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Memorias de Idhún V- Búsqueda » Irial
Memorias de Idhún V- Búsqueda (ATP)
Por yandrakai
Escrita el Martes 12 de Abril de 2016, 14:18
Actualizada el Jueves 17 de Septiembre de 2020, 11:18
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Irial

La guerra había terminado. Los Nuevos Dragones, tras la muerte de uno de sus líderes a manos del mismísimo Aldun, habían decidido finalizar la conquista del territorio idhunita. En ese momento, me encontraba caminando junto a Victoria, Christian y el dios fuego. Íbamos a casa a conocer a la diosa Irial. Sí, lo he escrito bien. Irial, mi diosa.

Tras nosotros, decenas de personas nos observaban con terror, odio o rencor. Rodul recogía las cenizas de Qaydar acompañado de Covan, que no había intervenido anteriormente, pero que estaba allí.

--Ahora mismo Irial está junto a Jack, cuidándole --comentó Aldun.--. Vuestros primogénitos se encuentran ausentes de todo lo acaecido. Los tres. Kareth y Lune fueron creación nuestra. Más bien, nuestra y del Séptimo. Al nacer un dragón debe haber otro shek. Por eso, vuestros hijos pronto serán enemigos. Pero no se podrán odiar, ni amar, pues son tanto iguales como diferentes. Tendrán una vida unida por el odio y el amor.

--¡Eso es horrible!-- protestó Victoria.

--Nuestro objetivo es evitar que el Séptimo reine sobre Idhún. Creamos a Kareth para luchar contra él, pero no llegamos a tiempo. No previmos que el Séptimo huyese en aquella batalla. Pero dejó parte de su esencia en el vientre de Lunnaris, y provocó que Kirtash y ella procrearan, engendrando a Lune.-- explicó Aldun.

--¿Entonces nuestra hija es un experimento?-- preguntó Christian.

Aldun rio secamente ante esa cuestión.

--Tan solo es obra de la naturaleza.

Nadie dijo nada más hasta que llegamos a la casa de la Tríada. El viaje era muy largo, pero habíamos utilizado la teletransportación para ir más rápido. Ante la presencia de Aldun, a Victoria no le había supuesto ningún problema realizar el hechizo. La morada seguía igual que antes, al menos por la parte exterior, así que entramos en ella.

No sabía si Victoria o Christian estaban nerviosos por conocer a Irial, pero yo desde luego lo estaba. Fue por eso que entré segundo en la casa, antecedido por Victoria.

Dentro de la casa observé alrededor todos los muebles, mesas, sillas y personas. Jack estaba recostado sobre el sofá, y tan solo había una persona más.

Era la más bella de todas las mujeres que había conocido. Aun sin ver su rostro, la figura y el cabello sirvieron para embelesarme. A pesar de ya haberme fascinado, la mujer mostró plenamente su rostro y mi corazón se detuvo por unos instantes.

Su cabello era del color del otoño, liso, lacio y largo. Sus ojos hacían juego con su pelo, normales, pero perfectos. Pómulos levemente marcados, orejas ligeramente invisibles tras el marrón del cabello; y labios, ligeramente colorados, mostraban una leve sonrisa. Su frente estaba cubierta por un amuleto dorado, sujetado por una cinta de diamantes. Vestía un sencillo traje naranja, que cubría la cintura y las piernas hasta las rodillas. Iba descalza, pero no parecía importarle en absoluto.

Era ella, sin duda. La diosa que me eligió. Igual que hice con Aldun, me arrodillé, pero no por miedo, sino por amor. Si Irial era así, no podía imaginarme cómo era Wina, de la que se decía que era la más bella de las diosas.

--Mi diosa, no soy digno de vislumbrar la belleza que posees, por eso estoy infinitamente agradecido de tu presencia frente a mi.-- saludé.

--Yo también estoy feliz de conocerte personalmente.-- sonrió ella.

Sus dientes eran más preciosos que las perlas más bonitas del mar, y su voz suave y melodiosa como una ópera de Mozart. Irial observó a la mujer que me acompañaba, Victoria, quien también se agachó en señal de sumo respeto.

--La más perfecta de mis criaturas. La única que posee dos de sus almas. Bonita, por lo que veo. Un corazón y una mirada puros.

--No soy digna de recibir dichos halagos de alguien como vos-- respondió Victoria.--, mas me siento agraciada por ello.

--Tan bellos son tus labios como las palabras que de ellos brotan mas, aunque yo sea una diosa, me gustaría que nos tratásemos con más familiaridad.

Victoria afirmó ante la propuesta de Irial.

--Tus deseos son órdenes para mi. Ahora que ya están hechas las presentaciones, me agradaría preguntaros varias dudas acerca del mundo que me rodea y de los hechos que me han acaecido durante mi vida.

--¿Por qué no vuelven los unicornios?

--La magia ha sido restaurada en Idhún y las criaturas mágicas no serán necesarias en muchos años. Tres nos son suficientes.

Decidí entrar en la conversación, pues una duda me asaltaba.

--¿Qué tres?

--Lunnaris, Kareth y Lune.-- respondió Irial.



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