Historia al azar: No quiero seguir.
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Awkwardly in love. » LAUREEN.
Awkwardly in love. (R13)
Por ValeRengifo3
Escrita el Jueves 5 de Mayo de 2016, 00:29
Actualizada el Miércoles 12 de Febrero de 2020, 21:49
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LAUREEN.

Abrió los ojos justo cuando estaba dándome por vencida.

Habían pasado tres semanas desde su "accidente". Y hacía tres semanas que no salía de la enfermería.

Sirius no estaba contento.

Pero tampoco era comprensivo. Me refiero a que Logan y yo pasamos por muchas cosas con lo de Madison, mi familia; y él no hacía más que reclamarme que él no debería significar nada para mí. Y yo también había pensado eso, pero cuando lo vi después de lo sucedido, mi primera reacción fue correr hacia él.

Mierda, Leen.

Estaba examinando el guardapelo que me había dado Lily cuando despertó. Claro que no estaba del todo contenta con él, ¿qué diablos significaba el guardapelo? Para empezar Aimee Rulin había sido la que lo había mandado, además de tener una foto de los tres (Madison, él y yo) era de Slytherin. Tenía una serpiente grabada en la tapa.    

Sonrió cuando me vio sentada a su lado y alargó la mano. Le devolví la sonrisa levemente.

Puse el guardapelo en la mano que estiró, cerró los ojos, evitando mi mirada. Di media vuelta y salí de allí.

Lindsay me esperaba fuera de la enfermería. Llevaba una canasta gigante de grageas de todos los sabores.

─Hey, ¿cómo sigue? -miré la canasta y se encogió de hombros -. Escogí las de sabor a vómito, cera de orejas y moco de troll -sonrió.

Sacudí la cabeza y reí levemente: ─Despertó -informé y seguí caminando.

─ ¿Qué? -dijo ella, apresurándose a dejar la canasta y seguirme.

─Abrió los ojos -le conté mientras me alcanzaba -, puse el guardapelo en su mano y desvió el tema.

─ ¿Qué dijo?

─Nada.

─Entonces, ¿cómo sabes que desvió el tema? -preguntó, respirando agitadamente.

─Sólo lo sé, Linds -me detuve y la miré -. ¿Cómo están todos?

─Oh, perfectamente. Sólo pasaron tres semanas -comentó y cruzó los brazos -. Sobre todo Sirius. Incluso preparó una fiesta de bienvenida para los dos -puse los ojos en blanco -. Hablo en serio, no hace más que comentar eso. Sarcásticamente, claro.

Suspiré y bajé la mirada.

─Sigue enojado.

─Claro que sigue enojado, Leen -se quedó en silencio un minuto -. ¿Cuándo hablarás con él? -preguntó y la miré.

─No lo sé. Tengo que ir a casa primero. Le prometí a Madison y a mamá que iría con buenas noticias sobre Logan -hice una mueca y luego me senté y enterré el rostro en las manos -. No puedo creerlo -mascullé.

Lindsay puso un brazo en mi espalda: ─Nadie te culpa, Leen.

─Claro que lo hacen -dije sin mirarla.

─Yo no -la miré -. Te conozco. Te importa Logan, pero eso no significa que Sirius ya no te interese. Logan es casi como un hermano para ti…

─Sí, claro -reí amargamente.

─… y está el tema de Madison -desvié la mirada -. Tienes que aclarar todo con Sirius.

Sacudí la cabeza: ─Me voy en diez minutos -comenté.

─ ¿Qué? Pero ni te he dado tiempo de escribir -exclamó.

─Bueno sí, pero les prometí de inmediato y…

─Laureen, eso es patético -dijo.

Suspiré: ─Lo sé.

Nos quedamos en silencio hasta que apareció Dave. Se sentó entre nosotras en silencio, hasta que lo miré. Me sonrió abiertamente y desvié la mirada de nuevo.

─Hola, Dave -sonreí levemente, pero sin mirarlo.

─ ¿Qué sucede? -preguntó, serio. Lindsay le contó todo entre susurros -. Entonces, ¿por qué no vas a hablar con Sirius? Supongo que no debí llamarlo.

Lo miré, sobresaltada y él sonrió: ─Sólo quería que me miraras, ¿qué sucede, Leen?

Observé sus ojos y sonrisa sincera. Dave había sido un gran amigo desde el principio, incluso antes de su noviazgo con Lindsay.

─Pensé que Linds te contaría -comenté, en voz baja. Mi amiga sólo se miraba las uñas, con aire distraído, pretendiendo que no escuchaba. Miré mis manos -. Regulus fue a la enfermería la segunda noche. Pensó que estaba dormida, pero vi cómo -dudé -, cómo deslizaba una botella en la estantería de medicamentos que le estaban dando a Logan y… bueno, me levanté y lo enfrenté -Lindsay respiró ruidosamente y Dave tomó mi mano -. Supongo que ya sabrás lo que me dijo… sólo que esta vez con su varita en mi cuello -tragué saliva.

─Hijo de…

─Lo sé, me dijo que, bueno, me haría mucho daño si seguía viendo a Sirius, y que si no, Logan sería el herido y… -lo miré -, creo que ya cumplió parte de su promesa y no quiero que le pase nada. Ya sé que no debería importarme pero…

Callé abruptamente cuando vi a Sirius acercándose con James a su lado. Los dos se detuvieron en seco cuando me vieron. Durante un minuto, nadie hizo nada, hasta que James levantó su mano y saludó. Sonreí levemente y le devolví el saludo. Se acercaron.

Apreté con fuerza la mano de Dave, hasta que tuvo que susurrarme está bien, Leen. Aflojé y me levanté cuando James estuvo frente a mí, abriendo sus brazos. Lo abracé cautelosamente y quedé frente a Sirius. Me miraba con una mezcla de demasiadas emociones como para que pudiera identificarlas todas, pero la que predominaba era la decepción. Me separé de James y lo miré a los ojos, me sonreía sinceramente y esperaba expectante la respuesta a una pregunta que no había escuchado.

─Disculpa, ¿qué? -pregunté y él rio. Movió la boca pero no salió ningún sonido, fruncí el ceño y me alejé entre sorprendida y asustada. 

─Sólo bromeo -dijo, antes de que saliera a correr, rio fuertemente y lo golpeé en el brazo.

─No es gracioso -me obligué a reír levemente hasta que me cruce con la mirada de Sirius de nuevo, mi sonrisa se deshizo y bajé la mirada.

─Creo que es hora de que hablen -anunció James y Lindsay se levantó.

─Sí, tienes razón. Vamos, Dave -no levanté la mirada mientras todos se despedían, pero tuve que mirarlo cuando me enfrentó.

─ ¿Cómo está? -preguntó, lo miré. Tenía el entrecejo fruncido y los brazos cruzados, era como un maestro a punto de poner a prueba a un alumno. Abrí la boca, pero no dije nada. Suspiré y miré mis pies de nuevo.

─Lo siento, Sirius -susurré -. De verdad. No quise…

─Está bien -dijo, también suspirando.

─No, no lo está -lo miré y me acerqué un poco. Él volteó la cabeza.

─Leen…

Sacudí la cabeza, con los ojos llorosos y él me rodeó con sus brazos: ─Ya sabes que siempre estoy en desventaja si lloras -comentó, serio. Y me llevó a la banca donde estaba sentada con Dave, cogió mis manos.

─Lo sé -dije, con voz entrecortada -. Pero fui una idiota, Sirius -lo miré a los ojos -. Despertó y le di el guardapelo, quería una explicación de inmediato, pero-

─Tal vez debiste esperar que despertara del todo -comentó, haciendo una mueca.

─No quería que pensara que me importaba.

─Bueno, pero supongo que esperar a que despertara por tres semanas, dice otra cosa, ¿no crees?

─Quería una explicación sobre el guardapelo, Sirius, yo-

─Lo sé, pero también te importa, ¿no es así? -cruzó los brazos de nuevo -. ¿Sigues enamorada de él, Laureen?

Sacudí la cabeza: ─No lo sé -susurré, sin mirarlo -. Siempre que pienso en él, viene a mi mente Madison y no sé si estoy confundida o si lo amo, o simplemente es mi amor por Madison… -lo miré -, sólo estoy segura de ti -agregué, pero él no me miraba.

─Yo ya no -dijo, después de un minuto de silencio -. Ya no estoy tan seguro de esto o de ti-levantó la mirada.

Lo miré a los ojos, tratando de descifrar su mirada pero lo único que veía era a Regulus. Sí, eran totalmente diferentes, pero el color de los ojos era idéntico y… Desvié la mirada y limpié una lágrima disimuladamente. Tal vez era mejor esto. Tal vez intentar lo que sea que tengo con él fue un error. Tal vez yo tampoco estaba segura de él.

─De acuerdo -susurré.


Miré mis manos mientras jugueteaba con un hilo de mi saco. Él tampoco me miró y nos quedamos en silencio hasta que Lindsay apareció diciendo que ya era hora de irme. Lo que sucedió después fue un borrón. Supongo que me despedí de él, pero cuando menos lo esperé estaba despertando en mi cuarto. Miré hacia la ventana esperando encontrar una lechuza de… alguien, del que fuera. Suspiré y fui a la cocina.

Mamá hacía el desayuno, mientras tarareaba una alegre canción. Me besó en la frente cuando entré y le devolví la sonrisa.

─Estás de mejor humor -comenté.

─Gracias a ti, cariño. Temí que nunca despertaría -agregó, en voz baja y me miró -. Pero Madison se siente mejor también. Logan es lo que la mantiene cuerda…

─No creo que-

─No vamos a tener esa discusión de nuevo, Laureen -dijo, desviando la mirada y con voz fuerte -. Ella está mejor y es lo que importa, Ahora, te importaría-

─No lo entiendes, madre -dije, sentándome en una de las bancas de la cocina -. ¡Nunca va a estar mejor! Nunca va a mejorar y todo es culpa de Walburga Black. Tu supuesta mejor amiga. No está bien que a su propia ahijada le haya hecho eso, a mi hermana -la miré -. A tu propia hija… Pero claro, Logan despierta y es la primera vez que dejas la cama en todo un mes. Esto es ridículo, madre.

─Pensé que estabas saliendo con Sirius -comentó, impresionada.

Bajé la mirada: ─Es como si no fuera un Black. Él es diferente…

─También lo es Logan, Laureen…

─Aquí vamos -mascullé.

─Sí, aquí vamos -dejó el sartén con tocino y se sentó frente a mí -. Logan fue el único que aprecio a Madison tal y como era…

─Te olvidas de mí.

─Claro que no. Sé que también la aprecias, incluso ahora -hizo una mueca -. Es la razón por la que ustedes dos pertenecen juntos…

─Es suficiente -me levanté -. Iré a despedirme de Madison.

─ ¿Despedirte? Laureen…

─Nos vemos, madre.

La habitación de Madison se encontraba en el segundo piso, junto a la de mis padres, en caso de que alguna crisis se presentara. Madison había tenido varios episodios desde que Walburga Black la había torturado justo después de que se enterara que era una squib y justo antes de que le pidiera a su hijo que se alejara de mí sin más explicaciones.

Así que sí. Sirius no tenía ni idea de lo que había pasado y aun así odiaba a su familia. Quise sonreír, pero ya era hora de dejar de pensar en él.

Entré a la habitación y ella me recibió con un abrazo, y, por alguna razón, una pieza de su traje de baño.

─Hey, Maddie -dije, devolviéndole el abrazo -. Hagamos una cosa, la próxima vez será mejor que no recibas visita con prendas, ¿de acuerdo? -ella asintió con ojos perdidos. Su cabello rubio oscuro estaba bien peinado a pesar de tener puesto solo un camisón.

─ ¿Logan? -dijo, como siempre lo había hecho desde el día del accidente.

Asentí: ─Está bien. Estamos bien -agregué cuando vi su ceño fruncido. Le sonreí, en parte para tranquilizarla, y en parte para que me devolviera el gesto, pero solo asintió y me dio la espalda para contemplar por la ventana.

Bajé la mirada y salí de la habitación.



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