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El reloj dorado » Capítulo 11
Historia terminada El reloj dorado (ATP)
Por adillita27
Escrita el Viernes 12 de Agosto de 2016, 07:08
Actualizada el Miércoles 30 de Noviembre de 2016, 08:35
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Capítulo 11

Lily le sonrió. −Ahora no tendrás más pesadillas.

−Sí, han sido horribles. −Y sentándose en el sofá siguió leyendo la carta. −Harry ha conocido a mucha gente nueva, entre ellos a una niña. −Y miro a su mujer. −Es como tú. −Y le sonrió con amor.

−Me alegro mucho que Harry tenga nuevos amigos, y sobre esa niña, ¿Qué cuenta de ella? −Pregunto interesada.

−Se llama Hermione Granger, tiene 11 años y es una pequeña muy inteligente. −Y miro a su mujer. −La vio un poco asustada.

−Es normal, a mí también me paso, todo era nuevo para mí y no sabía qué hacer ni dónde ir.

−Lo sé, por suerte Harry la está ayudando mucho.

−Estupendo, espero que pronto nos envié fotos, ya quiero verlo con su uniforme.

−Pronto. −Y vio que sus hijos se acercaban. −¿Tenéis hambre?

−Sí. −Le dijo Charlus. −¿Cuándo cenaremos?

−Ahora. −Y miro a su mujer. −Luego terminamos de leer la carta.

−Sí. −Y miro a sus hijos. −Vamos.

−Vamos. −Dorea pidiendo a su padre que la cogiera en brazos se fueron a cenar.

Mientras los Potter cenaban, Abraxas ponía mala cara ante lo que Draco le contaba.

−¿Papa porque pones mala cara? ¿Malas noticias de Draco? −Le pregunto Lucius que estaba leyendo una carta de su hijo, Draco había escrito dos cartas y una era para su abuelo.

−Draco está bien, solo que los Parkinson le están enseñando cosas que no son a su hija.

−¿Qué cosas?

−Que los mestizos son menos y que las familias que tienen, han caído en desgracia.

Ante eso Narcisa que estaba tomándose un té, se empezó a atragantar.

Lucius preocupado le dio unos pequeños golpes en la espalda y le dio una servilleta.

−¿Mejor?

−Si gracias. −Y sonriéndole miro a su suegro. −Espero que tío Orión y mi padre no sepan eso, no les hará mucha gracia que los Parkinson piensen esas cosas.

Abraxas le sonrió. −Al contrario será divertido, ver como los Parkinson empiezan a temblar como conejillos. −Y miro a su hijo. −¿Verdad?

−Verdad. −Y miro a su mujer. −Ya tengo ganas de verlo.

−Los dos tal para cual. −Y terminándose la taza de té, la dejo en la bandeja y levantándose les dijo. −Me voy a dormir, ya estoy cansada.

−Ves a dormir. −Le dijo Lucius. −Mañana hay que despertarse temprano.

−Sí. −Y dándoles las buenas noches se fue a su dormitorio.

Cuando los dos hombres se quedaron a solas, Lucius miro a su padre. −Papa.

Abraxas lo miro. −Lucius.

−Esta mañana me he encontrado a Greengrass.

−¿Qué quería?

−El quiere que una de sus hijas se case con Draco.

Ante eso, Abraxas frunciendo el ceño pensó un momento y entonces recordó que en el cuaderno que Draco le había dado, ponía que Lucius había aceptado ese matrimonio pero cuando los Malfoy se quedaron sin apenas nada los Greengrass rompieron el compromiso, igual el no iba a aceptar esa tontería.

−Lucius espero que hayas dicho que no. −Le dijo. −No necesitamos matrimonio por conveniencia.

−Lo sé papa, y no he aceptado, tú me dejaste que me casara con quien quisiera y yo pienso lo mismo, solo espero que Draco se case con alguien que este a nuestra altura. −Y miro la carta. −Aunque no esté a nuestro nivel económico.

−¿Qué quiere decir eso? −Le pregunto Abraxas interesado.

−Parece ser que Draco ha conocido a una niña llamada Hermione Granger, es una hija de muggles pero parece ser que no es ninguna tonta, es una niña muy inteligente con un carácter muy fuerte.

Ante eso, el hombre sonrió. −Vaya que interesante. −Y sonrió a su hijo. −Va a ser un año muy interesante.

Lucius asintió. −Sí que lo será, es como Lily a su edad.

−Entonces no tenemos nada de qué preocuparnos, Lily nunca ha sido una interesada se caso con James por amor, no por lo que podía conseguir, así que esperaremos a ver como siguen las cosas entre ellos aunque apenas tienen 10 años, algunas cosas es mejor que ocurran cuando antes en vez de esperar a que pase el tiempo.

−Es lo mejor. −Y terminando de leer su carta, la guardo en el sobre y miro a su padre. −Ya me voy a dormir buenas noches.

−Buenas noches, mañana iré a hablar con los Greengrass, seguro que pronto vendrán a verme para pedirme que acepte ese matrimonio, aunque tú eres el padre de Draco, yo como patriarca de la familia Malfoy puedo imponerte algunas cosas.

−Lo sé, y sé que tú no aceptaras ese matrimonio, así que estoy tranquilo.

Abraxas sonriéndole vio como se iba y él se puso a terminar la carta de Draco, al día siguiente tenía que ir a hablar con muchas personas.

Al día siguiente, llego al ministerio y tras ocuparse de algunas cosas que tenía pendiente, se fue, lo bueno de su trabajo es que podía tomarse todo el tiempo que quisiera para asuntos propios.

Se iba a ir a hablar con los Greengrass cuando por suerte lo encontró allí en el ministerio hablando con Parkinson, sonriendo por no tener que dar tanta vuelta ridícula se acerco.

−Buenos días. −Les saludo.

Los hombres al ver al patriarca de la familia Malfoy se lo quedaron mirando, ese hombre estaba en el grupo en el que ellos querían estar, y aunque habían hecho mil cosas no lo habían conseguido.

Aunque los Parkinson y los Greengrass tenían dinero nada se podía comparar al que los Malfoy tenían, pocos se podían estar a su altura, solo los Black que los superaba, los Potter y los Longbottom.

−Buenos días señor Malfoy. −Le saludo Greengrass. −¿Necesita algo?

−Realmente sí. -Le dijo. −Gracias por pensar en mi nieto Draco como posible marido para una de sus hijas, pero no estamos interesados en su propuesta de matrimonio.

Antes de que Greengrass pudiera decir algo, Cygnus se acerco. −Abraxas. −Lo llamo fulminándole con la mirada. −¿Qué es eso de que hay una propuesta de matrimonio para Draco?

Abraxas lo miro. −La hay, parece ser que aquí Greengrass ha pensado en nuestro nieto para casarse con una de sus hijas.

−Espero que hayas dicho que no.

−Claro que sí. −Y miro a Greengrass. −Como le estaba diciendo, gracias por su propuesta pero no la vamos a aceptar.

Greengrass iba a preguntar porque se negaban a ese matrimonio, cuando sintió que lo miraban, girándose vio a Orión Black, Charlus Potter y a ese insignificante de John Lupin, no entendía porque ellos aceptaban a ese hombre en su grupo, los Lupin no tenían donde caerse muertos.

−Buenos días. −Les saludo Parkinson que pensaba igual que Greengrass.

Orión mirándolo un momento lo saludo y luego los ignoro. −¿Nos vamos a almorzar? Ya tengo hambre, además a John se le ha ocurrido algo muy interesante.

−Antes de irnos a almorzar tengo que deciros algo. −Les dijo Abraxas.

−¿El qué? −Pregunto Charlus.

−Parece ser que aquí, Parkison piensa que las familias Black y Potter han caído en desgracia por tener mestizos en su familia, anoche recibí una carta donde Draco me lo contaba.

Ante eso, tanto los primos como Charlus miraron a Parkinson que se había puesto a temblar.

Pero antes de que pudiera nadie decir nada, llego un hombre corriendo. −Cygnus, Ori os tengo una sorpresa.

Los primos Black al ver al hombre, lo miraron. −Alphard estamos muy ocupados ahora mismo.

Alphard miro a su hermano mayor. −¿En qué?

−Parkison ha dicho que nuestra familia ha caído en desgracia por aceptar mestizos en la familia, tenemos que enseñarle quien realmente ha caído en desgracia.

−¿Y? Que piense lo que quiera, nosotros sabemos la verdad. −Y les sonrió. −Ori eres el rey del mundo y lo sabes bien. −Y miro a Charlus que le caía muy bien. −Y tu eres el gran caballero valiente que cuida bien de todos, lo importante no es la sangre sino que hacemos. −Y volvió a mirar a su hermano. −Vamos que tengo que enseñaros algo súper interesante y estamos perdiendo el tiempo. −Y cogiéndoles de las manos miro a los demás. −Venir con nosotros también. −Y se los llevo antes de que pudieran decir nada más.

Al quedarse solos Parkison y Greengrass siguieron temblando, se habían salvado de una buena pero sabían que esto no se quedaría así y sobre todo Parkinson había insultado a los Black y nadie hacia algo como eso.

Unos días más tarde, en hogwarts Hermione iba muy pendiente de su libro, había un ejercicio que no sabía hacer, iba a ir a preguntárselo al profesor, cuando se choco de nuevo y todo termino en el suelo.

−Leoncita, siempre igual.  −Le dijo Draco que la miraba divertido. −Si me quieres tanto dímelo, pero no te choques mas conmigo.

Ante eso la leona lo miro con los labios apretados. −Siempre estás en medio, ayúdame que por tu culpa se ha caído todo.

−Te ayudare pero me tienes que dar algo a cambio.

−No, porque es tu culpa. −Y tras decir eso se agacho y se puso a recoger las cosas.

−¿Por qué ibas tan distraída? −Le pregunto Draco que también se agacho y se puso a ayudarla.

−Es que hay un ejercicio que no me sale y aunque lo he mirado de cien veces diferentes sigue sin salir.

−Si quieres te ayudo. −Le pregunto Draco terminando de recoger las cosas y dándoselas.

−Gracias. −Y guardando las cosas en la mochila lo miro. −No sé si dejar que me ayudes, mis deberes son muy importante para mí.

−Lo sé, ¿Qué crees que hare con ellos? −Y la miro divertida. −Que poca fe tienes en mí, yo con lo bueno que soy.

−Huy sí. −Y lo miro, no sabía que había en ese chico pero cada vez que lo veía y se metía con ella tenía ganas de darle un golpe en la nariz.

−¿Entonces qué dices, me dejas que te ayude? Decide pronto, porque tengo cosas que hacer, no puedo quedarme todo el tiempo a que me contemples.

−Idiota. −Y mirándolo un momento se fue a la biblioteca y buscando una mesa vacía, dejo sus cosas y se puso a estudiar.

No mucho tiempo después, llegaba Draco y sentándose a su lado la miro. −Anda que te lo explico.

Hermione que sabía que él podía ayudarle se olvido de todo por el momento y le enseño el ejercicio que no le salía.

Draco leyéndolo un momento sonrió, lo bueno de tener un cerebro de 17 años es que se sabía muchas cosas y ese ejercicio aun lo recordaba sin contar que ya lo había hecho no mucho antes de encontrarse con Hermione.

Un par de horas más tarde, la castaña se despedía de Draco.

−Gracias por todo.

Draco le sonrió. −De nada, leoncita. −Y antes de que pudiera decirle nada se fue riéndose.

Hermione mirándolo un momento se fue a su sala común, al llegar se encontró a Harry que estaba jugando al ajedrez mágico.



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