Historia al azar: Una novia para Neville
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La Sangre llama a la Sangre » Poderosos encantamientos
La Sangre llama a la Sangre (ATP)
Por MSebastian
Escrita el Domingo 13 de Noviembre de 2016, 14:43
Actualizada el Martes 12 de Enero de 2021, 18:42
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Poderosos encantamientos

Capítulos
  1. El orfanato
  2. Lechuzas
  3. Familia
  4. Hogwarts
  5. Amistades y enemistades
  6. Los gemelos Weasley
  7. Guerra de Bromas
  8. Lecciones de vuelo
  9. Cumpleaños feliz
  10. Halloween
  11. Secretos del Director
  12. Poderosos encantamientos
  13. Navidad en familia
  14. ¿Hermano?
  15. El Bosque Prohibido
  16. El Cuarteto del Terror
  17. El Que no Debe ser Nombrado
  18. Casa
  19. Unas vacaciones movidas
  20. El niño nuevo
  21. Regreso a las andanzas
  22. El Trío del Terror
  23. Entrenamiento de Quidditch
  24. Quirrell
  25. El Troll de Halloween
  26. Harry en peligro
  27. Navidad
  28. Flamel
  29. Problemas
  30. Conociendo a Harry
  31. Pasando la trampilla
  32. El hombre con dos caras
  33. Enfermería
  34. Casa es donde el corazón está
  35. Malas noticias por lechuza
  36. Fama
  37. Golpes y peligro
  38. Nuevo profesor de defensa (Ahem, ¡inútil!)
  39. Enemigos
  40. Más secretos
  41. La advertencia
  42. Siempre Halloween
  43. La bludger loca
  44. Club de duelo
  45. De águilas y leones
  46. Banda de inútiles que no se toman nada enserio
  47. Más y más problemas
  48. Advertencias
  49. Y de vuelta al bosque
  50. La Cámara de los Secretos
  51. El Heredero de Slytherin
  52. Festín a medianoche
  53. La peor noticia del año
  54. La mejor noticia del año
  55. Las cosas no pueden empeorar
  56. Un Dementor en el Hogwarts Express
  57. Hagrid no se lo merece
  58. Tío Remus al rescate
  59. Halloween bajo las estrellas
  60. Promesas
  61. Navidades sin Remus
  62. Patronus
  63. Quidditch contra hermanos

Tras el desastre de Halloween lo único que logró levantar el ánimo tanto de alumnos como de profesores fue el inicio de la temporada de Quidditch. Jane era la más interesada de todos sus amigos, exceptuando a Charlie y Cedric, quienes se habían peleado respecto a quién era el mejor jugador del colegio. Fue por eso que el día de su primer partido, ninguno de los dos se dirigió la palabra el uno al otro, aunque sí recibieron el apoyo de todos sus amigos en común.

-¿Estás seguro de que no me lo quieres decir?- le preguntó Tonks a Charlie al ver como este miraba de reojo hacia Cedric.

-Exactamente. No vale la pena. Nos arreglaremos en cuanto termine el partido.- prometió Charlie, besando la mejilla de Tonks. El muchacho iba a ingresar al camerino, cuando una pequeña figura azabache se coló a su lado.

-¿Me vas a llevar contigo? ¿O será después del partido?- preguntó Jane. En un principio Charlie no entendió a qué venía la pregunta, cuando recordó el regalo de cumpleaños que le había hecho a Jane.

-Después del partido.- prometió el chico besándole la frente e ingresando a los camarines mientras Tonks cogía a Jane y se dirigía hacia las graderías donde Greg y Thomas discutían sobre el ganador del partido.

-Hufflepuff tiene un equipo muy compenetrado, es imposible que se les pase algo. Mientras que Gryffindor tiene cuatro nuevos integrantes.- indicó Greg.

-Ya, pero de esos cuatro, dos son los bateadores, Fred y George Weasley, quienes se conocen de toda la vida.- refutó Thomas.

-Silencio, que quiero estar atento a todo.- gruñó Demian haciéndolos callar. El chico había escuchado de Quidditch durante toda la semana y estaba emocionado por poder saber qué era lo que tenía a todo el mundo en aquel estado. Cuando sonó el pitido de inicio, quince escobas se elevaron en el aire a toda velocidad adquiriendo sus posiciones en el campo de juego. Charlie y Cedric se pegaron casi de inmediato el uno al otro, sabiendo que sus escobas eran de igual potencia y por ende el resultado podía resultar muy apretado. Thomas se levantó casi de inmediato, sin prestarle atención a los comentarios de sus compañeros y menos aún al comentarista, mientras trataba de discernir todo lo que pasaba, pero la mano de Jane hizo que se sentara mientras le ponía un par de binoculares entre las manos. Los tres pequeños de Ravenclaw observaban con los ojos gran abiertos, esperando a que alguno de los jugadores se cayeran de golpe, algo que seguía sin suceder.

-¿Cuánto llevan de juego?- preguntó Demian, mientras tomaba los binoculares de Thomas y seguía la trayectoria de Charlie en el juego.

-Seis horas. Si siguen así, estaremos todavía de noche en esto.- refunfuñó Tonks con desagrado.

-Pero harán una pausa para dormir, ¿no?- preguntó Demian, preocupado.

-No. El partido dura hasta que se encuentre la snitch. El más largo que se ha visto hasta ahora es el de hace dos años que duró una semana. Si hasta me utilizaron como bateador extra para que uno de los chicos pudiese dormir.- refunfuñó Greg, aún molesto por aquel suceso.

-¡Allí!- exclamó Jane quitándole los binoculares a Demian y apuntando hacia el lugar donde Charlie y Cedric estaban pegados el uno al otro, volando a tal velocidad que parecía que se iban a estrellar.

-Déjame ver, Jane.- pidió Thomas tratando de coger los binoculares, pero Jane se empezó a mover, sin permitirle acercarse al artefacto mientras mantenía la vista puesta en Charlie y Cedric.

-Suéltame.-

-Que me dejes ver, te digo.-

-No te metas.-

-¡Suéltame!-

-¡La snitch!- gritó Jane quién había conseguido mantenerse pegada a los binoculares a pesar de la insistencia de sus mejores amigos por quitarle los binoculares.

-Déjame ver.-

-Pásamelos.- de pronto, los tres niños cayeron al suelo de las graderías, ante la mirada exasperada de Greg, quien se debatía entre intervenir o bien dejarlos que se matasen los unos a los otros. A su lado, Tonks se había levantado asustada, con los dedos cruzados en sus bolsillos, mirando fijamente como Charlie y Cedric se pegaban cada vez más el uno al otro.

-¡Que los suelten!-

-¡Déjanos ver!-

-¡Sí! ¡Charlie tiene la snitch!- gritó Tonks agarrándose del cuello de Greg y abrazándolo con tanta fuerza que parecía querer arrancarle la cabeza.

-Tonks, no respiro.- se quejó el adolescente -¿Y tú no eres Hufflepuff? ¿Por qué celebras que Charlie haya cogido la snitch?-

-Porque es mi amigo, tonto.- refunfuñó Tonks soltándo a Greg para que este pudiese respirar. -Además, me conoces. Sabes que yo siempre celebro, gane quién gane.- agregó la chica haciendo que su cabello cogiese un tono dorado que deslumbró a todos los presentes. Con un suspiro de resignación, Greg se giró hacia los tres pequeños Ravenclaw que se encontraban tirados en una pila, con una sonrisa en los labios.

-Jane, Charlie se está acercando a toda velocidad, asumo que aún quieres tu regalo de cumpleaños, ¿no?- murmuró Greg, sabiendo que eso sería de las pocas cosas que podría separar a los amigos, o al menos a Jane de los demás.

-¡Sí! ¡Por supuesto! ¡Ya voy!- exclamó Jane saltando sobre sus dos pies y acercándose al borde de las graderías.

-¿Lista, Potter?- preguntó Charlie con una sonrisa que le cruzaba la cara.

-Listo, Weasley.- respondió la niña saltando en el aire y siendo atrapada por los fuertes brazos de su amigo. Aprovechando que todos se estaban yendo del campo de juego, Charlie se lanzó en los aires, Jane agarrada a su espalda con fuerza. Con agilidad, Charlie esquivó las bludgers que se les lanzaron encima, tras lo cual, empezó a perseguir la snitch a toda velocidad mientras Jane cogía un bate que le tendía George justo cuando pasaron a su lado.

-Hey, Charlie, ¿puedes volver a volar cabeza abajo?- pidió Jane detrás del adolescente. Sintiendo una sonrisa en la cara de su pequeña amiga, Charlie soltó una carcajada y se lanzó en picado hacia la pelotita dorada, mientras quedaba boca abajo sin fijarse en las cosas a su alrededor.

-¡Jane! ¡Bludger!- gritó Fred con su bate en alto. A pesar de que ya todos parecían haber regresado al castillo, Cedric, Tonks, Fred, George, Demian, Gale, Thomas y Greg se habían quedado en el campo de Quidditch y disfrutaban tanto de los gritos de alegría de Jane como las carcajadas de Charlie. Jane sonrió ante el grito de Fred y aprovechó que Charlie estaba dando una voltereta para poder mover su brazo y golpear con fuerza la bludger, lanzandola hacia las graderías vacías.

-¡Excelente tiro!- gritaron los gemelos al unison mientras Greg ahogaba un grito de susto. Los chicos se los quedaron mirando con la boca abierta, dándose cuenta de que la chica no sólo tenía talento para volar, sino que tenía material de bateadora. Los dos tenían una compenetración tan intensa que Charlie ya ni siquiera tenía que hacerse cargo de esquivar las bludgers, ya que Jane las golpeaba por él. Charlie consiguió atrapar la snitch en un tiempo récord, tras lo cual se posó en el suelo mientras Jane le devolvía su bate a George.

-Deberías postularte a bateadora el próximo año.- propuso Greg, lamentando el que no estaría presente para ver los partidos de la chica. Iban a seguir conversando, cuando se dieron cuenta de que se perderían la cena de quedarse en el campo. Entre Fred, George y Charlie guardaron las pelotas y, mientras el mayor se llevaba el cofre hasta la oficina de la señora Hooch, todos se dirigieron al gran comedor.

-Chicos, ¿creen que Charlie me deje entrenar con ustedes para ser bateadora?- preguntó le Jane a los gemelos Weasley con una sonrisa de oreja a oreja.

-Pues…- empezó George.

-Si se lo pides amablemente, yo creo que sí.- agregó Fred mientras se sentaba al lado de sus amigos de Ravenclaw. George iba a hacer lo mismo, cuando se dió cuenta de que el comentarista del partido se sentaba solo en la mesa de Gryffindor.

-Hey, Lee. Aquí hay espacio.- lo llamó el pelirrojo, justo cuando Charlie ingresaba al comedor y se sentaba al lado de Greg. Los chicos asintieron hacia Lee, quien se les acercó lentamente hasta que se sentó entre Fred y George. Los chicos cenaron bulliciosamente, tras lo cual, Fred y George acompañaron a Jane a hablar con Charlie.

-Supongo que por una vez no hará daño, después de todo, me voy este año y no tendrás las técnicas del capitán del equipo de Gryffindor.- el chico sonrió ante el grito de alegría de su amiga, tras lo cual se la quedó mirando mientras esta se lanzaba por las escaleras junto a sus compañeros de casa.

-La van a cuidar el próximo año, ¿verdad?- pidió el pelirrojo mayor mirando a los mellizos a sus lados. Fred y George ni siquiera se tuvieron que mirar para saber lo que el otro estaba pensando, sino que sonrieron de costado y asintieron hacia su hermano mayor.

*

Los chicos se estaban preparando para sus primeras vacaciones de navidad en la biblioteca. Jane había conseguido hablar con Remus para que le sacase algo de dinero de su bóveda y se lo enviase al colegio, consiguiendo de ese modo que la chica pudiese comprar sus regalos con Rose en cuanto se bajase del tren. No sabía exactamente qué tendrían planeado Remus, Jonathan y Rose, pero sabía que la promesa al momento de ser adoptados era de que pasarían todas sus vacaciones juntos.

-¿Vas a ir a alguna parte, Thomas?- preguntó Demian cuando faltaban un par de días para salir de vacaciones.

-Mis padres tienen unos primos a los que vamos a ver todos los años.- refunfuñó Thomas como si la perspectiva no lo entusiasmase. Los cuatro amigos se encontraban en la biblioteca, haciendo deberes de último minuto, aunque los libros a su alrededor no parecían ser exactamente de sus materias habituales. Jane estaba con la cabeza enterrada en un volumen de Defensa Contra las Artes Oscuras que parecía ser de al menos cuatro o cinco cursos más arriba y murmuraba entre dientes, cuando Demian soltó una exclamación de alegría que los asustó a todos. Jane estrelló su cara contra el libro mientras Gale botaba su tintero y Thomas lanzaba la mitad de las hojas de apuntes en el aire.

-¿Se puede saber qué te pasó?- gruñó Jane después de que la señora Pince los sacase a librazos de la biblioteca.

-Encontré el hechizo.- replicó Demian con una sonrisa, mientras apretaba contra sí el libro que había sacado de la biblioteca.

-¿El hechizo?-

-El hechizo para nuestro mapa.- explicó Demian al ver la cara de incredulidad de sus amigos, quienes entendían la mitad de lo que el chico les contaba.

-¡Genial!- gritaron los tres amigos empujando a Demian hacia uno de los escondites que habían descubierto durante el año. Tras cerrar el pedazo de pared detrás de ellos, los cuatro metieron sus cabezas en el libro que Demian había encontrado.

-Tendremos que volver a hacerlo.- refunfuñó Gale al darse cuenta de que el hechizo se lanzaba sobre el pergamino antes de empezar a dibujar sobre este.

-Sht. ¿A quién le importa volver a hacerlo si ya está hecho? Sólo hay que copiarlo, no volver a hacerlo, idiota.- lo regañó Jane con una mueca de desagrado, preguntándose por qué había aceptado juntarse con Gale en primera instancia.

-¿Tienes pergamino y pluma?- preguntó la chica, girándose hacia Demian, quien observaba la discusión con ojo crítico. El chico asintió con la cabeza, tras lo cual, rebuscó dentro de su bolso hasta encontrar lo que buscaba, tendiéndole ambas cosas a su amiga. La chica empezó de inmediato a encantar el pergamino, asegurándose que este tuviese mayor tamaño que el trozo de pergamino que habían ocupado, de modo tal que entrase en él el castillo, el parque y el bosque, y hubiese aún más espacio en caso de que descubriesen nuevos lugares.

-¡Mira eso!- exclamó Thomas apuntando a un grupo de cuatro puntos pequeños.

-¿Qué carajos están haciendo los gemelos Weasley en la torre de astronomía?- agregó el chico albino metiendo su cabeza por sobre el hombro de Jane en el mapa.

-¿Thomas? Sabes que puedes pedirme el mapa, ¿verdad?- preguntó la chica quitándose a su amigo de encima. Entre los dos empezó una lucha silenciosa, hasta que Gale cogió el mapa de las manos de Jane y lo empezó a revisar.

-Deberíamos ponerle una clave, ¿no creen?- propuso el chico.

-¿Y eso para qué? No crees que lo andaremos dejando tirado por allí, ¿verdad?- refunfuñó Jane, empujando con fuerza a Thomas contra la pared.

-Oh, oh.-

-¿Qué pasa ahora?- gruñó Jane.

-Greg está rondando.- replicó Demian mirando el punto del premio anual moviéndose por los pasillos. Gale se empezó a angustiar de inmediato, pero Jane y Thomas se los quedaron mirando como si se hubiesen vuelto locos.

-Para eso tenemos el mapa.- explicó Thomas como si se lo estuviese explicando a dos niños pequeños.

-Además de que tampoco es tan tarde,- prosiguió Jane -no es como si estuviesemos inclumpiendo alguna norma.- agregó la chica mientras empujaba la pared falsa y salía al pasillo, sumándose discretamente a un grupo de alumnos de Ravenclaw que estaban pasando por allí.

-Me encanta mi mejor amiga.- anunció Demian con un sonrisa, a la vez que salía al pasillo tras ella.

*

Con la ayuda del mapa, el cuarteto ocasionó bromas más atrevidas y maneras más sencillas de ir a clases. A veces se perdían, pero era sólo por seguir algún pasillo desconocido, y siempre conseguían volver a su punto de partida. Una mañana, se dieron cuenta de que estaban atrasados para la clase de metamorfosis, por lo que empezaron a correr, siguiendo pasillos y pasadizos que encontraban por delante, cuando Thomas, quien iba delante, subió por un túnel oscuro y salió por el escritorio de la profesora McGonagall frente a todo el curso.

-¿Señores? ¿Señorita? ¿Se puede saber cómo llegaron allí?- preguntó la profesora con la ceja arqueada. Jane se quedó de piedra y miró hacia atrás, donde Demian estaba con el mapa.

-A mí no me mires. No pienso que sea por la magia del cine.- respondió el chico mientras revisaba el mapa antes de metérselo en un bolsillo de su túnica.

-¿Caballeros? Estoy esperando una respuesta.- refunfuñó la profesora McGonagall mirándolos fijamente de arriba hacia abajo.

-Ni idea.- replicaron los cuatro al unison. Con un gruñido, la profesora los mandó a sentarse, no sin antes quitarles quince puntos a cada uno, tras lo cual, la clase prosiguió como si nada hasta que sonó la campana.

-Tenemos que marcar ese pasadizo y no utilizarlo a menos de que queramos asustar a la profesora.- indicó Jane, sabiendo que se podrían meter en problemas si seguían apareciendo por allí cada cierto tiempo. Iban a ingresar a la sala de DCAO cuando se dieron cuenta de que los alumnos en aquel curso aún no habían salido. Con un dedo sobre sus labios, Jane pegó la oreja a la puerta, alcanzando a escuchar la voz de Tonks.

-Entonces, ¿el fuego es lo único que destruye Inferis?- Thomas y Gale se pegaron a su amiga y trataron de escuchar, mientras Demian mantenía un ojo sobre su mapa.

-Pero el profesor Dumbledore no utilizó fuego. Fue la profesora McGonagall.- dijo una segunda voz tras unos segundos de silencio.

-Eso es porque el profesor Dumbledore tiene conocimientos que los demás profesores no tienen.- respondió aireada una tercera voz. Las voces se empezaron a superponer unas sobre otras, hasta que la profesora Ramírez hizo callar a la clase con un fuerte silbido e indicó que ya era hora de que salieran. De inmediato, Jane se corrió de la puerta, empujando a sus amigos y fingiendo que acababan de llegar, justo cuando se cruzaron con Tonks, Charlie y Greg, el último fulminando. Los dos grupos de alumnos se sonrieron los unos a los otros, pero sin alcanzar a cruzar palabras, pues estaban atrasados cada uno para llegar a su propia clase. Una vez sentados en sus puestos habituales, Jane y Gale al frente, y Demian y Thomas justo detrás de ellos, se quedaron esperando a que la profesora terminara de borrar el pizarrón. Por alguna razón, tenía la manía de hacerlo de la manera muggle, por lo que no alcanzó a borrar la palabra inferi antes de que los alumnos ingresasen al aula.

-Profesora, ¿qué es eso?- preguntó una chica asiática de Ravenclaw.

-Eso, señorita Chang, es del séptimo curso. Cuando lleguen allí, si siguen interesados en DCAO, entonces hablaremos de lo que es un inferi y cómo se combaten.- refunfuñó la profesora Ramírez -Abran su libro en la página 310 por favor. Veremos hechizos utilizados en duelos.- agregó con desagrado.

*

A la hora de almuerzo, los alumnos de primero de Ravenclaw y de Slytherin sólo deseaban golpear a Cho Chang. La chica había insistido en indagar sobre lo que significaba "inferi" por lo que la profesora los había casi ahogado en deberes para la clase siguiente.

-Pst. ¿Greg?- susurró Demian acercándose con Jane al lugar donde su amigo se encontraba peleando con un plato de tallarines.

-¿Digan?-

-¿Qué es un inferi?- preguntó Jane en la voz más baja que pudo, pero Greg se atragantó con el bocado que se había llevado a la boca, llamando la atención de todos los presentes.

-Al patio.- ordenó Tonks al ver lo que estaba pasando. Con un gesto de la mano, la metamorfomaga hizo que Charlie cogiese pan y algunos postres, tras lo cual, los tres alumnos de séptimo y los dos de primero salieron casi corriendo, pero no tanto para no llamar la atención, hasta encontrarse en el patio, debajo de uno de los árboles al lado del lago.

-¿En qué estabas pensando?- gruñó Greg -Esas cosas no se preguntan sino hasta que los ánimos estén relajados y definitivamente no cuando uno está comiendo.- se quejó el chico mientras daba vueltas alrededor del grupo. Todos se habían sentado en el pasto, pero Greg se había tenido que levantar por los nervios.

-¿Cómo se enteraron de esa palabra?- preguntó Tonks. Jane y Demian intercambiaron miradas, pero Charlie los salvó de tener que responder.

-Fue lo último que la profesora Rodríguez escribió en la pizarra. Por lo que será lo último que borró, y los chicos eran los siguientes en la clase de DCAO.- dedujo Charlie. El silencio que prosiguió fue pesado, casi como si una burbuja de vidrio hubiese caído sobre ellos. Greg daba vueltas y más vueltas, como si no supiese cómo explicarse.

-Deberías preguntárselo a Remus.- dijo Tonks.

-Está muy lejos, y ustedes tuvieron la clase justo ahora. ¿Cuál es el problema con explicarnos qué eran… es?- se corrigió Demian, pero no lo suficientemente a tiempo, ya que todos se dieron cuenta de su desliz.

-¿Eran?-

-Bueno, esto… me enteré de casualidad que eran inferis los que estaban atacando en Halloween.- explicó Jane tomando la culpa de la situación. Demian iba a protestar, pero una mirada hacia su amiga le impidió hacer el más mínimo movimiento. Conociéndola desde siempre, el chico tomó la precaución de obedecerla, aunque seguía estando totalmente en contra.

-¿Te enteraste?- Tonks puso los ojos en blanco -Más bien estuviste escuchando tras la puerta, ¿no?- Jane no tuvo necesidad de responder, pues sus mejillas se pusieron coloradas, no tanto como el cabello de Tonks, pero si lo suficiente para darle una respuesta afirmativa.

-Un inferi es un cadáver reanimado por un mago mediante magia negra. No tiene consciencia propia y sólo el fuego los puede destruir.- indicó Charlie velozmente, casi sin respirar, al darse cuenta de que su mejor amigo no lograba ni siquiera abrir la boca para dar una respuesta coherente.

-Gracias, Charles.- gruñó Greg al ver los ojos gran abiertos de los dos pequeños. El chico seguía dando vueltas, preocupado, cuando Jane se levantó y se abrazó a su torso a pesar de su pequeño tamaño.

-No te preocupes. Estaremos bien.- prometió la pequeña -El profesor Flitwick dijo que antes de fin de año sabríamos hacer el hechizo de fuego. Estaremos bien.- repitió la chica a modo de mantra para tranquilizar al chico que consideraba como un segundo hermano mayor. El almuerzo olvidado, cada uno de los presentes se vio inmerso en sus propios pensamientos, interrumpidos solo por los gritos de Gale y Thomas quienes los estaban buscando.

-Tengo que irme.- murmuró Jane cogiendo su bolso y corriendo como si escapar fuese lo primero en su lista de quehaceres.

-¿Se pelearon?- preguntó Tonks preocupada.

-No. Jane está con un proyecto del que nadie sabe nada y no quiere que ellos le pregunten por él.- explicó Demian. Tonks dedujo de inmediato que el niño tampoco sabía cuál era aquel proyecto, pero que tenía la mentalidad suficiente para no hacer preguntas, algo que al parecer no concordaba con sus otros dos amigos.

-Tengo que ir donde Hagrid, ¿les apetece venir conmigo?- propuso Charlie tratando de desviar la atención. La mayoría asintió con la cabeza, Gale y Thomas incluídos, pero Greg decidió que prefería averiguar en qué andaba metida Jane, solo por su seguridad.

*

Un resoplido desde una de las salas llamó la atención de Greg, quien abrió la puerta con suavidad, encontrándose con un cuerpo medio camuflado pero todavía visible.

-¿Jane?-

-Urgh. Esto no funciona.- se quejó la voz de Jane mientras su cuerpo aparecía de golpe. La chica tropezó y casi se estampó contra el suelo cuando Greg alcanzó a agarrarla por un brazo.

-¿Este es tu proyecto secreto? ¿Desilusionarte?- preguntó Greg, aunque no se esperaba como respuesta una carcajada de su pequeña amiga.

-¿Acabas de hacer un chiste? Ya sabes, ¿el hechizo de desilusión no me funciona pero sí lo hace porque me decepciono con él?- Jane casi no podía respirar de la risa que le daba la situación, la cual se convirtió en una tos mezclada con algo de sangre.

-Enfermería.- gruñó Greg agarrando a Jane por un brazo y tirando de ella hacia la enfermería, pero la chica se zafó y repitió el hechizo, golpeándose en la pierna con su varita. La chica desapareció nuevamente, pero esta vez volvió a aparecer desde la cabeza hacia abajo con mucha mayor velocidad.

-Si te enseño el truco, ¿me acompañas a la enfermería?- propuso Greg, dándose cuenta de que la chica funcionaba mediante tratos y acuerdos. Tras un asentimiento, Greg soltó a Jane y sacó su propia varita, murmuró un par de palabras y, en vez de golpearse a sí mismo en alguna parte de su cuerpo, golpeó a Jane en la cabeza.

-¡Auch!- reclamó la chica sobándose allí donde le había dado el golpe, pero al mirar su cuerpo se dio cuenta de que su habilidad camaleónica se había expandido por todo su cuerpo de la mejor manera posible.

-Mientras más entrenamiento tengas, mejor te saldrá, enana.- prometió Greg haciendo el contrahechizo y empujando a Jane hacia la enfermería.


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