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Memorias de Idhún V- Búsqueda » Viaje
Memorias de Idhún V- Búsqueda (ATP)
Por yandrakai
Escrita el Martes 12 de Abril de 2016, 14:18
Actualizada el Jueves 17 de Septiembre de 2020, 11:18
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Viaje

Estaba reponsando sobre la cama, con una bolsa que me había proporcionado previamente Alide, perfectamente organizada. Dentro se encontraba la marpalsa por la cual casi sucumbo ante el océano. Había pasado la noche tranquilo, y protegido, pues Alide había decidido quedarse, un poco en contra de mi voluntad.

La varu dormía en un gran cuenco de agua, pues ella también estaba cansada. Me senté sobre la cama sin hacer mucho ruido. Los pensamientos sobre los futuros objetos se arremolinaban en mi mente. Primero, obviamente, debía abandonar la habitación, el hotel y el océano. Pero, después, ¿seguir con mi búsqueda, la cual cada día que transcurre es un día menos para morir, o ayudar a Alide, sin la cual ni siquiera podría haber entrado al Reino Oceánico, ni mucho menos sobrevivir por mi osadía y mi orgullo?

El problema residía en mi desconocimiento acerca de la posición de Dablu. Su búsqueda me haría perder unos días valiosísimos. Podría enviar a cualquiera a buscarle, pero no sería lo mismo. Kimara está buscando a Jack y Victoria, Shail ayudaba en Haai-Sil, Christian y Eva en paradero desconocido… ¿E Irial y Aldún? ¿Podrían ellos ayudarme? No sabía aún, no. Pero no me habían ayudado. Aquellos que sí lo habían hecho, a excepción de Alide, ya no estaban conmigo. De repente, escuché aguas moverse y miré el lugar del que provenía el sonido. Una mujer joven de piel azulada se había despertado.

"Hola, Jaenor." Escuché en mi cabeza.

-Buenos días, Alide.

"¿Qué tal?"

-Mejor. Pero mi tiempo aquí se ha terminado. No obstante, no me he olvidado de Dablu. Pero no sé cómo llegar hasta él.

"La torre de Kazlunn estaba bien, pero se fue lejos. Actualmente está en paradero desconocido."

-Tiene que estar cerca del océano. ¿Norte, sur, este u oeste?

Alide negó con la cabeza.

"No creo que esté en el norte. No le gustaba el frío. Quizá sigue en el oeste."

-Y, ¿en el este? En tierras humanas, por lo menos, hay una ciudad de nombre Nanetten. En la venida de Neliam, quedó arrasada por completo, pero parece que en estos años se ha recuperado. Allí vive la familia de Shail, un buen amigo de la Tríada y mío. Podría ir a verlos y preguntar.

"Me parece bien, gracias." Alide sonrió.

Antes de que pudiese responder, alguien llamó a la puerta y la varu se acercó para abrir. Al otro lado, apareció otro ser azulado más anciano.

"El desayuno." Anunció.

Traía dos, por lo que supuse que uno para mí y otro para su hija. Tardamos unos minutos en desayunar mientras le contábamos mi plan, que lo aceptó.

-Marcharé ahora en cuanto acabe -anuncié.

Abandoné el hotel poco después, acompañado por Alide, y pagué al recepcionista por las dos noches. La varu me invitó a entrar en la burbuja, y arrancó cuando estuve dentro. No hablamos mucho durante el trayecto a la superficie, y lo poco que hablamos fue si yo me encontraba bien y algunas curiosidades de Dablu.

La luminosidad era cada vez más intensa, y eso quería decir que estábamos cerca. En un momento dado, Alide traspasó la línea entre el agua y el aire y, al fondo, vi la playa donde la había conocido. Sonreí para mis adentros al volver a poder pisar tierra firme en un amplio terreno. Cuando llegamos a la playa, salí de la burbuja y respiré el aire idhunita. Me estiré y caminé por la orilla.

"Bueno," comentó Alide. "creo que es momento de separarnos."

"Pero no siempre estaremos separados. No te olvidaré nunca. No olvidaré lo que has hecho por mí." Respondí mentalmente.

La varu sonrió y se acercó a mí para abrazarme.

-Muchas gracias por todo. Juro por los Seis que tendrás a tu hermano de vuelta.

Alide respondió de nuevo con una sonrisa. Me despedí de ella por última vez, me di la vuelta y me dispuse a continuar mi búsqueda. Próxima parada: Nanetten. Pero la ciudad estaba muy lejos de mi ubicación, y aún estaba cansado por mis experiencias submarinas. Tenía que viajar en algo que me transportase.

Quizá un dragón. Sí, podía ir a Awinor mediante la teletransportación, porque estaba cerca. Y eso hice. Desaparecí de allí, y ante mi se presentó, instantes después, la hermosa tierra de los dragones. Docenas de estos formidables seres surcaban orgullosamente los cielos, mostrando la silueta provocada por la luz de los tres soles. No pasó mucho tiempo hasta que un dragón me reconoció.

-Archimago, bienvenido seas de nuevo a nuestra tierra.

-Gracias, Daskein, por tu bienvenida. He venido aquí primordialmente porque necesito un medio de transporte rápido y seguro, pero otro objetivo es el que me atrae a estas tierras. Prometí a Pursadrak que volvería después de conseguir el objeto de Neliam: una marpalsa. He estado cerca de morir, pero una varu me salvó. Le debo la vida.

-He estado con ella hace escasas horas. Sube y te portaré a su posición.

Accedí y me monté sobre su lomo, sintiendo lo mismo que tres días atrás. Transcurrió poco tiempo hasta que vi a la dragona dorada. Descendí del lomo de Daskein hasta colocarme frente a frente con su pareja. Bajé lentamente la cabeza para saludarla, y ella repitió el gesto.

-Has vuelto -dijo simplemente.

-Como prometí.



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