Historia al azar: Problemas de parejas
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Awkwardly in love. » LAUREEN.
Awkwardly in love. (R13)
Por ValeRengifo3
Escrita el Jueves 5 de Mayo de 2016, 00:29
Actualizada el Miércoles 12 de Febrero de 2020, 21:49
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LAUREEN.

─ ¿Tim Wada? ¿Quién diablos es Tim Wada? -pregunté, mientras recogía mis libros. Lo que había sucedido no valía la pena explicarlo, simplemente decir que había logrado interrumpirlos y que, al parecer, Barbara me odiaba ahora.

─Su novio -respondió, serio, recogiendo mis plumas y rollos de pergamino -. Ex novio -hizo una mueca y me detuve. Sacudió la cabeza -. No estoy seguro.

─ ¿Por qué estás haciendo muecas, Dave? -también se detuvo y me miró.

─ ¿Muecas? -estaba irritado, y era la primera vez que lo veía así. Conmigo, por lo menos. Tal vez era el hecho de estar comportándome como una lunática con mis estudios y eso de no dejar hablar a Barbara, oh, y también sospechar que Dave estaba celoso.

─ ¿Estás celoso de Tim Wada? -atreví a preguntarme y les juro que vi fuego en su mirada.

─No sabes de lo que hablas, Laureen. Es-

─ ¿Complicado? -crucé mis brazos -. No lo creo, creo que-

─ ¿A qué se debe esto? -preguntó, enderezándose, definitivamente enojado.

─Sólo quiero saber si sientes algo por Barbara y-

─ ¡Nuestros padres nos quieren casar, ¿de acuerdo?! -me quedé petrificada y él suspiró y recogió más plumas -. Quieren organizar la "unión" de nuestras casas y Tim pensó que había vuelto conmigo y Jessica…

─Por supuesto -mascullé.

─…estuvo allí para "consolarlo" y… -suspiró de nuevo -. No sé qué hacer, Leen.

Me quedé en silencio mientras él amontonaba las plumas y los pergaminos y los ponía sobre los libros: ─Lo lamento -susurré, sin mirarlo.

Lo oí reír levemente y llevó una mano a mi hombro. Lo palmeó: ─Está bien. Supongo que Lindsay está involucrada de alguna manera, ¿no es así?

Sacudí la cabeza y lo miré: ─ ¿Qué vas a hacer, Dave? -por alguna razón seguía hablando en voz baja, como si temiera que alguien nos fuera a escuchar.

─Bueno, podría-

─Podrías pensar en unirte con esa familia -interrumpió una figura alta, que salió detrás de una columna -, los McKenzie son un linaje muy importante y antiguo, la verdad es que no es una decisión difícil entre Barbara McKenzie y Lindsay Pots, ¿no creen?

Me levanté de inmediato y retrocedí un poco. Regulus nos miraba con suficiencia, como si supiera alguna cosa genial que nosotros ignorábamos. Seguramente no se había fijado en el pedazo de papel higiénico que estaba en la suela de su zapato.

─ ¿Qué quieres, Regulus? -dije, con voz cansada.

─Sólo quería darle un pequeño consejo a Simpson -sonrió -. Reconozcamos que Barbara no sólo le gana a Lindsay por su apellido -agregó, guiñándole a Dave. Él se levantó en silencio, tranquilo, no me esperé que lo iba a golpear hasta que lo vi encima de él.

─Dave… -dije, y lancé un protegodejando a Dave y a mí, aislados de Black -. No lo hagas -lo enfrenté y cogí su brazo -. Vámonos.

Regulus me miró de arriba abajo con una sonrisa amplia en sus labios, sacudí la cabeza, le di la espalda y nos fuimos de allí. Lo llevé hacia las escaleras que daban al salón de Adivinación y nos sentamos en un marco de una de las ventanas que iluminaban la gran escalera de caracol. Vimos pasar de largo a Sirius, silbaba una alegre melodía mientras balanceaba su varita en la mano izquierda, bajé la mirada.

─ ¿Lo extrañas? -preguntó, Dave. Mirando a la dirección por donde había seguido de largo.

Asentí: ─Desde que su familia lo obligó a alejarse de mí -no alcé la mirada. La verdad es que después de ver a Madison, y recordarme lo que la madre de Sirius había hecho, no me daban muchas ganas de admitir lo mucho que lo quería. Sí, sabía muy bien que él no sabía nada del asunto y que además despreciaba a su familia y su linaje, pero aun así, venía a mi mente el recuerdo del día en el que me dijo que no sería más mi amigo.

─Él te extraña -comentó Dave, masajeando los nudillos de su mano derecha.

─Lo sé -lo miré y le sonreí levemente -. ¿Me contarás todo lo relacionado con Tim Wada y Barbara? -pregunté y él me devolvió la sonrisa.

Cuando hubo terminado la historia, no podía creer el descaro de Jessica. No sólo había tratado de "consolarlo", pero también había llamado a Barbara y al mejor amigo de Tim, para que los viera. Y eso no es todo, el mejor amigo era el chico que Jessica estaba viendo después de darse cuenta que Regulus en realidad, no era humano.

Al menos Barbara los había dejado "pegados".

Sí, por sus labios hasta que llegó la enfermera y los separó.

─Debiste ver los labios de Jessica -comentó Dave, entre risas -. Seguro que esa fue la razón de su gripa.

─Asqueroso -dije, sacudiendo la cabeza y riendo, también. Abrí la boca para agregar que seguramente Jessica le habría contagiado una enfermedad de vuelta, después de todo había besado a Regulus. Cuando una lechuza dio golpes en la ventana.

Era Lula. La lechuza de mi familia.

Extrañada y con una pésima sensación la cogí.

 

La casa estaba vacía cuando llegué. Me quedé de pie en el umbral por unos minutos, antes de reaccionar y caminar hacia mi cuarto, en el primer piso. Dejé mi equipaje y subí a su habitación. Estaba intacto, excepto por el sillón de dragón. No estaba a la vista y había una túnica blanca como la nieve sobre la cama.

Desvié la mirada, con solo pensar en ver el cadáver y bajé de nuevo a mi cuarto.

Había aparecido un vestido negro sobre la cama. Sacudí la cabeza y saqué en vez uno blanco y largo y unas sandalias. Entré al baño, me duché y me metí a la cama sin saber a qué horas llegarían mis padres o a qué hora sería el entierro (aunque supiera que seguramente mi madre había enviado invitaciones a todos los conocidos en Hogwarts) y cerré los ojos, esperando desaparecer, justo como había hecho la noche anterior. 

Antes de acusar horriblemente a Sirius de matar a Madison.

Mierda. Abrí los ojos y contemplé las cortinas, esperando a dormirme.

─Laureen, despierta. Lindsay llegará en cualquier momento -dijo mamá, en voz quizá demasiada alta. Me tapé con las cobijas, pero me obligué a levantarme cinco minutos después. El vestido negro estaba colgado sobre la silla del tocador y el blanco había desaparecido. Bajé a la cocina, envuelta en una toalla.

─ ¡Mamá! ¡¿Dónde está mi vestido?! -exclamé, mientras llegaba a la puerta de la cocina.

─ ¿De qué hablas, Laureen? Lo dejé sobre la silla-

─Mi vestido blanco -aclaré y fruncí el ceño cuando rio.

─No usarás eso -dijo, mirándome.

─Claro que lo haré, por eso lo saqué.

─Laureen, no creo que tu hermana-

─Madison odiaba el negro. Por eso saqué el blanco, ¿dónde lo pusiste? -cruzó los brazos y desvió la mirada al suelo.

Lindsay llegó diez minutos después de que estuve lista. Estaba trenzando mi cabello cuando entró al cuarto. Llevaba un sencillo vestido negro, ceñido y con un pequeño escote. Su cabello totalmente recogido y perfectamente peinado.

─Wow, Leen, te ves muy…

─Ayúdame con esto -pedí y me senté, mientras ella se acercaba y terminaba mi trenza.

─Iba a decir hippie pero supongo que a Madison le hubiera gustado -le sonreí levemente -. ¿Cómo están todos?

─Ya sabes cómo es mamá, no quiere parecer vulnerable y le importa más cómo se verá la casa para los invitados…

─No creo que-

─Como sea, Linds. Y papá no ha salido de su oficina.

─Les pedí que no vinieran -comentó ella, cuando terminó la trenza.

─Gracias -dije, sin expresión alguna.

─Aunque pensé que quizá querrías decirle "lo siento" a cierto animago -agregó y la miré.

─Lo haré, pero no quiero que venga -insistí.

─Hey -levantó las manos -. Yo no lo invité.

─Pero pudiste desinvitarlo… 

─No creo que eso sea un término que exista, Leen -me sonrió -. No te preocupes. Tu madre nos envió invitación a todos, menos a él. Creo que fue como si las dos bludgers le pegaran al mismo tiempo -hice una mueca.

─Hablaré con él en la mañana.

─ ¿En la mañana? -asentí -. Creí que querrías pasar más tiempo con tu familia -sacudí la cabeza.

─Siempre dije que mi familia se destruiría el día que Madison muriera -comenté -. No quiero estar cerca cuando las discusiones entre el señor y la señora Moris empiecen -ella bajó la mirada, conociéndola me habría dicho lo que de verdad pensaba, si no estuviéramos en el funeral de la persona que más me importaba en el mundo.

Me levanté y bajamos juntas al jardín trasero donde se haría la ceremonia. Dave nos esperaba allí, junto a James B., los abracé levemente y sonreí con decencia. Para luego dejarlos y ser obligada por mi madre a saludar a toda mi familia.

Ya sabía que la mitad de ellos no lo lamentaba, después de todo, el funeral de una squib, no era el acontecimiento social soñado. Una vez saludé a todos, mamá me mandó a llamar a su esposo. Lo encontré sentado, leyendo como si nada estuviera pasando. Levantó la mirada cuando entré pero la desvió de inmediato, como si le doliera verme.

─ ¿Ya es hora? -preguntó.

Asentí y él cerró el libro: ─ ¿Te das cuenta de que tu hija acaba de morir? -le pregunté, sin poder contenerme. Se detuvo, me miró y salió.

Tomé aire y salí al jardín, de nuevo.

 

─Eso fue… -empezó Linds, una vez hubo terminado todo. Se sentó a mi lado con dos tazas de café en sus manos -… diré interesante, pero creo que tu padre merece más que eso -papá le sonrió desde el otro lado de la sala.

Había tenido la grandiosa idea de sacar a todos para que sólo nosotros cuatro viéramos la cremación del cuerpo de Maddie. Y sí, todos se habían ido.

No iba negarlo, había sido genial. Le sonreí a Lindsay y tomé sorbitos de mi café.

Me recosté sobre el sillón y llegué a pensar que nada podía arruinar la noche ahora. Hasta que vi una gran figura negra pasando por la ventana del salón. Me incorporé lentamente y observé hasta que se asomó una cabeza grande, negra y peluda. Tenía la lengua por fuera y pareció sonreír cuando me levanté, atónita y dejé la taza sobre la mesa.

Fui hacia el jardín con un "ya vuelvo" hacia mis padres y Lindsay y pise el prado con mis pies descalzos.

─ ¿Sirius? -pregunté, crucé mis brazos cuando se erizaron los vellos en mis brazos.

─Oh, no, sólo soy el grim -dijo él, saliendo de un arbusto. Salté y me alejé de él. Lo miré a los ojos, todavía sin creer que hubiera venido hasta acá. Se fijó en mi expresión y levantó sus manos: ─Lo siento -agregó -. Si te asusté y, bueno, ya sabes -señaló hacía el pedestal donde había estado el ataúd de mi hermana.

Asentí, todavía algo ida y recuperé mi postura. Me acerqué a él y bajé la mirada.

─No quise decir lo que dije, Sirius -lo miré, parecía tan sorprendido como si hubiera sido yo la que había escapado del castillo para visitarlo a él. Claro que si fuera el funeral de Regulus, no me molestaría en ir, y estoy casi segura que Sirius tampoco -. Anoche -agregué y él asintió -. Sé que no fue tu culpa y-

─Está bien -interrumpió -. No necesito un discurso, Leen -sonrió torcidamente y miró mis ojos un minuto, para luego desviar la mirada violentamente -. No sabía que Lindsay estaba acá -comentó y me sonrió.

─Oh, bueno, sí… Ella-

─ ¿Crees que…?

─ ¿Leen? -preguntó alguien desde adentro y antes de que pudiéramos reaccionar, Lindsay salía al jardín, seguida de mis padres -. Oh, diablos -agregó y sonrió disimuladamente, para que mis padres no la vieran. Ya que la expresión de ellos era totalmente contraria a la sonrisa en los labios de mi amiga.

─Hey -saludó, Sirius, incómodo y eso provocó que mi padre se acercara y le atestara un puño en su mandíbula.



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