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El reloj dorado » Capítulo 13
Historia terminada El reloj dorado (ATP)
Por adillita27
Escrita el Viernes 12 de Agosto de 2016, 07:08
Actualizada el Miércoles 30 de Noviembre de 2016, 08:35
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Capítulo 13

Al escuchar eso James lo miro con los ojos muy abierto. −¿Hablas en serio?

−Muy en serio, ¿Por qué crees que no trabaja?

−No me importa lo que haga con su vida, pero quiero que deje de molestar a mi Lily.

−Ya no se me ocurre nada mas, lo he intentado todo.

−Hay una cosa que no has hecho. −Le dijo James.

−¿El qué?

−Aunque no me gusta usar esas técnicas, las encuentro muy bajas, hare cualquier cosa con que dejen de molestar a Lils, y es que la amenaces con echar al señor Weasley de su trabajo.

−Me parece bien, y no me importa donde se metan los Weasley, mientras no molesten a mi familia. −Y levantándose le dijo. −Me voy a dormir, no le digas nada a Henry, ya sabes cómo se pone cuando se trata de su hija.

−Es normal, todos nos preocupamos por Lils.

−Lo sé. −Y lo miro. −Buenas noches, mañana hablare con los Weasley.

−Hazlo, buenas noches.

−Buenas noches. −Y dándole las buenas noches una vez más se fue a su cuarto.

Al día siguiente, bien temprano en la madriguera, mientras los Weasley desayunaban, tocaron a la puerta.

Arthur dejando de desayunar, fue a abrir y al ver a Charlus, supo que no iban bien las cosas.

−Buenos días.

−Buenos días, ¿puedo entrar?

−Puede entrar. −Y lo dejo pasar.

Una vez en el interior de la casa, Charlus miro a Molly que se había levantado al verlo.

−Molly, ya sabes para que he venido, y no quiero ninguna excusa, es la última vez que te lo diré, deja en paz a mi familia, si tienes tanto tiempo libre, búscate un trabajo. −Y levantando la mano para que no dijera nada, siguió: −Antes de que digas el mismo discurso cansino de siempre te diré algo, o dejas en paz a mi familia, o tu marido se queda sin trabajo yo mismo lo echare, me he cansado de que acoses a mi nuera, y ni se te ocurra hacerle algo, porque entonces tu familia llorara una perdida y tendrán que buscarte una caja de pino. −Y tras decir eso se fue.

Ante la amenaza de Charlus, Arthur, Molly incluso Ginny que estaba allí, no supieron que decir.

Unas horas más tarde, Charlus salía de trabajar y se fue a comprar algunos chocolates cuando se encontró con Dora que iba riéndose con algo que le iba diciendo Bill Weasley.

−Hola chicos.

−Hola tío. −Le dijo Dora acercándose y dándole dos besos. −¿Has venido a comprar?

−Si algunos chocolates para tus primos, ¿Cómo es que vosotros andáis juntos?

−Hemos quedado para pasar la tarde juntos, Bill es muy divertido. −Y le sonrío. −Me está contando unos chistes muy buenos.

Charlus asintió. −Me parece muy bien. −Y le dio unas monedas. −¿Me puedes comprar los chocolates para tus primos? Tú sabes mejor lo que le gustan.

−Claro que si tío. −Y miro a Bill. −No tardo.

−Te espero.

Cuando los hombres se quedaron a solas, Charlus miro a Bill. −Espero que no vayas detrás de mi sobrina por su dinero, esta mañana he ido a ver a tus padres de nuevo, tu madre es un verdadero dolor de cabeza.

Bill al escuchar eso apretó los puntos. −Yo me ocupare de ellos. −Le dijo. −Y sobre Dora, solo somos amigos, ella es muy divertida.

−Sí que lo es, y es una chica muy inocente, la mitad de las veces no se entera de las cosas, pero nosotros sí.

−Lo sé, no os tenéis que preocupar de nada.

−Eso espero. −Y al ver que Dora volvía con dos bolsas grandes se las dio. −Tío aquí tienes, me he comprado unos chocolates para mí.

Charlus le sonrío. −Me parece muy bien, ¿Cómo van tus clases?

−Muy bien.

−Me alegro, y me alegro más de que al final no estudies para ser aurora.

−Lo sé. −Y miro a Bill. −¿Nos vamos?

−Sí. −Y miro a Charlus. −Tendré en cuenta lo que me has dicho.

−Hazlo. −Y sonriéndoles se fue.

El auror antes de irse a su casa, se fue a casa de Cygnus.

−Buenas tardes, Charlus. −Le saludo Cygnus y lo dejo pasar.

El auror sentándose en el sofá lo miro. −Te vengo a decir que esta tarde he visto a Bill Weasley y a Dora juntos.

Ante eso el hombre lo miro. −¿Cómo los has visto?

−Bien, se estaban riendo, no hacían nada por lo que te tengas que preocupar.

−Charlus, sabes bien que todo lo que tenga que ver con los Weasley es preocupante, no solo porque ya Harry lo escribió en su cuaderno sino que se Molly hará cualquier cosa para quedarse con los millones de la familia.

−Sí que es preocupante, pero sabes qué pasaría si le prohíbes algo a Dora, es muy terca.

−Lo sé, y no le voy a prohibir nada, pero si los Weasley piensan que se van a quedar los millones de mi nieta, están muy equivocados.

−De eso no te tienes que preocupar de nada, le puedes hacer firmar un acuerdo, pero igual te estás adelantando a los hechos.

−Con esa gente, pensare en eso y en muchas otras cosas. −Y se confesó. −No quiero que mi nieta sufra, es verdad que me enfade mucho cuando supe que Andrómeda y Edward se iban a casar, pero al final hasta me cae bien, no es ningún aprovechado, hace feliz a mi hija y me han dado tres hermosos nietos, pero ella es mi nieta mayor y hare cualquier cosa para protegerla de gente indeseable.

−El tiempo nos dirá como van las cosas. −Y abriendo una de las bolsas le dio unos chocolates. −Para ti.

El hombre cogiéndolos asintió. −Gracias, y gracias por venir a contarle lo de Dora.

−De nada, ya me voy, se está haciendo tarde y Dorea se preocupa si me tardo de más.

−Nos vemos.

−Nos vemos. −Y despidiéndose se fue.

Cuando Cygnus se quedo a solas, se quedo pensando, no iba a prohibir que Dora se viera con Bill pero no iba a dejar que Arthur y Molly se quedaran con los millones que le tocaban, el no tenía la culpa de que hubieran echado a Cedrella de la familia cuando se caso con Weasley, y no iba a permitir que la lastimaran, antes los mataba con esos pensamientos, dejo los chocolates encima de la mesa y se fue a reunir con su mujer.

El día de halloween en hogwarts, Harry se despertó con una idea muy clara en su mente, no iba a permitir que Ron insultara a Hermione y que esta se encerrara en el baño de niñas.

Un poco antes de tener clase de encantamientos, Harry se acerco a Hermione.

−Herms. −La llamo.

La niña lo miro. −Harry.

−¿Quieres sentarte a mi lado en clases de encantamientos?

−Claro. −Y le sonrió.

−Pues vamos. −E iban a entrar cuando se encontraron con Draco.

−Veo que lo recuerdas todo. −Le susurro el slytherin.

Harry lo miro. −No voy a permitir que le hagan daño, aunque sea una estúpida clase de encantamientos.

−Como siempre haciéndote el héroe.

−Como tu el señor antisocial. −Y riéndose miro a Hermione. −Vamos.

−Sí. −Entrando se fueron sentando lo más lejos de Ron que pudieron.

Una hora más tarde, Hermione iba encantada su profesor le había elogiado.

Harry le sonrió. −¿Contenta?

−Mucho. −Y le sonrió. −¿Vamos a clases?

−Sí. −Y así los dos se fueron a clases, mientras más atrás Ron Weasley no estaba nada contento era de los pocos alumnos que no habían conseguido hacer bien el wingardium leviosa.

Después de clases y antes de que empezara la fiesta de halloween, muchos alumnos fueron recibiendo paquetes, uno de ellos fue Harry al ver el paquete que su lechuza le traía se quedo parado.

−¿Harry porque te envían un paquete tan grande? −Le pregunto Hermione.

−No lo sé. −Y la miro. −Dame un momento. −Y cogiendo un cuchillo corto las cuerdas y la cinta adhesiva abrió la caja.

Al abrir la caja lo primero que vio fue una carta, abriéndola la leyó.

Harry te envió chocolates y otros dulces para que los compartas con tus amigos, tienes dos manzanas de caramelo, una para ti y otra para Hermione.

Besos, Lily Potter.

Tras terminar de leer la carta, la dejo a un lado y se puso a ver lo que le habían llevado.

−Cuantos chocolates. −Le dijo Hermione mirando la caja. −A mí nunca me dan tantos, y siempre son sin azúcar.

−Es que tus padres son dentistas. −Le dijo Harry y cogiendo una de las manzanas se la dio. −Para ti.

Hermione al ver esa manzana se quedo parada. −¿En serio es para mí?

Harry asintió. −Mi madre lo ha puesto en la carta, una para ti y otra para mí.

−Gracias Harry. −Y cogió fuerte su manzana.

−De nada. −Y miro a sus amigos. −Esta noche después de la fiesta de halloween del gran comedor, tendremos nuestra propia fiesta, mi madre me ha enviado un montón de chocolates.

−Mi padre también. −Le dijo Lyall mostrándoles la gran caja que le habían regalado.

−Creo que todos tenemos muchos chocolates y caramelos. −Les dijo Dean que también había recibido una gran caja de dulces. −¿Hermione que te han enviado?

−Un pastel de frutas, mis padres son dentistas y no les gustan que coma azúcar.

−Me gustan los pasteles de frutas. −Le dijo Harry y miro a su amiga. −¿Me darás un trozo?

−¿En serio te gustan los pasteles de fruta? -Le pregunto insegura.

−Enséñamelo.

Hermione haciéndole caso, abrió el pastel, y al verlo se quedaron parados, tenía una pinta estupenda.

Draco que pasaba por allí, al ver ese pastel se acerco y se robo una fresa.

Harry al ver a su primo le pregunto. −¿Esta bueno?



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