Historia al azar: Una Extraña Aventura
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El reloj dorado » Capítulo 28
Historia terminada El reloj dorado (ATP)
Por adillita27
Escrita el Viernes 12 de Agosto de 2016, 07:08
Actualizada el Miércoles 30 de Noviembre de 2016, 08:35
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Capítulo 28

−¿Y qué te interesa? −Le pregunto Charlie interesado.

−Quiero trabajar en el ministerio, en el departamento de cooperación mágica.

Ante eso sus hermanos mayores lo miraron satisfechos. −Me parece bien. −Le dijo Bill y miro a sus hermanos menores. −Tendríais que aprender de Percy el tiene cerebro, no como vosotros que tenéis el cerebro absorbido por tantas tonterías. −Y miro a su única hermana. −¿Y tú qué dices?

−Yo hare lo que mama quiera. -Le dijo. −Una Black no trabaja y me casare con un tipo rico para dar a esta familia lo que tú no quieres darnos.

−Vaya idiota. −Le dijo George que no había hablado desde que había llegado y miro a sus padres. −Ella dice tantas tonterías como vosotros, pero ni creáis que en Londres podréis conseguir un marido rico, todos saben que solo sois unos cazafortunas.

−George déjalo, aunque se lo digas mil veces nunca lo entenderán. −Le dijo Bill.

−Lo sé.

−Ya nos vamos. −Le dijo Charlie y miro a sus padres. −Espero que algún día os entre en la cabeza que no todo es dinero y posición social. −Y miro a sus hermanos. −Vámonos.

−Sí. −Y así se fueron, dejando al resto de los Weasley enfadados y a Percy indiferente, el tenia ya hechos sus planes y lo que quisieran sus padres no le interesaba mucho.

Mientras las cosas entre los Weasley habían sido aclaradas, Harry llevaba varios días durmiendo mal, hasta que una noche tuvo una pesadilla y se despertó gritando.

James entrando en el cuarto de su hijo tras escuchar como gritaba, encendió la luz y sentándose a su lado lo miro. −¿Harry todo bien?

−No papa, tengo pesadillas, son horribles.

El hombre preocupado le toco la frente y vio que tenía fiebre.

−Tienes fiebre, voy a buscar a tu madre.

−Estoy aquí. −Le dijo Lily y acercándose a su hijo le puso la mano en la frente. −Sí que tienes fiebre. −Y miro a su marido. −Busca mi maletín, yo preparare una pequeña palangana con agua fría.

−Sí. −Y levantándose se fue a buscar el maletín de su mujer.

Al volver vio que Lily le había puesto un paño húmedo en la frente.

−Aquí la tienes.

−Gracias. −Y lo miro. −Ves a dormir, yo me quedare con él.

−Está bien, voy a buscar un vaso de leche, sé por experiencia que esas pociones son realmente malas.

−Sí que tienen mal sabor, gracias.

−De nada. −Y volvió a irse.

Mientras James se iba a por el vaso de leche, Lily miro a su hijo. −Harry pronto estarás bien y en dos días podrás viajar con nosotros a Sidney.

El chico la miro. −Es una tontería tener fiebre por las pesadillas.

−No es ninguna tontería. −Le dijo Lily. −Si las pesadillas son muy fuertes entonces es cuando tienes fiebre. −Y le sonrió. −Pero yo estoy aquí contigo y pronto estarás bien.

−Sí. −Y le sonrió, tener a su madre allí era lo mejor del mundo y no le importaba estar enfermo.

No mucho tiempo después James volvía con un vaso de leche y dándoselo a su mujer miro a su hijo. −Ahora cuando termines de tomar las medicinas ya podrás dormir. −Y miro a su mujer. −Dale una poción para las pesadillas si se despierta de nuevo las medicinas para la fiebre no servirán.

−No, no lo harán. −Y miro a Harry. −Cuando te tomes las medicinas te daré una poción para que no tengas pesadillas.

−Gracias. −Y miro a su padre. −Buenas noches.

−Buenas noches hijo. −Y dándole un beso se fue a su cuarto.

Cuando Harry se tomo sus pociones y la poción para las pesadillas, Lily lo tapo bien y apagando la luz se acostó a su lado en la gran cama y le canto una nana a su hijo que aunque ya tenía 12 años casi 13 no se quejo.

Al día siguiente, Harry se despertaba y vio que su madre no estaba por ningún lado y en su lugar estaba Charlus.

−Abuelo.

El hombre lo miro. −Ya me han dicho que tuviste fiebre por culpa de malos sueños. ¿Cómo sigues?

−Mejor abuelo. -Le dijo. −Sueño con Sirius en Azkaban y en Remus siendo un licántropo.

−Vaya, eso sí que son malas pesadillas. −Y sentándose a su lado le dijo: −Sirius y Remus están bien, así que no te tienes que preocupar de nada.

−Lo sé abuelo, y aunque lo intento no lo consigo.

−Ya verás que lo conseguirás, cuando estemos en Sídney, podrás surfear y nadar con delfines, te lo pasaras tan bien que te olvidaras de todo.

−Espero estar bien para entonces.

−Ya verás como si. −Y entonces escucharon que tocaban a la puerta. −Ya voy. −Charlus levantándose se acerco la puerta y abriéndola vio como Dorea entraba con una bandeja llena de comida al ver a su nieto despierto lo miro. −¿Te encuentras mejor?

−Si abuela, ¿Qué llevas allí?

−Mucha comida. −Y sonriéndole le puso la bandeja encima de las piernas. −Para que desayunes y Lils me ha dado tus pociones antes de irse a dormir a su cama.

−¿Esta muy cansada?

−No mucho. −Le dijo Dorea. −Como no entra hasta el medio día está aprovechando para dormir un poco más, ahora desayunaremos los tres. −Y sentándose a un lado se pusieron a desayunar.

Una vez la bandeja estuvo vacía, Dorea le dio a su nieto las pociones que le tocaban y tapándolo bien vio con satisfacción como dormía de nuevo.

Dos días más tarde, en el aeropuerto Harry miraba divertido como Draco se había congelado, Hermione y sus padres habían aparecido y les habían dicho que se iban de vacaciones con ellos, que habían sido invitados y ellos habían aceptado muy agradecidos.

−Draco despierta. −Le dijo Cygnus mirando divertido a su primo. −Ya sé que Hermione es muy bonita y todo eso, pero si te duermes no cogerás el avión y te quedaras en tierra y no podrás ver a tu novia en bañador.

Ante eso Sirius que siempre tenía la oreja puesta miro a su sobrino. −¿Draco Herms es tu novia? −Y entonces sonrió. −Que pillín sí que lo tenias oculto.

Draco miro a Cygnus que sonreía. −Eres idiota que no ves que tío Sirius es como un niño pequeño y siempre está igual.

−Oye. −Se quejo Sirius. −Yo soy muy bueno.

−Si como un dolor de muelas. −Y miro a Orión. −Tío Orión.

El hombre lo miro. −Draco.

−Dile algo a tu hijo, se está metiendo conmigo.

Ante eso Orión miro a su hijo mayor. −Sirius por favor que Draco es un niño, metete con alguien de tu edad.

−Un niño cuando quiere. −Se quejo Sirius y miro a su sobrino que lo miraba sonriendo. −Como digo cuando quiero.

−Solo tengo 12 años así que soy un niño.

Pasajeros para el avión rumbo a Sídney Australia por favor pasen por la puerta 20. −Se escucho de pronto que decían por megafonía

−Bueno tendréis que seguir luego. −Les dijo Charlus. −Sino vamos ya perderemos el vuelo. −Y así se fueron a la puerta que les habían dicho por megafonía.

Dos días más tarde, Harry ya se había olvidado de sus pesadillas, en Sídney no había tenido ninguna y se lo estaba pasando realmente bien.

Esa vez aunque los Weasley ganaron el premio como la otra vez de 700 galeones, no fueron a Egipto, ya Bill les había dicho que si no dejaban de molestarle con el dinero no los quería ver, así que su destino fue incierto.

Y de nuevo el tiempo fue pasando hasta después de navidades cuando Bill volvió a Londres.

Nada mas instalarse en su piso, se reunió con Cygnus y con Tedd y como les dijo firmo el acuerdo prenupcial que le dijeron.

Después de la firma llego la gran fiesta de compromiso no todos los días un Black se casaba así que prepararon una gran celebración.

−¿En serio no vas a invitar a tus padres ni a tus hermanos pequeños? −Le pregunto Dora a su novio.

−No Dora. −Le dijo Bill. −Lo que menos quiero es que la estropeen he intentado muchas veces que se olviden del maldito dinero pero ellos siguen en sus trece y no les entra en la cabeza que no van a ver nada de tu dinero.

−Lo siento.

−No es tu culpa. −Y la beso. −Ahora vamos a olvidarnos de ellos y vamos a terminar de mirar todo bien, mañana es la fiesta y no quiero que nada la estropee.

−Está bien. −Y sonriéndole volvieron a sus preparativos.

A la noche siguiente cuando los invitados iban llegando tenían que mostrar su invitación en la puerta y como siempre periodistas y otras personas se quisieron colar sin suerte.

La única revista que había sido invitada había sido el quisquilloso y eso era porque a Dora le gustaba tanto esa revista que no había querido que faltara.

La familia no había reparado en gastos para que no hubiera ningún problema en esa fiesta tan importante.

Cuando empezó la fiesta, Tedd como padre de la novia pidió un momento de silencio.

−Esta noche es muy especial para mí, mi hija Dora se compromete con un buen hombre Bill. −Y miro a la pareja. −Felicidades y que vuestro matrimonio dure muchos años.

Dora acercándose lo abrazo mientras los invitados aplaudían.

−Después de estas hermosas palabras por parte del padre de la novia, nos reuniremos en el comedor para degustar unos platos realmente ricos. −Les dijo el organizador.

Haciendo caso al organizador los invitados se fueron al gran comedor a degustar los platos que habían preparado.

Después de la cena ya empezó el baile y tras muchas horas todos volvieron a casa.

Al día siguiente, en la prensa se hablaba de lo mismo de la fiesta de compromiso de Dora Tonks y Bill Weasley, y de sus grandes ausentes los padres y los hermanos menores del novio.

Mientras los periódicos hablaban de los invitados que habían sido invitados, el quisquilloso tuvo la primicia, fotos del interior de la fiesta así que los ejemplares se vendieron en seguida, incluso tuvieron que hacer más.

Los señores Weasley al ver la noticia del compromiso se enfadaron mucho, Bill se les había escapado de las manos y no estaba dispuesto a ayudarles económicamente, eso hacía que el odio que sentían por los Black fuera más grande.

Mientras los Weasley estaban muy disgustados Bill y Dora preparaban su boda y el chico había encontrado el regalo perfecto para su futura mujer, así que reuniéndose con Cygnus lo llevo a que lo viera.

−¿Qué te parece?

Cygnus mirando el regalo miro al futuro marido de su nieto. −Es una casa hermosa, la quiero ver por dentro.

−Claro que si, aunque aun no la he comprado el de la inmobiliaria me ha prestado las llaves. −Y le sonrió. −Dice que como futuro miembro de la casa Black sabe dónde encontrarme si intento robarle las llaves.

−En eso tiene razón, anda vamos.

−Sí. −Y dejándolo pasar se la enseño. −No es muy grande, pero a mí me gusta mucho.



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