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La viajera del tiempo de Panem » Capítulo 4
La viajera del tiempo de Panem (R13)
Por guirl of night
Escrita el Lunes 29 de Febrero de 2016, 22:19
Actualizada el Jueves 30 de Julio de 2020, 23:44
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Capítulo 4

Cada día El Edificio de Justicia se me figura más a un horror, ayer, el primer día que cayó nieve en el Distrito 12 no hace más que empeorar la visión que tengo de él y de toda la plaza. Justo hoy estamos aquí para recibir la Medalla del Valor, pero por el momento el alcalde nombra a todos aquellos mineros que murieron el el accidente. Veo a Gale, está en medio de Katniss y yo, entre todos los Hawthorne, Hazelle es la que sostiene la Medalla y Gale el dinero que se otorga mientras Hazelle encuentra un trabajo.

  Para las Everdeen es diferente, Prim sostiene la pesada placa mientras que Katniss toma el dinero fríamente de las manos del Alcalde, en cuanto el se ha ido guarda la bolsa con el dinero en la chaqueta de su padre, toma la placa y deja que Prim abrace a su madre, los ojos de esta última están tan perdidos que me parece impresionante verla parada y acariciando el cabello de sus hijas. En estos días el carácter de Katniss ha cambiado, es más fría y cerrada de lo normal, a ella es la que más le ha afectado la muerte de sus padres.

  No presto más atención a la ceremonia, el Alcalde Undersee me mira con pena a la hora de entregarme la Medalla del Valor, se da cuenta de que no hay nadie alrededor mío, levemente toma mi cabeza y hace que lo mire.

 — Ahora tendrás que ser fuerte Lavinia...

  Se va dejándome confundida, cuando la ceremonia termina trato de encontrar a los Hawthorne o a las Everdeen, pero me termino perdiendo entre todos los habitantes del 12 en la plaza. Me doy cuenta de algo extraño, observo que  unos Agentes de la paz se me acercan, quiero moverme y gritar que alguien me ayude, pero lo único que hago es dar la vuelta y buscar a Gale en otro camino. Pero estoy rodeada.

  Sigo moviéndome, tratando de salir, pero cada vez se acercan más a mi, veo sí hay otra persona a la que puedas seguir, pero todos tienen concentrada su mirada en mí. 

 — ¿Tu eres Lavinia Levithan? — Pregunta el que más se me ha acertado.

 — Sí, — es lo único que puedo responder, 2 Agentes de la paz se me acercan, uno toma mi Medalla y el dinero que tengo que utilizar, me quedo en shock viendo como se los está llevando mientras el otro me toma de las manos. Así que grito a todo pulmón el nombre de Hazelle. — ¡Hazelle! ¡HAZELLE! ¡AYUDAME! 

  El agente de la paz pone una mano en mi boca para que me calle, pero sigo gritando una y otra vez, comenzamos a movernos, otros agentes me escoltan por delante y otros más cuidan de la espalda del que me sostiene. Muerdo la mano de este y grito lastimando mi garganta: — ¡Gale! ¡Gale! ¡Hazelle! ¡AYUDA! ¡POR FAVOR ALGUIEN AYUDEME!

  El agente de la paz se queja revisando su mano, me suelta y luego me da una bofetada, el impacto es tan extraño que me quedo callada de golpe. 

— ¡Ya lo ves! No hubiera sido tan difícil si te hubieras callado desde el principio. — Los Agentes de la paz se han detenido, la multitud a nuestro alrededor nos mira sorprendidos y murmullan por la que acaba de pasar. — Será mejor que sigamos avanzando.

  Demasiado tarde, escucho los gritos no tan lejanos de Hazelle y Gale, entre las personas se abre un camino para que se acerquen a mí, los Agentes de la paz se cierran ante mí para que no puedan verme. 

 — ¡Sueltenla! ¡No tiene nada que ver con ustedes! — Grita Hazelle a distancia, se oyen los gritos de Gale también, aunque me es muy difícil saber lo que dice, en unos segundos ambos ya están conmigo. Hazelle mira indignada mi rostro, se acerca y pone su mano justo donde el Agente de la paz me golpeó. — ¿Qué demonios sucede aquí? — La forma en la que hace la pregunta es algo extraño para mí, nunca había escuchado a Hazelle hablar de tal manera.

 — Es huérfana, tenemos que llevárnosla al orfanato. — Habla otro Agente de la paz distinto al que me tiene atrapada, los demás tipos aseguran que es el procedimiento oficial para un niño que se queda sin padres. Michel y Thomas murieron en el accidente, no tengo a alguien más que me cuide, Lavinia Levithan sería huérfana si siguiera viva.

 — Sí ese es el problema, su madre me dijo que yo tendría que cuidar de ella, — Hazelle me toma de la mano y me separa del Agente de la paz, me cubre lo máximo que puede, Gale igual se acerca y se pone al lado de ella.

 — ¿Eso ya es un documento certificado? ¿La chica ya aparece como su hija? — Suelta una agente de la paz con sorna, se acerca a nosotros y me separa de Gale y Hazelle al ver que no contestan. — Eso fue lo que pensé.

  Me toma por los hombros y me aleja de Hazelle y de Gale, esta vez no hago esfuerzos en que me suelten, o en que no me lleven, será  inútiles porque tienen razón, Lavinia Levithan es huérfana. Desearía que mis padres pudieran viajar conmigo y estar juntos, con una nueva identidad que nos protegiera de las cosas que pasan ahora y de las pesadillas que nos dejaron para el futuro.

 — La registraré mañana mismo sí es necesario — Hazelle grita después de un tiempo, los Agentes de la paz se detienen y comienzan a reírse como idiotas. — ¡No me importa que mañana mismo sea la Gira de la Victoria!

  Los Agentes de la paz callan y se miran serios unos a otros, finalmente la mujer que me sostenía me suelta y me lleva a donde esta Hazelle, ni siquiera me di cuenta de que nos venían siguiendo ella t Gale. Otro Agente de la paz se acerca y me da mi medalla y el dinero que me dieron por la muerte de Michel y Thomas.

 — Esta bien, tendrá que registrarla mañana, con su apellido y sí para el anochecer, cuando revisemos los nuevos registros no se encuentra el de ella, se ira directo al orfanato. — La misma agente que me sostenía ahora me suelta completamente y se va junto con los demás Agentes de la paz.

  Volteo a ver a Hazelle, luce demasiado preocupada y agitada, Gale la toma de la mano y comenzamos a caminar. Al contrario de hace un par de horas, la plaza está vacía y sin muestras de que alguien hubiera festejado algo este mismo día. Algunos Agentes de la paz comienzan a poner los arreglos para recibir al Vencedor.

 — ¿Dónde están Rory y Vick? — Pregunto al haber caminado un buen tramo.

 — Se los  llevó Levy, un amigo de Gale a casa, a estas alturas lo normal sería que lo alcanzáramos. — Responde Hazelle, ella camina lento y Gale se aleja rápido, creo que había visto a alguien conocido y lo mejor será que se vaya ahora que quiero hablar con Hazelle.

 — No debías de haber hecho eso, Hazelle — digo una vez que hemos comenzado a caminar, Gale va más adelantado que nosotras y me parece prudente hablar sin el aquí, se que irremediablemente no me dejaría ir al orfanato. — Sabes que ahora mi lugar es ahí, con los niños sin padres.

 — No, no lo es. — Responde con fuerza, toma mi cabello y lo acaricia levemente, hemos avanzado aún más que antes y no vuelve a decir nada, Gale se ha separado de nosotras para ir a buscar a Rory y Vick. — Es sólo que no puedo evitar pensar que harían tus padres si te vieran así, eres una niña muy fuerte Lavinia, has perdido a tus dos padres pero eso no te ha impedido salir adelante. 

  Sostengo con aun más fuerza la medalla y el dinero, sin importar lo que me diga Hazelle, me encierro en mi burbuja de felicidad pensando en que hubiera pasado si yo no hubiera querido venir aquí. Tal vez todavía puedo regresar, sólo tendría que tomar mis cosas y encontrar la pulsera, me escaparía y nadie se preocuparía por una huérfana.

 — Michel y Thomas hubieras querido que salieras adelante sin importar la situación, sabían que tu puedes Lavinia, ellos me dijeron que eres muy especial y que puedes enfrentarte a cualquier obstáculo, que te prepararon para ellos. — Hazelle continúa su monólogo y yo sigo arreglando mis planes de huida, ¿quien me ayudará ahora? Michel y Thomas eran los únicos que sabían de donde vengo y adonde regresaré. — Que otra prueba necesitas si soportaste esa terrible enfermedad, sigues aquí con nosotros aún después de que nos dijeron que morirías. Estás viva.

 — Eso es una mentira. — Suelto con rabia, no estoy viva, Lavinia Mellark sí lo está, pero Lavinia Levithan murió hace mucho tiempo. — Estoy muerta Hazelle más tiempo del que podrías pensar. 

 — Pero estás aquí,  no estás muerta, estás aquí caminando conmigo, ¿cómo podrías estar muerta? — Hazelle me mira confundida, tratando de que le explique lo que pasa. Sé que ahora tengo que decirle todo lo que sé, de alguna manera Hazelle me va a ayudar, me va a dar su apellido para que no tenga problemas con alguien, lo más razonable - y lo que harían mis padres - sería quedarme aquí y continuar con mi objetivo.

 — Hazelle, Lavinia Levithan murió, mi nombre es Lavinia Mellark. — Hablo mirandola a ella, nos vemos detenido y dejamos de caminar, la nieve que empieza a caer en la Veta es muy distinta a la nieve que veía de pequeña, ésta está manchada de pequeñas motas grises por lo que pierde su lindo color blanco. — Por eso soy diferente a antes, por eso sigo aquí.

 — Pero... los Mellark no tienen hijas, son tres niños, no podrías haber nacido, tienen a otro niño... de tu edad, se llama Peeta Mellark, no es posible que te hayan tenido a ti un par de meses después del nacimiento de Peeta — Hazelle me mira confundida, tratando de buscar un rasgo que parezca de los Mellark en mi rostros, no encontrará nada, porque me parezco a mamá, tengo los rasgos de un niño de la Veta y mis ojos son de un extraño color azul oscuro.

 — No soy de aquí, Hazelle. — La tomo de las manos y comenzamos a caminar otra vez. — Yo vengo de más al frente, del futuro, mis padres apenas  tienen mi edad; tienes que ayudarme a guardar el secreto, Michel y Thom me iban a ayudar con esto, pero ahora que ya no están tal vez tu puedas ayudarme. No puedo hacer esto sin que alguien me ayude.

  Básicamente el resto del camino es silencio, ni ella ni yo hablamos, sólo se queda acariciando su vientre, buscando con mirada a Gale y los niños, y viendo como pocos niños de la Veta se aventuran a jugar con la sucia nieve.

 — Te ayudare Lavinia, pero tendrás que contarme toda la historia.

 — Es una larga historia, — susurro más para mí que para ella.

 — Aún tenemos mucho tiempo. — Suspiro con resignación, no me queda de otra, debo de ser valiente y enfrentarme a esto, no será lo único que tenga que hacer para que todo salga bien. — Supongo que soy tu segunda madre adoptiva, ¿o no?

  Me río ante la ironía de la situación, en menos de un año he tenido tres madres distintas... y todas de la Veta. 

 — Sí, Hazelle, pero eres tal vez con la que más tiempo tenga. — Sonríe un poco ante este comentario y luego acomoda mi cabello en mi rostro.

 — Haremos que este tiempo valga la pena. — Hazelle y yo buscamos a Gale y los niños, cuando llegamos a casa resulta que ambos ya están aquí. Después de explicar todo, suspiro, no creía poder meterme en problemas de este tipo.

 — Entonces ¿serás una Hawthorne? — me pregunta Gale. Estoy absorta mirando las 3 fotos que Hazelle ha colgado en la pared, en la primera salen ella, Rees y los niños, todos sonriendo. En la segunda salen Michel, Thomas y la que supongo es la verdadera Lavinia, no hay mucha diferencia entre ella y yo, ambas tenemos los rasgos típicos de la Veta, lo único que cambia es el tipo de nariz.

  En la última foto y la que más me duele ver es aquella donde salen Rees, Thomas, Michel y Hazelle en una versión más joven, sonriendo y abrazándose. No se nota que ya hayan tenido hijos, pero Hazelle esta embarazada; no ha cambiado mucho desde ese entonces.

 — No, — respondo dirigiendo mi mirada hacia Hazelle, buscando alguna diferencia de la foto y de ella. — Seré registrada por el nombre de Hazelle.

 — Nooney — aclara Hazelle — Lavinia Nooney, como tu madre y como yo.

 — Así será — digo logrando esbozar una sonrisa, después de una semana difícil. 

 El resto de la tarde pasa rápido, igual que la noche, cenamos lo que Gale y yo hemos podido cazar hoy en la mañana. Ni siquiera noto que cuando ya estoy acostándome a dormir, Gale me invita a dormir, igual que la última semana.

 — Deberíamos de dejar de hacerlo, sino se nos hará costumbre, — le respondo calentándome con las sábanas.

 — Que esta noche sea la última, — susurra acercándose a mí y tomándome de las manos. — Para saber que podré controlar mis pesadillas sin dormir contigo.  

  Hay pesadillas, todos las tenemos desde el accidente en la mina, hemos superado la muerte de Michel, Thomas y Rees, pero nuestro subconsciente no se da por vencido y le gusta torturarnos por las noches.

  Exactamente son las doce en punto cuando el Alcalde Undersee se acomoda la corbata y dice por el micrófono: — ¡Damas y Caballeros! ¡El ganador de los Sexagésimo Novenos Juegos del Hambre! ¡Cato Lance!

  Hazelle y yo estamos dentro del Edificio de Justicia, esperando a que me puedan registrar, cuando entra el Vencedor del año pasado. Me resulta muy alto, pues llega a medir como un metro setenta, casi lo mismo que Gale y tiene la espalda muy ancha, su cabello rubio es precioso y sus ojos azules son los de un asesino, después de todo por eso ganó los Juegos del Hambre a sus 13 años.

  Veo que voltea a mirar cualquier cosa, como si no conociera a nadie, y entonces posa sus ojos azules en los míos y me quedo hipnotizada por un instante. Es extraño y raro, mantenemos la mirada por lo que parecen horas para mí, pero probablemente sólo sean unos segundos, se mueve rápido para salir ante el público y sus mentoras se quedan esperándolo adentro. Son Lyme y Enobaria, ambas mujeres ni siquiera nos prestan atención.

  Cuando se van, nos dejan pasar para cambiarme el nombre, ésta vez es diferente porque planeo conservarlo. El hombre que pide mis datos se muestra malhumorado, se queda viendo todo el tiempo la proyección de lo que ésta pasando ahí afuera, ignorando que estamos ahí y sólo tomando mis datos.

 — Bien, nena, — el hombre rueda los ojos al terminar de escribir, con su mano busca algo en la mesa y cuando lo encuentra lo llena de un líquido negro. — Pon tu dedo aquí, y luego aquí, así será registrada tu huella en el Capitolio y podremos asegurarnos en la Cosecha que no te suplantaron — suelta una pequeña risita, pero Hazelle me mira nerviosa y yo estoy muy incómoda ante esta situación. — Como si se pudiera hacer eso...

 — Es decir, hace poco se enfermo gravemente, ella cambio mucho, por no decir en su totalidad, y las marcas que había en sus manos se han hecho... más particulares que antes. — Hazelle trata de explicarse rápido y el hombre la escucha.

 — Bueno, no habría que preocuparse por eso señora Hawthorne, las huellas que se envían  y que registra el Capitolio son las de las Cosechas, en su primera Cosecha se hace la primera huella y en la última queda registrada como ciudadana oficial, ya sabe cosas normales. 

 — Entonces ¿por qué le esta pidiendo la huella?

 — Tiene 12 años, esta será su primera Cosecha, quería evitarle el problema de que se la pidiéramos es día, pero sí a usted le molesta, — rueda sus ojos y guarda todos las cosas que antes había sacado. — Pues irse, aquí están sus documentos y la niña es Lavinia Nooney, nos vemos hasta la Cosecha.

  Nos vamos y dejamos entrar a otras personas, caminamos hasta la salida del Edificio de Justicia hasta que Hazelle tiene ganas de orinar.

 — Sé que debe de ser raro, pero ya tengo mucho tiempo y de verdad necesito...

 — Ve Hazelle, te esperaré aquí sólo... No olvides a tu hija. — Avanza rápido por los pasillos y se pierde, la espero lenta apoyada en la fría pared, mirando al suelo, haciendo figuras invisibles con mis pies.

 — Nunca había visto unos ojos como los tuyos. — Al levantar la mirada veo a unos ojos azules, como los de mí padre, pero en definitiva este chico no es Peeta Mellark, no son los mismo ojos que me miraban hace una hora, tal vez menos. — En mi Distrito, no hay cosas tan raras.

  Por supuesto que lo hay, todo el mundo sabe que esta lleno de chicos entrenados para ser asesinos, nadie consideraría eso algo normal.

 — Normalmente somos de ojos azules, verdes o marrones... bueno, de un azul claro no como los tuyos por supuesto. — Ha tomado éstas palabras para acercarse a mí, su cuerpo entero no puede estar más de 20 centímetros a distancia del mío, una de sus manos apoyándose en la pared para cerrarme el paso y acabando con la oportunidad de huir.

 — Aquí, — me separo de la pared y me muevo alejándome de él, poco a poco, acercándome al asiento más cercano. — Tampoco hay ojos así, yo soy muy especial al tenerlos así, casi siempre son azules y de un gris oscuro.

 — Es una lástima... — Con unas cuantas zancadas acaba con la distancia que había puesto entre nosotros, me toma de la barbilla y tengo que levantar mucho mi cabeza para mirarlo directamente a los ojos. — Esos ojos no se deberían de perder entre toda esta gente, el mundo tendría que verlos y apreciarlos.

 Se acerca aún más a mí y lo único que puedo hacer es voltear hacia otro lado, evitando un contacto que hubiera terminado con sus labios en los míos.

 — Y parece que tienes clase... — Se aleja de mí, caminando lentamente con una sonrisa presumida. — Mi nombre es Cato Lance, pero supongo que ya lo conocías.

  Su arrogancia hace que haga una mueca muy extraña -una que parece a la de mí madre -, camina lento y con estilo, viéndose divertido.

 — Espero volverte a ver Lavinia.

  Así que, el invierno me la paso recordando todo de ese encuentro. También es frío y desolador.

  Gale y yo vamos a pedir "mis primeras teselas", cinco en total esta vez, no tomo en cuenta que cada Tesela significa mi nombre una vez más en la Cosecha, creo que si pido Teselas, tendré la oportunidad de que ellos estén más sanos de lo que pueden estar.

  Las cosas en la escuela cambian mucho, durante el primer mes de invierno Katniss se ve muy cambiada, su rostro se hace más delgado de lo que ya estaba. Peeta y yo nos preocupamos mucho por ella, trato de ayudarla pero ella no acepta, me pone muy triste la situación en la que se ha metido. Sus ojos han perdido el brillo, y su carácter no tiene el mismo entusiasmo de antes. El siguiente mes es peor, dejo de hablarle a Katniss y me concentro en ayudarle a Gale para cazar, lo hacemos solos y es muy distinto a aquellas veces donde lo hacía con mi madre y con Michel, pero nos mantenemos con el estómago lleno.

  El último mes de invierno, dejo de hablarle a Peeta, según el ya no hay razones para que sigamos siendo amigos si ya no le prestó atención y no le ayudo a tener una oportunidad con Katniss. En casa, las noches son fugaces, a veces tenemos pesadillas mas Gale está ahí para tranquilizarme; pareciera que cada día Hazelle tuviera el vientre más grande y abultado.

  El día en que nace Posy, hay una lluvia torrencial en el Distrito, tenemos que hacer todo lo posible para mantener caliente la casa, la partera ayuda a Hazelle para que el bebé este aquí con nosotros. Vick, Rory y Gale esperan parados en la sala, cada quien moviéndose de forma impaciente mientras yo sigo aquí sentada en el sillón. De repente pienso en los extraños ojos de Cato Hadley y unas ganas de salir huyendo, quiero salir y correr a la panadería de los Mellark, hablar con Rye - el único de los tres que me sigue hablando - o disculparme con Peeta por no cumplir mi propósito. Sorpresivamente me contengo.

  Y para el día siguiente parece que las cosas han cambiado, tenemos a la primera y única Hawthorne en casa. Katniss vuelve a hablarme, en sus ojos veo esperanza de que las cosas pueden cambiar; Peeta no se queda atrás y se acerca a mí de nuevo, sospecho lo que ha pasado, pero me guardo mis teorías hasta la hora de salida, los veo separados, viéndose de lejos, mirándose, cualquiera que viera esta escena juraría que ha pasado algo entre ellos, Delly grita para llamar la atención de Peeta y la conexión se rompe.

  Mi madre baja la mirada y sostiene a Prim con su mano y lo ve. El primer diente de león en primavera, sale corriendo con ella entre risas y yo alcanzo a Gale. Contengo las ganas de gritar de alegría. Ayer por la tarde, en medio de la lluvia Peeta debió de haberle aventado el pan a Katniss, por eso la esperanza, por eso Peeta se ha acercado a mí, las cosas realmente han cambiado para bien.

  Katniss trata de aprender a cazar, no le gusta contarnos a Madge y a mí sobre lo que hace, pero asegura que su familia ya no pasa tanto hambre como antes.

  En la Cosecha de este año, salen seleccionados como Tributos dos chicos del área de los comerciantes. Mueren en el baño de sangre, no han pasado ni dos semanas cuando nos enteramos de que una presa cercana a la Arena se ha destrozado. La Arena termina siendo un gran mar, y los tributos mueren muy rápido, al final, Annie Cresta es la mejor nadadora y la Vencedora de los Juegos.

  Y ahora es otoño, estoy como todos los días subida en un árbol a varios metros de altura, cuando escucho como se rompen unas cuantas hojas, por instinto volteo para ver quien o que es pero, me doy cuenta de que después de tanto tiempo Gale y yo nos hemos encontrado a Katniss. Ella examina una de las trampas de Gale, de la cual cuelga un animal muerto.

 — Eso es peligroso — no me había dado cuenta de que Gale ya estaba aquí así que me aferro de una rama para no caer, viendo a Katniss con cuidado empiezo a bajar de mi escondite. — ¿Cómo te llamas?

 — Katniss, — a penas soy capaz de escuchar su respuesta.

 —Bueno, Catnip, robar está castigado con muerte ¿no lo habías escuchado?

 —Katniss, —trato de decir que yo estoy saltando al suelo, pero ella es más rapida y mi voz se escucha como un eco — y creo que ella no estaba robando, sino que observaba — le respondo yo.

 — Lavinia ¿qué haces aquí? — Katniss me mira, yo sabía que ella cazaba, pero nunca le había dicho que yo también lo hacía, tal vez sospechaba, pero no lo sabía. Gale, que tiene una expresión de curiosidad se queda callado, mirándonos a ambas.

 —Yo… Katniss lamento no habértelo dicho antes — volteo, su cara se está confundida, igual o aun mas que la de Gale.

 — Esta bien, esta bien —, nos abrazamos.

 — Entonces… ¿de donde sacaste la ardilla? — Ambas reímos por la interrupción de Gale en este momento precioso.

 — La case con el arco — se quita un pequeño arco del hombro; y un pequeño recuerdo de ese arco alumbra mi cabeza, cuando era pequeña solía practicar con el, con ese mamá me enseñó a cazar.

 — ¿Puedo verlo? — Pregunta Gale.

 — Claro, pero recuerda que robar está castigado con la muerte —, todos nos reímos.

  Sé que significa esto, puedo ayudar realmente a cambiar el futuro y que sea mejor que en mi pasado, sólo necesito tiempo.

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Hola, hola, hola... sí, se que me atrase unos días para actualizar el fic, pero he estado ocupada y además me enfermé (lo que es terriblemente malo). Pero les quiero agradecer por las más de 150 lecturas *-* y por los favoritos.
¿Que tal este capítulo? Al parecer las cosas ya van a avanzar o a recuperarse después de lo del capítulo anterior. Espero poder subir pronto otro capítulo al fin y no dejarles con tanta espera.

Besos y abrazos cariñOsitos
Karen J.


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