Historia al azar: tu amor es lo que necesito
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Awkwardly in love. » LAUREEN.
Awkwardly in love. (R13)
Por ValeRengifo3
Escrita el Jueves 5 de Mayo de 2016, 00:29
Actualizada el Miércoles 12 de Febrero de 2020, 21:49
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LAUREEN.

─De acuerdo -suspiré -. Estoy empezando a creer que no es tan buena idea.

James asintió: ─Sí, yo tampoco creo que darle a Lily OTRO regalo me vaya a beneficiar de alguna manera.

Lo miré: ─Hablo de esto, James -me devolvió la mirada y alzó una ceja.

─Sólo soy un simple acompañante -me volteé y crucé los brazos.

─Prometiste ayudarme.

─Lo hago -dijo, volteándose también -. Es solo que no sé qué tan buena idea sea estar a solas contigo en el bosque.

─Creo que te equivocaste de chica, a la que besaste fue a Lindsay -me miró como si hubiera ofendido a toda su familia. Desvié la mirada hacia el borde del bosque -. Además, eventualmente tendrá que perdonarte.

─Sígueme.

Traté de seguirle el paso mientras lo examinaba: ─James… -no me miró pero hizo un gesto con la cabeza -. ¿Por qué…?

─No quiero hablar de eso -me cortó.

─Pero-

─Leen -me miró -. No lo sé, también trato de descifrarlo. Y ya sé que Lindsay probablemente estará diciendo que es todo mi culpa y la verdad es que-

─No lo hace. Ella no es así -desvió la mirada y siguió caminando.

─De acuerdo, es acá, ¿estás segura? -asentí, algo nerviosa y cerré mis ojos -. Adelante -dijo.

─Espera, no sé si-

─Leen, acabas de decirme que has estado buscando mucho sobre el tema desde que eras amiga con Sirius, yo creo que estás lista -lo miré, dudosa -. Yo te ayudaré y luego podremos molestar a alguien, un pequeño susto… Tal vez Lindsay…

Lo miré mal: ─Sí, está bien -dije, después de un minuto de silencio -. De acuerdo, lo haré. Sólo promete que no me convertiré en un marrano o una rata.

─Hey, Peter dice que no es tan malo -sonrió abiertamente -. Listo, a la cuenta de tres.

Cerré los ojos mientras pronunciaba los hechizos y abrí los ojos cuando terminó. James me miró y rio, sacudió la cabeza: ─Eres tú.

─Mierda -dije, examinando mis manos -. De nuevo.

─Leen… creo que una vez ya es demasiado agotador, se hace tarde y en algún momento estaré muerto. Lily y Sirius pueden pelearse por quien lanza el hechizo verde…

 

─No hables así. Sirius lo entenderá.

─No lo creo -cruzó los brazos -. Sobre todo si terminas convirtiéndote en musaraña, Sirius las odia…

─James -le rogué.

─No sé cómo accedí en primer lugar -dijo, preparándose una vez más.

Estuve a punto de rendirme cuando íbamos para la séptima vez. Debí creerle a James cuando me dijo que no era tan sencillo ni divertido como se veía. Pero ser animaga era algo que habíamos hablado con Sirius desde que tengo memoria y, la verdad, era algo emocionante. Poder salir con ellos mientras protejo a los demás de las complicadas noches de Remus. Claro que no estaba segura de poder hacerlo, sobre todo porque el Bosque se ponía cada vez más tenebroso.

─Tal vez deberíamos intentarlo mañana -dijo James, frotándose los ojos -. O en un mes -agregó en voz baja.

─De acuerdo, una última vez -se encogió de hombros y se puso de pie.

Sonrió en cuanto terminamos. Y cuando miré mis manos, en su lugar me encontré con un par de garras blancas. Creo que sonreí y vi cómo se convertía en ciervo y me indicaba que lo siguiera. Déjenme decirles que es la sensación más extraña. Podías oler todo, escuchar todo, sentir todo, sobre todo si considerábamos el Bosque con la variedad de especies dentro de él.

Salimos al borde y (empezaba a sospechar que algo malo pasaría, demasiadas cosas iban bien) vimos que Jessica se acercaba con una gran caja. Al parecer, yendo hacia la lechucería. James me miró y volvió a su forma humana, sonriente. Señaló a Jessica y asentí. Me acerqué lentamente y la seguí un buen rato hasta que ella se detuvo y lentamente se dio vuelta, cuando sintió a alguien detrás de ella. Me levanté en las patas traseras, ella gritó, lanzó el paquete a mi rostro y salió corriendo.

Les dije que algo saldría mal. Caí hacia atrás, rodé y aterricé en un arbusto lleno de espinas, en mi forma humana.

─ ¡Laureen! -escuché gritar a James.

─ ¡Aquí! -respondí, tratando de ponerme de pie. Cuando me vio, estalló en carcajadas -. No es gracioso, ouch, está lleno de espinas, ¿sabes? 

─Claro que lo sé -dijo, entre risas.

─De acuerdo, tranquilo. Termina de reír y después me ayudas, estoy perfectamente acá…

─Lo siento -sacudió la cabeza -. Pero, Leen, debiste dejar la teatralidad para la clase de Adivinación… -estiró su mano y traté de alcanzarla.

─Mi suéter está atorado…

─Diablos -dijo y tuvo que agacharse por completo y agarrarme por la cintura. Me estaba levantando, cuando escuchamos la voz de Lindsay.

─ ¿Laureen? -preguntó, entre aterrada y burlona.

─Hey, Linds… -James me soltó de inmediato-. ¡Ouch, James!

Lindsay levantó una ceja: ─Lo siento -dijo y volvió a abrazarme para levantarme.

─ ¿Ese es James? -preguntó otra voz: Sirius. Sería ridículo si me soltara de nuevo, pensé, no sería tan idiota de pensar que Sirius pensaría que estábamos haciendo otra cosa y…

─ ¡James! -exclamé de nuevo, cuando me dejó caer. Pude escuchar la carcajada de Lindsay y Sirius.

─Mierda -masculló James.

─Alguien está nervioso -comentó Dave, cruzando los brazos.

─Oh, hola Dave, no te había visto ahí…

─Déjame ayudarte -dijo acercándose -. Claramente Potter…

─ ¿Potter qué? -preguntó, a la defensiva James.

─Bueno, Laureen sigue en el arbusto, ¿no?

─Y creo que pasaré la noche acá -mascullé.

─No es mi culpa que tu novia nos haya pegado un susto de muerte -replicó James.

Dave alzó una ceja: ─Mi novia -repitió.

─De acuerdo, esto es ridículo -comentó Lindsay y me ayudó a levantarme.

─Wow, Linds -dije cuando, de un tirón, estuve de pie, llena de espinas, pero a salvo -. Gracias -sonreí, pero ella estaba seria y malhumorada.

Dave y James seguían discutiendo y ahora Sirius intervenía de vez en cuando.

─No es tu culpa, James -decía -. Ella se lo buscó…

─ ¿Ella se lo buscó? -repitió, Dave, incrédulo -. No puedo creer que hables de esa manera, Sirius. No creo que Lindsay hubiera estado desesperada por...

─Estaba ayudándola hasta que nos interrumpieron -exclamó James, miró fugazmente a Lindsay.

─Sí, claro-

─ ¡Leen! -dijo, James, fijándose en mi e ignorando a Dave.

─Sí, estoy viva -se acercó y empezó a quitarme espinas. Los otros dos lo siguieron -. Gracias a Lindsay -agregué y le sonreí a Dave, pero él desvió la mirada.

─Por alguna razón no estoy sorprendido -comentó Sirius y besó mi mejilla.

─Gracias -dijo Lindsay, sarcástica -. ¿Dave? -preguntó y él asintió. Se fueron en silencio y caminando alejados el uno del otro. Suspiré y miré a James.

─ ¿En serio?

─Él empezó -dijo, señalándolo.

─De hecho, creo que tú lo empezaste cuando besaste a Lindsay -comentó Sirius, ganándose un golpe en la cabeza -. Sí, lo siento -dijo sobándose -. Ahora, ¿querrían explicarme que hacían?

 

Cogí un pedazo de tocino mientras leía una carta de papá. Decía que se irían de vacaciones unos meses. Fruncí el entrecejo. La verdad no sabía si preocuparme o alegrarme. Me encogí de hombros y escribí una respuesta rápida antes de levantarme y chocarme con Sirius.

─Hey -sonreí. Besó mis labios fugazmente -. ¿Qué? Pensé que ya lo habías superado.

─Fue anoche, Leen -se sentó -. Y sí, estoy tratando…

─Pero…-me senté a su lado.

─Leen -dijo Lindsay sentándose entre Sirius y yo, él miró un momento para luego concentrarse en su desayuno -, así que le dije, ¿cierto? Y ahora siento que me vuelvo loca -tomó un sorbo de jugo -. Los veo juntos todo el tiempo, no sé si sea a propósito o la... -tragó saliva -… la boda, pero-

─ ¿Linds? Estábamos en medio de algo y...

─Oh, sí, bueno -miró a Sirius -. Sólo quería decirles que invité a Dave esta noche -dejé caer mi cubierto y la miré.

─Bromeas -dijo Sirius -. No puedes...

─No estoy pidiendo tu permiso, Black -replicó, pero parecía nerviosa. Me miró y palmeé su hombro, bajó la mirada -. Lo perderé, sólo necesito esta cosa de la que Barbara no sabe para...

─ ¿Recuperarlo? -pregunté, comprensivamente.

─ ¿Bromeas? -interrumpió Sirius y lo miramos sorprendidas -. ¿Quieres recuperarlo, llevándolo a una velada con James? James Potter -repitió -. El chico que-

─Ya sé a quién te refieres, pero...

─ ¿Saben qué? Olvídenlo, tengo deberes -se levantó, enojado y salió del comedor.

─Bueno, hablando de dramatismo -comentó, Lindsay, cogiendo una tostada.

─Extraño -fue lo único que dije. Al final no hablamos más del tema de la noche y supuse que Linsday llevaría a Dave aunque Sirius le dijera que llevaría a Barbara. Así que me dirigí a la Sala Común, esperando evitar a Sirius, siendo sincera me espantaba lo que quería discutir desde el día que fue al funeral de Madison y no podía evitar pensar en su madre y la tortura contra mi hermana.

Mi mala suerte fue cuando choqué con él en el retrato. Iba seguido de James, Peter y Lily. Parecían tan enojados que retrocedí un paso.

─Hey, ¿qué sucede?

─ ¿Lindsay? ¿Dónde está? -se limitó a preguntar Sirius.

─Iba de camino a los invernaderos, se iba a encontrar con Dave para-

─Vamos -me interrumpió. Cogió mi mano y me haló.

─De acuerdo, ¿alguien me dirá que sucede? -pregunté, tratando de soltarme.

─Sí, en cuanto encontremos a Simpson y a Pots -dijo James.

─ ¿Pots? -repetí y Lily me miró fugazmente -. Claro, guardaré silencio.

─Excelente idea.

Sirius me soltó cuando llegamos al invernadero, sólo para encontrarnos a James B. y Clare en una acalorada situación.

No, no precisamente la situación que imaginan.

Clare se encontraba atada contra la pata de una de las mesas llenas de materas, mientras James, furioso le exigía respuestas blandiendo la varita.

─ ¿James? ¿Qué diablos haces? -dije acercándome para quitarle la varita, pero Sirius me detuvo.

─Leen -dijo aliviado y se abalanzó sobre mí. Le devolví el abrazo a duras penas, Sirius me haló de inmediato.

─ ¡Hey! -exclamó James B., empujando a Sirius. James P. y Peter sacaron sus varitas.

─Está bien -dije, cogiendo la mano de mi amigo. Lo acerqué a mí y lo abracé, cerrando los ojos para evitar mirar a Clare, amordazada, con sus manos pálidas, cabello desarreglado y su uniforme lleno de tierra. Mis manos temblaron un poco cuando me separé de él.

Acaricié su rostro y acomodé un poco su camisa. Le sonreí: ─Está bien -repetí. Él asintió.

─ ¿Qué es esto, Bancroft? -preguntó Sirius, impaciente, sin quitar los ojos de mí.

James B. suspiró, se limpió el sudor de la frente y dijo un nombre.

─Jessica.



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