Historia al azar: Dos round y un knockout
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Awkwardly in love. » LINDSAY.
Awkwardly in love. (R13)
Por ValeRengifo3
Escrita el Jueves 5 de Mayo de 2016, 00:29
Actualizada el Miércoles 12 de Febrero de 2020, 21:49
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LINDSAY.

─Dave -repetí por tercera vez -. ¿Me vas a escuchar o vas a dejar que…?

─Linds, solo no entiendo. Quedamos en darnos un tiempo, pero no pensé que… bueno, Potter y tú también tendrían que alejarse-

─ ¿Has escuchado alguna vez de la palabra 'coincidencia'? No estábamos juntos. No puedo verlo sin pensar en… eso. Además no creo que sea muy tuyo esto de los celos, Dave -crucé mis brazos y fruncí el entrecejo, pero él estaba muy concentrado observando una hoja de la planta que cubría uno de los muros del invernadero.

─No lo es, Lindsay -dijo, por fin -. Hasta el día en que decidieron encerrarse en un cuarto de escobas y-

─Vale, lo entiendo -me quedé en silencio un minuto, antes de decir algo de lo que seguramente me iba a arrepentir -. Pero, ¿qué hay de tu madre y Barbara y…?

─Espera -tapó mi boca con una de sus manos y me acercó a él -. ¿Qué es ese ruido? -distraída como estaba por su cercanía, por cómo se veían sus ojos cuando miraba hacia un lugar iluminado, no escuché los pasos. De pronto, él también se distrajo, devolviéndome la mirada y acercándose cada vez más a mi rostro.

─Creí que estaban dándose algo de espacio -comentó Clare, entrando al invernadero. Sobresaltado, Dave me soltó -. O al menos es lo que escuché -sonrió.

─ ¿Qué diablos, Lustk? -dije, enojada, y algo sonrojada -. ¿Alguna vez has escuchado de la palabra privacidad?

─Oh, no creo que el invernadero sea un lugar apropiado para tener privacidad -sonrió de nuevo y sacó su varita con rapidez -. Desmaius.

Dave cayó, pesado, al suelo: ─ ¿Qué crees que…?

Antes de que pudiera agacharme para asegurarme de que Dave estuviera bien, unos brazos extrañamente fuertes para ser tan delgados, me agarraron y una varita se encontró contra mi garganta.

─No sabes cuánto quería hacer eso -reconocí la voz de Jessica -, desde que te vi por primera vez -me quedé en silencio -. Desde que entraste al comedor con esa actitud sarcástica y cool.

─ ¿Qué diablos? -susurré.

Me llevó al invernadero, seguidas cerca por Clare.

─ ¿Qué pretenden? -me arriesgué a preguntar. No porque fuera cobarde, pero creo que tendría herida solo con la presión de la varita en mi garganta.

─ ¿De verdad no lo supones, sangre sucia? -siseó Jessica en mi oído.

No dije nada. Y aunque quisiera decirle cosas innombrables, decidí mantener mi boca cerrada. Sangre sucia no era una frase que oías todos los días, así que seguro sabían de mis padres. Y de mí.

Cuando llegamos había dos personas esperando.

Nicole me daba la espalda y parecía nerviosa. Cruzada de brazos, pero moviendo su pie incesantemente, mientras la persona que obviamente estaba a cargo, me sonreía abiertamente.

─Lindsay -Regulus abrió los brazos, como si fuera la persona más feliz al verme, bajó los brazos cuando estuve a su lado -, en realidad es solo cortesía, lo del abrazo. No quiero que me toques bajo ninguna circunstancia.

Escupí en su rostro: ─ ¿Y qué hay de eso? -pregunté, justo antes de recibir una bofetada en mi mejilla derecha. Sonreí -. Acabas de tocarme -susurré -, idiota.

─De acuerdo. Es suficiente -dijo Jessica, cuando vio que Regulus se abalanzaba.

─Nunca lo había visto perder el control -comenté -. Siempre con la fachada de impecable, sonriente… Lástima que yo nunca me la haya tragado, gracias a que Sirius me mantuvo los pies en la tierra en cuanto a ti y tu teatro.

─No, Regulus. Solo ignórala -me miró un minuto con los ojos entrecerrados y luego me dio la espalda.

─Lista, Clare -fue lo único que dijo. La chica asintió.

─Casi -dijo, justo antes de sacar su varita y amenazar a Jessica -. Pero no seguiré con esto, Jess. Lo siento. No puedo hacerlo.

Jessica, para mi sorpresa, rio.

─Lo sabía -se paseó alrededor de ella, conmigo en sus brazos, todavía con su varita en mi cuello -. Sabía que eras tan débil como mi tia. Casada con un muggle.

Podía ver la expresión de Clare, tratando de decidir si valía la pena. Si de verdad era tan malo que su madre… que su nuevo padre no tuviera ni una pizca de magia. Tal vez Clare era la persona que James B. describía, no sólo su fachada. Tal vez James se había enamorado de la persona correcta. Y ella también.

Durante la fracción de minuto que dudó, Regulus la desarmó y ella cayó al suelo, sollozando.

─Patética -dijo su prima, mientras me halaba con ella para mirar a Nicole -. Serás tú -le dijo a la rubia.

─ ¿De verdad dejarás a tu prima por un estupido… chico? Por sus creencias, por lo que sea que está planeando… Solo mírala.

No la miró, pero me sonrió abiertamente: ─Es una suerte que no sean sus creencias, ni su plan.

─ ¿Qu-Qué…? ¿Qué quieres decir?

─Pensé que estabas a favor de mujeres al poder -puso sus ojos en blanco.

 ─No cuando tienen tendencias sociopatas -me ignoró, pero me haló un poco más fuerte cuando dimos la vuelta de nuevo y miramos a Clare. Regulus la amarraba a una de las columnas del invernadero.

─Es hora -anunció Jessica.

Miré desesperadamente a mi alrededor, hacia donde estaba Dave, cuando me crucé con la mirada de James. Mi primo. Desesperada, intenté hacer señas de que se alejara. No sabía cuál sería su reacción. Y sinceramente, me preocupaba más qué podría pensar de Clare. Claro que ya lo sospechaba, pero sería un golpe bajo verla aliada con este montón de sociopatas.

─No debiste, Clare -dijo Regulus, de verdad hacia muy bien el papel de líder -. Debiste hacerle caso a tu prima. No me gusta que jueguen con nosotros, ni al Señor Tenebroso.

─Yo no…

─Calla -siseó y Clare miró en dirección de James, el cuál se escondió. Suspiré, aliviada, justo antes de que volviera a asomar su cabezota. Escupí a Jessica para que no notara que estábamos siendo observados.

─Es hora -dijo Jessica, limpiándose  -. No soporto más a esta -agregó, haciendo más presión en mi garganta.

Regulus atestó un golpe en el rostro de Clare, para luego mirarnos con un brillo malicioso en su rostro. Cerré mis ojos y en un segundo estuvimos fuera de Hogwarts. Abrí los ojos lentamente para encontrarme con una gran verja de acero negro. Estábamos en un vecindario desolado y la casa a la que estábamos entrando tenía un número 12 en ella.  

─ ¿Cómo…? En los terrenos de Hogwarts no-

─La ignorancia de los muggles -comentó Regulus, riendo.

─ ¿Dónde estamos? -pregunté, a sabiendas de que sería ignorada, pero miré a cada uno de mis acompañantes. Nicole miraba al frente, tratando de no mirarme, revolvía sus manos con nerviosismo controlado, Jessica, todavía con su varita en mi yugular, miraba alrededor, atentamente; mientras que Regulus caminaba como si estuviera entrando a su propia casa.

Claro que siempre caminaba así. Pero podría ser el hogar de los Black.

¿Qué me había dicho Leen de ese lugar? Tenía algo que ver con el Grimm. El nombre del lugar, me refiero.

─Que dicha finalmente conocer el famoso hogar de los Black -me atreví a comentar.

─Créeme que mi familia no estará del todo complacida al verte -dijo Black, sin poder contenerse -. Claro que cuando les diga lo que pienso hacer contigo-

─Suficiente, Regulus -dijo Nicole -. Ya le has dicho adónde la trajimos -agregó con una mirada fugaz. De repente, me acordé. Recordé por qué había citado a Dave para que habláramos. Lo invitaría a lo de esta noche. Miré el cielo, con atención.

─Bueno, al menos es una noche hermosa -comenté -. Luna llena y todo -agregué mirando a Nicole, y, por primera vez, me devolvió la mirada. Claro que no le había contado a nadie. De verdad amaba a Remus, lo único que necesitaba saber, eran sus razones de por qué estaba haciendo esto -. ¿No es una hermosa noche, Nicole?

─Cállate -susurró, algo cansada, desviando la mirada. Pero pude ver la tristeza en sus ojos.

Cuando entramos a la casa, un largo corredor nos recibió, junto a un elfo doméstico, que de inmediato se dirigió a Regulus.

─Amo Regulus -dijo la criatura, recibiendo su abrigo y ofreciéndole bocadillos -. Mi querida ama lo aguarda en el comedor con sus invitados.

─ ¿Ya están Rulin y Nott? -preguntó el mago.

El elfo asintió, mientras Regulus lo apartaba bruscamente para ir al encuentro de sus invitados, Jessica me empujó con fuerza.

─Déjame llevarla -sugirió Nicole -. No creo que puedas soportar otro escupitajo de… la sangre sucia -Jessica la miró un segundo, antes de bajar la varita y empujarme hacia ella. Nicole me esquivó con agilidad, para luego agarrarme de un brazo y poner su varita en mi cuello.

─Vamos -dijo Jessica, dándonos la espalda -. La diversión nos espera.

─Mierda -susurré -. Me matarán, ¿no es así?

─Ya te lo dije, Pots. Cállate.

─Wow, yo que pensaba que era la sangre sucia -se quedó en silencio y me obligó a bajar las escaleras -. Así que no saben lo de Remus -dije.

─No lo nombres. No quiero que se enteren y por tu culpa…

─ ¿Qué? ¿Lo maten? -resoplé -. Hablando de conceptos de moral retorcidos… Aquí estás, llevándome a mi verdugo y te preocupas de que si hablo demasiado Remus pueda resultar herido… No entiendo qué diablos pretendes sacar de esto, Nicole.

Se quedó en silencio hasta que llegamos al comedor. Allí, Logan estaba de espaldas mirando por la ventana, mientras Aimee lo miraba disimuladamente. Regulus, sentado junto a una bruja, comía de una bandeja que sostenía su elfo. La bruja sentada en la cabecera del comedor, me miró con una mueca cuando entré, mientras Jessica, junto a Logan, la miraba a ella.

─ ¿Esto es todo? -preguntó, sin dejar de mirarme.

─Ella -dije. La bruja alzó las cejas.

─ ¿Qué? -senti el apretón de Nicole en mi brazo, pero seguí hablando.

─Que quiso decir "ella". Soy un "ella" -repetí, pero me miró como si estuviera hablando otro idioma -. Ya sabe, él, ella, ellos…

Para mí sorpresa, la bruja sonrió: ─Perfecto -dijo, y miró a Regulus con orgullo -. Mi pequeño -agregó, pellizcando su mejilla.

Mi boca se abrió, involuntariamente: ─ ¿Ustes es Walburga? -bajé la voz -. ¿La de Maddison? -la madre de los Black, abrió los ojos un poco, tratando de esconder su sorpresa. Regulus se acercó para susurrarle "mami, es la amiguita de Laureen Moris, ¿recuerdas esa familia a quien le arruinaste la vida?" O algo parecido, seguramente -. ¿La misma que arruinó a los Moris? -insistí. Logan se volteó, en cuanto dije su apellido, bajo la mirada rencorosa de Aimee.

─Lindsay, ¿no es así? -dijo Walburga, me quedé en silencio -. No estamos aquí para hablar de mí. Estamos aquí -se levantó y me fijé bien en ella. Parecía tener demasiada edad como para tener dos hijos de las edades de Regulus y Sirius, iba vestida completamente de negro con el cabello recogido. Se acercó a mi, con la misma mueca de desagrado que hizo cuando entré al comedor, y sonrió forzadamente -, para dar un mensaje al mundo mágico -abrió los brazos, tal y como hacía su hijo, señalando a su séquito -, y lo lograremos con tu muerte.

Por primera vez en mi vida, me quedé sin palabras. Solo miré esos ojos oscuros llenos de locura, cuya sonrisa no se transmitía a ellos. Miré un segundo a Regulus, que levantó una copa, como si quisiera brindar, luego miré a Aimee, cuyo rostro estaba inexpresivo. Logan me devolvió la mirada con el ceño fruncido, seguramente todavía pensando en Leen.

Abrí la boca, para decir otro ingenioso comentario, cuando escuché gritos.

─Aléjate ahora mismo, Kreacher -reconocí la voz de Sirius. Un minuto después, entró con el cabello despeinado y con James Potter a su lado. Sonrió sarcásticamente a su madre.

─Pensé que te había educado mejor como para que entres de esa manera, Sirius -dijo su madre, nada contenta.

─Y yo pensé que eras más inteligente como para escoger nuestra casa como escondite súper secreto -dijo, susurrando con una sonrisa burlona. Se acercó dos pasos a mí y Nicole apretó su varita. James estaba serio como si fuera el funeral de Lily, y miró a la rubia como si quisiera golpearla ahí mismo. Luego me miró a mi y su mirada se suavizó un poco.

Desvié la mirada hacia Sirius, que también me miraba: ─Dave -fue lo único que dije.

─Arriba -me respondió -. Está bien, solo necesita verte para-

─No creo que Pots vuelva a salir de este comedor -intervino Jessica, acercándose a James y recorriendo con un dedo su espalda y pecho -. El papel tapiz del árbol genealogico de los Black es lo último que verá -le sonrió coquetamente.

─No lo creo -le respondió el chico, acercándose a su rostro, para distraerla mientras sacaba su varita y gritaba desmaius. 



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