Historia al azar: Darkness After The Battle
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Memorias de Idhún V- Búsqueda » Lágrima
Memorias de Idhún V- Búsqueda (ATP)
Por yandrakai
Escrita el Martes 12 de Abril de 2016, 14:18
Actualizada el Jueves 17 de Septiembre de 2020, 11:18
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Lágrima

El beso sorprendió a Victoria, y momentáneamente se dejó llevar por el cálido cariño de Jack, el tiempo justo para que Domivat traspasase con su cuerpo llameante el de Christian. El hombre cayó al suelo de rodillas y con la cabeza caída, calcinado y momentáneamente muerto. El dragón se acercó a Aldun, que observaba la escena sin intervenir. Justo lo contrario le ocurría a Victoria, que gritaba con dolor la muerte de Christian.

Trató de desasiarse de los brazos de Jack, y tras cuatro intentos lo consiguió. Corrió hacia el cuerpo de Christian y le abrazó. Súbitamente, Christian alzó el brazo derecho y también abrazó a la mujer. Victoria sonrió y lo hizo con más fuerza, pero se sorprendió cuando el hombre agarró su túnica y la tiró hacia atrás. El hombre se levantó lentamente mientras su tonalidad corpórea volvía a ser normal.

Victoria le miró, asustada, y el hombre le dedicó una media sonrisa, que no era en absoluto la misma que otras veces. Algo en Christian había cambiado, quizá para siempre. Se acercó hacia los niños, que le miraban asustados. Erik y Laura se alejaron de él, pero Eva continuó en su sitio, voluntariamente o no.

Christian la agarró de la muñeca y sonrió de nuevo, una sonrisa fría e inhumana.

--¡Christian, no! --gritó Victoria.

--Kirtash. Me llamo Kirtash --respondió este.

Antes de que pudiésemos impedir nada, desapareció junto a su hija.

--¡¡NOO!! --gritó de nuevo Victoria.

Cayó de rodillas y lloró con la cabeza bajada. Observó el anillo que lucía su dedo y momentáneamente se quedó sin aliento.

--No siento nada --dijo mirando a Jack--. Christian se ha ido. Para siempre --sus últimas palabras sonaron como un sollozo.

--No se ha ido para siempre --intervino Aldun--. Simplemente desea estar solo.

--¿Solo? Se ha ido con Eva.

--Lunnaris, la esencia del Séptimo acaba de dominar su cuerpo y alma, la parte shek acaba de conseguir su apogeo. Desea estar solo, ya volverá.

Victoria no parecía muy convencida con la explicación del dios, pero no dijo nada. Jack la cogió con fuerza de la mano y la ayudó a levantarse. Después la miró a los ojos y la abrazó. La mujer correspondió llorando.

Observé el objeto que estaba en el suelo y lo cogí. Era la Lágrima de unicornio. Observé que Victoria me miraba, pero no hacía nada. Jack, en cambio, sí decidió intervenir.

--Suerte Jaenor, pero me temo que Christian tenía razón. Nos traerás problemas --tras una breve pausa continuó--. Vete , por favor.

El rechazo de mis propios amigos era algo que me provocaba un enorme dolor, pero traté de expresarlo lo menos posible. No obstante, me acordé de algo que me podría ayudar bastante.

--Mi dios Aldun, os suplico que podáis decirme la naturaleza de vuestro objeto.

El yan resopló suavemente y con una pequeña sonrisa dijo:

--Una escama de swanit.

Me quedé helado. Jack me había comentado alguna vez su lucha contra el swanit, y cómo había vencido, pero a un alto precio.

--¿Qué ocurre, Archimago? ¿Algún problema? --preguntó el yan.

--Pero, mi señor Aldun... esa criatura que mencionáis es... casi invencible.

Aldun no dijo nada, pero poco a poco sus pies comenzaron a arder y el fuego envolvió lentamente el cuerpo del yan. Antes de desaparecer por completo, susurró unas palabras.

--Una simple escama de swanit...

Noté que Jack me miraba, muy serio, y le devolví la mirada preocupado. Victoria ya no lloraba, pero tenía los ojos rojos y la cara húmeda. Seguía en brazos de Jack.

--Un swanit. Quizá sí que puedas tú solo --comentó el hombre--. Eres poderoso. Además, tienes la Lágrima, que te puede ayudar.

Miré el colgante, que continuaba inerte. No sabía cómo podría ayudarme. Debía preguntárselo a Irial, y pedirla ayuda con el swanit. Apenado por la decisión de Jack, me despedí de ellos con un leve gesto en la cabeza y desaparecí de allí, sorprendido porque ya podía hacerlo. Mi destino era Vanissar, donde estaba la diosa con mi padre. Después de un largo paseo llegué a mi casa, que estaba igual que hacía unos días.

Antes de golpear la puerta, una bella mujer de pelo y ojos marrones salió de la morada. Ya la había reconocido al verla, pero su débil luz corpórea me convenció para saber quién era. Cerró la puerta tras de sí y me saludó con normalidad.

--Archimago, ¿ya has encontrado mi objeto?

--Sí, mi diosa. Se trata de una Lágrima de unicornio.

La mujer extendió suavemente su brazo derecho y abrió la mano, dándome a entender que lo quería ver. Se lo tendí y ella lo observó con interés. Luego lo acarició con la mano izquierda y me lo devolvió.

--Muy bonito. ¿A dónde has de marchar ahora?

--A Awinor, mi diosa. A por... una escama o placa de swanit.

--¿Cuándo pretendes ir?

--No estoy preparado.

Ella sonrió y acercó su mano a mi pelo, acariciándolo. Provocó en mi una oleada de delicadeza y satisfacción que no pude contener. Irial se detuvo y bajó la mano, suavemente.

--¿Por qué crees que no estás preparado? Has vencido a una flota entera de Nuevos Dragones, has resucitado a los antiguos...

--Pero todo a eso gracias a vos --susurré.

--¿Y qué te hace pensar que ahora no vamos a ayudarte?

No contesté, básicamente porque no sabía qué decirle.

--Tú acude, Archimago. Mi objeto te protegerá.

Inconscientemente agarré el colgante y sonreí con torpeza.

Antes de volver a irme, pregunté una última duda a Irial.

--Mi diosa, ¿cómo está mi padre?

--Feliz.



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