la mano de Thomas en su cabeza lo hizo reaccionar. -Oh.- agregó al reconocer la forma. Todos se quedaron boquiabiertos cuando las lechuzas dejaron el paquete frente a Harry, quien no parecía estar esperándoselo.

-Atentos.- ordenó Jane al ver una cabeza rubia seguir a Harry y Ron.

-Por favor… dime que no van a pelearse de nuevo.- murmuró Jane, pero la mirada de sus compañeros le indicó todo lo contrario. No queriendo que su hermano creyera que ella estaba persiguiéndolo, Jane decidió ir a avisarle al profesor Flitwick para que interviniera, esperando que el minúsculo profesor lograra intervenir antes de hubiera un desastre.

-Se me acaba de ocurrir algo muy tonto, pero que a la vez tiene mucho sentido acerca del perro ese.- murmuró Thomas mientras se empezaban a dirigir hacia la clase de pociones.

-Déjame adivinar, ¿Hagrid?- preguntó Demian arqueando una ceja.

-Bueno, tiene sentido.- replicó Jane sentándose en su puesto de siempre -¿Recuerdan que el año pasado nos contó que quería un dragón? Hagrid tiene pasión por los monstruos.- agregó la chica azabache mientras se ponía sus guantes de piel de dragón, asegurándose de que ni un solo centímetro de piel estuviera a descubierto. El año anterior había tenido un par de accidentes y no deseaba que Snape le empezara a quitar puntos por no mantener las precauciones necesarias.

-Podríamos ir a visitarlo más tarde, ¿qué opinan?- propuso Thomas, encantado de poder averiguar si su teoría era la correcta. Demian asintió con desgana, mientras Jane empezaba a considerar que lo más probable fuera que el guardabosques no sólo sabría del perro, sino por qué estaba allí y si es que eso tenía que ver con el paquete que Harry y Ron habían mencionado. Tras dejar sus frascos con pociones en el escritorio del profesor, Demian, Jane y Thomas se dirigieron de inmediato hacia la cabaña de Hagrid, sabiendo que este no tendría problemas en que llevaran sus bolsos con sus materiales escolares, sobretodo considerando que luego tendrían que volver a clases.

-Hola Hagrid.- dijo Jane ingresando a la cabaña del gigante después de que este le hubiera abierto la puerta.

-Hola Jane. Chicos, que bueno verlos aquí. ¿Quieren té?- propuso Hagrid dejando que los chicos cruzaran la puerta y se instalaran donde siempre se instalaban cuando lo iban a ver. Jane asintió de inmediato, mientras sus amigos negaban con la cabeza, sintiendo que no era el tiempo para tomarse una taza de té.

-¿Qué me cuentan?- preguntó Hagrid con una sonrisa de oreja a oreja mientras se afanaba con la tetera en el fuego.

-Oh, nada especial. Las clases se mantienen entretenidas, he visto a Harry un par de veces, se le ve bien por cierto. Ah, y por supuesto, nos encontramos con un perro de tres cabezas.- respondió Jane con una sonrisa inocente mientras sorbía del té que Hagrid le acababa de servir. La chica fingió no darse cuenta de nada, pero reprimió una sonrisa cuando Hagrid soltó su grito.

-¿Cómo se enteraron de Fluffy?- preguntó el gigante con una expresión horrorizada en la cara, mientras los tres amigos se miraban con una expresión de sabelotodo marcada en sus caras.

-Eso no importa.- respondió velozmente Demian.

-¿Qué hace en Hogwarts?- agregó Thomas mientras Jane miraba a Hagrid por encima de su taza de té.

-Eso no es de su incumbencia.- gruñó Hagrid -Se lo compré a un griego el año pasado… y se lo presté a Dumbledore para guardar…- iba a agregar algo, cuando se dio cuenta de que estaba hablando demasiado, por lo que regresó su vista hacia lo que estaba haciendo.

-¿Qué? ¿Qué es lo que está guardando?- preguntó Jane con la concentración tan fija en el gigante que no se dio cuenta en el perro a su lado que se echó a ladrar con sus gritos. El ruido fue tan de golpe, que los tres chicos terminaron en el suelo debido al salto que se pegaron por el susto producido por el animal.

-Repito que no es de su incumbencia. En eso sólo tienen un papel el profesor Dumbledore y Nicolás Flamel.- volvió a gruñir Hagrid. Ante el nuevo nombre, tanto Demian como Thomas iban a hacer un comentario, pero la cara de Jane detrás del gigante les indicaba que mejor que se quedaran en silencio hasta que estuvieran lejos de los oídos indiscretos. Cuando regresaron a clases tampoco pudieron hablar con tranquilidad, pues la profesora McGonagall los estaba observando con mucha atención, ya que el hechizo que estaban practicando era bastante complejo, pero cuando por fin se instalaron en su sala común a hacer sus deberes, lo único que tenían en mente era el nombre que Hagrid les había entregado.

-¿Quién es Nicolás Flamel?- preguntó Thomas sin siquiera abrir su libro.

-Ni idea.- respondieron Demian y Jane al unison. Los tres se quedaron pensativos, sin estar seguros de qué hacer con la información que les había sido entregada.

-Si es conocido de Dumbledore, tiene que ser famoso…- murmuró Demian.

-Y si es famoso, tiene que estar en los cromos de las ranas de chocolate.- agregó Thomas siguiendo la línea de pensamiento de su amigo, tras lo cual, ambos se giraron hacia Jane con una sonrisa en los labios.

-Oh, no. No los pienso traer aquí.- refunfuñó la chica cruzándose de brazos, sin importarle las miradas de súplica de sus amigos.

-Urgh, está bien.- Jane subió de a dos los escalones que la llevaban hacia su dormitorio, tras lo cual, bajó con una caja de fierro que parecía pesarle mucho. Demian iba a abrir su boca para preguntarle si le ayudaba, pero la mirada de Jane lo dejó en silencio, mientras se aseguraba de que no hubiera nadie por allí muy cerca. Tras ver que todos estaban demasiado ocupados con sus propios asuntos como para prestarles atención, Jane abrió la caja y la volcó sobre la mesa que estaban ocupando con sus amigos, dejando caer más cromos de los que la caja parecía poder contener, quedando la mesa sumergida bajo una pila de cartas de distintos colores y formas.

-Wow. Sabía que tenías muchas, pero nunca me imaginé que serían… tantas. ¿Cómo te caben tantos allí dentro?- soltó Thomas con una sonrisa mientras Jane se apresuraba en ordenar los cromos frente a ella en tres pilas.

-Mi padrino la hechizó para que no tuviera problemas.- replicó Jane.

-Y eso que estos son los que tiene de modo único, los repetidos los tiene en una caja de madera en casa.- resopló Demian con una sonrisa cogiendo el primero de la pila que su amiga había dejado frente a ella mientras Jane se ruborizaba.

-Remus siempre me envía ranas de chocolate. Sobre todo para los exámenes.- explicó la chica sin mirar a nadie lanzando el primer cromo de vuelta a la caja. A medida que pasaba el tiempo, la sala común se iba quedando más vacía, sin embargo, al día siguiente era sábado, así que no tendrían que levantarse tan temprano y podían mantener su investigación en secreto.

-¿Cómo es que no tienes ningún Dumbledore?- preguntó de pronto Thomas al darse cuenta de que al menos en los tres cuartos de pila que llevaba no había aparecido el director de la escuela.

-No lo sé. No sabía que tenía cromo.- replicó Jane, quitándole importancia al asunto, pero Thomas se pinchó el puente de la nariz y sacudió su cabeza con fuerza.

-Eres la primera persona que conozco que tiene tantos cromos y aún así no tiene a Dumbledore.- siguió murmurando Thomas sin poder creérselo -Ni que fuera tan difícil.- agregó lanzando los últimos dos cromos que le quedaban dentro de la caja. Al dejar caer sus propios cromos dentro de la caja, Jane y Demian suspiraron con fuerza, dándose cuenta de que no habían encontrado lo que necesitaban en el lugar más accesible, por lo que tendrían que armarse de paciencia y dedicación para empezar a buscar en los libros de la biblioteca, aunque un leve asentimiento les dejó en claro que no le iban a preguntar nada a la estricta bibliotecaria. Ahogando un bostezo, Jane terminó de guardar los cromos en su caja, tras lo cual, se despidió de sus amigos e ingresó a su dormitorio, dejándose caer sobre su cama, queriendo quedarse dormida de inmediato, pero sabía que necesitaba su poción antes de dormir. Cerrando las cortinas, se tomó lo que quedaba del vial que tenía y se dejó caer en las profundidades del sueño.

*

Octubre ya había llegado y ninguno de los Ravenclaw había descubierto nada. Seguían sacando libro tras libro de la biblioteca, mientras se dirigían cada cierto tiempo a ver a Hagrid, esperando poder sonsacarle algo más de información, pero cada vez que parecía que lo habían conseguido, sucedía algo que distraía al gigante, haciendo que los tres niños de segundo no pudieran saber nada.

-Argh, esto es insoportable.- se quejó Jane mientras regresaban de vuelta al castillo antes de oscureciera. La chica siguió despotricando con fuerza, mientras sus amigos se burlaban detrás de ella, pero cuando Jane se fue a su dormitorio, Demian cogió a Thomas del brazo y le impidió proseguir un camino similar.

-¿Qué?-

-Jane se olvidó que el próximo lunes es su cumpleaños.- replicó Demian con una sonrisa -Y hace tiempo que no hacemos nada con los Weasley.- agregó malévolamente.

-Oh, no. No quiero ser partícipe de tus ideas estúpidas,- se quejó Thomas -y menos cuando ella sabe pelear tanto en forma muggle como en forma mágica.- agregó el albino, preocupado de que su amiga se enfureciera con él si es que se veía involucrado en alguna idea de Demian.

-No te va a hacer daño, si es que eso te preocupa.- replicó Demian -Remus ya nos dejó en claro que lo que aprendimos, y seguiremos aprendiendo, durante las vacaciones es sólo para emergencias.- agregó con una sonrisa que deseaba tranquilizadora.

-Igual, no sé qué tanto planeas, si de todos modos cae en día lunes.- refunfuñó Thomas subiendo a su dormitorio.

*

A medida que se acercaba el cumpleaños de Jane, mayor movimiento se podía ver entre Demian y Thomas, y los mellizos Weasley, a espaldas de Jane, quien no parecía darse cuenta de nada, aún metida a fondo dentro de la biblioteca, sacando tomos y más tomos que repasaba a toda velocidad, manteniendo un ritmo de lectura constante, pero que le impedía concentrarse en sus estudios.

-Señorita Porter, ¿puede, por favor, explicarme como es que se metió en este lío?- preguntó la profesora Sprout viendo como la chica se encontraba enredada en un Lazo del Diablo de pequeño tamaño.

-Ahm… ¿no lo sé?- respondió Jane tratando de desenredarse, pero uno de los tentáculos de la planta se dirigía peligrosamente a su cuello y parecía que se iba a ahorcar si nadie hacía nada pronto. Con un veloz movimiento de varita, la jefa de Hufflepuff hizo aparecer un fuego a los pies de la planta, destruyéndola de golpe y permitiendo de ese modo que Jane respirara con fuerza.

-¿Por qué se acercó a la planta, señorita Porter? ¿Acaso no hizo su tarea?- preguntó la profesora mirando a la chica quien se ruborizó y negó con la cabeza. Con un suspiro exasperado, la profesora Sprout le quitó quince puntos a Ravenclaw, tras lo cual se giró hacia el resto del curso.

-¿Ahora entienden por qué hay que hacer correctamente sus tareas? Tienen que saber cómo lidiar con las cosas que hay aquí dentro.- siguió refunfuñando la profesora, tras lo cual, envió a los alumnos de vuelta al castillo, aunque haciendo que Thomas llevara a Jane a la enfermería, a pesar de sus reclamos.

-Estoy bien…- se quejó la chica, pero la mirada de reproche de la señorita Pomfrey la hizo cerrar la boca.

-Esto no te hubiera pasado si es que hubieras hecho la tarea.- la regañó Thomas.

-No me dio tiempo a hacerla, tenía que terminar otra cosa antes.- se defendió Jane cruzándose de brazos mientras la enfermera revisaba su cuello, poniendo una pomada encima de las partes donde la piel había quedado más dañada por la planta.

-Tuviste suerte de que la planta estaba recién desarrollándose y la profesora Sprout estaba presente. El ataque podría haber sido fatal.- soltó la enfermera dejando a un lado la pomada y asegurándose que la chica se protegía bien el cuello. Por suerte, no era una herida que necesitara de vendas, pero si necesitaría ser cubierta con un pañuelo, para que no se expusiera a infecciones. Con un vago asentimiento a cada una de las instrucciones que la enfermera le iba dando pero sin prestarle realmente atención, Jane logró salir de la enfermería, dirigiéndose a su siguiente clase, el pañuelo celeste puesto de tal manera que no llamara la atención, sin embargo, el ojo entrenado de Demian la delató.

-¿Muy terrible?- preguntó Demian en un susurro mientras sus amigos tomaban asiento.

-Sólo quedaron unas cuantas marcas en carne viva y la enfermera no quiere que se contagie.- replicó Jane sacando un pergamino y una pluma para tomar sus apuntes, pero Thomas notó el libro que sostenía entre sus piernas y se lo quitó de un tirón.

-Clases primero, investigación después.- ordenó dejándolo fuera del alcance de su amiga.

*

El lunes 14 de octubre Jane amaneció como de costumbre con el sonido de su despertador. Tras desperezarse, abrió las cortinas de su cama y fue a ducharse antes de que sus compañeras se levantaran, tras lo cual, bajó al comedor con una sonrisa en los labios. La chica había olvidado que era su cumpleaños, pero había podido soñar, por primera vez en su vida, con otra cosa que no fueran las pesadillas. No podía recordar muy bien el sueño, pero si recordaba con claridad la imagen de un niño pequeño de pelo azabache y mechones rojizos, quien jugaba a su lado con una sonrisa en los labios. En cuanto se sentó a su mesa los platos se llenaron de distintos postres de chocolate, pero la chica sonrió de lado, sabiendo que seguramente estaba teniendo su día de suerte. No fue sino hasta que llegó el correo de la mañana que entendió por fin que algo más estaba pasando, ya que su lechuza venía acompañada de otras cuatro lechuzas, todas cargando un gran paquete que posaron frente a la chica antes de volver a salir volando. Antes de que pudiera abrir la carta que lo acompañaba, Demian y Thomas se pusieron detrás de ella, tapándole los ojos con fuerza e impidiéndole hacer cualquier movimiento. En cuanto la dejaron ver de nuevo, Jane se dio cuenta de que al lado de su paquete había un pastel de chocolate con doce velas chispeantes, mientras que al frente de ella se habían instalado Fred y George con dos sonrisas iguales. Tras cantarle feliz cumpleaños, Jane sopló las doce velas con fuerza, esperando que se apagaran de golpe, pero al parecer las velas tenían otro propósito, ya que en vez de apagarse con el viento expulsado por la chica, parecieron tomar impulso y lanzarse en los aires, produciendo explosiones de colores. Ante la situación, Jane soltó un grito de susto, el cual se transformó en risa casi de inmediato, mientras abrazaba a sus amigos con una sonrisa.

-¿Qué te envió Remus?- preguntó Demian mientras miraban como la profesora McGonagall discutía con los gemelos.

-Chocolate.- sonrió Jane al abrir el paquete. Ninguno se sorprendió realmente de que Remus le hubiera enviado chocolate a su ahijada, sin embargo, la cantidad que había fue lo que los mantuvo con la boca abierta. El hombre parecía haberle enviado centenas de ranas de chocolate, junto con dos grandes tablas de chocolate amargo, el cual era el favorito de Jane.

-A ver si ahora te sale Dumbledore.- se burló Thomas mientras la chica cogía la caja y se la llevaba a su dormitorio antes de correr hacia su primera clase de la mañana. Como su cumpleaños había caído en día escolar, era poco probable que pudiera hacer nada, sin embargo, no había contado con que sus amigos llevaban planeando aquel día desde hacía varios días atrás.

-Hey, Porter. Tus amigos nos pidieron que te acompañáramos a la cocina.- indicó Lee logrando interceptar a la chica antes de que ingresara al comedor.

-Ah, y esto es de parte de nosotros.- agregó George a su lado entregándole un paquete envuelto en brillantes colores.

-Pero es mejor que lo abras en algún lugar donde los profesores no lo vean.- terminó Fred con una sonrisa malvada, sabiendo que Jane no querría que le confiscaran sus juguetes nuevos. Jane sonrió de costado y los abrazó a ambos con fuerza, tras lo cual, se dirigió hacia las cocinas con los dos pelirrojos y el chico de dreadlocks a su lado. Durante todo el almuerzo, los seis se divirtieron y jugaron en las cocinas, siendo servidos por los elfos domésticos, a quienes Jane invitó a que se sentaran a comer, pero estos declinaron su oferta con pequeñas muecas de disgusto. Para cuando tuvieron que regresar a clases, los pequeños seres ya estaban de nuevo con su buen humor y, como regalo de cumpleaños, le entregaron a Jane un montón de dulces que la chica tuvo que esconder dentro de su bolso para poder llevárselos. El resto de la jornada funcionó casi como de costumbre, sólo que Demian y Thomas hacían de todo para poder hacer sonreír a Jane.

-Gracias por este cumpleaños.- murmuró Jane antes de irse a dormir, la chica iba a agregar algo, pero todo lo que salió de su boca fue un bostezo largo y profundo que no pudo tapar con su mano, pero las risas de sus amigos la tranquilizaron. Con un gesto de la mano, se despidió de sus amigos e ingresó a su dormitorio, donde escribió una nota para acordarse de enviarle una carta a Remus antes de meterse a su cama y quedarse profundamente dormida.

*

Al pasar el cumpleaños de Jane, su ánimo fue decayendo de a poco tras el paso de los días, preocupando a los que la rodeaban, pero Demian y Thomas ya habían sacado sus conclusiones y se habían dado cuenta que Halloween se acercaba. Sabían que Jane no iba a disfrutar de Halloween como ellos, sin embargo, lograron hacerle prometer que los acompañaría al banquete de la noche para poder obligarla a comer algo que fuera, ya que la chica casi no había probado bocado desde el desayuno. Mientras ingresaban al comedor, escucharon el rumor de que Hermione Granger se había escondido en el baño de niñas y estaba llorando por algo que había sucedido en la clase de encantamientos, pero los rumores fueron cesando, ya que era la primera vez que los involucrados veían las decoraciones de Halloween. Mil murciélagos aleteaban desde las paredes y el techo, mientras que otro millar más pasaba entre las mesas, como nubes negras, haciendo temblar las velas de las calabazas. La comida apareció de pronto en los platos y Jane se estaba sirviendo un pedazo de carne, cuando el profesor Quirrell llegó rápidamente al comedor; con el turbante torcido y cara de terror. Todos se giraron hacia él mientras se acercaba al Profesor Dumbledore, se apoyaba sobre la mesa y jadeaba.

-Un trol… en las mazmorras… Pensé que debía saberlo…- dijo el profesor, tras lo cual, se desplomó en el suelo. El tumulto que siguió fue caótico, preparada para algo malo, Jane logró mantener los nervios y mirar de reojo hacia la mesa de Gryffindor, donde Harry y Ron parecían estar gritando junto a los demás niños de primero, algo que el profesor Dumbledore tuvo que remediar, haciendo salir chispas de su varita.

-Prefectos,- exclamó -conducid a vuestros grupos a los dormitorios, de inmediato.- Penélope Clearwater se levantó de inmediato y se hizo cargo de los alumnos de primero, haciendo que estos formaran una fila y se empezó a dirigir hacia la torre de Ravenclaw. Jane, Demian y Thomas los siguieron muy de cerca, cruzándose con los alumnos de primero de Gryffindor y logrando escuchar a medias la conversación de Harry y Ron. Entendiendo que ambos chicos iban a por su compañera de curso, Jane decidió seguirlos hasta que estuvieran solos e indicarles que ella iba con ellos, dejando atrás a Thomas y Demian.

-¡Percy!- susurró Ron, empujando a Harry detrás de un gran buitre de piedra. Creyendo que la habían escuchado, Jane los siguió, pero antes de poder decir algo, pudieron ver que no era Percy sino Snape, quien cruzó el pasillo y desapareció de la vista.

-¿Qué es lo que está haciendo?- murmuró Harry -¿Por qué no está en las mazmorras, con los profesores?-

-No tengo ni idea.- replicó Ron mirando con el ceño fruncido hacia Jane -No vamos a irnos a nuestra torre.- agregó desafiante hacia la chica azabache.

-¿Crees que estoy aquí para eso?- se sorprendió Jane -No. Yo los acompaño.- agregó mientras se deslizaban en silencio por los pasillos detrás de Snape.

-Se dirige al al tercer piso.- dijo Harry, pero Ron levantó la mano.

-¿No sienten un olor raro?- Harry y Jane olfatearon y un aroma especial les llegó a su nariz, una mezcla de calcetines sucios y baño público que nadie limpia. Y de pronto lo oyeron, un gruñido y las pisadas inseguras de unos pies gigantescos. Jane señaló al fondo del pasillo, a la izquierda. Algo enorme se movía hacia ellos. Se ocultaron entre las sombras y lo vieron surgir a la luz de la luna. Era una visión horrible. Más de tres metros y medio de alto, y tenía la piel de color gris piedra, un descomunal cuerpo deforme y una cabeza pelada. Tenía piernas cortas, gruesas como troncos de árbol, y pies achatados y deformes. El olor que despedía era increíble. Llevaba un gran bastón de madera que arrastraba por el suelo, porque sus brazos eran muy largos. El monstruo se detuvo frente a una puerta y miró hacia el interior. Agitó sus largas orejas, tomando decisiones con su minúsculo cerebro, y luego entró lentamente en la habitación. Jane se quedó en silencio, tratando de recordar cuál era esa puerta, pero estaba tan nerviosa que la respuesta no se le venía a la cabeza.

-La llave está en la cerradura.- susurró Harry -Podemos encerrarlo allí.- agregó apuntando con la cabeza.

-Bueno idea.- respondió Ron con voz agitada. Se acercaron hacia la puerta abierta con la boca seca, rezando para que el trol no decidiera salir. De un gran salto, Harry pudo empujar la puerta y echarle la llave.

-¡Sí!- animados con la victoria, Harry y Ron comenzaron a correr por el pasillo para volver, pero al llegar a la esquina oyeron algo que sus corazones se detuvieran.

-¡NO!- gritó Jane lanzándose a la puerta tras escuchar el grito agudo y aterrorizado que procedía del lugar que acababan de cerrar con llave.

-¡Hermione!- alcanzó a escuchar la azabache mientras daba la vuelta a la llave e ingresaba corriendo. Hermione Granger estaba agazapada contra la pared opuesta, con aspecto de estar a punto de desmayarse. El personaje deforme avanzaba hacia ella, chocando contra los lavamanos.

-¡Distráiganlo!- gritó Jane. Harry tiró de un grifo y lo arrojó con toda su fuerza contra la pared. El trol se detuvo a pocos pasos de Hermione. Se balanceó, parpadeando con aire estúpido, para ver quién había hecho aquel ruido. Sus ojitos malignos detectaron a Harry, momento que Jane aprovechó para lanzarse hacia la castaña. El trol vaciló y luego se lanzó hacia Harry, levantando su bastón.

-¡HARRY!- chilló Jane al ver la situación, mientras seguía tratando de levantar a Hermione.

-¡Eh, cerebro de guisante!- gritó Ron desde el otro extremo, tirándole una cañería de metal. El ser deforme no pareció notar que la cañería lo golpeaba en la espalda, pero sí oyó el aullido y se detuvo otra vez, volviendo su horrible hocico hacia Ron y dando tiempo a Harry para correr.

-¡Vamos, corre, corre!- Harry gritó a Hermione, tratando de empujarla hacia la puerta junto a Jane, pero la niña no se podía mover. Seguía agazapada contra la pared, con la boca abierta de miedo.

-¡Desmaius!- soltó Jane de golpe -¡Expulso!- agregó al ver que el trol no reaccionaba, pero se dio cuenta de inmediato que el monstruo era demasiado grande y de piel demasiado gruesa para que sus hechizos fueran efectivos, sobre todo cuando era la primera vez que los utilizaba en una situación como esa. Los gritos y los golpes parecían haber enloquecido al trol. Se volvió y enfrentó con Ron, que estaba más cerca y no tenía manera de escapar. Entonces Harry hizo algo muy valiente y muy estúpido: corrió, dando un gran salto y se colgó, por detrás, del cuello de aquel monstruo.

-¡Harry, no!- gritó Jane, pasando su hombro por debajo de los brazos de Hermione mientras la trataba de levantar. La atroz criatura no se daba cuenta de que Harry colgaba de su espalda, pero hasta un ser así podía sentirlo si uno le clavaba un palito de madera en la nariz, pues la varita de Harry todavía estaba en su mano cuando saltó y se había introducido directamente en uno de los orificios nasales del trol. Chillando de dolor, el trol se agitó y sacudió su bastón, con Harry colgado de su cuello y luchando por su vida. En cualquier momento el monstruo lo destrozaría, o le daría un golpe terrible con el bastón, y Jane parecía haberse quedado con la mente en blanco por el susto. A su lado, Hermione seguía en el suelo, aterrorizada. Ron empuñó su propia varita, sin saber qué iba a hacer, y se oyó gritar el primer hechizo que se le ocurrió.

Wingardium Leviosa!- El bastón salió volando de las manos del trol, se elevó, muy arriba, y luego dio la vuelta y se dejó caer con fuerza sobre la cabeza de su dueño. el trol se balanceó y cayó boca abajo con un ruido que hizo temblar la habitación. Harry se puso de pie. Le faltaba el aire. Ron estaba allí, con la varita todavía levantada, contemplando su obra.

-¿Está muerto?- preguntó Hermione mirando con temor hacia el trol.

-No lo creo.- replicó Jane recuperando el habla -Un golpe así sólo lo dejaría desmayado.- agregó levantándose y tendiéndole una mano a Hermione para que esta también se pudiera levantar. Harry se inclinó y retiró su varita de la nariz del trol, viendo que estaba cubierta por una gelatina gris.

-Puaj… qué asco.- el chico la limpió en la piel del trol y miró hacia Jane, quien le pasó un pañuelo para que la pudiera limpiar con agua y jabón antes de salir. Un súbito portazo y fuertes pisadas hicieron que los tres se sobresaltaran. No se habían dado cuenta de todo el ruido que habían hecho, pero, por supuesto, abajo debían haber oído los golpes y gruñidos del trol. Un momento después, la profesora McGonagall entraba apresuradamente en la habitación, seguida por Snape y Quirrell, que cerraban la marcha. Quirrell dirigió una mirada al monstruo, se le escapó un gemido y se dejó caer en un inodoro, apretándose el pecho ante la mirada asqueada de Jane, quien no entendía como un hombre así podía ser profesor en el colegio. De pronto, tal como había sucedido tiempo atrás, se sintió como si fuera a caerse, pero se mantuvo con la vista fija en Harry mientras este trataba de idear una explicación que convenciera a la profesora.

-Por favor; profesora McGonagall… me estaban buscando a mí.- dijo una voz desde las sombras.

-¡Hermione Granger!- Hermione había salido de detrás de Jane, quien había tratado de esconderla para que no le cayera castigo.

-Yo vine a buscar al trol porque yo… yo pensé que podía vencerlo, porque, ya sabe, había leído mucho sobre el tema.- explicó la castaña. Ron dejó caer su varita mientras Jane sonreía de costado, entendiendo qué era lo que estaba pasando.

-Si ellos no me hubieran encontrado, yo ahora estaría muerta. La chica de Ravenclaw le echó unos hechizos que jamás había escuchado, Harry le clavó su varita en la nariz y Ron lo hizo golpearse con su propio bastón. No tuvieron tiempo de ir a buscar ayuda. Estaba a punto de matarme cuando ellos llegaron.- explicó Hermione con una pequeña voz. A su lado, Jane trató de esconder una sonrisa, pues era bastante claro que la pequeña Gryffindor estaba tratando de proteger a sus compañeros de futuros desastres, mientras que Harry y Ron trataron, sin mucho resultado, de no poner cara de asombro.

-Bueno… en ese caso…- dijo la profesora McGonagall, contemplando a los cuatro niños -Hermione Granger; eres una tonta. ¿Cómo creías que iba a derrotar a un trol gigante tú sola?- Hermione bajó la cabeza. Harry estaba mudo y Jane los observaba con interés, teniendo una pequeña idea de qué era lo que estaba pasando por la mente del chico.

-Hermione Granger, por esto Gryffindor perderá cinco puntos.- dijo la profesora McGonagall -Estoy muy desilusionada por tu conducta. Si no te ha hecho daño, mejor que vuelvas a la torre de Gryffindor. Los alumnos están terminando la fiesta en sus casas.- agregó sin notar el leve ensombrecimiento en la cara de Jane. Hermione se marchó de inmediato, tras lo cual, la profesora McGonagall se volvió hacia Harry y Ron.

-Bueno, sigo pensando que tuvisteis suerte, pero no muchos de primer año podrían derrumbar a esta montaña. Habéis ganado cinco puntos cada uno para Gryffindor. El profesor Dumbledore será informado de esto. Podéis iros.- indicó la directora de Gryffindor, tras lo cual se giró hacia Jane, esperando que el profesor Snape y Quirrell salieran también detrás de los chicos de primero.

-Señorita Potter, ¿se encuentra bien?- preguntó la profesora con una voz más dulce de lo que había ocupado con Harry y Ron.

-Perfectamente, profesora McGonagall.- replicó la chica dejando salir la sonrisa que llevaba conteniendo.

-¿Me puede explicar lo de los hechizos?- pidió la mujer -Porque no creo que haya tratado de ocupar hechizos de primero o segundo curso.- agregó arqueando una ceja interesada. Jane resopló con fuerza, sabiendo que en algún momento todos se enterarían y se preparó para lo peor.

-Mi tutor nos estuvo enseñando a Demian y a mí a batirnos en duelo, ya sabe, en caso de que alguien nos quiera jugar una mala pasada. Así que traté de lanzarle un par de hechizos de esos, pero al parecer era demasiado grande para que funcionaran bien.- respondió Jane, mientras su sonrisa se desvanecía un poco.

-Mmm… ya veo. Bueno. Por su participación, Ravenclaw obtendrá también cinco puntos. Puede retirarse.- sin creérse su suerte, Jane salió corriendo llegando hasta el picaporte que le bloqueaba el paso. Tras entregar la contraseña, cruzó la abertura encontrándose con que la sala común estaba llena de gente y ruidos. Todos comían lo que les habían subido. Demian y Thomas, sin embargo, estaban al lado de la puerta, mordiéndose las uñas. Tras recibir a la chica entre sus brazos, Demian se empezó a quejar de que los hubiera dejado atrás, sin embargo, Jane fue a coger un plato con comida y se sentó en una esquina a explicarles entre susurros lo que había sucedido.


Hola de nuevo. ¡¡¡Feliz cumpleaños a Harry!!! (Yey)
En fin, aquí tengo que poner el disclaimer (Los personajes y la historia base no me pertenecen... blablabla... yo sólo juego con los personajes... etc, etc, etc) porque, como algunos quizás habrán notado, tomé partes textuales del libro. Eso.

Saludos para los que aún me siguen (lamento la tardanza)
MSebastián ;)


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