Historia al azar: secuela venganza
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El reloj dorado » Capítulo 06
Historia terminada El reloj dorado (ATP)
Por adillita27
Escrita el Viernes 12 de Agosto de 2016, 07:08
Actualizada el Miércoles 30 de Noviembre de 2016, 08:35
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Capítulo 06

−Sí. −Y así los dos se fueron al callejón diagon.

Mientras Harry se iba a pasear con su abuelo para conocerlo, en otra parte Draco se despertaba igual de confuso que Harry.

El joven Malfoy seguía en la cama, cuando tocaron a la puerta.

−¿Si? −Pregunto un poco asustado por lo que se podía encontrar.

−Draco levántate si quieres que vayamos al callejón diagon. −Y entonces la puerta se abrió y apareció su abuelo. −¿Draco qué haces aun en la cama? −Y acercándose más lo miro un momento y sonrió. −Vaya que interesante así que ya has llegado.

Draco lo miro sin entender.

Abraxas sentándose en la cama lo miro. −Draco estas en junio de 1991.

−¿1991? Creí que volvería a mi tiempo.

−Lo sé Draco, pero no puede ser eso.

−¿Por qué no?

−Porque ahora es cuando vienen todos los cambios. −Y entonces frunció el ceño. −Me lo explico Cygnus pero es súper confuso. −Y le sonrió. −Lo único que importa, es que tus estas aquí, tus padres están vivos y el tonto de mi hijo no es ningún mortifago, es un hombre normal que se dedica a su empresa y a su familia.

Al escuchar que su padre no era ningún mortifago y que era normal, Draco que apenas lloraba se puso a llorar.

Abraxas abrazándolo le dijo: −Lo sé, Draco, esas lágrimas, son de alivio al saber que no tendrás que vivir todo ese infierno de nuevo. −Y separándose le limpio las lágrimas. −Ni te imaginas todo el bien que habéis hecho tu y Harry en esta familia, no solo la habéis salvado sino que habéis salvado a cientos de personas.

Draco asintiendo miro a su alrededor y no reconoció el lugar.

−¿Dónde estamos? ¿Y la mansión Malfoy?

Abraxas le sonrió. −No vivimos en esa mansión, cuando James y Lily se casaron él le regalo una hermosa mansión en Bishop Avenue un barrio muggle a media hora del centro de Londres, y Narcisa al verla le gusto tanto que se busco una no muy lejos y desde entonces vivimos aquí.

−¿Un barrio muggle?

−Si, Draco y a ti te gusta mucho.

−Estoy confuso. −Le confesó.

−Lo sé, Draco, pero poco a poco todo se irá aclarando, ahora vístete que desayunaremos y nos iremos al callejón diagon, Charlus y Harry ya se han ido para allí. −El hombre levantándose se iba a ir cuando su nieto lo llamo.

−Abuelo.

El hombre lo miro. −¿Si?

−Si estamos en 1991, eso quiere decir que aun no he entrado en hogwarts, ¿verdad?

−No, en septiembre empezaras tu primer año.

Y entonces frunció el ceño. −¿Lo tendré que repetir todo de nuevo?

Abraxas riéndose asintió. −Es lo que te toca, ahora ves a vestirte.

−Está bien abuelo, pero que sepas que no me convences.

−Lo sé, pero tú eres el niño aquí, y yo soy el adulto y yo soy quien manda, y tu iras a la escuela, si o si, ¿entendido?

−Si abuelo. −Y suspirando por tener que ir de nuevo a hogwarts se metió en el cuarto de baño para prepararse para ese día, algunas cosas no habían cambiado y eso es que todos le mandaban, alguna vez ya podría mandar.

Un rato más tarde cuando terminaron de desayunar, cogieron sus cosas y se fueron al callejón diagon.

En un principio Draco tuvo miedo, en los últimos tiempos en su época, las cosas no habían ido bien y todos lo habían mirado mal.

−Draco tranquilo. −Le dijo su abuelo. −No hay nada de lo que preocuparse.

El niño lo miro. −¿En serio?

−Sí, ya verás como todo va bien.

−Está bien. −Y se fue con él.

No mucho tiempo después, Draco vio que su abuelo tenía razón, nadie los miraba mal y muchos saludaban a su abuelo.

−Abraxas, Draco. −Escucho como los llamaban.

−Charlus. −Su abuelo le saludo. −¿Qué tal todo?

−Bastante interesante. −Le dijo Charlus acercándose y miro a Draco. −Veo que tú también te has despertado.

−Lo he hecho. −Y miro a Harry. −Hola.

−Hola.

−Tranquilos los dos. −Les dijo Charlus sonriéndoles. −Aunque no os lo creáis, aquí os lleváis bien, sois amigos.

Ante eso, los dos lo miraron sin creérselo.

Abraxas riéndose miro a su amigo. −Les llevara tiempo.

−Seguramente.

Harry sin decir nada, miro al abuelo de Draco, no era como se lo había imaginado, creería que sería algo así como el señor Malfoy pero con arrugas, cada vez se desconcertaba más.

−¿Ves algo que no te guste? −Le pregunto Abraxas mirando divertido a Harry, el adulto se había dado cuenta de que lo observaba muy atentamente.

Al verse descubierto se puso rojo. −No señor.

−Nada de señor. −Le dijo Charlus sonriéndole. −El es Abraxas, es el padrino de tu padre.

Ante eso, Harry miro a los dos adultos que sonreirían. −Demasiadas emociones para solo una mañana, necesito algo fuerte.

−Como tienes once años, lo único fuerte es un helado extra grande.

−Pues un helado. −Y se fueron a sentar a la terraza de una heladería.

−Buenos días. −Les saludo una camarera y les dio unas cartas. −Vendré en un momento a recoger el pedido.

−Gracias. −Le dijo Charlus y miro a su nieto. −¿Harry que quieres?

−Quiero algo grande. −Le dijo y se puso a mirar bien los helados que allí había.

−Este viene con regalo. −Le dijo el auror señalando uno. −Es el que todos prefieren, además del regalo vienen cinco bolas diferentes.

Harry le sonrió. −Entonces escogeré ese, además dice que viene con nata y chocolate.

−Lo lleva. −Y miro a Draco. −¿Quieres uno igual?

−Si gracias.

−De nada. −Y llamando a la camarera le dijo: −Dos helados especiales con regalo, con cinco bolas de diferente sabor, mucha nata, chocolate, dulce de leche, galletas y trozos de cacahuetes.

−Ahora señor, ¿algo más?

−Dos helados de chocolate con menta.

−Dos helados especiales con regalo, y dos helados de chocolate con menta.

−Sí.

−Ahora se los traigo. −Y se fue a buscar el pedido.

Mientras esperaban a los helados y Abraxas y Charlus hablaban, Draco miraba a su alrededor, el callejón diagon estaba muy animado nada que ver como él lo había visto la última vez que había pasado por allí.

−Se ve muy diferente. −Le dijo Harry como si le leyera el pensamiento.

Draco asintió. −Sí que lo hace. −Y volvió a mirar el callejón.

No mucho tiempo después, la camarera volvía con sus pedidos y les dio unas bolsas a cada chico.

Harry cogiendo su bolsa la abrió y al ver lo que había dentro sonrió. −Abuelo mira.

Charlus dejando de hablar con Abraxas, sonrió al ver el dragón que le había tocado a su nieto.

−Esta frio.

El hombre tocándolo vio que Harry tenía razón, estaba frio.

−Es normal, es un dragón de los helados. −Y le sonrió. −Siempre estará helado.

−No creo que en invierno le guste mucho estar tan frio.

−Ya le pondré la calefacción, ahora come tu helado antes de que se derrita.

−Sí. −E iba a coger la cuchara, cuando se la robaron y vio que cogían un trozo de helado.

Harry girándose vio a Sirius que se estaba comiendo el helado, mientras Remus y James se reían.

El niño al ver a su padrino, trago saliva, la última vez que lo había visto era un fantasma y él se iba a enfrentar a Voldemort, pero ahora estaba allí sonriéndole y sin esa mirada triste que le había visto.

−¿Pequeño Potter te has quedado congelado?

Harry saliendo de su estupor lo miro con el ceño fruncido. −Ese es mi helado.

−Lo es. −Y sonriéndole lleno la cuchara de nuevo y se la comió. −Realmente bueno.

Harry viendo como se estaban comiendo su helado miro a su padre que seguía riéndose. −Papa detenlo, se está comiendo mi helado.

−No puedo detener a nadie por comer helado.

−Sirius deja de comerte el helado de Harry. −Le regaño Remus. −Luego yo te compro uno.

−Rem es más divertido robárselo a mi ahijado. −Y sonriéndole miro a Harry. −Es más divertido.

−Para ti que eres quien te lo estas comiendo, no para mí. −Y vio que Remus le sonreía, el hombre no tenia marcas y aunque no llevaba la ropa de auror, iba muy elegantemente vestido, nada que ver con la ropa que había llevado las veces que él lo había visto.

−Sirius. −James lo miro. −Deja el helado de mi hijo. −Y acercándose se arrodillo al lado de Harry, le aparto el cabello de los ojos. −¿Estás bien? Llevo toda la mañana preocupado.

Harry asintiendo lo abrazo por el cuello. −Lo siento, y estoy bien.

James separándose le sonrió. −Que bien que estés bien, mañana nos iremos a Marsella, donde disfrutaremos del sol Mediterráneo durante dos meses y podrás relajarte, se que estas muy nervioso por tu carta de aceptación de hogwarts, y aunque no estemos aquí, la lechuza sabrá dónde encontrarnos, el profesor Dumbledore ya sabe que nos vamos de vacaciones así que nos la enviaran allí.

Ante eso Harry le sonrió. −Gracias.

−De nada, ahora come tu helado.

−Sí. −Y viendo como su padre se levantaba cogió la cuchara que Sirius le daba. −Gracias.

−De nada, y tu helado está realmente bueno.

−Gracias padrino.

−De nada. −Y miro a James. −¿Nos vamos?



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