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Awkwardly in love. » POTTER.
Awkwardly in love. (R13)
Por ValeRengifo3
Escrita el Jueves 5 de Mayo de 2016, 00:29
Actualizada el Miércoles 12 de Febrero de 2020, 21:49
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POTTER.

─Nic… -dije por enésima vez. Notaba cómo empezaba a ceder. Conocía a Nicole. No sería capaz de esto, sobre todo porque sus razones eran presiones familiares y, sinceramente, pensé que actuaría como Sirius. Sin que le importara lo que diría su familia si decidía negarse a matar muggles.

Miré a Lindsay. Sus ojos, llenos de preocupación, seguían a Dave por la estancia. Me devolvió la mirada cuando se dio cuenta de que la estaba mirando. Se puso seria en cuanto lo hizo. Era como si me dijera '¿qué diablos haces, Potter? No tengo todo el día para tus negociaciones inútiles'.

Tragué saliva y me acerqué un paso.

─Estarás bien con nosotros -le aseguré -, nada te sucederá -extendí la mano, esperando a que ella la recibiera o que me diera la varita o a Lindsay, en su defecto.

Hizo lo tercero, la soltó lentamente y puso su mano en la mía. Miré a Lindsay, de nuevo. Ella miraba fijamente nuestras manos unidas. Me devolvió la mirada fugazmente, antes de mirar a Nicole y soltarse.

─Gracias -fue lo único que dijo.

Me acerqué a Nicole, cautelosamente y le sonreí. Ella me sonrió antes de enterrar su rostro en mi pecho y abrazarme fuertemente. Le devolví el abrazo y me crucé, una vez más, con la mirada de Lindsay.

La apartó bruscamente y miró a Dave, a través del escudo invisible.

 

─ ¡Llevatela! -fue lo único que escuché, justo un segundo antes de que los Black y Jessica empezaran a atacar.

Aparecimos en Hogsmeade, a solo unos pasos de la Casa de los Gritos. Respirando agitadamente, Nicole cayó sobre sus rodillas, agarrando su antebrazo izquierdo. Me agaché a su lado, su frente estaba perlada de sudor y sus ojos cerrados.

─La marca -fue lo único que dijo. Con el ceño fruncido, levanté el suéter para dejar al descubierto su antebrazo izquierdo. Para encontrarme con una gran mancha de sangre. Resoplé, bajé la manga y la sostuve en mis brazos.

─Vamos -le dije a Lindsay, que parecía estar conteniéndose de pegarme -. Solo hice lo que tu novio me pidió -comenté después de dos minutos.

─Como si te importara lo que Dave-

─No -la corté -. La verdad es que no me importa mucho lo que tu novio tenga que decir-

─ ¿Quieres dejar de decir que es mi novio? Tiene un nombre…

Puse mis ojos en blanco y seguí caminando con Nicole en mis brazos, aceleré el paso cuando sentí que empezaba a temblar.

─No entiendo por qué te molestaste entonces en… hacerle caso -siguió Lindsay, alcanzándome.

Bufé, sacudí mi cabeza y la ignoré.

─No lo hagas, Potter -dijo y la miré.

─Eso intento -respondí. Me devolvió la mirada un minuto, antes de seguir caminando.

Cuando llegamos a la entrada de la casa, Lindsay se detuvo: ─ ¿Crees que sea buena idea? Todavía hay luna llena y Remus…

Asentí y dejé a Nicole en el suelo.

─Cuídala -dije, mientras me quitaba mi túnica y se la ponía encima -. Veré que está pasando.

─ ¿De verdad crees que una varita será útil contra un hombre lobo? -preguntó, mientras se agachaba junto a la chica -. Podríamos dejarla en un lugar seguro y-

Sonreí burlón y me convertí bajo la mirada estupefacta de Lindsay.

─Oh, claro -dijo y no pudo evitar una sonrisa -. Seguro no es la primera vez que te lo dicen -se acercó lentamente a mí y puso su mano ente la cornamenta -, pero ya me caes mejor así.

Le di la espalda y me interné en la Casa de los Gritos.

Generalmente, Remus nos recibía muy bien a Sirius, Peter y a mí, pero en ese instante el animal dominante era Leen, y la verdad Peter no era muy útil siendo un animal tan pequeño. Solo esperaba no encontrarme un lobo blanco inconsciente.

Cuando entré en la estancia en la que normalmente nos reuníamos, solo me encontré con una cama vieja y pedazos de madera regados en el piso. Estarían en el Bosque, pensé. Pero cuando escuché un ruido a mis espaldas, me volteé, rápidamente.

Era un perro blanco.

Laureen, pensé. Ella bajó la mirada y un segundo después estaba la chica rubia y despeinada de siempre. No parecía preocupada, pero tampoco satisfecha.

─Plan B -dijo y volví a mi forma humana. Ella me sonrió, débilmente.

─Estarán bien -le respondí y ella asintió, bajando de nuevo la mirada.

Me acerqué y la abracé. Me devolvió el abrazo con fuerza y me di cuenta de que sus manos temblaban.

─ ¿Qué sucedió? -preguntó, sin separarse -. ¿Dónde…?

La aparté de mí y cogí su mano.

Mientras íbamos al lugar donde había dejado a Lindsay y a Nicole, le conté todo lo sucedido. Dejé por fuera las heridas de Canuto y la conversación que habían tenido sobre Madison. No era el momento y tampoco me correspondía hablar de eso con ella. No quería que perdiera la fortaleza que hasta ahora había tenido y la verdad no era un tema placentero.

─ ¿Tuviste chance de comprobar la situación de Bancroft y Clare? -ella sacudió la cabeza -. ¿Lily? -pregunté y me miró, antes de negar.

─Quería asegurarme de que estarían bien. Remus y Peter -replicó -. Y si necesitaban ayuda, estar ahí para-

─Por supuesto -dije. Pero no pude sentirme vacío. Si Snape intentaba algo con Lily… No podía ni pensar en que pasaría si Lily… Suspiré y abrí la puerta para que Leen pasara.

─Lo siento -me dijo, antes de salir. Asentí, sin mirarla.

─Linds -susurró con alivio Laureen, cuando vio a su mejor amiga. Lindsay soltó a Nicole y fue hacia Leen. Se abrazaron y yo fui hacia Nicole. Estaba ardiendo en fiebre y su suéter estaba empapado de sangre, pero había despertado.

─Tenemos que seguir -les dije, poniendo el brazo de Nic en mis hombros-. La enfermería no está lejos…

─No me iré sin Dave -interrumpió Lindsay.

─De acuerdo -encogí mis hombros y me dirigí a la Casa.

─Espera, James -dijo Laureen -. Es mejor que no vayamos hasta la enfermería… Podríamos buscar alguien en el pueblo que nos ayude y esperar a que los demás lleguen para-

─Necesito saber de Lily -dije, sacudiendo la cabeza -. Tengo que estar seguro de que…

─No pudiste haber creído lo que dijo el idiota de Nott -dijo Lindsay, cruzando los brazos -. Estoy con Leen en esto -no las miré y Lindsay suspiró -. Leen lleva a Nicole, hablaré con él.

Laureen empezó a caminar con Nicole, lentamente hacia una de las casas al final del camino, a unos metros de donde estábamos. Lindsay se acercó a mí todavía con los brazos cruzados, pero yo tenía mi mirada fija en Laureen.

─ ¿Lo sabias? -le pregunté, mirándola -. Lo de la hermana de Laureen -ella dudó y desvió la mirada. Asintió, casi imperceptiblemente. También bajé la mirada -. Mierda -agregué.

─Ella lo sabe -la miré, sorprendido -. Lo de Walburga, no lo de Regulus -asentí de nuevo y la miré a los ojos.

─No me mires de esa manera, Potter -desvió la mirada, enojada.

Sonreí levemente: ─Lo intento -me miró con reproche -. Y te juro que no es que… sienta algo por ti, creo. Pero nunca hablamos después del… armario de escobas y solíamos llevarnos bien -alzó una ceja -. Es solo que es… incómodo y… -suspiré-.  Lo siento, ¿de acuerdo? No debí besarte, ni siquiera sé por qué lo hice y ahora todo es incómodo con Simpson y tú… -me acerqué -. Esperaremos aquí, supongo -cedí, porque sabía que Snape no le haría nada a Lily -. Snape está muy enamorado como para hacerle daño.

Me miró, divertida: ─Enamorado, ¿eh? ¿Y confías en ella?

Me acerqué un poco más a ella, totalmente serio, pero sonreí cuando vi su expresión por mi cercanía.

─Cien por ciento -miré fugazmente sus labios.

─Idiota -dijo empujándome y caminando hacia Leen.

─Solo era una broma -reí, siguiéndola -. ¿Amigos? -pregunté cuando la alcancé. Me miró y asintió.

─Como sea -pero cuando miró hacia al frente, pude ver que sonreía. Dudó un segundo y me miró de nuevo -. ¿De verdad no tienes idea de por qué me besaste? -preguntó como si fuera lo más obvio del mundo. Me encogí de hombros y ella suspiró -. Me besaste porque sentiste que necesitaba tu consuelo, además estabas frustrado porque Lily no hablaba contigo y quisiste darle verdaderas razones para que estuviera enojada contigo. Y mi situación con Dave fue como un gatillo…

─ ¿Gatillo? -sacudió la cabeza.

─Estudios Muggles -dijo, sin darle importancia y me miró, en silencio.

─Supongo -dije, al final -. Lo que no comprendo es como tú lo sabes y yo no.

Río: ─Se llama perspicacia, Potter.

─De acuerdo -la miré, cauteloso -. Yo también creo saber por qué no me separaste de inmediato ni me asesinaste allí mismo.

─ ¿En serio? -no me miró.

─Querías un plan B, en caso de que Dave decidiera volver con Barbara, y que no quedaras como la idiota de la relación. Querías pagarle lo que ni siquiera hizo, pero que tú pensabas que iba a hacer.

─Yo no-

─Es eso o te mueres por mi -me miró con reproche, una vez más para luego encogerse de hombros.

─Supongo -dijo -. Pero ya lo sabía -me miró, sonriendo y llegamos junto a Leen, que le pedía ayuda al encargado en Cabeza de Puerco.

─No es para toda la noche -explicaba Leen. Cuando llegamos a su lado le ayudé con Nicole, ella me miró, débil.

─Remus -dijo.

─Es luna llena -repliqué y ella asintió, antes de volverse a desmayar. La cargué en mis brazos, bajo la mirada atenta de Lindsay -. ¿Qué? -pregunté.

Ella sacudió la cabeza y desvió la mirada.

─Señor -interrumpió Lindsay -. Solo necesitamos una habitación por unas horas, un espacio donde tenga al menos una silla donde sentar a nuestra amiga -me señaló -. Y me refiero a la rubia -Leen sonrió fugazmente -. Le pagaremos lo necesario en cuanto nuestros amigos regresen y-

─Veinte galeones -replicó el muchacho, sonriendo de repente -. Diez si me ofreces algo… extra -dijo alzando las cejas, mirando de arriba abajo a Linds.

Bufé, entre burlón e incrédulo: ─Hecho -dije. Leen rio disimuladamente y Lindsay cruzó sus brazos.

Se trataba de una sala de estar, recosté a Nicole en el único sillón de la estancia, junto a la chimenea. Encendí la madera y el cuarto se llenó de calor. Frote mis manos, antes de acercarme a Nic y examinar su brazo. Casi toda la sangre se había secado, exceptuando la que seguía saliendo lentamente de un corte que no podía ver. Rasqué mi frente, frustrado.

Tergeo -susurré y la sangre seca desapareció para dejar ver una herida en forma de serpiente, pequeña pero profunda.

─¿Probaste con velnura? -me preguntó Leen, arrodillándose a mi lado, mirándome con sus grandes ojos, preocupados. Sacudí la cabeza.

─En realidad no conozco ese… -ella asintió y susurró, apuntando su varita -… hechizo -la herida se cerró a medias.

─Supongo que tendremos que aplicarlo de nuevo en algún tiempo… Una hora -me miró, seria -. No sé cuánto tiempo…

─De acuerdo -fue lo único que se me ocurrió decirle. Idiota. Leen se levantó y fue a hablar con Lindsay.

Seguro no tardarán, pude haber dicho o algo reconfortante como que estarán bien a pesar de estar atrapados en una casa tenebrosa. Al menos Linds está bien, pensé (lo cual también pude decirle), las observé hablar con el encargado un par de minutos, después el muchacho se fue y ellas se acercaron para calentarse en la chimenea.

─Dice que podemos quedarnos hasta antes del amanecer. No quiere que su jefe se entere -me informó Leen.

─Y pagarás los diez galeones que ofreciste por ese algo extra -agregó Lindsay y no pude evitar soltar una carcajada. Laureen se unió a mis risas.

─Solo trataba de ayudar a un hermano -comenté y Leen soltó otra carcajada, mientras Lindsay nos daba la espalda e iba a la ventana -. Bien, lo siento, no debí-

─Shh -dijo ella.

─Linds -intervino Leen.

─Se ve la Casa de los Gritos desde acá -se volteó, rápidamente y fue hacia la puerta -. Llegaron -agregó, abriéndola y saliendo apresurada. 



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