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Awkwardly in love. » SIRIUS.
Awkwardly in love. (R13)
Por ValeRengifo3
Escrita el Jueves 5 de Mayo de 2016, 00:29
Actualizada el Miércoles 12 de Febrero de 2020, 21:49
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SIRIUS.

Me puso hielo sobre el costado derecho de mi rostro, mientras miraba con reproche a sus padres. La verdad, yo no tenía nada que reprocharles. Sinceramente, no había venido a darle mis pésames a la familia Moris. Había venido con toda la intención de hablar con Leen. De decirle que creía… que estaba seguro que Regulus había tenido algo que ver con la muerte de Madison. Pero una bomba así no podías lanzarla de inmediato. Mucho menos cuando vi el rostro de Laureen.  


Supe que no iba a ser capaz, por ahora. 


─Gracias -le dije, poniendo mi mano sobre la suya. 


─Lo siento -replicó, sin mirarme a los ojos. 


─Hey -cogí su barbilla y la obligué a mirarme -. Está bien.  


─Así que… -dijo Lindsay, sentándose entre los dos -. Yo lo tengo, Leen -agregó cogiendo la bolsa con hielo -. Sirius, hey -dijo, imitándome cuando saludé a todos en el patio. Entrecerré los ojos.  


─Veo que estás disfrutando la situación -comenté, quitándole el hielo y poniéndolo yo mismo.  


Sonrió: ─Vamos, Black. Siempre es bueno cuando alguien te calla la boca y te borra esa sonrisa torcida de tu rostro -desvié la mirada y aprovechó para susurrarme -. No puedes decirle ahora, Sirius -sonaba más seria y la miré, miraba nerviosamente a Laureen, que hablaba con sus padres. 


─ ¿Qué? -me alejé un poco y ella me miró.  


─Lo sé -se acercó -. Regulus mató a Madison -dijo -. No le digas ahora. 


─Pero, ¿cómo…? 


─ ¿Listos para irnos? -interrumpió Leen, antes de que pudiera preguntar más.  


 ¿Irnos? ¿Qué quieres decir con eso? -preguntó (estúpidamente), Lindsay. Sacudió la cabeza -. De acuerdo, pregunta tonta, ¿por qué? -se corrigió y sonreí. 


Laureen se sentó junto a ella: ─No creo que pueda soportar otra noche así, Linds -susurró, pero la escuché perfectamente. 


─Me quedaré contigo -le recordó y me miró -. Los dos. 


─ ¿Qué? -me miraron las dos, esperando una respuesta -. Claro que sí -dije, sabiendo que me arrepentiría luego -. Será divertido. 


─No creo que eso los ponga de mejor humor -dijo Laureen sin dejar de mirarme.  


─Funcionará, al menos para nosotros -dijo Lindsay, mientras se levantaba e iba hacia los padres de Laureen. Me encogí de hombros bajo su mirada y ella la desvió.  


─Hey -la llamé y me miró. Me levanté y me acerqué a ella, dejando la bolsa de hielo en el sofá -. Nos iremos, si quieres -puse mi mano en su hombro, cautelosamente. Sonrió, burlona. 


─No voy a golpearte, Sirius -comentó, señalando mi mano.  


─Oh, lo sé. Créeme -quité mi mano -. Me asusta más lo que puedas decirme -sonreí, levemente, pero ella se puso seria.   


─Ya dije que lo sentía -bajó la mirada, avergonzada. 


─Lo sé- 


─Sirius… 


─No hablaremos de esto ahora, Leen -dije, y me miró. Le sonreí, de nuevo y besé su frente.  


─De acuerdo, vamos -interrumpió Lindsay -. Dormiremos en tu cuarto, Leen, ¿qué tan divertido suena? -comentó, mirando mal a Sirius. 


─Yay -agregó, él.  


─Dormirás en el piso -replicó mi mejor amiga y subió con mi madre en busca de cobijas.

 

Después de unos minutos, Laureen las siguió mientras yo recogía el hielo y lo dejaba en el lavabo. Me pareció prudente esperar unos minutos antes de subir, por si querían ponerse el pijama o en caso de que planearan la forma más efectiva de matarme mientras dormía. Pero por supuesto que la segunda idea era ridícula. 


Eso creo.  


Por lo menos sus padres no lo harían con ella presente, ¿o sí?  


Sacudí la cabeza, apoye mi rostro en las manos y froté mis ojos. Creo que el cansancio me está volviendo loco. 


─Puedes subir, Sirius -dijo, de repente la madre de Leen. La miré y me puse de pie -. Ya está todo listo -asentí. 


─Gra…-aclaré mi garganta -. Gracias… señora -tragué saliva, algo nervioso.

  

Ella se alejó y yo suspiré. Escuché una risa disimulada: era Lindsay. La miré mal y fui hacia ella, esperando en las escaleras. 


─No es gracioso -dije, antes de que pudiera decir más.  


─Sí lo es -aseguró ella. Me sonrió, forzadamente y fruncí mi ceño. Después de un minuto, relajó el rostro y se acercó a mí, completamente seria -. Escucha, Laureen se está cambiando. 


─ ¿Y…? 


─Y deberías pensar muy bien que es lo que le vas a decir de Regulus -desvié la mirada -. Sé que no es un tema fácil y la verdad- 


─ ¿Cómo es que sabes eso? -interrumpí, cruzando mis brazos -. ¿Cómo es que supones que mi hermano es un asesino? 


─Oh, no me vengas con eso, Black -dijo, susurrando furiosamente. Se acercó tanto que pude notar tonos grises en sus ojos -. Tú y yo sabemos qué tipo de basura es Regulus -abrí la boca para interrumpir, pero siguió hablando -, sabemos que tuvo algo que ver, así como tu madre.   


─ ¿Mi madre? ¿Cómo es que todo esto está relacionado con mi madre? -se alejó, como si se hubiera dado cuenta de lo que acababa de decir. Parpadeó varias veces sin mirarme -. Lindsay, ¿qué quisiste decir? 


─ ¿Linds? -llamó Laureen, desde arriba. 


─Allá voy -dijo ella, me miró y me señaló la escalera para que subiera con ella.  


Diez minutos después estábamos acostados, luces apagadas y completo silencio. La ventana abierta mostraba el cielo lleno de nubes. Suspiré, sonoramente sin un ápice de sueño, a pesar de haber hecho ese largo viaje para verla. Dirigí mi mirada hacia la cama. Laureen dormía en el borde y podía ver su cabello y su mano, colgando. Miré dudosamente la mano, la puerta y hacia donde dormía Lindsay, antes de acercarme a ella.  


Tenía los ojos cerrados y grandes ojeras bajos sus ojos. Como si fuera la primera noche que dormía desde… desde que Logan se accidentó. Bajé la mirada, de nuevo hacia su mano y la acaricié levemente. No se movió, así que me atreví a pasar mi mano por su cabello y dejarla en su mejilla. Se movió y abrió los ojos, lentamente.  


Le sonreí y me devolvió la sonrisa: ─ ¿Qué sucede? -preguntó, reaccionando. Y se incorporó -. ¿Está todo bien? 


─Shh, sí -la tranquilicé y miré a Lindsay, seguía dormida -. Sólo… quería decirte que de verdad lo siento mucho, Leen -susurré -. Sé cuánto querías a Maddie -bajó la mirada. 

 

─Sí -fue lo único que dijo y me miró de nuevo a los ojos. Levantó su mano, lentamente y acarició mi mejilla -. Gracias por venir -me encogí de hombros. Observó mis ojos un rato, antes de quitar su mano y bajar la mirada -. No creo que-    


Hubiera terminado de hablar, si la hubiera dejado. Pero ya habíamos llegado a un punto ridículo de esta relación, y sabía que lo único que quería era estar con ella. Sin importar nada más.  


Sin importar qué diablos planeaba Regulus. 


Y Nott. Y Aimee. Incluso Nicole.  


Me devolvió el beso, después de dudar por un segundo y acarició mi cabello mientras yo acunaba su rostro en mis manos. Cuando nos separamos para recuperar el aire, apoyé mi frente sobre la suya y ella suspiró.  


─ ¿Sirius? -la miré -. ¿Por qué estás aquí realmente? -preguntó y me alejé. 

 

─ ¿Qué? 


─ ¿Qué viniste a decirme?  


─Creo que acabo de hacerlo y quedó muy claro, ¿no es así? -sacudió la cabeza. 


─Te conozco. No harías ese viaje solo para-  


─Lo haría, Leen. 


─No, si hay menos compatible que tú y romance, tal vez sea "amabilidad" y Lindsay -sonreí levemente.   


─O luna llena y Remus -me sonrió -. O Jessica y decencia… 


─De acuerdo. Ahora dime -observé su mano mientras la acariciaba.  


─Creo que deberíamos hablarlo luego -dije, al final -. Ya sé, no me mires de esa manera, es solo que…-suspiré -… es difícil y no creo que ahora mismo sea el momento. Ya tendremos tiempo en el castillo… 


─Oh, ¿me compraste un castillo? -dijo, de mejor humor, sonriente.  


─No es algo que haría, no -sacudí la cabeza. Me sonrió y puso sus labios sobre los míos, levemente -. ¿Eso significa que quieres ser mi novia? Porque no te tengo que recordar lo que opino sobre robar besos, ¿o sí?  


Rio, cerrando sus ojos y golpeó mi brazo: ─Cállate -la observé, mientras reía y sonreí levemente. 


─Black -fue el saludo matutino de Lindsay, con un golpe de su almohada en mi rostro.  


─ ¿Qué sucede contigo, Pots? -dije, sin abrir los ojos. 


─Levántate -dijo, con otro golpe.  


─ ¡Hey, ¿qué sucede?! -la miré 


─Shh, sucede que la madre de Leen está golpeando… 


─Eso no es- 


─Y estás durmiendo con ella -dijo, cruzando los brazos. De repente, sentí su peso sobre mi brazo derecho. Dormía profundamente, con su brazo alrededor de mí.  


─Mierda -dije y me levanté -, ¿cómo es que no se despertó con tu gritería? -pregunté mirando a Laureen, mientras iba al colchón.  


─Cállate y haz como si durmieras -se dirigió de puntitas a la puerta y abrió en silencio.  


Era como ver a otra persona toda amable y respetuosa que hablaba en voz baja para no despertarnos, después de haber recibido dos almohadazos, no me lo creía ni por un segundo. Su papel de agradable. Abrí un poco mis ojos para ver qué sucedía. Lindsay recibía una bandeja con comida. 


─Gracias, señora Moris. Trataré de despertarlos -sonrió abiertamente y cerró. Cuando se dio cuenta que la miraba con una ceja alzada, me miró mal -. Ni una palabra. Comamos.  


Despertó a Laureen de una manera totalmente opuesta que como lo hizo conmigo y nos sentamos los tres alrededor de la mesa de escritorio que había junto a la ventana.  


─Así que… -empezó Lindsay, mordiendo una fresa y sonriéndonos -. Durmieron juntos -comentó, señalándonos con la fruta.  


─Creo que es un poco obvio, Linds -dije, con la boca llena de avena. 


Me miró, como si le hubiera lanzado un hechizo: ─No me digas así -dijo. 

 

─ ¿Qué? ¿Por qué no? Creo que sería el único en la escuela en no decirte así. 


─Es raro viniendo de ti… 


─ ¿Qué? ¿Por qué lo dices? Te aprecio… -dejó caer su tenedor.  


Reí con fuerza, cuando vi su expresión: ─Ven aquí, Linds -comenté, mientras trataba de darle un beso en la cabeza. 


─Aléjate, me asustas -dijo, y Leen su unió a mis carcajadas.  


─De acuerdo -levanté mis manos y seguí comiendo.  


─ ¿De quién fue la idea? -preguntó, ella, recogiendo su cubierto. 


─ ¿Cuál idea, Linds bebé? -dije, y me lanzó el tenedor. 

 

─De dormir juntos -replicó, mientras tomaba jugo -. De volver a lo que sea que tienen. 

 

Leen rio: ─Debiste verlo -comentó y me concentré en mi avena -. Fue como un gato tratando de buscar el lugar perfecto para dormir.  


─Más bien como un perro -dijo Lindsay y se rieron juntas. 


─Sí, sí, muy graciosas -interrumpí.  


─ ¿Cuántas vueltas diste antes de poder acomodarte, Canuto? -me preguntó Lindsay. 


─No lo sé, Linds, amiga. Tendría que abrazarte un buen rato antes de contestarte y contarnos otras intimidades de mejores amigos -sonreí y ella me lanzó otro cubierto. Solté un grito ahogado -. Te arrepentirás cuando esto se clave en mi corazón y no tengas otro amigo a quien acudir para conversaciones profundas y compartir sentimientos sobre Dave y- 


─De acuerdo, Black -me calló. Se levantó, mirándome mal y fue hacia la puerta -. Será mejor que nos alistemos… -salió de la habitación y me crucé con la sonrisa de Laureen.  


Le devolví la sonrisa, antes de acercarme y besar su frente levemente: ─Espero que no te moleste que me cambie acá -tosió fuertemente, reí -. Tranquila, recuerda que tuve que dormir con la misma ropa. Me miró mal y lanzó un cubierto -. ¿De dónde diablos salieron tantos cubiertos?  


Se levantó, besó mis labios y salió de la habitación. 



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