Historia al azar: Navidades Inolvidables
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La viajera del tiempo de Panem » Capítulo 7
La viajera del tiempo de Panem (R13)
Por guirl of night
Escrita el Lunes 29 de Febrero de 2016, 22:19
Actualizada el Jueves 30 de Julio de 2020, 23:44
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Capítulo 7

No es raro que en mis sueños siempre esté en el bosque, pero esta vez es tan raro; estoy en un claro que nunca conocí en el bosque, sentada. Es básicamente todo igual que cuando cazo con Gale y Katniss, pero extrañamente se escuchan risitas de niñas.

  Miro hacia todos lados buscando a las niñas que se ríen cuando llegan 2, bueno, podría decirse que son niñas, pero siendo honestos no lo son en realidad. Fácilmente diría que tienen entre 14 y 16 años, una - la más grande -, es casi exactamente igual a mí, pero lo que la hace diferente son las pecas que tiene en su nariz y mejillas, la otra niña tiene el cabello negro y unos ojos azules como el cielo, idénticos a los de mi padre, su cabello pareciera tener unos reflejos rubios y pelirrojos.

—Hola —, dice la niña de ojos azules como los de Peeta.— Mi nombre es Hope — dice sonriendo, me quedó en shock al ver que es la sonrisa de Peeta.

  — Yo soy Willow, su hermana — responde la otra chica, la que es una réplica mía —. Suena muy extraño, pero hemos entrado a tus sueños para platicar contigo.

— ¿Cómo es posible eso? — Pregunto mirándolas, Willow mueve sus ojos para evitar contacto visual mientras Hope mantiene la mirada fija en mí.
 
— Venimos del futuro —, responde Willow nerviosa, como sí eso fuera a responder todas mis dudas. En cualquier caso, si lo hace pero no tanto como lo desearía.
 
— ¿De mi tiempo o de otro? — Les digo, tratándome de dirigirme a las dos. Ellas me miran, como si tomaran una decisión  con sólo mirarse, deben de ser hermanas o conocerse mucho para hacer eso.
 
— Nuestra madre no nos permite decirlo, sería muy arriesgado y si tu supieras más de lo que ya sabes podríamos arriesgar el futuro, por no decir nuestra propia existencia — dice Hope con pena en la voz.
 
— ¿Quién es su madre? — Exijo saber levantándome y caminando hacia ellas, no debí de haberlo preguntado aunque fuera por curiosidad.

— No podemos decirlo, — responde Hope acercándose a mí, pone su mano en mi hombro. Hay mucha diferencia entre nosotras, puede que seamos de la misma edad, pero ella es un poco más alta que yo —, estar aquí ya es muy malo.

  Las examino más a profundidad, sus rasgos son los típicos del Distrito 12 al menos los de Willow, Hope tiene rasgos que puedo reconocer pero que no recuerdo; sin embargo el acento de ambas se asemeja al que utilizaban Finnick y Annie. Ellas sonríen al ver la escena que reflejamos, parecemos hermanas.

— Nos tenemos que ir — dice Willow con una mueca, puedo asegurar de que era feliz hasta que recordó algo.

— Una última cosa — les digo antes de que se vayan, — ¿son del Distrito 4?
 
— Nuestro padre, sí — responde Willow, con una sonrisa, Hope sólo se queda viéndola extrañada.

—  No deberías de haber dicho eso. — Le cuestiona, se voltean por donde vinieron y caminan con prisa, se susurran un par de cosas viendo hacia mí y luego desaparecen.

  Despierto de mi sueño, pensando en quien es el padre de Hope y Willow ¿del Distrito 4? Pero sus facciones son del 12, ¿cómo es eso posible? Tal vez son de mi tiempo o después, eso explicaría el porque su padre es del 4 y tienen rasgos del 12... pero ni siquiera en mis tiempos había personas con mi tipo de ojos, sí eso fuera verdad ¿Willow será mi hija? Y de serlo así ¿Quién es su padre? No tengo ni una respuesta de lo que puede ser de esas 2 chicas, aunque son muy simpáticas, y me agradan.

  Trato de dormir el mayor tiempo posible de lo que me queda, mañana llegaremos al Capitolio y quiero al menos darle una buena impresión a mi estilista; sé que suena raro, pero una vez mi madre dijo cosas maravillosas sobre uno, él se llamaba… Cinna, aunque jamás lo conocí, mi madre me decía sobre sus vestidos milagrosos diseñados para ella, que en ese entonces era la Chica en llamas de todo Panem. Sin pensarlo me doy cuenta de que… quiero que me conozcan por todo Panem, y no por ser la hija de "Los Trágicos amantes del Distrito 12" sino por no sé, algo más gracioso y lindo, como la chica de los ojos de Zafiro porque a veces Gale me decía así.

  El vaivén del tren sirve para que concilie el sueño, mi mente se mantiene buscando una respuesta para lo que acaba de ver en más sueños, no es que me importe - bueno, en realidad, sí me intriga un buen tanto la posible historia del padre de las chicas -.  Después de pensarlo unos minutos más, logro dormir.

  Cuando escucho a Effie tocar mi puerta me sobresalto en mi cama.

— ¡Hoy es un día muy, muy, muy importante! — Dice con su voz capitolina, que extrañamente me resulta un poco irritante, ni siquiera en el futuro hablaba así. Quizá en un tiempo logré acostumbrarme pero ahora es demasiado irritante. — ¡No hables así de mí, señorita!

  Separo mi cara de la almohada, ¿estaba hablando en voz alta? No lo creo, no suelo hacer ese tipo de cosas, pero si lo hice probablemente haya perdido puntos con Effie.

— ¡Diablos! — Susurro lo más bajo posible para que ella no me escuche otra vez.
 
— Te escuche —, dice ella lo más alto posible, como para darme lecciones de modales, esta vez solo me dedico a reír un poco.

  Me visto con la misma ropa de ayer y decido empezar a guardar mis cosas, no quiero que se pierda la ropa de Michel, quiero que conservarla en el Capitolio y al regresar dársela a Hazelle; o en caso de que no regrese que alguien como Posy se la quede y la utilice bien.

— Buenos días — digo con una voz demasiado relajada, eso es bueno o no. Haymitch tiene cara de tener una resaca horrible, lo bueno es que pareciera estar curándola echándole un líquido extraño a su taza de té.

— Que tienen de buenos si vas a ir a Los Juegos del Hambre — responde un Luke algo enojado.
 
— Nada, pero por lo menos hay que ser positivos —, respondo tratando de reflejar una pequeña sonrisa.

— Esa es la actitud, niña — dice Haymitch, tomándose la molestia de mirarme. — Ya veremos después si la conservas cuando entres a los Juegos.  

  Desayunamos sin ningún otro comentario, y cuando terminamos esperamos a llegar a la estación del tren, voy a tomar el vestido de Michelle a mi cuarto, pero cuando llegó al vagón, siento como todo se oscurece y después de unos momentos entra la luz.
 
— Effie, ¿podrías cuidar el traje de mi madre? Sólo hasta que estemos en el Centro de Entrenamiento, es que es algo muy especial para mí y no quisiera que se perdiera por nada del mundo. — ¿Hablé lo suficientemente bien? ¿Me faltó decir algo? ¡Oh sí! — Por favor.— Le extiendo las manos para que vea el vestido y los zapatos de Michel, Effie conmocionada asiente y los toma rápido.

— Está bien — responde con una sonrisa. — A veces hay que ayudar a las personas y la verdad, ¿quien no te ayudaría a ti? Si eres una niña muy linda, Lavinia.   No sé porque pero pienso que de alguna manera ella me está apoyando. Tal vez tengo más oportunidades para ganar de las que cualquiera piense.

  Si en algún momento llegue a pensar que el equipo de preparación de mi madre era un poco raro debí de haber estado exagerando. En definitiva, son las personas del Capitolio que no parecen ser del Capitolio de estos tiempos. Y no es que me este quejando de las 3 mujeres que en este momento me están arreglando, pero a pesar de que son muy amables y muy buenas personas, son demasiado excéntricas para mi gusto.

  Y básicamente, recuerdo sus nombres por que casa una tiene un color de piel distinto. Pandorea, que es básicamente de un bonito color lila, Albia tiene su cabello y ojos de un color beige claro y su piel de un color que podría creer natural sino fuera tan perfecto, y Tullia, que tiene su cabello y ojos negros pero su piel de un color rosa chillón. Son mujeres extrañas, pero simpáticas, cada una tiene gustos muy distintos y a veces suelen mirarse a los ojos para tomar una decisión.

  No son como el Equipo de preparación de mi madre, Flavius, Octavia y Venia me querían y arreglaban tanto, pero de una manera mucho más especial. Además, ellos me querían porque conocían a mis padres; estas mujeres me tratan bien porque soy el tributo del Distrito 12, un punto que eleva un poco su fama.
 
— Tendrás que quitarte la bata, querida — me dice Albia, — Larissa te la quitará en cuanto llegues.   En realidad sí tengo idea de quién es esa tal Larissa, durante estas 4 horas que he estado con ellas, se la pasan hablando de Larissa, y por lo que dicen es una excelente estilista. Una de las pocas cosas que tienen en común; además de la afición a pintarse la piel de acuerdo a los colores de moda.
 
— ¡Muy bien ya estás lista! — Dice Pandorea mirándome, toma mi barbilla y hace que levante el rostro para verla a la cara (como si fuera poco, es la más alta de las 3 y mínimo me lleva por diferencia de altura un par de decenas en centímetros),  sus ojos lilas brillan,- estás resplandeciente, sería una tontería que los patrocinadores no tomarán en cuenta a una chica tan bella cómo tú.
 
— ¡Exacto! — Tullia hace que quite su mano de mi barbilla, ella se acerca con una brocha con maquillaje, comienza a aplicar un pequeño polvo en mi rostro. — Eres muy guapa —, dice Amapola observando con más detalle mis ojos. - Tus ojos son como el cielo de la noche.

  Entiendo la comparación, porque mis ojos se parecen al cielo de la noche, aquella combinación de oscuridad y un poco de luz que se puede ver en el Distrito 12. El fondo que tienen las estrellas para brillar. Siempre me ha gustado, es algo que me da un toque de misterio a mí, y como decía Gale… a mi ¿apariencia? No creo que era lo que refleja mi ser, sí eso era.

— Nos vamos pequeña — se acerca Albia, tomando la brocha de Tullia y girándose sobre sus talones para dársela a Pandorea con una sonrisa extraña —. Pronto llegara Larissa y te dará tu vestuario, si ella llegará a necesitar que nosotras vengamos a maquillarte no tardaremos  mucho.   Procuro sonreír mientras se van del cuarto y lo siguiente que hago es esperar sentada en el único sillón del cuarto. Algo me dice que en realidad todos estos días estaba esperando que esto pasará, como si supiera lo que me iba a pasar, aunque jamás pensaría que me seleccionaran para los juegos, aún así ¿qué puedo hacer ahora? La respuesta es fácil y sencilla: Nada.

  De un momento a otro escucho como se abre la puerta, dando vista a una mujer de ojos naranja atardecer, cabello de un naranja común, piel blanca, como la mía, maquillaje de distintos y variados tonos de naranja, y su color de vestido de un naranja fosforescente.

— Mi nombre es Larissa — responde con una voz suave y tranquilizadora, algo así como un arrullo. — Y como ya sabes seré tu estilista  — ella me revisa con los ojos, como si yo fuera una piedra y ella el artista su la va a tallar, — tú eres Lavinia Nooney ¿verdad? - asiento ¿acaso no lo sabía? Debe de estar bromeando si no ha escuchado todo lo que dicen los conductores de los Juegos sobre mí. — Bien, quiero que me ayudes a cooperar sobre tu vestuario, este está inspirado en el carbón...
 
— ¿Eres nueva verdad? — La interrumpo y ella me mira esperando que diga algo mas, pero es lo único que le digo, ya que no la había visto antes, eso explica porque le dieron el Distrito 12 y porque su vestimenta esta inspirada en el Distrito 12, probablemente vaya ir cubierta de carbón con el traje de un minero, ¡que divertido!

— Sí, soy nueva — ella sonríe, — pero quería el Distrito 12, no porque fuera el menos famoso o porque los tributos de este año rara vez parecen prometedores, sólo… porque admiraba a tu tía y sí Neela era una grandiosa chica, ¿por qué tu no habrías de serlo?

  Sus palabras me sacan el aire de mis pulmones y trato de respirar, no es la primera vez que mencionan a Neela, sólo que ahora, ella lo ha dicho tan personal que, simplemente no sé qué decir. Y también me ha alabado, debe de pensar que soy muy buena persona si ya dice eso de mí.

— Mi madre fue estilista de ella — responde con tristeza, sus ojos se pierden y dejan de mirarme. Se mueve con gracia a través de la habitación y se apoya en la pared de vidrio. — Tenía la edad que tu cuando ella fue a sus Juegos, te puedo asegurar que hare lo posible para que te veas tan fabulosa como ella lo fue.
 
— Gracias, — digo con una sonrisa de lo más verdadera, creo que ella me ayudara a ser lo que quiero — Y ¿cómo será el traje del Distrito?
 
— Bueno, como ya te había dicho antes de que me interrumpieras — se separa de la pared y se vuelve a acercar a mí. — Me centraré en el carbón —. Su rostro se contrae en una mueca extraña, sus labios producen una sonrisa maquiavélica. —  Pero espero que sepas que el Capitolio tendrá algo de lluvia hoy por la tarde, así que los carruajes llevaran algo parecido un techo y supongo que tu traje te encantará.

  Antes su sonrisa había provocado demasiados escalofríos por toda mi espalda, su mirada ahora me hace pensar que tal vez toda ella sólo sea el disfraz de una persona con demasiados problemas mentales.

  El traje que me pone hace que ni siquiera parezca una niña.

  Casi podría jurar que me veo como la mujer en la que me convertí ayer.

  Larissa piensa que el carbón le agrega un toque oscuro y envejecido a todas las cosas. Yo en realidad mantengo mi opinión de que en el Distrito 12 el carbón hace que todo se vea opacado y triste. Larissa se confundió cuando le dije que el carbón no emana como tal luz propia.

— Pero sí tiene un brillo especial ¿no? — Fueron sus palabras mientras sus labios se torcían.

  Ahora comprendo porque quería que el carbón brillará.

  Así que estoy escondida en mi carruaje, no es por el traje, en realidad es porque afuera están la mitad de los tributos hablando unos con otros - aunque la mayoría platica con sus posibles aliados y compañeros de Distrito - como Luke que habla con ambos chicos del 7. Yo soy diferente a ellos y no quiero platicar con ninguno, si los conozco será peor para mí tratar de matarlos. — ¿Hay alguien ahí? — Dice alguien tocando el carruaje con su puño, como si fuera una puerta.

  Levanto mi vista para observar quien es y me llevo una sorpresa, pues el chico del Distrito 4 está aquí. Drake Parker si no me equivoco. Los presentadores de los Juegos no mienten cuando dicen que el chico es muy guapo, algunos hablan de que en realidad es porque es sobrino de Finnick Odair, eso también explicaría porque su hermano es casi una réplica de él. Y porque el se parece pero no tanto.
 
— Sí, aquí estoy — respondo con una voz clara y sencilla. Aún tengo esperanzas de que no me escuche y se vaya con su compañera de Distrito.
 
— ¿Puedo pasar? — Dice apuntando el único espacio que mis pies no ocupan en la carroza, es lo suficiente como para que pueda sentarse en el carruaje le asiento y el toma lugar al lado de mí. Estamos demasiado cerca para ser nuestra primera plática. — Bueno, mejor dicho, ¿puedo platicar contigo?
 
— Claro, — le respondo pues aunque quisiera estar con Luke, el está muy lejos de nosotros y Drake me va a dar el privilegio de que mientras hable con él aquí nadie más nos interrumpirá.

— Entonces ¿Lavinia Nooney? — Me dedica una bonita sonrisa, como las que me dedicaba Finn. Tengo que recordarme que su sonrisa es así porque es familiar de Finnick Odair.
 
— Sí, ese es mi nombre — le respondo, ¿acaso no ha escuchado todo lo que dicen los presentadores? Estoy tratando de ser amable y lo primero que dice es algo realmente absurdo. — Y tú eres Drake Parker —, sorprendentemente recuerdo todo lo que han dicho sobre, su nombre, su edad y su relación con un vencedor.
 
— Sí, yo soy Drake Parker, — dicho esto me acerca una mano para estrecharla, ni siquiera me tomo unos segundos para decidir darle la mano, no debería de hacerlo puesto que él es un profesional y sería una idiota si llegará a confiar en él - Distrito 4, 16 años. Claro que sí no lo habías escuchado de parte de los presentadores es bueno escucharlo de mí.
 
— Ya, — le digo algo risueña, — eres muy bueno y agradable Caesar no dice eso, yo soy del Distrito 12, y tengo 14 años; — le digo en el mismo tono en el que él lo hizo. Su sonrisa se ensancha aun más que antes.

— ¿14 años? — Yo asiento, sin embargo se mira muy sorprendido. — Pero mírate te ves genial, sin contar que te ves mucho mayor, si no me hubieras dicho tú edad pensaría que tienes mi edad; para ser del Distrito 12 tu estilista supo manejarlo.

  Me dedica una mirado hermosa, que me hace quedar hipnotizada viendo el color de sus ojos, los ojos de él son tan parecidos a los de… Finnick Odair.

— Tus ojos… son hermosos, — me dice el cono una sonrisa tonta, pero encantadora. Me recuerda un poco a cuando conocí a Peeta y luego a Rye, no me dijeron lo mismo, pero es como si lo escuchará otra vez. — Aquel tono de azul te queda… simplemente espectacular, te hace ver… muy hermosa.

  Es algo inevitable que me sonroje, nadie que había conocido ha sido tan directo como él, diciéndome "hermosa", además él es… alguien a quien debo de matar, un enemigo. No te distraigas Lavinia, recuerda que tienes que ganar los Juegos, no encariñarte con los demás Tributos.

— También los tuyos son lindos —, digo tratando de compensar el tiempo que me he quedado callada, miro sus ojos y pienso en mí cuando nadaba en el mar del Distrito 4, en este momento quisiera hundirme en sus ojos y nadar como en aquellos tiempos. — Son tan verdes como… una esmeralda. — Suerte que no dije como el mar, pues el mar es el color exacto de ellos; si lo hubiera hecho el pensaría como yo sé el hecho de que el mar es del color de sus ojos.

— No, son más como el mar de mi Distrito. Pero sí, un esmeralda también es una buena comparación, — responde el con una sonrisa, (Dios todo el son sonrisas). — Podemos ser la Esmeralda y el Zafiro —, suelta una carcajada que después de poco se desvanece en el vacío, Luke se acerca a nosotros rápido, el desfile parece a punto de comenzar y las puertas se abren lentamente. — Creo que ya me voy, ya vino tu compañero de Distrito.

  Me dedica un simple gesto sacudiendo la mano y veo como desaparece… Pocos momentos después llega Luke, con un traje muy similar al mío.

— ¿Dónde habías estado? Tardaste mucho. — Finjo no haberme dado cuenta de que estaba con los del 7, me levanto y salgo del carro sacudiendo cualquier rastro de polvo que hay en mi traje.

— Con los tributos del Distrito 7 — responde él, relajado.
 
— ¿Cómo se llaman? — Le termino por preguntar mientras que Luke se sube al carro, me vuelvo a subir al carro y el me ofrece su mano para apoyarme. — Alexis — Responde con la mirada perdida y con una sonrisa tonta... Espera un momento... Va a soltarme, me tomo de la extraña cosa que sirve para cubrir al carro y no me caigo, me acomodo tratando de no caerme.

— ¿Y la chica? — Pregunto viendo que no me caiga, Luke parece demasiado atontado e incluso ido.

— Silver, —  responde extrañado. Acaba de decir el nombre de Alexis de la misma manera en que Peeta menciona el de Katniss, y lo único que se me ocurre es pensar en algo no correcto. — No, ¡Alexis es la mujer y el chico es Silver!

  Reímos un poco hasta que yo escucho el rugir de la multitud, sí antes el desfile tardaba un poco en empezar ahora no falta mucho, veo a Larissa y a otro estilista acercarse, meten 2 pequeñas pilas en cada uno de nuestros hombros. Inmediatamente los trajes comienzan a emanar una luz de un color negro, extrañamente se ve bien nos vemos como seres oscuros y altos, demasiado para cualquier persona; muy distintos a los tributos anteriores del Distrito 12.
 
— Recuerda, — dice Larissa poniendo su mano sobre mí hombro, se ha quitado las zapatillas de antes y tiene unos zapatos más bajos lo que nos pone casi de la misma estatura. — Tú serás Lavinia Nooney "La Chica de la Oscuridad".  
 
  Dicho esto se baja del carro y nos deja para que los caballos empiecen a moverse. Ni siquiera tomo en cuenta cuanto tardan los caballos en moverse, la multitud ruge una y otra vez mientras los carros salen. Cuando salimos, la gente grita un rápido "Distrito 12" y el traje que parece estar hecho de carbón emana aún más luz que antes, pero aun así no alcanza a mostrar nuestro rostro bien, solo lo necesario para decir que estamos en oscuridad. Para decir que nosotros mismos somos la oscuridad.

  Escucho mi nombre por todas partes, me lanzan pequeñas flores, creo que le hemos quitado la atención a los carros del Distrito 11 y el 10. Cuando menos pienso, empieza una pequeña llovizna por el camino del Circulo de la Ciudad, pero eso solo hace ver de una manera mucho más hermosa nuestros trajes, ya que iluminan las pequeñas gotas que pasan a nuestro alrededor. Cuando llegamos al Circulo de la Ciudad, el mismo traje brilla como un reflector apuntando hacia distintos puntos… Nos hace ver mucho más espectaculares que antes.   Veo como los tributos del Distrito 1, nos observan con odio, les hemos quitado toda la atención que tenían. No le presto atención a lo que dice el presidente Snow, sé que tiene que ver con los Juegos y ya es mucho para mí.

  Cuando llegamos al Centro de Entrenamiento suspiro, no quiero pasear por entre la gente del Capitolio, se me hace muy antinatural e indeseable, ya lo hice lo suficiente en el futuro. Veo a Effie y Haymitch un poco más lejos, pero lo necesario para poder caminarlo rápido sin que ellos se den cuenta. Cambio un poco la dirección de mis ojos y me encuentro mirando a Drake, el me dedica una sonrisa y me saluda con la mano, le regreso la sonrisa y luego subo al elevador junto con los Tributos del 11 y los del 7.
 
— Así que eres sobrina de Neela Nooney —, me dice una chica vestida como un árbol, inmediatamente sé que es del 7.
 
— Sí, mi madre era su hermana... creo —, ella me observa fijamente, trato de ignorar que me esta juzgando sin disimularlo, ella puede hacer lo que quiera. Al fin y al cabo tal vez intente matarme en los Juegos; o tal vez yo a ella.
 
— Bonitos ojos, — suelta con sorna antes de que el elevador se detenga, — mi nombre es Alexis.

  Veo cómo se baja junto con su compañero y se cierran las puertas, es algo extraño, pero procuro ignorarlo. Cuando llego a mi piso no hay nadie, así que voy a mi cuarto y me quito el traje de Larissa, me pongo algo más cómodo y espero todo lo que quiera hasta que empiezo a escuchar ruidos.

  No salgo hasta que un avox viene a pedirme que salga, le entrego el traje del desfile y lo acompaño hasta la sala del piso. Todos están viendo la repetición del desfile y cuando me siento empiezan a hablar de mí.
 
— Eres adorada por todo el Capitolio nena, — me dice Larissa con una sonrisa — algunos te llaman "La Chica de la Oscuridad" otros te reconocen como "La pequeña Nooney" pero todos hablan de ti.
 
— Brindemos por ti Lavinia, la chica de la oscuridad — dice el otro estilista y todos levantan copas que tenían en manos sonriendo con esperanza en sus ojos.

  No puedo evitar en Luke, el también ha destacado, sin embargo ¿por qué no están brindando también por él? Está sentado al otro lado de la sala, también con una copa y perdido. Es decir, no está teniendo el apoyo que necesita para ganar los Juegos y no está enojado, ni nada, ¿de verdad planeara cumplir la promesa que le hizo a Gale? No, no, debo de estar confundida.

  La cena es algo tranquila, comemos algo de ternera asada cortada en muy pequeñas porciones, como me quedo fascinada con el plato sigo comiendo de él en toda la cena. Haymitch se la pasa mirándome, no tengo una idea de lo que pasa por su cabeza y no quiero pensarlo; en la platica que hace con nosotros para tener una estrategia ni siquiera me toma en cuenta. Ya sé por quien va a apostar en la Arena.

  Es triste, Haymitch me ha abandonado sin ver de lo que soy capaz, quizá el piense que el final de esto será igual que el de Neela. Pero yo no quiero que el se de cuenta de lo que soy, ahora si voy a sobrevivir voy a hacerlo por mi cuenta, sin ayuda de Haymitch.

  En cuanto termino de cenar me voy a mi cuarto… porque mañana será el primer día de Entrenamiento. Tengo la ventaja de tener pequeñas memorias de lo que pasó en los Juegos de mis tiempos.

  En ese entonces, Luke murió en el baño de Sangre. Tengo que evitar que eso pasé. Tal vez así, el Distrito 12 tenga un Vencedor que pueda servirle a la rebelión.

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¡Hao! Pasaba por aquí a dejarles el nuevo capítulo ;D y si las cosas continúan así, mañana les daré un anuncio importante y el próximo capítulo del fic, hasta entonces, ¿que tal un comentario?

Besos y abrazos cariñOsitos 
Karen J.


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