Historia al azar: La chica del embarcadero
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Memorias de Idhún V- Búsqueda » Alaina
Memorias de Idhún V- Búsqueda (ATP)
Por yandrakai
Escrita el Martes 12 de Abril de 2016, 14:18
Actualizada el Jueves 17 de Septiembre de 2020, 11:18
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Alaina

--¡Oh, no! No puede ser... Cuando me reencuentro con mi hijo, ¡es para verle morir!

--¡No, padre! Aún hay esperanza. Aún me queda un año.-- respondí.

--¿Qué puedo hacer yo para salvarte? ¿Dónde se encuentra tu cura?

Josfar se levantó con un quejido, pero no se detuvo y comenzó a caminar alrededor de la habitación.

--Tranquilo, padre. Los dioses no me abandonarán.

En ese momento, alguien llamó a la puerta, con unos suaves golpes. Me preparé por si era alguien extraño y peligroso. Una pequeña bola de fuego apareció en mi mano escondida, y no dudaría en usarla si las cosas empeorasen.

La puerta se abrió, pero la persona se quedó fuera, esperando a ser bienvenida.

--Hoy no salgo, estoy acompañado-- dijo mi padre.--. Vuelve otro día.

Pero la figura no reaccionó. Ni entró, ni se fue. No sabía si era hombre o mujer, pero pronto mi duda se vería resuelta.

--Josfar, me reconoces, ¿verdad?-- dijo una voz femenina.

El sonido me recordaba a alguien, un tono que no escuchaba desde hacía tiempo, pero no lograba otorgarle un rostro.

Mi padre también pareció recordarla, y él además la reconoció, pues sonrió emocionado.

--No puede ser. ¿Acaso dos seres amados han regresado de la muerte? Pasa para que pueda verte y creerte.

La mujer entró lentamente, colocando un pie delante del otro, y poco a poco sus rasgos se hicieron visibles.

Un cabello gris, debido a la avanzada edad, caía en ondas desde lo alto de la cabeza hasta la cima de los hombros. Una mirada anciana, pero sabia, marrón como las hojas de otoño lo observaban todo con emoción. La mujer era de estatura pequeña, pero no parecía débil. Sus labios estaban un poco agrietados, pero no por ello dejaban de sonreír, marcando más arrugas de las que el rostro ya tenía. Portaba una túnica blanca, con detalles dorados.

Mi padre se acercó a ella, y tras examinarla con la mirada, la abrazó sollozando. La mujer correspondió, hasta que diez segundos después se separaron.

--Alaina, oh, Alaina. Pensé que habías muerto.-- sollozó Josfar.

Yo observaba la escena atónito. Mi madre acababa de entrar en casa. Mi madre, que había muerto en el Oráculo. De repente, ella me miró y sonrió, y me fijé en una característica que la diferenciaba del resto de las mujeres.

Incluso, del resto de los humanos.

Mi madre brillaba. Sí, brillaba. Una tenue luz dorada rodeaba su piel, y comprendí qué estaba sucediendo.

Alaina sí estaba muerta. La mujer que estaba a escasos metros de mi era una copia exacta de ella, pero no no era mi madre.

La luz la delataba. Era Irial.

Pero mi padre no se fijó en ello. Él solo veía a su mujer, a su amada, a la persona que creía muerta. La volvió a abrazar y me invitó a que me uniese al acto afectivo. Acepté, y me acerqué a ellos.

--Gracias a los dioses que estáis aquí. Alabados sean por siempre.-- susurró Josfar.

Observé a Irial, y ella notó este gesto, pues hizo lo mismo.

--Jaenor, hijo mío... ¿son ciertos los rumores de que tu vida se acorta por momentos?-- preguntó la diosa.

Asentí, y mi padre exclamó:

--¡Es cierto! Alaina, mi amada, ¡nuestro hijo puede morir!

--Tranquilo, Josfar. Los dioses están con él.

"Los dioses me han introducido en esto" pensé, enojado.

Mi madre me miró de nuevo, sin pronunciar palabra. No parecía haber captado mi pensamiento.

--Padre, madre, la muerte puede esperar. Esta noche quiero pasarla aquí.

Ellos asintieron, conformes, y continuaron hablando.

Así pasó el tiempo hasta que el segundo sol se escondió tras el horizonte, y decidimos cenar. Lo haríamos en casa, en privado. Mi padre, feliz de recuperar lo que había perdido, cocinó y organizó toda la cena: la mesa, el menú y la limpieza. Alaina y yo le observábamos, pero sin poder intervenir porque él no nos lo permitía, decía ser "vuestro siervo y el de los dioses".

Finalmente, después de cenar Josfar propuso ir a dormir y así al día siguiente levantarse temprano para poder hablar con nosotros. Mi madre y yo coincidimos con él y nos fuimos a la cama.

Mi habitación seguía tal y como la recordaba, cuando era un adolescente antes de encontrarme a Jack y Victoria. Solo que estaba bastante sucia, por lo que supuse que mi padre no la había limpiado desde hacía mucho tiempo. Alaina observó este detalle y limpió la habitación enseguida.

--Duerme, Archimago. Mañana comenzará tu viaje.

--¡Espera! ¿Sabes qué tal están Victoria y su familia?

Alaina asintió.

--Sí, buenas noches.

--Pero, ¿cómo están?-- repetí.

Irial ya se había ido. Me había respondido a la pregunta, pero no como yo me lo imaginaba. Preocupado, tardé algunos minutos en dormirme, pensando cómo estarían mis amigos.

Bien, suponía. Son héroes. Han vivido solos durante varios años. Ya no había peligro. ¿Qué pensarían ellos de mi? No lo sabía.

Me levanté al día siguiente cuando asomaba el segundo sol, y acudí al salón, donde se encontraba Irial.

--Buenos días, Archimago-- saludó.--. ¿Cómo has dormido?

--Preocupado-- respondí.--. Ayer no respondiste a mi pregunta...

--Sí lo hice.-- contestó ella.

--Del modo que yo quería.-- terminé la frase.

Alaina no respondió, pero se levantó de la silla donde estaba y se fue a la habitación de Josfar para despertarle. Seguramente Irial no habría dormido, pero sí hubiese estado con mi padre durante la noche. Mi madre le despertó con un suave movimiento, y el anciano se levantó enérgicamente.

--Buenos días, familia. Es un gozo verdadero el poder disfrutar de nuevo de vosotros. Benditos los dioses que os han traído de vuelta.

Estuvimos desayunando y hablando hasta que los tres soles iluminaron claramente Idhún. En ese momento, decidí marcharme.

--Es una pena, pero si los dioses están contigo, seguro que volverás.-- comentó mi padre.

Preparé un poco mi bolsa de viaje y me dispuse a dejar de nuevo mi hogar.

--Adiós, hijo, y que Irial guíe tus pasos.-- se despidió Alaina.

"Y tanto." pensé. "Espero que así lo hagas."

--Adiós, padre; adiós, madre. Así sea.


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