Historia al azar: ¡No me igno... res!
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Awkwardly in love. » LINDSAY.
Historia terminada Awkwardly in love. (R13)
Por ValeRengifo3
Escrita el Jueves 5 de Mayo de 2016, 00:29
Actualizada el Viernes 20 de Marzo de 2020, 14:48
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LINDSAY.

De acuerdo, desde que había escuchado a Laureen decir que Nicole andaba muy alegre por el castillo hablando con Regulus sobre como echar a Dave de Hogwarts, intentaba averiguar de qué diablos se trataba todo esto. Y ya que mi primo era un completo inútil, me había codeado con Lily para saber algo sobre Nicole.

─No lo sé, Lindsay -dijo, cogiendo sus libros y saliendo del comedor.

La seguí: ─Tienes que saber algo, Lily -me miró, dolida -. Es tu mejor amiga y…

─Lo sé, pero no ha querido hablar conmigo desde que regresó. Ni siquiera con Remus-

─ ¿Lupin? Claro, como no se me ocurrió. Gracias, Lily -dije, y salí corriendo, ignorándola mientras gritaba mi nombre.

Traté de pensar en donde se encontraría Remus, así que deduje que Potter o Sirius sabrían. Los encontré en las mazmorras tratando de gastarle una broma a Snape, mientras hablaba con Slughorn. Estaban tan concentrados que casi se orinan encima cuando llegue a su lado y crucé mis brazos.

─ ¿Qué diablos, Pots? -exclamó James.

Sonreí burlona: ─ ¿Qué hacen?

─ ¿Qué parece que hacemos? -preguntó, malhumorado Sirius.

Me asomé en medio de los dos para ver a Snape mostrándole unas notas al profesor: ─ ¿Y cuál es el plan?

─No te interesa -respondió Sirius. Miré a James, pero sólo sacudió la cabeza y me hizo un guiño. Puse los ojos en blanco y me alejé de los dos.

─ ¿Dónde está Remus?

─ ¿Lupin? -dijo Peter, apareciendo de repente. Pegué un salto y lo miré mal.

─A menos que conozcamos a otro Remus…-se acercó a mí con ojos soñadores. Bufé, resignada -. Eh, Potter -me miró, sonriente -. Tienes que arreglar esto -señalé a Pettigrew y me fui.

─Sala común -exclamó él, todavía riendo.

─Tienes suerte que Dave tenga paciencia -dije, volteándome -. Y tú, Potter, tienes suerte que tu novia me caiga bien -les di la espalda una vez y me dirigí lo más rápido que pude a la Sala Común. Sentí que alguien me seguía y me volteé para encontrarme con Potter -. ¿Sí? -pregunté, extrañada.

─Sólo quería decirte que espero que tu tía se encuentre mejor -me acerqué para olerlo -. ¿Qué haces?

─Hm, definitivamente no has estado bebiendo.

─ ¿Qué?

─ ¿Qué tía? -pregunté, sacudiendo la cabeza.

Se rascó la cabeza, confundido: ─Tu tía, la que está en el hospital. Laureen me dijo que fue atacada por Lazo del Diablo y-

─No tengo tías, no más, por lo menos -repliqué, más que confundida -. Gracias de todas maneras -sonrió levemente -. Espera un momento. Si no estás borracho y yo no tengo tías… ¿por qué te diría algo así Laureen?

Se encogió de hombros, pero desvió la mirada, nervioso. Entrecerré los ojos y me acerqué para susurrarle: ─ ¿Crees que tenga algo que ver con…?

─ ¿Te dijo?

─ ¿Qué? -crucé los brazos, sonriendo triunfante.

─ ¿Qué? -repitió, alzando los brazos -. Oh, mira, un duende.

─James, ¿qué diablos…? -me haló de una muñeca y me metió en un cuarto de escobas. Soplé para quitar la telaraña de mi rostro y estornudé por el polvo de allí adentro -. ¿A qué juegas, Potter? Primero lo de Pettigrew, que espero que hayas solucionado, y ahora, ¿esto?

─Lo siento, Rulin pasaba por ahí y sabía que sacarías o el tema de Nicole o el de… ya sabes.

─Estoy empezando a creer que sí estás algo borracho -dije, mirando a mí alrededor -. ¿Acaso desayunaste whisky de fuego?

─Bueno, supondré que ibas a hablar de Nicole -desvié la mirada -. Por eso quieres hablar con Lunático.

─ ¿Quién es…?

─Remus -me interrumpió y empezó a pasear por el cuarto, si es que podía hacer algún otro movimiento. Chocó varias veces contra una viga -. Así que no lo estoy imaginando -siguió.

─No, yo tampoco creo estar imaginando nada. O bueno, James -me miró confundido -. Bancroft. Él me contó sobre Nicole hablando de Dave y… Sigo sin entender por qué Laureen enfermaría a mi tía inexistente. 

─Tal vez se iba a ver con Sirius. Pero no quiere que nadie lo sepa porque… -sacudió la cabeza -. No, Sirius estuvo todo el día conmigo. ¿Crees que tenga algo que ver con Nott?

─No lo menciones -dije sentándome en una caja llena de detergente. Se sentó a mi lado y bufó. Reí levemente -. Somos ridículos.

─ ¿Qué? ¿Por qué?

─Aquí estamos, encerrados en un cuarto de escobas pensado sobre el misterio de Nicole, que es posible que no exista y-

─Y te da alergia el polvo -agregó.

Reí y estornudé: ─Y me da alergia el polvo. Ridículos.

─Bueno, ha sido una charla agradable, pero tengo que irme. Asegúrate de que Pettigrew no moleste más, Potter -salí del cuarto y me apresuré a subir las escaleras hasta la sala común.

Ya iba por un pasillo del séptimo piso cuando una imagen me dejó petrificada en el suelo. Dave y Barbara. No haciendo nada malo, pero aun así, hablando quizá demasiado cerca para mi gusto. Estaban sentados en el marco de una ventana y ella tenía las piernas apoyadas en las de él. Él sonreía y ella miraba sus manos, como avergonzada.

─Lindsay, no me dejaste-

─ ¿Estás viendo lo que yo veo? -interrumpí a Laureen, justo cuando llegaba a mi lado con una pila de libros sobre sus brazos. 

─ ¿Qué? -se asomó por uno de los lados de su torre de libros y su boca formó una "o" -. Estoy segura que sólo es una conversación de amigos.

─Lo sé -la miré -. Es sólo que Dave no me…

─ ¿Dijo nada? -hizo una mueca y los miró de nuevo.

─Tal vez si lanzo un libro y se dan cuenta que-

─Tal vez si les lanzo toda la torre de libros -dije, cruzando los brazos.

─De acuerdo, Linds, calma. Seguro que hay una explicación para todo esto y… -tomó aire -. Iré a interrumpirlos.

─No lo harías. Eres demasiado amable -descarté con un movimiento de mano. Pero luego sacudí la cabeza -. De todas maneras, iba en busca de Lupin.

─Lo vi en la sala común -comentó, sin quitar los ojos de Dave y Barbara.

─Nos vemos, Leen -les di la espalda y me fui. Seguramente era como lo había dicho Laureen. Tendría una explicación, aunque claro que si no hablaba él, algo le diría. Pero antes tenía que salvarle el pellejo. Me sentía como una idiota, pero para ser sincera la curiosidad me ganó y me encontré sentándome junto a Remus.

Miraba el fuego en la chimenea como si fuera el libro más interesante del mundo.

─Hey -dije. Me miró, sobresaltado, pero luego sonrió.

─Hey, Lindsay -saludó y se volteó para mirarme mejor -. ¿Qué hay?

─ ¿Qué sucede con Nicole? -había decidido que era mejor no darle vueltas al asunto. Además, valió la pena por su expresión. Alejó su rostro, sorprendido y tragó saliva -. ¿Qué?

─ ¿Qué con ella?

─Bueno, eres el novio, ¿no? -asintió -. Me he fijado en cosas peculiares y raras en su actitud y-

─No está en tus asuntos -completó.

─Bueno, no es el de todo cierto. Después de todo está hablando basura sobre mi novio y-

─Eso no es cierto. Nicole no lo haría -desvié la mirada, algo impaciente.

─Mira, si hubiera tenido una grabadora…

─Qué lástima que los aparatos eléctricos no sirvan en Hogwarts -recogió sus cosas y se fue enojado.

─Mierda -mascullé, golpeando el lugar del sillón donde había estado sentado. Un segundo después, Sirius se sentó allí -. ¿Qué? -dije sin mirarlo y pellizcando el puente de mi nariz.

─Acabas de invitarme para que me sentara a tu lado -lo miré, sonreía burlón.

Me enderecé: ─Oh, así que ahora sí estás de humor -su sonrisa creció.

─No te voy a negar que me tomo muy en serio mis bromas -comentó, mirándose las uñas.

─Pero sí me vas a negar que ese mal humor tiene algo que ver con Laureen -me miró a los ojos un segundo y volvió a mirar sus uñas.

─ ¿Quién? -preguntó, sonriente.

─No lo entiendo, Sirius.

─ ¿Qué?

─Por qué pretendes que nada te puede herir -me miró de nuevo, esta vez serio y bajó la mano. 

─Wow, fue la peor decisión que hice hoy -comentó -. Sentarme a tu lado.

─No lo hagas, solo quiero ayudarte. Comprender por lo que estás pasando, me estoy cansando de la versión de Laureen -rio levemente y sacudió la cabeza -. ¿Me dirás algo o seguiremos pretendiendo que nada sucede?

─Nunca me había arrepentido tanto de algo -empezó y solté un suspiro derrotada -, como lo hice cuando dejé a Leen -levanté la mirada, entrecejo fruncido -. Supondré que te contó lo que hablamos -asentí y siguió contándome toda la historia desde su punto de vista. Díganme ilusa, pero Sirius no era sólo otro chico. 

─No creo que evitarla e ignorarla sea la mejor solución, Sirius.

─No quiero ser el de la mala jugada por su amor por Nott -comentó y Barbara se deslizó en mis pensamientos.

─Ya no lo ama, eso te lo aseguro -me miró, entre esperanzado y adolorido -. Además, ya conocemos a Laureen con su altruismo y esa manía de querer complacer a todos. La va a volver loca en algún momento -sonrió levemente -. ¿Sabes que ha estado estudiando como loca toda la semana?

─ ¿Qué? ¿Por qué haría eso? -preguntó, como si le hubiera dicho que había estado bailando desnuda en la torre de Astronomía.

Sonreí: ─Hace eso cuando está nerviosa -soltó una carcajada, dejando a toda la sala común en silencio durante un segundo.

─Bromeas -dijo, entre risas. Sacudí la cabeza mientras me unía a sus risotadas.

Estuvimos hablando hasta que solo quedamos los dos en el sillón junto a la chimenea.

─Pero ahora, hablando en serio -dije -. Deberíamos-

─ ¿Linds? -dijo en voz baja Laureen, entrando por el hueco del retrato. A Sirius se le borró la sonrisa de inmediato y yo me levanté.

─Hey, ¿qué sucede? -me acerqué a ella. Tenía los ojos muy abiertos y brillantes, tenía ganas de llorar, pero quería parecer fuerte. Tenía en la mano una carta y temblaba como si hubiera nadado en el lago -. ¿Qué? -repetí y Sirius se levantó, preocupado.

Bajó la mirada, perdida: ─Madison…

Me tapé la boca con las manos. Sabía que había muerto, no lo dijo, pero su expresión lo decía todo. La abracé, pero fue como abrazar uno de los cojines del sillón. Sirius se acercó, inseguro, y apoyó una mano en la espalda de Laureen. Ahí fue cuando sollozó y me devolvió el abrazo con fuerza.

─Mamá la encontró sentada en su sillón de-

─De dragón -asintió y se separó. Me miró, destrozada.

─Llevaba varias horas muerta y…-se fijó en Sirius y se alejó, casi asustada.

─ ¿Qué, Laureen? -pregunté, extrañada. Él la miró, dolido y se alejó un poco.

─Fue tu culpa -dijo ella.

─Leen… es Sirius, ¿por qué…?

─Ellos lo hicieron, Lindsay -exclamó, llorando. Me miró y me abrazó de nuevo. Sirius se fue, como si lo hubieran golpeado con una bludger. Lo cual, metafóricamente hablando, había pasado. Mira que eso de acusarlo de matar a tu hermana no estaba nada agradable.

Logré calmarla pasada medianoche, la llevé a la cama y cuando desperté a la mañana siguiente, se había ido a casa.



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