Historia al azar: Peligro en Hogwarts
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La viajera del tiempo de Panem » Capítulo 5
La viajera del tiempo de Panem (R13)
Por guirl of night
Escrita el Lunes 29 de Febrero de 2016, 22:19
Actualizada el Jueves 30 de Julio de 2020, 23:44
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Capítulo 5

Capítulo 5

Me despierto en mi cama, la suave luz de la noche entra para iluminar mi cuarto, estoy agitada por lo que probablemente fue una pesadilla en mis sueños, camino fuera de mi cama y al salir al pasillo veo a mi padre.

 — ¿Papá? — Pregunto en voz alta, es raro verlo despierto a estas horas de la noche, en especial en el pasillo, casi siempre cuando tiene una pesadilla esta con mamá.

  Se voltea a verme y me doy cuenta de que tiene las pupilas de sus ojos contraídas. Está teniendo un ataque. Mamá me ha dicho que cuando eso pase me tengo que esconder en mi cuarto y no salir.

 — Te pareces demasiado a ella, — trato de correr y huir, pero no puedo, sus manos se posan en mi cuello y aprietan con facilidad. — ¿Donde está ahora tu muto, eh? ¿Donde está ella? Dime, o te mataré tal y como lo haré con ella.

  Mi vista se nubla y voy cerrando los ojos, todo se vuelve negro y sólo puedo escuchar los gritos de mi madre a lo lejos, grita el nombre de mi padre y el mío, pero es demasiado tarde, golpeo a mi padre en la cabeza tan fuerte que la mano me duele, no lo mueve en absoluto pero sirve para que tome aire y comience a gritar.

 — ¡Papá! ¡Papá! 

  Al abrir los ojos me muevo a todos lados, tomando una posición defensiva aunque no hay nadie. Los brazos de alguien me toman por los hombros, y sin siquiera pensarlo golpeo la mandíbula de la persona que me sostiene.

 — ¡Vaya! Soy yo, soy yo —, Gale trata de hacer que me acueste otra vez en la cama. — Sólo fue una pesadilla... — Trata de calmarme, pasa sus manos por mí cabello mientras yo me agito tratando de regular mi respiración. — Thomas está en un lugar mejor.

  Quiero decirle que no es esa la pesadilla que estaba teniendo, sino una más aterradora. A pesar de que me abraza y trata de calmarme salgo corriendo al baño para prender la luz y ver mi cuello en el espejo, ahora no hay marcas donde mi padre me ahorcó en mi pesadilla. Me recuerdo a mí misma que eso no es una pesadilla, sino un recuerdo. Tenía más de 9 años cuando eso paso, sólo recuerdo no poder hablar, las burlas de mis compañeros al decir que hasta mi propio padre era un peligro para mí, las ganas de no querer ver a mi padre después de mucho tiempo, el miedo a que el me volviera a lastimar; ahí entendí cual importante era que yo viniera aquí.

  Levanto la cabeza, buscando los moretones en el cuello, alguna muestra de que alguna vez si me lastimaron ahí. Tomo aire, parece que hace mucho tiempo me faltará. Tal vez he estado respirando erráticamente desde que desperté, tal vez sólo estaba sosteniendo la respiración como si mi cuerpo recordará lo que pasó aquella vez. Trato de relajarme y apago la luz, me siento en el frío suelo y pienso en nada y en un poco de todo, muchas cosas buenas han pasado desde que llegué aquí; me las repito una y otra vez hasta que estoy relajada, me levanto del suelo me echo un poco de agua en el rostro y salgo.

  Camino hacia el cuarto de Gale y mío, cuando entro pienso en volver a acostarme con Gale, justo como antes de despertar de la pesadilla, pero el ya se está arreglando para ir a cazar y el sol entra por la ventana, ¿tanto tiempo he tardado en salir del baño? Da igual, sí no me apuro Gale me dejará y tendré que encontrarme con el y Katniss en el bosque... Sí es que tengo suerte.

  Las calles de la Veta están vacías, los mineros aún no han tenido su primer turno y todo el mundo quiere descansar en este momento. La alambrada está encendida cuando llegamos ahí, decidimos caminar hasta el siguiente hoyo en la alambrada, caminamos lento y sin decir nada, las cosas entre Gale y yo han cambiado hace poco, cuando el bosque con Katniss y conmigo dejó de parecerle interesante y sus visitas a la escombrera con cualquier chica algo muy usual. Para Katniss y para mí nos resulta curioso que se haya empezado a comportar así, completamente distinto a antes.
  
 — ¿Pesadillas? Haces meses que no las tenías, — dice después de un momento, trato de ignorar su mirada y continuó viendo el pasto. Apenas vamos a dejar los inicios de la pradera. — No tienes por qué tener miedo, no saldrás cosechada —, toma una cantidad excesiva de aire para pronunciar lo siguiente — solo tienes 21 papeletas, yo mismo me he encargado de eso.

  Sus palabras me hacen recordar que hace más de 2 años pedí 9 teselas y el aún no lo sabe, Katniss y yo acordamos no decirle y así mantenerlo en una nube para que no se preocupe; mi nombre este año entrara 30 veces en la urna.

 — No es eso lo que me preocupa, — le respondo — me preocupas tú, con esas  papeletas, además, casi siempre son elegidos los de tu edad.

 — No me pasará nada, — contesta, hay mucho silencio y lo único que suena es la alambrada —. Antes, si tenías alguna pesadilla me decías, ¿que ha pasado con esos tiempos? Traté de tranquilizarte y me golpeaste, justo aquí.

  Levanto la mirada y me sorprendo de ver una marca verde en su piel justo donde el apunta, ni siquiera lo golpeé con suficiente fuerza para hacer eso.

 — Hemos cambiado Gale, — me limito a responder.

 — Si, ya me he dado cuenta.

  La alambrada gradualmente deja de hacer ruido, lo que es una suerte ya que sólo nos faltan unas cuantos metros. Al entrar al bosque sonrio, me hace recordar momentos con mi madre, momentos con Gale, esos que siempre los guardare en mi corazón; me dirijo al árbol donde tengo mis cuchillos y mi cinturón donde los coloco. Tratamos de buscar algún indicio Katniss, pero como me lo esperaba, no hay nada, ni siquiera voces, pero sí escucho pisadas, por costumbre subo a un árbol y me quedo quieta lo máximo que pueda y no hacer el más ruido posible, Gale se va al punto de encuentro, porque piensa que ella siempre está ahí.

 — ¿Sabes no es necesario esconderte cada vez que me ves? Solo debes decir: ¿Ay alguien ahí? — Katniss, suelta una pequeña risa mientras baja el arco.

 — No, reconocerían mi voz, o tal vez me responderían con un gruñido — bajo con cuidado el árbol, pero cuando quedan pocos metros salto —, y además es algo, predecible que me vendrás a buscar ¿o acaso es mentira?

 — Mucha razón Nooney, no dejaría que mi otra hermana fuera lastimada o que no este conmigo —, odio que se utilice de esa manera mi apellido ella sabe que me molesta, pero creo de eso de "quererme como una hermana" lo confunde con el sentimiento de la maternidad, que dentro de unos años reconocerá.

 —Está bien, por cierto, ¿dónde está Gale? No lo viste irse antes de que llegarás.

 — Si, se dirigía hacia el lago, tu y yo cazaremos e iremos a buscar las fresas, —se mueve lentamente entre los árboles. — Apresurate, sino cazamos no habrá comida para 2 familias.

   Después de cambiar las cosas en el Quemador, cambiar las fresas por dinero en la casa del Alcalde Undersee y  ganar unas monedas regresamos a casa, porque después de todo necesitamos prepararnos para la Cosecha. Tenemos varias ardillas de sobra, así que pasaremos a la panadería, le digo a Katniss que vaya ella sé que hoy es el turno de Peeta para atendernos; es ella quien va hasta que Gale decide hacerlo él

 — Últimamente no he hecho nada, debería de recompensarselo chicas. 

 — Pero yo... — Katniss se queda petrificada en la misma posición de antes, con la mano sosteniendo la bolsa donde están las ardillas.

 — Yo lo hago. — Toma la bolsa y va hacia la puerta de atrás de la panadería, Katniss se queda viendo el árbol que está atrás de nosotras, sus ojos completamente perdidos. — Tengo 4 ardillas, ¿tu padre no va a atendernos? — La voz de Gale se escucha impaciente y fastidiante.

 — No importa, yo se como se debe de cambiar las cosas. — Peeta habla claro.

 — Sí lo sé, pero me sentiría más seg...

 — Yo lo hago Gale, — Katniss se ha movido hasta donde estaban ambos y ahora toma la bolsa de las manos de Gale y se las da a Peeta. — Hola Peeta.

 — Hola Katniss, — no se quedan pasmados y callados como siempre ocurre, se miran y conversan un poco. Gale se acerca a mí algo enojado, pero no me importa mucho por el momento. — Puedo tomar la bolsa, ya sabes para cambiar las ardillas por los panes.

 — Oh sí, muchas gracias Peeta. 

  Cuando hemos terminado de cambiar las ardillas por los panes ha terminado Gale está un poco extraño y Katniss muy sonriente, ni siquiera nos despedimos, ya sabemos lo que pasará ahora, cada quien se separa para ir a sus casas y luego nos veremos en la Cosecha. Cuando llegamos Gale y yo a la casa, ya está todo preparado, Gale entra a bañarse mientras yo desayuno algo.

  Al salir del baño me doy cuenta de la ropa que llevare: un vestido blanco con sus zapatos a juego, supongo que es de la ropa que le traía Michelle a Hazelle cuando venía a verme; a veces cuando me enseñan cosas que le pertenecían a ella me doy cuenta de que me hace tanta falta tenerla aquí, pero tengo que aguantar. Dejo mi cabello suelto, porque si me lo peino tardaría mucho, pues está largo y me llega a mi espalda baja.

  Gale entra como rayo a nuestro cuarto y cierra la puerta tras él, se recarga sobre ella y suspira profundamente antes de fijar su mirada sobre mí.

 — ¿Que esta pasando últimamente, Gale? Te has vuelto...

 — Lo sé... Lo sé... Voy a volver a ser el mismo de antes, voy a intentarlo, necesito apoyarte a ti y Katniss, — se acerca a mi y me abraza, ahora el es tan alto  que mi frente choca con su barvilla. — Todo va a mejorar, ¿sí?

 — Está bien. — Antes de salir de la habitación oculto mi rostro en su pecho, la sensación es tan familiar y olvidada, ¿cuando fue la última vez que hicimos esto sin que tuviera que ver con las pesadillas? A penas y puedo pensar que nuestros cuerpo han cambiado demasiado, ya no somos esos chiquillos que jugaban en las calles de la Veta. — Venga Gale, no podemos ponernos sentimentales antes de la Cosecha.

   Salimos todos agarrados de la mano, caminamos por las calles para llegar a la plaza, pasamos justo a tiempo para ver como de la panadería salen los 3 hermanos Mellark: Quick, Rye y Peeta de mayor a menor.

 — Puedes ir con tu amigo si quieres —, me susurra Gale en el oído, me separo de su mano y le miro extraño, a Gale no le gusta que este cerca de Rye y Peeta al mismo tiempo. — Ve antes de que me arrepienta.

  Suelto una risita mientras me acerco a los hermanos Mellark, Quick se ve muy bien arreglado y luce preocupado, sería irónico que siendo su última Cosecha saliera escogido. Rye y Peeta vienen conversando y riendo, así que cuando me acerco a ellos ambos sonríen.

  A lo lejos veo como Gale se acerca a su grupo de amigos, más que nada a Luke y Ginny, una pareja muy amiga suya.

 — ¿Cómo estás, Peeta? — le pregunto.

 — Bi... 

 — Muy bien Lavinia, — Rye interrumpe a su hermano y lo deja callado, me saluda de un beso en la mejilla y no puedo evitar sentirme incómoda, simplemente Rye ha intentado acercarse a mí desde hace un año, le he dicho demasiadas veces que no puede haber nada entre nosotros porque soy muy pequeña, el tiene la edad de Gale y yo tengo 14, para mí eso sería muy raro. Y más considerando que el es mi tío. Me rio un poco mientras Peeta mira enojado a Rye. — ¿Has reconsiderado dejar de ser de Peeta y pasar a mejor propiedad?

 — Bien Lavinia, dile a Rye por última vez que tú y yo no salimos — dice Peeta molesto, mientras yo sólo me carcajeó por la manera de ser de los Mellark, la verdad me agrada ver cómo se comportan estos dos y más cuando se pelean.

 — ¿Por qué no mejor te adelantas Peet, y  me dejas hablar con la preciosa dama? —  Veo a Rye que me dedica una mirada de cachorrito, a las que no puedo decir "No". Peeta se va mientras platica con Quick. Rye batalla con sigo mismo, se arregla su cabello. — Lavinia por favor ¿querrías salir conmigo?

  Por primera vez en 2 años no sé qué decir, no puedo salir con él, porque bueno es mi tío, pero... ¿que probabilidades hay de que quiera una segunda cita? Además es más que seguro de no le agrade como pareja, lo que siente por mí de alguna manera es sólo atracción y una fascinación a mis ojos... Más que nada.

 —Bueno, pero solo una vez, te doy una cita — le respondo sonriendo.

 —¡Sí! ¡No puedo creerlo! ¡Tengo que decírselo a mis hermanos! —Empieza a correr para alcanzarlos, hasta que se da cuanta de que no hemos quedado en nado, regresa y me da un beso en la mejilla. — Nos vemos el día de las Entrevistas.

  Me rio y alcanzo a los demás, aunque después nos separamos, Hazelle, Rory, Vick y Posy van a pasar ficha mientras Gale y yo nos registramos. Entramos en nuestras respectivas divisiones, yo con las chicas de 14 años y Gale con los chicos de 16, de lejos puedo ver como platica con Luke su mejor amigo.

  Veo que Katniss se acerca sonriendo, lleva un vestido Rosa, con zapatos de un color más claro, y su cabello al igual que yo suelto, me pregunto qué haría Peeta si la ve, sí es que no la ha visto hasta ahora. Después de unos minutos, empieza la ceremonia por la que todos estamos obligados a estar aquí. Mientras el Alcalde lee la larga historia de Panem, veo que Haymitch Abernathy  y  Effie Trinket platican amistosamente, mientras yo pienso en la linda pareja que harán. Separo mi vista y veo las urnas, 12 papeletas tienen escrito Katniss Everdeen, 35 papeletas tienen Gale Hawthorne y 30 Lavinia Nooney.

  Ahora Effie se acerca al podio y comienza a hablar.

 —¡Felices Juegos del Hambre! ¡Y que la suerte este siempre, siempre de su parte! Ahora escogeremos a los valientes chicos que  representaran a el Distrito 12 en los Septuagésimo Segundo Juegos del Hambre — Se acomoda la gran peluca que lleva en la cabeza y levanta la mano en un movimiento muy teatral — ¡Las damas primero!

  Effie se aleja y va a la urna, yo tomo de la mano a Katniss, porque algo me dice que no podré estar con ella siempre, Effie toma una papeleta y regresa, estira el pequeño papel y lee con voz alta el nombre.

 — Lavinia Nooney.

  Por suerte soy Mellark... No, yo era Mellark, antes de venir aquí, ahora soy Nooney ¿realmente Effie Trinket acaba de leer mi nombre falso? Sabía esto iba a pasar era inevitable de alguna manera, empiezo a dirigirme al pasillo cuando Katniss me toma muy fuerte de la mano y no me suelta.

 —No, por favor no, me presentare voluntaria, — ella no puede hacer eso, porque cambiaría la historia por completo.

 —No, tú no harás eso, porque no te lo permitiré — Madge se acerca y hace que Katniss me suelte. — Ve Lavinia, no haré que eso pase — sonríe, con lágrimas en los ojos, y avanzo, paso por el pasillo y me dirijo al escenario, cuando llego, procuro derramar las lágrimas.

 — ¿Cuántos años tienes querida? — Me pregunta Effie, le sonrió y me acerco al micrófono.

 — 14 años.

 — Muy bien, muy bien... ahora veremos quién será nuestro tributo masculino — se aleja y toma una papeleta más de la urna, regresa, con cuidado desdobla la papeleta y pronuncia una maldición para mí — Luke Evans.

Un grito ahogado sale de una chica de la Veta, la reconozco como Ginny, la novia de Luke; el mejor amigo de Gale sube por las escalera para alcanzarme a Effie y a mí.

 —¿Cuántos años tienes? 

 — 16 años — Effie regresa y dice algo que espero no se cumpla de ningún lado.

 — ¿Voluntarios? — veo a las chicas, Madge tiene su mano en la boca de Katniss y procura hacer que los brazos de ella no se levanten. En los chicos y veo que 3 personas distintas se quieren presentar como voluntarios, pero hay chicos que no se los permiten: Gale, Rye y Peeta luchan con varias chicos, sus amigos se lo impiden, por un momento mis ojos se conectan a los de Gale y trato de expresar lo mejor posible las palabras: Si lo haces, no te lo perdonare./Como me lo esperaba deja la idea de presentarse y terminar de luchar.

  Effie deja el micrófono en manos del Alcalde para leer el Tratado de la Traición. Yo veo a las personas que quiero: Katniss, Gale y Madge, tratan de aguantar el llanto que amenaza por salir. Hazelle, Rory, Vick y Posy lloran, derramando cada lágrima tras otra, y por último veo a Peeta y Rye ellos están pasmados, no se lo creen.

  — En castigo por la rebelión, cada Distrito ofrecerá a una mujer y un hombre que se encuentren entre los 12 y 18 años de edad para una cosecha publica. Dichos tributos serán entregados en custodia al Capitolio y transferidos a una arena pública donde pelearan a muerte, hasta que uno prevalezca ganador. Desde este momento y para siempre esta festividad será conocida como: Los Juegos Del Hambre. — Escucho el Tratado de la Traición, ya que por él, estoy en el escenario.

  El Alcalde nos indica que nos demos la mano, y lo hago, pero lo único que puedo pensar es que tendré mis propios Juegos, me enfrentare a 23 personas, tendre que matarlas, y es probable que no pueda volver a ver a las personas que más quiero en mi vida, como lo había planeado antes.

  Damos un pequeño paseo por todo el Edificio de Justicia, claro que por damos me refiero a Luke, unos pares de Agentes de la paz y yo; me dirigen a un cuarto y me dejan ahí, sé que solo tengo una hora para despedirme, mis padres me lo contaron; veo la pequeña estancia, solo hay 2 sillones no muy pequeños pero elegantes, me siento en uno verde, como el bosque y trato de reprimir mis lágrimas. Espero unos minutos, pero nada, supongo que simplemente han decidido que ml valgo la pena para despedirse, o que será muy triste hacerlo.

  Tengo que pensar en una estrategia para ganar los Juegos, y aunque parezca frío y calculador, fingiré ser la típica chica débil que no hace nada, por el momento llorar no me será muy difícil.

 — Lavinia — dicen Rory Vick y Posy al mismo tiempo que se abre la puerta se golpe, inmediatamente me agacho para abrazarlos a los 3 — Nosotros, no queremos que te vayas y no regreses, porque… porque…

 — No se preocupen chicos, yo quiero que sepan que los quiero, que me alegra haber estado todo este tiempo con ustedes — no he redamado ni una lágrima, pero ver a los niños así, me destroza completamente el corazón.

 — Lavinia — dice Hazelle. — Quiero darte algo, — me acerque a ella, aún sin soltar a los niños, — mira.

 Saco un pequeño relicario, al parecer de oro, con una gema del ¿mismo color que mis ojos? Recuerdo haberlo visto una vez en Michel, ella me dio esto la primera vez que fuimos a cazar, lo había guardado hasta este entonces, me prometí a mí misma que no lo usaría hasta que cumpliera 16, pero creo que ya no habrá mucho tiempo.

 No puedo evitarlo, abrazo a Hazelle con todas mis fuerzas, es como una tía que siempre ha cuidado de mí y más que eso una madre adoptiva, eso de que ahora es la persona que me registro me importa poco, se ha hecho de un espacio en mi corazón.

 — Por favor, cuida a los niños, — le digo, ocultando las lágrimas que he derramado en su hombro, al levantar la mirada espero encontrarme con Gale, pero no está. — ¿Dónde está Gale? Apenas me di cuenta de que no está.

 — Él está despidiéndose de Luke — responde Hazelle procurando no quebrarse como yo ya lo he hecho. — Déjame ponerte el medallón, por favor — se separa y yo tomo mi largo cabello en una mano, de un momento a otro siento un peso de algo frio en mi cuello.

 — Se ha acabado el tiempo es hora de que salgan, — los niños empiezan a llorar más fuerte — ¡Salgan ahora mismo! — Exclama el Agente de la paz.

 — Ya lo escucharon niños, salgan, — digo con voz calmada, beso la frente de cada uno de ellos y Hazelle me la besa a mí. — veo cómo van saliendo hasta que Posy regresa rápido.

 — Laviña ¿Cuánto vas a tardar en regresar? — Las palabras que ha dicho Posy son simples, el hecho de que ni siquiera pueda pronunciar bien mi nombre y que no tendrá oportunidad de aprender a hacerlo bien hace que pequeñas gotas caigan de mis ojos — No me gusta que lloles, te ves más bonita sonriendo.

 — Pronto regresaré Posy, no tardaré mucho — le beso la frente una vez más y la acompaño a la salida, bueno hasta donde me permitió el Agente. — Adiós, Posy.

  Se cierra la puerta y no lo soporto más, me quiebro como aquella vez que murieron Michel y Thomas, es como algo muy natural a pesar de que no había llorado en 2 años, y ahora que lo hago me permito sacar todo;  pasan 5 minutos y la puerta se vuelve a abrir, pero está vez es Peeta, que parece no expresar tan bien sus emociones como siempre, también trae algo en sus manos, una pequeña cajita blanca. Me arrojo a sus brazos y empiezo a hablar o eso quiero, pero las lágrimas salen de mí.

 —Mira Lavinia te traje estas galletas, te las iban a dar Rye y Quick  junto conmigo, pero Rye se quebró y alguien tenia que cuidarlo... El no era demasiado fuerte para venir — me dice él dándome el pequeño paquete que tiene en sus manos.

 — Yo… Peeta lamento no haberte acercado a Katniss como te lo prometí en un principio, sé que no fui la mejor amiga que puedes tener en esta vida... — Levanto mi mirada de donde estoy para ver sus ojos azules una vez más, son muy distintos a los ojos atormentados de mi padre, cuando vuelvo a posar mi rostros en su hombro me doy cuenta de que la camisa esta tontamente mojada. — Y también lamentó haber mojado tu camisa, — lo último se lo digo para sacarle una sonrisa, funciona a la perfección.

 — ¿Sabes? Para mí, lo que me acercaste es justo lo necesario, ella por lo menos ya me conoce, — él sonríe, es una de las sonrisas que te sacan a ti otras pero no puedo sonreír ahora, asiento y me abrazo con más fuerza a él. — Quiero que lo intentes, sé que puedes ganar, Lavinia, eres lista, tu podrás con ellos.

 — Claro, y los tributos morirían al ver una niña lista... Peeta tengo 14 años, ni siquiera llegue a la mitad de las Cosechas. — No quiero llorar otra vez, pero las lágrimas salían con cada palabra que decía. — Sí, mira Peeta si no gano.... Quiero que me prometas algo.

 — No Lavinia, tú vas a ganar... — Asiente una y otra vez, su mirada pérdida. — Aún así, ¿qué puedo hacer por ti? — Pregunta finalmente él.

 — Quiero que si yo muero, trates de conquistar a Katniss, que la apoyes, que llegues a ser más que un amigo para ella, que te cases y que tengas tus hijos porque es probable… — Trago saliva porque las siguientes palabras son las más difíciles de decir. — Que yo no voy a regresar.

 — Muy bien — dice Peeta sonriendo, es una sonrisa rota, decepcionada, pérdida. — Yo me casare con Katniss, nuestros hijos se llamaran Lavinia y Rye, — hace una pausa, pero puedo ver lo que he hecho la razón de mi sueño porque después de todo, mi hermano es Rye, y se por mis nuevos recuerdos sé que lo quiero aún más que antes. — Pero tú, tú vas a ganar estos Juegos del Hambre, ¿me lo prometes?

 —Es hora de salir, el tiempo se ha acabado. — El Agente de la Paz no ha terminado de hablar cuando Peeta se separa de mí, se aleja y me da un beso en la mejilla.

 — Promételo — susurra, para que no lo escuche el Agente de la paz, pero no puedo decirlo, porque el ya salió.

 — ¡Prometo ganar Peeta! — Le grito para que me escuche, — pero si no lo hago ¡cumple tu promesa!

   Me siento y veo las pequeñas galletas que me trajo Peeta y recuerdo lo que dijo: "Te las iban a dar Rye y Quick junto conmigo, pero Rye se quebró y alguien tenia que cuidarlo... El no era demasiado fuerte para venir", dejo la caja en el sillón. Espero la siguiente visita, llorando, tal vez me funcione la estrategia que utilizo Johanna Mason hace un año, parecer débil; la puerta se abre demasiado rápido y me deja ver a Gale. Corro a sus brazos y cuando estoy cerca brinco para que él, como antes, espero que me atrape y me abrace con su gran fuerza.

 — Lavinia, la gran y pequeña Lavinia, aquella que se negó a que me presentara voluntario ¿por qué lo hiciste? — Me pregunta él separándose de mí, dejándome ver que está llorando.

 — Porque solo uno puede regresar Gale, solo uno, y en cualquier caso, tal vez yo no regrese —, las palabras salen cada vez más de una manera natural, bien debo acostumbrarme a la idea de mi inminente muerte.

 — ¡¡Claro que no!! — Chilla Gale, — tu, como se lo prometiste a Mellark, vas a ganar ¿correcto? — Puedo ver a la perfección como lágrima tras lágrima, cae por su cara, para finalizar en su camisa, sus labios se sacuden rápido tratando de hablar pero sólo logra tartamudear. — No me dejes sólo por favor, regresa, yo se que puedes. 

  Lloramos como nunca lo hicimos, nos consolamos igual que después de tener una pesadilla, como el intento hacerlo hoy después de la pesadilla que tuve, como lo hice yo antes de que la tuviera, ¿cuanto tiempo había tratado bien a Gale antes de que las cosas cambiarán? No vale la pena pensar en todas la tonterías que habíamos hecho, teníamos una muy buena amistad.

 — Regresare, porque después de todo, yo también los quiero y quiero volver con ustedes, — le digo acercándolo un poco más a mí. — Pero hoy, solo dejame llorar contigo... — Y lloramos él y yo juntos, todo el tiempo que nos dejan estar juntos.

 — Es hora de salir, el tiempo se ha acabado, — Gale se separa de mí y me suelta, veo como sus lágrimas se derraman más rápido y yo también lloro.

 — No olvides que siempre te voy a querer —, y con esa frase me destroza, empiezo a llorar como animal herido, levanto mi vista y veo la puerta, cerrada, recordándome que jamás podré cambiar mi futuro, la muerte.

  La puerta se abre otra vez y me deja ver a Katniss, que llora y me hace sentir peor, sí es posible.

 — Te odio, Nooney, por hacer que te quiera como mi otra hermana, — dice con voz ronca, — te odio por no dejar presentarme como voluntaria — hace una pequeña pausa mienteas me mira como si quisiera matarme. — Pero, te quiero por apoyarme, por no dejarme sola, por animarme, pero sobre todo, por ser mí mejor amiga.

 — Kat, si yo no regreso —, siento como me aprieta con más fuerza, esta es mi última despedida no planeo hablar más durante el tiempo que me queda aquí. — Quiero que continúes, que cuides a Prim, y que no me olvides.

 — Claro que jamás te olvidare Lav - dice ella y deja de abrazarme, toma el relicario de Michel y lo mira interesada. — Por cierto, que bonito relicario, juraría que la gema en la parte de en medio es de el mismo color de tus ojos.

 — Quiero que sepas, que te quiero como mi hermana y que siempre en estos días pensare en ti — le doy un beso en la mejilla, justo a tiempo, para que el Agente de la paz, entre y diga que salga, — Katniss, — le digo antes de que se vaya —. Jamás me olvides.

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Hola, sé que me he tardado un poco en actualizar pero tuve ciertos problemas tecnológicos que me lo impidieron, ¿qué tal les pareció el capítulo anterior y este? Siento que Lavinia no podía tener tan fácil las cosas, así que esto tenía que pasar de alguna manera va a ayudar a Lavinia más de lo que ella espera.
Vaya, casi son 250 lecturas, estoy más que emocionada por eso. De verdad, me hace muy feliz ver como se está desarrollando el fic, como toma forma.
Sería muy feliz si me dejaran algún comentario.
Nos leemos hasta la próxima vez.
Besos y abrazos cariñOsitos 
Karen J.



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