Historia al azar: The Fate of Remus Lupin
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Memorias de Idhún V- Búsqueda » Thalis
Memorias de Idhún V- Búsqueda (ATP)
Por yandrakai
Escrita el Martes 12 de Abril de 2016, 14:18
Actualizada el Jueves 17 de Septiembre de 2020, 11:18
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Thalis

Después de cuatro días, llegué a Thalis. Era una lugar bonito, pero no tanto como Vanissar. Era una ciudad parecida a una de las antiguas de la Tierra. Pero, a su manera, era bella. Crucé las primeras calles y, más tarde, las primeras casas y llegué a la plaz, donde se estaba representando una obra de teatro. Curioso, intenté acercarme más para ver de qué trataba, pero me resultó imposible, por lo que me resigné a oír. Según transcurría la función, parecía ser la de tres héroes de tiempo atrás.

Al terminar la obra y tras los aplausos, el que parecía el director, anunció:

--Señoras y señores, tras esta representación teatral de Los Tres Héroes, tornemos un poco más serios y procedamos a la ejecución de aquel que nos conquistó-- miró al fondo de la plaza.--. ¡Traed a Rodul!

Abrí más los ojos, asombrado por la noticia, y vi cómo dos guardias arrastraban al hombre que intentó matarme. Rodul no paraba de proferir insultos e improperios a la reina y a los guardias. Siguió hasta que le rodearon el cuello con una soga. La reina apareció en el escenario y miró sin ninguna emoción al reo.

--Rodul Daredal, se te acusa de conquistar Idhún junto al Archimago Qaydar y al rey Covan. ¿Algo que alegar antes de la ejecución?

--¡Aldun me perdonó la vida! ¡Solo Irial puede juzgarme! ¡Impuros! ¡Qaydar murió a sus manos! ¡Yo lo vi todo!

Los guardias miraron a la reina, inquietos, pero ella, seria y solemne, dijo:

--Irial sabe el mal que has realizado, Rodul, y te impondrá un castigo allá donde vayas, pero no en Idhún.

Los guardias contenían con fuerza al preso, la reina se acercó y, tras alzar el brazo derecho, lo dejó caer y Rodul se quedó colgando inerte en el aire.

"¡Es horrible!" pensé, y aparté la vista de la escena, pero no podía acallar los gritos de "¡Muerte!" de los aldeanos, por lo que empujando a las personas pude salir de aquel alboroto y refugiarme en una taberna cercana, sabiendo que ya había muerto, pues el pueblo vociferaba "¡Ha muerto! ¡Por fin, libertad!".

En el bar apenas había gente, solo el dueño y dos borrachos. Me sentí un poco intimidado, aunque permanecí allí porque tenía sed.

--Buenos días, ¿quién era el hombre al que han ejecutado en la plaza?-- pregunté, aun sabiendo la respuesta.

--Era Rodul Daredal, uno de los jefes de los Nuevos Dragones. Al parecer, los héroes de la profecía y un hombre que los rumores dicen que es Archimago les vencieron matando a Qaydar.

No quise mencionar que aquel hombre era yo y que a Qaydar en realidad lo mató Aldun, por lo que le dejé continuar.

--El rey Covan ha desaparecido, y Rodul con él hasta la mañana de hoy, que ha sido ajusticiado. El monarca continúa en estado de busca y captura.

Asentí, comprendiendo, y pedí una jarra. Me la sirvió y miré el mapa mágico. Sí, en ese momento estaba en Raheld. El color amarillo, símbolo de la luz, se hacía más intenso conforme se acercaba al castillo. El objeto de la diosa debía estar allí. Acabé la bebida, pagué al tabernero y salí de allí.

Fuera había menos gente que antes, pero había. Me acerqué a la soga y descubrí que el cuerpo inmóvil de Rodul estaba en el suelo; sucio, manchado y lleno de comida podrida lanzada por los aldeanos.

Sin detenerme, continué caminando hacia el castillo. Al cabo de veinte minutos, llegué allí y vi que el círculo que me representaba con el mapa estaba metido en la zona amarilla iluminada. Me acerqué a la fortaleza y vi que estaba custodiada por dos guardias con lanzas. Como suponía, al intentar entrar me detuvieron.

--No puedes pasar.

--Busco a la reina.-- respondí.

--Su Majestad no se encuentra aquí en este momento. ¿Qué recado le quieres dejar?

--Debo hablar con ella personalmente.

Los guardias continuaban impasibles, y yo comenzaba a exhasperarme.

--No puedes acercarte a ella. Solo personas autorizadas.

--Soy amigo de la Tríada.-- contesté.

Los guardias se mostraron desconfiados ante mi respuesta.

--¿Cómo sabes que ellos están aquí?

En verdad, no lo sabía, pero me habían dado una pista sin pretenderlo.

--Son mis amigos. Sé dónde están.

Los guardias hablaron entre ellos, mirándome de vez en cuando mientras yo esperaba impaciente.

--¿Cómo te llamas?-- me preguntaron?

--Jaenor. Jaenor Valorem.

Los guardias se sorprendieron aun más y retiraron las lanzas, dejándome el camino libre. Pensé que debía haber dicho mi nombre desde el principio.

--La reina está junto a la Tríada en el salón principal. Si quieres, Archimago, te podemos dar un guía.

--No es necesario, gracias.-- respondí, y entré.

Recordé que antes me habían dicho que Erive no estaba, pero en realidad sí. Al parecer, utilizaban el engaño para la protección.

Miré el mapa, y descubrí que la luz era intensísima justo detrás de la puerta, por lo que el objeto de Irial debía estar allí. Abrí con suavidad y asomé la cabeza en la sala. Al fondo había cinco guardias, y detrás de ellos una mujer sentada en el trono atendiendo a seis personas de distintas edades.

Sonreí, después de no verles desde hacía días, y me acerqué a ellos, pero los guardias me cortaron el paso. Erive y la Tríada se giraron curiosos, pero Victoria y Jack sonrieron al reconocerme.

--Dejadle pasar. Es amigo.-- ordenó ella.

Los guardias se separaron de mi y me acerqué a la Tríada, sonriendo, y notando la fuerte vibración del mapa.

Sí, el objeto de Irial estaba allí.


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