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El reloj dorado » Capítulo 26
Historia terminada El reloj dorado (ATP)
Por adillita27
Escrita el Viernes 12 de Agosto de 2016, 07:08
Actualizada el Miércoles 30 de Noviembre de 2016, 08:35
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Capítulo 26

−No gracias, solo hemos venido a saludar. −Les dijo Bill y miro a Dora. −Me voy a quedar hasta después del año nuevo, tengo que arreglar muchas cosas, ¿nos vemos pronto?

−Sí. −Le dijo feliz Dora al tener a su novio allí.

−Estupendo, entonces nos vemos. −Y miro a Cygnus. −Me gustaría hablar con usted en cuanto pueda.

El hombre asintió. −Cuando quieras, envíame un mensaje.

−Lo haré, gracias. −Y miro de nuevo a Dora. −Nos vemos. −Y sonriéndole se fue con sus hermanos.

Cuando los Weasley se fueron, todos miraron a Dora.

−¿Estas contenta? −Le pregunto su madre.

−Mas que contenta estoy feliz. −Le dijo la chica entonces se puso a saltar y abrazo a Cygnus. −Abuelo gracias por dejar que entrara.

El hombre le sonrió. −De nada cariño, ahora a comer.

−Sip. −Y feliz de haber visto a Bill volvió a la mesa para seguir comiendo.

Unas horas más tarde, Alphard pedía un poco de silencio y saliendo un momento no tardo mucho en volver con varias cajas que gracias a la magia las había hecho pequeñas.

−¿Qué traes tío? −Le pregunto Harry que estaba sentado al lado de su abuela Dorea.

El hombre le sonrió. −Ahora lo veras. −Y miro a los demás. −¿Queréis verlo?

−Claro que sí. −Le dijeron.

−Estupendo. −Y haciendo las cajas grandes, las abrió y les fue repartiendo una caja a cada uno.

Harry cogiendo su caja, vio que era una impresora pequeñita no más grande que su súper nintendo.

−¿Una impresora tío? −Le pregunto.

−Sí. −Y los miro. −Esta impresora imprime de muchas maneras diferentes, pueden ser diseños muggles que no se mueven o diseños mágicos, y tiene muchos diseños desde color sepia, blanco y negro o color hasta con brillitos. −Y al decir eso recibió una sonrisa enorme de las pequeñas de la familia.

−¿Y cómo funciona? −Le pregunto Draco que miraba interesado su impresora.

−Es sencilla solo tienes que acercar tu videoconsola, tocar los botones que hay en la impresora y en la pantalla que hay en la impresora te mostrara el diseño final.

−Genial.

−Sí que lo es. −Y les sonrió.

−Tío. −La pequeña Dorea que estaba sentada encima de las piernas de su padre lo miro. −¿Hay pegatinas?

Alphard asintió. −Hay pegatinas.

−Genial. −Y miro a su padre. −Papi hay pegatinas.

James asintió a su hija le encantaba las pegatinas. −Puedes hacer pegatinas pero no las pegues por todos lados.

−No papi. −Y volvió a prestar atención a su impresora.

−Harry. −Alphard lo llamo.

El chico lo miro. −Tío.

−Hay una más. −Y le dio una caja. −Es para tu amiga Hermione.

−Gracias tío. −Y levantándose se la dio a Draco. −Dásela tú. −Y le sonrió.

−Gracias y si que se la daré. −Y miro a su tío. −¿La impresora va con electricidad?

−No, es como la videoconsola.

El chico asintiendo le pregunto: −¿Cuál será tu nuevo invento?

−Quiero hacer una impresora más pequeña, pero eso será el año que viene.

−La esperaremos.

−Hacerlo. −Y vio que su sobrina la miraba. −¿Cassie querías algo?

−Si tío, ¿se puede cambiar de color? Es que el negro no me gusta mucho.

−Claro que sí. −Y le sonrió. −Es igual que la videoconsola puedes ponerle el color o dibujo que quieras.

−Gracias tío. −Y levantándose lo abrazo fuerte. −Tus inventos son los mejores del mundo.

Ante eso el hombre le dijo: −Gracias hermosa.

−De nada. −Y le dio un beso en la mejilla.

Unos días más tarde, en toda la prensa salía la noticia de las salidas de Bill Weasley y Dora Tonks Black, muchos decían que Bill solo se acercaba a Dora por su dinero, aunque los jóvenes pasaban de las noticias.

Algunos no estaban muy felices sobre esas noticias, y ellos eran Tedd, Cygnus y Orión, tanto les disgustaba que hablaran de Dora que decidieron que a partir de ahora la prensa no sería incluida en lo que ellos harían, a la única revista a la que invitarían sería el quisquilloso pues ellos no habían hablado mal en ningún momento de Dora y Bill, no solo sería un escarmiento para la prensa sino que la revista de los Lovegood se volvería más popular.

Los Weasley aunque no se hablaban con sus hijos mayores, aun soñaban que cuando Bill se casara con Dora podrían disfrutar de sus millones, y más lejos de la realidad, poco antes de que Bill volviera a Egipto envió un mensaje a Cygnus y este como le dijo acepto su invitación.

Poco antes de la hora Cygnus llego a una teteria que se encontraba en el callejón diagon y pidió te y unos pasteles, no mucho tiempo después la camarera se lo traía cuando llegaron Bill y Charlie.

Cygnus pidiéndole a la camarera que les dejara solos término de servir los tés.

−Buenas tardes. −Les saludo el hombre.

−Buenas tardes. -Le saludo Bill. −Espero que no te importe que haya traído a Charlie.

−Para nada. −Y lo miro. −¿Qué tal con los dragones?

−Complicados y peligrosos. −Le dijo Charlie y le sonrió. −Pero gracias a eso, tengo un sueldo que se podría considerar una pequeña fortuna, me pagan casi tanto como a un auror.

Ante eso Cygnus que se estaba tomando su te, lo miro con los ojos muy abiertos. −Vaya, jamás pensé que os pagaran tanto.

Charlie riéndose asintió. −Pues sí, y eso hace de mi un hombre feliz, no solo disfruto cuidando de los dragones que tanto me gustan sino que no me puedo quejar de los beneficios.

Bill viendo con satisfacción como ellos dos se llevaban bien, miro al abuelo de su novia. −Te he pedido que vinieras por dos motivos, el primero es que me gustaría que me aconsejaras.

Ante eso Cygnus lo miro. −¿Aconsejarte sobre qué?

−Sobre unos bonos. −Y abriendo el sobre que llevaba con él se lo mostro. −Estos bonos aun no han salido al mercado, gringotts los sacara pronto, pero antes ha dejado que sus empleados compremos algo, y como no sé si ha pasado alguna vez quiero que me digas si vale la pena.

El hombre cogiendo el sobre, miro los papeles y se puso a leerlos. −Son buenos bonos. −Les dijo Cygnus. −Y pueden dar muchos beneficios, es lo bueno de este tipo de bonos que siempre dan dinero. −Y lo miro. −Cuando salgan yo los comprare nunca va mal tener ese tipo de reserva además cuando los quieras vender costaran el doble o incluso el tiple. −Y le devolvió el sobre.

−Gracias. −Y miro a Charlie. −Entonces los compraremos.

−Compra una buena cantidad.

−Lo hare. −Y miro a Cygnus. −Gracias, los compraremos a medias aprovechando que a mí me hacen tan buen descuento.

−Y haces bien, sería una tontería no aprovecharse de ello, ¿y que mas querías?

−Quiero que me ayudes en algo.

El hombre que estaba dando vueltas a su té dejo de hacerlo y lo miro. −¿En qué?

−Quiero abrir una pequeña cuenta para George y Fred, ellos no son como mis padres ni como mis hermanos pequeños y tampoco quiero que ellos se pasen la vida trabajando cuando aun tienen que estar en la escuela y tampoco quiero que mi tía pague todos sus gastos, sé que es mucho pedir pero me gustaría que la controlaras, sé que cuando nosotros nos marchemos mis padres intentaran meter sus manos en ella.

−No me importa ayudaros con esa cuenta, ¿vais a poner mucho dinero?

−Unos 1000 galeones de momento.

Ante eso el hombre se asombro. −¿Tenéis tanto dinero?

Charlie le sonrió. −Y mucho mas. −Entonces se le borro la sonrisa. −Cuando me puse a trabajar con los dragones y viendo todo lo que ganaba empecé a pasarle una mensualidad a mis padres para ayudarles con mis hermanos, pero ese dinero nunca lo usaron para nada bueno, así que me canse y cerré ese grifo, por eso queremos que usted lo controle, no queremos que ese dinero vuele en algo que no vale la pena.

−Me ocupare de todo.

−Gracias. −Le dijo Bill. −Antes de irnos, le pasaremos los documentos y le pediremos que firme algunas cosas.

−Los firmare con gusto.

−Gracias. −Y entonces Bill se levanto. −He quedado con Dora, ya solo me queda una semana para volver a Egipto y quiero pasar tiempo con ella. −Y miro a Charlie. −Cuando tengas los documentos listos avísame.

−Lo hare, ahora ves con tu novia. −Y cuando Bill se hubo ido, Charlie miro a Cygnus que lo miraba fijamente. −Ups.

−Si ups. −Y sacando dinero le dijo: −Avísame cuando tengáis los documentos listos.

−Lo hare. −Y mientras Cygnus se iba, Charlie se quedo disfrutando de su té y sus pastitas que realmente estaban buenas, nada que ver con lo que le servían en Rumania.

El día tres de enero los alumnos volvían a hogwarts, en la estación antes de subirse al tren, Draco buscaba a Hermione y por suerte no tardo mucho en encontrarla.

−Herms. −El chico la llamo.

La leona se acerco. −Buen año nuevo.

Draco le sonrió. −Buen año nuevo, esto es para ti. −Y le dio la impresora.

Hermione mirándola bien lo miro. −¿Una impresora?

−Si es para la videoconsola, es el nuevo invento de mi tío, puedes imprimir muchas cosas.

−Gracias.

−De nada.

Hermione sonriéndole le dio la impresora a sus padres. −¿La podéis guardar?

−Claro que sí, no es una cosa que se pueda llevar a la escuela. −Le dijo su padre y miro a Draco. −Gracias.

−De nada. −Y miro a Hermione. −¿Vamos?

−Sí. −Y despidiéndose de sus padres hasta pascua se fueron al tren.

Una vez solos Hermione miro a Draco. −Me he sentido muy incómoda.

Ante eso el chico la miro. −¿Incomoda? ¿Por la impresora?

−No, no por eso, sino porque sentía todo el tiempo que me estaban mirando.

−¿Mirando? -Le pregunto sin entender.

−Si, como si me estuvieran clavando cuchillos en la espalda.



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